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Buenos días, Omi. Vamos a empezar este día en este ambiente de silencio, de introversión. Incluso estos tiempos de antes de empezar es también un tiempo para reubicarnos, prepararnos.
Cuando estos momentos del día los vivimos como grandes momentos, realmente el día va a ser grande, grande de grandeza, de plenitud, de fuerza, de presencia. Así que vamos a empezar. Siéntate en una postura que estés bien, cómodo, pero a la vez alerta.
Pas haciendo tu respiración más consciente, [música] natural, percibiendo el va y ven, como las olas del mar que van y vienen. Igualmente, este momento de presencia es un momento en el que puedes observar y observarte. [música] Observar tu respiración, observar como tu cuerpo se va tranquilizando, sosegando, lo mismo tu mente y tu corazón. Quédate así por un momento. Señor piedad.
Poco a poco ha sido adentrándote al corazón del ser que eres tú, a lo más sagrado que hay en ti. Ese espacio interno al que solo tú puedes acceder cuando te lo permites, cuando te permites dejar a un lado todo aquello que ahora no te sirve. Dejar a un lado las prisas, [música] las acciones. Dejas a un lado incluso viejas identidades. Todo aquello no te define. Todo aquello no eres [música] tú. Son papeles [música] que interpretas en este gran escenario de la vida. Disfruta, pues, de este momento de conexión con lo auténtico, con lo verdadero. Quédate así. No tienes miedo a brillar, [música] no tienes miedo a ser tú.
Sitúate así en este ambiente completamente sosegado, abierto tú el ser a tu propia grandeza, a tu propia fortaleza. Eres así. Y ahora lo puedes vivir. Qué hermoso es el reencuentro con uno. Es así como momentos de serenidad, de plenitud, se vuelven tan llenos de algo grande. Es también esta apertura del tercer ojo, la apertura de la conciencia. Y puedes decidir no vivir más a espaldas [música] de ti. ¿Cómo resuena esto? Tienes la valentía y la fortaleza para estar contigo de verdad. Esta es la identidad espiritual. No es nada más ni nada menos que volver a ser el alma que siempre ha sido. do Eres luz, eres un alma resplandeciente, amorosa, amable, generosa.
La compañía que puedes percibir ahora es la compañía divina, la compañía del ser supremo, Dios. Esa energía que siempre y por siempre está presente, ha estado presente, está presente y seguirá estando presente. Lo único diferente aquí es que ahora te sientes tú el alma más preparada para esta conexión. Te has abierto a percibir esta energía sublime, esta energía que te llena de todo lo que hace falta en tu [música] interior. En esta conexión se percibe sintonía y te dejas envolver, colorear. por esta energía que te ama y que te cuida, que te fortalece, que te devuelve a tu vibración más sutil. Me siento más valiente, me siento más fuerte. Yo, el ser me siento más preparado para lo que sea que vaya a venir. Las situaciones van y vienen también como las olas del [música] mar. No hay nada que permanezca [música] por siempre, solo la energía. el alma.
Así que me dispongo a que este momento sea un momento de fortalecimiento auténtico, que este momento sea un momento para estar [música] siempre a punto y me siento feliz. Feliz por dedicarme [música] un tiempo, por dedicar un tiempo a esta compañía divina. Cada vez que estoy así en esta conexión es el silencio. Cada vez que estoy así, estoy preparándome. ¿Para qué? Tal vez ni lo sé y no hace falta tampoco saberlo, pero de bien seguro que ante cualquier cosa inesperada tendré mayor fortaleza para afrontarla. Y también con esta fortaleza podré ser de ayuda para otras personas. está aumentando en mí la claridad para poder discernir y saber cuándo hablar, cuándo no hacerlo, para saber cuándo incluso mi presencia es quien hace todo el trabajo. Pero para eso estos momentos me permiten cuidarme, cuidarme de verdad. Quédate así. piedos Maríamos
Fíjate cómo estás retornando a lo más sencillo, el [música] punto, la semilla pequeña diminuta, el ser de luz que eres tú y consciente de lo más diminuto te estás preparando para lo más grande. Puedes [música] sentir la fortaleza de este punto diminuto que eres tú. Puedes apreciar la belleza [música] de este punto diminuto que eres tú. Puedes apreciar [música] el ambiente tan lleno de fortaleza que se crea donde sea [música] que estés cuando sigues consciente del alma que eres tú. Amén.
Te invito [música] a que en diferentes momentos de este día recuerdes esta expresión siempre a punto, siempre a punto y que dejes que te conecte con el siempre a punto o estar preparado internamente y verás como te reubicas de nuevo, te fortaleces de nuevo solo de decir esta palabra, siempre a punto. y será aú siempre a punto y para los demás también. Del mismo modo que si tomas unas pastillas, una medicación que es fundamental para la salud de tu cuerpo, no te las olvidas nunca, siempre las llevas contigo, ¿verdad? Pues igualmente vas descubriendo poco a poco cuál es la fortaleza que puedes llevar siempre contigo. Igual como esas pastillas. En cualquier momento, en cualquier situación, sigue recordando quién eres. En cualquier momento, en cualquier [música] situación, sigue sintiendo a Dios. Esa energía ya está dispuesta para cuando tú quieras. y estás [música] solo a la distancia de un pensamiento. Respira profundamente y visualizas este gran día que tienes por delante y recuerda quién eres siempre a punto volverás a conectar con la energía más potente que existe. Sí, que tengas un gran día. Omicionant es esta hermosa forma de recordar quién somos. Sí. Om. Yo, el ser, el alma. Shanti es paz. Es silencio, es quietud. Oh.