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El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
[canto] Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria a [canto] ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto."
Felipe le dice, "Señor, muéstranos al Padre y nos basta."
Jesús le contesta, "Hace tanto tiempo que estoy con ustedes y todavía no me conoces, Felipe. Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú? Muéstranos al Padre. ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Créanme, yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean las obras. Les aseguro, el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago y aún mayores. Porque yo me voy al Padre y lo que pidan en mi nombre, yo se lo daré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi nombre, se los daré."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Queridos hermanos, quisiera hablar brevemente del santo que estamos celebrando hoy y luego conectar lo que nos enseña este santo con la palabra de Dios que todos hemos escuchado.
El año pasado el Papa León XIV viajó a Turquía. ¿Por qué? Porque se conmemoraban 17 años del concilio de Nicea. El Concilio de Nicea se realizó el año 325 y fue muy importante. Había aparecido un hereje llamado Arrio, quien enseñaba que Jesús no es Dios. Imagínes ustedes, tremenda herejía. Por cierto, es lo mismo que dicen hoy los testigos de Jehová. Y la iglesia va a reaccionar frente a esa herejía. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Y quien va a destacar por defender la fe será San Atanasio, el santo que hoy estamos celebrando.
San Atanasio llegó a ser obispo, obispo de Alejandría. Tanto defendió la verdad que se le puso un sobrenombre, el martillo de Herejes y por defender la verdad cinco veces lo expulsaron de su diócesis. Hermanos, si nosotros defendemos la verdad, vamos a ser perseguidos. San Atanasio defendió con su vida que Jesucristo es Dios. Hermanos, si Jesús no es Dios, no somos salvados, porque ¿quién es el único que salva? Dios. Por eso es importante conocer a Jesucristo.
Hoy hemos escuchado en el evangelio como Felipe le pide a Jesús algo muy grande. Es una de las peticiones más bonitas que hay en el evangelio. Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta. Y Jesús le dice, "Felipe, tanto tiempo estás conmigo y no me conoces." Eso mismo nos puede decir Jesús a nosotros. Me conoces de verdad. ¿Sabes quién soy yo? Y Jesús le dice a Felipe, "Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre." En otras palabras, el único camino hacia el Padre, ¿quién es? Jesús. El único que salva, ¿quién es? Jesús. El único mediador que tenemos ante el Padre, ¿quién es Jesús? No hay otro. Que quede claro, hermanos. Sin Jesús somos nada. Hay que defender la verdad sobre Jesucristo. El único que salva es Jesucristo, no hay otro. El único camino hacia el Padre es Jesús.
San Atanasio defendió la verdad sobre Jesucristo y él hablaba con claridad. Hermanos, tenemos que anunciar con claridad la palabra de Dios. Y el mayor acto de caridad que podemos hacer es llevar a la gente hacia Jesús. Y esto me lleva a la primera lectura. Nos encontramos con Pablo y Bernabé que están predicando el evangelio. ¿Se acuerdan la ciudad? Les doy tres alternativas. Arequipa, Antioquía de Pisidia. Antioquia. Sí sabían. Y fíjense, hermanos, son perseguidos, los expulsan. Igual le pasó a San Atanasio. Pero, ¿cómo termina la primera lectura? Y con esto ya concluyo. ¿Cómo quedaron los discípulos luego de escuchar la verdad sobre Jesús? llenaron, estaban llenos de alegría y del Espíritu Santo. Fíjense, cuando nosotros hablamos de Jesús y llevamos a la gente a Jesús, llevamos la alegría y estamos llevando al Espíritu Santo. Por eso, hermanos, el mayor acto de caridad que podemos hacer es llevar a la gente a Jesús. Jesucristo es el único que salva. Jesucristo es el único camino hacia el Padre.
Y termino con una aclaración. Los evangélicos dicen, "Si Jesús es el único camino al Padre, ¿por qué ustedes hablan de la Virgen María?" Eso te dicen los evangélicos. Ustedes están equivocados. Jesús es el único camino hacia el Padre. Entonces, ¿por qué hablan de la Virgen María? María es la primera que nos lleva a Jesús. María no es camino hacia el Padre, hermanos. Esto es bueno aclararlo. María no es camino hacia el Padre. Es camino hacia quién? Hacia Jesucristo. La primera que nos lleva a Jesucristo. La primera cristificada, la criatura más cristocéntrica. María me lleva a Jesús y Jesús me lleva al Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Estamos en el mes de mayo, mes de María. Pidámosle a la Virgen que nos ayude a tratar mejor a Jesús, a conocer mejor a Jesús para amarlo más y darlo a conocer a los demás. Que así sea. Amén.
Queridos hermanos, estamos en el mes de María. Vamos a escuchar la reflexión que toca hoy, día segundo, María, madre de Dios. La primera verdad que proclamamos sobre María es su maternidad divina. Es decir, confesamos que María es la madre de Dios, pues quien nació de ella es Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Nunca estará de más afirmar que la dignidad más grande de María es ser la madre del mismo Dios. María es el primer sagrario de la historia y la primera custodia desde donde Dios bendice a la humanidad. Propósito de hoy, considerar a María siempre como el primer sagrario de la historia.
Hacemos la consagración a nuestra madre y le decimos, "Oh, señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco del todo a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis odídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame y defiéndeme como hijo y posesión tuya. Amén."
La Iglesia tuvo que convocar el concilio de Nicea el año 325 para defender la fe. Surgió un hereje llamado Arrio, quien comenzó a enseñar que Jesús no es Dios. Eso se llama herejía y hace daño. San Atanasio defendió la verdad, recibió el sobrenombre de martillo de Rejes. Fue un gran obispo, defensor de la verdad. Los obispos, los sacerdotes, estamos no para ser populares, para enseñar la verdad. San Atanasio fue expulsado cinco veces de su diócesis. Se le persiguió.
Hoy hemos escuchado en la primera lectura como Bernabé y Saulo predican, hablan de Jesús, son expulsados de una ciudad, ¿se acuerdan del nombre? Antioquía de Pisidia. Pero, ¿cómo dejaron a los discípulos tras hablar de Jesús? Llenos de alegría y del Espíritu Santo. Hermanos, el mayor acto de caridad que podemos hacer es llevar a la gente a Jesús. Y hoy Jesús nos ha dicho, "Quien me ve a mí ve al Padre." ¿Quién es el único camino hacia el Padre? Jesucristo. ¿Quién es el único que salva? Jesucristo. ¿Y quién es la primera que nos lleva a Jesucristo? María. Nos encomendamos a la Virgen que ella nos ayude a mejorar nuestra relación con Jesús.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Dulce Corazón de María, sea la salvación del alma. San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.
[música]