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San Marcos, Evangelista 2026

Padre Eugenio Fernández Herrera14:03

Transcription

En aquel tiempo se apareció Jesús a los 11 y les dijo, "Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará. El que no crea será condenado. A los que crean les acompañarán estos signos. Echarán demonios en mi nombre. Hablarán lenguas nuevas. Cogerán serpientes en sus manos y si beben un veneno mortal no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos."

Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. Palabra del Señor.

Podemos sentar, hermanos. Bueno, estamos en Pascua, celebramos esta fiesta preciosa de San Marcos y vemos a Jesús resucitado que se aparece a sus discípulos. ¿Sabéis San Marcos? Un poquito de historia. San Marcos, a ver, os voy a hacer una pregunta. A ver, a mí me gusta hacer preguntas. San Marcos es apóstol. ¿Es de los 12 discípulos o no? Os estoy haciendo dudar, ¿verdad? Pues no, no es de los 12 apóstoles. San Marcos es evangelista, o sea, que escribe un evangelio, pero no es de los 12 apóstoles. Es discípulo principalmente, bueno, de San Pablo primero y después de San Pedro. Él escucha de primera mano la predicación de San Pablo, pero sobre todo de San Pedro y es el primer evangelista, es el primero que escribe el evangelio. Estamos hablando en torno al año más o menos 60 aproximadamente después de Cristo. O sea, 20, 30 años después de suceder la muerte y resurrección de Cristo. San Marcos es el primero que escribe un evangelio. El evangelio más cortito de todos, el más corto, porque San Marcos, eh, como escribe lo que le han contado, escribe lo que le contó Pedro, lo que le contó San Pablo, bueno, San Pablo tampoco estaba de primera mano, digámoslo así, con Jesucristo, pero sobre todo San Pedro, podemos decir que es el evangelio de San Pedro, el evangelio de San Marcos, porque San Marcos escribe lo que escucha de San Pedro, ¿no? Y por eso es tan cortito, tan breve, tan conciso en su manera de explicar las cosas. Es el más breve de todos, pero es el, por ser el más primitivo, el más antiguo, es el que tiene más más veracidad histórica, sobre todo. Bueno, este es San Marcos. San Marcos era compañero de misión de San Pablo y después de San Pedro.

Bueno, pues hoy dice el evangelio, "Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación, al mundo entero." Esto es un mandato del Señor. El mandato del Señor antes de irse al cielo, antes de subir al cielo, id al mundo entero. Bueno, pues entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos tenemos que ir a dónde? ¿A África? ¿A dónde nos tenemos que ir? ¿A China? ¿A Colombia? ¿A dónde nos vamos? ¿A dónde nos vamos a predicar el evangelio? ¿Cuál es este mundo entero? ¿Cuál es tu mundo entero? Y ahí está el punto. Tu mundo entero, de tu trabajo, de tu familia, con tus vecinos, con tus amigos. Ese es tu mundo entero. Id al mundo entero, a tu mundo entero. O sea, que no seas cristiano solo en un lugar de todo tu mundo, sino que seas cristiano en todo tu mundo entero. O sea, que seas cristiano siempre, hermanos, porque nosotros tenemos la tentación, que es muy fácil, ¿verdad?, de ponernos caretas, ponernos máscaras, una careta de cristiano donde el ambiente es cristiano aquí o en los grupitos donde nos reunimos o lo que sea, allí somos super cristianos. Pero luego en donde el ambiente es hostil en el trabajo, quizá con mi cuñado, quizá en el en el hogar, donde sea, allí ya no me pongo la careta de cristiano, allí soy uno más. Id al mundo entero.

Y dice, "Y proclamad el evangelio a toda la creación." A toda la creación, toda. A todos, a todos. Me encanta, eh, me encantaba una cosa del Papa Francisco. Tenía cosas pues como argentino que nos gustan más o nos gustan menos. Pero había una cosa impresionante y es esto del "todos" que se lo criticaron mucho cuando dijo que en la iglesia cabían todos, todos, todos, decía así, no sé si te acuerdas. Y criticaron, pero es que en la iglesia cabemos todos, hermanos, todos, toda la creación. Y tú y yo somos creación del Señor. Y el que es un pecador, eh, un desastre como nosotros, entre otras cosas, es también creación del Señor y es hijo de Dios. Seguramente, por eso el evangelio también le llega a él, a todos. Tiene que llegar a todos, también a tu padre que fue un desgraciado también, también a tu hermano que te robó la herencia también. También al que hace el mal, al que te hace el mal en la oficina, al que se ríe de ti en el trabajo, también a tu jefe que es un negrero, que solo quiere sacarte eh, exprimirte hasta el último instante de tu vida para sacarte todo lo que pueda. También ese necesita que se le proclame el evangelio. Por eso hace lo que hace, porque no se le ha proclamado el evangelio.

¿Y cómo proclamamos el evangelio, hermanos? ¿Vamos con un micrófono por las calles, eh, diciendo como un loco que Dios no? Proclamamos el evangelio con nuestra vida en el mundo entero. Nuestro proclamamos el evangelio siendo cristianos. Tú proclamas el evangelio siendo fiel a tu mujer. Estás proclamando el evangelio siendo fiel a tu esposo. ¿Estás proclamando el evangelio cuando vives en castidad tu noviazgo? Claro que aquí no veo muchas caras de novios, pero alguno sabrá. Estás siendo, estás proclamando el evangelio cuando perdonas en tu corazón, cuando pides perdón. Estás proclamando el evangelio cuando te abres a la vida en un matrimonio cristiano. Estás proclamando el evangelio cuando puedes perdonar a tu hermano y le sigues hablando. Pero tanto le tengo que perdonar tanto, hasta 70 veces siete. Es que todas las preguntas que nos hacemos, hermanos, están todas respondidas en el evangelio por Jesucristo. Todas, todas. Señor, ¿quién es mi prójimo? Respondida en el evangelio. ¿Cuánto tengo que perdonar? ¿Será que ya puedo dejar de perdonar? Respondido en el evangelio. Señor, ¿cómo hago? Todo, todo respondido en el evangelio, hermanos. Es impresionante como la palabra del Señor nos ayuda constantemente.

Y luego, fijaros que es muy importante creer y ser bautizado. Ese era el orden antiguamente. ¿Sabéis que antiguamente no se bautizaban a los niños? Se bautizaba a los adultos cuando ya creían. Digamos que el bautismo era un sello de la fe. Ahora, como bautizamos de niños, pues lo que hay que hacer es creer después. Primero ser bautizado y después creer. No cambia un poquito todo. Pero el orden que dejó el Señor es el que crea y sea bautizado se salvará. Entonces, necesitamos revivir nuestro bautismo para poder creer, porque el bautismo eso no es algo mágico, hermanos. A mí me impresionan los bautismos como eh el tema de los padrinos. El tema de los padrinos. Me perdonáis que me detenga aquí un momentito, porque ¿cómo eligen los padrinos los padres? ¿Cómo tú siendo padre elegiste los padrinos de tus hijos? Pues por una de dos, ya te lo digo, por afecto o por dinero. Ah, voy a poner a mi amiguito de toda la vida, que es un ateo, con el que me iba a emborrachar todos los días, con el que iba de juergas. Voy a poner a ese que ese es buenísimo, ese padrino de mi hijo. Bueno, o voy a poner a este que tiene mucho dinero por si acaso algún día necesita mi hijo que provea el padrino. Pero no no obramos bien. Y yo siempre les pongo este ejemplo a los a los a los a los a los padres que van a bautizar cuando se les hace la preparación al bautismo. Si tú quieres que tu hijo sea futbolista, ¿a quién le pones al lado? Pues a un futbolista para que aprenda, pero no a cualquiera, al mejor, a Cristiano Ronaldo, que es el mejor, a ese. Y si yo quiero que mi hijo tenga fe, ¿a quién le pongo al lado? Pues a uno que tenga fe y al mejor que encuentre. Eso es el padrino. Y digo esto, hermanos, porque quizá como sucede pues muchas veces como como a a muchos, como a mí también, que a veces los padrinos no sirvieron para mucho o para nada. No sé si te acuerdas quiénes son tus padrinos de bautismo y tal.

Pues mirad, es muy importante el bautismo y hoy el Señor envía a los discípulos a predicar con su propia vida para que la gente crea y sea bautizada y acompañarán unos signos preciosos. Con esto acabo. Echarán demonios en mi nombre. Tú puedes echar demonios en nombre del Señor. Tú puedes expulsar demonios. Y no me refiero a que hagas exorcismos ni cosas raras. Sí, exorcismos. Pero en tu propia vida cuando te viene un mal pensamiento, tú puedes echar al demonio y no consentir el mal pensamiento. Y puedes expulsar al demonio allí. Puedes echar al demonio. Puedes darle una patada en el trasero al demonio.

Dice, "Hablarán lenguas nuevas." ¿Cuáles son esas lenguas nuevas? No es hablar así, ay, que no entiende nadie nada. No, no. El Señor no nos da lenguajes que no entendemos. ¿De qué sirve que alguien hable algo que nadie más entiende? Eso no es el Señor, eso es la torre de Babel. No, no. Cristo no quiere otra torre de Babel. ¿Qué es hablar lenguas nuevas? ¿Cuál es la lengua nueva que habla el cristiano? El amor. Esa es nueva porque el mundo no la conoce. Esa es la lengua nueva, el amor. Esa es la lengua nueva que no conoce tu jefe. Esa es la lengua nueva que no conoce tu esposo. Esa es la lengua nueva que no conocen tus hijos. Háblala. Habla esa lengua. Enséñales a hablarla.

Cogerán serpientes en sus manos y beberán veneno y no les hará daño, porque al cristiano no le hace daño el demonio, el pecado, porque no tiene poder sobre el cristiano, porque el cristiano es Cristo y Cristo vence al demonio y Cristo vence al pecado. Por eso es verdad, somos pecadores, pero no nos destruye esto porque estamos anclados en la roca que es Cristo.

Y dice, "Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos." ¿Tú has impuesto las manos a los enfermos para sanarlos? Te lo pregunto de otra manera. ¿Has enfermado a alguien con tus juicios? ¿Has enfermado a alguien con tu maledicencia? ¿Has enfermado a alguien con tu manera de ser? ¿Has enfermado a alguien? ¿Alguien se ha enfermado por tus pecados? Pues entonces imponle las manos. ¿Qué quiere decir? Pide perdón. Perdona, perdona y pide perdón. ¿Cuánto nos cuesta pedir perdón, hermanos? Es impresionante porque pedimos disculpas. Me río yo de las disculpas. "Discúlpame." Y es que es muy diferente pedir disculpas a pedir perdón. Pedir disculpas es quizá no te lo dije de la mejor manera, discúlpame, pero sigo pensando que eres un desgraciado. ¿Me disculpas? Porque no te lo dije quizá de la mejor manera. Sigo teniendo razón. Me disculpas. Eso son disculpas. Perdones. Me equivoqué. Perdóname, me equivoqué. Es muy diferente. Yo me he equivocado. Tú tienes razón. Perdóname. ¿Cuánto nos cuesta pedir perdón? Es más fácil pedir disculpas. El cristiano no pide disculpas. El cristiano pide perdón. Y perdona, no disculpa, perdona.

Que el Señor nos ayude, hermanos. Él lo hace como lo hizo en San Marcos, un santo y como lo hizo en todos los discípulos. Que así sea, hermanos.