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Meditación de la mañana: “Suavidad con tu propio ser”, con Elizabeth Gayán

Brahma Kumaris España26:01

Transcription

Buenos días y bienvenidos a la meditación de la mañana. La meditación para comenzar el día con energía, con luz, con claridad, con propósito y sentía la importancia que tiene tratarnos bien, con suavidad, con amabilidad, con entendimiento, porque es muy fácil pues cometer un error y luego quedarte ahí en un bucle, dar vueltas al error que has cometido y ahí estropear tu estado, tu bienestar interior. Por una pequeña cosa.

Entonces, la sabiduría de ver las cosas como son. Hay un error, lo pongo bien y punto final. Y no me trato mal, ni pienso mal de mí, ni me quejo, ni digo que otra vez lo mismo, porque ese maltrato eh interno, aunque parezca poca cosa, nos aleja de del momento presente, de disfrutar de la siguiente escena, de mantener tu alegría viva. Y esa atención la tenemos que tener porque los errores forman parte del aprendizaje, forman parte del camino y tener la sabiduría de verlo tal cual y soltarlo y continuar adelante con la siguiente escena como si no hubiera pasado nada, porque eso es sabiduría, eso es darte cuenta y eso es tratarte bien, con suavidad, con amabilidad y mantener tu bienestar interior.

Pues vamos a meditar. Om. Pues vas a ir colocándote con esa postura cómoda de meditación, con tu espalda recta. Los pies apoyados en el suelo y te tomas ahora un momento para respirar hondo, profundo, para relajarte, para centrarte y para ir yendo hacia el interior, hacia un espacio silencioso en tu mente. Detrás de tus ojos. Conecta con la luz consciente, conecta con tu ser interior y te sientas tranquilamente en tu propia compañía antes de comenzar. La actividad del día, silencio, quietud, bienestar. Siente tu presencia tranquila.

Te das cuenta de que a veces pasan cosas en tu día a día y te quedas pensando [música] en lo que podías haber hecho mejor y te pierdes la escena de este momento. Así [música] que hoy vas a soltar patrones viejos, soltar viejos comportamientos en relación a tu propio ser y te preparas para [música] este viaje. Así que justo en este momento te invito a que dejes a un lado el mundo de lo correcto y lo erróneo, de lo que está bien y de lo que está mal. Deja los juicios a un lado mientras estás ahí en tu interior conectado contigo detrás de tus ojos. Deja ese mundo atrás. Deja atrás cualquier recuerdo que te conecte con lo justo y lo injusto, lo correcto y lo erróneo. Deja de reprenderte a ti mismo. Déjalo en un segundo y conecta con tu ser luminoso, brillante y verdadero y en ese estado centrado, interiorizado. Luminoso por dentro.

Visualízate caminando por un campo de espiritualidad y calma, donde el aire es fragante, está lleno de paz y se respira una tranquila alegría. Respírala mientras caminas. Y al caminar sientes que estás más allá de lo correcto y lo erróneo. Te desapegas de lo justo y lo injusto, del bien y del mal y simplemente eres. Y así es como si estuvieras en [música] un santuario de paz interior mientras as caminas en ese campo de espiritualidad y calma y te permites recostarte en la hierba refrescante de la madrugada y que la belleza del entorno fluya a través de ti y te coloree y te cambia la frecuencia, el estado de ánimo como una brisa fresca que calma tu mente. Y se lleva los sentimientos de dureza que a veces tienes hacia ti. Se los lleva, te liberas y notas la suavidad de esta dulce vibración. De vez en cuando te lo tienes que recordar y en este campo, en este frescor, estás hoy más allá del bien y del mal. Simplemente estás contigo mismo, con tu ser interior, libre de influencias. Disfruta de esta conexión, de este campo [música] espiritual, de esta fragancia, de esta suavidad que tanto valoras hoy.

Y ahí recostada contemplas y te das cuenta de que es fácil entender que incluso tus errores a veces han servido para entrenarte, para aprender y te han abierto el camino hacia la sabiduría. Así que no te juzgas. Así que te tratas bien y que la brisa se lleve esos viejos patrones que ya no quieres. Fluye con este momento. [música] Ábrete a lo nuevo y refréscate. Silencio, tranquilidad, bienestar interior, frescor en tu mente, más allá del bien y del mal, existo como un ser brillante. Como un ser único y especial en este mundo, necesario en el plan de la vida. Y ahí te das cuenta también de que tus errores ayudaron a otros a abrirse a la sabiduría, a crecer, a cambiar de dirección. Qué maravilla. Todo está bien en mi mundo. Todo me ayuda a crecer. Y ahora lo veo mientras estoy en este campo de la espiritualidad recostada contemplando. Todo es preciso hasta lo imperfecto, pues me ayuda a crecer. Y me entrena y me hace fuerte. Así que soy suave, amable y compasiva con mi ser. Rodéate de esta vibración suave. Envuélvete y suelta los viejos patrones que te hacen daño a ti y a los demás. Arriba. Las nubes moviéndose suavemente por el cielo. Deja que esa suavidad te recorra. Todo está bien en tu mundo. Contempla, disfruta, llénate y olvida lo que pasó hace un segundo y te llenas de experiencia, de aprendizaje. Eso es todo. Sigue mirando, contemplando, yendo hacia delante. Ahí estás suavemente recostada contemplando, aceptando y suavizando todo. No retrases, que la sabiduría te llegue. No retrases el vivir suavemente, amablemente, pues así no puedes crear un futuro brillante. Sigue ahí impregnote de esas vibraciones, viendo la belleza, incluso en tus errores. Silencio, suavidad, frescor. Me lleno de comprensión, de aceptación, libre del bien y del mal, de juicios de valor. Me doy cuenta y pongo lo mejor y suelto y la vida me ayuda y la luz suprema me envía su amor y protección. Y ahí me quedo respirando en este campo de la espiritualidad. El aire fresco, suave, armonioso y contemplo. Todo se pone bien en tu mundo y todo se vuelve suave cuando tú eres suave contigo y todo se armoniza cuando hay bienestar en tu interior. Así que cuéntate esta nueva historia. De ver lo bueno en cada situación, sin juicios, sin penalizaciones, aprendiendo desde el amor, con amabilidad, con suavidad. Hacia tu ser interno. Así que envuélvete de esa vibración limpia y toma conciencia de esta mirada de esta energía.

Y ahora te imaginas levantándote y caminando de vuelta con una nueva sabiduría. Y viendo que los errores son parte del camino, pero tú mantienes tu suavidad y buen trato hacia tu propio ser, el más [música] importante de tu vida, que siempre está contigo. Así que regresa suavemente, camina incluso tranquilamente tratando bien el césped, mirando el entorno agradecida, agradecido. Y con el alma llena de pura energía y entendimiento. Respira conectada. Que el aire llegue hondo, profundo y oxigene [música] todas tus células con una nueva energía que te abre a lo nuevo desde la suavidad, la amabilidad y el buen trato personal. Quédate así unos momentos rociándote, integrando esta experiencia y no la olvides olvides durante el día de hoy. Venga lo que venga, pase lo que pase, más allá de lo correcto y lo incorrecto, está mi ser verdadero y como tal lo trato con suavidad y amabilidad. Y voy respirando conscientemente de nuevo, moviéndome un poco, estirándome y voy suavemente abriendo mis ojos si estaban cerrados. Tomo contacto con el entorno y envío mi energía y miro a ver cómo me siento. Om. Om shanti.

Pues sí, a veces no nos tratamos como deberíamos, no hace falta que lo mostremos por fuera, pero pues nos alguna fricción, algún tipo de autoexigencia. Y bueno, la meditación nos lleva a lo contrario. Hay que suavizar, hay que dar al ser la energía de alta calidad que creamos con los pensamientos, con los sentimientos y siempre los primeros somos nosotros porque la caridad empieza en casa y aquello con lo que tú te llenas, te rocías, te coloreas, pues aunque no digas nada lo llevas. Y como tú te tratas, tratas al mundo. Como tú te hablas, hablas al mundo. Y te mereces, ¿no?, tener ese trato de calidad y dejar ya los juicios, aprender, crecer y continuar hacia delante, venga lo que venga.

Pues que tengáis un día muy feliz, suave, especialmente hoy, tranquilo, pero con un trato personal muy amable y muy suave. Omanti, hasta pronto.