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NO VEMOS LA REALIDAD, VEMOS NUESTRO MODELO: La base científica de "Todos son tú proyectado" 👁️🪞

Sintergia Pura28:52

Transcription

Hoy no vamos a empezar con teoría, hoy vamos a empezar con un experimento. Quiero que en este preciso momento levantes tu mano derecha y la pongas frente a tus ojos. Mírala fijamente. Observa las líneas de tu palma, el color de tu piel, la textura.

Ahora, déjame hacerte una pregunta que parece absurda, pero cuya respuesta cambiará para siempre la forma en que entiendes tu vida. ¿Dónde está esa mano? Tu sentido común te grita, "Jacobo, por favor, la mano está allí afuera, a 30 cm de mi cara en el espacio físico." Y tengo que decirte con la autoridad que me da la neurofisiología que estás equivocado. Esa mano que estás viendo no está afuera.

[música]

La imagen de esa mano, la experiencia visual de color y forma que estás teniendo ahora mismo, está ocurriendo estrictamente dentro de tu cabeza, específicamente en la corteza visual de tu lóbulo occipital en la parte posterior de tu cráneo. Vamos a analizar esto fríamente. Lo que está afuera es materia y fotones de luz. Esos fotones rebotan en tu piel y viajan hasta tu ojo. Pero fíjate bien, en el momento en que la luz toca tu retina, deja de ser luz, la retina transforma esa energía electromagnética en impulsos químicos y eléctricos. Lo que viaja por tu nervio óptico ya no es la mano ni es luz. Es un código binario de electricidad. Es una señal morse, esa señal viaja a oscuras hacia tu cerebro.

Y aquí llegamos a la paradoja de la caverna. Tu cerebro vive encerrado en una caja de hueso, el cráneo. Allí dentro no entra la luz. Allí dentro hay oscuridad absoluta y silencio total. Tu cerebro jamás ha visto el mundo. Tu cerebro jamás ha tocado nada. Tu cerebro está aislado biológicamente del exterior. Entonces, ¿cómo es que puedes ver esa mano tan nítida? Porque tu cerebro es un simulador de realidad virtual extremadamente sofisticado. Tu cerebro toma esos impulsos eléctricos ciegos, consulta su base de datos de memorias y expectativas y construye un modelo holográfico tridimensional. Luego proyecta esa imagen y te hace creer que está [música] afuera, pero no lo está. Tú nunca has visto el mundo real. Tú solo has visto el modelo del mundo que tu cerebro construye para ti. Vives literalmente dentro de una simulación generada por tu propia biología.

¿Y por qué te cuento esto? ¿Qué tiene que ver esto con la espiritualidad o con tus relaciones personales? Tiene todo que ver. Porque si aceptamos el hecho fisiológico de que todo lo que percibes es una reconstrucción interna, entonces tenemos que aceptar una conclusión lógica, aterradora y fascinante a la vez. Las personas que ves, las personas con las que hablas, las personas a [música] las que amas y a las que odias también son una reconstrucción interna. Seguro has escuchado esa frase famosa en los círculos espirituales o en las enseñanzas de autores como Neville Godar, que dice, "Todos son tú proyectado o el mundo es un espejo." Durante años esto se ha tratado como una metáfora poética, como una idea bonita para sentirnos [música] conectados, pero en la teoría sintérgica esto no es poesía, es mecánica. Si yo no puedo acceder a la látice, la realidad externa [música] de forma directa, sino que solo interactúo con el modelo que mi campo neuronal crea, entonces técnicamente cuando me peleo [música] con mi vecino, no me estoy peleando con él, me estoy peleando con la imagen que mi cerebro ha construido de él, estoy interactuando con una parte de mi propia mente disfrazada de otro. Hoy vamos a validar científicamente la ley del espejo. Vamos a dejar de verla como magia y vamos a entenderla como una consecuencia [música] inevitable de cómo funciona tu corteza cerebral. Vas a descubrir que no vives en el mundo, vives en tu descripción del mundo. Y si cambias la descripción, cambias literalmente [música] lo que ves allá afuera. Prepárate porque vamos a limpiar el lente del proyector.

Bien, vamos a desmontar el juguete. Vamos a ver cómo funciona la máquina por dentro para entender por qué tu realidad es un modelo interno. Tenemos que seguir el viaje de un fotón de luz desde que sale de la lámpara hasta que tú dices, "Ah, eso es una lámpara." El proceso comienza con un fenómeno físico [música] llamado transducción. Esta es la frontera mágica entre el mundo y tú. Imaginen un fotón viajando a la velocidad de la luz, choca contra la mesa, rebota y entra por tu pupila. Hasta ahí es física pura, energía [música] electromagnética. Pero en el momento exacto en que ese fotón golpea los conos y bastones en el fondo de tu retina, ocurre algo dramático. La luz muere, la retina [música] atrapa esa energía luminosa y la transforma en una reacción química y luego en un impulso eléctrico. Fíjense bien en lo que acabo de [música] decir. La luz no entra a tu cerebro. Lo que viaja por el nervio óptico ya no es un fotón, es un potencial de acción. Es electricidad. Son iones de sodio y potasio entrando y saliendo de una membrana celular. Tu cerebro no sabe lo que es la luz. Tu cerebro vive [música] en la oscuridad absoluta del cráneo. Lo único que recibe tu cerebro son chispazos. Es como si el mundo exterior hablara en inglés luz y tu cerebro solo entendiera chino, electricidad. La retina es el traductor y en esa traducción la cosa en sí se pierde y se convierte en código.

Aquí entramos en la fase del decodificador. [música] Imagina el nervio óptico como un cable de fibra óptica. Por ese cable viajan millones de impulsos por segundo, pero no viajan imágenes. No viajan fotitos [música] pequeñas de tu mamá o de tu perro. Viajan frecuencias, viajan patrones de encendido, apagado, ceros y unos biológicos. Si yo pudiera conectar unos auriculares a tu nervio óptico, [música] no vería una imagen. Escucharía estática. SH tiki tiki sh. Esa es la materia prima de tu realidad. Ruido eléctrico.

Entonces, ¿cómo pasamos de ese ruido eléctrico a la imagen nítida de la pantalla de tu celular que estás viendo ahora? Aquí es donde el cerebro deja de ser un receptor y se convierte en un artista. El cerebro recibe estos datos fragmentados y confusos en la corteza visual primaria y empieza a procesar. A ver, aquí hay un borde vertical, aquí hay un contraste de color, aquí hay movimiento, pero los datos por sí solos no son suficientes, son ambiguos. Entonces, el cerebro hace algo fascinante. Consulta su base de datos, accede a tu memoria. El cerebro dice, "He recibido este patrón eléctrico antes." Se parece al código que archivé bajo la etiqueta mano y entonces proyecta la memoria de una mano sobre los datos sensoriales. Escuchen esto con atención. No vemos lo que hay. [música] Vemos lo que esperamos ver. La neurociencia moderna, y esto encaja perfectamente con mi teoría sintérgica, nos dice que la percepción [música] es un proceso top down de arriba a abajo. El cerebro lanza predicciones constantemente [música] y usa los sentidos solo para corregir errores menores. Tú no estás viendo este video en tiempo real. Tu cerebro está generando una alucinación controlada de lo que cree que es este video basándose en tu aprendizaje previo. [música]

¿Quieren una prueba irrefutable de que su cerebro se inventa la realidad? [música] Hablemos del punto ciego. Todos ustedes tienen anatómicamente un agujero en la visión. En el lugar donde el nervio óptico se conecta a la retina, no hay fotorreceptores, no hay conos bastones. Es [música] un punto ciego literal. Tienes dos agujeros negros en tu campo [música] visual ahora mismo, uno por cada ojo. Sin embargo, mira a tu alrededor. [música] ¿Ves dos manchas negras flotando? ¿No ves una imagen [música] continua y perfecta? ¿Por qué? Porque tu cerebro es un mentiroso compulsivo muy eficiente. El cerebro detecta que falta información en esa zona. [música] Analiza los patrones de colores y texturas que hay alrededor del agujero y hace [música] un copy paste. Rellena el hueco con información inventada. Se lo inventa. Si tienes una pared blanca con puntos [música] azules, el cerebro pintará puntos azules en tu punto ciego para que no notes el fallo. Si el cerebro es capaz de inventarse un pedazo de realidad para [música] que no te asustes, cuánto más de lo que ves es una invención, cuánto de la mirada de odio de tu pareja es real. Y cuánto es tu cerebro rellenando la ambigüedad con tus propios miedos. ¿Cuánto de la fealdad del mundo es información sensorial y cuánto es tu memoria traumática pintando sobre lienzo?

Esta es la conclusión técnica de este bloque. El mapa no es el territorio. Lo que llama realidad no es el [música] mundo exterior, la látice. Lo que llama realidad es el mapa neuronal, el modelo, la maqueta que tu cerebro ha construido en tiempo récord para ti. Nunca has tocado el territorio, siempre has estado navegando en tu propio mapa. [música]

Y si entendemos que lo que vemos es una construcción interna, entonces la pregunta del millón es, ¿qué estamos usando como ladrillos para construir esa imagen? ¿Por qué mi mapa es diferente al tuyo? Eso depende de tu filtro personal y eso es lo que vamos a analizar ahora mismo. Si en el bloque anterior establecimos que tu cerebro es un simulador de realidad virtual, la pregunta lógica que sigue es, ¿qué está [música] simulando? Si apagamos el proyector de tu cerebro, ¿qué queda en la habitación? La respuesta es [música] la látice. La ciencia nos dice que el espacio no está vacío. Lo que llamamos vacío es en realidad una matriz hipercleja de energía e información, [música] una estructura tipo cristalina, un tejido que conecta todo con todo. Pero aquí viene lo difícil de asimilar. La látice es por definición indescriptible para los sentidos humanos. En la látice no hay colores. El rojo no existe en el universo. El rojo es una experiencia subjetiva que tu cerebro fabrica cuando una onda de 700 nanómetros toca tu retina. [música] En la látice no hay sonidos, no hay música, no hay ruido, solo hay ondas de presión comprimiendo el aire. En la látice no hay olores, solo hay moléculas flotando. La realidad objetiva, esa que está allá afuera ahora mismo, es una sopa de energía. Ora, inodora, insípida y silenciosa. Es un océano de información pura, [música] vibrando en un silencio absoluto y una oscuridad eterna. Es el potencial de todo, pero no es la forma de nada. [música]

Entonces, ¿cómo pasamos de ese océano abstracto a la experiencia concreta de una taza de café caliente y aromática? Aquí entra el segundo protagonista de nuestra ecuación, tu campo neuronal. En la teoría sintérgica, el cerebro no es pasivo. El cerebro no solo recibe, el cerebro emite. Cada una de tus neuronas al disparar electricidad genera un campo electromagnético diminuto. Cuando sumas los campos de tus 86,000 millones de neuronas, creas una distorsión energética macroscópica que rodea tu cabeza. A eso lo llamé el campo neuronal. Piensa en esto con la siguiente metáfora. La látice es la arcilla. Es una masa infinita de posibilidad. Puedes hacer lo que quieras con ella, pero por sí sola no tiene forma. Tu campo neuronal es el molde. Cuando tu campo neuronal interactúa con la látice, impone su estructura sobre ella. Es como si presionaras un molde de galleta sobre la masa. La látice se deforma y adopta la geometría de tu cerebro. En ese choque, en esa fricción entre tu campo interno y el espacio externo, surge la realidad perceptual, surge la imagen, surge el sonido, surge el mundo 3D.

Y aquí llegamos al punto crítico que explica por qué tu vida es como es. Si tu campo neuronal es el molde que da forma a la realidad, ¿en qué estado está tu molde? Porque la lti es neutral. La lti no juzga. La látice te dice, "Aquí tienes energía infinita, úsala." Pero tú no puedes percibir la látice en bruto. Tú solo puedes percibir la látice a través de tu propia estructura. Y tu estructura no es perfecta. Tu molde tiene abolladuras, tiene grietas, tiene deformaciones. Esas deformaciones son tus creencias, tus traumas infantiles, tus miedos, tu cultura y tu lenguaje. A esto lo llamo la distorsión del filtro. Imagina que llevas puestas unas gafas con cristales azules y sucios. Miras una pared blanca, la látice pura, pero tú jurarás ante un tribunal [música] que la pared es azul y tiene manchas. La pared es azul, no. ¿Tus ojos te engañan? No. Tus ojos funcionan bien. El problema es el filtro. Si tú tienes una creencia profunda, arraigada en tu inconsciente que dice, "La gente es peligrosa y siempre me traicionan", esa creencia es una configuración física en tu red neuronal. Modifica la frecuencia de tu campo neuronal. Cuando tu campo choca con la látice, filtra la información de toda la infinita información disponible en una persona que acabas de conocer, su bondad, su miedo, [música] su alegría. Tu cerebro solo decodificará la información que coincida con tu frecuencia de traición. Ignorarás las señales de amor, amplificarás las señales de sospecha y al final del día dirás, "Viste, tenía razón, me traicionó." Y creerás que has descubierto una verdad objetiva sobre el mundo, pero no has descubierto nada sobre el mundo. Has confirmado la forma de tu propio molde.

Esta es la frase que quiero que se graben a fuego en este bloque. Tu realidad es la látice pasada [música] por el filtro de tu neurosis. No existe la Inmaculada percepción. Nadie ve las cosas como son. Vemos las cosas como somos. Cada vez que dices, "Esto es horrible", estás [música] describiendo tu filtro, no el evento. Cada vez que dices, "Esto es maravilloso", estás describiendo tu capacidad de resonar con la maravilla. Somos prisioneros de nuestra propia geometría [música] cerebral, pero la buena noticia es que el cerebro es plástico, el molde se puede cambiar. Si limpiamos el filtro, si modificamos la estructura del campo neuronal, la realidad allá afuera cambia instantáneamente, no porque cambie la látice, sino porque cambiamos lo que somos capaces [música] de extraer ella.

Entonces, si yo soy el creador de mi experiencia a través de este filtro, ¿qué pasa cuando interactúo con otra persona? ¿Estoy viéndola a ella o estoy viendo mi propio reflejo? [música] Vamos al siguiente bloque para entender científicamente la ley del espejo. [música]

Hemos llegado al corazón del misterio. Si tu cerebro construye tu realidad física, entonces tenemos que hablar de lo que más nos importa y lo que más nos hace sufrir, las relaciones humanas. Aquí es donde [música] la teoría sintérgica valida lo que los místicos como Nevil Godart o Cal Jung han dicho [música] durante décadas, pero sin necesidad de fe. Vamos a usar pura mecánica de fluidos informacionales. Cuando tú estás frente a tu pareja, a tu jefe o a tu enemigo, crees que estás teniendo [música] una interacción de tú a tú. ¿Crees que hay dos entidades separadas intercambiando información objetiva? La neurofisiología [música] nos dice que eso es falso. Recuerda lo que aprendimos. Tú no tienes acceso directo a la látice. Tú solo accedes a tu modelo. Por lo tanto, cuando miras a tu pareja, [música] no estás viendo a tu pareja. Estás viendo la renderización de tu pareja que tu cerebro ha fabricado en milisegundos. ¿Estás interactuando con un avatar holográfico dentro de tu propia ment? Claro, ese avatar está basado en datos eh reales que vienen de la otra persona, su voz, su postura, pero [música] el color, la intención y el significado que le das a esos datos eh los pones tú.

Aquí entra el mecanismo de proyección. Imagina que la otra persona es una estructura compleja en la látice. Como ser humano, esa persona es infinita. [música] Tiene bondad, tiene maldad, tiene miedo, tiene amor, tiene traumas, tiene virtudes, emite en todas las frecuencias posibles. [música] Es un espectro completo, pero tú como receptor no puedes captar el espectro completo. Tú solo puedes captar las frecuencias que tu propia antena está calibrada para recibir. Aquí está la ley física. Solo puedes ver afuera [música] lo que tienes codificado adentro. Si tu campo neuronal está vibrando en una frecuencia de baja coherencia, miedo, inseguridad, [música] odio reprimido, tu cerebro actúa como un radar de búsqueda específico. Escanea la latice de la otra persona [música] buscando exclusivamente los patrones que confirmen tu estado interno. Supongamos que tienes un odio reprimido hacia ti mismo o una sensación de insuficiencia. Tu jefe te dice, "Oye, ¿puedes revisar este informe? La látice de ese evento es neutra. Son ondas sonoras." Pero tu cerebro, que tiene activado el filtro de ataque, ignora el tono neutro y amplifica una microgesticulación o un tono de voz sutil y decodifica el mensaje como, "¿Me está diciendo que soy un inútil?" [música] Tú reaccionas con furia. "Siempre me estás criticando." Tu jefe se queda perplejo. Él no envió eso. Pero [música] tú sí lo recibiste. ¿Te lo inventaste? No del todo. Encontraste un patrón de resonancia en él que coincidía con tu patrón [música] interno. Literalmente has coloreado al otro con tu propia paleta emocional. [música]

Esto explica científicamente la famosa frase de Nevil Godar, "Todos son tu proyectado. [música] Everyone is pushed out." No significa que la otra persona no exista y sea un fantasma. Significa que la versión de la persona con la que estás peleando es una creación tuya. La persona molesta no existe en el vacío. Existe solo cuando su látice interactúa con tu filtro. Y esto nos lleva a Yung y su concepto [música] de la sombra, pero explicado desde la física. ¿Por qué te molesta tanto esa persona? ¿Por qué ese rasgo específico de tu amigo te [música] saca de quicio? La respuesta convencional es porque él está mal. La respuesta sintérgica [música] es porque tienes un receptor activado para esa frecuencia. Si tú no tuvieras ese rasgo o el miedo a ese rasgo en tu propia estructura neuronal, no podrías verlo. Sería invisible [música] para ti. Un cerebro en alta coherencia, un cerebro iluminado o en paz absoluta, no tiene ganchos [música] donde la ofensa se pueda aprender. Si alguien insulta a un Buda, el [música] Buda no se enfada. No porque se aguante, sino porque en su campo neuronal no existe [música] la frecuencia de la ofensa. Escucha ruidos, ve una cara roja, pero no decodifica insulto. La información pasa a través de él sin fricción, no hay resonancia.

Por lo tanto, la física es implacable. Lo que te molesta del otro es un diagnóstico médico de tu propio campo neuronal. No es un juicio moral, no es que seas malo, es que tienes una distorsión en tu lente. Si ves traición en todas partes, tu lente está rayada con el patrón traición. [música] Si ves incompetencia en todos tus empleados, tu lente está sucia con el patrón, exigencia, miedo al fracaso. Cada persona que se cruza en tu vida actúa como un biofeedback. El universo es un espejo gigante. La látice es el espejo. Tú te paras frente al espejo y gritas. El espejo te devuelve la imagen de alguien gritando y tú te enfadas con el espejo. ¿Por qué me gritas? Es absurdo, ¿verdad? Pero eso es lo que hacemos todos los días. Peleamos con nuestras propias proyecciones. Odiamos en el otro lo que no hemos resuelto en nosotros. La realidad allá afuera es solo la pantalla donde proyectas la película que corre en tu cinta [música] neuronal.

Comprender esto es el fin del victimismo. Si todos son tú proyectado, entonces nadie te está haciendo nada. [música] Tú te lo estás haciendo a ti mismo a través de ellos. El otro es solo el mensajero que te trae las noticias de cómo está tu propio cerebro. Entonces, si la imagen en el espejo no me gusta, ¿cómo la cambio? No sirve de nada limpiar el espejo, intentar cambiar al otro. No sirve de nada romper el espejo, divorciarte, despedir gente, huir. Porque donde vayas llevarás tu proyector contigo y la siguiente persona se convertirá en el nuevo actor para el mismo viejo guion. Para cambiar la realidad tienes [música] que ir a la cabina de proyección. Tienes que modificar el patrón en el origen. [música] ¿Cómo se hace eso en la práctica? Eso es lo que vamos a ver en el último bloque.

Bien, ya tienes el diagnóstico, tu cerebro proyecta tu realidad. Ahora, ¿cómo operamos la máquina? ¿Cómo dejamos de sufrir por nuestras propias creaciones? El primer paso es entender la metáfora del cine. Imagina que vas al cine, la película empieza y es una película de terror. El monstruo te asusta, la trama te angustia. ¿Qué harías si de repente te levantas de tu butaca, corres hacia la pantalla y empiezas a gritarle al telón, cambia, deja de ser una película de miedo, quiero que seas una comedia, sería una locura, ¿verdad? La pantalla es solo una tela blanca. La pantalla no decide la imagen, la pantalla solo la refleja. La película está en el rollo allá atrás, en la cabina de proyección. En tu vida la látice es la pantalla. Tu pareja, tu cuenta bancaria, tu país son la pantalla. Son neutros. Tu mente, tu campo neuronal es el proyector. La mayoría de los seres humanos viven gritándole a la pantalla. Intentan cambiar a la pareja, intentan cambiar al gobierno, intentan forzar al mundo para que se ajuste a sus deseos. Eso [música] es un desperdicio termodinámico de energía. Nunca va a funcionar porque estás intentando modificar el efecto, no la causa.

Aquí aplicamos el principio de responsabilidad radical. Esto no es culpa. No te estoy diciendo que sea tu culpa que te traten mal. Te estoy diciendo que es tu responsabilidad qué haces con la señal que recibes. Entender que cambiar al otro es [música] imposible e inútil es el inicio de la libertad. Si tú cambias tu frecuencia, es decir, si modificas tu algoritmo interno de miedo por uno de seguridad o tu algoritmo de juicio por uno de comprensión, ocurre un fenómeno físico inevitable. La versión de la otra persona que tú percibes cambia. Tienes dos opciones científicas. Uno, resonancia positiva. Al encontrar en ti el gancho del conflicto, la otra persona deja de actuar defensivamente. Su comportamiento cambia porque tú cambiaste la dinámica del sistema. Dos, colapso de resonancia. Si la diferencia de frecuencia es demasiado alta, tú estás en alta coherencia y el otro sigue en caos, el sistema se desacopla. Esa persona simplemente sale de tu vida. La látice lo separa porque ya no ocupan el mismo espacio informacional. No tienes que echar a nadie, solo tienes que dejar de vibrar en la frecuencia que los mantiene pegados a ti. [música]

El ejercicio, retiro de proyección. ¿Cómo se hace esto un martes por la tarde cuando estás furioso? Usa esta herramienta de emergencia. En el momento exacto en que sientas un juicio fuerte hacia alguien, rabia, desprecio, envidia, detente. No hables, no actúes, congela la escena. Date cuenta de que estás proyectando y hazte esta única pregunta, maestra. ¿Qué parte de mi propia estructura estoy viendo reflejada en esta persona? Si ves a alguien arrogante y te hierve la sangre, pregúntate, ¿dónde soy yo arrogante? O dónde tengo tanto miedo a ser insignificante que su arrogancia me amenaza. Eh, si ves a alguien perezoso y te molesta, pregúntate dónde no me estoy permitiendo yo descansar, qué parte de mí estoy reprimiendo. En el momento en que encuentras el origen dentro de ti, la carga emocional hacia el otro desaparece. Recuperas la energía, dejas de lanzarla hacia afuera, dejas de culpar a la pantalla y empiezas a editar la película. Y cuando [música] haces eso, te prometo que la película cambia, no por magia, sino porque el proyector tú ha empezado a emitir una luz diferente.

Hemos llegado al final de este análisis [música] y si has seguido el hilo conductor, tu visión del mundo no debería ser la misma que tenías hace 30 minutos. Empezamos dudando de la ubicación de [música] tu propia mano y terminamos entendiendo que la persona que tienes enfrente es en gran medida una obra tuya. Sé que esto [música] puede sonar abrumador. A veces es más cómodo pensar que el mundo es sólido objetivo y que nosotros somos víctimas pasivas de las circunstancias. Es más fácil decir, "Él me hizo" [música] o "La vida es injusta." Pero la comodidad tiene un precio, la impotencia. Si el mundo es externo y objetivo, tú no puedes hacer nada. Eres un corcho flotando en el mar. Pero si el mundo es una construcción interna, una decodificación de la ltice basada en tu propio molde, entonces recuperas el control [música] absoluto.

Quiero que te lleves esta frase como el resumen de todo nuestro trabajo en la teoría sintérgica. No vives en el mundo, vives en tu descripción [música] del mundo. La látice está ahí, sí, pero tú nunca la tocas. Tú vives en la narrativa que tu cerebro teje sobre [música] ella. Si tu descripción es hostil, vivirás en una zona de guerra. Si [música] tu descripción es amorosa, vivirás en un santuario. Y lo fascinante es que ambos viven en el mismo espacio físico, respiran el mismo aire y caminan por la misma calle. La diferencia no está en los átomos de afuera, está en la sinapsis de adentro. Por eso, [música] la conclusión científica es inevitable. Eres el creador de tu experiencia. Y quiero ser muy preciso con esto [música] para no confundirnos. No te estoy diciendo que seas Dios en un sentido religioso o megalómano. [música] No te estoy diciendo que chasqués los dedos y cambies las leyes de la física. Te estoy diciendo que eres el ingeniero [música] jefe que construye la realidad perceptual minuto a minuto. Eres el arquitecto que decide qué datos de la Lice se aceptan y cuáles se descartan. Eres el guionista que decide si el comportamiento del otro es una ofensa o una petición de ayuda. [música] Ese poder es tuyo. Nadie te lo puede quitar, pero tampoco nadie lo puede ejercer por ti. [música]

Así que deja de intentar arreglar el espejo, deja de gastar tu vida intentando que el reflejo te sonría antes de que tú hayas sonreído. Vuelve a la fuente, [música] vuelve a tu propio campo neuronal, limpia tu filtro, hazte cargo de tu obra, porque la realidad que ves con toda su belleza y todo su horror es tuya. Gracias por acompañarme en este viaje de autodescubrimiento científico. Nos vemos en la próxima sesión. Yeah.