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El uso de computadoras, pantallas y celulares, tanto en el ámbito laboral, educativo como en el recreativo, pueden generar estrés y cansancio visual, manifestándose en forma de cefaleas, visión borrosa, sensación de arenilla, ojos secos o fotofobia.
Desde el punto de vista ergonómico, podemos tener en cuenta una serie de recomendaciones para que la actividad a desarrollar se realice con mayor eficacia y confort, evitando que estos factores repercutan en nuestra visión.
Utilizar suficiente iluminación, evitando contrastes altos en el campo visual y la visión directa de fuentes de iluminación artificial. Ubicar el lugar de trabajo, en lo posible, en un ambiente con luz natural. Es conveniente situar la pantalla de forma perpendicular a las ventanas para evitar deslumbramientos y reflejos, y que la luz natural incida en el espacio de trabajo de manera nasal.
La distancia a la pantalla debe ser la de un brazo extendido, entre 50 y 70 centímetros, y estar ubicada a la altura de los ojos. Las letras y caracteres en la pantalla deben poder distinguirse con facilidad, por lo que es necesario seleccionar un tamaño adecuado y ajustar brillo y contraste en función de las condiciones lumínicas del espacio de trabajo.
Seguir la regla 20-20: cada 20 minutos, apartar la mirada del monitor o pantalla durante 20 segundos, enfocando a 20 pies de distancia, es decir, 6 metros. Procurar parpadear con frecuencia y recordar tomar agua durante toda la jornada.
Evitar la exposición a la luz de las pantallas en la noche, ya que esto afecta al normal desarrollo del ciclo sueño-vigilia. Es importante levantarse del puesto, si es posible, cada 30 minutos, evitando mantener la misma postura durante mucho tiempo.
Ante alguna molestia visual, acudir al oftalmólogo para recibir el tratamiento adecuado. [Música]