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Él tiene una, un estilo personal, este que son esas cosas que no se cambian, ¿no? Si nos miramos los presidentes argentinos, eh, muchos han cambiado de rumbo, han cambiado de muchas cosas, pero nunca se cambia el estilo. Es una gran lección que nos, que siempre nos dejó en sus comentarios este nuestro querido amigo Rosendo Fraga, ¿no? Que los presidentes cambian de ideología, cambian de socios, cambian de ministros, este algunos cambian de pareja, qué sé yo, pero nunca cambian su estilo personal.
Entonces, miren, tiene un estilo personal que a mí personalmente no me gusta, habrá otra gente que le encanta, que es presentar las cosas como el resultado de una revancha, ¿no? Y ahora vamos a ver cómo llega este asunto a este extravío de hoy tan marcado de este aspirar a, de tener periodistas, igual que Trump, lo que voy a contar en un ratito es muy parecido a lo que hizo Trump ayer con el New York Times, ¿no? Mire y dijo este que los pronósticos que tiraron no se van a materializar. Obviamente, ¿quiénes tiraron? Bueno, los mandriles, ¿no? Este, desde el zoológico, eh, donde están los mandriles, eh, y este y los econosantas y toda esta, estas cúmbulos, digamos, de agravios este vulgares que el presidente Mereya aplica a sus conciudadanos, ¿no?
Así que él presentó esta perspectiva de baja inflación que, como acabamos de ver, está pronosticada no solamente por mi ley, sino por economistas privados. Y él dijo, "Los pronósticos que tiraron no se van a materializar," como si él estuviese en una especie de guerra contra pronósticos que probablemente nunca han existido, ¿no? Y a mí siempre me resultó este un fenómeno interesantísimo porque tiene algo de quijotesco, ¿no? Este, de suponer que un molino de viento es un enemigo, ¿no es cierto? Eh, este, entonces, claro, para mi ley todo es todo, todo, hasta un pronóstico de inflación que un presidente debe hacer por ahí, siendo además un presidente economista de manera más o menos normal, digamos, explicándole a los argentinos el estado de las cosas, ¿no? Él lo plantea como que sus logros son finalmente el resultado de una batalla campal contra un montón de gente que deliberadamente, a propósito, para este, produce pronósticos adversos, ¿no? O contrarios a los que el presidente supone, y así todo, ¿no es cierto?
Así que bueno, dijo esto y ayer dijo algo aún más raro, ¿no? Ayer contó, este, esto ocurre siempre en el contexto de reportajes que el presidente ofrece, especialmente amigables, que también es una práctica muy parecida a la de Trump o la de Kicillofismo, ¿no? La de solo conversar con periodistas o con medios cercanos, ¿no? Si ustedes miran, por ejemplo, todo este quilombo que hay alrededor de Kicillof y Cristina, los funcionarios de Kicillof hablan solamente con medios vinculados a Kicillof, ¿no? Este, y mi ley habla solamente con medios que están vinculados con él o con periodistas que son amigables con él. Una lástima porque ahí no existe la repregunta, la repregunta, la repregunta, ¿no? Porque esta afirmación que el formula, el presidente, entiendo que merecía una serie de repreguntas con cierta intensidad, ¿no?
El presidente dijo ayer que cumplió con una promesa que le hizo al Papa, ¿no? Que era sacar 10 millones de personas de la pobreza en la Argentina. Yo, cuando me enteré de la noticia, supuse que el presidente estaba haciendo un pronóstico de una promesa, es decir, que íbamos a sacar a 10 millones de personas de la pobreza, pero no, este no fue un, una, un pronóstico para el futuro, sino un dato del presente. El presidente dijo ayer que cumplió con la promesa de sacar 10 millones de personas de la pobreza. Esto puede ser eventualmente atribuible, en el caso de ser cierto, a una suerte de milagro de Francisco, ¿no? Este, porque por supuesto hay un describe de la pobreza en Argentina como consecuencia de la baja la inflación que estadísticamente produce que una persona que estaba en la línea de la pobreza un poquito para abajo asome un poquito la cabeza y esté un poquito para arriba. Ahora, eso no quiere decir, bajo ningún punto de vista, que una persona que es estructuralmente pobre haya dejado de serlo por una cuestión estadística en un plazo de 10 meses. Por favor, no.
Este, yo entiendo, por supuesto, que esto es un camino complicado, que la, ¿cómo se llama?, que la baja de la inflación contribuye, por supuesto, a que la gente empiece a asomar un poquito la cabeza. Pero volvamos a los datos que les di recién del estado de las cosas, del empleo en la Argentina: tenemos 18.000.000 de personas, 6.000.000 con empleos precarios y apenas 4.000.000 de personas con empleos formales, eh, digamos, dignos. Entonces, me pareció una, una afirmación, eh, si se quiere, un poco fantasiosa del presidente, ¿no? Este, aún tomando como, aún tomando como válido el hecho de que la baja la inflación, por supuesto que produce movimientos estadísticos que hacen que una persona que estaba hasta acá, bueno, ahora esté hasta acá, digamos, ¿no? Pero no más que eso, ¿no? Este, así que bueno, nada, una, un comentario del presidente raro que viene, presidente que viene de, eh, en un estado, digamos, de una cierta exaltación en los últimos días, probablemente producto de un método, este, o producto de una estrategia o producto de, qué sé yo, de sus, eh, eh ideas y de su concepción tan cerrada, digamos, de la cuestión de quién tiene la verdad, ¿no es cierto?
Si el presidente, eh, bueno, es una persona muy fanatizada con su ideología, puede correr el riesgo de suponer que siendo él el dueño de la verdad, quienes se contraponen a eso en parcial o totalmente son o unos mentirosos o unos ensombrados o una gente que le, que tiene un problema de incapacidad intelectual, de coeficiente intelectual o directamente una persona completamente corrompida, ¿no es cierto? Yo soy, no sé, fanáticamente, fanáticamente de River y yo pienso que el de Boca, mi fanatismo llega a tal punto que pienso que el de Boca es un tipo que es un idiota, ¿no es cierto? Eh, es un tonto, que es alguien que no le da la cabeza para ser de River, ¿no es cierto? Bueno, es un ejemplo. Así que el presidente viene, digamos, en estos días como recargado, ¿no? Producto de la ideología, como piensan algunos, son producto de una, de una, de un mecanismo, de una, de un, de un método, ¿no es cierto? Eh, ustedes recuerdan que ayer comentamos que antes de ayer, en una reunión de exposición de financistas, el presidente habló de otra vez ahí de los periodistas, de los este, ñoños republicanos. Presumo que en relación a Macri, ¿no? Porque, ¿qué es un ñoño? Por un ñoño. Es una persona que respeta más o menos ciertos, este, ciertos, e, este, ciertos, eh, formas, ¿no? Este, y eso para mi ley también está mal, ¿no? Este, zurdos ridículos. Bueno, la gente lo aplaudía. Bueno, pero ayer este se agravó el cuadro con el tema de la prensa, ¿no? Que también venía de un discurso reciente, eh, bajo el lema: no odiamos lo suficiente a los periodistas, ¿no? Eh, y no sabes lo que me encantaría, tomar un poquito más de café, Carlitos. Gracias. Vení, Carlitos. Vas a terminar preso, eh, por, por, y yo no te voy a, yo no te voy a ir a rescatar, sabero. Bueno, bueno, voy a escapar. Yo no tengo ninguna influencia hoy en día para salvarte de la prisión. Eh, ahora vamos a ver por qué les digo esto de la prisión.
Entonces, esta, a esta historia que venía ocurriendo con la cuestión de no odiamos lo suficiente a los periodistas, se agregó este episodio bastante infantil, digamos, con este joven Santiago Caputo, que fue fotografiado por un fotógrafo en una, en el debate de los candidatos a ciudad Buenos Aires el otro día y el tipo se molestó y le sacó una foto al fotógrafo y se argumentó que con qué derecho un fotógrafo le toma una foto a un funcionario público, ¿no? ¿Quiénes se creen que son, ¿no? Ayer aparecieron varios argumentos. Este, había aparecido uno, creo que de Jav, de Manuel Adorni, de que en rigor de verdad a Caputo le encantaba la foto tomada por este fotógrafo y que le sacó una foto, este, para tener sus datos, ¿no? Y eventualmente pedirle la foto. Ahora apareció otro argumento para explicar el comportamiento de Caputo. Fíjense la pelotudez que estamos discutiendo, ¿no? Pero son los temas de la Argentina, ¿no? Que Caputo padece de una, de un problema, ¿no? Este, es aparentemente fotofóbico, ¿no? Que tiene una cierta fobia a los flashes, ¿no? O al exceso de iluminación, ¿no? Yo estuve mirando esta mañana, eventualmente si quiere Caputo tomar un consejo, esto tendría cura, ¿no? Este, aparentemente con algunos corticoides o con unos tratamientos con luz ultravioleta, la fotofobia, eh, siendo que además los funcionarios públicos están expuestos, naturalmente, gracias Carlitos, están expuestos a las cámaras y a los flashes. Este, eh, por ahí sería aconsejable que Caputo, eh, trate de tratar su fotofobia. Yo tengo un problema parecido, pero en vez de con las fotos, con las luces, con los oídos, ¿no? Yo tengo algo así como hiperacusia. O sea, en vez de, en vez de ser hipoacúsico, ¿no? Escucho, yo escucho más, ¿no? Este, según diagnóstico que en un momento me hizo el doctor Alberto Colmillón, me dijo, "Vos sos hipoacú, hiperacúsico." Porque se cae un cuchillo y yo me sobresalto, ¿no? No porque me asuste naturalmente, sino porque los ruidos, eh, me molestan. Me irrita mucho que la gente grite, por ejemplo, ¿no? Este, o ir a lugares donde todo el mundo, donde hay mucha música y todo el mundo habla cada vez más fuerte para sobre la voz humana venza a la música, mueve loco, ¿no? O un restaurante dice que hay un quilombo chino. Yo me, me rajo. Bueno, yo tengo este problema, por eso lo entiendo a Caputo, porque es muy incómodo. O sea, tener fotofobia es parecido a tener hiperacusia, ¿no?
Pero bueno, esto ha derivado en un problema más grave, ¿no? Que es que ayer el presidente volvió a acusar a cuatro periodistas de la nación, a los que viene ya acusando, y hay uno de esos cuatro que es muy peligroso. Lo voy a decir ahora quién es. Se la agarró de vuelta con Joaquín Morales Solá, con Florencia Donovan, con Jorge Fernández Díaz y con este Carlos Pagni, ¿no? A quienes acusó de mentir en forma sistemática sobre su persona. Bueno, acá volvemos a, el otro día, decir, ¿qué es lo que, qué es lo que para el presidente es mentir? No. Eh, por ejemplo, si yo digo que a mí no me gusta mi ley, no, que no me parece un tipo, a mí no me gusta, pongámoslo, no me gusta su estilo o tengo críticas a su política exterior o a su visión autocrática de la política. Eso es mentir. Mentir sería lo contrario. Sé que yo diga que me encanta mi ley, como ocurre con muchos, eh, tipos en la tele que están ahí puestos para justamente decir eso. Eso es mentir, ¿no? Pero bueno, mi ley tiene esta visión, digamos, de confundir la crítica con la mentira, ¿no? En lo que significa naturalmente una no aceptación de la idea del debate público, ¿no? El debate público es el debate público. Esto que pasa en Argentina con el presidente, que tiene un montón de gente que lo apoya, un montón de gente que estará en el medio y a una gente que lo critica, ocurre en la Argentina desde que somos un país democrático y ocurre básicamente no en todo. Ahora lo vamos a ver. Ay, me olvidé de pasar una foto, chicos. Ahí se las paso porque la quiero mostrar, las paso ya. Eh, ocurre en gran parte del mundo, ¿no? Este, que es que a la gente le da por criticar a los presidentes. Es decir, ahí la mandé. Eh, vamos a ver en qué pocos lugares del mundo se habla libremente, ¿no? Vamos a verlo enseguida.
Entonces, total que el presidente ayer, este, apuntó, digamos, como dice el propio de la nación contra Carlos Pagni, contra Fernández Díaz, contra Joaquín Morales Solá y contra Florencia Donovan bajo el argumento de que mienten sobre su persona. Yo les cuento algo en secreto. Yo los conozco, conozco mucho a tres de estos cuatro periodistas. La conozco menos a Florencia Donovan, pero me escribo con ella. Pero conozco muy bien, obviamente a Joaquín Morales desde hace años, Carlos Pagni, que todo el mundo sabe que es mi amigo y Jorge Fernández Díaz con quien trabajé en Radio Mitre, ¿no? Fernández Díaz es muy, muy peligroso. Eh, podemos decir, es escritor, escribe novelas, una que llama "El puñal". Es un tipo complicado.