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Hola, ¿qué tal? Este vídeo conforma parte de los recursos de apoyo para la materia. En el presente abordaremos temas vinculados con el proceso de fecundación. Específicamente, nos interesará la descripción de las estructuras de las gametas, pero sin dejar de lado la comprensión de que estas células requieren de procesos madurativos ulteriores. Por último, abordaremos los mecanismos que permiten explicar el encuentro sincronizado de estas células en el tracto genital femenino. El resto de los temas será tratado en vídeos posteriores.
El espermatozoide es una célula claramente polarizada y diferenciada en la que se puede describir una cabeza, una pieza intermedia y una cola o flagelo. La cabeza contiene un núcleo de cromatina condensada y aploide y, en dirección apical, puede observarse una vesícula que contiene enzimas, la vesícula acrosómica, que tendrá importancia en pasos ulteriores en el proceso de fertilización. En la pieza intermedia se encuentran las mitocondrias, que generarán la energía para el movimiento flagelar. La larga cola de esta célula contiene microtúbulos que forman parte del sistema de propulsión del espermatozoide.
Los espermatozoides producidos en los túbulos seminíferos son almacenados en la parte inferior del epidídimo, este órgano que vemos a la izquierda y que es un órgano muy enrollado que continúa el conducto deferente cerca del origen de los testículos. Los espermatozoides recién exterminados, es decir, los recién liberados del túbulo seminífero, aunque se encuentran terminalmente diferenciados, no poseen capacidad fecundante. La maduración en este órgano, el epidídimo, consiste básicamente en la adquisición, como vemos en la imagen de la derecha, de moléculas producidas por el epitelio del epidídimo y que quedan en la superficie de los espermatozoides que por ella pasan.
Durante la diferenciación de la gameta femenina, el ovocito uno es diploide y se encuentra detenido en la primera fase, ya con los ciclos en el día 14. En uno solo de los folículos de De Graaf se produce la maduración del ovocito, transformándose en gameta. Esta maduración alude a la terminación de la primera división meiótica y, por lo tanto, la extrusión del primer cuerpo polar y el inicio de la división ecuacional, que progresa solo hasta la metafase, como podemos ver en la imagen de abajo y hacia la izquierda, donde los microtúbulos del huso están representados en color verde y en el ecuador, el material genético que define a la metafase de la segunda división meiótica. Las células foliculares que rodean a la metafase forman un complejo con esta y producen un material fibrilar que se interpone entre el ovocito y las células foliculares. Este material se llama zona pelúcida o membrana pelúcida, y el complejo es definido como un complejo cúmulo-ovocitario.
El tracto reproductor femenino no es un conducto pasivo a través del cual los espermatozoides discurren, sino un conjunto altamente especializado de tejidos que regulan activamente el transporte y la madurez de ambas gametas. Tanto las gametas masculinas como las femeninas utilizan una combinación de interacciones bioquímicas de pequeña escala y proporción física a gran escala para llegar a la ampolla, que es el sitio de encuentro entre las gametas. Una vez que es tomado por la ampolla, una combinación de latidos ciliares y contracciones musculares transportan al complejo cúmulo-ovocitario a la posición adecuada para su fertilización en el oviducto.
El esperma debe recorrer un camino más largo. En humanos, alrededor de 300 millones de espermatozoides eyaculan en la vagina, pero solo uno de cada millón ingresa en el oviducto. Esta traslocación del espermatozoide desde la vagina al oviducto involucra varios procesos que funcionan en diferentes momentos y lugares. Por ejemplo, la motilidad espermática o acción flagelar es probablemente importante para que el espermatozoide pase a través del moco cervical y también dentro del útero. Pero, sin duda, el factor más importante por el cual los espermatozoides alcanzan la ampolla se debe a las contracciones musculares uterinas. También no se debe descartar que los espermatozoides reciben señales direccionales de larga distancia del flujo de líquido desde el oviducto hacia el útero, y los espermatozoides migrarán contra la dirección del flujo, y a esto se lo denomina quimiotaxis. Esta quimiotaxis es dependiente de canales de calcio que están presentes en el espermatozoide.
Bien, hemos llegado al final del presente vídeo. Esperamos que hayan sentido que fue de utilidad y no dejen de visitar las aulas virtuales disponibles. Nos encontramos en el siguiente vídeo. ¡Éxitos!