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Suelos y sus problemas actuales DW-Ciencia Agronómica

Ciencia Agronomica42:26

Transcription

El suelo en sí es un ecosistema saludable y vivo. Transforma nutrientes, contiene agua y mantiene la vida. Toda la vida comienza y termina en el suelo.

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Pues como hemos impulsado intensamente el monocultivo, sin embargo, este y el suelo no van bien a largo plazo.

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No necesitamos tierra de cultivo, pero a largo plazo el exceso de fertilización de los campos no funciona.

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La cabeza está bastante claro que debemos enfrentarnos al cambio climático. Hacia el futuro es aún más importante que mantengamos un suelo saludable. Aunque comemos el doble de verduras que en la década de 1970, consumimos cada vez menos minerales y oligoelementos.

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Y el precio de los alimentos se mantiene bajo artificialmente.

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Y para preservar nuestros sistemas agrícolas, al parecer modernos pero que son primitivos, debemos asegurarlos y protegerlos con productos químicos más nuevos y desagradables. Las tierras de cultivo del planeta son la base de nuestra civilización. Nos dan casi todo lo que comemos. Pero de todos los recursos naturales, el suelo es al que menos atención se le brinda, mientras desde hace décadas es destruido más rápidamente de lo que puede regenerarse. Por minuto se pierden 10 millones de hectáreas de tierra cultivable, la superficie equivalente a 30 campos de fútbol.

Y sin embargo, la tierra está lejos de ser una mercancía desechable. Mirando las superficies rocosas, uno se pregunta cuánto tiempo fue necesario para que la roca se convirtiera en tierra cultivable. De hecho, se necesitan miles de años hasta que la roca se desintegre y el humano pueda plantar algo en ella. Sí, parceláramos las tierras de cultivo de este planeta, cada persona tendría aproximadamente dos mil metros cuadrados. Pero como la población mundial está creciendo y estamos destruyendo el suelo cada vez más rápido, esta cifra ya no se mantendrá a largo plazo.

Sale, el suelo es nuestro recurso más importante. Contiene el 80 por ciento de la biomasa, por lo que es la arteria vital de este planeta. Y si no lo cuidamos, va a morir y su productividad se reducirá cada vez más. Y entonces enfermaremos, porque el suelo está en fango. El suelo es un sistema vivo y cuando sea inestable, desequilibrará todo, incluidos a los seres humanos. Probablemente no nos damos cuenta de lo importante que es o de cuánta tierra es realmente cultivable. La población mundial entera debe ser alimentada por un área que es más pequeña que Rusia.

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El suelo es la capa más delgada de la tierra donde pueden prosperar las plantas y la vida. Esta capa en algunos lugares tiene un metro de espesor y en otros solo algunos pocos centímetros. Así que es una capa muy delgada. Aquí ocupa el lugar entre la roca y la vida. La mitad del suelo consiste en trozos de minerales desmenuzados y la otra mitad es material orgánico en descomposición que alguna vez estuvo vivo. Así que es como un interfaz. El suelo se ve estéril a primera vista, sencillamente no vemos la mayoría de las cosas en él. Pero en cada metro cuadrado de suelo se encuentran más bacterias que seres humanos sobre la tierra. Todo lo que entra en contacto con el suelo, como hojas y toxinas, productos químicos que no deberían estar allí, todo es procesado por los organismos que viven en el suelo. El suelo, antes muchos lo consideraban muerto, frío y negro, pero una gran parte de todos los seres vivos habitan en este microcosmos. La longitud de los micelios, es decir, las cifras de los hongos, por ejemplo, es prácticamente interminable. El suelo es un ecosistema que descompone la materia orgánica en los minerales, limpia el agua y mantiene toda la biosfera.

2 burrier diarias niños dama. En primer lugar, las bacterias reaccionaron a los nuevos elementos, millones de bacterias que se reproducen cuando reciben demasiado alimentos. Después hay hongos con sus hijas interminables que disuelven nutrientes del suelo y luego los hacen disponibles a las plantas. Markets, una vez todo se trata de la vida y la muerte, y necesitamos de este ciclo. Así es como funciona la cadena alimentaria. Las plantas y el suelo se necesitan mutuamente. En el curso de la evolución, han desarrollado y perfeccionado un equilibrio mutuo y se han convertido en una unidad independiente.

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Cuando observamos cómo funciona un ecosistema saludable, siempre entra en juego la fotosíntesis. ¿Cuánta luz solar puedo capturar con cuántas plantas vivas? Estas plantas bombean entonces carbono al suelo a través de la fotosíntesis y mientras lo hacen, ese carbono en el suelo alimenta toda la vida en la tierra y permite que el suelo produzca cada vez más. Y la fotosíntesis es una maravilla de la naturaleza. Absorbe el carbono y junto con la descomposición del material orgánico crea el humus, la capa de suelo que es indispensable para cualquier producción de alimentos. En el humus encontramos la mayoría de los nutrientes, pero el humus es también lo que desaparece en el cultivo moderno. La diversidad y el número de organismos disminuye y la unidad autónoma se desintegra.

Es extraño ver el arado y la agricultura como una amenaza, ya que tradicionalmente simbolizan fertilidad y representan los buenos tiempos. Pero la actual producción de alimentos se ha vuelto tan industrializada que provoca daños incluso en capas más profundas del suelo. La compactación del suelo se está convirtiendo en un problema cada vez mayor. Las explotaciones están cada vez más especializadas, lo que propicia la racionalización. Las máquinas agrícolas se vuelven en consecuencia cada vez más grandes y pesadas. Además, las temporadas de cultivos son más largas y el suelo es arado cuando está húmedo. Estos factores conducen a una fuerte compactación del suelo. La cosecha disminuye gradualmente, ya que al piso se le quita el aire para respirar. Esto afecta a las capas debajo de la profundidad de labranza, que se vuelven casi tan duras como el cemento. Se forma una especie de tapa que no deja pasar la lluvia y hace que se produzcan inundaciones fácilmente. También impide que se filtre el agua y que se repongan las reservas de agua subterránea. La producción industrial de alimentos por monocultivos crea cada vez más problemas.

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Hemos impulsado intensamente el monocultivo. Sin embargo, el monocultivo y el suelo no van bien a largo plazo. En el suelo simplemente no funciona. En Europa hay suelos en los que desde hace 30 años no creció nada que no sea trigo o maíz. Lo que encontramos en este suelo es terrible: no hay lombrices, no hay vida, muy poca actividad biológica, grandes problemas de erosión. Y el agricultor dice que usa cada año más fertilizante, pero que la cosecha no aumenta.

Nuestra cadena alimentaria se basa en una agricultura racionalizada. Una de las condiciones para esto es el monocultivo: los mismos cultivos anuales sobre grandes superficies, no hay variación y se impide la interacción natural entre las plantas y el suelo.

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El suelo se degenera cada vez más. Solo en Europa ya estaría afectado un tercio de la superficie. En algunas partes de los Estados Unidos, incluido California, desde hace mucho con las plantaciones enteras y sus sistemas de aguas subterráneas, el ciclo ha perdido su equilibrio. Es el país de las grandes superficies de cultivo a nivel mundial. Un tercio de todo el trigo fue cultivado en la pradera estadounidense. Pero hay agricultores que trabajan de otra manera. Ven los peligros y cuestionan la agricultura industrial.

Marc: En mi opinión, la agricultura moderna está impulsada por el dinero. Los productores actúan como marionetas, hacen lo que les dicen, utilizan cualquier fertilizante químico, producen un monocultivo. Eso no es lo que para mí debería ser la agricultura. La agricultura debería consistir en producir alimentos saludables para que el suelo se regenere, pero eso no sucede hoy.

Pero si esta tarde y eso en el suelo, cuán duro es. Soy un sujeto fuerte. Miren la corteza del suelo, las capas. Si lo huele, se da cuenta de lo estropeado que está. Aquí ha cultivado la misma familia durante 50 años, pero las únicas plantas cultivadas aquí son el lino y el trigo.

Marshall: Monocultivos, muy poca diversidad. Lo que también se destaca es que no hay lombrices, no hay vida, no se ve ningún insecto. Estas plantas no obtienen muchos nutrientes del suelo. El suelo aquí es, en mayor o menor medida, sencillamente un medio que soporta a la planta. Esta granja abarca aproximadamente 4.000 hectáreas de tierra de cultivo. Se emplean muchos herbicidas, pesticidas, fungicidas. Observe esta raíz. Las raíces se desplazan horizontalmente, no verticalmente. Observe la densidad aparente. Se puede observar la densidad aparente del suelo. Se puede ver lo duro que es por el fertilizante sintético.

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Y las lombrices son unos de los seres vivos más importantes del suelo. Las hay en diferentes tipos y tamaños, pero todas hacen lo mismo: transforman el material orgánico, cavan túneles en el suelo. En esos túneles las raíces de las plantas tienen espacio para crecer, puede entrar el aire y filtrarse la lluvia. Esto crea una fina red porosa de pequeñas cuevas en el suelo. Puede ingresar el agua, llegar a las aguas subterráneas y limpiarse. Se limpia y el agua no arrastra la capa superior del suelo y así se evita la erosión.

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El monocultivo afecta a todos los organismos del suelo y sobre todo a las lombrices. Y estas son importantes para la fertilidad y la estructura del suelo y del humus. Transportan minerales y nutrientes desde muy abajo hacia la superficie.

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Un suelo saludable contiene toneladas de lombrices y está atravesado por incontables kilómetros de túneles. Sin embargo, son cada vez menos frecuentes. Sin las lombrices, el humus y el ecosistema pierden a sus mejores ingenieros. A las lombrices no les gustan los fertilizantes sintéticos, los pesticidas ni los fungicidas. No les gustan los herbicidas, no les gusta el monocultivo, no les gusta el suelo sin vegetación. Necesitan sustancias orgánicas y un entorno biológico saludable.

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Y acción brindó una agricultura que no usa estiércol de vaca, sino solo fertilizante químico. Las lombrices no encuentran alimento, no tienen nada que comer. Necesitan material orgánico. Sin él, morirán o irán a otra parte. Pero, ¿cómo se desplaza una lombriz a través de estos gigantescos campos si la superficie del suelo no contiene restos vegetales? Sin mineral orgánico, ya no existen los fertilizantes habituales. Lo único que queda de la época cuando aún funcionaba la autosuficiencia del suelo y había suficientes nutrientes son las moscas. Es cutoff hay idae que vuelan alrededor de los últimos remanentes de estiércol de vaca.

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La falta de material orgánico no solo afecta a las lombrices y otros seres vivos en el suelo, sino también al intercambio vital de nutrientes entre las plantas y los hongos. Sin duda, para la biodiversidad del suelo son importantes todos los elementos. Tenemos muchos hongos, los denominados micorrizas, que son importantes porque forman un vínculo entre todos los nutrientes, los elementos que se encuentran en el suelo y las raíces de un viñedo. Si no tuviésemos a esta gran familia de hongos, no habría comunicación entre el suelo y la planta.

Communication. Los hongos recogen del suelo nutrientes como el fósforo con su red de hijitas, el micelio. Las plantas, por su parte, llevan a cabo la fotosíntesis. Estas pueden atrapar la luz del sol y capturar dióxido de carbono. Solas no pueden absorber suficientes nutrientes del suelo. Hace que las plantas y los hongos realicen un intercambio. El 90% de todas las plantas interactúan con los hongos para garantizar la absorción de minerales vitales y otros nutrientes como el nitrógeno y el fósforo. Esta es una prestación esencial del ecosistema que es amenazada por la agricultura química.

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El problema con la micorriza es que, como todos los hongos, reaccionan de una forma sensible a los fungicidas. Y en la agricultura empleamos muchos fungicidas, especialmente en el monocultivo. Y una vez que la planta pierde esta relación simbiótica con la micorriza, pierde también su capacidad de absorción de fósforo en el suelo. Una vez que la micorriza, la asociación vital entre raíces y hongos, desaparece del suelo, tarda mucho tiempo en regresar. La recolonización comienza en el borde del campo, pero si se tienen grandes campos, de manera natural tarda mucho más tiempo. Si desaparece este intercambio natural, corremos el riesgo de volvernos dependientes de los fertilizantes químicos, especialmente del fósforo. Este solo se extrae en algunos lugares del mundo. Compensamos la falta de nutrientes naturales con químicos. Elementos como el nitrógeno, el fósforo y el potasio son producidos mediante métodos que consumen mucha energía. Así que, mientras la fertilidad de las plantas es reducida, continúan creciendo con la adición de estas sustancias. Nos disfrazamos el creciente agotamiento de nuestro suelo con fertilizantes químicos. En unión con los fertilizantes químicos, ya no necesitamos de animales. Podríamos tener grandes cosechas incluso en suelos que no tienen potencial de dar esas cosechas. Los fertilizantes químicos son como el azúcar. Se trata de una gran cantidad de energía de fácil acceso, pero de corta duración. No se puede correr un maratón solo con azúcar. Nuestros suelos deberían existir para siempre. Es por eso que no podemos fertilizar los con azúcar. Pero ahora, en seguida, aplicaremos 100 kilos de nitrógeno. Entre 40 y 60 kilos de esto van a algún lado, pero no a las plantas. El monocultivo y los fertilizantes químicos representan una amenaza. El suelo se vuelve pasivo y los nutrientes terminan en el mar, lagos y otras aguas. Preparados peligrosos como fertilizantes con contenido de fósforo se vuelven parte de los alimentos que comemos. En un problema con los fertilizantes con contenido de fósforo es que a menudo contienen cadmio. Eliminar esto es costoso. Conservarlo significa que en el futuro nuestra comida contendrá mucho cadmio. En la agricultura moderna se acumulan muchos problemas.

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Y [Música]

Una gran parte de los agroquímicos que utilizamos están destinados a compensar la falta de diversidad. La diversidad natural impide que las enfermedades destruyan todas estas plantas. Impide, por ejemplo, que un insecto se multiplique de forma explosiva, porque existen depredadores en otras plantas. Y mientras empleamos este tipo de técnicas simplistas, no tenemos más remedio que proteger las plantas con repugnantes sustancias químicas.

[Música] [Aplausos] [Música] [Música]

En la producción agrícola actual, los productores se centran en matar la plaga. Por cada especie de insecto que es dañina, hay 1700 que son útiles. Aquí estamos en la producción agrícola e intentamos matar a esta plaga, aunque en realidad deberíamos darle un hogar a los 1.700 que podrían comer a esta plaga. ¿Qué eso no tiene sentido? Lo que hacemos hoy en la agricultura.

[Música] [Música]

¿Qué ha sucedido en realidad? La diversidad de la naturaleza nos ofrece de todo, pero en tan solo medio siglo la agricultura se ha industrializado sin que por ello crezcan los recursos naturales. Por el contrario, estos se destruyen. El suelo se ha convertido en un medio de producción barato para muchos agricultores y viticultores. El suelo muerto hace mucho se ha vuelto una realidad.

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Antes de hacerme cargo de los viñedos hace diez años, las tierras estaban alquiladas a un viticultor que no trabajaba en armonía con la naturaleza. Nos de rápidamente que el suelo donde comencé a trabajar estaba casi muerto. No tenía energía, solo tenía una delgada capa superficial, no tenía vida, no tenía biodiversidad, no tenía nada. Él me dice ahora: "Solo alrededor del 10% del suelo se le presta la atención que merece. La mayor parte de la tierra de cultivo, como lo prueban muestras de suelo, ya no está intacta". Cuando se usan pesticidas, se vuelve cada vez más difícil para una planta obtener suficiente alimento bueno y saludable. Se produce un desequilibrio en la población microbiana y se entra en un círculo vicioso.

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Es quizá nuestro estilo de vida, nuestra exigencia de consumir fruta y verdura barata en cualquier estación del año, el que ha sellado el suelo. No arriesgamos así el futuro de la agricultura. No hemos apostado durante demasiado tiempo por la cantidad y la explotación irresponsable de la tierra, en lugar de apostar por una gestión inteligente de la misma.

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El tipo de manejo de la tierra que tenemos hoy, especialmente en las plantaciones de naranjas, requiere de mayores explotaciones gestionadas por empresas más grandes que diseñan un determinado producto para el norte de Europa. Y nosotros en causamos el abono y toda la producción a conseguir este producto. No son explotaciones sustentables. Cada vez utilizamos más sustancias químicas como pesticidas y herbicidas. El resultado es una mayor erosión y suelos cada vez más depauperados. En estas enormes plantaciones de naranjos, la capa superior no se considera como un ecosistema vivo, sino como un económico medio de producción. Esto acabará teniendo consecuencias nefastas para nosotros. En 20 años, la delgada capa protectora del suelo podría haber desaparecido. Pero en los países del norte también desaparece el suelo. El suelo fértil y oscuro queda a merced de los elementos. Da igual a donde miremos, el trabajo invertido supera el rendimiento obtenido. Nos estamos jugando nuestro capital.

El suelo está bastante claro que debemos enfrentarnos al cambio climático y experimentaremos un clima aún más extremo. Hacia el futuro es aún más importante que mantengamos un suelo saludable. Una gran parte del suelo que tenemos en la tierra está amenazada por la erosión, ya sea por el agua o el viento. Después de todo, hoy reconocemos la erosión como una serie amenaza para nuestro suelo. Las proporciones de la erosión aumentan. Con esto se pierden especialmente las partículas más pequeñas, aquellas que contienen los nutrientes. El humus y los nutrientes desaparecen con la lluvia y el viento. Lo que surgió hace miles de años, en poco tiempo es víctima de la erosión. Lo que queda es un suelo que ha perdido su autosuficiencia y capacidad de producir, sencillamente su vida. Y eso nos perjudicará. Si se cultiva una planta, esta nunca podrá contener más nutrientes que el suelo mismo. Por medio de la fotosíntesis, las plantas pueden retener carbono a través del CO2, pero no pueden producir nada más. Todo depende del suelo. Cuando en el suelo ya no hay más nutrientes, también tendremos una planta sin nutrientes. Y no tenemos los micronutrientes que necesitamos para mantenernos saludables. Y la consecuencia es que aparecerá en cada vez más enfermedades crónicas, cada vez más temprano, de generación en generación. Forzamos la alimentación, por así decirlo, de grandes superficies, especialmente con nitrógeno, fósforo y potasio, de una forma que produce un rápido crecimiento, pero que necesariamente no hace que la planta en sí contenga muchos nutrientes. Cultivamos brócoli, zanahorias y patatas enormes, pero eso no significa que sean tan nutritivos como antes.

[Aplausos]

Marquense asaja. No obtenemos más calcio y zinc, pero sí más hidratos de carbono. La productividad solo creció en este sentido. Aunque comamos el doble de verdura que en los años 70, esta no nos proporciona tantos minerales y oligoelementos como antes. Cultivos selectivos de crecimiento rápido con raíces superficiales y bajo contenido de nutrientes. Si además el suelo está muerto y es incapaz de producir minerales y oligoelementos, significa eso que la producción actual no logra realizar su tarea más importante: proveer de alimentos sanos y variados.

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Al cambiar a variedades de trigo modernas, perdimos la diversidad, no solo en la agricultura, sino también en nuestra alimentación. Estas variedades de trigo modernas tienen un menor contenido en minerales, es decir, obtenemos menos micronutrientes que de las variedades de trigo antiguas. Es el cultivo de plantas le ha dado un valor demasiado alto a los cultivos de alto rendimiento. Hace 50 años, por cada 10 toneladas de paja se sacaban 4 de grano. Hoy son 10 toneladas de grano por 4 de paja. Pero tenemos que consumir el doble de harina para obtener la misma cantidad de nutrientes. Más carbohidratos y menos micronutrientes. Las vitaminas y minerales que regulan todas las funciones de nuestras células y que incluso en pequeñas cantidades son vitales para nosotros. Más azúcar, menos nutrientes. ¿Puede ser que comamos más porque nuestros cuerpos sufren deficiencias? Hoy comemos más porque hay menos nutrientes. Sí, creo que es lo que hacemos. Creo que nuestros cuerpos lo buscan. Tienen algo que sea sustancioso y que estemos satisfechos, pero no sobre saturados. Es decir, se puede comer demasiado y sin embargo estar desnutrido. Y ese es uno de los mayores problemas que tenemos en este momento cuando se trata de la salud en nuestra sociedad occidental. Nuestra alimentación es la principal razón de las enfermedades crónicas de nuestros tiempos y debemos concentrarnos en la micro desnutrición. Sabemos que los micronutrientes son parte de muchas funciones en las células. Es difícil medir a dónde conduce este déficit. Podría ser cualquier enfermedad.

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Compensamos cereales y arroz con bajo valor nutricional. Cuando se refinan, pierden aún más de sus minerales y micronutrientes. Por lo tanto, añadimos sustancias como hierro, zinc y cobre en cantidades que probablemente no sean fisiológicamente justificables. Y la mayoría de los alimentos para bebés están enriquecidos con hierro, pero solo asimilamos un 2% aproximadamente de este hierro con el que enriquecemos los alimentos. El resto va al colon y el hierro modifica la flora intestinal. Actualmente asociamos muchas enfermedades de occidente con la modificación de la flora intestinal: alergias e intolerancia al gluten y diabetes tipo 1 en niños.

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No, pequeñas modificaciones y deficiencias crean un desequilibrio que conduce a la llamada hambre oculta y enfermedades crónicas. Podría ser el contenido reducido de nutrientes en nuestra alimentación. Su origen básico. Sufrimos de enfermedades carenciales. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿No deberían nuestros alimentos contener todo lo que necesitamos? Y lo trágico es que la industria de la alimentación en realidad podría producir alimentos que sean ricos en oligoelementos, pero solo vuelve a tratarse del precio y entonces no tiene ningún interés en producir este tipo de alimento. La agricultura industrializada no beneficia en nada al medio ambiente, solo mantiene los precios muy, muy bajos artificialmente.

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¿A dónde nos han llevado estos alimentos baratos? Estados Unidos gasta más en atención médica que cualquier otro país desarrollado del mundo y, sin embargo, está lejos de estar entre los países con una población sana. Somos líderes en lo que se refiere a cáncer, Parkinson, Alzheimer y osteoporosis, y la lista continúa. Un problema de la producción actual de alimentos es que la agricultura se equipara con cualquier otro negocio o los alimentos con cualquier otro producto. Esto ha llevado a que los animales sean vistos como unidades animales. Haz que hayamos perdido toda sensibilidad y las jons. ¿Por qué seguimos cultivando siquiera? Todo ha sido optimizado para obtener más dinero y así, si se está perdiendo todo lo que tenga que ver con la consideración, cuidado, respeto y modestia respecto a mil kits. Este mercado obsesionado con la rentabilidad está programado para crecer constantemente y conduce a la concentración de la población en núcleos urbanos, que a su vez precisan terreno. El suelo fértil de cultivo se encuentra así rodeado de centros comerciales, hormigón y carreteras. Un valioso recurso sepultado bajo el asfalto. El clima podría cambiar nuestro estilo de vida muy rápidamente. Necesitamos tierra de cultivo para almacenar el carbono que causan los cambios en nuestro sistema climático. Una tierra de cultivo fértil y en buen estado contribuye a la regulación del clima, algo que en el futuro deberíamos utilizar más. Algunos expertos dicen que solo deberíamos aumentar la sustancia orgánica en todo el suelo un 2% para deshacernos de todo el gas de efecto invernadero de la atmósfera. Esto muestra la gran influencia que una agricultura responsable puede tener en el clima. Se podría decir que un suelo más fértil también lleva a un mejor clima. Podríamos resolver muy fácilmente el mayor desafío de nuestro tiempo, el calentamiento global, cultivando más nuestros campos.

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Con la naturaleza como nuestro modelo, podríamos cultivar más y reducir el cambio climático. Sería un cambio hacia cultivos protegidos, un cultivo de conservación del suelo, mayor diversidad y calidad en lugar de cantidad. Los monocultivos y la dependencia química pronto serían cosa del pasado. Hay posibilidades de regeneración y de cultivos respetuosos con el medio ambiente. Una agricultura sostenible es posible. Es una necesidad. Una solución son los cultivos plurianuales, que disminuyen la explotación abusiva de la capa superior de la tierra y son más cuidadosos con el suelo. Los alimentos básicos plurianuales son parte de nuestro futuro. Esta hierba es un producto intermedio de la variedad de trigo. Cansa es un pariente cercano del trigo, un primo, por así decirlo. Parece trigo, pero existe una diferencia muy importante. El trigo es una planta anual que hay que volver a plantar todos los años y que tiene raíces relativamente superficiales. El granca tiene raíces muy profundas y es una planta plurianual. Esto quiere decir que crece año tras año, protege el suelo, forma la materia orgánica en el suelo, absorbe los nutrientes de manera eficiente y proporciona una gran cantidad de carbono o materia orgánica que los organismos absorben del suelo. Y al llevar el ecosistema y el agroecosistema a un estado plurianual, creemos que no solo conservamos los recursos de la tierra, sino que también podemos hacer que la agricultura sea mucho más sostenible.

Una condición para la producción sostenible de alimentos es la biodiversidad. Ahora y en el futuro, podrían los ecosistemas ricos en especies ser el seguro de vida de la humanidad. Y hay en todos los ecosistemas, también en un suelo sano, hay en cualquier momento más especies de las necesarias. Están ahí para que en momentos críticos, por ejemplo, durante un cambio climático, hagan de reserva de colchón. Dame la biodiversidad es enormemente importante. Y Austin ha puesto afirmó que es una protección para el futuro. Con una gran biodiversidad, sabemos que si algo cambia en el futuro, y lo hará siempre, habrá grupos y organismos dispuestos a asumir el control y continuar para mantener el sistema funcionando.

Subsistía me fui a [Música]

Entran así. No tenemos ese margen, ese colchón. Todo el sistema se desmoronará. Si el sistema de un suelo deja de funcionar, significa que no podremos cultivar más allí.

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No poder cultivar nada. ¡Qué idea más terrible! Sin embargo, todos los días seguimos cortando más cuerda salvavidas. Pero los alimentos producidos localmente de forma tradicional serían una opción: producción a pequeña escala y con alto valor nutricional en lugar de la opción más económica. Apoyar a los agricultores y criadores que gestionen sus tierras en lugar de la producción derrochadora a gran escala. Nuestras decisiones de compra en los supermercados son fundamentales para las tierras de cultivo y para nuestra oportunidad de seguir cultivando algo en el futuro.

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Tomás: El peor escenario posible para el suelo sería si los productores y consumidores no se dan cuenta de que los nutrientes que provienen de allí mantienen la vida. Toda la vida. Toda la vida comienza y termina en el suelo.

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Se trata del futuro inmediato, tal vez tan solo una generación, cuando hayamos agotado la delgada capa superior del suelo disponible para nosotros. Tenemos que despedirnos de la idea de que el suelo, los ecosistemas y la naturaleza solo están allí para ser explotados. Tenemos que interactuar con la naturaleza si queremos un futuro. Sin vida no hay suelo y sin suelo no hay vida. Y las personas no hablan de la naturaleza, hablan del medio ambiente. Pero no se trata del medio ambiente. Piensan que en el centro se encuentra el ser humano y alrededor la naturaleza. Eso es sencillamente ingenio. Se sabe que nosotros somos parte de la naturaleza y si la destruimos, destruimos la tierra. Es ridículo hablar de la humanidad y de la naturaleza. Todo es parte de lo mismo. Matamos a la humanidad si matamos a la naturaleza. Las personas deben comprenderlo.

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Sí. [Música] Sorry. [Música]