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Los homicidios en Colombia se han convertido en un fenómeno que preocupa a las autoridades. En varias ciudades del país los crímenes son recurrentes. En Cali, por ejemplo, en menos de un mes se han registrado más de 60 casos.
Paula Restrepo, ¿cuál es el caso más reciente y qué cesáa de las investigaciones?
Alejandra, buenas tardes para usted, para los televidentes. El caso más reciente ocurrió aquí en el oeste de Cali este sábado 24 de enero. En horas de la tarde, más de cinco sujetos irrumpieron la tranquilidad de un establecimiento comercial y atacaron a disparos a un hombre de 30 años, identificado como Steven Valencia Cerna. Lastimosamente y debido a la gravedad de las heridas, el hombre perdió la vida. Fue gracias a la rápida acción de las autoridades que lograron capturar a cinco sujetos quienes están siendo judicializados y a quienes les incautaron armas de fuego, una de ellas modificadas.
Pero este no es el único caso. El miércoles también ocurrió otro homicidio en medio de un intento de robo. Un comerciante muy conocido aquí en Cali falleció también debido a disparos en el ingenio sur de la ciudad de Cali. Esto ha creado y ha generado un rechazo e indignación por parte de los caleños. Diego Masáel era comerciante, padre y hombre de familia. Salió de casa como cualquier otro día, sin imaginar que no regresaría. Hoy su historia se convierte en el reflejo de una ciudad que llora a sus víctimas y que clama por justicia.
Pues en realidad queremos hacer un llamado a la alcaldía. Que esto deje de pasar, que de verdad haya seguridad en Cali, que no se pierdan más hermanos, hijos, papás. Este es el panorama que día a día se vive en la ciudad de Cali. Expertos en seguridad hacen un llamado a la administración municipal para que se implementen estrategias efectivas y sostenidas que permitan fortalecer la seguridad y devolverle la tranquilidad a los caleños. Día con día la percepción de la inseguridad en Cali ha aumentado. La ciudadanía se siente al borde del ataque de nervios, no quiere salir a las calles porque hay atracos. La administración debe ser mucho más contundente. Las medidas que tomen no deben ser represivas solamente, sino también pedagógicas.
Frente a ese escenario, las autoridades han anunciado una millonaria inversión para fortalecer los esquemas de seguridad en la ciudad de Cali. El objetivo es reducir las cifras de homicidios y combatir todo tipo de delitos a lo largo de ese 2026, mediante mayor presencia institucional y estrategias de prevención. El homicidio sigue siendo la prioridad principal para la administración distrital y para la fuerza pública. Hemos priorizado la inversión en capacidades, tanto en investigación judicial como en inteligencia. Tenemos los presupuestos más importantes de la historia de la Secretaría de Seguridad. Mientras los homicidios siguen marcando la agenda de seguridad en Cali, la administración distrital ha destinado un presupuesto de 180,000 millones de pesos para fortalecer las estrategias de seguridad en la ciudad.
Y vamos para el Atlántico porque en Barranquilla las autoridades implementan diferentes estrategias para combatir estos delitos como el homicidio. En lo que va a corrido de este año se han registrado un incremento de, miren esto, el 6% en comparación con el año 2025. Juan Manuel Hernández tenía 14 años, soñaba con ser futbolista y como cualquier adolescente de su edad pasaba las tardes en su barrio compartiendo con amigos y vecinos. Hoy su nombre se suma a la lista de víctimas de la violencia que golpea Barranquilla y su área metropolitana. El menor murió en el barrio La Esmeralda tras quedar en medio de un ataque sicarial. Logra la captura de de dos sujetos que habían cometido este hecho momentos antes. Se les incauta un arma de fuego, se les incauta o inmoviliza una motocicleta.
Solo en las últimas 24 horas, al menos cinco personas fueron asesinadas en distintos puntos del área metropolitana. En medio de atentados y hechos violentos. En el año 2025, la ciudad de Barranquilla cerró con una disminución de el -13% de homicidios en comparación con el año 2024. Quiere decir esto que se lograron salvar 64 vidas más en comparación con el año inmediatamente anterior. Las cifras confirman un panorama preocupante, especialmente en municipios como Soledad, Galapa y Malambo, donde se ha concentrado buena parte de los recientes hechos de sangre.
Expertos en seguridad advierten que este repunte de la violencia podría estar relacionado con dinámicas criminales como la disputa de territorio entre bandas delincuenciales. Que grupos armados que operan en otras regiones del país percibieran en la tregua de Pepes y Costeño una ventana de oportunidad para incursionar en Barranquilla y el área metropolitana. Segundo es que se estuviera dando al interior de los grupos un proceso de fragmentación en el cual aparecen disidencias lideradas por mandos medio. A mí en los últimos 3 años me han atracado veces personalmente saliendo a trabajar.
Por su parte, las autoridades siguen implementando estrategias de seguridad como el cartel de los más buscados y el cartel de las siluetas para capturar a los responsables de estos crímenes. Al menos 15 casos de sicariato se han presentado durante este mes en la Guajira. Esa intensa escalada de violencia tiene preocupados a los ciudadanos quienes continúan esperando respuestas de las autoridades. Casos como este donde un hombre desciende de una motocicleta y abre fuego contra una persona en el municipio de Maicao están ocurriendo a diario en la Guajira. Esta semana hechos similares de sicariato dejaron seis víctimas mortales en Ribacha y otros más en municipios vecinos.
¿Qué hacemos? ¿Cómo hacemos? No sé qué está pasando con la policía, con la ley de aquí. No sé, están como escondidos, no tenemos seguridad. El tema de la seguridad aquí en Guajira está bastante crítico, está en UCI, todo por todas partes usted se mete aquí en los barrios de Ralcha.
Por su parte, las autoridades de la Guajira atribuyen los hechos a disputas entre bandas delincuenciales que hacen presencia en la zona. El comportamiento del homicidio en Ruacha, Maicao, Fonseca, San Juan, responde a un fenómeno de criminalidad organizada en disputa y no al incremento de violencia social generalizada. En ese sentido, la fuerza pública sostuvo que ya se adelanta investigaciones sobre cada uno de esos casos para esclarecer los hechos e identificar a los responsables. Se están proyectando actividades y procesos investigativos con la Fiscalía General de la Nación en compañía del Ejército Nacional, las cuales estas acciones van a minimizar el accionar delictivo. En la Guajira se han presentado en lo corrido de este año al menos 15 casos de sicariato, lo que ha encendido las alarmas de las autoridades. Entre los casos más sonados se encuentra el crimen de un estudiante alemán de 26 años, que aún es materia de investigación.
Y ahora veamos lo que pasa en Bogotá, la capital del país, porque delitos como la extorsión, el sicariato y el tráfico de armas y explosivos tienen en alerta a las autoridades, quienes aseguran que la cifra ha bajado frente a otros periodos. Sin embargo, los más recientes ataques muestran otra realidad. En lo corrido del año ya se han registrado 28 casos de sicariato. Según la policía de Bogotá, aunque esta cifra ha mostrado una reducción de un 10% con respecto al año pasado, eso da cuenta que se está presentando uno o incluso algunas veces dos sicariatos por día.
El tráfico de armas y de artefactos explosivos ha facilitado que granadas de fragmentación estén al alcance de los criminales. Las granadas que fueron usadas en el en el barrio San Bernardo el año pasado, todas eran producidas por indumil y venían de arsenales oficiales, lo que quiere decir a claras luces que hay una red de tráfico de armas que no ha sido neutralizada. El más reciente ataque con una granada de fragmentación se registró en un establecimiento nocturno en el barrio Santa Fe, en la localidad de los Mártires, pero no ha sido el único. El año pasado en los barrios María Paz y San Bernardo, dos explosiones similares dejaron más de 20 heridos. De acuerdo con las investigaciones, estos casos han puesto en evidencia una guerra entre bandas delincuenciales por el control territorial y el tráfico de estupefacientes.
El año pasado tuvimos una disminución del 20% de este delito eh representados en 550 casos. Eh es una disminución importante. Esta es una ciudad, desafortunadamente en la cual capturamos un delincuente y mañana salen dos. Delitos como la extorsión a comerciantes y el sicariato están bajo la lupa de la policía. El auge del sicariato y el uso de granadas de fragmentación demuestran que las estructuras criminales han alcanzado una capacidad operativa de alta intensidad propia de los escenarios de conflicto armado trasladados al asfalto.
Para los comerciantes que día a día deben enfrentarse a este tipo de violencia, cada vez que abren su negocio, la situación parece no mejorar. Pero otra cosa, dicen los registros, de acuerdo con las cifras de la Secretaría de Seguridad de Bogotá, el homicidio y la extorsión están a la baja a corte de diciembre del año pasado, 3% y 20% respectivamente. Las localidades con mayor número de casos de extorsión fueron Santa Fe con 316 denuncias, Kennedy con 242 y Suba con 230. Y pese a que los ataques se han sectorizado en el sur de la ciudad, en otras zonas también se reportan denuncias de extorsión. Es por esto que las autoridades priorizaron la seguridad y el debilitamiento de las rentas ilegales de la criminalidad en Bogotá.