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[Música] Tras vencer a Marco Antonio en la batalla de Accio en el año 31 antes de Cristo, Octavio al poder sin ningún enemigo que pueda obstaculizar ese acceso. Se hace nombrar cónsul y es cónsul desde el año 30 hasta el año 27. A partir de ese año renuncia a sus cargos. En realidad, él es el hombre fuerte del estado romano. Él va a dirigir Roma personalmente. Para ello, hace una ficción según la cual es el Senado Romano el que le pide a él que acceda al poder y que dirija los destinos de Roma, y él generosamente accede y toma el poder. Siempre a partir de entonces va a ser así, aunque esto es algo que nadie cree. Esta ficción se va a mantener: es el Senado el que pide al hombre fuerte que tome el poder.
Este hombre fuerte, ¿qué cargo ostenta entonces? Octavio inventa un nuevo cargo, un cargo que es irrelevante, que no tiene una función determinada. Es el cargo de Príncipe. En latín, princeps significa "el que está a la cabeza del estado". Es como el líder, el guía, aunque no se sabe cuáles son sus funciones. Sin embargo, es el hombre que gobierna de verdad porque él es el que nombra a los senadores o los depone. Y por lo tanto, aunque el poder siga teniendo que, aparentemente, estar en manos del Senado, es este príncipe el que va a mandar, puesto que pondrá en el Senado a ciudadanos afines a sus ideas. Y quien vaya a ponerle algún obstáculo para alguna medida, pues simplemente lo quitará y ya está. Igual sucede con los cónsules: es él quien nombra a los cónsules. En resumidas cuentas, él manda en la ciudad de Roma.
Octavio, recordemos que había sido un muchacho cuando obtuvo de Julio César por herencia el poder de Roma, y era un chico joven cuando llegó al poder. A ese poder ya personal y sin Marco Antonio, su obsesión será modernizar Roma y estabilizar las fronteras. Efectivamente, las campañas militares que va a ordenar van a ser siempre en las líneas externas y para estabilizar una frontera, o bien para acabar con unos enemigos que hostigaban a las guarniciones romanas, o bien pactando, o bien incluso retrocediendo hasta territorios seguros, como puede suceder al final en Germania, después de la derrota del Bosque de Teutoburgo, que Augusto ordena retrasar la frontera hasta el Danubio y nada más.
Octavio hace, tiene un mandato muy largo y a lo largo de ese mandato cambia las costumbres romanas. Él, políticamente, hace ver que todo sucede igual que antes de los Gracos: el poder es el Senado, los cónsules, etcétera, aunque ya sabemos que en la realidad no fue así. Dentro de la ciudadanía romana impera la paz, puesto que, tarde o temprano, el ejército romano termina por estar defendiendo sus fronteras. Nada más. No hay una guerra, no hay guerras civiles, no hay guerras dentro del territorio romano, no hay guerras. Luego, la paz siempre es beneficiosa para la población porque vive en paz, pero además porque se enriquece. Sin paz nunca hay riqueza. Los territorios que se han ocupado y que ahora están pacificados reciben un apoyo desde Roma en el sentido de conceder ciudadanías, conceder privilegios a unos a otros. Y estos territorios van a pagar a Roma con dinero, con grano, con materias, con trabajadores. Roma se sigue enriqueciendo. La ciudad de Roma va a seguir siendo el centro de ese imperio que había fundado. Y además, el imperio es un lugar floreciente, es un lugar cuya economía va bien.
También es un tema de especial interés para Octavio el volver a una piedad, a unas costumbres religiosas tradicionales basadas en la tradición romana. Se venera de nuevo a la familia, se hace mucha publicidad de la vida campesina como que allí es donde no están contaminados por lo nuevo, lo malo de la ciudad. Él es muy religioso, hace ostentación de esa religiosidad permanentemente y le gusta que los romanos sean muy religiosos con sus dioses y que se cumplan todas las tradiciones rituales de la religión pagana romana. A la vez, también fomenta mucho el arte. Los grandes escritores de la Roma antigua, la época dorada, son contemporáneos de Augusto porque Augusto inicia un programa de pago de subvención a grandes poetas, a historiadores para que esta intelectualidad florezca. También tiene un sentido político algunas de estas obras, como por ejemplo la Eneida, pues son obras que están financiadas para mejorar la idea de Augusto y de Roma en general.
Tiene todo el apoyo del ejército. El ejército en general siempre va a apoyar a un general que tome el poder. Y aunque Octavio en un principio no era militar, sin embargo, después de la batalla de Accio, después de la lucha contra Marco Antonio, se ha convertido en un líder del ejército muy admirado y muy querido, también porque él mantiene las pagas de los soldados y mantiene los repartos de lotes a veteranos en los lugares que han sido conquistados.
Octavio también inicia una nueva costumbre en Roma. Era impensable, ni siquiera en época de los reyes, de los primeros reyes, había habido una sucesión dinástica. Y sin embargo, es Octavio, no lo duda, es él quien tiene que decidir quién lo va a suceder. Y además, si es posible, será de su familia. Los romanos entienden por familia algo más amplio que lo que entendemos nosotros y pueden admitir dentro de su familia a un individuo que por naturaleza no lo era, pero una vez que se admite legalmente, forma parte de la familia. Entonces, el romano Augusto quiere que su obra, su poder, siga existiendo en Roma y para ello inicia una sucesión dinástica. En principio, su gran apoyo, su gran compañero desde la infancia que había sido Agripa, era el destinado para ello, pero Agripa murió. Y entonces a Augusto lo sucedió un hijo de su esposa, que no era hijo suyo sino de un matrimonio anterior, llamado Tiberio.
Tiberio ya tomó el poder siendo mayor, siendo una persona mayor. Era muy parecido a Octavio en cuanto a hombre, muy piadoso, un hombre muy austero, un hombre de poco, de costumbres poco licenciosas, desde luego. Hizo un, llevó el poder de una manera muy similar a la de Octavio. Además, a mitad de su mandato se retiró a la isla de Capri, nombró delegados y él prácticamente desapareció de escena unos años antes de morir.
Cuando murió Tiberio, sucedió en el, lo sucedió en el poder Calígula. Este pobre jovencito que había vivido toda su vida amenazado de muerte, estaba realmente trastornado y además, después de tener una enfermedad con unas altísimas fiebres, parece que terminó de trastornarse. Y entonces llevó durante los años en los que fue emperador de Roma, llevó a cabo una política desastrosa tanto en lo económico como en lo social. Fue una dictadura de terror y de miedo y él murió asesinado, por supuesto. En su lugar pusieron a su tío, mucho mayor que él, Claudio. Un hombre que intentaba retroceder a la época de la República, aunque por supuesto no lo consiguió. Pero bueno, al menos pacificó la situación en Roma después de la época dolorosísima de Calígula. Y fue sucedido al morir por su amado Nerón, su, un sucesor de él, un pariente joven de él, en el que él veía grandes posibilidades. Pero Nerón no fue ni mucho menos el gran gobernante que pensaba Claudio, sino que también accedió al poder demasiado joven y también se dejó llevar por los miedos, por todos aquellos que le advertían que estaba amenazado. Llegó incluso a ordenar el asesinato de su propia madre. Y en cierta forma, también se aisló tanto de la realidad que podríamos decir que se trastornó en cierta medida. Fue durante la época de Nerón cuando comenzaron las primeras persecuciones de cristianos.
El reinado, el mandato de Octavio comenzó en el año 30 antes de Cristo, pero se extendió hasta después de Cristo, ya en el siglo primero de nuestra era. Fue en el reinado de Tiberio cuando Cristo hace su tarea de profética y de apostolado y es a partir de ahí cuando comienza a extenderse esa nueva religión en Oriente, por supuesto, desde Judea, desde Oriente se extiende primero por Grecia y por esta zona, pero no tardó mucho tiempo en llegar a la propia ciudad de Roma, a la ciudad de Roma, no a los territorios, pero sí a la ciudad de Roma. Repetimos que es durante la época de Nerón cuando se, cuando sucede la primera, la primera persecución de cristianos. Esto pervierte también un poco el sentido de la interpretación histórica porque cuando siglos después los cristianos estén en el poder y tengan controlados los resortes de la crónica histórica, a todos aquellos emperadores que han ordenado persecuciones contra los cristianos se les va a convertir poco menos que en personajes diabólicos, llenos de vicios y de todo. Nerón es uno de ellos. Nerón no fue tan mal gobernante como ha pasado a la historia. No fue un gran gobernante, desde luego, pero no fue Octavio ni mucho menos, no estaba a esa altura. Pero es verdad que hubo otros mucho peores que él y sin embargo él ha pasado a la historia por ser un hombre depravado, malvado, etcétera, etcétera, por estas persecuciones anticristianas que ordenó.
A la muerte de Nerón no había un sucesor. Era la primera vez que en este Imperio Romano no había un sucesor. Se habían sucedido miembros de la misma familia, una familia a la que llamamos Julio-Claudia y por eso llamamos a esta dinastía la dinastía Julio-Claudia, desde Octavio hasta Nerón. En el año 68 muere Nerón y hay un año en el que varios generales se disputan el poder apoyados por sus propias tropas y finalmente quien llega a ocupar el poder y vence a sus enemigos y se instala en el poder es Vespasiano en el año 69. Pero analicemos esto: ¿quién pone ahora en el poder a los gobernantes en Roma? El ejército. Siempre el ejército. El poder ahora no va a estar en manos del pueblo romano ni del Senado, sino del ejército. Esto es lo que ha conseguido Julio César y sobre todo Octavio. El control del poder del imperio ya no va a depender de una facción política, sino del ejército romano. Este ejército romano, mientras se mantenga unido y firme, va a tener gobernantes que van a, que no van a tener problemas entre sí. Si hay disensiones en el ejército, habrá distintos bandos que se disputen el poder. Y por otro lado, esto hace que los ciudadanos tengan menos protagonismo. Los ciudadanos como tal, un grupo de ciudadanos en Roma, no digamos ya los de las provincias, ya los de Roma cada vez tienen menos papel protagonista en la historia de Roma. Y a partir de aquí, la historia de Roma es una sucesión de nombres de emperadores que van tomando una serie de medidas, pero que van dejando de lado todo lo que el pueblo decida. De aquella República fundada por los primeros romanos que querían un protagonismo, ya no queda absolutamente nada. Y vamos a ir viendo cómo en los siglos posteriores no hay más que nombres de emperadores que se suceden unos a otros, unos son buenos, otros son malos, y así terminará la historia de Roma.
Acabamos de terminar el mandato de la dinastía Julio-Claudia. Nerón ha muerto y ha accedido al poder Vespasiano. Vespasiano es un general que estabiliza de nuevo la situación. Digamos que vuelve a tranquilizar a unos y a otros. No va a haber una política represiva como la que había habido en época de Nerón. Vespasiano deja el poder a, tiene dos hijos: uno es Tito y otro es Domiciano. Primero hereda el poder Tito. Y tanto Vespasiano como Tito son dos emperadores que gozan del apoyo del ejército y del favor de la población porque viven en una época en la que hay prosperidad económica y más o menos calma en el territorio romano. Igual fue Domiciano, el tercero de esta dinastía. Domiciano también procuró hacer lo mismo que habían hecho su padre y su hermano mayor. Sin embargo, empieza a recibir muchas críticas por parte del Senado, de los senadores de ese bando senatorial. Empiezan a ver que Domiciano se inclina hacia posturas populares y entonces comienzan a atacarlo y a presionarlo mucho. Y él reacciona siendo mucho más agresivo contra ellos. Así que la última época del mandato de Domiciano es una época de nuevo de represiones y de luchas políticas dentro de Roma. Tampoco Domiciano es uno de esos emperadores que tiene buena fama porque los historiadores han atacado mucho siempre a estos emperadores que iban en contra de la aristocracia.
Al morir Domiciano, el Senado nombra a Nerva. Nerva es un hombre muy mayor, pero es un hombre que consigue no caer mal a nadie. Y en el poco tiempo que está en el poder, al menos consigue nombrar un sucesor y ese sucesor es Trajano. Contra Trajano comienza Nerva, digamos, comienza una nueva dinastía. Ha acabado la dinastía de los Flavios: Vespasiano, Tito y Domiciano. Y ahora va a comenzar la dinastía de los Antoninos. Estamos en el año 96, por lo tanto, ha pasado todo el primer siglo, comienza el siglo segundo de nuestra era. Este siglo segundo está en todo entero dominado por la dinastía de los Antoninos: Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio. Son emperadores que tienen mandatos muy largos, que tienen grandes momentos. Se dice que Trajano consigue el momento más alto del, el momento cumbre del poderío romano, no en todos sus sentidos, tanto en su extensión como también en su riqueza, en su poderío, etcétera. Trajano, él personalmente lleva a cabo la conquista de la Dacia, es decir, esta zona, esta zona la conquista Trajano personalmente. Así que prácticamente el Imperio Romano alcanza su máximo extensión. Se domina Britania hasta el norte, la Dacia por aquí, y por la parte de Asia también se ha llegado incluso a Armenia, que es un reino aliado de los romanos. Trajano es un gran militar, es un militar que a todo el mundo satisface y gusta y comienza una política de tranquilidad.
Sus sucesores, tanto Adriano como Antonino Pío, no hacen nada, es decir, son unos gobernantes muy inmovilistas. Antonino Pío no sale de Roma, gobierna desde Roma a todo el Imperio y se limita a hacer una continuidad. Pero claro, como es un momento brillante para Roma, pues este periodo es un periodo estupendo. A Antonino Pío se le considera casi como un padre porque es un hombre mayor, es un hombre muy de un carácter muy afable. Marco Aurelio, sin embargo, que sucede a Antonino Pío, Marco Aurelio ya debe enfrentarse con algunos otros problemas. Invasiones de los germanos y sobre todo una epidemia que diezma la población de todo el Imperio y de la ciudad de Roma y de la que ya Roma no va a poder recuperarse nunca. Es una pérdida de población tan grande que merma la capacidad de recuperación económica de la propia ciudad y del Imperio Romano. A partir de aquí comienzan los problemas para los romanos. Marco Aurelio dirige sus campañas militares en Germania porque lo que quiere es pacificar esa región norte, pero muere ya muy mayor y lo sucede su hijo Cómodo.
Cómodo, al revés que su padre, inmediatamente firma una paz con los germanos, una paz aunque sea perdiendo el territorio, y él se va a Roma y se dedica a lo que más le gusta, que son las luchas de gladiadores. Cómodo llegó incluso a participar en combates con gladiadores. Esto era impensable. ¿Cómo el emperador romano va a hacer lo mismo que hace un gladiador? Los gladiadores eran esclavos, los gladiadores eran gente de la más baja condición. Entonces, que la principal cabeza de Roma se tenga que pelear contra estos gladiadores estaba muy mal visto. Cómodo nunca gozó del favor ni del pueblo de Roma ni de los senadores. Inició un mandato muy determinado por la represión política y fue ciertamente un caos en el que no faltaron ni siquiera las conjuras de los propios senadores, hasta su propia hermana conjuró contra él. Una vez que él dejó el poder, ya Roma estaba en el año 192 antes de Cristo, es decir, finales del siglo segundo. Había pasado todo el siglo segundo con la dinastía de los Antoninos y comienza el siglo tercero, un siglo determinante para los romanos, para la historia de Roma.
En los primeros años están dominados por una nueva dinastía que se llama la dinastía de los Severos. Accede al poder Septimio Severo después de Cómodo. Bueno, hay un lapso en el que, ni más ni menos, que la Guardia Pretoriana, la guardia, como si dijéramos, la policía de Roma, pone a subasta, saca a subasta el Imperio. Dice: "¿Quién quiere ser Emperador? El que más nos pague, a este pondremos como Emperador". El caos, entonces, es absoluto a la muerte de Cómodo. Pero accede al poder Septimio Severo y Septimio Severo, apoyado por las tropas, por supuesto, siempre por el ejército, llega al poder y comienza una serie de reformas. Para empezar, lo primero es que suprime a la Guardia Pretoriana y pone a una guardia danubiana, una guardia de agentes venidos del norte del Danubio, incluso extranjeros. Estos nuevos soldados que van a proteger la península itálica hacen que ya la propia Italia pase a ser prácticamente una provincia. No va a ser ya el centro del imperio, sino una provincia más. Roma seguirá siendo la principal ciudad, de momento.
Septimio Severo también comienza una recopilación de leyes. Lo que quiere es hacer un código y para ello cuenta con el apoyo de un amigo suyo jurista llamado Papiniano. Papiniano, bajo los auspicios de Septimio, hace una codificación de leyes que será la base de lo que luego será el Derecho Romano, que más adelante va a ser el Derecho europeo. Así que realmente es muy importante lo que inicia ahora Septimio Severo. Septimio Severo, pero también favorece a los intelectuales como había hecho Octavio y se vive una nueva época gloriosa. Y ya los intelectuales, los creadores, no son solo romanos, también los hay venidos de otras partes del imperio, de Grecia, incluso de la Galia, algunos de ellos.
A la muerte de Septimio Severo sucede un problema porque tenía dos hijos: uno es Caracalla y otro es Geta. Y ambos son nombrados emperadores a la vez, es decir, coemperadores. Pero Caracalla, al poco tiempo, inicia una guerra y mata a su hermano Geta y se queda con el poder. Aunque Caracalla hizo una política más o menos de protección de la ciudad de Roma, no es recordado, no es bien recordado porque también, a la vez, hace una política muy represora, muy temerosa de la gente que podía quitarle a él el poder. Y entonces vive en el miedo. Y cuando un gobernante vive en el miedo, al final todo es un desastre. Pero es que su sucesor, que era un primo lejano suyo llamado Elio Gábalo, que había vivido en Grecia y en Asia durante toda su vida, sin el menor contacto con el poder, cuando es llevado a Roma, este muchacho Elio Gábalo, los romanos descubren que su emperador es un fanático de un dios al que ellos ni siquiera conocen. Y él impone el culto a ese nuevo dios en Roma. Los romanos, por supuesto, no pueden admitir. Este hombre es un excéntrico, es un ser raro para los romanos, un ser que viene de Oriente y que tiene unas costumbres muy raras. También es apartado del poder inmediatamente. Y por fin llega al poder otro pariente de él, Alejandro Severo, que permanece en el poder hasta el año 235 y recupera la sintonía de Septimio Severo, recupera una estabilidad.
Esta es la dinastía de los Severos, que ocupa la primera mitad del siglo tercero. Como vemos, los emperadores, unos son buenos y otros son malos, prácticamente no es necesario recordar cómo actúa cada uno. Pero hemos llegado a mitad del siglo tercero y aquí comienza una gran crisis en la cual durante 50 años habrá 26 emperadores que ocupen el trono de Roma. Es decir, hay emperadores que duran días y todos ellos mueren asesinados. Salvo algunos como Aureliano, algún periodo como el del emperador Aureliano en los años 70, es una catástrofe completa para los ciudadanos del Imperio Romano.
Veamos algunas de las causas de esa catástrofe. En primer lugar, comienzan unas invasiones de población del norte hacia los territorios del imperio. Los principales que deberemos recordar en adelante son los ostrogodos y los visigodos. Los godos que llegan desde la región más al norte de Europa se instalan en el norte, que ellos se llamarán a sí mismos los godos del este, son los ostrogodos, y en el centro, que serán los visigodos. Estos godos son acompañados en Occidente por los francos, que también invaden, muchas veces hacen incursiones en territorio romano de la Galia y hasta de Hispania. Las ciudades, por lo tanto, comienzan a tener miedo porque el ejército, muchas veces el ejército romano no puede defenderlas. No está preparado. Los soldados romanos, los soldados del ejército son pobres y muchas veces están, cobran muy poco y están muy malnutridos y desatendidos. Por eso la frontera norte del imperio es un coladero, empieza a ser un coladero. En este siglo III después de Cristo, se instalan aquí godos, ostrogodos, los francos que llegan por Occidente, y las ciudades comienzan a amurallarse porque ya que el ejército no las puede proteger, tendrán que buscar su propia protección. Las ciudades se amurallan.
El cristianismo, además, va creciendo y del cristianismo tendremos que hablar más adelante, pero aquí hay que decir que en el siglo III el cristianismo ya es una doctrina religiosa que tiene mucho éxito entre los romanos, incluso entre vecinos de los romanos. Acabarán haciéndose cristianos, por ejemplo, los propios godos. Este es el panorama que a final del siglo III se encuentra un nuevo militar. Claro, cada uno de estos emperadores que se disputan el poder están apoyados por sus tropas, por su propio, por sus propios soldados, hasta que hay uno que se llama Diocleciano. Se llama Diocles, es de origen ilirio, es decir, es de esta región. Se llama Diocles y al final adopta un nombre romanizado, Diocleciano. Llega al poder Diocleciano apoyado por sus soldados y es capaz de eliminar a los que le disputan el poder. Y entonces Diocleciano, a finales del siglo III, va a dar comienzo a una nueva época en Roma. Es hasta aquí podríamos decir que ha llegado la obra de Octavio, desde Octavio hasta los últimos emperadores anteriores a Diocleciano, más o menos el poder se ha mantenido similar o con algunos cambios a la obra, a lo que Octavio ideó y creó el Principado. Pero a partir de ahora va a llegar otra época de Roma y va a llegar una nueva forma de entender el poder en Roma, porque en Roma ya no tenían ni mucho menos la capacidad de mantenerse como había hecho en los años. Aquí lo veremos más adelante. [Música]