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⭐️ EMIL ZÁTOPEK. Biografía y datos sorprendentes | Leyendas del Deporte

Leyendas del Deporte10:19

Transcription

¡Hola curiosas y curiosos del deporte! Hay deportistas que empujan las barreras de sus disciplinas. De esos que significan un antes y un después en lo que hacen. Ese es el caso de Emil Zátopek, uno de los corredores de larga distancia más importantes de la historia, y para muchos el que más.

Nacido en Checoslovaquia, Zátopek saltó a la fama internacional en las Olimpiadas de Helsinki 1952 al ganar el oro en los 5 mil y 10 mil metros, pero sobre todo tras vencer en el maratón siendo la primera vez que corría tal distancia. Y es que este espectacular atleta, es el único en la historia en lograr esa triple corona en unos Juegos Olímpicos. De allí en adelante, sus estrictos e innovadores métodos de entrenamiento, marcaron la pauta para todos los corredores. Piensa que fue quien inventó el entrenamiento de intervalos y de hipoventilación, aún practicado hoy en día. Y por eso, para muchos, es el corredor más grande de la historia.

Pero además, fue un hombre remarcable, sumamente carismático, querido, solidario y entregado. Su relación con el régimen soviético, que controló su país durante muchos años, fue motivo de crítica por un buen tiempo, pero finalmente fue una víctima por oponerse a ese estilo de gobierno. La historia de Zátopek es realmente impactante, y no te la puedes perder. Por eso, quédate en este vídeo hasta el final. Dale un buen like y comparte el vídeo para ayudarnos. Y si no eres suscriptor te animo a que lo seas y que le des a la campanita, para saber todo el contenido deportivo que cuelgo cada semana. ¡Soy JJ Priego y esto es Leyendas del Deporte!

INTRO

Emil Zátopek nació el 19 de septiembre de 1922, como el séptimo hijo de una familia pobre. Cuando era niño, nunca tuvo un gusto particular por los deportes, ni una habilidad para ellos. Y a los 16 años empezó a trabajar en una zapatería en la ciudad de Zlín. Según contó Emil, un día, el entrenador de la fábrica deportiva, quien era un hombre muy estricto, le obligó a él y a otros cuatro chicos competir en una carrera. Emil era un joven debilucho y no quería, pero el hombre lo mandó a un examen físico donde no se le halló ningún problema. Entonces, al verse sin opción, compitió. Y ya estando allí, sintió que quería ganar. Y entonces, de cien participantes, llegó segundo. Y así empezó su carrera.

De allí en adelante, se unió a un club de corredores local, donde desarrolló su propio sistema de entrenamiento, un entrenamiento modelado sobre lo que había leído del gran corredor finlandés, Paavo Nurmi. Y solo cuatro años después, Zátopek ya había roto los récords nacionales en 2 mil, 3 mil y 5 mil metros. Tras la Segunda Guerra Mundial, se unió al ejército checoslovaco. Y aunque lo hizo por convicción, nunca nunca nunca dejó de entrenar. Y es que incluso utilizando las pesadas botas militares, todos los días Zátopek salía a correr con su particular disciplina. En 1946 fue convocado para participar en los Campeonatos Europeos en Oslo y a pesar de que mejoró sus tiempos, llegó quinto. En 1948 participó por primera vez en unos Juegos Olímpicos, los de Londres, donde se llevó su primer oro olímpico en los 10 mil metros, y una plata en los 5 mil. ¡Ya era una estrella!

Pero eso a Emil no le parecía suficiente. Por ello, Zátopek siguió mejorando y al año siguiente rompió el récord de los 10 mil metros dos veces, y luego bajó sus tiempos tres veces, en las siguiente cuatro temporadas. Pero ¡ojo! Que también estableció las marcas en los 5, 20, 25 y 30 mil metros entre 1952 y 1955. Pero su momento especial llegó en Helsinki. En los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, Emil ya tenía casi 30 años. No era un corredor joven y había competidores que lucían más favoritos. Aún así, su rendimiento fue impresionante. Y es que como te dije antes, ganó la triple corona estableciendo récords en cada evento. Y en el último minuto decidió competir en la maratón, una carrera que nunca había hecho en su vida. ¡Alucina mandarinas! Por lo tanto, sin técnicas de ritmo, lo que hizo fue competir al lado de Jim Peters, quien tenía el récord del momento. Peters no se lo tomó muy bien y aceleró su ritmo, tratando de dejar atrás al checo. A media carrera, Zátopek le preguntó a Peters por el ritmo. Algunas versiones dicen que su respuesta fue que estaba bien, y otras cuentan que dijo que iba muy lento. Finalmente, Peters no pudo sostenerse y dejó la carrera, y Zátopek llegó primero con una distancia de más de 2 minutos sobre el segundo.

En 1956, Emil quiso defender su oro en maratón, pero tuvo una lesión en la ingle y tuvo que ser hospitalizado por seis semanas, un par de meses antes de las olimpiadas. Contra la indicación de sus médicos, reanudó sus entrenamientos al día siguiente tras salir del hospital y llegó para los Juegos. Sin embargo, llegó sexto y al año siguiente decidió retirarse del deporte. Aún así, su marca ya era imborrable. Su estilo particular de correr marcó una época. Aceptaba y hasta disfrutaba el dolor de sus esfuerzos. Gemía y se quejaba en voz alta en plena carrera. Para él, era la forma de dar lo mejor de sí. Y por eso le llamaban la locomotora humana. Por los sonidos que hacía mientras corría, que parecía un tren en pleno rendimiento. Y es que su cara parecía la de un torturado en plena carrera. Pero así era él. Entrenaba cualquier día: bajo la lluvia, nevando o bajo un sol terrible. Utilizaba botas de trabajo a veces para correr, y era sumamente sabio. No dudaba en dar un consejo a un rival o compañero, y por eso se ganó la admiración y respeto de todos.

Se casó con una atleta notable, Dana Zatopkova, a quien alguna vez cargó en una carrera de entrenamiento. Pero aquello le costó una hernia. Dana también fue medallista de oro en 1952 en el lanzamiento de jabalina y ganó una plata en 1960. El encantador Emil, en esos juegos de 1952, con tono jocoso, aseguró que su esposa se había inspirado en él para conseguir el oro. Ella respondió claramente: a ver si puedes inspirar a otra mujer para que lance la jabalina 50 metros. Y todo con buen humor. Zátopek era popular por su personalidad amable, y tenía facilidad de hacer amigos, pues hablaba seis idiomas. Era visitado regularmente por atletas en su hogar en Praga, donde atletas como Gordon Pirie aseguraban que se lo pasaban muy muy bien. También le dio una de sus medallas de oro al australiano Ron Clarke, que siempre había tenido la frustración de no ganar una, y ayudó a que el régimen comunista permitiera a la medallista de oro Olga Fikotova, casarse con el estadounidense Harold Connoly, en plena Guerra Fría.

Ahora bien, Emil era un héroe en el Partido Comunista. No obstante, apoyaba el ala democrática del partido, y tras la Primavera de Praga en 1968, donde hubo protestas contra los comunistas, se le quitó su rango en el ejército y se le expulsó del partido. Zátopek era parte de los protestantes e incluso había firmado un manifiesto contra el régimen. De héroe pasó a ciudadano non grato. Los comunistas le obligaron a trabajar como obrero. Tuvo que desempeñarse en una compañía que explotaba recursos minerales en Bohemia, y se alejó de su esposa. Muchos decían que había sido enviado a campos de concentración en minas de uranio, como le pasaba a muchos, pero esos ya estaban cerrados en ese momento.

En 1977, tras cinco años de trabajo y una vida dura alejado de su esposa y sus amigos, Emil Zátopek ya no era el mismo. El gobierno dejó de considerarlo una amenaza y pudo regresar a Praga, pero su espíritu alegre ya no estaba. Aunque estaba en la ciudad, debía trabajar en la Unión Checoslovaca de Educación Física, un rol humillante para alguien como él. Allí, tenía que monitorear las publicaciones de otros países con respecto a ciencias del deporte y técnicas de entrenamiento, para así desarrollar esos programas con los atletas nacionales. Un trabajo gris que desempeñó disciplinadamente hasta su retiro en los ochenta.

En 1990, tras la caída del comunismo en Europa del Este, Zátopek fue “rehabilitado” por el Presidente Vaclav Havel, “rehabilitar” era un término de los soviéticos para “perdonar” a los personajes que había perseguido o reprimido. Finalmente murió en el año 2000 en Praga, a los 78 años. Su funeral estuvo lleno de figuras importantes del deporte internacional. En 2012 fue inducido entre los primeros 12 atletas al Salón de la Fama de la IAAF, y tiene una estatua de bronce en el Estadio de la Juventud de Zlín.

Más allá de los reconocimientos, Zátopek fue una figura inolvidable en el atletismo, por sus métodos originales y su carisma dentro y fuera de las pistas. Un hombre cuya influencia quizás hoy en día no es tan ponderada como debería serlo. Un gigante del atletismo y del deporte mundial. Y nada más curioso… ¿Qué os ha parecido este vídeo? ¿Conocías a este campeón? Podéis dejar vuestras opiniones en los comentarios, los leo todos… Y a parte de darle like al vídeo, suscribiros y campanita… Os recomiendo este vídeo, que tenéis que ver sí o sí… Es brutal… Si no eres suscriptor, dale a este botón!!! Y estos dos botones, es para que me podáis seguir en mis otros canales. Nos vemos en el próximo vídeo. Muchísimas gracias.