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Con sumo impacto ambiental, el consumo puede considerarse como un acto natural. Esta práctica involucra el impacto al medio ambiente todo el tiempo. A lo largo de nuestra vida estamos consumiendo. Es posible afirmar que para existir necesitamos obligatoriamente consumir.
Esta es la forma en la que realizamos diversos tipos de intercambio con el entorno. Consumir se constituye en sí mismo como una necesidad propia e imperante del ser humano. Pero así como decimos que el consumo es una necesidad, debemos afirmar también que es un acto individual de libre elección. Cada persona tiene motivaciones o necesidades y, en base a esto, se tiene la capacidad de elegir lo que se consume y su finalidad.
Hoy en día vemos cómo los productos van adquiriendo nuevas y distintas formas de ser consumidos, a la vez que se les van otorgando nuevos significados simbólicos. El consumo ya no se realiza solo por satisfacer necesidades, deseos o para disfrutar de ellos, sino que actualmente está estrechamente relacionado con la identidad y la cultura. Por medio del consumo, el individuo ha empezado a construir su identidad y ha desarrollado incluso nuevas formas de relacionarse con otras personas y de construir vínculos en la sociedad actual.
Capitalista y globalizada, el consumo otorga cierto nivel de estatus y de posición social, principalmente cuando va orientado al consumo de bienes o servicios innecesarios. El consumo está vinculado directamente con el deseo de convertirse en determinado tipo de persona y de ser aceptado socialmente. Está relacionado con la capacidad adquisitiva y muchos individuos llegan a considerarlo como fundamental para encajar. Es una actividad central y cada vez más se encamina hacia una sociedad consumista.
Es necesario dejar claro lo que es el consumismo. Es el primer paso para abordar este concepto, entendiendo que el consumo y consumismo son dos términos completamente diferentes. El consumismo consiste en el exceso del consumo, en su mayoría de cosas innecesarias, y además genera graves impactos, principalmente al medio ambiente. El consumismo es la base sobre la cual se fundamenta la sociedad de consumo. En ella predomina un estilo de vida materialista y, sobre todo, egoísta, que requiere gran parte de los recursos económicos desde los individuos.
La posesión se convierte en la principal aspiración cultural y se considera la única forma de alcanzar la felicidad, la satisfacción personal, el éxito y el estatus. El consumismo se convierte en el centro de la vida.
Otra de las consecuencias que genera la sociedad de consumo es el impacto perjudicial sobre el medio ambiente. Cada vez es mayor el impacto generado sobre fuentes hídricas, suelos y el aire. Estos impactos son ocasionados por la producción que, en la gran mayoría de las industrias a nivel mundial, es altamente contaminante. También es provocado por el desecho y la mala disposición de residuos, que se ve agravada por el aumento y el consumo de productos de un solo uso, cuya disposición final no se hace de forma adecuada.
Todo lo anterior conduce a la necesidad de que se tomen las medidas necesarias para la protección del medio ambiente y la orientación hacia un desarrollo sostenible. Desde el punto de vista del comercio, nuestra principal contribución como consumidores debe ir orientada a garantizar una nueva forma de consumo sostenible, un consumo responsable, en el que los individuos tengan los conocimientos y las herramientas necesarios para minimizar los efectos negativos que se están generando en el mundo debido a nuestras acciones. Es necesario reeducarnos como consumidores y realizar esta actividad de forma responsable, analizando los hábitos de compra, cuestionándonos y buscando opciones que sean amigables con el medio ambiente.