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Vamos a hablar sobre las externalidades. Las externalidades son un problema de los mercados que puede haber en los mercados competitivos.
Los teoremas del bienestar, eh, los teoremas fundamentales de la economía del bienestar, lo que nos muestran es que el resultado de un mercado competitivo es eh adecuado en el sentido de que siempre es eficiente. No, pues son capaces de demostrar que cualquier resultado de un mercado competitivo va a ser eficiente y de la misma manera, cualquier eh resultado eficiente puede ser sostenido como resultado de un mercado competitivo. Y esto nos da la bondad de la economía de mercado como forma de asignar los recursos.
Sin embargo, eh, lo que ocurre es que esto es cierto siempre que se cumplan las condiciones necesarias de los teoremas del bienestar, siempre que se cumplan las condiciones necesarias para que el mercado en competencia perfecta sea eficiente. Cuando no se cumplen estas condiciones, pues lo que va a ocurrir es que no se van a cumplir los teoremas. Cuando no se cumplen estas condiciones necesarias, eh, el resultado del mercado competitivo, pues no tiene por qué ser eficiente.
Lo que vamos, lo que vamos a a estudiar a lo largo de de varios vídeos son tres problemas que pueden hacer que el mercado no sea eficiente, que serán los problemas de externalidades, los problemas generados por los bienes públicos, bueno, en realidad no solo por los bienes públicos, sino por todos los bienes que no sean estrictamente bienes privados, y finalmente, los problemas de información asimétrica.
En este vídeo nos vamos a centrar, en primer lugar, en los problemas relacionados con las externalidades. ¿Qué son las externalidades? Pues las externalidades son eh un son cuando en en un determinado producto, en el mercado de un determinado producto, pues se genera un efecto que no queda recogido en la oferta y en la demanda. Es decir, un producto, un bien tiene un efecto externo que no está recogido, cuyo, pues el beneficio o el perjuicio que genera este bien a otros individuos no está dentro de de la oferta, no está dentro de la oferta del bien ni de la demanda del bien.
El ejemplo más, el ejemplo clásico de eh productos con externalidades son los productos que contaminan, que generan una contaminación en el medio ambiente. La contaminación, pues no, ese perjuicio que genera la contaminación a la sociedad no queda recogido dentro de la oferta y de la demanda. Por ejemplo, pues podemos pensar en la contaminación de eh unas empresas que se dedican a la producción de de conservas y que vierten sus residuos a un río. Ese río eh queda contaminado, lo que genera un perjuicio para la sociedad. Esto ha sido algo que ocurrió, por ejemplo, en la región de Murcia durante muchos años con el río Segura, que estaba muy contaminado.
Bueno, el mercado de la conserva, de los productos de conserva, pues tendrá una oferta y una demanda. La oferta estará formada por las empresas que producen, pues esas latas de conserva, la demanda por los consumidores que desean adquirirlo. Y si el mercado funciona adecuadamente, pues llegaremos a una situación eficiente, se igualarán oferta y demanda, la cantidad que se producirá será exactamente la eficiente, es decir, se producirán exactamente todas las unidades que tienen un coste para la sociedad indicado por su coste marginal eh inferior a la valoración que hace la sociedad de esas unidades, son todas las unidades eficientes deseables por la sociedad.
Pero esto sería si no hubiera contaminación. Una vez que tenemos contaminación, que se contamina el río, cada una de esas unidades de producto que hacemos, pues tiene un efecto distinto que no es recogido por las empresas ni por los consumidores de de conservas. Lo que ocurre es que cada lata de conservas que se produce, pues genera una contaminación añadida al río que lo sufren toda la gente que vive junto al río, que tiene que sufrir, pues un río contaminado. Y eso es un coste que tiene la sociedad y que no está pagando nadie. Bueno, lo están pagando esos individuos que no están relacionados con el que no están relacionados con el mercado de las de las conservas.
Esto lo que hace es que cada lata de conservas sea en realidad más cara para el conjunto de la sociedad de lo que es para los productores de conservas. Al no tenerse en cuenta este coste que tiene para la sociedad dentro del mercado, el mercado no no interioriza este coste externo, el coste de esta externalidad. Bueno, pues el resultado que genera el mercado no va a ser eficiente.
¿Por qué? Porque el mercado va a producir todas las unidades. El mercado va a producir todas las unidades que que son cuyo coste marginal, cuyo coste de esa última unidad es inferior al precio al que se venden. Por tanto, todas esas unidades se valoran en más de lo que cuesta producirlas, pero de lo que cuesta producirlas a las empresas. Por tanto, las últimas unidades que se produzcan, si nos damos cuenta, van a tener un coste parecido al precio, pero inferior, un coste para las empresas parecido al precio, pero inferior. Por tanto, desde desde este punto de vista privado son valiosas para la sociedad, pero ese coste ligeramente inferior al precio, en realidad, para el conjunto de la sociedad va a ser mayor que el precio, porque hay que añadirle el perjuicio que están generando al resto de la sociedad esas unidades. Por tanto, para la sociedad como conjunto tienen más coste de lo que la sociedad las valora y no deberían ser producidas. No son eficientes. La producción de esa, la producción de esas unidades está generando más perjuicio que beneficio a la sociedad y de ahí nace la ineficiencia que generan las externalidades.
Vamos a verlo con un mercado sencillo. Tenéis ahí indicado una función de oferta, una función de demanda, eh, y tenéis ahí, pues el la función de oferta que cuando estamos en competencia perfecta, pues refleja los costes marginales de las empresas. Pues por ejemplo, para esa cantidad, para esa cantidad de producto que tenéis ahí, pues la función de oferta nos marca el coste marginal privado, el coste marginal que para una empresa tiene la producción de ese producto. Pero aparte de ese coste marginal, tenemos el coste social que tiene para la empresa. Es decir, esta unidad de producto de aquí, pues a la empresa le cuesta esta cantidad. Pero podemos pensar que cada unidad de producto, pues genera un coste para la sociedad de esta cantidad que tenéis ahí indicado, que es el coste contaminación. Por tanto, si queremos ver los costes que tiene para el conjunto de la sociedad, al coste que cada unidad de producto tiene para cada empresa, tenemos que añadirle el coste que tiene para la sociedad. Y tendríamos pues una curva de coste social distinta a la función de oferta, una curva de coste social. Por ejemplo, ¿cuánto nos cuesta como sociedad esta unidad de aquí? Pues esa unidad nos costaría todo esto, que es el coste de producción de esa unidad más el coste que tiene por la contaminación, lo que cuesta la contaminación al resto de la sociedad. Y tendríamos entonces esas dos curvas, una curva de de oferta que recoge los costes privados y una curva de coste social que recoge el conjunto de todos los costes que tienen esos productos.
¿Cuál es el perjuicio? ¿Cuál es el daño que a la sociedad le ocasiona, eh, la contaminación? Bueno, pues imaginad el mercado se equilibrará teniendo en cuenta oferta y demanda. Este será el precio del mercado y a ese precio, pues se produce la cantidad que tenéis indicada, que es la cantidad de de competencia perfecta. Sin embargo, si tenemos en cuenta el coste social, que los costes son más altos, eh, las últimas, las últimas unidades que tienen un beneficio para la sociedad mayor que el coste total, pues son hasta aquí. Esa sería la cantidad eficiente. Esa sería la última unidad. Esta de aquí sería la última unidad cuyo beneficio para la sociedad es el mismo que el coste que tiene para la sociedad. Y las unidades anteriores son las únicas que tienen un mayor beneficio para la sociedad que coste. Estas unidades de aquí, la diferencia entre las dos unidades, son unidades que a las empresas les cuestan por aquí, los consumidores las valoran por ahí, entonces son beneficiosas para la sociedad, son beneficiosas desde un punto de vista privado, privadamente le cuesta menos a las empresas de lo que los consumidores las valoran, pero si tenemos en cuenta el coste social, tienen un coste mayor que el beneficio. Es decir, para el conjunto de la sociedad cuestan más que el beneficio.
Esa área que tenéis ahí indicada, lo que nos está midiendo es cómo de superior es el coste que para la sociedad tienen esas unidades respecto de cuánto las valora. Eso es una pérdida recuperable de eficiencia, una pérdida de euros que genera el resultado de competencia perfecta en la sociedad respecto de lo eficiente. Como sociedad, estamos perdiendo todos esos euros. Como sociedad, esas unidades nos cuestan más de lo que nos benefician.
Las externalidades pueden ser positivas o negativas. Las que hemos visto, las de la contaminación, pues son negativas. Pero también pueden ser positivas, es decir, tener un efecto beneficioso sobre alguien que no participa en el mercado. Por ejemplo, esto ocurre con las innovaciones, con los, no, con la investigación y el desarrollo. Cuando una empresa realiza un descubrimiento, una innovación en un producto, bueno, pues eso le beneficia a ella, pero otras empresas pueden copiar esa innovación sin ningún coste, implementarla y mejorar su productividad. Bueno, pues la innovación presenta una externalidad positiva, ya que la producción de ese producto beneficia a quien lo compra, pero puede beneficiar también a los demás, a gente que no, que no lo está comprando directamente. Y esto lo que haría es que el beneficio para la sociedad de la de la de las innovaciones sea más grande de lo que es el beneficio privado, el beneficio exactamente privado.
Cuando tenemos una externalidad negativa, como con la contaminación, lo que ocurre es que el mercado provee demasiada cantidad de ese producto. Hace demasiado. Tendría, para el bien de la sociedad, tendría que hacer menos de ese producto. Cuando hay una externalidad positiva, como en el caso de las innovaciones, el mercado va a producir demasiado poco, porque el beneficio para el beneficio privado es inferior al beneficio del, al beneficio social, y por tanto, el mercado va a proveer demasiado poco de ese producto respecto de lo que sería eficiente.
El Estado puede intervenir para solucionar estos problemas y de hecho lo hace con frecuencia. Cuando hay una externalidad negativa, lo que puede hacer el Estado es, eh, introducir un impuesto, un impuesto específico sobre ese tipo de producto, que se genera en muchas ocasiones cuando el producto contamina. Se introduce un impuesto similar al coste social que tiene la contaminación, y esto incrementa los costes de las empresas hasta igualarlos con el coste social. Y al estar igualados con el coste social, el el resultado del mercado, teniendo en cuenta este coste extra, igualará eficiente. Esto se llama internalizar el coste social.
Para una externalidad positiva, se podría hacer lo contrario, es decir, subvencionar. Cuando algo tiene beneficios, pues el Estado puede subvencionar para que el beneficio de aquel que lo está adquiriendo, el valor marginal de esas unidades para quien lo adquiera, se iguale al valor marginal que tiene para la sociedad. Y entonces modificamos, o el coste, o o la oferta, o la demanda para igualarlos al valor social que esto tenga. Y en el nuevo resultado, pues podremos alcanzar la cantidad eficiente de producto.