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Gracias por estar para estas actividades. Es un gusto saludarles desde Ciudad de México, donde hay actividades de Metafísica consistentemente. De este modo, uno va estudiando, uno va conectándose con esta fibra metafísica que es nuestro ser, que es nuestra fuente. Todos tenemos la perfección; ya el asunto es que no la hemos aceptado, no la hemos exigido, no conocemos que la tenemos dentro. Y es por eso que la Metafísica hace que eso se exprese, se manifieste, se realice en tu vida, desde adentro hacia fuera.
Miren, hay dos lugares acá adelante: este para que se pasen quienes estén allí atrás que quieran estar más adelante, y este para que se aprovechen de todo esto. Quien llegue después, no interrumpa. Entonces, la Metafísica es una fórmula para desarrollar habilidades aceleradamente, desarrollar dones, desarrollar virtudes, desarrollar nuevos aspectos, pensamientos, nuevas fórmulas en nuestra vida. Esa es justamente la razón por la que el que les está hablando está aquí. Porque empezamos a ver que esto ocurría de una forma más acelerada, y en mexicano diríamos “a chorro”, diríamos “chispas”. ¿Por qué nadie me había dicho esto? ¿Por qué nadie me había explicado que existía la Metafísica? Justamente porque: el que tenga oídos que oiga, el que tenga ojos que lo vea. Esto es justamente para los ojos ávidos, para los oídos alertas, para quien tiene esa vibración. Esto se mueve dentro de un plano muy sutil, y hay que tener esa vista, o esa visión metafísica, para poder ver estas cosas. Y a todos seguramente nos va a ir llegando esa visión metafísica. El asunto es que nos demos cuenta de que esa perfección está dentro de nosotros, está dentro de nosotros, porque tenemos algo que se llama el Cristo, que es una partícula de Dios metida dentro de nuestro núcleo, corazón, que tiene la posibilidad de manifestarse. Y esto lo han sabido desde la antigüedad los grandes sabios, solamente que, como no estaba lista la gente para ver ni para escuchar estas cosas, fue todo eso cifrado y se le puso un nombre código: el Cristo. Allí, justo, se le ha conocido como el Hijo de Dios, y dice Juan en el 3:16: “Y Dios amó tanto a la humanidad que le dio a su hijo amado para que el que lo conozca no viva más en tinieblas y se haya salvado”. O sea, que el que conoce que tiene el Cristo dentro empieza a salvarse, nada más por conocerlo; porque el Cristo, esa fórmula, esa chispa, ese Dios dentro de ti que eres tú, si lo dejas pasar, entonces empieza a expresarse, y él se empieza a expresar con siete aspectos, o llamados siete rayos en Metafísica, que es la forma coloquial de decir que esa presencia del amor se hace presente en ti, esa presencia de la paz se hace presente en ti, se manifiesta en ti; esa presencia de la prosperidad se te manifiesta. Y entonces tú eres el Cristo viviente, o como dice San Germain: tú eres Dios en acción, expresando. Pero, vieron eso: tienes primero que conocer lo que tienes; número dos, saberlo, entenderlo, asumirlo, aceptarlo; y número tres, proyectarlo, ¿verdad?, lanzarlo, manifestarlo. Y de eso se trata nuestra vida: de cuánto expresamos al Cristo, cuánto hacemos del verbo que se haga carne y que habite entre nosotros. Y eso, por eso Juan lo pone al inicio de su Evangelio, diciéndolo como en presente: “En el principio era el Verbo, el Logos, el creador, la fuente, y ese Verbo se hizo carne, se ancló dentro de nosotros y se manifestó”.
Entonces, bueno, recuerden que estamos viendo Metafísica al revés. Esto quiere decir que estamos comenzando por el final del libro y poniéndola luego en orden, ¿verdad?, el orden de los… Entonces, igual ustedes ocupan estos siete rayos, y vamos a meditar en él. La fórmula de trabajar con los rayos es justo con la luz; es la página 229, para que si quieren… Pues esta actividad tiene que ser participativa. Si todos están de acuerdo con leer, con participar, con preguntar, con aportar… Nada más necesito que me hagan esta señal, que quiere decir que son adultos libres para estas actividades. Disponible no quiere decir que sean solteros, solamente que están disponibles para estudiar, ¿verdad? Usted, señor, ¿está disponible? Ah, eso por acá no vi el dedito. Es el contrato de aprendizaje, que ya quiere decir que si le ponen así, ni modo, se chutan la hora aquí, ¿verdad?, con todo lo que hagamos acá, que es justamente estudiar. Eso es justo lo como uno viene a manifestar; recuerden el último ingrediente: expresar. Por lo tanto, sería muy bueno que cada uno, en algún momento durante toda esta actividad, pudiera expresar algo; porque así es como comienza a manifestarse estos dones, primero en el pensamiento, luego en la palabra. Miren, no sé cuántas oportunidades tengan ustedes de hablar de Metafísica en sus días normales, con cuántas personas pueden hablar netas metafísicas con libertad y hablarles de Dios y de los rayos o del Cristo antes de que la gente se les aburra o algo por el estilo, ¿verdad?, o porque no están listos para escuchar o que les repelen o algo así. Bueno, este es justo el lugar que ustedes estaban esperando para poderse expresar críticamente, y eso hay que trabajarlo; porque hay tanta gente hablando tanta negatividad y discordia en el mundo sin vergüenza. ¿Y por qué uno va a tener vergüenza de hablar de Dios, de bendecir, el bien a la gente ahí en la calle, de hablar positivo, de hacer un decreto a viva voz? Si hay tanto que no debería estar diciendo la gente allí y sin embargo lo dice. Bueno, en eso estamos. Los siete rayos es la página… El primer recuadro. ¿Quién me quiere ayudar a leer, por favor? Ahí le pasamos el micrófono si puede decir su nombre y arrancamos. Gracias. Buenas noches. Mi nombre es Magdalena. Gracias. “Los siete rayos, los siete rayos son los siete aspectos de Dios o los siete dones del Espíritu Santo, siete corrientes de energía provenientes del Gran Sol espiritual central que están en todas las expresiones del universo manifiesto y en el ser humano, activos o latentes. Se les identifica principalmente por su color y su número correspondiente, y su inexpresión es lo que le llaman pecado, pobreza o sombra”. Ahí está, pero es muy interesante. Nadie puede dar lo que no tiene; o sea, para nosotros poder dar amor, primero tendríamos que reconocerlo, que ya lo tenemos dentro, activarlo, cargarnos, rellenarnos diariamente del amor y luego amar a todos los demás. Pero ahí está esto, es muy importante de este subrayado, ese párrafo. ¿Qué les parece lo más importante para subrayar? “Siete aspectos de Dios”. Aspecto quiere decir faceta, quiere decir rostro. Esto se estudiaba antiguamente desde la Cábala judía como los 72 nombres de Dios, y cada uno de esos nombres es una virtud o un don. En la actualidad, todo eso ustedes van a ver que entra en una ley de síntesis, por lo cual ya llega a siete rayos. Que si nosotros nos ponemos analíticos, vamos a empezar a ver que son 7 por 7; que cada rayo se descompone en siete subrayados, y entonces allí se empieza eso a crecer, a crecer, a crecer. Pero con que ustedes expresen, intenten expresar diariamente los siete, está fabuloso. Entonces, “los siete aspectos de Dios”, muy bueno para subrayar. ¿Qué otra cosa les llama la atención? Okay, provienen de una fuente, y ese Gran Sol tiene, quiere decir que tiene esos dones. ¿Ustedes alguna otra cosa que les haya llamado la atención en este párrafo? “Que están contigo y eso está presente en los siete chakras”. Esos siete chakras son los siete centros solares que justamente se expresan de acuerdo a los siete rayos en el cuerpo del ser humano. Entonces, todo ser humano tenemos esas siete energías. Entonces, para que se los aprendan de memoria: el chakra del tope de la cabeza se llama coronario, es del Rayo Dorado. Por eso es que a todos los santos se les visualiza con una aureola; a los Budas se les ponen aquí como un chonguito. Y tú, cuando hagas tu meditación, tienes que visualizarte con tu cerebro, tu mente dorada, justamente porque eso activa la inteligencia dentro de ti, de la mano con el estudio. Esto que estamos haciendo, de ponernos a estudiar, lleva las corrientes energéticas del cuerpo al tope de la cabeza. Por lo tanto, ustedes están realizando, sin querer queriendo, porque en Metafísica es muy a propósito… Lili, me distraes más tú con que el ventilador que el… Es lo que se llama el Kundalini, llevar la energía al tope de la cabeza, y eso justamente es parte de nuestro trabajo. Entre más tú trabajes mentalmente, y en este caso desde la luz, eso tiene el mayor poder posible dentro de tu vida; no te desgastarías, no te cansarías, no habría enfermedad, daño, nada, nada, nada, porque estás manteniendo tu energía donde debe. ¿Qué es lo que se produce cuando uno, cuando una persona tiene alguna apariencia de salud o de deterioro? Es porque hay corrientes de energía que no están, que se están yendo por un sitio que no deben de irse. Entonces, esa energía a donde debe de ir es al tope de la cabeza. Muy bien. Entonces, esto es justamente lo que nosotros vamos a ver aquí, y yo les propongo que subrayemos que son “expresiones del Uno manifiesto”. Y con eso justamente les quiero decir que es para que se expresen los rayos. Ustedes pueden meditar en los rayos, y es fabuloso; pero lo más importante es que ustedes asuman ser un rayo el día de hoy. El viernes es el día del Rayo Oro Rubí. Está bien que te pongas los calzoncillos Oro Rubí, que uses los calcetines Oro Rubí, que uses el cinturón Oro Rubí, que te pongas los pantalones Oro Rubí, que te pongas tu camisa/blusa Oro Rubí; pero lo más importante es que seas generoso, que vivas ese día donando tu tiempo, tus recursos, compartiendo con alguien más que pueda ocupar, brindando una ayuda sincera. Y entonces justamente tú sí estás dando algo que tienes en abundancia. Recuerden: no se puede dar, primero sálvate tú primero, trabaja tu meditación del Rayo Oro Rubí primero, trabaja esa actitud dentro de ti de riqueza, de abundancia, para que te puedas salir y sea lo que sea que des, porque todo mundo puede dar algo, aunque sea las gracias, ¿verdad? Entonces, hacerle con eso un mejor día a las personas. No hay alguien que no pueda agradecer por algo en su vida, y no hay nadie que esté limitado a regalar algo a otro, compartir y demás. De hecho, eso es una regla justamente antigua, de la mano con el diezmo. El diezmo, recordarán que es el 10% de tus entradas, compartirlo en este caso para Dios, algo que promueva a Dios en el mundo, en tú, de acuerdo a tu fe, de acuerdo a tu estado de conciencia, y eso es tal cual, ¿verdad? Ese es el diezmo tal cual, y el otro es justamente como un tipo diezmo, pero que es más bien para donar, en este caso para ayudar a otros. Interesante ese formato. Así es como se trabaja en el judaísmo, por ejemplo. Y entonces tú puedes donar tu tiempo, el 10% de tu tiempo. [Música] Calcúlame: son como 7 por 5, 168 horas exactamente. ¿Cuánto es el 10% de 168, pero descuentos que durmamos nuestras 8 horas, ¿verdad? O sea, nada más en sí tiene la mitad de 168, que son 84; el 10% de 84, 8 horas. 8 horas al día es la recomendación si tú quieres donar por medio de de de servicio, es que a la semana dediques 8 horas al día a ayudar a alguien, una causa. En este caso, los facilitadores hacemos eso para Metafísica, que todo el mundo puede participar y demás; pero así tú vas viendo que tú usas eso como una expresión para dar algo que en tu vida tienes. Y eso es muy interesante: lo que no tengas en tu vida, empieza, empieza a trabajarlo para poderlo dar, y eso se te va a multiplicar. Lo que tú tienes y das se queda para siempre en tu vida; es lo que se llaman los tesoros en los cielos, o el estado de conciencia, el derecho de conciencia. Entonces, si tú tienes tiempo para dar, nunca te va a faltar tiempo para hacer algo. Es interesante. Tienes que volverte amigo del tiempo. En cambio, hay personas que nunca ayudan a nadie y nunca tienen tiempo para nada. Es interesantísimo, porque la generosidad trabaja en todos los niveles: en tiempo, en recursos, en energía, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces, esto va de la mano justamente con esta enseñanza de los siete rayos: vamos a ser conciencia, luz y rayos. Número uno: “El ser es conciencia”. Eso es para grabarlo en nuestro corazón. La conciencia es lo que tú sabes, sientes, hablas y vives; eso es justamente lo que ocurre con el llamado cuadrante de causación: tú tienes conciencia de algo que en realidad realizas; o sea, algo que ya está en tu estado de conciencia, lo realizas. Entonces, eso es muy importante. Y esta conciencia es la luz. Tener la luz quiere decir tener esas facultades, tener esos dones; y si no todavía no los estamos adquiriendo, hay que trabajar por eso. Los decretos en la luz, y hay un hay un modo muy sencillo de decretar los rayos. Uno es el heptario. El heptario es el sistema por medio de cuentas y decretos donde tú te pones con uno, con uno de los decretos, cada uno de los rayos, y tú dices: “Yo soy Amor Divino, yo soy Amor Divino, yo soy el Rayo Rosa del Amor Divino, yo soy el Rayo Azul de la fe Divina, yo soy el Rayo Dorado de la inteligencia Divina, yo soy el Rayo Rosa del Amor Divino, yo soy el Rayo Blanco de la Ascensión Divina, yo soy el Rayo Verde de la salud Divina, yo soy el Rayo Oro Rubí de la provisión Divina, y yo soy el Rayo Violeta de la libertad Divina o de la transmutación Divina”, siete veces cada uno de esos decretos. Al final, acabas con los siete rayos. Si tú ocuparas nada más un rayo: “Yo soy el Amor Divino, yo soy el Amor Divino, yo soy el Amor Divino”. 7 por 7 es el modo más sencillo, digámoslo así, de trabajar con los rayos directamente con el decreto y la invocación con el “Yo Soy”. Lo tienen muy bien. Entonces, ahí está: cada uno de los rayos representa un aspecto de Dios o del Cristo interno para desarrollar en la tierra mediante el cuadrante de causación. Ahí está lo que hemos visto acá. Vamos ahora a la página 232. Esto ya es de negritas, que justamente dice: “Todo lo que es de Dios se encuentra abundantemente y en todas partes dispuesto a que lo usemos inmediatamente”. Eso quiere decir que Dios no tiene horarios de oficina, los rayos… No te tienes que esperar, Maclovia, a que pase algo, a que a que venga yo a visitarte o nada. Tú invocas los rayos a las 2 de la mañana, en la mañana, en la noche, en la tarde, ¿entiendes? Y así es justamente como esos rayos se activan y vienen. Estás a un pensamiento de distancia de ellos, porque son la luz misma, y la luz se mueve a velocidades altísimas. La velocidad de la luz es 300,000 km por segundo; o sea, prácticamente es en un instante que está contigo. Y ahí está: cuando invocamos a Dios, estamos convocando a la acción de sus siete rayos, sus siete aspectos como los siete rayos, y la acción del Ser Supremo nunca falla. Esta es una metodología muy avanzada, porque antes se se pensaba o se daba el conocimiento de Dios y quien podía llegar a Dios simplemente con el conocimiento o con la alabanza y todo eso, fabuloso; pero ahora se cambió también el modelo de trabajo por principio de correspondencia: cuando tú visualizas un rayo, cuando tú piensas en un rayo dentro de ti, esa cualidad se activa; y cuando tú activas esa cualidad, cuando tú eres generoso dentro de ti, se hace una aura del Rayo Oro Rubí. Y así es, digámoslo, que cada uno de nosotros tiene esos rayos o por acción o por vibración, pero uno hace el otro y se van complementando. Entonces, por eso cuando tú visualizas la llama Violeta, el perdón se realiza dentro de ti, que es un método muy sencillo, porque en realidad el perdón no es humano, justamente el nombre lo dice, ¿verdad? Es aquello, es un don, y los dones siempre vienen de lo superior. Por eso el ser humano, en realidad, esta parte humana no puede perdonar, porque la parte que puede perdonar en el ser humano es el ser divino. Pero como hemos intentado perdonar desde el lado humano, no hemos podido; y por eso hay gente que dice: “Pues que te perdone Dios, porque yo…” ¿Quién sabe? Tienen razón en un estricto sentido, pero solamente están viendo su parte humana, porque ellos también tienen a Dios dentro. Entonces, si dijeran: “Te perdona Dios dentro de mí, Dios dentro de mí te perdona. Gracias, Padre, y te suelto y te dejo libre”, y ese es justo el tratamiento que uno necesita hacer de perdón, Dios mediante. Y por eso el Rayo Violeta es efectivísimo, porque implica a Dios instantáneamente; y así esa persona sepa o no que necesita a Dios para perdonar, no importa; el rayo es la luz de Dios que nunca falla para perdonar. Vamos justamente a ver la diferencia entre rayo, llama y luz. ¿Quién me dice así, de bote pronto, cuál es la diferencia entre un rayo, una llama y una luz? Ahí está, dale el micrófono, porque está diciendo cosas certeras. Tu nombre, para que para que sepan que eres real. Ah, yo me llamo Marcia. Que no eres un bot. Marcia, sí Marcia. Cuéntame. “El rayo viene…” Sí, pero déjate el micrófono así. “Viene del del cielo a la tierra”. Ajá. “La llama es de la tierra hacia arriba”. Sí. “La luz…” Ay, ah sí, eso. Explícame. “La luz está en todos lados”. Buenísimo, buenísimo. Sí, sí, sí. O sea, vamos bien. El rayo es energía celestial, y la energía celestial viene de arriba hacia abajo; la llama es energía telúrica, y la energía telúrica proviene de la tierra y va de abajo y hacia… ¿Dónde busca una llama? Tú prendes una vela y ¿hacia dónde busca el fuego? Busca elevarse, busca volverse un rayo, regresar a la fuente; y la luz es el efecto de ambos. Entonces, si tú… Se llama Violeta de arriba, de abajo hacia arriba; pero la realidad es que para que venga una llama Violeta, primero tuvo que haber venido un rayo, porque Dios o la presencia divina manda la luz como rayos, y cuando ese rayo se se manifiesta, se produce una llama. Entonces tú puedes decir llama Violeta, rayo Violeta, luz Violeta, y estás activando la llama; no necesitas este… En específico, ¿me entiendes? Porque los tres son correspondientes, se trabajan así. Entonces, va por este lado. Vamos entonces a las expresiones de los rayos, que es lo más importante a trabajar en nuestro día a día. ¿Quién me quiere ayudar a leer el segundo párrafo de la 233? Gracias. “Expresiones de los rayos: Sí, cada uno de los siete rayos tiene infinidad de expresiones: un número, un día, un Elohim, un Arcángel, un maestro, coros angélicos, retiros etéricos, llaves tonales, monadas o presencias monadas, porque las monadas son las que hacen en el zoológico… Mónadas, mónadas, mónadas o presencias, yo soy Cristos internos, personalidades, razas, castas, países, ciudades, construcciones, regímenes políticos, óperas, películas, flores, aromas, gemas, alimentos e infinidad de asuntos… Malos. Exactamente”. ¿Qué quiere decir? Que los rayos expresan en todo. Tú mismo eres una expresión de los rayos. Tú sabes qué rayo eres. Tienes un rayo de la personalidad; tu personalidad está enmarcada en un rayo. A veces coincide con el día en que tú naciste, porque ese día hicieron todas las flores y en la pila del bautismo cantaron los ruiseñores, ¿verdad? Pues ves un calendario tú y buscas el año y el día en que naciste; o sea, el… Te vas a el calendario. Bueno, checa, chécate eso; porque en realidad no solamente es eso. Piensen ustedes que el día en que ustedes nacieron también había una energía proyectándose desde el sol, que es lo que se conoce como el zodíaco. Se los voy a pintar aquí para que… Supongamos que este átomo que está en pantalla es el sol, y aquí está la tierra, y es el día de tu nacimiento. Bueno, detrás del sol hay una constelación que es justamente como un reloj; son 12 constelaciones como las 12 horas del reloj, y esa constelación en específico, por la proyección del Sol… El Sol hace como una lupa en esos meses o en ese tiempo con la tierra. Entonces, la constelación que estaba detrás del sol cuando naciste es la constelación o la hora cósmica que se proyecta. Piensa tú que tú eres una vasija o un recipiente que cuando sales al mundo te impregna de esa luz que está proyectada desde una constelación y se proyecta en tu en tu cuerpo, en tu energía y demás. Y eso es lo que se conoce como el zodíaco. Entonces, el gran asunto es que eso se empieza a reflejar en tu día a día; pues, o sea, se empieza a reflejar en tendencias, en este caso de tu personalidad. Tu nombre… 18 veces, porque era como un código, no del día que tú naciste… Es que mira, ya hay tanta gente hablando para bien y para lo que no está tan bien de estas cosas que pueden haber inventos allí. Entonces, yo te diría que te traigas el libro de Conny Méndez, el cuatro en uno, 1, 2 y 3 que están allí, y que me lo traigas y que me digas: “Aquí dice 18 veces”. Ah, exacto. Ah, no, pues yo también, por eso estoy aquí. Léelos, cómprelo cada vez que puedan. Entonces, tienes el llamado signo, que no me acuerdo, tiene tu zodíaco natural; luego está…
El ascendente, que es de acuerdo a la latitud y la hora en que naciste, también te corresponde un ascendente específico de acuerdo al, al, al en qué localidad del planeta naciste y en qué hora pues. Y ese es el ascendente que, en este caso, dice hacia dónde tira tu vida, hacia dónde va. Entonces, esas son como energías que están allí presentes y, por eso, de algún otro modo hay características dentro de los signos zodiacales que se parecen. Y luego pasa que cada uno de esos, esos rayos, o sea, esas constelaciones tiene un maestro que te apadrina. Entonces, eh, cada maestro es de uno de los siete rayos; entonces, un rayo te apadrina. Entonces ya vieron la influencia: el día en que naciste, el Zodiaco en el que naciste, el ascendente en el que naciste; todo eso son tres rayos que están allí presentes, simplemente así, de, de, de la personalidad de inmediato. Súmale que tú no has vivido nada más esta vida, sino que llevas varias vidas y tienes dentro de ti un cuerpo causal y una energía que emana de ti naturalmente, porque has trabajado muchas de esas, de esas vidas. Y luego puede haber otro que es para lo que veniste a este mundo, que es tu plan divino de perfección; porque, por ejemplo, tú puedes ser muy bueno para la salud y sanar gente y demás, y simplemente con verlos. Pero en esta vida tú viniste a trabajar la provisión, o tú viniste a ser del Rayo Oro Rubí. Entonces, eso son factores, digámoslo así, que van moldeando la personalidad; pero de algún otro modo tú te vas dando cuenta como para qué eres bueno, y tú dices: “las cosas en este ámbito se me reflejan muy rápido”. Y hay gente que dice: “sabes qué, yo la prosperidad se me manifiesta muy rápido”, quiere decir que ya traes eso. A mí, eh, o habilidades, sabes: “que yo sé muy bien cómo manejar empresas”. A mí, ponme una empresa y yo la saco de la bancarrota. Esos son tesoros en los cielos que traes ya guardados, y son dones justamente de gestión, de administración, de liderazgo empresarial que ya se traen. Hay gente que dice: “pues yo no sé, pero yo este, curo a la gente”, y si esa persona aparte se estudió medicina, etcétera, pues es una doble fuente de curación, digámoslo así, porque tiene ese don o esa cualidad o esa habilidad. Entonces, esos rayos están todos metidos dentro de nosotros, que para, en este caso, sería… es muy bonito, ¿verdad?, cuando te dicen: “ah, pues yo de qué Rayo soy, ¿quién Rayo soy?”, ¿verdad? Se llama Siete Rayos, exactamente. Entonces, y Mendes también lo tiene metido en su cuatro en uno, por si ya tienes ese libro, pues ahí está metido. Ciencias de la Nueva Era es donde viene lo del Zodiaco, exactamente. Y luego hay otro que se llama Psicología de los Siete Rayos; esos dos son de Rubén Cedeño, y ahí viene un poquito marcado así, casi casi que te leen, te leen tu carta de los rayos. ¿Vale dudas hasta aquí? Muy bien.
Estos siete rayos se trabajan con los días de la semana, porque son siete rayos, siete chakras, siete días de la semana, siete notas musicales, siete arcángeles, siete Elohims; todo es séptuple en este universo donde nosotros nos manifestamos. Entonces, cada uno de los rayos tiene una mayor preponderancia o mayor energía o vibración de acuerdo a los días de la semana: el domingo, del primer Rayo azul; el lunes, segundo dorado; martes, tercer Rosa; miércoles, cuarto Rayo blanco; jueves, quinto Rayo verde; viernes, sexto Rayo Oro Rubí; y el sábado, séptimo Rayo Violeta. Si tú trabajas las meditaciones diarias, si tú meditas en ese rayo, en sus cualidades y dones dentro de ti, eso se, se multiplica. Y si te vistes del color del rayo, hay una promesa de una maestra llamada Amarilis que justamente te empieza a activar esos dones y esas cualidades. Entonces, si tú empiezas a hacerlo así diariamente, con el color del rayo, te van dando esos dones que justamente hemos visto hasta acá. Cada uno de esos rayos tiene los dones que hay que querer trabajar y querer en nuestra vida. Entonces, ya los conocen ustedes, ya los han estudiado previamente; eso es metafísica básica que hay que saber, y esa presencia hay que buscarla en nuestro día a día. Nosotros tenemos que ver cómo manifestamos esos rayos; eso es de lo que se trata nuestro asunto acá.
Entonces, si tú ya te vas dando cuenta que tú viniste a esta encarnación a trabajar más la prosperidad, o ocupas más prosperidad en esta vida que todos ocupamos, si más prosperidad, pues tú te pones con el Rayo Oro Rubí todos los días, aunque no sea viernes, porque tú ya antemano sabes que eso se ocupa en tu día a día, y todos los días andas: precipitación, precipitación, precipitación; suministro, suministro, suministro; provisión a todo, provisión. Y puedes decretar: “Yo soy el Rayo Oro Rubí, el Rayo de la paz y la provisión; de la paz y la que me envuelve en un óvalo, en un óvalo de luz Oro Rubí, de luz Oro Rubí, que me brinda, que me brinda, me suministra, me suministra, me mantiene, me mantiene, y me sostiene, y me sostiene con todo lo bueno, con todo lo, lo ahora y siempre, ahora y siempre, ya manifestado, ya manifestado, visible y tangible, visible y tangible en mi mundo, en mi mundo. Gracias Padre, gracias Padre, que así es para mí y para todos”. Y te pones así. Todo lo, la provisión es lo que más… el decreto que más rápido se manifiesta, porque es evidente que es físico, físico, físico; ese, ese don. Entonces, es para trabajarlo y para decretarlo. Entonces, cada una de esas meditaciones van justamente con las expresiones de los rayos. Vamos a la página 234, si les parece bien, que es justamente donde están los dones; ese cuadrito hay que marcarlo, que justamente, eh, nos habla de los Rayos de acuerdo al número que corresponden, y eso ya es conocimiento especializado metafísico. Entonces, eh, ya si ustedes saben metafísica, ya no solamente digan “Rayo azul”, pueden decir “primer Rayo azul”, y así es justamente, eh, como su nombre completo formal. Allí están los dones, las cualidades de acuerdo a lo que ocupen; pónganse con ello. Si ocupan ustedes cohesión, inclusión, están llegando a lo mejor a un rancho nuevo, un pueblo nuevo, a un trabajo nuevo donde nadie los conoce, o empiezan con un equipo nuevo; ocupan inclusión, cohesión. O si nadie se habla ahí donde, donde viven, inclusión y cohesión; Rayo tercer, Rayo Rosa, ¿verdad?, del amor, y se ponen con ese Rayo Rosa, y así. O dos personas que ustedes sepan que no se hablan, los envuelven en un Rayo Rosa: “los envuelvo en mi círculo de amor para que no anden peleados”, ¿verdad? Eh, si una persona ocupa concentración para presentar un examen, hacer un trabajo muy especializado, Rayo dorado, o quinto Rayo verde, que es el de la precisión; los médicos, los abogados, los tecnólogos, los científicos ocupan de muchísima precisión. Y ese es justamente el Rayo verde, aparte de la concentración. Si se ocupa libertad, una persona que está, eh, eh, falta de libertad material, libertad mental, libertad emocional, ¿qué rayo ocupa?, el Rayo Violeta; y tú le visualizas y le dices: “yo soy en ti el Rayo Violeta”, cómo es: “yo soy en ti el Rayo Violeta”. O escriban ese decreto para que se les quede de tarea; todos los decretos sirven acá, porque son las tareas que vamos a ir realizando de aquí a que nos volvamos a ver. Todas estas sesiones de metafísica son proféticas en muchos de los sentidos de nuestra vida; es como cuando abres la Biblia, un texto espiritual, pilares de la metafísica, lo abres y dices: “que me hable el libro”, y el libro te habla y te dice lo que estás viviendo y qué necesitas trabajar en muchos de los sentidos. Una charla de metafísica, una actividad… este tema viene a nosotros por vibración; es que todos los que estamos aquí lo ocupamos, por de acuerdo al momento en el que estamos, de acuerdo a nuestros planes y proyectos que vienen por delante, eh, justamente reforzar algo en nuestra vida, y es por eso que estamos con estos temas. Y es que si no te ha pasado, es justamente que este es el aprendizaje o la enseñanza de lo que ha de pasar en tu vida en el próximo, en las próximas semanas. Por eso uno tiene que tenerlo prácticamente en la punta de la lengua todos estos decretos, porque allí es donde uno empieza como con una varita mágica. Y ese canijo, pues, ocupa Rayo azul para que deje de ser canijo, para que sea celestial. Una persona anda portándose en negativa: “yo soy el Rayo blanco”, el blanco es el del positivismo; “yo soy el Rayo, yo soy en ti el Rayo blanco del positivismo, yo soy en ti el, el Rayo blanco”, y lo visualizas en una luz blanca; así que casi casi lo dejas de ver de tanto que ocupa el positivismo, eh. Y así con sus hijos, los nenes, Rayo dorado. Mande.
Ay, pues es que ya me has contado tanto y ya no voy a decir tu nombre para que no escuchen esta grabación. Sí, los grandes también, ¿no?, talegones, pero ocupan, ¿verdad?, dice el dicho, ¿verdad?, que que no se deja de, de ser padre nunca, y es una preocupación natural, yo creo, eh, seguir en adelante con eso. Nada más que un nene menor de edad, este Rayo te lo recibe y lo absorbe prácticamente; se vuelve ese rayo en ese instante, por eso no le anden decretando un Rayo azul, ¿cómo se va a poner?, ¿verdad?, o sea, ¿por qué lo así poderoso va, te va a destruir las paredes como Bambam?, ¿verdad? Sí, sí, sí, te escucho con el micrófono para que todo mundo también lo pueda aprovechar. Muchas gracias, eh, más que nada es una pregunta, eh, como ¿qué Rayo? Bueno, sé que todos me hacen falta los siete, ¿verdad? Pero a todos sí, a todos, pero en qué rayo me podría yo identificar un poco más para trabajarlo, ya que mi situación ahorita está, pues, termino en, en pocas palabras, estoy como que empezando de cero en todos los sentidos; eso. Por ejemplo, tuve algunas pérdidas económicas, morales, físicas; todo estoy así con lo que llevo puesto, eso. Entonces, ¿como qué Rayo puedo trabajar? No tengo ingresos, no tengo trabajo en este momento. Entonces, para no hablar tanto negativo, lo que tengo es esto, lo que llevo puesto en este momento; bueno, no tengo casa, entonces la vendí, tuve que venderla; este carro, todo, todo, bienes, este, físicos, materiales, cosas materiales, todo. Entonces, ahorita estoy como que en todos los rayos, pero uno que me pudieras, este, decir en qué trabajar más. Bueno, primero te quiero felicitar.
Muchas gracias. ¿Por qué? Puedo preguntar ¿por qué eres la persona más libre de esta sala? Sí, gracias. No tienes prácticamente compromiso con, con nada, con nadie; podrías irte a vivir a Noruega y nadie te lo podría impedir. Entonces, ese es número uno; estás ahora mismo, eh, eh, en, con una oportunidad muy grande que es justamente todos los caminos abiertos, los siete rayos disponibles, gracias. Entonces eso es una maravilla. Número, número dos, así, este, el Rayo que está presente en un nuevo comienzo en la vida del ser humano cuando nacemos, estás como recién nacida; ¿qué tienes cuando eres recién nacido?, ni tu ropa del día, ¿verdad?, estás como nuevo; es el quinto, perdón, cuarto Rayo blanco de la resurrección y la vida. Tú estás en una resurrección, comenzando desde, desde el origen, pero resucitando con todo el aprendizaje que ganaste en el tiempo anterior. Entonces, anclame. Gracias Padre, sí, gracias Padre. Entonces, eso es, son momentos en la vida que a todos nos toca en un momento determinado vivir, y si uno lo puede vivir con los Rayos, pues qué maravilla. En la realidad es que allí, eh, el Rayo blanco es esencial para estar positivo, para, para no, no aceptar ningún tipo de pensamiento, eh, discordante; lo discordante es lo que no con, concuerda con lo divino. Cuando tú vives en concordia divina, tú piensas positivo y te va, te va a ir bien, vas a triunfar, tienes todas las oportunidades, toda la luz, todo lo mejor. Tú no puedes permitirte que ningún pensamiento te haga discordante, te haga obrar con, con… es lo que más tienes que cuidar en este momento, porque existe esa tentación, a pesar de que eres la persona más libre; justamente tienes que blindar tu mente para, para que no lleguen esos pensamientos de que no existen, pero que la gente piensa en realidad. Ese es, es, digámoslo así, donde tú te tienes que visualizar en un Rayo azul protegida, siempre, sobre todo tu mente, y dices: “yo soy el Rayo azul de la protección divina en mi mente, en mis sentimientos y en mi mundo. Gracias Padre, cómo es: yo soy el Rayo azul de la protección divina”, en mi mente y te visualizas así con puro Rayo azul, porque allí es justamente donde esa sugestión… no hay que permitir que nada te haga actuar con esas sugestiones; esas sugestiones traen miedo, traen angustia, y todo eso es fantasía; te lo voy a decir como lo dice Met Fox: “si en verdad perdieras todo, llega un momento en la vida en que es todo, ¿qué más que acaso no ya pasó lo peor que te podía pasar?”, dice en Met Fox, “que no sería ese el momento de tener una gran demostración de Dios en tu vida”, y eso es, es también que no le ocurre, no ocurre, no le ocurre a cualquiera. Y tampoco, eh, puede ocurrir, y tampoco es tan dramático como pensamos que cuando nos ocurre, no es tan dramático como pensamos antes de que nos ocurra o sin habernos ocurrido; eso son fantasías de la mente. Entonces, son las cosas que nosotros por medio de los rayos es como si tuviéramos un ejército, eh, con nosotros, eh, de justamente del, de la luz sacándonos adelante, respaldándonos, dándonos fuerza, energía, y que es, es la, la luz de Dios. Antes no vivíamos bajo esa luz, vivíamos con lo humano, y eso humano siempre, siempre, siempre, eh, eh, se degrada; es la ley humana, es la degradación; la ley divina es la regeneración. Entonces, todo lo divino se multiplica, crece, se expande, hace el bien. Entonces, eso es lo que hay que saber al respecto, y ahí es justamente cuando vienen los maestros. Dice acá: “donde se pueda hay que conectar con la divina presencia de Dios dentro de nosotros para inundar el sitio con la luz del Rayo del día”. E donde quiera que anden, lleven los rayos ustedes. Ese es el servicio metafísico de la luz que les corresponde a ustedes, como apenas el mundo va conociendo los rayos, y ustedes son pioneros en su ciudad de todo esto, en sus territorios, en sus familias, en todos lados. Esto es que ustedes van… ¿qué?, a su trabajo y tú dices: “yo soy el Rayo Oro Rubí de la provisión en todos mis colegas”. Eh, vas a una escuela: “yo soy el Rayo dorado de la sabiduría presente en todos los estudiantes, cuerpo docente y en todos. Gracias Padre”. Y así tú vas proyectando esos rayos; eso tiene una influencia y un poder muy grande, de modo que no vuelve a dejar a una, a una comunidad, eh, como era antes; ustedes están metiéndoles el acelerón, les están poniendo un cohete en las enaguas a toda esa gente, les están moviendo la ascensión. Entonces, eso cambia el panorama de todas las personas, todas las personas. Si ustedes viven rayados, si ustedes viven con esta luz, todas las personas que tienen contacto con ustedes, todas las personas que entran a sus casas, todas las personas con las cuales ustedes interactúan, ustedes les están proyectando la luz sin querer queriendo; no hay forma en que… porque es principio de vibración, todas las personas, ustedes les están metiendo la ascensión en sus vidas, y por eso a las personas que ustedes conocen les empieza a ir bien, porque ustedes son esos proyectores de la luz en ellos. Y si ustedes les meten más candelas, de verdad, no hay límites para trabajar con los rayos. Si ustedes quieren decretar los rayos en la mañana, en la tarde y en la noche, eso trae un efecto de aceleración tremenda en la vida; eso te multiplica al 300 tu bienestar en todos los ámbitos; no vuelves a ser el mismo. Es allí donde este, todo esto actúa; a veces nos pasa, en este caso, a los que andamos de metafísicos, que esto nos dispara la vida, o sea, literal, es como si te amarrara a un cohete y al infinito y más allá, porque no sabes dónde vas a parar, y acabas viviendo en otra ciudad, acabas haciendo otras cosas, acabas… claro, si sigues en esta vibración, la vida te sigue disparando. Entonces, eh, por ejemplo, hay un curso que, que cada vez que doy la vida me, se me, se me dispara para bien, gracias a Dios, pero se me dispara tanto que no puedo dejar, no puedo terminar de dar el curso porque empieza una energía, una vibración, un ritmo de vida que está tan distinto que así como que apenas me acomodo doy la siguiente charla de ese curso y otra vez, exactamente, porque esto no… perdón que me perdonen, ¿verdad?, pero esto es de Dios, pero no tiene nada que ver con Dios; no sé si me hago entender. Esto es de Dios porque Dios trabaja mediante principios que aunque tú no creas en Dios, pero si tú trabajas con la luz, es activa la presencia de Dios en ti. Y una persona sin hablarle de Dios, pero tú estás invocando los rayos y Rayo azul y Rayo dorado y Rayo Rosa, eso actúa por principio de vibración en cada uno de los rayos, y por eso eleva la vida y se manifiesta el bien y triunfa y todo sucede para bien, pero no es necesario tener una devoción, una, un rezo específico, un… ¿me entienden?, no es necesario ser creyente como se ha creído que debe de ser uno. Por eso, afortunadamente, ese es el permiso que da la metafísica; te permite ser, digámoslo así, agnóstico en la idea de que no… nadie se imaginaría a veces que un metafísico pues se viste de civil, anda por la calle, este, dice, y se dedica a cosas que se dedica la gente normal, pues hace cosas que hace la gente normal, pero que esa persona viva con esa vibración, eso es otra cosa. Entonces, la metafísica es de Dios sin que las personas tengan que hacer un voto de que creen en Dios, un credo, una amén, una creencia, un tipo específico de, de, de, de manifestación de fe, ¿saben?, y eso nunca en la historia de la humanidad se había visto, ¿saben por qué?, porque en esta era que estamos ya se permite que encarnen personas de los siete rayos, y cada persona de cada uno de los rayos ve a Dios distinto. Por ejemplo, los, los del quinto Rayo verde ven a Dios mediante la ciencia, mediante las leyes de la naturaleza, mediante la ley de causa y efecto. Entonces, ellos, este, no, no creen en ninguna devoción, pero creen en las pruebas de las leyes de la naturaleza, de la ley de gravedad, de las leyes de la física, ahora de la física cuántica, que es una exploración más metafísica de todo esto, pero eso es en lo que ellos creen. Entonces, ellos también están conociendo a Dios por ese, ese, ese método. Y los del Rayo Oro Rubí son donde se vivieron los, los 2000 años previos, pero en la era del Rayo Oro Rubí solamente encarnaba gente del Rayo Oro Rubí; en la era del Rayo verde solamente, eh, encarnaba seres del Rayo verde, y así con cada uno de los rayos solamente en cada era encarnó; pero no en la del séptimo Rayo. En la del séptimo Rayo, si ustedes ven los índices de población desde los años 1950, 1954, que inició la era de Saint Germain, vean ustedes que la tierra no estaba ni en 2 billones de habitantes, porque esas almas cuando no encarnan quedan rondando alrededor de la Tierra, y la Tierra tiene en su… que es un aula, es la casa de estudios más grande que existe, 10 billones de almas aquí estudiando y aprendiendo. Entonces, la explosión de la población mundial se generó justamente porque ahora sí está permitido que encarnen, encarnen de todos los siete rayos. Entonces, esto vuelve la ecuación todavía más compleja, si se dan cuenta, porque cada uno tiene su prueba de fe, tiene su manifestación de fe, y por eso los rayos trabajan en ese sistema, que con que tú tengas la vibración de ese rayo, ese rayo se expresa. Ahora, busca el equilibrio o el balance en tu vida con los otros rayos que te hagan falta, pero de que tú traes una expresión específica de un rayo, eso es, es tu fe. Entonces, eso es muy interesante en estos tiempos en los cuales estamos; no importa, eh, el asunto, mientras tú trabajes con esos rayos, eso se va multiplicando, expandiendo en tu vida, y queda como una ganancia en tu haber causal, o sea, queda dentro de tu vida. Muy bien. Todo estos siete rayos, vamos a ver que, eh, sanan siete pobrezas; las siete pobrezas están en la página 235; son la negación de los siete rayos; es justamente cuando nos demos cuenta que está esa apariencia… esto es muy importante, la gente no es buena ni mala, solamente asume actitudes con, con los rayos o ignorándolos, tan, tan. Entonces, eh, eso es justo donde nosotros nos debemos de dar cuenta que está esa apariencia, ya sea de mala voluntad y de debilidad; ocupan el primer Rayo azul; una persona con ignorancia y brutalidad, el segundo Rayo dorado; una persona con apariencia de odio y división; una persona con apariencia de inarmonía, depresión y… faldadiseños. [Música] [Música] Justo que ustedes van a ver el tratamiento que corresponde a cada persona; no sé si, seguramente ustedes…
Les pasa porque deben de ser personas más sensibles. Pero casi casi que ustedes ven a una persona y saben qué rayo necesita. Eso es el, el deber del metafísico. Entonces, es el servicio de los rayos. Por eso el libro que de decretos en metafísica se llama “El libro de servicios”, porque justamente es el libro con el que se decreta los siete rayos. Allí, nada más para saber, Lili, si, si hay libros de servicios todavía.
Ah, okay. Bueno, hay alguno, muy bien. Entonces ahí están los rayos del día, muy importante; y las meditaciones diarias son justamente las enseñanzas que se dieron, eh, para meditar cada uno de los días. Los siete rayos, eso quedó compilado en un libro. Y piensen ustedes que nosotros estamos aquí reunidos en esta sala, ya hemos meditado en conjunto. Pero si ustedes quisieran seguir meditando con el grupo, como si estuviéramos aquí reunidos todos los días, el modo de meditar es cada uno de los días el rayo que corresponde; y es, y piensen como si estuvieran aquí en el grupo. De hecho, lo que hace uno en la meditación es que recibe la luz de lo Superior y luego la proyecta a todos sus condiscípulos. Tú visualizas la luz del rayo oro rubí que desciende a ti y luego la proyectas a todos tus compañeros, y luego a todos, una línea hacia abajo, a todos los que penden de ti, que es ahí todos tus seres queridos, familia. Pero la ruta de la luz es así; por eso se forma una cruz de arriba hacia abajo. Luego se hace el, el, la trave, o lo transversal, y luego hacia abajo. Tú visualizas como los rayos llegan a ti, como los rayos se expanden con tus condiscípulos. Y eso crea una fuerza y una masa de energía muy potente, y luego eso se expande al mundo. Y obviamente, eso comienza pues por los que tienes más cercanos. Por eso a ellos les llega toda esa energía metafísica primero, porque son la primera humanidad que tú conoces; porque a pesar de que son tus seres más cercanos, no dejan de ser la humanidad.
Vamos, entonces, eso también lo podemos trabajar por medio del santo aliento; y el santo aliento es muy sencillo: es respirar en cuatro pasos. Número uno: inhalen por nariz, retengan ese aire, exhalen por nariz. Y ahora, sin aire, inhalen y visualicen un rayo blanco, cómo lo están respirando; retengan ese aire y visualicen cómo les llena; exhalen por nariz ese aire y visualicen cómo llena toda esta sala; y quédense sin aire y vean cómo llega a todo el mundo. Inhalando, yo estoy inspirando el rayo blanco; reteniendo, yo estoy absorbiendo el rayo blanco; exhalando, yo estoy expandiendo el rayo blanco; y sin aire, yo estoy proyectando el rayo blanco. Ahora, el rayo oro rubí: yo estoy inspirando el rayo oro rubí; reteniendo, yo estoy absorbiendo el rayo oro rubí; exhalando, yo estoy expandiendo el rayo oro rubí; y sin aire, yo estoy proyectando el rayo oro rubí. Descansamos. Si se dan cuenta, eso es lo que produce. También esos cuatro pasos son los cuatro pasos de la cruz que vimos: inhalando, reteniendo, exhalando, proyectando, selo alrededor, y luego sin aire al mundo. Y eso, si ustedes se concentraron un día en inspirar el rayo del día, todo el día, olvídense, ese rayo no solamente está presente en ustedes, ese rayo cambia la energía del sitio en donde se encuentran cabalmente. Esa son de las cosas que hay que ver para crear. Pero ustedes en metafísica siempre les decimos: no crean nada a nadie, comprueben todo por ustedes. Y si eso ocurre y tiene comprobación, pues ya ustedes deciden, pero no hay que creer nada más porque sí.
Y ahora justo vamos a cerrar por medio de los decretos de cada uno de los siete rayos, que ya vamos a ver que están a partir de la página 238 del libro de Pilares de la Metafísica. Entonces podemos mentalizar, sentir, decretar el primer rayo azul y decir: “Yo soy la divina presencia de Dios del primer rayo azul, del Yo Soy. Los siete principios universales: el poder, la fuerza, la buena voluntad, la fe y la protección en mí y en toda la humanidad”. Rayo dorado: “Yo soy la divina presencia de Dios del segundo rayo dorado de autoconciencia, sabiduría, inteligencia, iluminación, intuición, genialidad, comprensión, sensatez y omnisciencia en mí y en toda la humanidad”. Tercer rayo rosa: “Yo soy la divina presencia de Dios del tercer rayo rosa del amor divino universal, incluyente, cohesivo y afectuoso con todos, agradecido, sensible, tolerante, amador y unificador en mí y en toda la humanidad”. Cuarto rayo blanco: “Yo soy la divina presencia de Dios del cuarto rayo blanco de la autoconciencia, de la armonía, pureza, belleza, el arte, la disciplina, invisibilidad ante el mal, resurrección y ascensión en mí y en toda la humanidad. Gracias, Padre”. Quinto rayo verde: “Yo soy la divina presencia de Dios del quinto rayo verde de la autoconciencia, de la verdad, vida, vinculación, ciencia, curación, consagración, concentración y musicalidad en mí y en toda la humanidad. Gracias, Padre”. Sexto rayo oro rubí: “Yo soy la divina presencia de Dios del sexto rayo oro rubí de la provisión, paz, gracia, devoción, misticismo y serenidad en mí y en toda la humanidad. Gracias, Padre”. Y por último, séptimo rayo violeta: Ahí no viene la página, ¿verdad? Ah, es que el, perdónenme, es que el séptimo rayo violeta es el cuarto pilar. Entonces está en la página 247, o sea, está a propósito, no crean que les volaron la página. Vamos, entonces: “Yo soy la divina presencia de Dios del séptimo rayo violeta, perdonando, transmutando, ordenando y liberándome de toda opresión, atadura, sufrimiento, limitación y mal karma a mí y a toda la humanidad. Gracias, Padre, que así es”. Muy bien, dudas si las hay. Todos esos decretos, eh, guarden esas páginas porque son los decretos para los días de la semana, cada uno de los rayos. Hagan su santo aliento visualizando el rayo, absorbiendo, reteniendo, exhalando, y luego: “Yo soy la divina presencia de Dios del sexto rayo oro rubí”, o del rayo que corresponda, y te pones allí a activarlo justamente en el sentido de trabajo metafísico. Dudas si las hay. Todo claro.
Bueno, pues justo con esto vamos a cerrar la actividad del día de hoy. Vamos a hacer nuestra donación. Esta donación permite que estas actividades se cubran, se sostengan aquí en Ciudad de México, se pague la renta del salón, que podamos tener más sesiones en un futuro y que de este modo pues se pueda saldar todo y, y tener y prosperar en este grupo metafísico. Entonces vamos a colocar el donativo en nuestra mano derecha, vamos a bendecirlo, lo vamos a agradecer y vamos a hacer decretos de prosperidad, si les parece bien.