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¿Qué es el fenómeno del Niño?

Enterarse7:51

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El fenómeno del niño es un fenómeno atmosférico relacionado con cambios en el clima en diferentes partes del mundo y con desastres climáticos. Pero, ¿qué es este fenómeno y por qué sucede? A continuación, te lo contamos.

[Música]

Es común escuchar que los medios hablen sobre el fenómeno del niño, un fenómeno relacionado con un cambio en las temperaturas del océano Pacífico en las costas del Perú. A su vez, este produce fenómenos climáticos que pueden ser extremos en distintas partes del mundo. Sin embargo, lo que no es tan común escuchar es que el fenómeno del niño es solo un componente de un fenómeno atmosférico más complejo llamado El niño oscilación del sur. Pero, ¿de qué se trata este fenómeno?

Veamos. Lo primero que debemos saber es que este proceso no es simplemente algo que sucede en la costa oeste de América del Sur, sino que implica una serie de cambios en el océano y la atmósfera de la zona que hay entre la parte sur de Asia, Oceanía y Sudamérica.

Los primeros en percatarse de estos cambios fueron los pescadores de lo que hoy es Perú en el siglo XVII. Estos se dieron cuenta de periodos inusuales de más caliente en el océano Pacífico. Dado que este calentamiento inusual del agua ocurría alrededor de diciembre, lo llamaron el niño en honor a la Navidad, festividad en la que se celebra el nacimiento de Jesús en la tradición cristiana.

Más tarde, en 1904, el climatólogo británico Gilberto Walker se propuso encontrar la causa de ciertos años inusuales de sequías y hambrunas en Asia. Walker encontró que en la región Indo-pacífica del planeta, esta que podemos ver en pantalla, la presión atmosférica tendía a fluctuar. En los años con poca lluvia en el norte de Australia e Indonesia, la presión era inusualmente alta y los vientos cambiaban. Al mismo tiempo, la presión en la parte este del Pacífico del sur era inusualmente baja. A estas fluctuaciones anómalas, Walker las llamó la oscilación del sur.

Casi medio siglo después, se descubrió que estas anomalías en la presión atmosférica y los vientos correspondían también con los periodos de mayores temperaturas del mar en las costas del Perú. Finalmente, en 1960, el meteorólogo Jacob Vernett propuso el primer modelo que conectó ambos fenómenos. Así, hoy lo conocemos como el niño oscilación del sur o Enzo por sus siglas en inglés.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Veamos. El Enzo es una interacción entre la atmósfera y el océano y tiene tres fases: una fase neutral y dos extremos, El niño y La niña. En simple, la fase neutral se da la mayoría del tiempo y se refiere a los periodos en los que no ocurre el niño o La niña.

En la fase neutral, los llamados vientos alisios, vientos que soplan de este a oeste, empujan las aguas superficiales calientes de las costas de Sudamérica hacia Asia. A medida que el agua caliente superficial es empujada, esta es reemplazada por agua fría del fondo del mar. A este último proceso se le llama surgencia o upwelling en inglés. Las urgencias traen consigo nutrientes del fondo del mar que permiten que los peces se alimenten y así esa zona del Pacífico se vuelve una zona rica en recursos marinos.

En simultáneo, el agua caliente en la parte occidental produce una corriente de aire húmedo ascendente. Esto trae como consecuencia nubes y lluvia en Asia. Adicionalmente, esta corriente ascendente en el oeste del Pacífico causa que el aire circule, generando una corriente de aire seco descendente en el este.

El niño sucede cuando los vientos alisios pierden fuerza y dejan de empujar el agua caliente hacia el oeste. A veces, incluso el viento puede cambiar su dirección en sentido contrario. Como consecuencia, el agua superficial caliente se queda en la parte central del Pacífico, lo que produce una serie de cambios climáticos alrededor del globo.

Para empezar, las corrientes de los vientos cambian, lo que produce un mayor número de lluvias y tormentas tropicales en la costa de Sudamérica. Asimismo, al desaparecer las urgencias, los peces tienen menos alimento, por lo que su población disminuye, impactando la actividad pesquera en lugares como el Perú. Por otro lado, en Asia, la corriente de aire húmedo ascendente desaparece, lo que impacta en la generación de nubes y lluvia. Así se producen sequías en lugares como Singapur y en Australia ocurren incendios forestales.

Sin embargo, los efectos del niño no solo afectan en los países del Pacífico Sur, sino a todo el globo. Por ejemplo, América Central es golpeada en algunas zonas por tormentas inusuales y en otras por sequías. Zonas de África sufren sequías, mientras que otras sufren inundaciones.

Los estragos del niño suelen tener consecuencias serias tanto para los seres humanos como para la economía. Por ejemplo, en el niño que ocurrió en 1998, murieron alrededor de 23.000 personas. Dependiendo de la fuente, hay cálculos de daños materiales que van desde 60 hasta 180 mil millones de dólares. Si lo ponemos en comparación con algunos desastres naturales, el Tsunami del 2004 en el océano Índico produjo daños estimados en 9.4 mil millones de dólares. Por otro lado, el huracán Katrina, uno de los más destructivos y costosos de la historia, produjo daños estimados en más de 160.000 millones de dólares.

¿Y qué ocurre en la fase de La niña? La niña es el fenómeno opuesto al niño. Durante esta fase, los vientos alisios soplan mucho más fuerte de lo normal, lo que produce que mucha más agua caliente sea empujada hacia el oeste. Como consecuencia, mucha más agua fría es levantada por las urgencias. Esto produce que haya más alimento para los peces en las costas del Pacífico, lo que es positivo para la actividad pesquera. Sin embargo, también causa desastres alrededor del mundo. Por ejemplo, los huracanes se vuelven más comunes en la costa este de las Américas y se producen sequías e inundaciones en diferentes partes del mundo.

Ambos fenómenos, El niño y La niña, duran entre 9 y 12 meses para luego regresar a la fase neutral del Enzo.

¿Y cada cuántos años ocurren estas dos fases? La investigación sobre el Enzo es aún reciente, por lo que no podemos predecir con exactitud cuándo habrá niño o niña. Lo que sabemos es que estos fenómenos ocurren de manera irregular entre cada dos o siete años. Sin embargo, aún estamos investigando y trabajando en modelos para predecir con más precisión cuándo será el próximo niño o niña.

Como vemos, los fenómenos del niño o La niña no son simples fenómenos aislados que ocurren en la costa de Sudamérica, sino que son parte de un proceso más complejo que involucra tanto al océano como a la atmósfera de nuestro planeta.

¿Y tú crees que algún día podremos predecir cuándo será el próximo niño?

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