📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Las Crónicas de la Pepa 2 La guerra de la independencia

tunAtun animatoons26:38

Transcription

Corre el año 1812 después de Cristo. Toda la España está ocupada por los franceses. ¿Toda? No, un pequeño territorio todavía resiste a las tropas del imperio de Napoleón Bonaparte: la isla de León y Cádiz.

Está ocurriendo en Cádiz: "¡Viva la R-a y que viva la Constitución!". Eso quisiera yo saber lo que está j-iendo en Cádiz. ¿Y por qué todo el mundo me llama [Música] [Aplausos] Pepe?

Capítulo 6: El Avance Francés

Tras la revuelta del 2 de mayo, el pueblo español está en pie de guerra. Pero no todos los españoles estaban en contra de los franceses. En la España de entonces, los afrancesados existían tres tipos: los convencidos ilustrados y de la nobleza, los funcionarios por imposición y aquellos que se arriman al sol que más calienta.

"¿A dónde va con el peluquín?"

"¡Cabeza, pel, pel!"

"Eso es una peluca de la Ilustración de la Fran que se ha puesto muy de moda en la etiqueta."

"Lo pone, pero si nunca salía del pueblo."

"A ver, a [Música] ver."

"Te dice: 'No, mira, aquí lo pone claramente'."

"Ya, pero esta letra y esta no se pronuncian."

"¿Y entonces por qué la escriben?"

"Los franceses que se complican. Soy unos catetos."

"Eso es lo que se lleva. Además, me he puesto un franc que quita el sentido."

"El sentido te lo voy a quitar yo de un guantazo. Anda, atrá para acá la dichosa peluca. ¡Ay, que no afrancesado eres! ¡Una francesa!"

El excesivo castigo infringido por Murat con los fusilamientos provocó que pronto se produjeran levantamientos en el resto de ciudades. De una forma similar ocurría un incidente premeditado. Este provocaba que el pueblo se alzara contra las autoridades que eran destituidas con el nombramiento de unas juntas de gobierno.

"Disculpe, ¿podría sujetarme esto un momentito?"

"Los Frances han pegado niño con un palo."

"Los franceses le pegan a los niños y no pronuncian todas las letras de las [Música] palabras."

"Lo bueno que soy creando incidentes premeditados. Ponte aquí una y enróllate con algo para comer."

El hecho de menospreciar la resistencia española le hizo perder su primera contienda en campo abierto: la Batalla de Bailén. Un ejército improvisado y liderado por el general Castaños vence al general Dupont. Este enfrentamiento provocará la retirada francesa.

"El dup dup el Per de San Roque."

"Dup."

"Silencio y atrás. A ver si guardamos la compostura y el saber estar."

"Hay que saber perder, pero sobre todo hay que saber ganar."

"¡Hemos ganado!"

"E, hemos ganado la copa del me."

"Los que han perdido se la han bebido."

"Los que han Gan se otra vez hacer la maletita."

"Const, ¿están preparadas mis pertenencias y emparejadas mis medias?"

"Sí, todo está preparado para desalojar, incluso sus 30 botas de vino de Valdepeña."

"Sea discreto con España, por menos de nada le ponen a uno un mote."

"Eh, disculpe, majestad, creo que usted ya lo tiene."

"¡Pepe Botella!"

"Por todos los demonios. ¡Estos españolitos son de guillotina! Al final se me va a quedar lo de [Música] Pepe."

Con la recuperación de Madrid, se formó una Junta Central presidida por el Conde de Florida Blanca. Pero el enfado de Bonaparte era grande, que decidirá intervenir personalmente con el grueso de su ejército.

"¡Antoan, al ataque! ¡Y que Viva Viva la R-a y que viva la Constitución!"

"¡Quietos! ¡Ir! Vamos a ensayar el 'Viva la Peppa' y todos atentos al compás."

"'Viva la Peppa' y que Viva Viva la R-a y que viva la Constitución y que viva viva mre'."

"Que esa no era la musiquita. Que no nos enteramos."

Capítulo 7: Vuelta de Napoleón y Traslado de las Cortes

Otoño de 1808. España se refuerza y vive bajo el optimismo de la Batalla de Bailén, donde se había conseguido la esperada retirada de los franceses. Pero la contraofensiva napoleónica no se hizo esperar.

"Pues sabes lo que te digo, ahora se vive mejor que con el Pepe Botella ese que le pegaba al tinto que no vea."

"No sé, no sé. A mí me parece gente refinada."

"Oreja, y los Bonaparte son una familia de toda la vida de Francia."

"¡Anda ya, hombre! El Pepi es Napo. Dos catetos que te lo digo yo."

"Mucha tontería de Revolución Francesa y aquí no se han comido nada."

"Los franceses se complican. Lo que yo te diga."

"Eso así y así será siempre."

"Cabeza."

"Napoleón."

"Sí, Napoleón y el hermano."

"Los dos."

"No, que te digo que por ahí viene Napoleón."

"Don Napoleón, digo. Excelentísimo señor, ¿no querría usted por casualidad un poquito de agua?"

"Tenemos también agua con sab-a-eno, ideal para caballo. Aparte gusano."

"No te digo yo que es un cateto, pero mira cómo cabalga. ¡Qué porte, qué estampa!"

"¡Porte, estampa! Si es un enano cabezón."

El enano cabezón desplegó sus fuerzas en abanico, controlando todo el territorio. El avance llegó por la cuenca del Duero y Portugal, por el Sistema Central y un tercero por el Ebro hacia el Levante. La resistencia fue deshecha y Madrid cayó en diciembre de 1808.

"José I vuelve a Madrid."

"Uf, aquí huele cegado. Esto va a haber que ventilar."

"Los Conan cuando tú puedas."

"Estoy acto de mi mano todo el día."

"Maletita para arriba, maletita para abajo."

"¡Josep, abre la puerta! Que para mí no es."

"Josep, ya que estás de pie, tráeme chocolate de la cocina."

"Joseph reina en Nápoles."

"No, Joseph ahora reina en España."

"Josep, esto, Jose, lo otro, josep, josep, josep, josep."

"Perdón, eh, majestad. Sus pertenencias están en sus aposentos y toda su ropa colocada en el armario."

"Pues tú bien. Espero que no haya ningún calcetín desemparejado."

"Sus calcetines están perfectamente emparejados y ordenados por la intensidad de sus colores."

"Ya que vas a las cuadras, dame mis botas de montar."

"Pero si yo no voy a las cuadras."

"¿Cómo me dijo usted de montar?"

A raíz del triunfo de Napoleón en Ocaña, comienza el avance hacia Andalucía, donde la Junta Central se vio obligada a trasladarse.

"Pues no hay mal que por bien no venga. Ahora con este ataque de napole, trabajito para el reto y claro."

"Y ahora va resultar que le tenemos que dar las gracias a Napoleón."

"Las gracias, no. Oreja, pero reconoce que no nos ha venido mal, ¿sabes lo que te digo?"

"Cabeza, que como se está poniendo la cosa, esto se va a convertir en un negocio de futuro porque creo yo que vamos a dar más de un porte."

Poco a poco, todo el territorio español quedó anegado bajo el yugo de Napoleón. Las ciudades que más resistieron heroicamente fueron cayendo ante la superioridad francesa.

"¡Ya estamos aquí, Oreja! En el centro de Sevilla. Por lo menos no hemos tenido que aparcar carro en doble fila."

"Que no. De las Cortes, de las Cortes."

"¿Qué dice, chiquillo?"

"Señorita, somos los de las Cortes."

"Pues aquí ya tenemos cuadro flamenco."

"¿Pero qué cuadro flamenco ni qué niño muerto? Somos los responsables del traslado de las Cortes Generales a Sevilla."

"Esto es un dobl flamenco, mi herman."

"Pues vaya [Música] corte."

"Bueno, una bromita, hombre. Qué chungo eres."

"Cabeza, pues la dirección la tenéis mal. Pero de todas formas, la gente dice que los abastos están llegando por Carmona, así que mejor que tires pa' Su."

"Par su, el su, sí, esto que está debajo del norte."

"Resalado, una cosita, ya que vais para su, ¿me podríais llevar con ustedes?"

"Sí, gracias."

"Resalado, espérame que voy a por mi bártulo."

"¿Qué quieres? Nos quedamos de camino y además me gusta."

"Yo le gusto."

"Me ha llamado dos veces."

"Resalado."

"¡Qué poco sabes de mujeres, Cabeza! Si una mujer te dice 'resalado', simpático, le caes bien, pero no le gusta. Otra cosa es que te diga, no sé, 'guapetón', por ejemplo."

"¿Y eso?"

"Y eso así y así será siempre."

"Cabeza, cambia esa cara de enfadado. Guapetón, que al final te vas a alegrar de haberme traído."

"La sierra está llena de guerrilleros y el que manda es mi primo, El Tempranillo."

"Pero a ti qué te pasa, Resalado."

"Uy, menuda cara de vinagre que me lleváis los dos."

"Pues yo no me pienso amargar."

"No amarga, a mí nadie el viaje."

"[Música] Mira, guapo, el caballo."

"Mira, guapo, préstamelo, hombre."

"Emelo, venga, dame una vueltecita, después te lo devuelvo."

"El caballo es mío."

"Ser t, pero si el caballo de la serie, serie, le dan el pap de Napoleón y se creen algui."

Capítulo 8: Guerrilleros

En los tiempos en los que la ocupación francesa era casi total, cobraron importancia los grupos guerrilleros que hacían imposible la vida a los ejércitos franceses y luchaban para provocar una retirada del enemigo.

"No te preocupes, te he traído las hierbas tranquilizantes para cuando tengas miedo."

"Pues ya las puedes ir sacando."

"Tranquilo, solo debes temer cuando escuches el horrible ruido que hacen al abrir sus navajas."

"Como [Risas]"

De bandoleros destacaba uno llamado El Empecinado, que debía su nombre a la localidad donde nació, Castrillo de Duero, por donde pasaba un río con un alto contenido en pecina.

"A ver, los franceses pasarán por este camino de la llanura al amanecer. Nosotros subiremos una gran piedra redonda a esta colina y la haremos caer sobre los caballos que estarán bebiendo agua en este río y iniciaremos entonces una emboscada en la llanura."

"No hay colina, pues la fabricamos a pico y pala."

"Tampoco hay río, vamos a ver."

"Pues cavamos una zanja y le ponemos."

"A ti, El Empecinado, ¿de dónde te viene?"

"Efectivamente, el calificativo Empecinado surgió en honor a este valiente guerrillero."

Las guerrillas eran pequeñas partidas armadas que combatían a unidades sueltas francesas y atacaban en el momento y el lugar más [Música] inesperado.

"Qua aguaa."

Otro artífice de la guerrilla a destacar fue, curiosamente, un sacerdote: El Cura Merino. Al parecer, los franceses lo obligaron a tocar el bombo en la orquesta del ejército francés y fue esto lo que le provocó su adhesión a la [Música] guerrilla.

"A sin pecado concebida."

"Por estas que me las Vais a [Música] pagar."

Otro guerrillero que sería más conocido posteriormente fue El Tempranillo, que además de no ser un perverso y sanguinario guerrillero, tenía un enorme poder de seducción sobre las damas a las que robaba.

"Es ú una dama tan bella y tan hermosa que cualquier adorno que lleve estropearía su belleza natural."

"Vos no seréis El Tempranillo."

"Para servirle a usted, señora."

"Pues tomad mi tarjeta y venid a verme."

"Faltaría."

"¿Qué pasa, primo?"

"Hle, las primas guapas."

"Tempranillo, vengo con dos amigos, el Oreja y el Cabeza, que me llevan a la Isla de León. Vamos a mí y a las Cortes Generales."

"Entonces usted es el famoso Tempranillo."

"No, no es el Tardecilla."

"Cabeza, pues con las Cortes o sin ella, nos vamos a echar un vinito, ¿qué os parece?"

Pero no todos los guerrilleros gozaban de las virtudes del Tempranillo o el Empecinado. Otros, como el Cura Merino, eran más rudos y violentos. El Tío Camuñas, el Burri, el Tragabuches... La simple mención de sus nombres infundía pavor entre los. Tanto fue así que los guerrilleros fueron acabando con la paciencia del mismísimo Napoleón, que llegó a decir:

"Anador, la guerra con los españoles ha sido el principio del fin de mi [Música] imperio."

"¿Algo más, emperador?"

"No, nada más. Cosas mías, cosas [Música] mías."

"Y que Viva Viva la R-a y que viva la Constitución."

"Si es que aquí no hay presupuesto."

"Es que es lo que yo digo. ¿Qué vas de figura?"

"Que yo he trabajado en Hollywood con los mejores."

"Listo, que yo le pongo aquí una camarita y le ponemos un foquito y arregla."

"Pero tú, ¿qué te has creído? [Aplausos]"

Capítulo 9: Las Cortes de San Fernando

Por el acoso francés, la Junta Suprema Central había salido de Madrid para refugiarse en Sevilla, pero con la invasión de Andalucía pronto se instalaron en septiembre de 1810 en la Isla de León (actual San Fernando), que junto con Cádiz eran las únicas ciudades que resistirán el avance napoleónico.

"Ya hemos llegado a la Isla de Le."

"A ver si esta vez no se han confundido con laec."

"Creo que se han equivocado otra vez, porque aquí pone 'Teatro de las Comedias'."

"Ya la hemos fastidiado. Encima se nos cuelgan otra folclórica como la Carmen, que no veas tú la natata que está dando."

"Pues a mí me gusta."

"Oye, rejón, sin faltar. Encima que te he cantado toda la antología de la copla, ¿te vas a quejar?"

En aquel entonces, y por culpa del asedio francés en la Isla de León, hubo que dar cabida a ejércitos en retirada, diputados y demás políticos. Tanto fue así que se decía que no había hogar sin.

"Pues chiquilla, yo no sé qué pasa con lo que estoy comprando, que mi diputado no me come nada de nada."

"Hijo, pues a lo mejor es que con eso de las Cortes estará un poquito estresado el muchacho."

"Ay, el problema que ha ya varias semanas que no viene a comprar aquí y por eso no le come."

"Es que tú no tienes sardinas que tienen un alto contenido en potasio y este muchacho tiene que pensar una."

"También es verdad. Vaya la suerte que tienen algunos. Yo tengo en casa al obispo de Orense y además de comerse hasta la servilleta, me ha salido de un exquisito."

"Ay, madre, con la iglesia te has topado."

"Y de Bruce."

"Anda, Antonio, ponme medio kilito de gamba, pero que sean de las blancas de Huelva. No se me vaya a quejar su eminencia."

"Ay, qué cru."

"Y luego dirán que esta no es la España de la pandereta."

Que haya que estar aquí las Cortes solo es porque hace falta un espacio grande donde se puede instalar un hemiciclo.

"¿Hemi qu?"

"Yo tampoco sé lo que me lo ha dicho un diputado de esos que están por todas [Música] partes."

"Era un tipo requete fino."

"Era un tipo afrancesado."

"Era un Fran."

"Le gusta el vino y viene a España."

"Hola, don Pepito."

"Hola, don José."

"A ver, señores, se acabó la fiesta, que venimos a montar un hemiciclo y aportamos va Arturo de las [Música] Cortes."

"Hemiciclo."

"Tanto cantar ni cantar que tenemos que montar otro circo."

"Venga, ¿cómo están ustedes?"

"Pues tirando, tirando del carro."

"¡Qué payaso eres, Cabeza!"

El general Víctor acudió a reforzar las tropas francesas del Mariscal Soult, que se preparaba para ocupar la Isla de León.

"[Música] Se puede saber qué celebran estos españolitos."

"No sé, quizá como estamos en febrero, es muy probable que estén de carnavales."

"Los muy cachos, como dice. Eso sería un insulto al imperio. Nosotros luchando y ellos de celebraciones."

"A Napoleón, que lo [Música] sepas."

"Marcal, aquí le tro españolito que quiere ofrecerle algo."

"General Z o u l t."

"Su Mariscal Soul."

"Eso, Z."

"Ay, Marisc, que yo vengo a darle una calera muy grande para pasar los cañones a la isla."

"Mira, solo dame algo para los chumelito, hombre, que los tengo chiquitos."

"Créeme lo que te digo, franois, págale a ese hombre y que nos dé su invento."

"Tese de confianza."

"Mira los pobrecillos, qué lastim quean que se han caído en las arenas movinas."

Efectivamente, mientras los franceses intentaban en vano el asalto, el pueblo isleño celebraba los diversos actos donde se fraguó la primera Constitución Española y donde determinaron algunos de los principios fundamentales de la misma.

"Vi viv y viv."

"Aquí ha uno que está buscando trabajo."

"H la p de Dios, tú que vienes aquí con enchufes."

"Ay, mira, que yo vengo buscando trabajo, que me ha dicho el director que está allí que hablar con usted, que a ver si se puede hacer alguna cosita o algo para que me den un papelito."

"U, yo me estoy apuntando, que esta gente a mí no me dan nada."

"No hay dinero, ¿no ves que compran en el barato?"

"Se le ve las caras."

"Qué saboros la la romira."

Capítulo 10: Las Cortes de Cádiz

Con la intención de salvaguardar las Cortes, en febrero de 1811 se realizó otro traslado donde estarían a salvo del asedio francés, incluso contemplando una posible huida a las Américas, que nunca sucedió.

"Si no te decía yo que íbamos a dar más de un viajecito."

"Cortes para arriba, Cortes para abajo."

"Yo espero que no sea Godoy el que tenga que pagarnos, porque si no, estamos listos."

"Por cierto, Oreja, ¿tú eres de Cádiz?"

"Cad, de Puertatierra para fuera."

"¿Y tú eres tonto o tonto?"

"Tonto."

"Pero si hace unos meses estuviste a punto de [Música] afrancesada."

La clase cultural, comerciantes con negocios en las Américas y parte de la nobleza. Además, estos nobles carentes de tierras eran uno más entre el resto de los ciudadanos.

"Esc, ¿me podría poner el menú del día?"

"Sí, pero tendrá usted dinero para pagá."

"No, perdonadme, estáis hablando con un nobul, el marqués delido."

"Yo tengo tierras en el norte de Cataluña."

"Ahora mismo, con esas dos masetas, tengo más tierra yo que usted."

"Pues aptem."

Los comerciantes que traían productos americanos hacían uso de las torres para vigilar sus embarcaciones.

"Algunos serv de los franceses lo veían todo negro."

"Padre, ¿estáis vigilando por si vienen los franceses?"

"¿Qué va, hijo? Los franceses no tienen ningún peligro. Lo que quiero ver si nuestros barcos llegan a puerto sin que lo alcance el barco pirata ese que hay en Rota."

"¿Y ese barco no será un barco pirata como el que me trajeron los Reyes Magos?"

"No, además, no es un barco piro, un corsario."

"Hay entre un pirata y un corsario."

"El corsario es un pirata contratado por un país para saquear los barcos enemigos. Por ejemplo, ese de Rota, un corsario contratado por Francia para saquear los barcos españoles."

"¿Y un bucanero?"

"Este, los bucaneros comerciaban con otros barcos ofreciéndole carne aumada."

"¿Carne humana aumada?"

"Carne aumada, que no te enterar yo."

"¿Y un filibustero?"

"Filibustero es un bucanero de las Antillas."

"Son todos piratas."

"Todos son piratas, niño."

"¿Y a dónde están las Antillas?"

"Papá, la Antill es donde te puedes ir tú a hacer más preguntitas."

"And, y te llega la plazoleta a [Música] jugar."

"Sólo la [Música] madre."

"[Música] Papa, viste que abra la puerta, hombre."

"Tremos las Cortes Generales procedentes de la Isla de León."

"La verdad es que no me gustaría quedarme con la duda de lo que es un hemiciclo."

"[Música] Oreja, Oreja, ya sé lo que es un hemiciclo."

"Me parece muy cabe."

"Después me lo cuenta. Ahora ayúdame a descargar."

"Es salado."

Solo había un problema en este lugar: en un convento vecino se habían dado varios casos de fiebre amarilla.

"Es increíble el comportamiento de estos enfermos, parece que estuvieran [Música] delirando."

Las Cortes se quedaron en el oratorio a pesar del riesgo que suponía la epidemia de esta temible enfermedad.

"Es algo inquietante, inexplicable y sencillamente [Música] asombroso."

"Oye, perdona, ¿qué quio?"

"Déjame ya tranquilo."

"Déjame mirar."

"Teando que me dejes mirar, hombre."

"Que no se puede mirar aquí."

"Diciendo ya, hombre, déjame tranquilo."

"Y venga, tir."

"Jers, qué pesado."

"Me lo vas a decir."