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Yo no sé la manera en que Dios te está llamando, pero Dios quiere que tú abras tus oídos al llamado de Dios. Hay alguno que Dios lo está llamando en sueño. Hay otro que lo está llamando a través de circunstancias. Hay otr que el Señor lo va a llamar a través de proceso porque hay personas que a la buena no oye.
Hay gente que a la buena el llamado de Dios no lo atiende, no responde al llamado y como a la buena no quieren venir, entonces el Señor lo entra en un proceso, en un proceso de quebrantamiento. Y cuando esa persona se humilla, entonces el Señor detiene el proceso para que esa persona entienda que si no viene a la buena, va a venir a la mala.
Yo no sé usted, pero yo le dije a Dios, "¿Cómo es que tú quieres que yo venga?" Él me dijo, "Ven a la buena." Y yo le dije, "Pues aquí la buena." ¿Alguien dice amén también?
Por favor, abra conmigo su Biblia. Primera de Samuel, capítulo 3, verso 3. Y cuando lo encuentre, diga, "Lo tengo, lo tengo, pastor. Tengo esa cita." Primera de Samuel, capítulo 3, verso 3. Ahí está la palabra que Dios puso en mi corazón para bendecirle. Escuche lo que dice allí la Biblia. En el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Leemos. Amén.
Samuel estaba durmiendo. ¿Dónde? Diga eso fuerte. ¿Dónde estaba durmiendo? En el templo de Jehová, donde estaba el ¿Qué? El arca. El arca representa la presencia. Y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a quién. Declare eso conmigo. Jehová, ayúdame, ayúdame, ayúdame. Jehová Jehová llamó a Samuel y él respondió, ¿qué? Ayúdame. Ayúdame. ¿Qué respondió él? Heme aquí.
Levante las manos porque eso usted va a responder hoy. Levante las manos. Padre, gracias. Háblanos. Te ruego que mientras hablo tu palabra, la fe de tu pueblo crezca. Sana al que vino enfermo, liberta aquel que está oprimido y salva aquel que está perdido. En el nombre de Jesús te lo pedimos y te damos gracias.
Cuando se ponga cómodo, le da otro aplauso a Dios y se puede sentar. Necesito que alguien me ayude a predicar hoy. ¿Cómo usted me va a ayudar? dando gloria a Dios, diciendo aleluya. Y cuando yo suelto una palabra que usted entienda que Dios le está hablando, dice, "Esa palabra yo la creo. Esa palabra yo la abrazo." ¿Alguien puede decir amén a eso?
Escucha el tema de hoy. Dios te está llamando. Mire a alguien con cara de serio y dígale, "Dios te está llamando." Por favor, ayúdame. Ayúdame. Dile a alguien, porque tú no sabes si es la realidad con en su vida. Dile, "Dios te está llamando."
El Señor tiene mucha manera de llamarnos y de traernos a sus caminos. de llamarnos a sus propósitos. Atiéndame, no se distraiga. A Samuel lo llamó con voz audible, estando él durmiendo en el templo. Ese fue el trato de Dios para con Samuel. Pero a Moisés lo llamó en un monte desde una salsa donde Moisés no se imaginaba que ese día iba a tener un encuentro con Dios. Lo más lejos que él tenía era que ese día Dios lo iba a llamar. Y tal vez no pensó que en un monte donde tal vez ni muchos árboles había, no había mucha comodidad, allí Dios lo estaba esperando. Esto me da a entender que donde tú menos te imaginas hay un Dios que está esperando por ti. Dios mío, alguien lo agarró. Alguien agarró esa palabra.
Yo no sé quién te invitó a este culto. Yo no sé el medio que Dios proveyó para que tú estuvieras aquí, pero te tengo una buena palabra que tú la vas a creer hoy. No fue el hombre que te invitó, ni siquiera el afiche que viste por las redes. Fue Dios que utilizó esos medios para traerte a este lugar porque está planificando un encuentro contigo. Ay, Dios mío. Alguien agarre eso. Diga, "Dios planificó este momento." Ayúdame, ayúdame, ayúdame.
Abre la boca, pastor. ¿Y por qué hay que repetir tanto? Porque me gusta predicar así. Y porque cuando tú declaras algo, lo que tú declaras lo confiesa y lo recibe. Así que conéctese con eso. Únase a lo que estoy declarando y usted va a ver lo que va a pasar. Un día, mientras yo predicaba así, le dije a los hermanos, levante la mano y alabe a Dios. Y una hermana que se había caído ese día y se le había desviado la muñeca, levantó esa misma mano y cuando la levantó, Dios se la enderezó en el aire. Usted está viendo lo que es estar en unidad. Alguien alabe a Dios. Yo ve que ella empezó a llorar y digo, "¿Por qué está llorando?" Dijo, "Porque hoy me caí, me desvié la muñeca, la levanté y Dios acaba de enderezarme la mano en el aire. ¿Dónde están los que alaban, Dios mío? ¿Dónde están los que me provocan a predicar aquí hoy? ¿Dónde están los que están necesitando una palabra de Dios aquí? Alguien aplauda a Dios. Aleluya.
Vengo a decirte que Dios tiene distinta manera de llamarnos. La manera en que Dios me llamó tal vez no sea la manera en que te está llamando a ti. A Samuel lo llamó en el templo, a Moisés lo llamó en el monte, pero a Saulo lo llamó camino a Damasco. Lo que menos Saulo pensaba era que ese día iba a tener un encuentro con el Rey de Reyes y Señor de Señores. se encontró con el que él no estaba buscando. La Biblia dice que Jesús se le apareció camino a Damasco, lo tumbó de la cabargadura y cuando él estaba en el suelo le hizo una pregunta y le dijo, "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Y él, sin saber quién hablaba con él, dijo, "¿Quién eres?" y oyó esa voz y le dijo, "Yo soy Jesús al quien tú persigues." Alguien alabe a Dios. O sea, que hay gente que está enfrentando a Dios sin darse cuenta de que se está enfrentando al Rey de Reyes y Señor de Señores. Y Saulo le preguntó, "¿Quién eres?" Él le dijo, "Yo soy Jesús, a quien tú persigues." Y yo me imagino a Saulo diciendo, "Pero yo no estoy persiguiendo a Jesús." Pero Jesús le dijo, "El que persigue a uno de estos pequeñitos, a mí me está persiguiendo. El que ataca a uno de esos que me sirve, a mí me está atacando." Alaba la gloria de Dios. El que está oprimiendo a uno de mis hijos, a mí me está persiguiendo.
Y algo que me llama la atención de Saulo es que el Señor hizo algo con él que lo marcó. Porque hay veces que en el llamado el Señor tiene que marcarte para que no se te olvide que es él que te está llamando. El Señor no solo lo tumbó de la cabalgadura, lo dejó ciego para hacerle entender que él es un Dios de milagro. Primero le quitó la vista para luego devolvérsela, porque hay cosas que Dios te la va a quitar para luego para luego devolvértela. Alguien alabe a Dios. ¿Alguien está entendiendo? Si hay cosa que Dios te la va a quitar, pero luego te la va a devolver. La Biblia dice que el Señor le quitó la visión. Saulo con esa luz que vio, con ese resplandor que vio, quedó ciego. El que iba donde quería, el que hacía lo que quería, ahora tiene que valerse de alguien para guiarse. Y en ese llamado Saulo le dice al Señor, "¿Qué quieres? ¿Qué quieres que haga?" Y el Señor le dijo, "Entra a la ciudad hacia donde iba y allí se te dirá lo que debe hacer." Como el Señor diciéndole, "Ya tú no te gobiernas. Tú vas a hacer ahora lo que yo quiero que tú hagas." ¿Dónde están los que dicen amén? A eso he aprendido que el creyente no se gobierna. Ya usted y yo no hacemos lo que nos dé el deseo. Ya usted y yo no vamos donde queremos. El Señor le dijo a Pedro, Pedro, cuando tú eras joven, tú ibas donde querías y teñías como tú querías, pero vienen tiempo en que tú no irás donde tú quieres, sino donde te lleven. Y vienen tiempo en que tú no te señirás, sino que otro te pondrá la ropa. ¿Alguien está aquí? Está aquí, está aquí. Hay momentos donde el Señor es que te va a guiar. Hay momentos donde el Señor es que te va a vestir dando a entender que el cristiano no se gobierna. Aplaude a Dios ahora. Apláudele. Aleluya.
Dígale otra vez al que está al lado, Dios te está llamando. A Saulo lo llamó camino a Damasco, pero a Pedro lo llamó dentro de una barca. Lo que menos Pedro esperaba ese día era que se iba a encontrar con Jesús. Lo que menos Pedro pensaba era que ese día el Dios hecho carne se le iba a revelar. Esto me da a entender que hay veces que Dios nos sorprende. Sí, te lo voy a decir de nuevo. Hay veces que Dios nos sorprende. Y el Señor le dijo a Pedro, "Préstame tu barca." Pedro le prestó al Señor una barca. hacía y el Señor le devolvió una barca llena de peces. Esto me da a entender que todo el que le presta algo al Señor no te lo devuelve como te lo se lo prestaste. Prepárate porque si le prestaste algo a Dios, viene con intereses. ¿Dónde están los que le han prestado algo a Dios? Oye, yo no sé quién prestó este local. Ay, Dios mío. Yo no sé quién prestó este locar a Cristo, pero el que lo hizo que se prepare porque algo grande. No, no, no. Yo pensé que alguien iba a celebrar por ahí. ¿Dónde están los que alaban a Dios por acá? ¿Dónde están los que alaban? El que prestó este local, que se prepare para lo grande que viene. ¿Dónde están los que sellan esa palabra y dicen amén?
Pedro, préstame tu barca. Úsala, Señor. Cuando Jesús terminó de predicar, yo me imagino a Pedro gozándose en el mensaje, diciendo, "Señor, sigue predicando." Y Jesús predicando desde la barca y Pedro, "Ay, santo, ay, gloria, aleluya, Señor, sigue predicando." Pero cuando Jesús terminó de predicar, ahora Jesús le dice, "Pedro, te voy a devolver la barca, pero no te la voy a devolver como me la apretaste. Boga mar adentro. Quiero que vayamos a pescar Pedro." Y usted se sabe la historia que Pedro dice, "Señor, no perdamos el tiempo. Yo pasé la noche entera pescando y no hallado ni un pececito. Hoy el día no está para pescar. Yo conozco el lago de Genezaré. Lo andé de norte a sur y de este a oeste y no hallé nada." Jesús le dijo, "Pero el que soy, el que soy que te está diciendo, entra y echa la red. El yo soy el que te está diciendo, camina, entra mal adentro, boga mal adentro." Pedro, sin saber con quién hablaba todavía, porque Pedro no lo conocía. Él le dijo, "Está bien, Señor. Vamos a entrar mar adentro." Entró la barca y Jesús le dijo, "Detén la barca y tira la re para pescar." Wow. Me llama esto la atención. Tira la red para pescar. No la vas a tirar para no sacar nada. Te doy una palabra. Tira la red para pescar. ¿Cuántos van a tirar la red hoy? Amén. Yo no sé cuánto intento tú has hecho por conseguir algo. Tal vez está agotado, agotada de trabajar, pero el Rey de Reyes te va a decir hoy, "Quiero que vuelvas a intentarlo. Quiero que vuelvas a tirar la red." ¿Dónde están los que van a decir amén a eso? ¿Quién se atreve a tirar la red hoy? ¿Quién se atreve a tirar la red? Y Jesús le dijo, "Pedro, tírala a la derecha. Ya hay peces que te están esperando. Lo que me gusta de los milagros es que antes de tú recibirlos ya el milagro está. Ay, Dios mío. Te lo voy a decir de nuevo. Cuando Dios te va a dar un milagro, ya el milagro está esperando por ti. Alaba la gloria de Dios. No, tú no estás esperando el milagro, no. El milagro te está esperando a ti. ¿Cómo así, pastor? El Señor le dijo, "Tira la red, Pedro, porque ya los peces te están esperando." Cuando Pedro tiró la red, la Biblia dice que agarró gran cantidad de peces, tantos peces que creía que la red se rompía. La Biblia dice que parecía que la red se rompía. No dice que se rompió, porque lo que Dios te da no se pierde. Gracias por ese grupo. Dije que lo que Dios te da no se pierde. La Biblia dice, "La red parecía que se rompía, pero no se rompió." Pedro sacó la red, llenó la barca de peces, pero cuando vio todos esos peces, se postró de rodilla ante Jesús y le dijo, "Apártate de mí, porque soy un hombre pecador. Tú no eres humano, tú no eres cualquiera. Oh, gloria a Dios. Tú tienes que ser Dios hecho carne. Apártate de mí que soy hombre pecador." Alguien alabe a Dios. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Aquí. Jesús le dijo, "Pedro, este es tu llamado. Desde hoy no pecarás peces. Desde hoy te hago pescador de hombre. Te hago pescador de alma. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Por eso Dios te va a cambiar la profesión aquí. Si aquí hay gente que Dios le va a cambiar la profesión. Algunos no dijeron amén porque cree que no le conviene. Pero Dios me está revelando que aquí hay personas que estudiaron para una profesión y no van a terminar con esa profesión. Porque aunque trabaje ese no fue tu diseño original. El diseño original que Dios tiene contigo es que te hará pescador de alma. Gracias por eso que agarraron la palabra. Algunos no se gozan porque no saben el privilegio que es este.
Cuando el Señor me dijo, "Ernesto, vas a dejar el trabajo y te vas a dedicar a tiempo completo al ministerio." Yo dije, "¿Cómo?" Me dijo que vas a dejar el trabajo y te vas a dedicar a tiempo completo a ganar almas, a salvar las almas, a trabajar para mí. Y yo le dije, "Señor, yo estoy ganando muy bien y los 15 y los 30 yo cobro ahí tranquilito." Alaba la gloria de Dios. Pero el Señor me hizo una pregunta. Ese trabajo, ¿quién fue que te lo dio? Yo dije, "Tú, Señor." Me dijo, "Pues soy yo que te lo estoy pidiendo. Deja el trabajo y dedícate a tiempo completo al ministerio." ¿Dónde están los que aplauden fuerte a Dios? Escúchame, porque Dios sabe por qué me está poniendo a dar este testimonio. Yo le dije a Dios, confírmamelo porque yo no quisiera dejar este trabajo y tiempo después tener que estar pidiendo para un pasaje o pidiendo para gasolina. El Señor me dijo, "Al que yo llamo respardo." Y me lo confirmó que me estaba llamando a tiempo completo. Me dijo, "A ti no te faltará nada." Hermano, cuando el Señor me dijo, "Desje el trabajo y dedícate a tiempo completo." Yo era gerente de venta de una empresa. Tenía siete vendedores trabajando para mí. Cuando ellos vendían, yo ganaba porque yo era que le pagaba la comisión y yo decía, "Señor, confírmame bien esto porque yo no quiero dejar este trabajo. Es un buen trabajo." Y el Señor me dijo, "Todo el que deja algo por mi causa, por mi reino, aquí recibirá 100 veces más y al final como regalo la vida eterna." Ay, Dios mío. ¿Dónde están los que alaban a Dios aquí? ¿Dónde están los que alaban a Dios? Aquí. Para terminarte ese testimonio, dejé el trabajo, me dediqué a tiempo completo y déjame decirte que él es más fiel que cualquier hombre. A mí no me ha faltado nada y lo que Dios me está dando es mucho más que lo que yo dejé cuando me pidió que dejara el trabajo. Así que a alguien Dios le está diciendo, "No tengas miedo porque a ti te estoy preparando para llamarte a tiempo completo. A ti te estoy llamando para dedicarte al ministerio. No será pescador de peces, será pescador de alma. Alguien celebre eso. Celebre 30 segundos. Celebre. Le puedo decir que yo no me arrepiento de haber dejado el trabajo y haber seguido a Cristo. Lo que Dios ha hecho conmigo ha sido tan maravilloso que a veces orando se me salen la lágrima. No tengo cómo pagarle al Señor lo que ha hecho conmigo. La casa que tengo me la regaló, el vehículo que tengo me lo regaló, la iglesia que tengo me la regaló. El ministerio que tengo me lo regaló. ¿Alguien está aquí todavía? Porque él da más que lo que tú le das a él. ¿Alguien alaba a Dios? Dios te va a dar más de lo que tú le vas a dar a él. Aplaude a Dios si tú lo estás creyendo, porque esto se va a poner bueno si tú sigues alabando. Aleluya.
Pero a Pedro lo llamó dentro de una barca y a Leví lo llamó sentado a la mesa de los tributos. Cuando aquel publicano estaba cobrando impuestos, Jesús lo miró y le dijo, "Sígueme." Y lo que me llama la atención es que dice que al instante Leví Mateo dejó los tributos y le siguió. Yo no sé lo que tú vas a hacer hoy, pero Dios me daba este mensaje. Predica, hay un llamado. Dios te está llamando. Mire a alguien otra vez. Dígale, "Dios te está llamando." Por favor, dígaselo en serio. Dios te está llamando.
Yo no sé la importancia que usted le está dando al llamado de Dios. Pero yo no conozco a alguien que Dios lo haya llamado y que lo haya dejado envergüenza. A todo el que Dios llama lo respalda. ¿Usted cree que esto con mano humana sin la aprobación de Dios fuera así como está? No. Aquí hay una mano invisible que se llama la mano del Dios todopoderoso, que está respaldando al que llamó. Alguien alabe la gloria de alguien todavía está aquí. ¿Dónde están los que están creyendo eso? Pero eso no es solo para el pastor de esta casa. Dios me dice que también a ti te está llamando. A ti, a ti, a ti, a ti, a ti. Levanta la mano. A ti, a ti, a ti, a ti, a ti. Dios te está llamando. A ti te está llamando. ¿Alguien puede decir amén?
Yo no sé la manera en que Dios te está llamando, pero Dios quiere que tú abras tus oídos al llamado de Dios. Hay alguno que Dios lo está llamando en sueño. Hay otro que lo está llamando a través de circunstancia. Hay otr que el Señor lo va a llamar a través de proceso porque hay personas que a la buena no oye. Sí, yo sé que ahí no iba no iba a haber amén, pero es la realidad. Hay gente que a la buena el llamado de Dios no lo atiende, no responde al llamado y como a la buena no quieren venir, entonces el Señor lo entra en un proceso, en un proceso de quebrantamiento. Y cuando esa persona se humilla, entonces el Señor detiene el proceso para que esa persona entienda que si no viene a la buena, va a venir a la mala. Yo no sé usted, pero yo le dije a Dios, "¿Cómo es que tú quieres que yo venga?" Él me dijo, "Ven a la buena." Y yo le dije, "Pues aquí que yo quiero hacerla la buena." ¿Alguien dice amén también? ¿Dónde están los que vinieron a la buena? A la buena. A la buena. Levanta la manito. Dame una señal.
Pero hay personas que no van a venir a la buena. Hace algunos años escuché un testimonio de una persona que anda con una sola pierna y predicó en nuestra congregación y él testificaba, usted sabe las veces que Dios me llamó y yo me hacía el soldo y yo me hacía el loco y yo me hacía como que no era conmigo que Dios estaba hablando. Dios me enviaba profeta, me hablaba en sueño, me daban tratado, Dios me hablaba, escuchaba a Dios hablándome, diciéndome, "Te estoy llamando, te estoy escogiendo." Y nunca quiso obedecer hasta que tuvo que pasar por un proceso donde perdió una pierna. Y usted me dirá, pastor, y Dios permite proceso así, escuche ese testimonio para que usted vea lo que él dice. Él me dijo, si yo hubiese obedecido cuando Dios me llamó que yo tenía las dos piernas, hoy yo todavía tuviera esta pierna. Pero él dijo, "Como yo no escuchar la buena, Dios me trajo con dolor." Y di y ahora él testifica, "Yo le doy gracias a Dios que nada más perdí la pierna, que Dios tuvo misericordia de mí. y que no dejó que también mi alma se perdiera en el infierno. Porque cuando ya él estaba para morir, que fue que lo atracaron y lo iban a matar y le dieron un tiro en la pierna, la cual perdió. Ahí fue que clamó, Dios, si tú me preservas la vida, te sirvo. No dejes que me maten. Y ahí apareció la mano de Dios. lo sacó de esa situación, lo libró de la muerte, pero perdió una pierna. Yo lo veo muy serio a ustedes. ¿Y qué fue? Alguien dele un aplauso a Dios. Alguien da gloria a Dios.
Yo no sé cómo Dios te está llamando. No sé la veces que te ha llamado, pero Dios me dijo, "Predica bajo el tema. Dios te está llamando. Dios quiere tener un encuentro contigo. Y después de este mensaje usted no tiene excusas porque Dios me dijo, "Predícale y dile, Dios te está llamando. Y si Dios te está llamando, lo correcto es que usted sea obediente. Pero hay gente que se la quieren poner difícil a Dios. que Dios le dice, "Vete por la derecha." Y ellos se van por la izquierda. Dios le dice, "Vete por el frente." Y ellos se van por detrás. Pastor, ¿y así? Pregúnteselo a Jonás. ¿Usted se sabe la historia que Dios le dijo, "Ve a Nínibe?" Y él dijo, "A Níve no voy para el Tarsi." Y la Biblia dice que pagó su pasaje para Talsi. Cuando Dios le estaba diciendo, "Ve a Nínibe." Esto me da a entender que Jonás estaba en disputa con Dios, que él quería hacer lo que él quería y no lo que Dios lo estaba mandando hacer. Y Dios le dijo, "No hay problema, paga tu pasaje a Tarsi, que después yo te traigo a Nínibe." Ay, Dios mío. ¿Dónde están los que alaban a Dios? No, no, sí, no sé si me entendiste, pero Dios le dijo, "Paga tu pasaje a Tarsi, que después yo sé cómo te traigo a Nínibe." Jonás pagó su pasaje, se montó en un barco camino a Talsi. Dios se le aparece en el camino y yo me imagino a Dios diciendo, "Joná, ¿para dónde te diriges? Voy para Talsi." Y Dios diciéndole, "Yo no te envíé a tal si yo te envié a Nínibe, pero como tú no quisiste ir a la buena, yo quería que tú fueras cómodo en la nave. Si tú me hubieras obedecido, hubiera ido bebiéndote un jugo en el camino, hubiera ido descansando, durmiendo, pero como no quisiste ir a la buena, ahora yo te voy a incomodar un poco para que tú vayas a la mala. Ay, Dios mío. ¿Dónde está los que están entendiendo lo que yo estoy hablando aquí? Jonás dijo, "Yo no quiero ir a Nínibe." Y Dios le dijo, "Depreocúpate que yo te voy a llevar." Por eso cuando los marineros vieron que la barca se hundía, que creían que la barca se rompía y clamaron a sus dioses, clamaron a sus dioses y ninguno contestaba, ninguno lo podía librar de esa tormenta. La Biblia dice que creían que iban a perecer y ellos entendieron que eso no era algo normal porque cuando ellos salieron del puerto había sol, había buen clima, pero a Dios se le importa que haya sol cuando él quiere levantar una tormenta. Ay, Dios mío. ¿Dónde están los que alaban a Dios aquí? ¿Dónde están los que alaban a Dios aquí? Los marineros entendieron que no era algo normal. que era algo que había pasado, que algún Dios estaba enojado con alguien y ellos no sabía quién era. Por eso empezaron a jugar para que la adivinanza, para que la suerte cayera sobre el culpable. Y la Biblia dice que cuando tiraron la moneda, cuando hicieron a la suerte, la suerte cayó sobre Jonás porque Dios hizo que cayera sobre Jonás. Los marineros le dijeron, "Habla, porque la suerte cayó sobre ti. Tú eres el culpable." Y le preguntaron, "¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? ¿Cuál es tu profesión? ¿Y a qué Dios sirves?" Él dijo, "Soy hebreo, mi profesión profeta y sirvo a Jehová de los ejércitos." Alaba la gloria de Dios. Alguien aplauda a Dios. La Biblia dice que los marineros entendieron que él era el culpable. Y Jonás mismo dijo, "Fui yo quien levantó esta tormenta. Dios está irado conmigo porque me dijo, ve a Nínibe y yo voy camino a Tarsi." Y le dijeron, "¿Cómo hacemos que esta tormenta se detenga?" Y él dijo, "Tírenme al mal, porque ya Dios yo me reveló que es lo que me va a pasar. Alaba la gloria de Dios. Tírenme al mar. Alaba la gloria de Dios. Antes de que, usted se sabe la historia, que antes de que Jonás cayera al mar, ya había un pé abriendo la boca, esperando a que él cayera. Pas soló la mente esperando a que él se tirara para agarrarlo en el aire. Alaba la gloria de Dios. Porque en Dios no hay casualidad, en Dios hay propósit propósito. ¿Alguien aplaude a Dios aquí? ¿Alguien puede decir gloria a Dios? Usted que lee Biblia, ¿dónde terminó Jonás? No me ayudaron a predicar por aquí. ¿Dónde terminó Jonás? En Nínibe. ¿Dónde fue que Dios lo envió? Ese P era un pez inteligente. Ese P tenía un GPS. Jehová le dijo, "Trágatelo y llévalo a la playa de Nínibe. El peno lo tiró en otra ciudad. Era un pez inteligente. Alaba la gloria de Dios. Dije que era un pez inteligente. Tenía la señal conectada al cielo y el cielo le dijo, "Vomítalo en Nínibe." Alaba la gloria de Dios. Llévalo a Nínibe. Alaba a Dios. Yo me imagino a Jonás cuando salió del pé preguntando, "¿En dónde estoy? ¿Cómo se llama este lugar?" Le dijeron, "Joná, bienvenido a Nínibe. Alaba la gloria de Dios. Jonás, bienvenido a Nínibe." Y dijo Jonás, "Aquí fue que Dios me envió al principio." Alaba la gloria de Dios.
Yo quiero preguntarte, ¿cómo quieres que Dios te llame? ¿A la buena o a la mala? Alaba la gloria de Dios. Te estoy preguntando, ¿cómo quieres ir? ¿A la buena o a la mala? ¿Cómo quieres que Dios te lleve? Si alguien quiere hacerlo a la buena, levante la manita para que Dios te vea. Levante. Señor, yo quiero ir a la buena. Dígale eso. Vamos, dígalo de nuevo. Señor, yo quiero ir a la buena. Yo le dije a Dios, Señor, ¿qué es lo que tú quieres? Yo quiero ponértela fácil. Porque pelear con Dios es como pelear el huevo y la piedra. Por donde quiera que el huevo le dé a la piedra, pierde. Yo no he visto el primer hombre que desafía a Dios y quede bien. Yo no he visto el primer hombre que enfrente a Dios y haya quedado bien. Está aquí, está aquí, está aquí, está aquí. Póngasela fácil a Dios. ¿Quién me dice amén, pastor? Mira, mira, mira, mira. Pónsela fácil a Dios.
Cuando Dios llamó a Samuel, usted sabe lo que él dijo, "Heme aquí, habla a Jehová que tu siervo oye, como diciendo, yo acepto el llamado. Yo acepto lo que me estás diciendo. Habla." Samuel le dijo, "Habla a Jehová porque tu siervo oye." Pero lamentablemente, repito, hay personas que no van a escuchar a la buena. Lamentablemente hay personas que Dios lo va a tener que traer con quebranto, con dolor. Hermano, en estos años que llevo sirviendo al Señor, yo he visto gente venir llorando, quebrantado, diciéndole a Dios, "No peleo más, no me niego más. ¿Qué es lo que tú quieres? Estoy dispuesto a obedecer. Pero después que están dispuestos a obedecer es cuando ya Dios lo ha procesado. Y yo pregunto, ¿por qué tengo que dejarme procesar cuando yo puedo obedecer a la buena? Alaba la gloria de Dios. Alguien aplauda a Dios aquí. ¿Dónde están los que dicen amén a eso? Samuel dijo, "Heme aquí. Habla Jehová que tu siervo oye." ¿Quién se atreve a decir eso? Habla Jehová que tu siervo oye. Dígaselo de nuevo. Habla Jehová que tu siervo oye.
Y con esto voy a ir terminando. Alguno no le está yendo bien, escúcheme. Alguno no le está yendo bien porque están corriéndole al llamado, porque no quieren obedecer al propósito de Dios, no quieren servir a Dios, no quieren hacer su voluntad. están como Jonás, por eso no te está yendo bien. Y para hacer volver otra vez a Dios, para Dios otra vez estar en contento contigo, tienes que obedecer. Si tienes que obedecer, Dios te está diciendo hoy, "No cierre tus oídos. Dios te está llamando. No cierre la puerta de tu corazón. Dios te está llamando. No tienes que negarte si Dios te está llamando. No hay nada mejor que servir a Dios. ¿Quién se atreve a decir amén a eso?
Mire, yo voy a hablar por mí. A mí no me ha pasado nada mejor que convertirme al evangelio. Eso ha sido lo mejor que me ha ocurrido en esta en esta vida. Cuando conocí a Cristo, la vida me cambió. Dios cambió todas las áreas de mi vida. Dios me cambió en el área espiritual, en el área económica, en el área material. Todas las áreas, en el área familiar, todas las áreas Dios la cambió a mi favor después que yo me convertí. Yo no sé usted, pero yo puedo decir con firmeza que lo mejor que me ha pasado en esta tierra ha sido conocer a Jesús como mi Señor y Salvador. Si tú también dices amén, aplaude a Dios que ya termino. Aplaude fuerte a Dios. Así que no tengas temor. Dios te está llamando.
Un día también yo le dije, "Señor, yo te acepto. Señor, yo te recibo. Señor, yo escucho hoy tu voz. Señor, voy a hacer tu voluntad. Señor, quiero hacer lo que tú quieres conmigo. Y el Señor me perdonó, me limpió y me llamó a sus caminos. Y hoy quiero decirte, como lo hizo conmigo, lo quiere hacer contigo. Y hoy aquí hay amigos que Dios te dice, "Te estoy llamando. Quiero que me sirvas, quiero que me adores, quiero que salga del mundo, quiero que te consagre para mí." Si usted supiera los beneficios que hay cuando te conviertas. He escuchado mucha gente decir, "Yo no sabía que el evangelio era tan bueno." ¿Quién dice amén a eso? Sí, sí, sí. He escuchado mucha gente decir, "Yo no sabía que el evangelio era tan bueno." Y decir, "¿Por qué Dios no me llamó antes? ¿Por qué no me convertí antes?" Hoy vengo a decirte, prueba a Cristo. Si lo haces, no te vas a arrepentir. Dios bendice a todo aquel que llama. Dios prospera todo aquel que le sirve. Y hoy yo quiero orar por alguien que esté escuchando este llamado de Dios. Yo quiero que vaya poniéndose de pie, por favor. Vaya poniéndose de pie y vengo a decirte una vez más, Dios te está llamando. Repito, Dios te está llamando.
Pastor, ¿qué hago? La Biblia dice, "Si escucha hoy su voz, no endurezca tu corazón. Hoy es el día aceptable. Hoy es el día de salvación. Y aquí hay vida que hoy el yugo del se le va a romper. Amén. Aquí hay vida que hoy la opresión te va a soltar. Aquí hay hoy personas que su vida le va a cambiar como le cambió a Saulo. Saulo no fue jamás igual. Dios lo cambió tanto que dejó de llamarse Saulo y empezó a llamarse Pablo. Porque cuando Dios toca algo, lo cambia para siempre. ¿Quién puede decir, "Dios me ha cambiado?" ¿Quién lo puede decir? Levante la mano y diga, "Dios me ha cambiado." Declare eso. Diga con fuerza, "Dios me ha cambiado." Dígalo con fuerza. Dios me ha cambiado. ¿Quién puede decirlo con firmeza eso? Yo no soy el mismo. Ya yo no pienso igual. Ya yo no hablo igual. No me comporto igual. Mi vida pasada cambió. ¿Por qué aquí que el que está en Cristo nueva criatura es? Las cosas viejas pasaron y he aquí que todas son hechas nuevas. ¿Alguien puede decir amén a eso? Y hoy hay vida que Dios te dice, "Te estoy llamando." Yo quiero hacer esa oración por ese que me dice, "Pastor, Dios me está llamando. Ven aquí que quiero orar por ti. Ven, no te avergüences. Venga, quiero orar por alguien que me diga, "Pastor, siento que Dios me está llamando. Aquí hay amigos que deben de pasar hoy. Dios te está llamando. Amiga, hay una mujer que ha estado sufriendo mucho en estos días con un proceso muy fuerte y Dios te está diciendo, "Te he estado llamando. He estado tratando contigo de distinta manera, te he hablado en distinta manera y hoy te estoy llamando." Dios me dice que te diga, "Hay un llamado sobre tu cabeza." Portas un llamado. Santo. Esa mujer que ha estado llorando mucho en estos días porque está pasando un proceso muy fuerte, hoy está aquí. Te estoy diciendo, Dios te está llamando. Dios te está diciendo, "Te estoy llamando." Yo quiero que esa mujer me levante la mano ahora. Es usted, usted, usted, usted, usted. Yo quiero que ustedes pasen aquí. Esa que está llorando, ven, ven aquí. Y esa que está ahí, tópamela, tópamela ella. Ven acá, ven acá. Pónteme aquí. Ven, ven a esa que llamé, que me levantaron la mano. Ven aquí, ven aquí que hay algo especial contigo. Ven aquí, ven aquí, ven aquí. Dios mío, no sé. Dios me dice que falta otra que no ha pasado. Hay un llamado sobre ti. Dios va a secar lágrimas hoy. Hay personas que Dios está recogiendo sus lágrimas en una redoma hoy. Y esas lágrimas que he estado derramando en estos días, Dios me dice que te diga que se van a convertir en gozo. Dios va a secar tus lágrimas. Dios va a secar tus lágrimas y Dios me dice que te diga, tu proceso tiene fecha de caducidad, tiene fecha de término. Ay, Dios mío. Alguien alabe a Dios por ella. Alguien alabe a Dios por estas mujeres que están llorando aquí. Alguien no no te oigo. No te oigo. Alguien empiece a alabar a Dios. Alguien empiece a alabar a Dios. Alguien empiece a alabar a Dios por ella. Yo veo ángeles que están peleando a su favor. Yo puedo ver en el mundo espiritual un ángel que está peleando a favor de ella. Mi alma te alaba. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Prepárense que hay espíritus que van a salir de su territorio. Hay demonios que van a soltar tu casa, van a soltar tu vida, van a soltar tu cuerpo, van a soltar tu salud. Hay un rompimiento. Siento un rompimiento. Hay una gracia sobre esa joven también. Tú sabes lo que Dios me dice de ti, que eres una Ana. Eres una Ana que fue al altar, dijo, "Voy para la casa de Dios. Voy afligida, pero voy. Voy llorando, pero voy. Voy con aflicción, pero voy. Y Ana dijo, "Hoy Dios me va a romper el yugo. El yugo del se me va a romper." Esta mujer le dijo a Dios, "Yo voy para que el yugo se me pudra. Yo voy para que el yugo, ay, Dios mío, siento algo poderoso sobre ti. Hay un yugo atento con ella. Hay un yugo que se está rompiendo. Yo oigo cadenas que se rompen. Alguien alabe a Dios por ella. Ella está aquí, pero yo veo a Dios en su casa. Veo a Dios metida en su casa. Dios me dice, "Tú estás aquí, pero te estoy ser atento con esa también. Atento con ella. Dios me dice que esté en tu casa y lo que te está haciendo la guerra, sale. Alguien adore a Dios. Sale, sale, sale. Espíritu de opresión, suéltalos, suéltalos, suéltalos. levanta la mano, levanta alta la mano. Yo veo un milagro sobre ti, hija. Se acabó el dolor, se acabó el sufrimiento. Dios me dice, "Por cuánto te humilla, por cuánto te postra ante mi presencia, hay una mano poderosa que está hoy sobre ti. Lo que se estaba afligiendo, lo que te estaba quitando el gozo, hoy se va a romper." Alguien alabe a Dios por ella. Yo veo un milagro. Hay un milagro que está viniendo a la existencia. Hija, recibe el milagro. Hija, recíbelo. Todo lo que te oprimía, todo lo que te estaba haciendo la guerra, pierde fuerza ahora. Espíritu de opresión, espíritu de tristeza, espíritu de depresión. Suelta. suelta. Yo quiero que los que vinieron conmigo pasen aquí, empiecen a ayudarme a orar. Varón, hay un llamado sobre ti y no es cualquier llamado. Yo puedo ver en tu frente la palabra evangelista. Dios mío, será un pescador de alma. Hay un llamado que está esperando por ti. Hay un llamado que tiene tu nombre. ¿Dónde están los que alaban a Dios? ¿Dónde están los que alaban a Dios? ¿Dónde están los que alaban a Dios? ¿Dónde están los que alaban a Dios? Hija, levanta la mano. Sobre ti hay un milagro. Levanta la mano. Levántala. Espíritu de enfermedad, suéltala. Espíritu de enfermedad, fuera. Salen, salen ahora todo espíritu empiezan a abandonar los cuerpos. Espíritu de enfermedad, espíritu de opresión. Salen, salen, salen. Suelta, suelta, suelta, suéltala, suéltala, suéltala, suéltala, suéltala, suéltala. Atentos con ella. Dios mío, los ungieres. Atentos. Suelta, suelta, suelta, demonio. Suelta los cuerpos. Suelta los cuerpos. Ahora suéltalos. Fuera. Fuera. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Suéltala, demonio. Fuera. Fuera. La iglesia alabando a Dios. Varón, recibe tu milagro. varón, recibe tu milagro. Hay un sello sobre ti. Dios me dice, "Dale de lo que te di." Hay un fuegos. Fuegos. Ahora, poder de Dios sobre ti. Poder de Dios sobre ti. Poder de Dios sobre ti. Levanta la mano. Hay un milagro sobre ti, Dios mío. Te libero de esa enfermedad. Te libero de esa opresión. Suelta ahora. Toda enfermedad te suelta. Toda enfermedad te suelta. Fuera. Fuera. Activo el llamado sobre ti. Activo el llamado. Di que activo ahora. Poder de Dios sobre este hombre. Atento con él. Poder de Dios sobre él. poder, poder, poder para que lleve la palabra, para que ore por los enfermos, para que liberte los endemoniados. Poder, fuego, poder de Dios. Alguien alabe, alguien adore, alguien alabe a Dios. Ángeles ministradores, ángeles de fuego, ángeles de fuego, que empiecen a atar los demonios. Que empiecen a atar los demonios. Todo el que pasó, levante la mano. Todo el que pasó, levante la mano. Levante la mano. Levante la mano y empiece a dar gracias por su milagro. Empiece a dar gracias. empieza a dar gracias. Dios me dice que te digas, "Te escuché. Escuché tu oración. Escuché tu clamor, escuché tu petición y a causa de tu oración yo he venido a contestarte, desde hoy hay cambio. Desde hoy hay cambio. Desde hoy Dios me dice que hay cambio. Lo que no funcionaba, atento con Dios mío, lo que no funcionaba. Cúbrela, cúbrela, cúbrela, Longier, cúbrela. Lo que no funcionaba va a funcionar hoy. Lo que te atacaba te suelta. Sale, sale. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Levante la mano y dé gracias. Vamos, de gracia. Vamos, de gracias. Levante la mano y diga, "Gracias, Señor, por mi milagro." Diga, diga, diga, "Gracias, Señor, por mi milagro." Diga, yo acepto el llamado hoy. Alguien diga, yo recibo el llamado hoy. Diga, no corro más. Diga, voy a obedecerte. Dígalo. Voy a obedecer. Diga, no corro más. Dígalo. No corro más. Ven acá. Ven acá. Quiero la iglesia orando. ¿Cómo te llama? Nereida. ¿Tú crees en los milagros? En ti hay uno. Espérate, dime. Yo recibí un milagro en la otra semana aquí y no sé el que recibiste en la otra, pero parece que Dios quiere darte otro. Yo te estoy hablando de hoy, Nereida. ¿Tú crees los milagros? Jané, ven acá. Esposa Julio, ven acá. Cierra tus
Ojos, hija. Levanta la otra mano. Tócala en el vientre a ella. Hay algo que se te va a romper en el vientre. Yo veo una operación que Dios hace en tu estómago, lo que te estaba afligiendo. Hasta hoy, Nereida, hasta hoy, por el poderoso nombre de Jesucristo, te libero de esa enfermedad. Ahora, ahora. Ahí está, ahí está el milagro. Ahí está el milagro. Alguien alabe a Dios por Nereida. Hay un milagro sobre Nereida. Hay un milagro sobre Nereida.
Los servidores. Aquí hay aceite. Hay aceite. Aquí dame aceite que voy a ungir esta mujer. Míreme, doña, ¿qué es usted de ella, eh, vecina? ¿Qué es lo que ella tiene? Cáncer. ¿Dónde? En el estómago. Jané, ven acá. Jané, te me fuiste, Dios mío, padre de la gloria. Vamos a ungirle el estómago a esta mujer. ¿Dónde están los que le creen a Dios? Toma, únale el estómago. La iglesia extienda la mano para acá. Cáncer de estómago, tumor. Sécate. Sécate. En el nombre de Jesús de Nazaret. Profetizo vida sobre este cuerpo. Espíritu de cáncer, hoy la sueltas, hoy la deja libre. Por la llaga de Jesús declaro el milagro. Algo está pasando. Alguien empiece a dar gloria a Dios por ella. Sigue orando. Sigo orando. Escúcheme. Voy a orar ahora. ¿Qué usted quiere? Voy a orar por ella ahora.
Mírenme. ¿Quién no es cristiano todavía? Levánteme la mano que no sea cristiano. Usted, usted, usted, usted, usted, usted, usted. Okay. Mire, por favor, más bajito. Míreme. Dios te está llamando y te está llamando a la buena porque te ama. Usted ve todo esto que está pasando, es para que ustedes vean que el evangelio no es una religión, es poder de Dios. Dios está sanando y libertando. Y ese mismo Dios es que te está llamando hoy. Yo voy a orar por ti por cualquier necesidad, pero la primera que quiero hacer es orar por salvación. Si usted quiere a Cristo, levánteme la mano. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Dios bendiga esa otra. Dios bendiga aquella. Dios bendiga este joven. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios te bendiga.
Todo el que quiera Cristo, déjeme la mano arriba, déjela arriba y declare esto conmigo. Declare conmigo, Señor. Vamos que se escuche. Señor Jesús, públicamente hoy te recibo como mi salvador. Dígale, "Perdona mis pecados y límpiame con tu sangre. Inscribe mi nombre en el libro de la vida eterna y que jamás sea borrado. Ayúdame a servirte y amarte hasta que tú vengas o hasta que yo muera. Recíbeme como tu hijo, que hoy yo te recibo como mi padre." Ahora dale un aplauso a Dios porque ya está hecho. No sé si aquí toman los nombres porque yo quiero que le anotemos los nombres.
¿Quiénes se sienten enfermos todavía? Levánteme la mano. Venga, pase aquí. Venga, pásame aquí. Ven. Todo el que todavía se siente enfermo, pásame aquí. Venga. Y usted, ¿por qué pasó ahorita? Ese mensaje yo recibiste el mensaje porque Dios me trajo con dolor. A mí me dieron tres disparos y estoy aquí para la gloria de Dios. Pero ya tú eres creyente, ¿estás sirviendo a Dios o quieres hoy entregar tu vida a Cristo? Yo tengo 8 años en el evangelio y el Señor varias veces me tocó. Y yo desobedecí como Job y para la gloria de Dios estoy firme en la palabra. Amén. Alguien aplauda a Dios por él.
Mírame. ¿Qué tú tienes? ¿Y usted qué tiene? Eh, okay. ¿Y tú qué tienes? Atiéndame, hermano. Voy a orar. Solo es para orar específicamente por la necesidad. ¿Qué tiene? Okay. ¿Y usted qué tiene? Eh, problema en los pulmones. Y cuando Dios te sane esos pulmones, tú le vas a servir con todo el corazón. No te vas a ir al mundo. Te estoy preguntando, ¿no te vas a ir al mundo? ¿Lo va le vas a servir fielmente? Voy a orar por ti. ¿Y usted qué tiene? Los riñones. Venga, póngase en va para acá. Y usted con usted ya oro. Toma, úntate la garganta. Usted úntese en la espalda donde tiene los riñones. Toma, úntate la espalda. Toma, úntale a tu hijo, a donde tú dices que tienes. Toma, úntate la espalda, los riñones, los pulmones. Úntate. La que dijo que tiene cáncer, toma, úntate ahí en el área donde lo donde dice que lo tiene. Toma. ¿Usted qué tiene? Los riñones también. ¿Tú crees que Dios te puede sanar hoy? Seguro. Échate más para acá. ¿Y usted qué tiene? Hepatiti. Yo quiero la iglesia orando. Usted va a ver lo que Dios va a hacer ahora sanando. ¿Dónde? ¿Dónde están los que creen en los milagros? Desato tu milagro. Recíbelo ahora. Toda enfermedad te suelta. Toda enfermedad sale ahora, ahora, ahora. Ahí está, ahí está, ahí está Dios. Ahí está Dios. Recibe el milagro. Recíbelo, recíbelo, recíbelo. Cáncer, te seca. Suéltala, suéltala, suéltala en el nombre de Jesús. Ahora, por el poder de la palabra, recibe el milagro. Dios te sana. Hoy le hablo a tus órganos, le hablo a tus tejidos. Por sus llagas fuisteis curada. En esa palabra declaro tu sanidad. Quédate ahí. Declaro tu milagro. Quítese la gorra. Le hablo a tu sangre. Le hablo a tu próstata en el nombre de Jesús de Nazaret. Recibe sanidad en la próstata. Ahora todo hueso desviado en este niño. Ahora declaro que vuelve a su lugar. Encájate ahora. Hueso. Encájate, encájate, encájate en el nombre de Jesús. Ahora levanta la mano. Pulmones, pulmones nuevos. Ahora profetizo dos pulmones nuevos en este joven. Dios mío, sánale los pulmones para que él vea el poder de tu nombre. Profetizo, dos pulmones nuevos. Ahora, ahora, ahora, ahora, ahora. Sé sano en el nombre de Jesús. No se me vaya, no se me vaya, no se me vaya. Regrese. Regrese. Hepatitis, suelte esta mujer. Suéltala. Suelta su sangre. Suéltala ahora mismo. Espíritu de enfermedad. Te ordeno que la deje libre ahora. Sé libre ahora mismo. Sé libre ahora. Ahí está. Ahí está Dios. Ahí está. Recibe, recibe, recibe, recibe, recibe el milagro. Recibe. Quítate la gorra. Quítate la gorra. Levanta las manos. Declaro dos pulmones, dos riñones nuevos en ti. Dos riñones nuevos. Riñones, vengan a la existencia ahora. Dolor, suéltalo. Suéltalo en el nombre de Jesús de Nazaret. por sus llagas. Declaro este milagro. Declaro este milagro. Alguien empiece a dar gracias. No se me vaya. No se me vaya. Usted me dijo que tenía qué declaro. Toda gracia en el hígado se seca. Levanta las manos. Recibe dos riñones nuevos. Recibe dos riñones nuevos por sus llagas. Por sus llagas. Ahora se sana. Sé sana ahora mismo. Ahora en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, se sana. Toda enfermedad te suelta. Espíritu de enfermedad, sé liberada ahora mismo en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Tú qué tienes qué tiene. Tócate el vientre. Se seca todo mioma. Se seca ahora. Sécate en el nombre de Jesús. Por sus llagas profetizo este milagro. Profetizo este milagro. Gracias. Todo el que pasó. Todo el que pasó. No se me vaya. Por favor, regrese, regrese que vamos a hacer algo ahora. Todo el que le ore, regrese, regrese. Tópamele a ella. ¿Por qué tú pasaste? ¿Qué tú tienes? Ven, échate para acá. ¿Por qué pasaste? levanta la mano. Gracias por sanarla, Jesús. Nódulo, séquense, se secan por tu chaga. Ahí está, ahí está. Agárrala. Ahí está el milagro. Míreme todo el que pasó, yo creo en la fe que usted tiene. Levante la mano en alto ahora. Levante la mano, diga, "Gracias, Señor." Vamos, hable, hable. Gracias, Señor, por sanarme en la cruz del Calvario. Tú pagaste el precio de mi enfermedad y por tus llagas yo recibo el milagro. Declare, "Está hecho. Yo lo creo." Dígalo fuerte. Yo lo creo. Diga, "Voy a hacer lo que no podía hacer." Porque el milagro hecho está. Míreme ahora. Si usted no podía apretarse, apriétese. Si no podía doblarte, dóblate. Si te dolía algo, empieza empieza a hacer. Chequea el niño. Mírame. Chequéalo. Chequéalo. Haz lo que no podía hacer. Había algo que tú no podías hacer antes de la oración y de los pulmones. ¿Qué me dijiste? Sí, pero escúchame, quiero probar que pruebe algo que tú no podías hacer. Prueba ahora. Si no podías respirar, respira. Mírame. Tú me dijiste que tenía qué si tú la movías, te dolía la mano. Muévela, muévela. Yo declaro tu milagro en el nombre de Jesús. Ese es tu niño. Tú me dijiste que tenía ¿qué? Tú tenías el hueso salido, papi. Sí. Prueba. Hale así al brazo. Que tú no podías hacer. Hazlo. Tú podías hacer eso antes, ¿eh? No, no podía hacerle así. Ale, hazle de nuevo. Hale de nuevo. Si tú le hacías así, ¿qué pasaba? Usted es la mamá de él. Si tú le hacía así al brazo, ¿qué te pasaba? Díseselo a ellos. Me dolía mucho. Hazle ahora, papi. Halle así. Mira, hazle. Lo que tú no podías hacer. Hazlo. Hazlo. Si tú le hacías así, te dolía. Sí. ¿Y ahora qué le está haciendo? ¿Qué pasa? No me duele. ¿No te duele? Chequea ver la posición del hueso que tú dices que lo tenía deviado. Chequea ver, chequéalo. Díseselo a ellos. Dios hizo el milagro sobre mí. ¿Está normal el hueso? Alguien alabe a Dios por él. Alguien alabe a Dios por ella. Ven acá. La que me dijo que vino con problema en los pulmones, ¿quién fue? Y en los riñones. Míreme, señor. Usted probó. Usted probó, pero prueba qué tú no podías hacer porque yo quiero saber si Cristo te te estaba hincando, pero si tú te apretabas, ¿qué pasaba? O si te abajabas, no sé, te molestaba. Dóblate ahora. Dóblate. Deja que ella se doble. Dóblate varias veces. Dóblate varias veces. ¿Qué pasó? Dilo por aquí, ¿eh? No te está doliendo si te doblaba antes te dolía. Alguien dele un aplauso a Dios por ella. La que me dijo que tenía nódulo en la garganta. ¿Dónde está esa mujer que estaba aquí? La que me dijo que tenía nódulo. Nódulo. ¿Tú qué tenías? Ah, tú eras la que tenía nódulo. Apriétate. Búscalo, búscalo, busca los nódulos. Díseselo a ellos más fuerte. No siento nada. Dios me sanó. ¿Dónde está lo que alaban a Dios por ella? Mírame. Si tú te apretabas así, te lo sentías los nódulos. No específicamente, pero sentía molestia. Te sentía molestia. Y si tú te apretabas, ¿qué pasaba? Como si me estuviera tragantando. Como si te estuvieras trabancando. Como si me estuvieran agarrando la garganta aquí. Hazte. Sóbate otra vez. Prueba. Prueba bien. No siento nada. No siente nada. Cristo se lo llevó esos nódulos. ¿Dónde están los que alaban a Dios por ella? Escucha esto, papá. ¿Y contigo qué tú no podías hacer? ¿Tú probaste? Yo no podía poner talón en el piso. No podía caminar sin andador, ni amuleta, ni nada. Nada. No podía hacer nada. No podías caminar sin eso. No, no. Y tú podías estar de pie antes. Tengo tengo dos meses en terapia y no y no pudieron hacerlo. Y hoy sí, hoy sí lo pude hacer. ¿Dónde están los que alaban a Dios por ella? Wow. ¿Usted qué es de ella? ¿Qué es usted de ella? El padrato. El padrastro. Ella tenía 8 meses que tuvo un accidente. Tiene clavo, placa en un pie completo. No podía estar ahí parada sin andador o en silla de rueda. Y cuando el evangelista oró por ella, el que anda con usted, ella caminó unos pasos, pero luego usted comenzó a reprender todo tipo de enfermedades y a proclamar que la unción de Jehová estaba aquí. Entonces yaella sintió un fuego, comenzó a brincar en el pie que tenía ahí. ¿Sentiste un fuego? ¿Dónde? En el pie, en la rodilla, en el talón, en el pie entero. Gracias, Señor. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios por ella? Tú no podías estar de pie antes, no podía estar de pie así con apoyo de del andador porque el doctor me decía que que no podía hacerle mucho apoyo de mi peso. También tenía una bacteria que se me estaba comiendo el pie. Me hicieron múltiples cirugías, injetos me hicieron. Me pusieron un sistema back y me dijeron, "Dale gracias a Dios que tú tienes la pierna." Pero hasta hoy, hasta hoy. Gracias, papá, por este milagro. Alguien alabe a Dios por ella. Alguien alabe a Dios por ella. Hay una mujer que tenía un problema en una pierna que Dios me dice que está sana. No es ella. Empiece a mover esa pierna. La persona que tenía dolor en una pierna, empiece a moverla. ¿Dónde está esa mujer? ¿Dónde está esa mujer? Venga acá. Venga acá. Venga acá. Hágale así. Mire. Hágale, hágale, hágale, hágale, haga lo que no podía hacer. Muévala, porque Dios me dice que está sanando una pierna. ¿Qué usted no podía hacer con esa pierna? ¿Qué no podía hacer? que no podía casi caminar. No podía caminar. No. Y me dolían las dos. ¿Te dolan las dos? Camina para allá un poco. Camina para allá un poco. Y ten fe. Ten fe. Ten fe. Alguien alabe a Dios por ella. Vaya, vaya más lejos y vuelva. Regrese. Venga acá. Alguien adore a Dios. ¿Cuántos alaban a Dios por ella? Si tú caminabas así, ¿qué pasaba? ¿Qué pasaba? que cuando caminaba tenía que pararme porque era el dolor en las dos rodillas y para levantarme tenía el esposo mío que ayudarme a levantar de la cama porque era así arrastrándome. Arrastrándote, sí, para sentarme en la silla. Y ahora que caminaste, ¿qué pasó? No, que sentí un alivio. Todo bien. Gracias. Un alivio o sana, porque es que Jesús no trabaja y te sientes sana. No te dolió cuando caminaste, porque si no yo vuelvo y oro. ¿No te dolió cuando caminaste? No. Alguien dio un aplauso a Dios por ella. Wow. Termino ya. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios por estos milagros? ¿Dónde están los que dan gloria a Dios? Dele gracias al Señor. Señor, usted me dijo que tiene tiene problema en la próstata, pero usted tiene que probar porque yo no puedo probar por usted. Usted probó después de que oramos, hizo algo, algo que usted no podía hacer. Probó que no. Pero, ¿y cómo sabemos que Cristo lo sanó si usted no prueba? ¿Qué usted no podía hacer antes? Yo no pued no puedo hablar su mente, pero yo orino, orino manchado de sangre. Usted tiene que ir al baño para saber si Cristo lo sanó. Pues vaya al baño. Ya fue. Yo fui. ¿Y qué pasó? Estaba un chin claro. ¿Qué estaba? Un chin claro. Estaban aclarando. Un chin claro. Estaban aclarando. Yo voy a orar para que se termine de aclarar. ¿Dónde va? ¿Dónde están los que oran para que se termine de aclarar? Padre, límpiale la orina. Declaro que se detiene por completo el sangrado. Declaro que el sangrado se detiene por completo en el nombre de Jesús. Gracias, papá. Todo el que pasó de gracia, diga gracias, Señor. Dígale gracias. Levante la mano y diga gracias, Padre. Padre, yo bendigo tus hijos. Bendigo tu pueblo, bendigo esta casa, bendigo esta obra, declaro cielos abiertos sobre este lugar. Gracias, Padre. Diga, "Gracias, Padre." Alguien diga, "Gracias, Señor. Dígale, yo recibo el milagro." Digas algo de este lugar sano. Digas algo sano de este lugar en el nombre de Jesús. Dele un aplauso más al Señor. Dejo al pastor por aquí. Y Dios me le bendiga, Dios me le guarde. Acuérdese que el libro va a estar disponible allá atrás para los que quieran llevárselo. Que la gracia, el favor de Dios le bendiga, amado. Aleluya. ¿Cuántos le dan un aplauso a Dios? Póngase de pie, por favor.