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Meditación y conferencia:"Como centrar la mente dispersa"; con Ramón Ribalta

Brahma Kumaris España41:56

Transcription

¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Muy bienvenidas, bienvenidos un día más a estas sesiones semanales en las que profundizamos en diferentes temas de desarrollo personal, crecimiento espiritual, siempre acompañado de la práctica de la meditación raya yoga.

El tema que he elegido compartir hoy algunas reflexiones antes de que hagamos esta práctica meditativa es sobre cómo centrar la mente dispersa. Creo que es un tema muy importante porque en realidad estamos conviviendo con nuestra mente las 24 horas del día. Es como que no podemos escapar de de nosotros mismos, incluso en sueños. A veces, ¿no? La mente está agitada, tenemos malos sueños, tenemos pesadillas, aunque el sueño a veces nos desconecta un poco de la realidad, a veces pues también sigue como muy agitada incluso mientras descansamos.

En realidad un poco pues es quizás los tiempos que vivimos de tanta información, tantos cambios, esta sensación de que el tiempo no se acelera provoca también que nuestras mentes estén sobreestimuladas, sobreactivadas, como que no están funcionando en su, podríamos decir su ritmo. ritmo natural, un ritmo más centrado, más pausado.

Decía un profesor mío que quizás una de las enfermedades del tiempo presente que no está del todo reconocida o diagnosticada es el exceso del pensamiento, eh, que pensamos demasiado, pero muchas veces muchos de esos pensamientos son improductivos, inútiles, desperdiciables o negativos. Entonces, de ahí por eso que la práctica de la meditación es una herramienta muy útil en los tiempos actuales para ayudarnos a desacelerar un poco y volver quizás también a unos ritmos más naturales de ser, de hacer en general, de vivir.

Por eso es tan importante que profundicemos en la comprensión de nuestra mente, de cómo funciona y también aprendamos a usar bien, ¿no?, esta capacidad mental. Porque de hecho no podíamos decir que la mente es algo malo algo negativo. Es como también podríamos entenderlo una herramienta. Depende también de la conciencia que hay detrás de la mente. La mente pues nos puede crear una sensación de mucha felicidad, de bienestar. Es un poder creativo enorme y nos puede pues de alguna manera traer también grandes logros. Todo empieza en realidad en nuestra mente.

Y quizás lo que sucede también es que es una facultad que no es muy bien comprendida, no ha sido estudiada, aunque de alguna manera la psicología actual pues ha profundizado, pero hay enseñanzas ancestrales que vienen de Oriente, que vienen de la India, en la que han de alguna manera estudiado muy en profundidad, observado y comprendido mejor cómo funciona el ambiente.

Así, en primer lugar nos podíamos hacer esa pregunta, ¿qué es la realidad la mente? Y no es fácil de responder porque alguien ha podido ver la mente, es como algo muy sutil, ¿no? La ciencia en realidad no puede explicar muchas veces, ¿no?, lo que es la la mente, lo que son los pensamientos. ¿Ha podido alguien ver un pensamiento? la ha podido tocar, la ha podido Sin embargo, no dudamos de su existencia, ¿no? Porque lo los observamos, los percibimos, ¿no? Como en nuestra mente. Entonces es una facultad muy muy sutil y por eso a veces es no es fácil el cómo comprenderla y cómo utilizarla de la mejor manera posible.

La mente también está muy influida por ciertos hábitos que hemos creado, ¿no? Patrones. formas de pensar. Entonces, hemos de volverla a entrenar, ¿no? Volverla a darle un entrenamiento correcto para que recupere su funcionalidad correcta y nos ayuda a conseguir pues las metas, los objetivos que nos propongamos.

Entonces, para explicar un poco lo que es la mente, podríamos utilizar algunos ejemplos, algunas metáforas. Por ejemplo, siempre me gusta mucho utilizar el ejemplo de que la mente es como una pantalla de cine. Imaginemos como una pantalla de cine en la que constantemente pues están proyectando diferentes imágenes o películas. Cada día nos de alguna manera estamos creando una serie de películas en la que hay pues personajes en nuestra mente, personas con las que nos relacionamos. En realidad nos estamos relacionando también en este en este cine interior de la mente. Hm.

Y entonces podíamos decir que detrás de la mente hay este observador, el observador que observa, ¿no?, la pantalla, el que podría cambiar el canal si quisiera, si estuviera despierto, si estuviera consciente. Entonces, esto también nos ayuda en primer lugar a comprender que si podemos observar los pensamientos, en realidad no somos los pensamientos. Los pensamientos es la creación, la creación de la mente, pero detrás de esta creación de la mente hay un creador, hay el ser consciente. Eh, y esto es lo que también activamos, despertamos a través del autoconocimiento y de la práctica de la meditación.

Otro ejemplo que me gusta mucho, por ejemplo, es imaginar que la mente es como un escenario, un escenario también el que se representa pues diferentes eh obras, ¿no?, teatrales y en la que hay diferentes personajes, cada uno pues con una característica y también pues toda teatro y toda obra que se representa tiene la figura de un director, ¿no? El director es el que está como dirigiendo quién entra, quién sale, ¿no? De alguna manera el que conoce el guion y va permitiendo que se desarrolle esa obra de acuerdo a sus instrucciones. Pero a veces es verdad también que ese director puede estar dormido, puede estar sin ganas, puede estar desmotivado y entonces pues los actores hacen lo que quieren, ¿no? Entonces a veces eso sucede en nuestra mente, ¿no? ese ese observador consciente, ese director y entonces los pensamientos pues hacen, ¿no?, esos actores entran y salen a su antojo. Algunos ocupan la escena todo el tiempo, lo que podríamos entender como un tipo de pensamientos a veces eh recurrentes, ¿no?, obsesivos, una una rumiación, ¿no? Sobre unos pensamientos de cosas que nos preocupan, cosas que estamos h agobiados. ansios. Entonces, esos son como actores que han ocupado, ¿no?, el escenario de nuestra mente y que no sabemos cómo a veces apartarlos.

Entonces, otro aspecto importante es entender el funcionamiento, ¿no?, de la mente, cómo funciona, ¿no? Y bueno, evidentemente pues eso requeriría una explicación mucho más en detalle, pero así en esencia. Es importante comprender por un lado la mente y la capacidad, como ya he dicho, de la conciencia. Y luego podría haber una tercera facultad que le llamaríamos la mente inconsciente o subconsciente, que está formada por hábitos, por recuerdos, por creencias, por experiencias. Pero en realidad lo que único que podemos estar como en cierto control es lo que es la mente consciente y este observador.

Y entonces podríamos entender que la mente es como una fuerza creativa, como un caballo. En India se utiliza mucho este ejemplo, ¿no? La mente como un caballo que está a veces pues tirada por los sentidos, ¿no? sentidos que nos tiran siempre hacia buscar estímulos externos, buscar experiencias. Entonces, la mente está a veces agitada. Este caballo está cabalgando eh con muchos deseos, con mucha con muchos pensamientos, ¿no? Entonces podíamos entender que esta conciencia también es como el caballo, el jinete. Y si cogemos esta imagen, ¿no? Imaginemos un jinete que lleva un caballo, pues que tiene mucha energía, tiene mucha fuerza, pero que no lo controla, que no lo domina, entonces pues el caballo irá hacia donde quiera él. Y a veces eso pasa en nuestra mente, que nuestra mente a veces pues va hacia direcciones que nos damos cuenta de que no son beneficiosas, no son productivas o nos lleva hacia un tipo de pensamientos eh incluso negativos o destructivos.

Entonces, ese jinete debería estar también siempre entrenado, alerta, ser un buen jinete para dirigir la mente, porque la mente no la podemos frenar, ¿no? Un caballo tiene que estar a veces en movimiento, tiene que estar activo. Lo que también es importante darnos cuenta es que la mente necesita como una dirección. O sea, imaginemos, por ejemplo, un GPS al que no le hemos dado, ¿no? Pues un destino al cual llegar, pues el GPS lo que sucede es que una y otra vez está recalculando, ¿no? Pero no nos lleva a ninguna parte. Y a veces la mente pues es su esto, ¿no? Es como un GPS en el que no le damos como un sentido, le damos una dirección en en lo que pensar y entonces pues empieza a pensar en mil y una cosas, ¿no? Por eso nuestra mente a veces se dispersa, pero se dispersa a veces porque no tenemos un claro foco, un claro enfoque, una clara dirección. Es como al GPS, ¿no? Cuando le das una dirección, ya te empieza a dar las instrucciones para llegar a ese destino.

Entonces también hemos entender que en nuestra meditación a veces necesitamos darle también una dirección, ¿no?, a nuestra mente, necesitamos darle unos pensamientos. Evidentemente los pensamientos que en el raya yoga entrenamos a darle la mente son pensamientos acerca pues de la naturaleza del ser, de quién soy, ¿no? De la comprensión pues del teatro, de la vida, de o sea, pensamientos elevados, pensamientos que eleven la conciencia. Hm. Y de alguna manera, cuando le damos a la mente esos pensamientos, la mente muchas veces entra en un estado de calma, de tranquilidad.

Entonces, cuando experimentamos esa paz interior, nos damos cuenta de realidad que ese es lo que realmente anhela el alma, esa experiencia, esa experiencia real de paz, de felicidad, de bienestar. Lo que sucede es que a veces pues estamos atrapados en esos búsqueda de esas sensaciones o de esas experiencias de paz, de felicidad o de amor a través de la experiencia sensorial y por tanto a través de la experiencia de logros externos, ¿no? Entonces, por eso este entrenamiento de la mente nos lleva a muchas veces a un estado de introspección y de reconexión. Hemos de reconectar, hemos de frenar esa expansión, esa dispersión que al final también acaba agotando, porque a veces no nos cansa solo lo que podemos hacer a nivel físico, a veces lo que agota mucho también es el pensar demasiado o no pensar productivamente.

Entonces, la mente hay que darle, como digo, dirección, hay que darle enfoque, pero evidentemente allí también nos topamos con desafíos, ¿no? Y cuáles son los factores que las influencias que desestabilizan la mente, que la perturban, h que nos crean ese estado veces de ansiedad, de preocupación. Pues bueno, podríamos decir que hay dos tipos de influencias. unas son influencias internas, a veces de experiencias, como he dicho, que están ahí grabadas en nuestro subconsciente y que básicamente yo hoy enfatizaría en tres tres tipos de energías que desestabilizan, dispersan y perturban mucho la mente, que son los miedos, los deseos y los apegos.

Y de alguna manera los tres están eh conectados porque a veces pues como he dicho, ¿no? Si yo tengo un sentimiento de que me falta algo, un sentimiento de carencia, entonces la mente muchas veces empieza a generar deseos o miro a otros, miro, me comparo con otros, veo los logros que obtienen otros. Quizás uno nos ha aprendido a dar el valor a sí mismo, eh, por lo que es y entonces buscas su valor por lo que haces o por lo que tienes. Empiezas a mirar a otros y este porque y entonces uno quiere conseguir, ¿no?, ciertas cosas, ciertos logros. Estamos siempre persiguiendo, ¿no? Como los deseos a veces de la mente, uno lo que va dándose cuenta y observando es que son interminables. Satisfaces un deseo, entonces surge otro y otro y es una espiral interminable.

Entonces ahí pues la forma de satisfacer esos deseos de una forma como más estable, más consistente, más real, es a través de conectar, como he dicho, ¿no? Conectar con nuestro ser verdadero que de por sí nuestra naturaleza real como seres espirituales es ya de seres completos, ¿no? En cuanto a lo que necesitamos en términos espirituales, no podríamos decir que el cuerpo, por ejemplo, está hecho pues de materia, elementos físicos y químicos, ¿no? Pero en un porcentaje muy alto está hecho de agua, ¿no? Entonces, lo que necesitamos pues más a lo largo del día es beber agua, ¿no? Hidratar el cuerpo, tenerlo bien hidratado. Podíamos decir que el ser, la conciencia de alguna manera de lo que está hecho es de esas cualidades, ¿no? De paz, de amor, de sabiduría, de poder.

Entonces, meditar en el raya yoga es volver a ese centro, volver a esa conciencia de quién soy, de que soy ese ser, esa energía espiritual, ese ser de luz que por sí ya tiene todo lo que necesita. No, no me falta de nada. No necesito completarme con nada externamente. Este tiene que ser el sentimiento al que llegamos en nuestra práctica meditativa, quizás en algunos momentos, ¿no? Y eso va nutriendo, va satisfaciendo, ¿no? Las lo que el alma anhela de verdad, ¿no? Lo que el alma necesita, ¿no? Que es un sentimiento de verdadera paz, un sentimiento de verdadera satisfacción, de verdadera plenitud. de verdadera felicidad, ¿no? No de una felicidad que es transitoria basada solo en una experiencia sensorial.

Entonces, en nuestra práctica meditativa, para sumergir esa extroversión, esa expansión, lo que buscamos también es volver al centro, a la esencia. Y para ello, pues siempre, como sabéis, en la práctica meditativa de raya yoga siempre jugamos con esta idea de retornar todo al punto, al punto de conciencia, ¿no? Al punto de luz que soy, ¿no? A esa experiencia de ser solo como un diminuto punto de luz, de conciencia, energía concentrada. Entonces utilizamos pues esa esos pensamientos, ¿no?, para elevar nuestra conciencia, para llevarnos a esa frecuencia del alma en la cual el alma entra en esa vibración, en esa energía de silencio, de paz. O sea, el silencio es como también el antídoto, ¿no? Pero un silencio pleno, ¿no? No un silencio como solo ausencia de estímulos externos o de ruido, ¿no? Sino como llegar a ese centro interno de quietud, de calma. Entonces, el alma ahí se siente, el ser se siente satisfecho. Que ya no me falta nada.

Entonces, pues, ¿qué podemos hacer para ir como entrenando nuestra mente? para llegar a ese estado, ¿no? A ese estado de conciencia elevado, ¿cómo centrar la mente? Bueno, pues quizás en los primeros pasos de la meditación, como he dicho, aprender a crear espacio interior, aprender a ser esos observadores de la mente, no es como no estar atrapados en esa película mental. sino aprender a crear un espacio en el que yo sea consciente que estoy separado de la mente, eh, que soy el creador de los pensamientos, que puedo decidir la dirección que le doy a mi mente. Es como retornar la fuerza, el poder a esa facultad que hemos dicho de la conciencia, a ese jinete, a ese director que esté como plenamente alerta, despierto, consciente y entonces de alguna manera usar la mente para pues una actividad noble, una actividad elevada, una actividad positiva, una actividad constructiva, o sea, ser como de alguna manera el que decide, el que manda, pero usando también la claridad y el conocimiento espiritual.

Aprender esa a realizar esa observación ecuánime, sin juicio, ¿no? No entrar en esa polaridad, porque cuando la mente se polariza también se agita y se dispersa. Esto es bueno, esto es malo. No, verlo todo desde un punto de neutralidad, sin juicio, que no quiere decir pasividad. Evidentemente, yo cuando primero adopto esta posición, observar, tomar conciencia y luego decidir dónde pongo mi energía. Pero probablemente si lo hago con conciencia, estando plenamente despierto, probablemente elegiré siempre dar energía aquello que es constructivo, aquello que es positivo, a la búsqueda de soluciones, a ser proactivo. En lugar de ser pesimista, crítico, negativo o entrar en el juicio que que constantemente lo vemos en la vida cotidiana, en los medios de comunicación, ¿no? como siempre se está estableciendo bandos, juicios buenos y malos, eh premiar, castigar. Entonces, en esa polaridad a veces pues eso nos nos crea también mucha agitación y probablemente tampoco nos lleva a ningún lugar.

Entonces, si os parece, podemos ahora dedicar unos momentos a esta introspección, ¿no? Porque la meditación realmente nos ayuda a ser los que retoman el mando, ¿no? Como del del barco. Otro ejemplo que podíamos usar es que la mente es como un barco, que necesita también que las velas se pongan en la dirección correcta para que nos lleven al destino correcto. Utilizar a veces los como hacen los surfistas, ¿no? Hay personas que las olas les asustan, pero los sufistas han aprendido a surfear las olas. Entonces utilizan el impulso de las olas para de alguna manera impulsarse. Entonces debemos aprender a navegar en estas aguas turbulentas de este mundo con sabiduría, con conocimiento espiritual y también con clara dirección. ¿Cuál es? ¿A dónde quiero yo llegar? ¿Cuál es mi objetivo?

Muy bien, pues si os parece vamos a dedicar estos momentos ahora a entrar en esta experiencia de introspección, de silencio. Si pues vamos adotando una postura cómoda, la espalda recta, sentimos los pies bien en contacto con el suelo y podemos realizar dos o tres respiraciones profundas. Eso también ayuda a veces a calmar la mente. Inspiramos a través de la nariz lentamente bajamos el aire hasta el abdomen. Retenemos unos instantes y exhalamos por la boca lentamente. Cada uno a su propio ritmo puede ir realizando estas respiraciones profundas. conscientes y también observaremos que poco a poco eso también ayuda a que la mente se vaya calmando. Mantén esta posición cómoda con la espalda recta, soltando la tensión de los hombros. Permite que el cuerpo esté estable. y relajado. Sigue manteniendo tu tención unos momentos en la respiración sin cambiarla, solo observándola, observando el flujo del aire, entrando y saliendo de tus pulmones. Con cada exhalación permite que el cuerpo se afloje un poco más. No hay nada ahora que hacer, nada en lo que pensar, nada en lo que preocuparse. Solo estar presente aquí y ahora.

Ve tomando conciencia de tus pensamientos. Tal vez aparecen imágenes, recuerdos, palabras y sensaciones. Imagina que tu mente es como una pantalla de cine y que en esa pantalla van apareciendo escenas. Unas quizás son agradables, otras no tanto. Todas van cambiando. Toma conciencia ahora de algo importante. Tú no eres la pantalla y tampoco eres la película que se proyecta en esa pantalla de la mente. Es el observador, el que está sentado tranquilamente en la sala mirando la película, pero sin entrar en ella, sin involucrarte en las escenas que estás observando. Permanece unos instantes en esta sensación de observador consciente, pero a la vez desapegado. siguen apareciendo quizás diferentes pensamientos, recuerdos del pasado, pero tú sigues en tu asiento, en tu centro, presente, estable, consciente. desde ese lugar de observación.

Imagina ahora que la mente es como un caballo. Es fuerte, tiene energía, pero cuando no tiene una dirección corre sin un rumbo concreto. La conciencia es el jinete. No necesita usar fuerza ni control, solo tener presencia y claridad. Siente como al estar consciente te sientas de nuevo en la silla del jinete. El caballo de la mente comienza a responder, a tranquilizarse, a cooperar. Permanece unos momentos sintiendo esa relación armoniosa y estable entre la conciencia y la mente.

Toma ahora conciencia de que cuando la mente no tiene dirección, empieza a divagar como un GPS sin destino, recalculando una y otra vez. En este momento tomamos la decisión de darle a la mente un destino interior. Suavemente dirige la atención hacia una cualidad sencilla, elevada y poderosa. Por ejemplo, la cualidad de la paz. No la imagines, no la fuerces. Solo permite que la mente repose, descanse la idea de paz. Como si la mente se convirtiera en un lago de aguas calmadas y tranquilas, paz, quietud, estabilidad. Si en algún momento la mente se perturba, se agita, se distrae, con amabilidad la traes de vuelta como quien vuelve a introducir una dirección en el GPS.

Ahora, si aparece algún pensamiento, algún deseo, recuerdo o preocupación, obsérvalo como si fuera una ola en el mar. La ola aparece, sube, pero tú no te subes a ella y por tanto luego baja y desaparece. No luches con la ola, no la sigas. No la rechaces, tan solo obsérvala y permanece en la orilla de la conciencia. Siente como al observar sin juicio, los pensamientos pierden intensidad. La mente se vuelve más espaciosa, más silenciosa.

Ahora permite que tu atención se interiorice aún más. Por unos momentos permite que la mente descanse del mundo, de los sentidos, de las formas. No necesitas estímulos externos, no necesitas imágenes. Tan solo permanece en la experiencia de ser consciente, de estar en tu centro, presente, estable. En ese espacio, la mente recuerda algo profundo. Emergen unas memorias profundas en el ser. El ser ama la calma que descansa en el silencio.

Ahora, desde este estado de profunda calma y quietud, toma conciencia de que tu cuerpo físico ahora se ha vuelto más liviano, como un cuerpo casi de luz. El cuerpo está aquí tranquilo, estable. Pero tú eres el ser consciente que lo observa. Permite que tu atención se vaya alejando por unos momentos de esta dimensión más física, como si te separaras unos pasos del cuerpo y del espacio que te rodea, como si con tus pensamientos pudieses ir más allá pudieses volar sin esfuerzo, sin rechazo, con naturalidad. Siente esa ligereza, esa distancia serena.

Desde este espacio interior, toma conciencia de una presencia de luz amorosa y poderosa, una fuente suprema de paz, amor y fuerza. No necesitas imaginarla con detalles, solo percibe sus cualidades, su presencia. una energía estable, silenciosa, benevolente. Permanece unos momentos en conexión con esa fuente de luz. sutil y poderosa, como un río que retorna a su origen, como una chispa que recuerda su fuente de luz. Permite que esa energía amorosa y benevolente nutra tu mente, calme tu corazón. Aquí la mente ya no necesita buscar. La mente ya no tiene deseos, no necesita la estimulación exterior, solo hay un sentimiento de estar recibiendo esa luz suprema y benevolente.

Y poco a poco ahora ve tomando conciencia de nuevo de tu respiración, del cuerpo, del espacio en que te encuentras. sin perder esa sensación de calma y bienestar interior. Y recuerda, tendrás la mente no es controlarla, es comprenderla y dirigirla con atención, con conciencia. con dirección clara. Cuando la conciencia está despierta, la mente coopera y poco a poco, ya cuando te sientas preparado, puedes de nuevo activar tu energía física. Vas moviendo de nuevo tu cuerpo, respiras y sonríes. Om.

Muy bien, pues vamos terminando esta sesión y para terminar pues solo compartir dos o tres ideas más. Una es darnos cuenta que eso no la funcionalidad de la mente es pensar y que la práctica de la meditación no es parar la mente, eso es un poco contra la naturaleza de la propia mente, sino como he dicho, ¿no? Aprender a ser observadores de los pensamientos, aprender a ser los directores, ¿no?, de la obra que se está representando en el escenario de nuestra mente, a ser también los que gobiernan, ¿no?, ese caballo de la mente y no atraparnos en la película o las diferentes películas que se están proyectando nuestra mente. A veces que nos vienen recuerdos de nuestra historia, ¿no? De la historia de de nuestra vida. lo que pasó, lo que no sucedió. A veces incluso pues puede surgir pensamientos de arrepentimiento por cosas que hicimos en el pasado, pero bueno, hemos de verlo como una película que ya pasó y en todo caso sacar el aprendizaje para futuras experiencias. La vida es un proceso a veces de aprendizaje a través de prueba, error y a veces tenemos que tropezar, equivocarnos para para aprender ciertas lecciones importantes, ¿no?, que la vida nos quiere enseñar.

Entonces, pues nada, agradeceros vuestra presencia, vuestra compañía, animaros a suscribiros a nuestro canal si aún no lo habéis hecho, darle la campanita para estar avisados de próximas actividades, conferencias y otros profesores yogis de Brama Kumaris, pues van ofreciendo a diario a través de nuestro canal. Muchas gracias y hasta pronto.