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Los volcanes de México se encuentran entre los elementos naturales que mayor influencia tuvieron sobre el desarrollo de las culturas mesoamericanas. Antiguamente se le veneraba y aún se les venera en varias regiones para solicitarles dones como la lluvia y pedirles calma. En la memoria de los hombres de estas tierras están impresos lo que esos colosos son capaces de hacer cuando desatan su furia. No son pocas las ocasiones en las que el despertar de algunos de los volcanes cambie el rumbo de la vida de las poblaciones que se asentaban en sus cercanías. En la actualidad, los grandes volcanes de México están inmersos, como lo estuvieron con mayor vigor, en la época prehispánica.
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Número 10. Volcán Citlaltépetl, conocido también como Pico de Orizaba, es el volcán más alto de México y Norteamérica. Se estima su altura en cinco mil 564 metros. Está geográficamente ubicado entre los estados de Veracruz y Puebla, en la zona centro-sur del país. Consta de una gran cumbre con un cráter ovalado de 500 metros de ancho y unos 300 metros de profundidad. Es uno de los tres volcanes mexicanos con presencia de glaciares, que se sitúa sobre todo en las secciones norte y noroeste. Durante las últimas décadas, estas masas de hielo se han reducido notoriamente. En su historia figuran 23 erupciones confirmadas. La última erupción del Pico de Orizaba se remonta a 1846 y desde entonces ha estado inactivo.
Número 9. Volcán Popocatépetl. Su nombre significa "montaña que une". Y por su cercanía con varias poblaciones humanas, se le considera uno de los volcanes más peligrosos del mundo. Es un estratovolcán. Se le describe como el volcán más activo de México. Descansa al sur de la ciudad, sobre los estados de Puebla, Morelos y México. De apariencia casi simétrica, tiene una altura de 5 mil 426 metros sobre el nivel del mar. Es un volcán geológicamente joven. Se cree que tiene unos 730.000 años de antigüedad y que es remanente de volcanes antiguos que colapsaron. En total, existen 41 erupciones confirmadas a lo largo de la historia y hay 5 aún inciertos. Por otro lado, se ha registrado más de 15 grandes erupciones a partir de la llegada de los españoles a tierras mexicanas.
Número 8. Volcán Tacaná. Es el segundo pico más alto de América Central, a cuatro mil 60 metros. Ubicado en la Sierra Madre de Chiapas, en el norte de Guatemala y el sur de México. Es el primero de cientos de volcanes en una fila de 1500 kilómetros, dispuestos en el norte y sureste, paralelos a la costa del Océano Pacífico de América Central. Tacaná es un estratovolcán rodeado por un terreno platónico y metamórfico profundamente disecado. La cima principal consiste en una cúpula de dacita de 80 metros de altura, ubicada dentro de un cráter erosionado de 600 metros de ancho.
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El volcán Tacaná tiene un sistema volcánico hidrotermal activo con actividad fumarólica de 89 grados centígrados a 3.600 metros de altitud y manantiales termales en la base del volcán. La actividad de fumarolas se localiza en dos cráteres de explosión de 15 metros de diámetro. La cúpula de la cumbre no contiene fumarolas.
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Número 7. Volcán de Colima.
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También llamado Volcán de Fuego, se trata de un estratovolcán dacítico de tipo activo y de alta peligrosidad. Cuenta con tres mil 860 metros sobre el nivel del mar. Esta medida no es exacta debido a las erupciones que han transformado la altitud de esta curiosa formación. Es catalogado como un estratovolcán que está formado por cubrimiento de materiales en diferentes fragmentos y corrientes de lava de forma variada. Su cráter mide 1800 metros de diámetro aproximados y posee 250 metros de profundidad. Alrededor de 300.000 personas viven a menos de 40 km del Volcán de Colima, convirtiéndolo potencialmente en uno de los volcanes más peligrosos del mundo. Este volcán se originó hace alrededor de 5 millones de años aproximadamente. Se ha demostrado que está conformado por rocas de la era Jurásica.
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Número 6. Volcán San Andrés. La cima más alta alcanza tres mil 690 metros sobre el nivel del mar, que se encuentra en la llamada Sierra de Ucareo en el estado de Michoacán. Tiene aproximadamente dos millones de años y su más reciente erupción fue en el 2005. La carretera que atraviesa esta cadena montañosa se inicia en Ciudad Hidalgo. La travesía recorre 44 kilómetros a través de balnearios de aguas termales como el Currutaco, con charcas de lodo en ebullición. La fuerza que genera el San Andrés ha sido aprovechada para instalar plantas termoeléctricas que abastecen Ciudad Hidalgo y poblaciones cercanas.
Número 5. Volcán Ceboruco. El volcán Ceboruco se encuentra al norte del continente americano, específicamente en el país de México. Es un volcán antiguo que aún se encuentra en condición activa, siendo la del año 1870 su última erupción registrada. Se localiza en un área geográfica denominada Eje Neovolcánico, más concretamente al extremo occidente de esta formación montañosa en la entidad de Nayarit. Este volcán entra en la categoría de estratovolcanes, es decir, posee una pendiente muy inclinada. Sus erupciones suelen tener mucha frecuencia y su lava no suele correr grandes distancias, ya que se endurece rápidamente y su contenido magmático es ácido o silíceo. Acceder a esta cresta de este volcán puede llegar a ser un poco complicado después de cierta elevación, ya que él mismo alcanzó una altura de dos mil 280 metros sobre el nivel del mar.
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Número 4. Volcán de San Martín. Alcanza una altura de 1700 metros sobre el nivel del mar y su cráter contiene aproximadamente 500 metros de diámetro. Se encuentra en el estado de Veracruz, entre las poblaciones de San Andrés y Santiago Tuxtla. La erupción más antigua de la cual se tiene noticias fue el 4 de mayo de 1967, donde su cono presentó fumarolas débiles y escasas. Pero lo que mayores daños hizo se produjo el 22 de mayo de 1793, a las 7 horas, cuando una lluvia de arena oscureció el sol de manera que las poblaciones cercanas tuvieron que encender luz artificial al mediodía. Durante su mayor erupción, presentó una columna de fuego y lluvia de cenizas al menos en cuatro eventos separados por varios días. Se dice que sus sonidos fueron escuchados en sitios tan lejanos como Papantla. Posteriormente, siguió su actividad hasta el año 1895 y en el año 1922 se manifestó nuevamente.
Número 3. Volcán Cerro. Alcanza una altura aproximada de 1700 metros sobre el nivel del mar. Se localiza en Baja California, a aproximadamente 30 km de Mexicali. En sus aproximaciones se encuentra la Laguna Vulcano y junto a ella se ubica la Central Geotérmica de Cerro, una de las plantas generadoras de luz eléctrica más importantes del país. La laguna se caracteriza por despedir fumarolas que contienen gases de vapor de agua y formar charcas de lodo hirviente. Algunas fuentes de los Estados Unidos informan que su caldera o cuerpo de magma se encuentra a unos 5 a 6 kilómetros por debajo de la superficie. El Cerro corresponde a los tipos de volcanes monogenéticos, es decir, que solo erupcionan una sola vez en su vida. Aún no se ha registrado ninguna erupción de este volcán, aunque sí se tiene registro de un fuerte evento sísmico clasificado como terremoto.
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Número 2. Volcán Bárcena. Tiene una altura de 1350 metros sobre el nivel del mar, aunque sus raíces se encuentran bajo el mar a una profundidad entre 3500 y 4000 metros. Presenta varias bocas, pero el edificio principal tiene tres cráteres que arroja fumarolas. El archipiélago de las Islas Revillagigedo pertenece al estado de Colima. Se construyó con erupciones volcánicas. Este volcán se encuentra en el estado de Colima, en un archipiélago denominado Revillagigedo, el cual fue designado en el 2017 como Parque Nacional. El Bárcena pertenece a los 12 volcanes activos de México. Se localiza en la Isla Socorro, dentro del terreno correspondiente al continente de Norteamérica, específicamente en suelo mexicano.
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Número 1. Volcán Chichón. Su máxima altura es de mil 315 metros sobre el nivel del mar, que se encuentra en la Sierra de Magdalena, cerca de las poblaciones de Francisco León y Chapultenango en el estado de Chiapas. El volcán tiene casi 250 mil años de existencia. La chimenea de su cráter, a una profundidad aproximada de 9 kilómetros bajo la corteza terrestre, inició una fuerte actividad el 19 de marzo de 1982, que comenzó con una erupción de piedras, ceniza y arenilla con polvo de azufre. Los días 2 y 4 de abril produjo las erupciones más fuertes. La ceniza que lanzó llegó a medir hasta 40 metros de altura, arrojó piedras a 18 kilómetros de distancia y una nube de residuos se levantó a 20 kilómetros de altura.
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La intensidad de esta erupción se calculó entre 40 y 50 megatones. 51 poblados y rancherías resultaron severamente afectadas. En 1932, Señales de Vida tenía una forma cónica con un cráter no mayor a 1900 metros ni menor a 900, con varias fumarolas que brotaba de agujeros y grietas. En la actualidad, el cráter que queda es una gran boca con grandes fumarolas y una laguna que forma parte del espectáculo.
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