📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

PENTECOSTÉS CICLO A

Ignacio Fernández9:34

Transcription

Estando ellos [música] reunidos, comprendieron qué ocurrió. [música] El Señor estaba vivo y su espíritu sopló. [música] Corazones endecidos respondiendo [música] [canto] a la misión.

Fueron a anunciar al mundo [canto] que Jesús [música] resucitó. Es Pentecostés [canto] nuestra [música] fiesta es tu espíritu.

El tiempo litúrgico de Pascua concluye con el domingo de Pentecostés, en el que los cristianos celebramos la venida del Espíritu Santo a los apóstoles, los orígenes de la Iglesia y el comienzo de la misión a todos los pueblos y naciones. La primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles nos ha presentado la venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles. Hoy celebramos el nacimiento de la iglesia.

Los apóstoles habían visto vivo al Señor, pero seguían teniendo miedo a los judíos, miedo a ser asesinados. No sabían qué hacer, ni qué predicar, ni a dónde ir. Por eso se habían juntado a rezar junto a la Virgen María para pedir el espíritu que Jesús les había prometido. De pronto, sin saber cómo, se llenaron del Espíritu Santo y se les quitó el miedo y con valentía salieron a la calle a anunciar a Jesucristo. Y muchas personas los escuchaban y los entendían.

Pentecostés es todo lo contrario al episodio de la torre de Babel. En Babel, Dios confundió la lengua y no se entendían las personas. En Pentecostés, hablando diferentes idiomas, todos entienden a los apóstoles. Sin embargo, hoy sigue habiendo torres de Babel. Cuando el hombre cree que puede ser Dios, lo único que consigue es convertirse en un peligro para sus semejantes. Todavía hoy sigue habiendo muchas personas que se endiosan a sí mismos y se comportan como amos, como señores de su semejante, violando sus derechos, limitando su libertad, esclavizando sus conciencias, pisoteando su dignidad y exigiendo obediencia y sometimiento como el que debemos tener solo a Dios.

Hoy hay verdaderas babeles, es decir, hoy hay muchos obstáculos para que los seres humanos nos podamos entender. Esclavitud sexual, represión, desaparecidos, limpiezas étnicas, guerras, bloques militares, la carrera armamentista, tortura, hambre, el neoliberalismo, justicia que no es imparcial, imposición de la democracia por la fuerza de la violencia, etcétera, etcétera. Todas estas situaciones, fruto del egoísmo humano, hacen que los hombres no nos entendamos y no podamos vivir en fraternidad.

Sin embargo, Jesús nos ha enviado al Espíritu Santo para que nos dejemos guiar por él y así construyamos un mundo donde todos los seres humanos nos podamos entender en el único idioma que todos hablamos y entendemos, el idioma del amor, y así construyamos un mundo más humano y fraterno.

La segunda lectura de San Pablo a los Corintios nos dice que hemos recibido el Espíritu Santo para que vivamos unidos y cada uno nos ha dado un don especial para ponerlo al servicio de la Iglesia, al servicio del bien común. Los dones que hemos recibido son para construir la unidad. Por eso, los dones que el Espíritu nos da no son para ser utilizados en beneficio propio, sino que deben de ser puestos al servicio de todos.

En el evangelio de San Juan vemos que Jesús se presenta en medio de sus discípulos como lo había prometido: "Me voy y volveré a vosotros". Atraviesa las puertas de la casa y las puertas internas del miedo de sus discípulos y les comunica a sus discípulos cuatro dones fundamentales: la paz, el gozo, la misión y el Espíritu Santo.

¿Qué significa para nosotros la venida del Espíritu Santo? El espíritu de Jesús está hoy en cada uno de nosotros, está en nuestras comunidades cristianas, está en nuestra iglesia, está en nuestro corazón y en nuestra vida, está entre nosotros. ¿Cómo es posible entonces esa apatía religiosa de muchas personas que han recibido al Espíritu Santo, pero que no viven ni practican su fe?

Si vivimos conscientemente la presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros, podremos sentir una vida nueva, una fuerza dentro de nosotros que nos hace tener seguridad y confianza en nosotros mismos. Sentiremos la alegría de saber que Dios está con nosotros. Sentiremos su fuerza para poder comunicarnos con Dios y con los demás y para ser sus testigos en medio de nuestro mundo. El Espíritu Santo iluminará nuestra inteligencia para llevar a cabo nuestros mejores proyectos, nuestras mejores metas para ser solidarios, para construir un mejor futuro, tanto para nosotros como para los demás. El Espíritu Santo nos hace vivir con esperanza ante el futuro, teniendo más capacidad para amar y también para dejarnos amar, teniendo fuerza para iniciar cada día con nuevo ánimo, porque Dios está con nosotros.

Por eso, celebremos este día, fiesta de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, con la firme determinación de dejar que el Espíritu de Dios actúe en nosotros para que su reino de amor, justicia, hermandad vayan siendo realidad en nosotros y en nuestro mundo. Digamos hoy con fuerte voz: "Ven, Espíritu Santo".

Queridos amigos, les deseo pues a todos ustedes un feliz día de Pentecostés y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos y cada uno de ustedes. Feliz domingo.