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A wright y después [Música] es inmensa. Pueden preguntar a 20 personas, 20 diferentes opiniones. Desde cero [Música].
Los derechos humanos son los derechos que simplemente tienes por el hecho de ser humano. Es la forma que instintivamente esperas que se te trate y el trato que mereces como persona, como el derecho a vivir en libertad, expresar tus pensamientos y a ser tratado con igualdad. Hay muchos tipos de derechos, la mayoría es aplicable a ciertos grupos, pero los derechos humanos son los únicos que corresponden absolutamente a todos, en todas partes. Significan niños, personas mayores, gente pobre, basquetbolistas, recolectores de basura, cantantes de rap, maestros africanos, hindú, salvo a los cristianos, musulmanes, cabalistas, ateos, tu mamá, tu papá, el vecino y tú mismo. Todos tienen exactamente los mismos derechos humanos. En otras palabras, son universales.
Pero la pregunta sigue en pie, ¿qué son? De acuerdo con las Naciones Unidas, hay un total de 30 derechos humanos que generalmente se agrupan y sencillamente se llaman derechos humanos. Todos ellos se enumeran en la Declaración Universal de Derechos Humanos, que es el documento más ampliamente aceptado sobre el tema. Pero fue hace mucho tiempo cuando surgieron. Al principio no había derechos humanos. Si estabas con el grupo correcto, estaba seguro. Si no, bueno, no le estabas.
Pero entonces un personaje llamado Ciro el Grande decidió cambiar todo eso. Después de conquistar Babilonia, hizo algo completamente revolucionario: anunció que todos los esclavos serían libres [Música]. También dijo que la gente tiene la libertad de escoger su religión, sin importar de qué grupo formará parte. Y documentaron sus palabras en una lápida de barro conocida como el Cilindro de Ciro. Y así nacieron los derechos humanos.
La idea se extendió rápidamente a Grecia, la India y finalmente a Roma. Se dieron cuenta que las personas siguen naturalmente ciertas leyes, aun si no se les pedía. Llamaron a esta ley natural. Pero siguió siendo pisoteada por los que tenían el poder. No fue sino hasta mil años después, en Inglaterra, donde finalmente lograron que el rey aceptara que nadie podría invalidar los derechos de las personas, ni siquiera el rey. Los derechos de las personas fueron finalmente reconocidos y ahora estaban protegidos de quienes estaban en el poder.
Hasta cierto punto, aún se necesitó que un grupo de rebeldes británicos declararan su independencia antes de que el rey aceptara que todos los hombres fueron creados iguales. No es que le gustara la idea, pero no los pudo detener. Y así nacieron los Estados Unidos. Los franceses siguieron inmediatamente con su propia revolución por sus propios derechos. Su lista era más larga e insistieron en que esos derechos no sólo se habían ideado, sino que eran naturales. El concepto romano de ley natural se había convertido en derechos naturales.
Desafortunadamente, no todos estaban entusiasmados en Francia. Un general llamado Napoleón decidió derrocar la nueva democracia francesa y se declaró emperador del mundo. Por poco lo logra, pero los países de Europa unieron sus fuerzas y lo vencieron. Y los derechos humanos estuvieron otra vez en boga. Se redactaron acuerdos internacionales garantizando ampliamente muchos derechos en toda Europa, pero solo en Europa. De alguna forma, el resto del mundo todavía no tenía esos derechos. Por el contrario, estos países fueron invadidos, conquistados y consumidos por los enormes imperios europeos.
Pero entonces un joven abogado hindú decidió que era suficiente. Su nombre era Mahatma Gandhi y ante la violencia, insistió que toda la gente en la tierra tenía derechos, no solo en Europa. Finalmente, incluso europeos empezaron a estar de acuerdo. Pero no iba a ser fácil. Dos guerras mundiales surgieron. Hitler exterminó la mitad de la población judía de la tierra en horribles campos de concentración nazis. En resumen, 90 millones de personas murieron. Los derechos humanos nunca habían estado tan terriblemente cerca de la extinción y el mundo nunca había estado tan desesperado por un cambio.
Así los países se unieron y formaron las Naciones Unidas. Su propósito básico era reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor del humano. Pero, ¿qué son los derechos humanos? ¿Eran las proclamaciones del cielo? ¿Las leyes naturales de Roma? ¿Las declaraciones de Francia? Todos parecen tener una idea un tanto diferente de lo que los derechos humanos deben ser. Pero bajo la supervisión de Eleanor, los tres finalmente estuvieron de acuerdo en un grupo de derechos para todos, absolutamente: la Declaración Universal de Derechos Humanos. El concepto francés de derechos naturales se había convertido finalmente en derechos humanos.
Casi en resumen: primero, solo unas cuantas personas con suerte tenían algunos derechos, hasta que una de estas personas decidió: "Oye, otras personas también deberían tener algunos derechos". El juez fue grandioso, excepto que no todos estuvieron de acuerdo. Y solo costó unos cuantos miles de años de lucha, declaraciones y más, mucho, hasta que todos finalmente aceptaron que los derechos humanos deberían ser para todos. Y vivieron felices por siempre.
Excepto por un pequeño problema. Si la gente tiene el derecho a alimentación y cobijo, ¿por qué 16,000 niños están muriendo de hambre cada día? ¿Uno cada cinco segundos? Si la gente tiene libertad de expresión, ¿por qué miles están en prisión por expresar sus ideas? Si la gente tiene derecho a la educación, ¿por qué más de mil millones de adultos son incapaces de leer? Si la esclavitud ha sido abolida realmente, ¿por qué 27 millones de personas viven hoy en esclavitud? Más del doble que en 1800.
El hecho es que cuando se firmó la Declaración Universal de Derechos Humanos, no tenía la fuerza de la ley. Era opcional. Y a pesar de muchísimos documentos, convenciones, tratados y leyes, no eran más que palabras en papel. Así que la cuestión es: ¿quién hará que esas palabras sean una realidad?
Soy yo. Cuando el Dr. King marchó a favor de la igualdad racial, él estaba marchando por los derechos que habían sido garantizados por las Naciones Unidas desde hacía casi dos décadas. Pero de todas maneras, él marchó. Cuando Nelson Mandela defendió la justicia social en los años 90, su país había acordado ya abolir tal discriminación de casi 40 años. Pero de todas maneras, él luchó.
Esos que luchan hoy contra la tortura, pobreza y discriminación no son gigantes o superhéroes. Son gente común: niños, madres, padres, maestros, individuos de pensamiento libre que no están de acuerdo en estar en silencio. Que reconocen que los derechos humanos no son una lección de historia. No son palabras en una hoja de papel. No son discursos, campañas comerciales o de relaciones públicas. Son las elecciones que hacemos cada día como seres humanos. Son la responsabilidad que todos nosotros compartimos de respetarnos mutuamente, de ayudarnos unos a otros y de proteger a los necesitados.
Como el honorable él dijo: "Después de todo, ¿dónde comienzan los derechos humanos universales? En pequeños lugares, cerca del hogar; tan cercanos y tan pequeños que no pueden ser vistos en ningún mapa del mundo. Sin embargo, son el elemento del individuo común: el vecindario donde vive, la escuela, la universidad donde estudia, la empresa, la granja u oficina donde trabaja. Tales son los lugares donde cada hombre, mujer y niño busca igualdad de justicia, igualdad de oportunidades, igualdad de dignidad sin discriminación. A menos que estos derechos tengan un significado ahí, no tendrían significado en ninguna parte." [Música] [Aplausos] [Música]