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Evangelio día Domingo 19/04/26 - Padre Carlos Rosell - Lucas 24, 13-35 - Los discípulos de Emaús.

Cooperadores de la Verdad (Católico)21:06

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas. Gloria a ti, Señor.

[canto]

Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén, unos 60 estadios. I van conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos, pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Y les dijo, "¿Qué conversación es esa que traen mientras van de camino?" Ellos se detuvieron con aire entristecido y uno de ellos que se llamaba Cleofás le respondió, "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado ahí estos días?" Y les dijo, "¿Qué?" Ellos le contestaron lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo. ¿Cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte y lo crucificaron? Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel. Pero con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro. Y lo encontraron como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron.

Entonces él les dijo, "Qué necios y torpes son para creer lo que dijeron los profetas. No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria." Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó [carraspeo] lo que se refería a él en todas las Escrituras. Llegaron cerca de la aldea donde iban y él simuló que iba a seguir caminando, pero ellos lo apremiaron diciendo, "Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída." Y entró para quedarse con ellos.

Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro, "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?" Y levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los 11 con sus compañeros que estaban diciendo, "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha parecido a Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor. Gloria a ti, [canto] Señor Jesús.

Hoy hemos escuchado este pasaje tan bonito de los discípulos de Emaú y podemos dividir este pasaje en tres momentos. ¿Cuántos momentos? Tres. Primer momento antes del encuentro con Cristo. Segundo momento, el encuentro con Cristo. Y el último momento, después del encuentro con Cristo.

Antes de que estos dos discípulos que iban a Emaús se encontraran con Jesús, ¿cómo estaban? ¿Alegres o tristes? Tristes, tristes. Tristes, ¿animados o desanimados? Desanimados, hermanos. Cuando no nos hemos encontrado con Jesús de verdad, estamos tristes, estamos desanimados, estamos desinflados, estamos con la llanta baja. Estos dos discípulos estaban desanimados. ¿Por qué pensaban que todo había acabado con la muerte de Jesús? Yo les pregunto, ¿la cruz de Cristo ha pasado de moda? ¿Sí o no? No. Pero la cruz de Cristo desemboca en la resurrección. Hermanos, la cruz no ha pasado de moda. ¿Cómo se llama esta vela gordita amarilla que está encendida? Sirio pascual. Y en el sirio pascual tenemos unos clavos con incienso. ¿Cuántos? Cuenten. 1 2 3 cu 5. Las cinco llagas de Cristo. El sirio pascual representa a Cristo resucitado, la luz del mundo. Pero en el cuerpo santísimo de Jesús están las huellas de la cruz, porque la cruz no ha pasado de moda. Todos tenemos cruces. ¿Sí o no? Sí. Sí. ¿Y eso te va a tener triste? ¿Por qué no? Porque vas a poner tus cruces en la cruz de Cristo que desembocan la resurrección. Hermanos, no hay lugar para el desánimo. Jesús está vivo, ha resucitado. Y nosotros si nos encontramos con Cristo, tenemos que animar a los demás, no ser pesimistas. Un cristiano no debe ser pesimista. Las malas lenguas dicen que cuando un pesimista se desmaya, luego no vuelve en sí, sino en no. Todo es no, no. Hermanos, es verdad que todos tenemos problemas. Problemas en la casa, problemas en el trabajo, problemo electoral que no ha sido transparente. Pero vamos a estar desanimados, ¿no? Porque Cristo está vivo y tenemos que animar a los demás.

Hay un cuento que es el cuento de la rana en un pantano. Cerca del pantano había un hueco muy profundo y un día una rana cayó en ese hueco. Era bien profundo. Y las otras ranas se asomaron y comenzaron a gritarle, "¡Ya quédate ahí, quédate ahí, ya no vas a salir, quédate ahí!" La rana que había caído no escuchaba, pero veía el gesto y comenzó a saltar. Comenzó a saltar, a saltar, a saltar, a saltar y salió. Y las otras ranas le dijeron, "Oye, pero no te decíamos que te quedases ahí." Ah, yo pensaba que ustedes me estaban animando. ¿Qué hubiera pasado si esa rana hubiera hecho caso a ese grito de desánimo? ¿Saltaba, ¿no? Hermanos, tenemos que animar a los demás. Cristo está vivo, ha resucitado.

Hemos escuchado hoy en la primera lectura y en la segunda lectura como Pedro habla de la cruz de Cristo, pero remarca que Cristo ha vencido a la muerte. Hemos sido rescatados, dice Pedro, no con oro ni con plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, pero Cristo ha vencido a la muerte.

El segundo momento del pasaje de los discípulos de Maús es el encuentro con Jesús. Jesús se hace el encontradizo y todo cambia. Jesús, hermanos, hoy también viene a buscarnos. Y Jesús, ¿qué es lo que les va explicando a estos dos discípulos en el camino? ¿Les cuenta chistes? ¿Qué hace Jesús? Les va explicando las escrituras, les va instruyendo con la palabra de Dios y les va mostrando que las Escrituras anunciaban la venida del Mesías, que el Mesías iba a sufrir, pero iba a vencer a la muerte. Y llega un momento en que se van a detener y en ese momento en que comparten la mesa, reconocen a Jesús en la fracción del pan. Hermanos, este encuentro de Jesús con los dos discípulos se actualiza en cada misa. La misa tiene cuatro partes. Los ritos iniciales, la liturgia de la palabra, la liturgia de la eucaristía y los ritos finales. Y cuando nosotros venimos a la misa, [carraspeo] nosotros nos alimentamos de la palabra de Dios. Está la liturgia de la palabra y Jesús nos explica las escrituras. Por eso el sacerdote prepara la homilía para explicar las escrituras. Y luego de la liturgia de la palabra viene la liturgia de la eucaristía. El pan y el vino desde el momento de la consagración ya no van a ser pan y vino. Se convierten en el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesucristo. Reconocemos a Jesús en la fracción del pan. Hermanos, vivamos bien la misa. En la Santa Misa se actualiza el encuentro de Cristo resucitado con los discípulos de Maú. Vivamos bien la misa desde el inicio hasta el final. Tenemos que alimentarnos de la palabra de Dios.

Voy a hacer una pregunta sin nota. No se pongan nerviosos. ¿Qué te ha dicho el salmo de hoy? ¿O no te ha dicho nada? Enséñame, Señor, tus caminos, tus senderos. Vamos a hacerle caso a Jesús. El Señor nos enseña cuál es el camino correcto. Escuchemos con atención la palabra de Dios. La palabra de Dios nos cambia la vida. No puede ser, hermanos, que cuando se proclame la palabra de Dios entre por un oído y salga por el otro oído. La palabra de Dios nos anima. La palabra de Dios ilumina nuestro caminar. Los discípulos de Maús, tras darse cuenta que se habían encontrado con Cristo resucitado, dicen, "¿No ardía nuestro corazón cuando nos explicaba las Escrituras?" Hermanos, cuando estamos atentos a la palabra de Dios, el corazón se llena del amor de Dios, porque el mensaje de Dios es para nuestro bien.

Vivamos bien toda la misa. Y en el momento de la consagración, ¿qué debemos hacer, queridos hermanos? Nos ponemos de rodillas. Si alguien no puede ponerse de rodillas por salud, por edad, ya se entiende. Pero si estás bien, ponte de rodillas. Adora a Jesucristo. Él es tu Dios, tu Señor, tu maestro, tu Rey, tu médico. Queridos hermanos, la misa tiene valor infinito. Valoremos la santa misa. Vivamos bien la misa desde el inicio hasta el final. Hay personas que cuando están en misa solamente están esperando estas cuatro palabras. Pueden ir en paz. Hermanos, si nos encontramos con Cristo resucitado, recibimos abundantes bendiciones. La misa tiene valor infinito. Ni todo el oro del mundo puede comprar una sola misa.

Y viene el tercer momento después del encuentro con Cristo resucitado. ¿Cómo estaban los discípulos de Maús al inicio del evangelio? Tristes y desanimados. ¿Y cómo están al final del evangelio? Alegres y animados, como decimos aquí en el Perú, empilados. ¿Qué pasó con ellos? ¿Con quién se encontraron? ¿Con un Cristo muerto o un Cristo vivo? Con un Cristo vivo, un Cristo resucitado que está realmente presente en la Eucaristía. Hermanos, si nosotros vivimos bien la misa, ¿cómo salimos del templo? ¿Con cara de Pascua o cara de Cuaresma? Con cara de Pascua.

Cuando la misa se dice en latín, [tos] lo último que dice el sacerdote es ite, missa est. De ahí viene la palabra misa. Traduzco. Ite, missa est significa están enviados. ¿Qué significa ite, missa? Es están enviados. Ahora el sacerdote dice, pueden ir en paz. Si yo celebrara la misa en latín al final, ¿qué diría? Ite, missa est. ¿Qué significa? Están enviados.

Los discípulos de Maús regresan a Jerusalén. ¿A dónde iban? A Emaús. Pero regresan a Jerusalén y regresan alegres, gozosos, animados, porque van a comunicar la buena noticia. Cristo ha resucitado. Cristo está vivo. Nos hemos encontrado con Cristo. Cuando termina la misa, tienes que ir a tu casa a llevar la buena noticia. Padre, nadie me hace caso. Tu vida tiene que ser una prédica que se note con tus miradas, con tus gestos, con tu comportamiento que has estado en la Santa Misa. Sería bonito un día hacer esta acción, no la vamos a hacer, que cada uno traiga una vela y que cada uno prenda su vela del sirio pascual y que cuando termine la misa cada uno se lleve la vela encendida a su casa. No lo vamos a hacer. Pero sí espiritualmente. Si tú has estado en misa, si te has encontrado con Cristo resucitado, con un Cristo vivo, tienes que salir del templo. Pregunto, ¿como una vela prendida o una vela apagada? Una vela prendida. Tienes que llevar la luz de Cristo resucitado.

Queridos hermanos, vivamos bien la Santa Misa. En la Santa Misa nos encontramos con Cristo resucitado. En la Santa Misa recibimos abundantes bendiciones. Pidámosle a la Virgen Santísima, Nuestra Señora de la Alegría, que nos ayude a comunicar siempre la mejor de las noticias. Cristo ha resucitado. Cristo camina con nosotros. No hay lugar ni para la tristeza ni para el desánimo. Que así sea. Amén.

Queridos hermanos, este pasaje tan bonito de los discípulos de Maús lo hemos dividido en tres partes. ¿Cómo estaban estos discípulos antes del encuentro con Cristo resucitado? Tristes y desanimados. Jesús no nos quiere tristes ni desanimados. Es verdad que todos tenemos cruces y la cruz de Cristo no ha pasado de moda. Pero no te olvides, Cristo ha vencido a la muerte. La cruz de Cristo desemboca en la gloriosa resurrección.

El segundo momento es el más bonito. Los discípulos de Maú se encuentran con Cristo resucitado. Jesús se hace el encontradizo, les explica las Escrituras y luego los discípulos de Maú lo reconocen en la fracción del pan. Hermanos, cuando vienes a misa, tú escuchas a Jesús. Jesús te alimenta con su palabra que trae luz, que nos anima, nos consuela, nos fortalece. Y venimos a adorar a Jesús Eucaristía y si estamos en gracia podemos comulgar. La misa tiene valor infinito. Nada se compara con la Santa Misa. Es el mayor encuentro con Cristo resucitado.

Y el tercer momento, pregunto, ¿estos dos discípulos siguen su camino a Emaús o regresan a Jerusalén? ¿Y por qué regresan a Jerusalén? ¿Cómo están? ¿Alegres o tristes? ¿Cómo están? ¿Desanimados o animados? Animados. ¿Cuál es la buena noticia? Cristo está vivo. Termina la misa. Anda a llevar la buena noticia. Sé un cirio encendido. Que se note que has estado en misa, que se note que te has encontrado con Jesús. No le hagas la bronca a la primera persona con la que te encuentres. Que se note que hemos estado en misa, hermanos, porque vamos a llevar la mejor noticia. Cristo vive. Cristo está en mi corazón. Que la Virgen nos ayude a todos a vivir bien la Santa Misa. Cada misa es un encuentro con Cristo resucitado.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, con Dulce Corazón de María, sea la salvación de alma. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

Con la alegría de saber que Cristo está vivo y nos anima siempre, pueden ir en paz. Queridos hermanos, que tengan un bonito domingo en familia y una bonita semana. Gracias.

[música]