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Microeconomía: Efecto renta y efecto sustitución según Hicks

Juan Carlos Aguado Franco17:15

Transcription

Cuando estudiamos las variaciones que se pueden producir en la cantidad demandada de un bien cuando se produce una modificación en el precio del mismo, podemos distinguir la existencia de dos efectos: un efecto renta y un efecto sustitución.

Así, supongamos que se produce un incremento en el precio del bien. Cuando se produce un incremento en el precio de un bien ocurren estos dos efectos que acabo de enumerar. En primer lugar, el consumidor parece que es como más pobre. ¿En qué sentido decimos esto? En el sentido de que no puede alcanzar a comprar la misma cesta de bienes que podía adquirir anteriormente. Esto es lo que conocemos con el nombre de efecto renta, puesto que consumirán menos de todos los bienes generalmente.

En segundo lugar, existe un efecto sustitución. El efecto sustitución proviene del hecho de que unos bienes se abaratan respecto de otros. Aunque sólo se haya producido el incremento en el precio de uno de ellos, los otros son más baratos respecto de este. Entonces, como consecuencia de este efecto sustitución, como su propio nombre indica, sustituimos el consumo del bien que comparativamente se ha encarecido por consumo de más unidades del bien que comparativamente, que relativamente, se nos ha abaratado. De esa forma también consumimos menos normalmente, menos cantidad de ese bien que se ha encarecido, cuyo precio ha aumentado.

Tanto por el efecto renta como por el efecto sustitución, por tanto, en un bien normal consumimos menos por ambos motivos. Para poder distinguir entre el efecto renta y el efecto sustitución vamos a partir del equilibrio del consumidor. En el gráfico tenemos representado en el eje de abcisas y de ordenadas dos bienes cualesquiera. Dos son los dos bienes que vamos a estudiar, que componen la cesta de bienes que consumirá el individuo: el consumidor. Tenemos la restricción presupuestaria, que es la recta con pendiente negativa que tenemos ahí representada, y tenemos la curva de indiferencia que lo que nos muestra son las preferencias del individuo. De esta forma consideraremos conjuntamente sus posibilidades que nos da la restricción presupuestaria puesto que depende de las rentas con la que cuenta el individuo y de los precios de los bienes, y la curva de indiferencia que nos da sus preferencias. Vemos que en el punto E sub 1 este consumidor estaría en equilibrio consumiendo Y sub 1 unidades del bien Y, y X sub 1 unidades del bien X.

A partir de este momento, realizaremos una modificación, en este caso un incremento en el precio del bien Y que tenemos en el eje de abcisas, y vamos a distinguir dentro del efecto total que se produzca en la cantidad demandada de este bien qué parte es debida al efecto renta y qué parte podemos atribuir al efecto sustitución. Si se produce un incremento en el precio del bien Y, que tenemos representado en el eje de abcisas, vemos que la restricción presupuestaria se ve reducida y lo hace pivotando sobre el otro extremo. Eso es así porque si el individuo dedicase toda la renta a adquirir unidades del bien X podría seguir comprando la misma cantidad que antes, por eso ese punto permanece constante. Vemos que, como consecuencia del incremento en el precio del bien Y, pasaremos del punto de equilibrio E sub 1 al punto de equilibrio E sub 2. Es decir, que tenemos un efecto total, una reducción total en el consumo del bien Y, que tenemos ahí marcada con esa llave entre los puntos Y sub 1 e Y sub 2, se va a ver reducida la cantidad que consumimos de ese bien.

Ahora, a continuación, distinguiremos entre el efecto renta y el efecto sustitución dotando ficticiamente de renta al consumidor de forma que pueda alcanzar el mismo nivel de utilidad que tenía anteriormente. Efectivamente, para distinguir entre el efecto renta y el efecto sustitución vamos a eliminar, en primer lugar, el efecto renta. ¿Cómo lo haremos? Dotando de renta ficticiamente al consumidor de forma que pueda acceder al nivel de utilidad, a la curva de indiferencia que podía llegar anteriormente. ¿Gráficamente eso en qué se traduce? Se traduce en que vamos a buscar una paralela a la restricción presupuestaria que pasa por el punto E sub 2, que sea tangente ahora a la curva de indiferencia que pasaba por el punto E sub 1. Siendo esto así, encontramos el punto E sub 3. El punto E sub 3 sería ese punto de equilibrio ficticio en el que hemos eliminado el efecto renta, puesto que le hemos dado renta al individuo para que sea igual de feliz, es decir, para que alcance el mismo nivel de utilidad que podía llegar a tener anteriormente. Solamente nos quedará, por tanto, el efecto sustitución. Si nos fijamos en la diferencia entre el punto E sub 1 y el punto E sub 3, vemos que disminuye la cantidad que consumiría del bien Y y se incrementaría notablemente la cantidad que consumiría del bien X. Esto sería ese efecto sustitución de que al encarecerse comparativamente un bien respecto de otro consumimos más de aquel que se ha abaratado y menos de aquel que se ha encarecido. Es verdad que el resto, el paso del punto Y sub 3 a Y sub 2, sería el efecto renta.

Como vemos, por tanto, en este gráfico que lo hemos titulado ahí BIEN NORMAL, cuando los bienes son normales tanto por el efecto renta como por el efecto sustitución vamos a consumir una menor cantidad de dicho bien si se produce un incremento en su precio. Ahí tenemos que la suma del efecto renta y el efecto sustitución será el efecto total. Sin embargo, en los bienes inferiores eso no va a ser así, como vamos a ver en las diapositivas siguientes.

Para ello, vamos a proceder de la misma manera que hemos hecho anteriormente, es decir, representamos un incremento en el precio del bien que tenemos representado en el eje de abcisas. De tal forma que el consumidor pasaría del punto E sub 1 al punto E sub 2. Se mantendría en equilibrio, pero ahora con un nivel de utilidad inferior que viene dado por el hecho de que va a consumir menos. Como vemos en este gráfico, vemos que consumen menos de ambos bienes: del bien Y y del bien X. Nos vamos a interesar por distinguir entre el efecto renta y el efecto sustitución dentro del bien Y, que es aquel cuyo precio ha variado, que vemos ahí que el efecto total que se ha producido es la disminución desde Y sub 1 hasta Y sub 2 unidades del bien Y.

En el caso del estudio de un bien inferior, como el que tenemos representado ahora mismo en la pantalla, podemos ver que hemos procedido exactamente de la misma manera que hicimos con el bien normal, es decir, que para diferenciar entre el efecto renta y el efecto sustitución lo que hacemos en primer lugar es eliminar el efecto renta. Y así nos quedará únicamente el efecto sustitución. ¿Cómo eliminamos el efecto renta? Pues exactamente igual que en el caso anterior: dotamos de renta al consumidor de forma que pueda acceder al mismo nivel de utilidad al que llegaba anteriormente. Vemos que trazando una paralela a la restricción presupuestaria que pasa por el punto 2, que sea tangente a la curva de indiferencia que pasa por el punto E sub 1, alcanzaremos un punto como el punto E sub 3.

Bien, como ya hemos explicado, el paso de E sub 1 a E sub 3, la diferencia entre E sub 1 y E sub 3, es debida al efecto sustitución: sustituimos consumo del bien que tenemos representado en el eje de abcisas, el bien Y, por consumo del bien que tenemos representado en el eje de ordenadas, el bien X. Bien, fijémonos, que en este gráfico el punto E sub 3 está a la izquierda del punto E sub 2. Eso nos está mostrando que se trata de un bien inferior. Efectivamente, ese punto E sub 3 está a la izquierda del punto E sub 2. El efecto sustitución será como era anteriormente el paso del punto E sub 1 a E sub 3. Sin embargo, el efecto renta, que es el paso del E sub 3 al E sub 2, tiene signo contrario. Esto es lo que caracteriza a los bienes inferiores: el efecto renta y el efecto sustitución tienen signo contrario. La suma de ambos efectos es el efecto total.

Un ejemplo de bienes inferiores pues son todos aquellos que existe otro bien que es preferido por el consumidor pero que si tiene un nivel de renta menor pues no va a poder adquirir y va a tener que conformarse con el bien inferior. Por ejemplo, con la crisis económica hay estudios que dicen que, en España, se ha incrementado el consumo de restaurantes de comida rápida frente al consumo de restaurantes pues que cuestan más dinero. Entonces si la gente tiene poco dinero, si disminuye el nivel de renta, acaba demandando más de esos cuyo precio es menor puesto que no pueden permitirse; un porcentaje de la población que no puede permitirse ir a restaurantes que tengan un precio mayor. Aquí aunque exista ese efecto renta en este bien inferior que tenemos representado en la pantalla predomina el efecto sustitución, es decir, que ante el incremento en el precio se consume menos. Los bienes inferiores, por tanto, tienen pendiente negativa como tenían los bienes normales explicados anteriormente.

Solamente un subconjunto dentro de los bienes inferiores, un caso muy especial que sólo bienes Giffen, serán diferentes en el sentido de que tendrán pendiente positiva puesto que el efecto renta serán valores absolutos mayor que el efecto sustitución, como vamos a ver a continuación. Para proceder a estudiar los bienes Giffen vamos a realizar exactamente lo mismo que hicimos en los dos casos anteriores, es decir, vamos a incrementar el precio del bien que tenemos representado en el eje de abcisas. Esto va a provocar que la restricción presupuestaria se contraiga pivotando sobre el otro extremo.

Como vemos en este gráfico aquí va a ocurrir algo especial. Algo totalmente diferente a lo ocurrido en los dos casos estudiados con anterioridad. En efecto en este gráfico vemos que el punto E sub 2 queda a la derecha del punto E sub 1, es decir, que aumenta el precio y por eso pivota la restricción presupuestaria y aumenta la cantidad que este consumidor desea adquirir de este bien. Es decir, que el efecto total como vemos ahí crece, hace es que crece la cantidad demandada. Si ante un incremento en el precio crece la cantidad demandada estaríamos en presencia de una función de demanda con pendiente positiva. Esto es lo que ocurre en los bienes Giffen, que es un caso especial como decíamos.

Vamos a desagregar, a continuación, el efecto renta y el efecto sustitución para poder apreciar qué relación hay entre ellos y por qué surge este bien Giffen. Para desagregar el efecto renta y el efecto sustitución dentro de este efecto total vamos a proceder exactamente igual que en los dos casos anteriores, es decir, vamos a dotar de renta al consumidor de forma que pueda alcanzar el mismo nivel de utilidad que tenía antes. De esa forma eliminaremos el efecto renta y nos quedará únicamente el efecto sustitución. Como vemos, el punto que nos muestra esto es el punto E sub 3, puesto que el punto E sub 3 forma parte de la misma curva de indiferencia que pasaba por el punto E sub 1, es decir, tiene el mismo nivel de utilidad, pero es un punto de tangencia con una restricción presupuestaria ficticia que sería paralela a la que pasa por el punto E sub 2.

Como vemos, en este caso, como ya hemos dicho en la diapositiva anterior, lo más característico es que el punto Y sub 2 queda a la derecha de la punta Y sub 1. De tal forma que aquí tendríamos un efecto sustitución pequeño, del paso del E sub 1 al E sub 3, es decir, de Y sub 1 a Y sub 3, y un efecto renta que en valores absolutos es mayor: es el paso de Y sub 3 a Y sub 2. Esto lo que caracteriza los bienes Giffen, puesto que son bienes inferiores dado que el efecto renta y el efecto sustitución tienen signo contrario, pero en los bienes Giffen el efecto renta es mayor que el efecto sustitución en valores absolutos. De tal forma que el resultado final es que el efecto total es positivo en el sentido de que ante un incremento en el precio del bien se demanda una cantidad mayor. Estamos en con una función de demanda con pendiente positiva.

¿Esto es normal? Pues no. Esto no es nada normal. ¿No? Esto no es nada normal. Para explicarlo recurriremos a un ejemplo muy sencillito: imaginemos que una persona únicamente consume carne y patatas en su alimentación. Las patatas son mucho más baratas que las carnes lógicamente. Bien, y supongamos ahora que se produce un incremento en el precio de las patatas. Ante un incremento en el precio de las patatas el consumidor podría estar tentado a decir que por el efecto sustitución consumiría más carne y menos patatas. ¿Qué consecuencias iba a tener esto? Pues que al renunciar a una cierta cantidad de patatas para sustituir por un poquitín de carne, iba a poder pasar hambre puesto que las patatas transforman parte muy notable de su cesta de consumo dado que son más baratas que la carne. Si tuvieras que renunciar a patatas para comprar un trocito chiquitito de carne pues a lo mejor acabas pasando hambre. ¿Qué puede pasar al final? Pues que tenga que renunciar a una parte chiquitita de carne para poder comprar más patatas dado que el precio ha crecido y necesita una mayor cantidad de dinero para comprar las patatas que compraba anteriormente, es decir, que acabaríamos consumiendo más de aquel bien cuyo precio se ha encarecido. Esto, como comentábamos, no es nada habitual, pero es este caso de los bienes Giffen.

Bien, en todo este vídeo he utilizado la técnica de Hicks para explicar la diferencia entre el efecto renta y el efecto sustitución. En un vídeo posterior que subiré dentro de muy pocos días analizaremos estos mismos efectos con la técnica de Slutsky que, conceptualmente, es muy muy muy muy similar pero tiene unas pequeñas diferencias. Será curioso de estudiar.