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EL ETERNAUTA - RESUMEN COMPLETO - H. G. OESTERHELD

De Arte18:27

Transcription

El Eternauta es una de las historietas más importantes de Argentina y Latinoamérica. Guionado por Héctor Germán Wester Hell y dibujado por Francisco Solano López, fue publicada entre 1957 y 1959.

La historia va de la siguiente manera: En "El Eternauta", la historia empieza a las 3 de la mañana en una noche sin fecha. Un escritor de historietas se encuentra con un hombre adulto y rubio que se describe como un navegante del tiempo. A partir de ese momento, la narración se centra en la historia de Juan Salvo, conocido como El Eternauta.

Juan Salvo, junto con sus amigos Favali, Lucas, Herbert y Polsky, están jugando al truco en su casa en Vicente López. De repente, en la radio se anuncia que en los Estados Unidos están realizando ensayos atómicos y que una bomba atómica liberó gran cantidad de polvo radioactivo. A pesar de la lejanía de la noticia, pronto se da cuenta de que están en peligro.

Cuando comienza a caer nieve fosforescente, Polsky sale a buscar a su familia y muere fuera del chalet. A pesar del escenario apocalíptico, Juan y sus amigos se sienten afortunados por tener herramientas y materiales en su taller. Juan lleva un casco con un antifaz de buzo que se convierte en un rasgo distintivo mientras luchan por sobrevivir en este mundo devastado.

Después de hacer funcionar la radio con pilas, los protagonistas escuchan una voz desesperada que menciona dificultades en las transmisiones. Favali sugiere fabricar un traje para buscar elementos esenciales y enfatiza que las armas son prioritarias. Tras dos horas, crean el traje y deciden quién lo usará lanzando un dado. Juan Salvo obtiene la oportunidad.

Al salir, se dan cuenta de que amanece y llegan a una ferretería. Allí encuentra a Pablo, el sobrino del ferretero, encerrado. Juan promete regresar para rescatarlo y se equipa con escopetas y pilas eléctricas. En su viaje, ven a una figura encapuchada en una azotea.

Después de regresar, Favali presenta a Pablo como un nuevo miembro de la comunidad. Lucas y Juan van a la farmacia para traer vitaminas y antibióticos. Encuentran huellas en la entrada, indicando la presencia de otro sobreviviente, el mismo individuo que vieron antes. Se asoma detrás de una puerta, llevando el mismo casco para soldar. Cierran la puerta con llave y, tras un enfrentamiento, mata a Lucas y roba su traje aislante. Juan y Favali deciden abandonar el lugar.

El grupo fabrica trajes adicionales y, antes de partir, hacen una última salida. Observan esferas de fuego cayendo del cielo y Favali concluye que están en medio de una invasión extraterrestre. Deciden regresar a la casa en el furgón.

Mientras se acercan al chalet, los protagonistas escuchan a alguien cantando el tango "Caminito". Dejan a Pablo cuidando el furgón y se acercan a la casa de donde proviene el sonido. De repente, alguien lanza objetos desde adentro, rompiendo ventanas. Un hombre sale de la casa gritando su artgo y disparando al aire. Otro sobreviviente con un traje similar mata al primero y le quita el traje.

En su camino hacia el camión, Juan y Favali escuchan un disparo. Alguien atacó a Pablo. Corren hacia él, pero Pablo ha desaparecido junto con el furgón. Avanzan a pie hasta el chalet y escuchan un zumbido en el cielo. Mirando hacia arriba, una luz inmensa cae del cielo, confirmando que están en medio de una invasión alienígena.

La comunidad decide cenar sobras de asado antes de dirigirse a un valle en la cordillera. Mientras comen, se acercan al chalet hombres con trajes aislantes, incluido Pablo, acompañados por soldados que organizan la resistencia. Al mismo tiempo, una voz por altavoz llama a reunir esfuerzos para rechazar al invasor y proporcionar armas y equipo adecuado.

Juan y Favali se unen, dejando a Elena y Martita en el chalet con víveres. Juan se despide con el presentimiento de no volver a verlas. El cabo de la resistencia informa que reunieron 30 soldados y gran equipamiento de armas. Favali señala a Juan como subteniente de la reserva y tirador de primera. Juan queda al mando de los sobrevivientes civiles y recibe la designación de cabo.

Juan y Amaya hablan con 12 civiles. Los militares les proveen trajes. Un historiador, Ruperto Mosca, destaca la importancia histórica de sus acciones. Juan y Amaya se quedan con los civiles, mientras Favali asesora al mayor. Inesperadamente, Juan es designado Teniente al mando de todos.

El plan de ataque incluye que Juan vaya al frente. Uno de los hombres lo nota por su traje perfecto y juventud. Después de aniquilar a los enemigos de un tiroteo, Amaya se da cuenta de que el peligro persiste. Muchos invasores se refugiaron en la pileta de la rotonda de la General Paz y ahora están saliendo para contraatacar. Los humanos responden con fuego, pero ven de lejos que otros "cascarudos" están instalando un nuevo aparato lanzarayos. Favali y Franco destruyen este dispositivo operando otro lanzarayos más lejano.

Una vez a salvo, Favali examina los cuerpos de los invasores y sugiere que estos "cascarudos" son como insectos manejables a distancia mediante órdenes captadas por receptores. Los soldados avanzan con cautela por las calles de Buenos Aires, llevando el lanzarayos de los "cascarudos" que han secuestrado.

El mayor decide implementar una idea propuesta por Favali: utilizar la cancha de fútbol de River Plate como base de operaciones. Su ubicación periférica y las tribunas de cemento proporcionarían protección contra los rayos de los "cascarudos". En su camino hacia el estadio, los sobrevivientes se unen a obreros de una fábrica de productos químicos, liderados por Medardo Sosa.

Al llegar a la cancha, enfrentan a "cascarudos" que se asoman por las tribunas y logran exterminarlos. Medardo salva a Juan, pero es asesinado por el rayo de los "cascarudos". Los humanos desactivan a los "cascarudos" que manejaban el lanzarayos y luego descubren una nave espacial. Favali intenta abrir la escotilla, pero la nave desaparece.

A medida que la nevada arreciaba, divisan señales de humo y se preparan para enfrentar al enemigo. Juan advierte a los soldados que no tolerará la deserción. Durante una conversación con Mosca, Juan tiene visiones de su amigo Polsky y luego de Medardo Sosa, quien recientemente murió. Los compañeros despiertan a Juan, evidenciando que estaba sufriendo alucinaciones.

Contemplando la ciudad nevada, Juan ve a Elena y Martita siendo atacadas por los "cascarudos". Se lanza a su rescate, pero Favali intenta detenerlo. Entre los soldados, comienzan a aparecer "cascarudos", y Juan se da cuenta de que todos están viendo alucinaciones.

Juan descubre que las nubes inmóviles ocultan algo. Una nave espacial dispara con el cañón antiaéreo antes de ser atacado por una horda de soldados. Las alucinaciones desaparecen y sale el sol.

"El Eternauta" hace una pausa en su relato y vuelve a estar sentado frente al guionista de historietas. Cuenta que desactivaron parcialmente las alucinaciones, pero el mayor aconseja posponer el ataque hasta el día siguiente debido a la noche que se avecina. Franco sugiere a Juan que es el momento de hacer una salida de exploración para ver al enemigo de cerca. El mayor está de acuerdo.

Con sigilo, Juan y Franco abandonan el estadio y avanzan hacia el centro de Belgrano. Notan que en el pabellón de las Barrancas podría haber una estación de control de los "cascarudos". Cerca de allí, ven a una persona sin traje y armada, a lo que los "cascarudos" no atacan. Franco cree que es un traidor que le está enseñando a manejar las armas humanas. Otro grupo de hombres se les une, todos con un aparato en la nuca igual al de los "cascarudos". La antena del pabellón emite un sonido y orienta un reflector hacia Juan y Franco.

Se refugian en una casa llena de cadáveres de jóvenes estudiantes y se visten con su ropa. Luego, en una cocina, son atacados por la antena, quedando inmóviles. Un grupo de "cascarudos" los lleva prisioneros hasta el pabellón, donde aparece una figura con una mano de 14 dedos y otra de siete. Juan adivina que el invasor pretende colocarles los aparatos de los hombres robot. A él y a Franco. Primero es el turno de Franco, y Juan describe una visión fugaz de un mundo extraño cuando se lo insertan.

Luego, el invasor les pide que abran los ojos. Juan descubre que puede moverse y tocar su nuca, donde nota que el aparato no está. El invasor aclara que lo clavó para curarlos del efecto del rayo paralizante. Franco finge un desmayo y golpea al invasor. Juan lleva al invasor cautivo. Se dan cuenta de que están viendo alucinaciones. El invasor revela que pretende hacer de Juan y Franco robots de orden superior.

Mientras se ocultan en su casa, encuentran tres pollitos vivos. El invasor se maravilla con objetos de la casa y confiesa que se está muriendo. Cuando Juan y Franco exploran, descubren que los "manos" tienen una glándula artificial que segrega venenos cuando sienten peligro. Estas glándulas son instaladas por sus amos cuando jóvenes para asegurarse de que nunca se rebelen. Los amos, conocidos como "ellos", han conquistado varios mundos, incluyendo a los "manos", los "cascarudos" y los "curvos". El discurso del "mano" se convierte en una canción incomprensible. Antes de morir, Juan y Franco regresan al estadio, donde los soldados se quitan los trajes y se alegran de no ver más "cascarudos".

El mayor ordena movilizarse al centro de Buenos Aires para atacar y sienten temblores y ruidos de derrumbes en la distancia. El mayor pide a Juan que conduzca su columna hacia Plaza de Mayo con el afán de victoria. Franco llama a sus compañeros para observar huellas enormes en el pavimento. Favali concluye que las vibraciones son causadas por los pasos del animal que hizo las huellas. Juan recuerda las palabras del "mano" y se pregunta si estas criaturas son los "gurbos".

Desde lo alto, Juan y Franco ven que todo a su alrededor se incendia. Al descender, el edificio cae sobre ellos, dejando a Favali atrapado entre los escombros. A pesar del peligro, Juan se arriesga para rescatar a Favali y descubre que las llamas no le causan daño. Franco nota que este ataque es similar al de los fantasmas en River, donde las llamas son solo alucinaciones.

Reuniéndose con el resto, el mayor les informa que los tanques y automóviles quedaron atrapados en la avenida durante un doble relámpago que mató a todos los soldados, a los "gurbos" cuadrúpedos invulnerables a sus balas, que destruyen todo a su paso. El mayor pide que mueran combatiendo, pero sorprendentemente los "gurbos" se detienen. Franco dispara y arranca el aparato de un "gurb", quien luego ataca a sus iguales. Después de disparar contra los aparatos de control, los humanos se salvan del ataque mortal. Sin embargo, una nueva irradiación del lanzarayos los alcanza. El mayor muere mientras Juan, Franco y Favali se esconden en los túneles del subterráneo.

Llegan a un punto donde no pueden avanzar más debido al choque de dos trenes. Franco propone volver a los coches del tren y esperar al enemigo con las armas. La paz no dura mucho, ya que primero aparece un "curvo" que ataca el túnel, seguido de hombres robot que montan una vidriera con grandes hojas de cristal. Detrás de la vidriera hay un centro de operaciones similar al que dirigía el "mano" desde las Barrancas de Belgrano. En el asalto contra River Plate, las balas no pueden atravesar las hojas. Minutos después, un "mano" aparece en el túnel y le dice que no tienen escapatoria. Ordenará a un "gurb" que los ataque, lo que significará el fin de la humanidad.

Favali tiene una última esperanza: usar su cerebro. Revela al "mano" la verdad sobre su compañero del pabellón, quien murió. El discurso de Favali hace que el "mano" sufra la segregación del veneno de la glándula y cumple su último deseo de morir viendo las estrellas, con información valiosa para otros sobrevivientes. Deciden seguir su lucha y emprenden su camino hacia el centro.

Juan nota que alguien los persigue: una chica. Ella sabe que el centro de mando de "ellos" está en la Plaza del Congreso. Favali propone atacar de inmediato. La chica se une a ellos, pero Franco la dispara al darse cuenta de que es un robot. Luego, son asaltados por un grupo de hombres robot. Favali sugiere que se disfracen de hombre robot, atándose teledirectores en la nuca. Su propuesta funciona.

El trío de hombres sobrevivientes, guiado por Favali, resuelve caminar en sentido contrario a la marcha de los invasores, con el fin de encontrar el núcleo de la invasión. Colados en una casa a unas cuadras de la Plaza del Congreso, suben y contemplan que el centro de la plaza está ocupado por una cúpula que se dilata y se contrae. A su vez, alcanzan a distinguir a un "mano" que, con un aparato desconocido, neutraliza cohetes y los hace caer. Era sobrecogedor ver aquellas "supermanos" de pesadilla dándose sobre diales y perillas, enviando muerte hacia lo alto.

Inesperadamente, Favali percibe en el cielo un milagro. Algunas bombas alcanzan a sobrevivir a los "ases destructores". Se producen grandes explosiones, pero la cúpula sigue intacta. Aparecen otros "manos" que renuevan las actividades. Los hombres se disponen a marcharse para compartir la información con quienes estuvieran enviando los aviones bombarderos. En la retirada, se topan con una pared invisible que les impide salir de la azotea.

Favali presenta una nueva teoría: la esfera es un aparato que produce un campo de fuerza o algo parecido en torno a toda la plaza, como si fuera una gran cúpula protectora. Mientras actúe el campo de fuerza, nada ni nadie podrá entrar ni salir. El sonido de una antena les hace saber que fueron descubiertos. Favali sugiere que se comporten como ellos para hacerles creer a los "manos" que también están siendo teledirigidos. La estratagema tiene éxito al inicio, pero un hombre robot le arranca a Juan el aparato, dilatándose sin inteligencia, esclavizado a los "manos".

Favali y Juan contienen el avance de los autómatas y Franco, con la bazuca del hombre robot caído, apunta a la cúpula y lanza cohetes. Uno impacta y todos los invasores se detienen, mientras el domo parece desinflarse. Los tres humanos se dirigen a los restos de la cúpula para, por fin, conocer a los "sellos". En el cielo ven una nave esférica. Esas son las bolas de fuego que vieron al principio desde el chalet de Vicente López. La nave está escapando.

Favali abandona la idea de ir hasta la cúpula porque está convencido de que volverán con refuerzos o que llegarán más cohetes atómicos, para los que no tienen ninguna protección. Juan, Franco y Favali avanzan entre los enemigos que ya no oponen resistencia. Inesperadamente, un lazo atrapa a Juan. Al alzar la vista, ve algo impensado: allí está Pablo, el chico de la ferretería, que creía muerto. Con él está Mosca, el historiador. Se salvaron del rayo gracias a los cuerpos muertos de los "gurbos". Los dos viejos amigos se integran a la fuga.

En unos pastizales, les parece ver la silueta de un "mano" moviéndose, pero no llegan a acercarse a él porque antes cae un cohete atómico que los obliga a tirarse al suelo. Franco encuentra un camión y los cinco se suben, pero Juan nota pronto que un "gurb" los está persiguiendo. Detrás de él viene una moto. Franco acelera, pero encaja una rueda del camión en una huella de "gurb" y vuelcan. Afortunadamente, sobreviven.

Continúan escapando en un auto cercano. En la marcha hacia el chalet de la familia Salvo, pasan por la cancha de River y la General Paz. "Pensar que hace apenas unas horas éramos todo un ejército", dicen, lamentando la pérdida de sus compañeros. Juan, Favali y Pablo regresan al chalet de Vicente López, acompañados por Mosca y Franco.

Juan descubre que un "gurb" está destrozando su propiedad y Elena y Martita yacen tendidas en el jardín. Mientras Juan abraza los cuerpos de su mujer e hija, los otros disparan a las bestias que, de repente, caen. Favali registra que lo que la tumbó fue un tiro que vino desde la esquina, donde divisan la silueta del "mano". Abrazando los cuerpos de su mujer e hija, Juan se da cuenta de que están desmayadas, no muertas.

Toda la comunidad ingresa al chalet. El "gurb" se había acercado después de la explosión, embistió con Elena y Martita, y el golpe les hizo perder la conciencia. Favali insiste en que deben emprender un viaje al norte para compartir la información con las fuerzas que atacaron la invasión. Pablo ve al "mano" que los ayudó caminando hacia el chalet. Antes de llegar a la puerta, ven que vuelve a nevar. El invasor que creían amistoso cae ante sus ojos.

Todos los sobrevivientes cierran los espacios por donde podrían entrar la nieve radioactiva. Fabrican nuevos trajes. A la mañana siguiente, escuchan un ruido en el piso de arriba. Revisan las habitaciones, pero no encuentran nada, por lo que Favali se pregunta: "¿Será posible que los 'ellos' sean invisibles?". Mosca identifica que el ruido, para la sorpresa de todos, viene de la radio, que nunca dejó de funcionar.

Favali empieza a mover el dial de la radio y encuentra que las distintas estaciones repiten la palabra "atención" en diferentes lenguas. Las voces humanas les devuelven la esperanza a los sobrevivientes. "La transmisión de la radio demostraba que no estábamos solos".

Nuevamente, "El Eternauta" aparece frente al guionista, hace una pausa y menea la cabeza como diciéndose: "Qué tontos fuimos". La emisora transmite un mensaje del Comité Unido de Emergencia del Hemisferio Norte. Celebran la caída del núcleo invasor y comunican que consiguieron frenar la nevada mortal en varias zonas. En esos puntos, organizan ejércitos y provisiones. A continuación, listan los asentamientos en Argentina. El más próximo a Vicente López es en Pergamino, una localidad al noroeste de la provincia de Buenos Aires.

Por el nivel de detalle de las opciones, la familia Salvo elige confiar en esta nueva oportunidad. "Comenzó para nosotros el mejor momento desde que se desencadenó la invasión", dice "El Eternauta" frente al guionista, y una vez más hace una pausa.

"El Eternauta" retoma el relato contando los preparativos para el viaje a Pergamino. Consiguen un camión y flores para Elena. Cargan sus provisiones y se lanzan a la calle. A la altura del hipódromo de San Isidro, un camión pasa rápidamente al lado suyo y, más adelante, otro vehículo también se aparta de ellos. Consideran que es el miedo el que impide el contacto.

Cuando ya llevan más de 2 horas en marcha, a 20 km de Pergamino, se acaba la nevada. Un letrero anuncia que ya ingresaron a la zona de seguridad y pueden quitarse los trajes. Luego de unos pocos metros, un soldado coloca otro cartel y se esconde entre los arbustos. La leyenda indica que deben ir hasta el arroyo para encontrarse con los inspectores. Los Salvo y sus amigos improvisan un picnic para festejar. Sin embargo, no perciben que a sus espaldas se forma una fila de soldados.

Los soldados les piden que se detengan y entreguen las armas. Juan nota que uno de los soldados habla a remesones, como si alguien le dictara. Antes de que Favali pueda entregar su rifle, Franco grita para advertirles que los soldados tienen teledirectores en las manos. Inmediatamente, se desata un tiroteo. Se apresuran a subirse al camión y a escapar, pero en la ruta hay tres inmensos "gurbos". Una vez más, los protagonistas quedan atrapados.

Buscando otras rutas, aparecen sobre ellos otra nave idéntica a la que sobrevoló el estadio de River Plate. El volante del camión deja de responder y vuelcan, pero sobreviven. Usan como trinchera un zanjón cercano. Desde allí, ven a muchos hombres robot acercarse. Favali esgrime un plan determinante: Juan y su familia volverán al camión y escaparán, mientras ellos disparan contra los hombres robot. Los Salvo, lamentablemente, nunca llegan al vehículo. Los enemigos lo hacen volar con un mortero. Pronto ven que Favali, Mosca y Pablo fueron capturados y convertidos en hombres robot.

En un rapto de optimismo, a Juan se le ocurre apoderarse de la nave. Se sube junto a Elena y Martita y empieza a tocar botones y palancas indiscriminadamente. Uno de estos movimientos desata un ruido muy agudo. Todo a su alrededor se transforma. Tres imágenes inconexas se presentan ante los ojos de Juan: un grupo de soldados llevando un cañón por una calle de piedra, un dinosaurio gritando y un cohete despegando. A continuación, se siente caer hasta que choca en el suelo de un planeta que no conoce.

Un "mano" muy viejo aparece y pronuncia: "Es inútil gritar, Juan Salvo. No te pueden oír. Ya tú estás en el continuum". Le explica que logró lo que muy pocos pudieron: escapar de los sellos. Sin quererlo, activó la máquina del tiempo de la Cosmosfera y hasta lo envió fuera del espacio y el tiempo terrestre. El Continuum 4 es uno de los infinitos continuums. El "mano" le hace saber que todas las especies del universo comparten el espíritu y eso hace que exista solidaridad entre ellas.

"El Eternauta" vuelve a enfrente al guionista, que le pregunta si siguió buscando a Elena y Martita. Juan le cuenta que pasó mucho tiempo buscándolas hasta que el azar de los continuums lo llevó hasta su casa. El guionista, desconcertado, le pregunta en qué año pasó todo lo que Juan le contó, a lo que responde que fue en 1963. En ese momento, transcurre el año 1959. El guionista exclama que quizás hay una forma de evitar que ocurra todo ese espanto. "El Eternauta" le responde que no lo sabe porque no es hombre de ciencia, pero se alegra por tener la posibilidad de ir a su casa a ver a Elena y Martita. Acto seguido, sale corriendo por la puerta, más confundido que antes.

El guionista lo sigue y presencia el reencuentro de la familia. Elena le pregunta a Juan quién es el guionista, y él le dice que no lo sabe, que es la primera vez que lo ve. Ante el desconocimiento, el guionista comienza a suponer que imaginó todo lo sucedido, pero decide ir a la ferretería para comprobar si un chico llamado Pablo trabaja allí. Inmediatamente, se cruza con Polsky, Lucas y Favali. Entonces entiende que lo que le contó "El Eternauta" es cierto. Él se ha olvidado de todo al volver al pasado. Esta revelación indica que en 4 años la nevada mortal llegará y con ella la invasión. Contempla a la familia Salvo y la historieta termina con su pregunta: "¿Será posible evitarlo publicando todo lo que 'El Eternauta' me contó? ¿Será posible?".

Y así llegamos al final de esta historia. Mi nombre es Walter y esto es De Arte. Si te ayudó, no te olvides dejarme un me gusta, un comentario, un like y compartir el video. Hasta la próxima.