📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

DIOS EXALTA Y DIOS HUM1LLA | PASTOR ERNESTO CUEVAS

Pastor Ernesto Cuevas1:35:11

Transcription

He aprendido algo y se lo doy de consejo, hermano. Nunca le coja la gloria a Dios. Nunca tome la gloria que es de Dios. Ay, ay, ay, ay, ay. Nunca trate de quitarle la gloria a Dios para adjudicártela tú. Porque bíblicamente he aprendido que Dios no comparte su gloria con nadie. A Dios le gusta que se le reconozca, que cuando él nos bendice, que nosotros reconozcamos que lo que somos y lo que tenemos es porque él nos lo ha dado. Que la posición que tú tienes, el trabajo o la empresa o el negocio que tienes, no fuiste tú, fue Dios en su misericordia que te la dio. La familia que tiene, el dinero que tiene, la posición que tiene, el ministerio que tiene, la iglesia que tiene, el puesto que tiene, te lo dio Jehová. [Música]

Dice: "Al cabo de 12 meses, paseándose en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo—ese es Nabuconodosor, él dijo—'¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?'" Y cuando dijo eso, aún estaba hablando, aún estaba la palabra en la boca del rey cuando vino, ¿qué? Una voz del cielo y dice: "Así te dice, rey Nabuconodosor. El reino ha sido ¿qué? quitado; ha sido quitado de ti, y de entre los hombres te arrojarán, y con la bestia del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán, y siete tiempos pasarán sobre ti. ¿Hasta qué? Diga eso, hasta que reconozca que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere." Aleluya. Aplaude a Dios. Ahora celebra esa palabra, hermano. Celebra 30 segundos esa palabra. Aleluya. ¿Dónde están los que me motivan a predicar hoy? ¿Dónde están los que me motivan a predicar? Los que vinieron a buscar una palabra, tomen su asiento dando gracias a Dios. Escuchen el tema de este mensaje: Dios exalta y Dios humilla. Declárenlo conmigo: Dios exalta. Eso no se oyó ni en el techo. Dígalo fuerte: Dios exalta. Dios exalta. Y Dios humilla. Dios humilla. No sé si usted cree eso, pero por la Biblia te puedo demostrar eso, que Dios exalta y Dios humilla.

Y para tener una evidencia de eso, podemos ver cómo Dios exaltó a Daniel en Babilonia. Dios lo levantó en alto a Daniel. Lo puso con los grandes. Y lo mismo hizo el Señor con Sadrac, Mesac y Abednego, que lo puso en alto, lo exaltó, lo puso como príncipe en la ciudad de Babilonia, en una ciudad que no era su ciudad, en una nación que no era su nación, Dios lo puso en alto. Alguien dé un aplauso a Dios por ello, porque Dios es alta. Lo mismo hizo con David. Cuando usted lee la historia de David, se da cuenta cómo Dios sacó a David de la nada. La Biblia dice que lo sacó de detrás de las ovejas y lo llevó al palacio. Eso me da a entender que Dios exalta. Pero también lo hizo con José. Amén. Todos sabemos la historia de José, cómo Dios lo sacó de la cárcel siendo un don nadie, que nadie lo conocía, pero Dios en su misericordia hizo que el rey, el faraón, lo sacara de la cárcel, le diera ropa de lino fino, le pusiera un collar de oro, le pusiera un anillo en sus manos y le diera la segunda posición en el reino del faraón. Alguien aplauda a Dios por él. ¿Quién lo exaltó? ¿Quién me dice quién lo exaltó? Jehová; no fue el hombre, no fue su sabiduría, no fue su relación, fue Dios que lo hizo, fue Dios que lo sacó de la cárcel y lo llevó al trono. Eso me da a entender a mí que Dios exalta. Amén. Amén. Y si Dios lo hizo con Daniel, con Sadrac, con Mesac, con Abednego, con David, con José, creo que también lo puede hacer contigo. Yo siento que tú aplaudieras ahí porque Dios puede hacerlo. Dios puede hacerlo contigo. Si a Dios le place, te lleva a lugares de altura, de privilegio, de autoridad. Y oro a Dios para que algo suceda con nosotros. Amén.

Eso me da a entender de que Dios exalta a sus hijos, pero no es menos cierto que también Dios humilla. Así es. Si humilla a los altivos, humilla a los arrogantes, a los orgullosos, aquellos que no reconocen que de Dios es el poder y que de Dios es la gloria. Alaba a Dios ahora. Alaba a Dios. He aprendido algo y se lo doy de consejo, hermano. Nunca le coja la gloria a Dios. Nunca tome la gloria que es de Dios. Ay, ay, ay, ay, ay. ¿Alguien puede decir amén, pastor? Sí. Nunca, nunca trate de quitarle la gloria a Dios para adjudicártela tú. Porque bíblicamente he aprendido que Dios no comparte su gloria con nadie. Con nadie. A Dios le gusta que se le reconozca, que cuando él nos bendice, que nosotros reconozcamos que lo que somos y lo que tenemos es porque él nos lo ha dado. Que la posición que tú tienes, el trabajo o la empresa o el negocio que tienes, no fuiste tú, fue Dios en su misericordia que te la dio. Yes. Yes. La familia que tiene, el dinero que tiene, la posición que tiene, aleluya, el ministerio que tiene, la iglesia que tiene, el puesto que tiene, te lo dio Jehová. Aplaude ahora. Te lo dio Dios. La gloria es… he aprendido a reconocer a Dios en todo mi camino. Yo no sé si usted como yo, pero le he dicho a Dios, todo lo que yo tengo ha sido tú que me lo has dado. Y le he dicho a Dios: "Y todo lo que he logrado no ha sido por mi sabiduría, ha sido por tu amor y por tu misericordia." Alguien dele un aplauso a Dios. Y le he dicho a Dios: "Sin ti no soy nada." ¿Quién más dice eso? ¿Quién más lo dice? Diga conmigo: Señor. Señor, dígalo fuerte: Señor. Señor, sin ti no soy nada. Aplaude a Dios si lo está creyendo. Aleluya.

Pero escuche, Dios humilla también a esa gente que son arrogantes, orgullosos, prepotentes, altivos, que no quieren reconocer que es Dios que le ha dado las cosas. Como en el caso de Nabuconodosor, he aprendido que el Señor no tiene problema en bendecir a sus hijos. Amén. Pero él quiere que cuando él te bendiga, que tú reconozcas que fue él que te bendijo. Aplaude a Dios ahora. Reconócelo. "Reconoced a Jehová en vuestros caminos y él enderezará vuestras veredas." Encomienda a Jehová tu camino y él enderezará tus veredas, dice la palabra. Y el Señor le dijo a Abraham: "Te bendeciré y engrandeceré tu nombre." Eso me da a entender que Dios no tiene problema en bendecir a sus hijos, ni tiene problema en engrandecerte. Si a Dios le gusta engrandecer a sus hijos, pero Jehová le dijo: "Reconoce que fui yo que te bendije y fui yo que engrandecí tu nombre." Eso me da a entender que Dios puede bendecirte y que Dios puede engrandecerte. Amén. Pero Nabuconodosor es un ejemplo de lo que Dios puede hacer con los orgullosos. Que yo espero que por aquí no haya uno. Alaba la gloria de Dios. Y si lo hay, que se arrepienta. Está aquí. Espero en Dios que no lo haya. Pero Dios exaltó a Nabuconodosor, hermano. Los que hemos leído la historia de Nabuconodosor, reconocemos que fue Dios que le dio fama, que fue Dios que le dio poder, que fue Dios que le dio autoridad, que fue Dios que le dio dominio. Puso las naciones de aquel entonces por debajo de sus pies. A Nabuconodosor se le llamó rey de reyes. ¿Sabe por qué? Porque tenía reyes bajo su señorío. Él era rey de muchos reyes. ¿Está aquí? ¿Me está entendiendo? Y Daniel le dijo en Daniel capítulo 4, verso 22, Daniel le dijo: "Tú, oh rey, has crecido y te hiciste fuerte, pues tu grandeza ha llegado, ha llegado hasta el cielo." Y le dijo Daniel: "Y tu dominio ha llegado hasta los confines de la tierra." Amén. Y el verso, el capítulo 2, verso 37 también le dijo: "Tú, oh rey, eres rey de reyes, porque el Dios del cielo te ha dado reino, te ha dado poder, fuerza y majestad. Y donde quiera que habitan los hijos de los hombres, bestias, animales del campo, ave del cielo, él lo ha entregado en tus manos." Mire lo que le dice Daniel: Dios te lo ha entregado en tus manos, y te ha dado dominio sobre todo. Tú eres aquella cabeza de oro. Daniel le está diciendo, Nabuconodosor, ese dominio que tú tienes, esa autoridad, esa fuerza, ese gobierno que tú tienes ahora mismo, fue Dios que te lo entregó. Y Dios te ha hecho rey de reyes y te ha dado dominio hasta los confines de la tierra. O sea, que todas las naciones que tú tienes sojuzgadas es porque a Dios le ha placido entregártela. Ahora Daniel le dice: "Te aconsejo" ahora. Daniel le dijo en Daniel capítulo 4, verso 27, le dijo: "Por tanto, rey, acepta mi consejo." Oiga cómo Daniel le está hablando: Acepta mi consejo. Le dijo: "Tus pecados redime con justicia y tus iniquidades haciendo misericordia para con los oprimidos. Pues tal vez será uno, será eso una prolongación de tu tranquilidad." Daniel le está diciendo: "Tú eres un hombre pecador y tú necesitas redimir tus pecados y tú necesitas humillarte delante de Dios y poner por práctica la misericordia y la justicia con aquellos que están por debajo de tu reino. Si hace esto, prolongará tus días y tu tranquilidad." Y sabes lo que hizo Nabuconodosor? No escuchó a Daniel porque el orgulloso no oye consejo. Uy, espero que no se te vaya el gozo. Si el altivo, el arrogante, tú lo aconsejas y no… no coges consejo porque él entiende que él se la sabe toda y que usted no es quién para aconsejarlo a él. Está aquí la iglesia. Amén. Pero he aprendido un consejo, un refrán dominicano que dice que el que escucha consejo, yes, yes, yes, yes… ah, pues se lo sabe, muere de viejo. Alaba la gloria de Dios. Dale otro aplauso a Dios. Aplaude. [Aplausos] Si él hubiera escuchado los consejos que le dio Daniel, no hubiera pasado por el proceso que pasó. Si hubiera ahorrado un dolor de cabeza, no hubiera tenido que estar 7 años comiendo hierba, no hubiera perdido por 7 años el reino. Pero como no escuchó consejo, como no quiso darle a Dios la gloria, como no quiso reconocer que todo lo que él tenía era Dios que se lo había dado, entonces Dios nada más estaba esperando el momento que él se llenara de orgullo para entonces humillarlo. Porque ha aprendido algo, hermano, que Dios mira al altivo de lejos. Yes. ¿Cómo lo mira de lejos? A los altivos y orgullosos, Dios los mira de lejos. Yo espero que usted no esté de lejos, que usted esté de cerca. Alaba la gloria de Dios. Aplaude a Dios ahora. Aplaude. Aleluya. Pero ahora cuando Daniel le dé el consejo, él escuchó el consejo, pero no lo puso en práctica. Él entendía que eso era un consejo más y que él no necesitaba hacer eso que Daniel le estaba diciendo. Pero en el pasaje que usted y yo leímos, Daniel capítulo 4, verso 29, alguien… hay gente que cree que a Dios se le olvidan las cosas. Está aquí, hermano. Aprendí que Dios no tiene problema de memoria. My God, my God. Yes. Yes. Dios no es como el hombre de que se nos olvidan las cosas, que se nos pasan. Amén. A nosotros como humanos se nos olvidan las cosas. A veces sin querer se nos olvidó y cometemos errores porque las cosas se nos pueden olvidar. Pero déjeme decirle que Dios no tiene problema de memoria. Yes. Dios no sufre de Alzheimer. Como gente que van para la cocina, buscan un vaso y cuando antes de llegar a la cocina, ¿y qué fue lo que yo vine a buscar? Agnesia. Alaba la gloria de Dios. Oye, está en la habitación y antes de llegar a la cocina ya se le olvidó lo que iba a ir a buscar a la cocina. Alaba la gloria. Hay gente así y hay gente que están conversando contigo y de repente te dice: "¿Qué fue lo que te dije?" Uy, porque borró. "¿Qué fue lo… tú tienes que recordarle la última palabra que te habló? "¿Qué fue lo último que te dije?" Alaba la gloria de Dios. Aleluya. Dios no tiene ese problema. Aleluya. Y yo estoy por pensar que Nabuconodosor pensó como que a Dios se le olvidó lo que le dijo a través de Daniel. Así que cuando pasaron 12 meses, Señor, se la tenía anotada. Aleluya. Sí, se la tenía anotada, nada más esperando que saltara ese orgullo para fuera para él cortárselo. Y dice en Daniel capítulo 4, verso 29 que al cabo… al cabo de 12 meses, paseándose Nabuconodosor en el palacio real de Babilonia contemplando su grandeza en el palacio y lo que había hecho. Oiga lo que dijo. Habló el rey y dijo: "¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué como casa real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?" Orgulloso. No dice que fue Dios que te ayudó a hacer eso. No, él no… él no contó con Dios para nada. Apenas dijo eso y dice la Biblia que apareció un vigilante. Está aquí. Apenas estaba la palabra en su boca cuando vino una voz del cielo, un vigilante. Hermano, yo no sabía que en el cielo habían gente que vigilan a los que se le están tomando la gloria a Dios. My God, por favor. Mm. Pero ahí aparece que ese hombre, ese ángel, perdón, que aparece ahí se le llama vigilante. O sea, que hay ángeles que vigilan a los que le están tomando la gloria a Dios. Yes, yes, yes. Te están observando, te están mirando. Sí, porque hay gente que cuando los enfermos sanan, ellos creen que fue en ellos que lo sanaron, por favor. Y no se dan cuenta que ellos fueron solo el vaso, el instrumento que Dios utilizó para sanar a ese enfermo. Hay gente que cuando profetiza cree que son ellos que dan la profecía. Wow. Pero ninguna profecía que se cumple, sí se cumple, no es porque viene del hombre, sino que viene de parte de Dios. Así es. Predíjalo. Predíjalo. Porque cuando el hombre que habla no se cumple. Por eso Jehová le dijo a los profetas: "¿Sabréis cuando un profeta es verdadero? Cuando lo que profetizó se cumpla, porque si se cumple es porque yo lo voy a hacer que se cumpla." Está aquí. Amén. Entonces ese vigilante le dijo: "Nabuconodosor, se escuchó lo que tú acabas de decir. En vez de darle la gloria a Dios, te la adjudicaste tú. En vez de darle ese poder a Dios, te lo adjudicaste tú. Por lo tanto, oye la sentencia que viene del cielo para ti. Te van a arrojar de entre los hombres. Aleluya. Y vas a morar con la bestia del campo. Dios te va a sacar del palacio donde tú estás rodeado con príncipes y te va a llevar a habitar con animales ahora. Uy, santo, qué silencio. Y oiga lo que le dijo el vigilante: Como a buey te apacentarán, dejará de comer comida de humano y empezará a comer hierba. Alaba la gloria de Dios. Ahí cualquiera no dice gloria a Dios. Aleluya. ¿Alguien puede decir gloria a Dios? Gloria a Dios. Aquel vigilante le dijo: "Te apacentarán como a buey y esto será por siete tiempos hasta que pasen siete tiempos sobre ti." Y esto va a acontecer hasta que reconozca que el Altísimo tiene poder en el reino de los hombres y que él lo da a quien él quiere. Amén. ¿Quién dice amén a eso? ¿Quién dice amén? Aleluya. Como tú no quisiste reconocer que el reino te lo dio Dios, ahora Dios te lo va a quitar. Y en el palacio donde tú estás cómodo, Dios te va a sacar del palacio y dejará de comer con la gente y vas a comer con los animales. Y Dios le dijo: "Y dejará de andar erguido y andarás encorvado." Pero eso no fue que se cumplió al otro día, eso fue inmediatamente. La mente se le dilocó. My God. Yo no sé qué tecla fue que Jehová le movió, pero el hombre se volvió loco. Desde que le leyeron la sentencia, puf, la mente se le fue. Eso fue inmediatamente. Estaba erguido y de una vez pa’ se inclinó como cuatro patas. Veo gente media seria. Gózate, hermano. Aprendí que Dios no juega. Amén. Y eso se escribió no por escribirse, no por llenar una página. ¿Usted sabe para qué Dios registró esa historia? Para darnos un ejemplo a la gente orgullosa de este tiempo. Yes, yes, yes, yes, yes, yes. Que espero en Dios que aquí no haya uno. Alaba la gloria de Dios. Eso se escribió para darnos un ejemplo, para que cuando el orgullo se nos quiera subir, líbranos Jehová. Eso se escribió para que cuando la… la altivez, la arrogancia, porque todavía quedan arrogantes, gente altiva, gente orgullosa. Dios mío, ¿dónde están los que alaban a Dios aquí? Aleluya. Óyeme, ese mismo día se le decretó la sentencia. La mente se le fue. Dejó de pensar como un ser humano y empezó a pensar como un animal. Se le fue el habla, dejó de hablar y empezó a rumear. Alaba a Dios. Yo no sé cómo Dios lo hizo, pero lo hizo. Porque él sabe por qué los animales no hablan. Por más que usted trate que un animal hable, no habla. ¿Usted sabe por qué? Porque Dios limitó su lenguaje. Pero, ¿por qué el hombre habla? Porque Dios le dio la sabiduría para que hable. Y él sabe qué te clamó ver para que la gente se le vaya la voz. Cuando… cuando Dios le cambió la mente, el hombre no podía ni siquiera hablar y empezó a actuar como un animal. Dejó de gustarle el palacio y quería estar en el campo. Alguien alabe a Dios, por favor. Alguien alabe a Dios. Los que son humildes, alaben a Dios ahora. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Ay, ay, ay, ay, ay. Me llama la atención que en un momento Dios le cambió la mente. Ya no quería estar en el palacio, quería estar en el campo. Ya no quería comer comida, quería comer hierba, porque Dios le dijo: "Te apacentarán como a buey." ¿Usted sabe lo que come el buey? Hable, que usted se lo sabe. Diga conmigo: Hierba. Yes. Yes. Lo que esto me enseña es que todavía Dios… todavía sigue sacando gente del palacio. Si todavía él tiene poder para sacar gente del palacio. Yes. A los orgullosos, altivos y prepotentes que se creen que el reino es de ellos, todavía Dios tiene poder y autoridad para sacar gente del palacio, porque él fue que lo llevó. Por favor, [Música] le voy a aconsejar algo: Ore mucho por la República Dominicana. Yo no sé si usted está orando. Levántenme la mano los que están orando por la República Dominicana. Oren mucho por su país porque tenemos algunos políticos que se le está olvidando algo. Sí, sí, sí. Te lo voy a decir. Yo no sé si tú eres político o no. Porque yo el único partido que tengo es el partido del cielo. Yes, yes, yes, yes, yes. Aleluya. ¿Quién más me dice: "Yo también, pastor"? Pero le voy a decir algo. Yo no sé si usted es político o… o simpatiza por político, pero hay políticos que se olvidan de que fue Dios que le dio la autoridad para que fueran al palacio. Pero se han olvidado de que Dios pone y Dios quita. Yes, yes, yes. Aquí me dice que él es quien pone reyes y quita reyes, que él es quien da reino y quita reino. Y hay que orar por nuestro país para que Dios no saque alguno del palacio y lo lleve a comer hierba todavía. Sí, aunque se te vaya el gozo, te lo voy a decir. Aleluya. Que hay que orar por la República Dominicana para que Dios no tenga que sacar alguno del palacio y llevarlo al patio a comer hierba. My God, misericordia. Por orgulloso, altivo y prepotente. Ah, padre, que no reconocen que Dios fue que lo puso allí. Y algunos de ellos se olvidan de que un día van a tener que dar cuenta a Dios. Gracias por ese grupo que me dijo amén. Sí, te lo voy a decir. Algunos políticos se están olvidando que un día van a tener que darle cuenta a Dios. Jehová le dijo a Nabuconodosor: "Dejará de estar en el palacio, yo te saco." Irá al campo a comer hierba y lo vas a hacer por siete tiempos. Cuando busqué eso, eso representa 7 años. Aleluya. Que no valió que le dieran pastilla, porque yo me imagino que tal vez le dieron algunos medicamentos… fue que se volvió loco. Vamos a darle una pastilla. Vamos a darle algo. Traiga un psiquiatra a alguien. Pero ese cable que Dios desconectó, hermano. Alaba la gloria de Dios. Ni el médico chino lo conecta. No se… ¿dónde están los que están allá arriba que me están entendiendo? Cuando Dios desconecta un cable, ni el médico chino vuelve a conectarlo, hermano. A usted le pueden poner en la mejor máquina, no se solda, llevarlo al mejor psiquiatra, darle los medicamentos más modernos. Y si Dios dijo: "Quedó desconectado, quedó desconectado." ¡Aleluya! No hay nadie que lo conecte. Está aquí la iglesia. Dios le dijo: "Te voy a humillar hasta que seas humilde. Te voy a enseñar humildad." Yo le voy a decir algo, hermano: Es mejor aprender humildad a la buena que a la mala. Mire a alguien y dígale: "Aprende a la buena." Dígaselo al que está al lado. Dígale: "Mira, Dios quiere que tú aprendas a la buena, por favor." [Música] Wow. Jesus. Aleluya. Está aquí. ¿Está entendiendo? Te estoy hablando bajo el tema: Dios exalta y Dios humilla. Y Dios… como Dios dijo: "Voy a humillar a Nabuconodosor porque él no quiere reconocer que esa gloria que tiene fui yo que se la di." Hermano, a Dios no le importaba el…

Reino de Nabuconodosor, porque el reino tiene el demás. Por eso Dios le dijo a través de Daniel: Dios te lo va a quitar por un tiempo, porque a Dios no le interesa tu reino. Dios te va a humillar por un tiempo. Esto es hasta que tú reconozcas. Esto es hasta que tú te humilles.

Mire, hermano, yo prefiero aprender a la buena que a la mala. Yes, yes, yes, yes, yes. ¿Quién más me dice amén a eso? Amén. Sí, sí. Mira, yo te aconsejo que lo haga mejor a la buena, por amor. Sí, hazlo a la buena.

Y cuando Dios le cambió la mente a Nabuconodosor, porque eso fue lo que Dios hizo, solamente le cambió los pensamientos; dejó de pensar como un ser humano y empezó a pensar como un animal. Como le dije, ya no le gustaba la comida, le gustaba la hierba y seguramente le ponían manjar. Rey, aquí tiene carneño. Hierba, hierba. Rey, mire aquí. Bébase un poco de vino. No, hierelva. Helba. Y seguro trataron de entrarlo, pero venga para que no duerma a la intemperie. Siéntese aquí. Y es como estos animales que tú los entras a un lugar y ellos vuelven y se salen. Yo estoy seguro que trataron de entrarlo al palacio. No es bueno que usted amanezca aquí afuera, pero Dios le dijo: "Con el rocío del campo te mojarán". O sea, a ti no te va a gustar el palacio, a ti te va a gustar el campo. Y su mente llegó a ser tan baja que yo me imagino que sus necesidades lo hacían. Ya usted sabe, ¿no? Verdad. Porque el animal no hace así, se quita la ropa y va. No, un animal cuando le da deseo, directo. Yo me imagino a Nabuconodosor en la ropa y lo otro también en la ropa. Alaba la gloria de Dios, porque era un animal. [Música] Alaba la gloria de Dios. Y el Señor le dijo: "Pasarán sobre ti siete tiempos, te apacentarán con las bestias del campo, dejará de comer comida y comerá hierba." Y ya todo el que lo miraba anteriormente, que se le inclinaban, ahora decían: "¡Ay, el pobre!" Ay, ahora le tenían lástima al que antes le decían: "¡Vive rey para siempre!" Y si le inclinaban, ahora decían: "¡Ay, el pobre!" Alaba la gloria de Dios. Ay, ay, ay, hombre. Lo que le daba era pena. Y la gente nada más decía: "¿Qué será lo que le pasó?" Pues estaba bien orgulloso. Alaba a Dios. Dale un aplauso a Dios. [Aplausos] [Música]

¿Sabes lo que he aprendido, hermano? He aprendido que Dios no castiga a nadie sin antes darle la oportunidad de que se arrepienta. Te lo voy a decir de nuevo: Dios no castiga a nadie sin antes darle la oportunidad de que se arrepienta. Antes de Dios castigarlo, le habló. Sí, le habló. Le habló de distinta manera. Porque usted sabía que Dios habla. ¿Cuántos sabían que Dios habla? Sí. Sí. Dios habla audiblemente. Dios habla a través de sueños. Dios habla a través de visiones. Dios habla a través de su palabra. Dios habla a través de profetas. Dios habla a través de circunstancias. Dios habla a través de sentir que te pone en el corazón. Dios tiene varias maneras de hablar con nosotros. Lo que pasa es que hay algunos que se hacen los sí, sí, para no escuchar a Dios. Pero Dios le habló a Nabuconodosor, le habló en sueño. Lo primero que hizo fue que Dios se le reveló en sueño y le hizo ver un árbol cuyo follaje llegaba al cielo y que ese árbol se veía de todos los confines de la tierra y que en ese árbol habían animales que comían de él, de su fruto, y que en ese árbol las aves del cielo tenían nido y que ese árbol sustentaba todas las bestias del campo que estaban por allí. Y como él no sabía la interpretación, buscó a Daniel y Daniel le dijo: "Mi rey, ese árbol es usted. Ese árbol que usted vio en el sueño, Dios me reveló que es usted mismo." Y Daniel le dijo: "Lo único es que ese árbol, si no se humilla, lo van a cortar." Porque en el sueño él vio que un vigilante venía desde el cielo y lo cortaba. [Música] Y cuando lo cortaban, se iban todas las aves y el árbol caía. Y Daniel le dijo: "Mi rey, ese árbol es usted. Lo van a cortar. Alaba a Dios. Te van a cortar." Y no hizo caso. Entonces Dios le habló. El problema es que vuelvo y le digo que el orgulloso no acepta consejo. El altivo no le gusta que lo aconsejen. Por eso Nabuconodosor no escuchó el consejo de Daniel, porque Dios había tratado con Nabuconodosor de varias maneras. Y eso tiene que decirnos algo a nosotros. Yo no sé cuántas veces Dios te ha hablado, porque aquí hay gente que Dios le ha hablado en sueño. Yes. Yes. Sí. Aquí hay gente que Dios se le ha revelado en sueño. Amén. Y están ahí. A otro Dios le ha hablado a través de profetas, le ha enviado predicadores. Predícale, háblale, gloria. Y Dios te ha predicado el evangelio. A otros le han regalado tratados, la palabra, toma. Y algunos la agarran, la estrujan y la botan. Está aquí la iglesia. Dios te ha hablado de distinta manera. Esto no es solo para Nabuconodosor, eso también va para nosotros en este tiempo. Amén. Dale un aplauso a Dios. Espero que tú lo escuches. Aleluya.

Pero Nabuconodosor era un hombre idólatra, era un hombre inconverso y aún así Dios estaba tratando con él para ayudarlo, para salvarlo. Por eso he aprendido, hermano, que aún con los inconversos Dios trata. Nunca discuta con un inconverso cuando te diga que Dios le habló, porque Dios habla con el inconverso. Bíblicamente vemos que Dios hablaba con Nabuconodosor siendo un idólatra, siendo un impío. Dios se le reveló en varias ocasiones tratando con él para salvarlo, pero no escuchó el consejo. Está aquí. Amén. Por eso en el capítulo 2, Daniel le dijo a Nabuconodosor: "Dios ha tratado contigo y te ha mostrado el futuro que viene." Y en el capítulo 4 le dijo: "Dios ha tratado contigo y te ha puesto a interpretar el sueño para que tú te arrepientas. Escucha mi consejo y conviértete", pero no lo hizo. Por eso vengo a decirle a alguien hoy: no es casualidad que tú estés aquí hoy. ¿Quién dice amén a eso? No, no, no es casualidad. Dios fue que te trajo, pastor, pero fue fulano que me invitó. No, Dios lo usó a él para que te invitara porque Dios quería hablarte a través de este mensaje. Y hoy Dios te está llamando y te está diciendo: "Humíllate, redime tu pecado, vuélvete a mí. Reconoce que yo soy tu Dios, reconoce que yo soy tu creador. Reconoce que yo soy tu salvador, que no quiero que te pierdas." Alguien aplauda a Dios si usted lo está creyendo. Aleluya. [Aplausos] Mi alma te alaba, Señor.

Cuando pasaron los 7 años, los siete tiempos, la Biblia dice: "Y su conciencia le fue devuelta". [Música] O sea, Dios permitió que su mente volviera, sus pensamientos fueran ordenados. Le fue de vuelta su conciencia, le fue de vuelta su mente sin tomar pastilla. Dios dijo, Dios dijo: "Ya pasaron los siete tiempos". Yes, yes, yes. Se acabó. Pero cuando Dios le devuelve la conciencia, usted sabe cómo él se encuentra, el guido. Se encuentra, se encuentra doblado. Está aquí. Yo me imagino cuando la mente le volvió y él, ¡oh, y qué yo hago aquí! Está aquí. Yo me imagino cuando la mente le volvió y él está encolvado, dice: "¡Oh, y por qué yo estoy así!" La Biblia dice que las uñas le crecieron como las aves y el pelo le crecieron como las águilas. Esto me da entender que no se pelaba. Imagínese siete tiempos sin pelarse, sin ir a la peluquería. Alaba la gloria de Dios. Las uñas le crecieron. Cuando él se vio así con las uñas largas, se vio con el pelo largo, se vio ediondo que ni él mismo se aguantaba. Dios mío. Alaba la gloria de Dios. Dice que alzando la mirada al cielo se acordó de lo que Daniel le dijo, que Dios lo iba a llevar al campo a comer como las bestias, que iba a ser mojado con el rocío del campo. Y cuando él empezó a pensar todo lo que Daniel le dijo, entonces se humilla. Y sabe lo que dice ahora en Daniel capítulo 4: "Yo, Nabuconodosor, rey, a todos los pueblos y naciones, lenguas que moran en toda la tierra, paz os sea multiplicada". Oiga, qué lenguaje. "¿Conviene que yo declare las señales, milagros que el Dios altísimo ha hecho conmigo?" Por favor, por favor, alguien aplauda a Dios. Mira, mira qué cristiano ahora. Mira qué, mira qué introducción, [Aplausos] mira qué expresión tiene este hombre, cómo le cambió el lenguaje. Ahora dice: "Conviene que yo declare, que yo testifique las señales, milagros que el Dios del cielo ha hecho conmigo." Y dice el verso 3: "Cuán grandes son sus señales y cuán potentes sus maravillas y su reino", hablando del reino de Dios, reino se interno que no tiene fin y su señorío va de generación en generación. Wow, pero tú eres un creyente ahora. Wow, pero varón, pero qué presión. Santo. ¿Cuántos dan gloria a Dios por este varón de Dios, Nabuconodosor? Santo. ¿Cuántos dan gloria a Dios por él? Oiga, oiga cómo se expresa. "¿Cuán grandes son sus señales? Y cuán potentes sus maravillas, su reino, reino seinterno, Dios mío. Y su señorío va de generación en generación." [Música] Cambió el lenguaje. Su reino, reino seinterno que no tiene fin, su señorío de generación en generación. Y ahora dice él: "Conviene que yo testifique, conviene que yo declare lo que Dios ha hecho conmigo. ¿Y qué vas a contar? Que yo era orgulloso. Si yo era altivo, yo era arrogante. Yo creía que yo era el más grande y el más grande es Dios." Alaba a Dios ahora. Alábalo. ¿Alguien puede decir gloria a Dios? Qué diferencia, hermano. Qué diferencia. Dios le cambió el lenguaje, se humilló, reconoció que Dios es rey de reyes, que él fue que le dio el gobierno y el poder que él tenía. Entonces, cuando hizo eso, Dios le devolvió su reino. Le dijo: "A mí tu reino no me interesa, recíbelo de nuevo." Y él dice que su reinado le fue devuelto y que mayor gloria le fue añadida. Oiga, hermano, él dice que mayor gloria le fue añadida. O sea, que Dios en su misericordia, por cuánto se humilló, le añadió gloria. Aplaude a Dios. Ahora, ¿alguien da gloria a Dios? [Aplausos] Yo alabo a Dios por, por Nabuconodosor.

Con este verso voy a terminar. Daniel 4:34 dice: "Y mi razón me fue devuelta. Wow. Y bendije al Dios altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre." Ver qué lindo suena. Qué lindo suena. ¿A cuántos le gusta eso? Si hubiera hecho eso antes, se hubiera ahorrado el dolor de cabeza. Yes, yes, yes, yes. Pero mire cómo él se expresa en Daniel capítulo 4, verso 34. "Y mi razón me fue devuelta y bendije al Dios altísimo. Wow. Y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es eterno y su reino por todas las edades." Su lenguaje cambió. La humillación lo hizo ser humilde. Su vida no fue igual después de ahí. Pastor, ¿y por qué usted trae ese mensaje? Para que tú seas humilde también. Aplaude a Dios. Ahora, ¿quién me dice amén? Sí, Dios quiere que tú seas humilde y la Biblia dice: "Reconócelo en todo tu camino. Éntralo dentro de tus planes y aprende a decir que todo lo que tú tienes es porque Dios te lo ha regalado y que todo lo que vas a alcanzar, si lo alcanzas, es porque Dios te permite alcanzarlo. ¿Alguien puede decir amén a eso? Aprende a glorificar a Dios por lo que te ha dado y sé un creyente agradecido. Porque he aprendido, hermano, que hay gente que cree que Dios olvida, gente que llegaron aquí enfermos y Dios lo sanó. Gente que llegaron aquí endeudados y Dios le pagó sus deudas. Gente que no tenía ni siquiera trabajo y Dios le proveyó trabajo. Otros que vinieron sin negocio y Dios le dio negocio. Alaba a Dios. Yo sé que hay muchos que han salido agradecidos y están aquí, pero me duele cuando veo alguno mal agradecido. Si créame que me duele. Porque ahora tú le preguntas: "¿Y por qué dejaste de ir a la iglesia?" "Porque no tengo tiempo". Ah, no tiene tiempo. Ahora no te alcanza el tiempo. Antes sí te alcanzaba, ¿no verdad? Cuando estabas enfermo, cuando estabas endeudado, cuando estabas oprimido, que Dios agarró, te libertó, que Dios agarró y te prosperó, que Dios te dio bendiciones, después que te bendijo, te fuiste, por favor. Nabuconodosor dijo: Él quita y pone reyes. Usted sabe lo que él está diciendo: Dios da y Dios quita. Yes, yes, yes. Aplaude a Dios. Ahora espero, espero que a ti no te quite nada. Alaba a Dios. Pero oro a Dios para que a ti no se te quite nada. [Aplausos] Porque hay gente que para que se arrepientan, para que se humillen, Dios tiene que quitarles algunas cosas. ¿Sí o no, hermano? Eso fue lo que hizo con Nabuco, que le quitó el reino para poderlo humillar, porque si no era así no se humillaba. Y hay gente que Dios va a tener que quitarles cosas, si para que vuelvan a pensar en Dios otra vez, y si para que vuelvan a meter a Dios en sus planes de nuevo. Está aquí la iglesia. Si hay gente que Dios va a tener que cerrarles puerta, si aunque usted no diga amén, despreocúpese. Sí. Pero hay gente que Dios va a tener que cerrarles puerta porque le abrió puerta y ahora no tienen tiempo para Dios. No, no reconocen que Dios es parte de su vida. Dios me revelaba que todavía él sigue humillando gente altiva y soberbia, pero que todavía él sigue exaltando a los humildes. ¿Habrá un humilde por aquí? Alaba la gloria de Dios. Sí. La Biblia dice que él mira al altivo de lejos, pero da gracia a los humildes. Yo oro a Dios para que tú seas uno de esos. Aplaude a Dios. Con esto ya termino. Ponga gloria a Dios. Puede decir aleluya. Dios exalta y Dios humilla. Amén. Dios ha hecho algo contigo. ¿Con cuántos Dios ha hecho algo? Levante la manita. Aleluya. Pues tú sabes lo que Dios quiere, que no te olvides de lo que él hizo contigo. [Aplausos] No te olvides. Si tú entiendes que Dios ha hecho algún beneficio a favor tuyo, Dios te está diciendo: "No te olvides".

En días atrás me dolió ver cómo un hombre, 2 años andando con un bastón, varias hernias discales en la columna. Recuerdo que llegó doblado así y me lo pusieron aquí. Ahí me lo pusieron. Y cuando yo lo vi le dije: "Míreme, si Dios te sana, ¿qué tú haces?" "Le sirvo." Me lo dijo muy rápido. Dije: "Óyeme, te lo voy a preguntar de nuevo. Si Dios te sana, ¿qué tú haces? Le voy a servir." Digo: "¿Tú estás seguro?" "Sí". Digo: "Pues Dios te va a sanar." Y ahí le toqué. Cuando le oré, hermano, cae al piso y Dios me dice: "Lo estoy operando." Muchos de ustedes fueron testigos. Ese hombre cuando cayó al piso, cayó como en un trance y de repente como que volvió y le dije: "Levántate." Y cuando se levantó, soltó el bastón y salió corriendo. Lo subí aquí. Empezó a hacer cosas y llorando dijo: "Te serviré hasta que me muera. Te serviré hasta que me muera." Y me abrazó porque él no se lo creía todavía. Ahí lo tengo en video, por favor. Después que Dios lo sana, soltó el bastón y venía todos los cultos. ¿Usted sabe por cuánto tiempo vino? Como por un mes o dos más, lo máximo, como a los dos meses. Se olvidó, se olvidó de que yo le pregunté: "¿Y si Dios te sana, qué tú haces?" "Le sirvo". Okay. Le asigné a un hermano para que le diera seguimiento. Digo: "Varón, dámele seguimiento a ese hermano, a un hermano de aquí de la iglesia para que lo ayude, para que no deje de venir." El hombre volvió a su vida normal, consiguió un trabajo porque tenía 2 años que no trabajaba con ese problema en la columna. Se consiguió un empleo y ahora cada vez que no venía lo llamábamos y decía que estaba trabajando y que el horario que tenía no le permitía congregarse, pero que él sigue buscando a Dios y que cuando pueda va a volver. ¿Usted lo ha visto? Yo tampoco. Ni la placa. Ojalá me esté escuchando porque no sé, eso es uno de los tantos que Dios ha sanado aquí. En días atrás le mandé a decir con ese hermano que le daba seguimiento: "Dile que se acuerde que le pregunté que si Dios lo sanaba, que qué él hacía." Y él dijo que le iba a servir hasta que muriera y nada más han pasado dos meses. Alaba la gloria de Dios. Mal agradecido está aquí. Amén. Mal agradecido con M mayúscula. Malo. Yo le ruego a Dios para que Dios no le pase factura. Qué silencio. Sí, porque hay gente que cree que Dios olvida. Él dijo: "Si Dios me sana, le sirvo hasta que muera. Si Dios me sana, le sirvo." Y nada más duró dos meses sirviéndole. Lo que te estoy diciendo es que a Dios no se le ha olvidado lo que él dijo. Y Jesús sanó un paralítico y le dijo: "Vete y no peques más para que no te venga una cosa peor." A ese hombre, si usted lo conoce, dígale que siga contando el tiempo. [Música] Yo ruego a Dios para que vuelva y cumpla lo que prometió, porque Dios no olvida. Ah, pero usted está medio serio hoy. ¿Qué fue? Se le fue el gozo. Hay miedo. Alaba a Dios. ¿Cuántos creen que Dios no olvida? Dios, óigame, Dios no. Si usted cree que Dios olvida, usted tiene problemas porque Dios no olvida, hermano. Y yo no sé si usted hizo ese pacto con Dios, pero yo le dije a Dios: "Te voy a servir hasta que muera. Soy tuyo y te voy a servir hasta que tú vengas o hasta que yo muera." Y yo oro a Dios para que usted también cumpla eso que prometió. ¿Cuántos dicen eso? ¿Cuántos le dicen a Dios eso? Te voy a servir hasta que me muera. Es que algunos no dijeron nada, tal vez que no, no se sienten, no se sienten seguros, pero yo sí me siento seguro y le he dicho a Dios: Te voy a servir hasta que me muera. ¿Quién más se atreve a decir eso? Vaya poniéndose de pie. Diga: "Te voy a servir. Te voy a servir". Vamos, dígalo sin miedo. Te voy a servir. Voy a servir hasta que me muera. Hasta que me muera. Yo oro a Dios para que tú cumplas eso. Y también le he dicho a Dios: Si he de apartarme del camino, mejor córtame y llévame. Sí, Señor Jesús. Porque haber conocido a Dios y apartarse, la Biblia dice que es mejor que nunca lo hubiese conocido. ¿Entendió lo que dije ahora? Amén. Es mejor nunca haberle conocido que conocerle y apartarse. Porque el que le conoce y se aparta no valora el sacrificio que Cristo hizo por nosotros en la cruz del calvario. Dale un aplauso a Dios. Aleluya. Llegó el tiempo de orar. Alguien aplauda fuerte a Dios. Yo bendigo a Dios por tu vida en este día. Y quiero llamar a alguien que quiera humillarse, pastor, pero me van a ver. ¿Qué me importa que me vean? Lo importante es que Dios me perdone. Lo importante es que Dios me restaure. Lo importante es que Dios me alcance con su amor y misericordia. Y yo quiero llamar hoy a los amigos aquí. Quiero decirte que Dios te está llamando. Quiero decirte que no fue casualidad que tú vinieras hoy a esta casa. Quiero decirte que Dios te trajo con un propósito y el propósito es salvar tu alma. Aunque Dios quiere sanarte, pero más que sanarte, quiere salvarte. Yes. Habrá alguien que me diga: "Pastor, ore por mí." Venga, quiero orar por usted. Pase aquí adelante. Quiero orar por alguien. Quiero la iglesia orando ahora. ¿Quién me dice: "Pastor, ore por mí?" Ahí viene la primera. Démosle un aplauso a Dios por esa valiente. ¿Quién más se une a ella? ¿Quién más me dice: "Pastor, también ore por mí?" Dele un aplauso a Dios por ellos dos. Aplauda con fuerza, hermano. Aplauda con fuerza. ¿Quién más? Venga, varón. Ahí viene otro. Dale un aplauso a Dios por él. [Música] Aplauda fuerte. ¿Quién más? Estoy, estoy llamando a esas vidas que saben que necesitan a Dios, que saben que no están bien. Dale un aplauso a Dios por esa señora. Dale otro aplauso a Dios por esa que viene. Aplauda como se aplaude a un rey por ellos. Ahí viene otra vida. Dele otro aplauso a Dios por él. Que otro valiente me dice: "Pastor, yo necesito a Dios." Ahí viene otro. Dale otro aplauso a Dios por ese hombre. Vamos, aplauda fuerte a Dios por él. ¿Quién más? ¿Quién más me dice: "Pastor, ore por mí también"? Venga, venga, venga, venga. No tenga vergüenza. Ahí viene otra vida. Aplauda a Dios por ellos. Ahí vienen tres más. Tres más vienen ahí. Tres más vienen ahí. Estoy llamando a inconversos, hermano. Cristianos no me lo pasen ahora. Cristianos no. Inconversos, inconversos, inconversos, inconversos. Que no son creyentes. Ahí viene otro joven. Démele un aplauso a Dios por él. Ahí viene otra señora. Démele un aplauso a Dios por ella. Démele un aplauso a Dios por ella. Por ella. Aplauda. Esa es una gran victoria. Aplauda a Dios. Rey que perdonas multitud. ¿Cuántos se rinden a Cristo? Yo me rindo a Cristo. Ríndete, ríndete, ríndete. Dios te está diciendo: ríndete. Me rindo. Ahí viene otro que se rinde. Se rinde a él. Venga, no tenga vergüenza. Pase, pase. Venga. Damos gloria a Dios por estas vidas. Siento que hay otra vida que necesita pasar. La iglesia orando. Siento que hay otra vida que necesita pasar. ¿Dónde está esa vida?

Que me dice, "Pastor, aquí estoy. Venga, ore por mí, pastor. Ore por mí. Si hay alguien allá arriba, baja."

Quiero orar por ti. Quiero orar por ti. Otra vida. Siento que hay otra vida. Ahí viene. Otra vida. Ahí viene. Ahí viene. Ahí viene. Aplaude a Dios por él. Aplaude a Dios fuerte por él. Aplauda a Dios fuerte por él. Aleluya. Cristo. Ahí viene otra. Aleluya. Hay gozo en el reino. Otra más. Aleluya. Aplauda. Venga, venga. No tenga vergüenza. No tenga vergüenza. Ahí viene otra. Ahí viene otra. ¿Alguien? ¿Dónde están los que alaban a Dios por esa otra? Los que dan gloria a Dios por ella. Venga, venga. El que a mí viene, yo no le echo fuera. El Señor dijo, "El que a mí viene, yo no le echo fuera." Aleluya. Aleluya.

[Música] Gloria a Dios. Tremenda cosecha Dios nos ha entregado hoy. ¿Dónde están los que celebran a Dios por esta cosecha? Wow, qué tremenda cosecha. ¿Dónde está la iglesia que celebra, que celebra, que celebra, que que da gracias a Dios porque estas vidas hoy reconocen públicamente que necesitan a Dios, que sin Dios no son nada, que no van a ser como Nabuconodosor, que prefirió ser procesado para reconocer a Dios? No, ellos prefieren mejor humillarse a la buena. Ellos prefieren mejor aceptar a Jesús en su misericordia y amor.

Quiero que todos levanten la mano derecha. Levántela por favor, todos los que van a recibir a Jesús y luego quiero que el cuerpo oficial vaya poniéndose cerca de ellos y los servidores. Venga, quiero que declaren esta esta oración conmigo, varón. Por favor, repítanla. Diga conmigo, Señor Jesús. Vamos más fuerte. Señor Jesús, Señor Jesús, dígale públicamente, públamente. Yo te acepto. Vamos, hable, hable, hable. Dígale, yo te acepto. Yo te acepto como mi Señor y mi Salvador. Salvador. Hable, diga, "Perdona perdóname mis pecados mis pecados y límpiame. Límpiame con tu sangre. Con tu sangre. Dígale, inscribe mi nombre en el libro libro de la vida eterna. La vida y que jamás sea borrado. Seaado. Dígale, Padre. Padre, recíbeme como tu hijo, como tu hijo, que hoy yo te acepto, te acepto como mi padre, como mi padre. Y dígale, "Ayúdame a servirte y amarte hasta que tú vengas o hasta que yo muera." Amén.

Vamos a darle un aplauso a Dios. Vamos a anotar sus nombres rapidito porque vamos a orar por ustedes ahora. Vuelvo atrás. ¿Quiénes de ustedes vinieron enfermos que necesitan un milagro? Levántame la mano para yo saber. Enfermo, ven, no te dé vergüenza, ven. Pasa aquí, pasa aquí. No, yo siento que Dios te va a sanar hoy. Siento en mi espíritu que Dios te va a sanar. Dios te va a quitar ese sufrimiento. No sé quién te invitó. ¿Quién le invitó? Usted. Pues mira, hermana, Dios la va a sanar a ella. Siento siento una confirmación del espíritu de que Dios la va a sanar hoy. Desde ya el poder de Dios está sobre ella. ¿Dónde están los que dicen amén, pastor? Dios la va a sanar. Así que acércate. Usted qué tiene, ¿qué tiene usted? Dolor en los huesos. ¿Usted cree que Dios la puede sanar hoy? Pues Dios te va a sanar. ¿Quién más necesita sanidad para para orar por usted? Sí, pero ya eso va a ser el de último. Primero vamos a enfocarnos en los que están aquí. ¿Quién más? ¿Quién más está enfermo? Venga acá. Venga, venga. ¿Usted con qué vino? ¿Qué tienes? Orilla. La rodilla y la espalda. Sanidad. Sí. No, pero no estoy preguntando que si no eres creyente. Sanidad, sanidad, sanidad. Okay, pero vamos a darte seguimiento y vamos a ayudarte con tu madre. ¿Está bien? No vuelvo atrás. Wow, lo lamento. No vuelvo atrás. Que Dios te fortalezca. Pero qué bueno que estás aquí y estamos aquí para ayudarte. Amén. Estamos aquí para ayudarte. ¿Quién más necesita sanidad? Sanidad. Usted usted qué tiene el corazón alterado. ¿Y tú crees que Dios te puede sanar? Corazón. Gloria a Dios. Ya Dios está sanando y liberando. Oramos para que esa vida sea libre. El Espíritu Santo está aquí. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios?

Ahora vamos a orar por los enfermos. Quiero la la iglesia orando. La iglesia orando. Los intercesores orando. No se distraigan. Quiero el cuerpo oficial orando. Está bien. Sanidad. Sanidad. Iniciamos. ¿Dónde están los que le creen a Dios hoy? Sanidad, sanidad. Oramos por ti. Échate un chin para acá. Te oro. Ahora quiero empezar por lo que Dios me reveló. Oramos. Padre, opérala. Sé sana ahora mismo. Suelta la enfermedad. Suéltala en el nombre de Jesucristo. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Dios la opera. Minístrale, minístrale, minístrale. La iglesia orando. El Señor la está operando ahora. Espíritu de enfermedad, escúchame bien. En el nombre de Jesucristo la vas a soltar por el poder de Jesucristo. Te ordeno que la sueltes. Eres libre. Te vas a levantar sana por el poder de la palabra. Se acabó. Se acabó. Se acabó. Se acabó el sufrimiento. Se acabó la opresión. Acabó. Óyeme bien, espíritu de enfermedad, hasta hoy toda en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Alguien de gloria a Dios por ella. Cuando se levante, se levantará sana.

Tú qué tienes qué tienes, Chichí, ¿qué tienes? Eh, los demonios. Oramos por ti. La iglesia orando. Padre, en el nombre de Jesús, todo lo que oprime esta joven, espíritu de enfermedad, suéltala. Suéltala, suéltala en el nombre de Jesucristo. Ahora, ahora, ahora la iglesia orando. Suéltala, suéltala, suéltala, suéltala. Ahí está el poder de Dios sanándote. Ahí está el poder de Dios. Ven acá. Hay un milagro sobre ti. Toma, úntate las manos. Donde tiene el dolor. Ese problema en los juezos hoy te suelta. Cierra tus ojos. La iglesia intercediendo por ella. Espíritu de enfermedad, suéltala. Ostoporosis, astrosis, escúchame bien. Jesucristo te venció en la cruz del calvario y por sus llagas ella fue sana en la cruz. Ordeno que todo hueso sean sanados, inflamación en los tejidos. Suéltala ahora. Ahora, ahora, por el poder de la palabra. Se sana. Ahora se sana. Se sana, se sana. Levanta las manos. Levanta las dos manos. Declaro que Dios te sana hoy. Cierra tus ojos por el poder de Jesucristo. Por el poder de Jesucristo ordeno que sea sana. Suéltala. Suelta la enfermedad. Suéltala. Ahora. Ahora [Música] se va. Suelta su pierna. Ahí está. Ahí está. Ahí está. Eres sana. Eres sana. Eres sana. Eres sana. Levanta las manos. Hay una liberación sobre ti. Hay una liberación sobre ti. Espíritu inmundo. Suéltala. Espíritu de opresión. Suéltala. Suéltala. Ahí está. Suéltala. Suéltala. Suelta su cuerpo. Suelta su cuerpo. Te estoy dando una orden. Señor, hay un fuego sobre maldición. Hay algo que Dios está rompiendo. Hay algo que se está rompiendo.

[Música] Eres libre. Suélta mi casa. Suéltala, suéltala. Suelta mi casa.

[Música] Sana, recibe el milagro. Recíbelo. Recíbelo. Suelta mi casa. Levanta las manos. Suelta mi casa. Declaro el milagro que viniste a buscar. Suelta mi casa. Le doy una orden a todo espíritu que oprime tu mente, que oprime tu cuerpo. Suéltala en el nombre de Jesucristo. Suéltala. Ahora, ahora, ahora. Atento con ella. Ahora, ahora, ahora. Dije, ahora. Dije, ahora. Suelta, suéltala. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Hoy se rompe, hoy se rompe. Hoy se rompístrale, minístrale, minístrale minístrale fuera, fuera, fuera bebizo. Sal de su cuerpo. Suéltalas, suéltala. Hay una liberación en ella. Hay una liberación. Suelta mi casa. Aleluya. Ahí está saliendo, ahí está saliendo, ahí está saliendo, ahí está saliendo. Fuera, fuera, fuera, fuera. Oye bien, no te estamos rogando, te estamos ordenando. Ahí está. Atentos, atento con ella. Sé libre, sé libre, sé libre, sé libre. Suéltala, suéltala, suéltala, demonio.

[Música] El poder de Dios está sobre ella. Hay una liberación. Se va, se va, se va. Brujería fuera. Brujería, fuera. Diga conmigo, brujería fuera. Ahí está. Mira lo que hace Dios. Fuera. Fuera. Fuera. Algo se está rompiendo en su estómago. Mira lo que está haciendo Dios. Algo se está rompiendo en su estómago. Hoy se rompe. Enviación del hasta hoy. El poder del Espíritu Santo. Hoy se rompe. Hoy se rompe, hoy se rompe. Hoy se rompe. Hoy se rompe. Hoy se rompe. Hoy se rompe. Hoy se rompe. Hoy se rompe toda maldición. Hoy se rompe, se termina la persecución, se pudre el yugo. Hoy se rompe. Le doy una orden a causa de la unción. Era atento con ella. A causa. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Que la suelte, demonio. La iglesia orando. Ahí está, ahí está. Eres libre. Eres libre, hija. Di que eres libre. Suéltala, suéltala, suéltala, demonio. La iglesia orando para fuera, para afuera, demonio. ¿Cómo que no? Para afuera. Ahí está el poder liberándola. Fuego de Dios. Fuego de Dios. Fuego de Dios. Toda maldición poder en se termina en hoy se la maldición se pudre.

Yo voy a hablar lo que quiero ver. Ven acá. Voy a profetizar. Yo voy a hablar lo que quiero ver. Voy a profetizar. ¿Cómo te llamas? Yaniré, Yaneri, Yaniré. Tengo una palabra de Dios para ti. Señor me dice que ha estado tratando en varias ocasiones contigo y escúchame. El Señor te dice, "Te libré de la muerte porque tú tienes una persecución en el mundo espiritual y ese demonio que te atacó hace mucho tiempo debió de estar fuera. Dios lo único que te está pidiendo es que te humille y que le sirva, porque ese demonio que te oprime no te va a dejar hasta que tú te entregues hoy a Cristo. Dios te trajo a liberarte. Levanta la mano. Hay algo sobre ella ahora. Ahora la iglesia intercediendo. Ven, Josefina, suéltala. Suéltala, suéltala. Opresión, enfermedad. Ahí está. para acá. Ahí está, ahí está, ahí está. Ahora eres libre, eres libre. Dije que eres libre. Eres libre. Suelta. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Toda enfermedad sale de tu cuerpo. Toda enfermedad sale de tu cuerpo. Suelta su mente. Suelta su mente. Espíritu de depresión. Espíritu de depresión, suéltala. Espíritu de tristeza, se rompe, se termina la hoy se rompe. Hoy Dios te sana, se Dios te sana.

[Música] Se pudre. Dios, seca tu lágrima hoy. Dios, seca tus lágrimas. Hay un fuego sobre ella. Hay un fuego. Hay un fuego, un fuego muy fuerte. El poder de Dios está sobre ella. Hay una cobertura del espíritu. Dios mío, suelta. Suelta sufrimiento. Suéltala. Suelta. Suéltala. Desde hoy vas a reír. Desde hoy vas a sonreír. Suelta mi vas a dejar de llorarme dice el Señor. Voy a poner risa en tu boca. Vas a volver a reír porque aunque otros no te valoren, te dice Dios, para mí eres importante. Abrázala, abrázala, abrázala, abrázala. Te seco la lágrima, te dice Dios. Te seco la lágrima. ¿Qué usted tiene? ¿Qué tiene?

[Música] Levanta las manos. Dolor, suelta su cabeza. Suéltalo. Opresión, suéltalo. Voy a hablarlo. Todo lo que está provocando este dolor, sanidad. Te deja libre. Sanidad. te deja libre. Dolor de espalda, suéltalo. Problema de diabetes, suéltalo ahora en el nombre de Jesús. Ahora no sé el nombre de tu enfermedad. Sigue. No sé el nombre de tu situación, pero sé que la enfermedad santo sabe el nombre de tu sanador. Ernia sécate. No sé el nombre de enfermedad. No sé el nombre de situación. Sécate. Pero sé que la enfermedad, [Música] no sé el nombre de tu situación, pero pero sé que la enfermedad sabe el nombre de tu sanador. Dígalo. No ser nombre de tu enfermedad. Oh, no sé el nombre de tu situación tú tienes, pero sé que la enfermedad sabe el nombre de tus gorra. Él lo hará. ¿Tú crees que Dios te puede liberar? Él lo hará. Tú eres creyente, ¿ya? Pues entonces espíritu no tiene legalidad en ti. Te suelta. Él lo hará. Te suelta. Dije que te suelta. Lo hará. Suéltala. Suéltala en el nombre de Jesucristo. Espíritu del de opresión. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Lo hará. Ahora te quemas. Lo hará. Suelta, suelta, suelta, suéltala. Suéltala. Te dije que la suelte. Espíritu de muerte. La iglesia orando. Espíritu de muerte, escúchame, demonio. Cae por tierra. Cae por tierra ahora. Cae por tierra. Correrá. Voy a profetizar.

[Música] Sale, sale, sale. Toda brujería, toda santería rompe, toda invocación rompe. Suéltala, suéltala. Suéltala suéltala. Se rompieron todo bebizo se rompe. Viene para afuera. Rompe, viene para afuera. Viene para afuera. Ahí viene. Viene poder de Dios sobre ti. Se rompe fuera. Se rompeuera. Se rompe. Fuera. Y el de fuerza voy a profetizar. Fuerza.

[Música] ¿Quién anda con ella? ¿Quién anda con ella? ¿Quién anda con ella? Lo que quiero ver, eh, tu esposo, ¿dónde está? Se quedaron afuera. ¿Y qué hacen afuera? Liberación. Dios mío, necesito orar por ese hombre. Liberación. ¿Cómo tú te llamas? Ingrid. Alguien búsqueme el esposo de Ingrid que está allá afuera. Voy a profetizar. Vayan, vayan, vayan. Voy a profetizar lo que quiero. Hay algo que se va a romper en él también. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Hoy te vas a ir libre, Ingrid. Llegó tu tiempo. Llegó tu tiempo, te estoy diciendo. Llegó tu tiempo. Ay, Dios mío. Llegó la liberación en tu vida. tu tiempo, Dios mío. Hay algo que Dios está haciendo en su estómago. Voy a hablar lo que hay algo que Dios está haciendo en su estómago. Voy hablar lo que quiero. Sí. Grita que es lo último que vas a hacer. Hay algo que Dios está haciendo en tu Suéltala. Suéltalación. Liberación. Lo único que vas a hacer es gritar. Liberación. La vas a dejar libre, demonio. Liberación. Dios mío, voy a hablar lo que quiero ver. Voy a profetizar.

[Música] [Aplausos] [Música] Se acabó, Ingrid. Se acabó. Se acabó. Escúchame, Ingrid. Jesucristo dice que se acabó. Hasta el gigante. El gigante. ¿Quién dice? Cayó el gigante. ¿Quién dice amén? Cayó el gigante. Cayó el gigante. Cayó el gigante. Alguien celebre a Dios por ella. Cayó el gigante. Quiero orar por el esposo de ella. Dios mío. Alguien tráigamelo. Siento que hay algo que se va a romper en este hombre. Goliat era un gigante, pero ella dice que está en el parqueo. Alguien que me lo busque. David, yo voy a hablar lo que quiero ver. Dios te está liberando, Ingrid. Liberación. Por cada grito sale un demonio. Por cada grito sale un demonio. Por cada grito sale por tu boca sale liberación. Mi alma te alaba, Jehová. Mi alma te alaba, Dios. Liberación. Alguien alabe a Dios por esta liberación. Liberación. Alguien alabe. Liberación. Alguien adore. Liberación. Liberación. Dios mío. Voy a profetizar lo que quiero ver. Voy a Con qué tú viniste, sielva.

[Música] Dios va a hacer ese milagro. Lo que quiero ver. Hay un milagro sobre ella. Lo que quiero ver. Voy a profetizar y levanta las manos. Voy a orar. Hay una liberación en esa mujer. Ayúdala, ayúdala. Levante las manos para acá. La iglesia orando. Ya, sielva, levanta la mano. Dios sabe. Si si yo no sé algo, Dios te lo va a sanar. ¿Dónde están los que dicen gloria a Dios por esta mujer? Así es, es toda enfermedad en su garganta, suéltala. Problema en la garganta, inflamación, suéltala. No se el nombre de tu enfermedad. En el nombre de Jesucristo por sus llagas, pero que la por sus llagas declaro tu milagro. Empieza a mover las piernas. Empieza a mover las piernas. Empieza. Vamos, muévela. Muévela. Muévela. Dile gracias, Señor. Vamos, muévela. Brinca, brinca. Vamos, declara tu milagro. Ahí está. El nombre de la fe. Él lo hará. Actívala. Él lo hará. activa la fe.

[Música] Levanta la mano. Él lo hará. Profetizo tu liberación hoy. Opresión. Atento con ella. Suéltala. Suéltala. Suéltala. Ahí está. Suéltala. Ponla. Suéltala. Suéltala. Espíritu del Escúchame. La iglesia orando. Sal de ella. Suéltala. Suéltala. Voy a profetizar. Voy a profetizar. Demonio, no le haga daño. Óyeme bien. Demonio, escúchame. No le hagas daño. Te debilita, te debilita. Sal por su boca. Sal por su boca. Fuera. Fuera.

[Música] Quémalo, Espíritu Santo. Quémalo. Quémalo. Quémalo. Para fuera. fuera.

[Música] ¿Dónde está el esposo de Ingrid? Voy a profetizar y algo va con Dale la niña a él. Ven, agarra a tu esposo.

[Música] ¿Cómo te llamas, varón? ¿Cómo te llama? Delin. Delin. Mira, Dios acaba de hacer una liberación en el estómago de tu esposa. Te mandé a buscar. Porque hay un trabajo en conjunto que Dios va a hacer. Señor me revelaba que le dieron algo a tu esposa. No sé si consciente o inconsciente, pero hoy Dios lo sacó. Dios mío. Y esa esposa que tú tienes los próximos días va a aumentar de peso porque eso que ella tenía no la dejaba engordar. Ese no es el cuerpo de ella, pero desde hoy va a cambiar. Anota la fecha que tú vas a ver el peso de ella. Ese demonio no dejaba que ella subiera el peso. ¿Había algo que tú sentías en el estómago antes de llorarte? Sí. Sí. ¿Qué tú sentías antes de orarte? Se manifiesta como una culebra. Sí, pero ya yo vi que salió. Salió. Tú no la viste, pero yo la vi. Salió. Salió. Dios te entrega una mujer sana, varón. Levanta las manos. Quiero orar por ti. ¿Dónde está la iglesia que ora por él? Espíritu Santo, tócalo, revélatele, que tu gracia lo alcance, que tu misericordia lo alcance. Desde hoy todo lo que atacaba este matrimonio, todo lo que le hacía la guerra, pierde fuerza. Todo presión del todo espíritu de las tinieblas, desde hoy pierde fuerza. pierde fuerza, declaro que va a haber un matrimonio unido, saludable, lleno de amor, lleno de comprensión. Quiero que abraces a tu esposa. Abrázala, abrázala, varón, abrázala, pero abrázala con abrázala. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios? Lo ato con cuerdas de amor. Lo ato con cuerda de unidad. Lo atos. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios por ellos? Cuídala que esa será una sierva ungida de Jehová. ¿Dónde está los que alaban a Dios? ¿Qué tiene tu niña? ¿Qué tiene? ¿Qué tiene? No sé el nombre de tu enfermedad, no sé el nombre de tu situación, nombre de tu enfermedad, pero hoy te declaro sana. No el nombre de tu situación. Fiebre suelta esta niña, pero sé que la verdad te ato en el nombre de Jesucristo. Sé libre ahora mismo. Suelta la fiebre. nombre de Agárrale la niña. Quiero orar por ti. Agárrale la niña. Enfermedad. Levanta las manos. Sabe el nombre de tu levanta las manos. Todo lo que te oprime, todo desánimo, espíritu de desánimo, lo hará. Suelta esta vida. Suéltala. Él lo hará. Suéltala. En el nombre de Jesús. Él lo hará. Hay un fuego sobre ti.

[Música] Hay un fuego sobre ti. Recibe el milagro que viniste a buscar. Recíbelo de tu enfermedad. En el nombre de Jesús. Alguien de gloria a Dios por ella. Alguien de gloria a Dios por ella. Nombre de tu situación. ¿Usted qué tiene? Pero necesita un empleo. Ustedes son pareja y de qué iglesia son de aquí. Son de aquí. Alabado sea Dios. Bueno, está bien. Qué bueno que son de aquí. ¿Dónde están los que tienden la mano para acá sobre ellos? Oramos por él. levanta las manos. Padre, gracias por proveer un empleo a este hombre. Voy a profetizar. Declaro puertas abiertas y algo va a pasar. Declaro milagros financieros sobre él, sobre su esposa. Bendigo su vida. Bendigo su vida. Vas a ser una predicadora del evangelio y algo va a pasar. Dios me dice que te va a usar predicando su palabra. Hay un fuego que hoy cae sobre ti. Abrirá, recíbelo. Voy a profetizar. Ahí está. Y va a pasar. Más, más, más. Mi boca voy a abrir más. Y el cielo se abrirá. Voy a profetizar. Tú que tienes. Ya oramos por ti. Por todo el que oramos. Regrese.

[Música] Hermana, todos los martes yo la veo aquí orando por usted. Yo estoy loco que Dios haga algo con usted porque Alabado sea Dios. Alabado sea Dios. No, hoy tiene que pasar algo con usted. Porque, ¿dónde están los que creen que va a pasar algo? Todos los martes yo no puedo estar orando por lo mismo. Alabado sea Dios. ¿Dónde está lo que extienda la mano para que, hermano, yo me yo me voy a unir a la fe suya. Algo tiene que pasar, varón, porque Dios mío. Levante las manos, sierva. Levántela. Las dos, las dos. Levántela. Levántela. Algo tiene que pasar. Ven, vamos a unirnos. Algo tiene que pasar, Padre, en el nombre de Jesús, opérala, Señor. Huesos se han sanado, tejidos se han sanado. Ahora, ahora espíritu de enfermedad, suéltala. Suelta su pierna, suelta su espalda, suelta su vientre. Goliat era un gigante oos de Saúl. Dios mío. Ahí está, ahí está, ahí está, ahí está, ahí está, ahí está, ahí está, ahí está. Sé libre, sé libre, sé libre, sé libre, Dios mío, que el nombre de Jesucristo empieza a mover las piernas, empieza a moverlas, empieza a moverla, Dios mío. Pero en el cielo que está sielva, mueve la pierna, mueve la pierna. Dile gracias, Señor. Dile gracias, Señor. Dile gracias, Señor. Dile fuera todo dolor de mi cuerpo. Dilo, dilo, dilo, dilo. Fuera. Fuera, fuera. Fuera. En el nombre de Jesús, reprendo toda congestión en este niño. Fuera en el nombre de Jesús de Nazaret. Gracias por sanarlo. Padre, te presento tu sierva. Te presento este viaje. Guárdala. Guarda su entrada. Guarda su salida. Líbrala de accidente. Bendícela, prospérala. En tus manos la pongo en el nombre de Jesús. Por todo el que oré, regrese aquí. Regrese aquí. Por todo el que oramos, regrese, regrese, regrese, regrese. Padre, mira Luis Castillo, oramos por él. Mira que esta mujer cree que tú lo puedes sanar donde quiera que él esté. Envío la palabra. Te ruego que lo sanes. Te ruego que lo liberte por tus llagas. Gracias por sanar a Luis. Gracias, gracias, Señor. Mira, Teresita, Padre, que tiene cáncer, oramos por ella para que tú la sanes. Reprendo el cáncer, crea tejido, crea célula en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, regrese todo el que le oramos, regrese, regrese y declare conmigo, gracias, Padre. Vamos, declare esa palabra. Gracias, Padre, por sanarme. Diga, "Gracias por mi milagro." Vamos, declare eso. Gracias por mi milagro. Diga, "Gracias, Señor, porque en la cruz del Calvario tú me sanaste." Y diga conmigo, "Voy a hacer, vamos, dígalo. Voy a hacer lo que no podía hacer porque el milagro hecho está." Ahora, míreme, haga lo que no podía hacer. Haga lo que no podía hacer. Si no te podía apretar, apriétate. Si

Había algo, lo que tú no podías hacer. Hablando ronca y no podía hablar bien. Tú no podías hablar bien. 4 meses. 4 meses que no podía hablar y hablaba ronca. Y hablaba ronca. Y ay, ayer, hoy tenía que entregar unos resultados para mañana que me digan, o sea, mañana me van a decir si sí o no. O sea, que tú no hablabas así como estás hablando ahora. 4 meses que no hablaba bien. Hablabas 4 meses que no hablabas bien. Yo te oigo bien. ¿Dónde están los que alaban a Dios por ellos? ¿Y qué tú tenías que no podía hablar bien? ¿Por qué? ¿Por qué no podías hablar? Eh, una lección en la cuerda. Tuviste una lección en las cuerdas. Dios me dijo que te iba a sanar. Por ti fue la primera que oré. ¿Cuántos dan gloria a Dios? Wow. El poder de Dios está sobre ti. Hay sorpresa para los médicos. Cuando te vuelvan a chequear, tú verás lo que va a decir el médico. Dios solo espera que tú seas agradecida. Amén. Sea agradecida. ¿Cuál es tu nombre? Miguelina. Miguelina. Ese milagro va a permanecer. Solo sea agradecida. Dale un aplauso a Dios por Miguelina. 4 meses que no podía hablar y Dios acaba de sanarla. ¿Quién más? ¿Quién más? Haga lo que no podía hacer. ¿Quién más sintió que Dios la sanó? Haga lo que no podía hacer. ¿Quién? Pero lloré por mucha gente. ¿Y dónde están esa gente? Se fueron. Cuidado.

¿Qué usted tenía? ¿Qué usted tenía? Voy a tener que preguntar. ¿Qué usted tenía? El corazón alterado. Eh, el corazón alterado. El corazón alterado. Pero te dolía. Había algo que tú no podías hacer. No, ¿qué tú no podías hacer antes de orarte? A veces me da unos pullones así fuertes, pero es por rato. Por rato. Pero después que te oré no te ha dado. No, ya no me ni creo que te va a volver a dar. Amén. ¿Tú lo crees? Amén. ¿Cuántos creen que esa palabra? Yo necesito que alguien pruebe para yo saber, porque yo siento que hay milagros. Eso, pero voy a tener que estar preguntando. ¿Y usted con qué vino? ¿Con qué tú viniste? A mí me dan ataque de epilepsia de noche durmiendo. Sí, pero Dios te liberó. Amén. Hubo un espíritu que salió de ti ahorita y estoy embarazada y a veces la barriga me dan unos incones demasiado fuertes que no los puedo aguantar. Prueba, porque después que ese demonio salió de ti, ya. Amén. No creo que te vuelva a dar. ¿Dónde están los que alaban a Dios por ellos? ¿Cuántos dan gloria a Dios por ella? Alguien dele gracias. Ven acá. ¿Cómo te sientes, Ingrid, después que oramos? Bien, gracias a Dios. Tú dices que sentía una serpiente en el estómago aquí, pero Dios me reveló que estaba sanando tu estómago. Gracias, Padre. Dale gracias, Ingrid. Dale gracias. Desde hoy tú quedas totalmente libre. Aleluya. ¿Cuánto da un aplauso a Dios por ella? Dele gracias. Póngase de pie dando gracias a Dios.

¿Habrá alguien más que quiera testificar de algo que Dios haya hecho hoy? Si quieres pasar, queremos escucharte. Si no, oramos y damos gracias a Dios. Levante las manos. Levante las manos y diga, "Gracias, Padre. Toda gloria y honra sea para ti. Gracias por tus pueblos, Padre. Gracias por tus hijos. Los bendigo en tu nombre. En el nombre de Jesús, declaro tu cuidado y protección sobre ellos. Llévalo a sus hogares con tu paz. Yeah.