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Bienvenidos a esta clase en la que vamos a tratar el tema de las plaquetas. Las plaquetas, junto con el endotelio, son los participantes esenciales en el proceso de hemostasis primaria. Son elementos anucleados de 1,5 a 3 micras de diámetro con un volumen de 6 a 11 fentolitros y que en reposo presentan una forma discoide.
Se van a originar por fragmentación del citoplasma de megacariocitos en la médula ósea, donde luego pasan a la circulación. Cada megacariocito va a contribuir aproximadamente en 1000 plaquetas circulantes en su vida. Estas, al ser liberadas en la circulación, sobreviven entre 7 a 10 días, permaneciendo allí alrededor de 8 días antes de ser removidas por el sistema fagocítico mononuclear en condiciones normales.
Los individuos sanos necesitan pocas plaquetas, aproximadamente 7100 plaquetas por mililitro, que van a ser utilizados para una hemostasis de mantenimiento cuando estructuras vasculares no se ven desafiadas por cirugía o trauma reciente y cuando no hay un aumento del consumo sistémico de plaquetas, por ejemplo, cuando hay un estado de sepsis. El rango normal del recuento de plaquetas está entre 150,000 y 450,000 plaquetas por mililitro.
Las plaquetas circulan normalmente como elementos de forma discoide y que, en respuesta a un daño vascular, sufren cambios de forma, emiten pseudópodos, secretan el contenido de sus gránulos y remodelan su membrana. La principal función de las plaquetas es evitar la pérdida de sangre por adhesión de las mismas a la pared del vaso dañado e interacción con otras plaquetas, formando la base del tapón hemostático.
Este proceso va a involucrar fenómenos de adhesión, secreción y agregación plaquetaria, que van a estar estrechamente relacionados entre sí. Además, para producir una hemostasia completa, es necesaria la activación del sistema de la coagulación, que da lugar a la generación de trombina y a la transformación de fibrinógeno en fibrina, que estabiliza el tapón hemostático.
Estas plaquetas activadas también van a contribuir en la generación de trombina, proporcionando una superficie catalítica donde se ensamblan los factores de la coagulación plasmáticos y que los mismos van a ser también liberados por las propias plaquetas activadas.
Los principales componentes de las plaquetas son la membrana plasmática, los gránulos, el citoesqueleto y los sistemas internos, como son el canalicular abierto y el sistema tubular denso. Existen también otras estructuras, tales como lisosomas, gránulos de glicógeno y mitocondrias, y a veces encontramos algunas inclusiones de lípidos.
Como dijimos, la función plaquetaria principal es mantener la integridad vascular y frenar el sangrado. Para el desarrollo correcto de esta función, la superficie plaquetaria juega un rol crucial de contacto, primero asegurando la adhesión a los componentes del subendotelio expuesto y luego favoreciendo la agregación y formación del trombo plaquetario.
La plaqueta está rodeada por una membrana plasmática que se extiende a través de múltiples ramificaciones del sistema canalicular, conectado a la superficie. A nivel de microscopía electrónica, la membrana tiene un espesor de 20 nanómetros y aparece como una unidad trilaminar, compuesta por una bicapa de fosfolípidos incrustada con colesterol, glucolípidos y glucoproteínas.
Posee una serie de receptores funcionales. Los fosfolípidos se organizan asimétricamente en la membrana plasmática y los fosfolípidos con carga negativa se encuentran casi exclusivamente en la lámina interna, mientras que los demás se distribuyen de forma más uniforme. Los fosfolípidos con carga negativa, especialmente la fosfatidilserina, pueden acelerar varios pasos en la secuencia de la coagulación, por lo que se cree que su presencia en la lámina interna de las plaquetas en reposo, separada de los factores de coagulación plasmáticos, es un mecanismo de control para prevenir la activación inapropiada del sistema de coagulación específico.
Además, durante la agregación y transformación plaquetaria, provee una superficie esencial para la aceleración de la coagulación sanguínea. Median las interacciones con el medio externo y contiene las estructuras que permiten la transmisión de señales bioquímicas que pueden ser activadoras o inhibidoras al interior de la célula.
Durante el proceso de secreción, se produce la fusión de las membranas de los gránulos intraplasmáticos a través del sistema canalicular abierto, lo que permite la exposición de antígenos internos en la superficie de la plaqueta.
En la tabla se enumeran las glicoproteínas mayores de la membrana plaquetaria y sus correspondientes ligandos. Varias de ellas pertenecen a la familia de moléculas de adhesión denominadas integrinas. Las integrinas son heterodímeros constituidos por dos subunidades, alfa y beta, que pueden unir uno o más ligandos y participan activamente en los procesos adhesivos y de agregación. En las plaquetas, se les denomina integrinas por su capacidad para conectar actividades biológicas entre la zona externa de la membrana y el citosol.
Ahí, en la plaqueta, existen un montón de glicoproteínas, pero vamos a profundizar en el conocimiento de alguna de ellas que son las más importantes y las que participan más activamente en el proceso de coagulación: qué son la glicoproteína 2b/3a, el complejo glicoproteína 1b/9/5 y la p-selectina.
Las funciones de estos receptores glicoproteicos son que median, como dijimos, en los procesos de adhesión y agregación. Son receptores para ligandos extracelulares, participan en reconocimiento y fagocitosis, también participan en la unión de proteínas del complemento, le dan entidad antigénica, median en procesos de transporte de membrana, funcionan como enzimas o como antiproteasas y estabilizan la membrana, y también contribuyen a la carga de superficie.
Ven en esta tabla las glicoproteínas son muy variadas, son un montón, y estas glicoproteínas median en la mayoría de las interacciones de las plaquetas con el entorno. Los receptores puedan recibir tanto señales del exterior de la plaqueta y transmitirlas al interior, además reciben señales desde la plaqueta que afectan las funciones con el dominio externo.
No solo las glicoproteínas son integrinas, sino que vamos a tener distintos tipos de receptores, como glicoproteínas ricas en leucina, moléculas de adhesión celular de inmunoglobulina, selectinas, tetraspaninas y receptores de siete dominios de membrana.
La clasificación de estas glicoproteínas de membrana son por un lado las integrinas, que son como dijimos complejos heterodímeros alfa-beta. Las integrinas intervienen en la interacción célula-lámina basal o célula-célula, a veces tenemos interacciones entre las propias plaquetas. Sus ligandos contienen un motivo común que son aminoácidos arginina-glicina-aspartato. Pueden tener ligandos únicos o múltiples y entre las más importantes están la glicoproteína 2b/3a, la glicoproteína 1a/2a y la glicoproteína 1c/11a.
Las glicoproteínas ricas en leucina presentan una secuencia de 24 aminoácidos rica en leucina. Entre ellas se encuentran la glicoproteína 1b/9, glicoproteína 5. Las selectinas están implicadas en la interacción plaqueta-leucocito y requieren calcio, y la más importante es la p-selectina.
La glicoproteína 2b/3a o CD41/CD61 es el receptor plaquetario para el fibrinógeno y otras proteínas adhesivas como el factor von Willebrand, la fibronectina y la vitronectina. Es la proteína más abundante de la superficie plaquetaria, constituyendo aproximadamente un 15% de la masa proteica de la membrana. Este complejo se encuentra homogéneamente distribuido sobre la superficie y en la membrana del sistema canalicular conectado a la superficie.
Estudios de inmunomarcación han demostrado la presencia de depósitos internos ubicados en la membrana externa de los gránulos alfa, que representa una cantidad mayor al 30% de glicoproteína 2b/3a. La función más importante de este pool interno es la incorporación y almacenamiento del fibrinógeno plasmático en los gránulos alfa. Estructuralmente, esta integrina está formada por un dominio extracelular, una secuencia transmembrana y un corto dominio citoplasmático. Esta estructura permite la transmisión bidireccional de señales entre ambas caras de la membrana plaquetaria.
Por otra parte, el complejo 2b/3a interviene en la retracción del coágulo, uniendo la red de fibrina extracelular al citoesqueleto en el interior de la plaqueta.
La glicoproteína 1b o CD42b es un heterodímero compuesto por una cadena alfa y una beta, unidas por puentes disulfuro. La membrana plaquetaria se encuentra formada en la membrana plaquetaria se encuentra formando un complejo con la glicoproteína 9 y con la glicoproteína 5. La glicoproteína 1b se compone de dos subunidades unidas por puentes de sulfuro y pertenece a la familia de las proteínas ricas en leucina.
El complejo 1b/9/5 actúa como receptor para el factor von Willebrand, interacción esencial en el fenómeno de adhesión de las plaquetas a la pared del vaso dañado. Y también juega un papel importante en la activación de las plaquetas por trombina. Al contrario de lo que sucede con la glicoproteína 2b/3a, la activación plaquetaria reduce el nivel de exposición de este complejo a la membrana plasmática, ya que se redistribuye en las membranas del sistema canalicular abierto, que es un proceso mediado por el citoesqueleto plaquetario.
Además, la activación de las plaquetas produce la activación de calpaínas, que son proteasas dependientes del calcio que degradan el complejo, liberando la glicoproteína 1b y la glicoproteína 5. El complejo glicoproteína 1b/9/5 o CD42 es considerado el más importante de los receptores implicados en la adhesión. Por inmunomarcación de los tres componentes de este complejo, se indica su presencia sobre toda la superficie de las plaquetas en reposo, ocasionalmente en el sistema canalicular.
La conexión del complejo con la malla de actina se produce a través de una proteína de unión a la actina y es particularmente importante en la modulación del mecanismo de adhesión. Como mencionamos antes, la función principal del complejo 1b/9/5 es la inmovilización de plaquetas en lugares en los que se produzca un daño vascular, mediante la fijación del factor von Willebrand, favoreciendo así la adhesión temprana y posterior activación plaquetaria.
La unión glicoproteína 1b/9/5 y el factor von Willebrand se incrementa a flujos sanguíneos elevados, posiblemente debido a un cambio conformacional por el flujo, tanto del complejo glicoproteico como del factor von Willebrand, lo que facilita una unión efectiva entre las plaquetas y el endotelio. También, como se ha visto, la glicoproteína 1b/9/5 contribuye junto a la 2b/3a a la unión plaqueta-plaqueta durante el crecimiento del trombo, en este caso mediado por factor von Willebrand liberado por las plaquetas ya adheridas.
Otra función importante de este complejo es mediar en la activación y secreción plaquetaria inducida por las fuerzas de cizallamiento elevadas, como puede suceder en zonas de estenosis o donde los vasos están más acortados. Este complejo tiene también dos lugares específicos de reconocimiento para la trombina en la glicoproteína 1b y en la 5. La 1b une también factores del sistema intrínseco de la coagulación, como el cininógeno de alto peso molecular, el factor 11 y el factor 12.
Otra contribución potencialmente importante del complejo es la aceleración de la generación de trombina en la superficie de las plaquetas activadas, ya que la trombina unida a la glicoproteína 1b incrementa la exposición de fosfolípidos procoagulantes de las plaquetas. Como último, la integración entre la glicoproteína 1b/9/5 con la trombina y con el factor von Willebrand facilita la interacción plaqueta-colágeno, inicia la compleja secuencia de transmisión de señales que da lugar a la reorganización del citoesqueleto, el aumento del calcio citosólico y la activación del receptor 2b/3a.
Aquí simplemente se observa una estructura molecular del complejo 1b/9/5, cómo está organizado en cada una de sus glicoproteínas, cómo se denominan los marcadores y las peculiaridades de cada uno.
La p-selectina o CD62p es una glicoproteína perteneciente a la familia de las selectinas, presente en los gránulos alfa y se expresa en la superficie de las plaquetas activadas. También se encuentra en los gránulos de Weibel-Palade de las células endoteliales. La función principal de esta glicoproteína es mediar la interacción entre plaquetas y leucocitos mediante la unión de la p-selectina expuesta en las plaquetas y su receptor, la p-selectina glicoproteína 1, en los leucocitos.
La unión leucocito-plaqueta se refuerza además mediante la unión glicoproteína 2b/3a en las plaquetas y el receptor CD11/CD18 o Mac-1 en los leucocitos, mediante puentes de fibrinógeno. Recientemente se ha comprobado que la p-selectina también puede unirse a la glicoproteína 1b en las plaquetas, y que las plaquetas también poseen el receptor de la selectina, lo que permite la interacción plaqueta-endotelio por p-selectina endotelial.
La unión de la p-selectina a los monocitos induce en los mismos la expresión del factor tisular y promueve la formación de fibrina. La p-selectina se almacena en las células endoteliales y plaquetas dentro de los gránulos de Weibel-Palade y alfa, respectivamente. Tras la activación de estos gránulos secretores, se trasloca a la superficie, donde la p-selectina se incorpora a la membrana plasmática intraluminal. La p-selectina expresada en la superficie tiene la capacidad de unirse al receptor de la p-selectina en los leucocitos y plaquetas, o a la glicoproteína 1b en las plaquetas.
La escisión proteolítica y el desprendimiento de la p-selectina de la superficie celular tras la activación da lugar a una forma soluble de p-selectina.
También tenemos receptores no glicoproteicos de la membrana plaquetaria. Estos pueden ser clasificados de forma funcional: que son los receptores activadores como el ADP, la adrenalina, el colágeno, la serotonina, la trombina, el tromboxano A2; receptores inhibidores: las prostaglandinas y adenosina; y receptores de fármacos.
El papel de estos ligandos-receptores de cada uno de ellos, por ejemplo, del ADP: su unión induce la expresión de la glicoproteína 2b/3a, induce la agregación a través de fibrinógeno e inhibe la adenilato ciclasa. La adrenalina o receptores adrenérgicos: inducen la agregación sin cambio de forma, potencian la acción de otros agonistas. El tromboxano A2: induce la movilización de calcio intracelular y potencia la acción de otros agonistas. Las prostaglandinas: inducen la activación de adenilato ciclasa y el AMP cíclico aumentado inhibe la activación de plaquetas.
El mecanismo general involucrado en la traducción de la señal lo podemos resumir así: cuando un agonista se une a su receptor, se inicia una secuencia de eventos donde la señal biológica es translocada a un efector molecular específico. Después de esta interacción con un agonista, estos receptores asociados a lo que se llama la proteína G o receptores de siete dominios hidrofóbicos, se inicia la activación de las proteínas heterotriméricas que unen la proteína G, que están íntimamente asociadas con el receptor.
Esta señal es posteriormente propagada a través de la disociación de una subunidad G y un dímero, una subunidad G alfa y un dímero G beta-gamma, y cada uno de los cuales puede activar moléculas efectoras específicas como la adenilato ciclasa, la fosfolipasa C, canales iónicos, entre otros. A pesar de que distintos receptores asociados a la proteína G parecen funcionar a través de diferentes vías de transducción de la señal, es también evidente que en ciertos puntos a través de esta cascada de activación, estas vías pueden comunicarse entre sí.
Es así que la interacción de un agonista con un receptor puede influir en la respuesta celular de otro agonista independiente que interacciona con un receptor distinto. Este fenómeno de intercomunicación entre vías se llama sinergismo, en el cual la respuesta causada por dos agonistas juntos es mayor que la suma aritmética de sus respuestas individuales.
La trombina es el agonista plaquetario más potente conocido y también facilita la producción de fibrina desde fibrinógeno. Los receptores activados por proteasas o PARs son receptores de trombina. El mecanismo de activación de estos receptores y las señales que estimulan son bastante complejos. La trombina es una enzima, por lo que puede activar más de una molécula del receptor. Al unirse al receptor, ocurre una liberación proteolítica en la molécula del receptor, lo que produce la activación de cuatro tipos diferentes de proteína G que estimulan señales diferentes en la célula.
Hasta el momento se han descrito cuatro diferentes PARs, de ellos solamente el PAR-1 y el PAR-4 se expresan en las plaquetas humanas, y cualquiera de los dos estimulan la agregación y la secreción plaquetaria. El receptor PAR-1 es el principal de la trombina en las plaquetas y produce la activación de la plaqueta con concentraciones bajas de trombina, pero el PAR-4 necesita concentraciones de trombina mayores. Se ha propuesto también que en las plaquetas, el PAR-1 actúa como cofactor de activación por trombina del PAR-4, por lo que el uno y el cuatro actuarían como un único complejo.
Las plaquetas contienen un número variable de gránulos morfológicamente diferentes y, cuando lo observamos a microscopio electrónico, los gránulos que presentan las plaquetas son los gránulos alfa, los densos y los lisosomas, que tienen un diámetro entre 200 y 400 nanómetros.
Cada plaqueta presenta entre 35 y 40 gránulos alfa, constituyendo casi el 15% del volumen total de la plaqueta. Estos gránulos se almacenan en un número importante de proteínas, la mayoría proveniente del plasma, algunas de las cuales juegan un rol importante en la hemostasis primaria, como el fibrinógeno, otras proteínas específicas de linaje, como el factor plaquetario 4 y la beta-tromboglobulina. Algunas de las proteínas contenidas en estos gránulos pueden también proveer un grado adicional de regulación del balance entre la formación del coágulo y su disolución. Otras proteínas de los gránulos alfa son los factores de crecimiento o componentes de la matriz extracelular.
Los gránulos densos se caracterizan por su alta densidad electrónica, que le confiere un elevado contenido de calcio y fósforo inorgánico, casi el 50% del total. El calcio forma un complejo macromolecular con la serotonina, que se denomina hidroxitriptamina, y nucleótidos de adenosina (ATP y ADP). Estos gránulos contienen el 60% de los nucleótidos de adenina de las plaquetas y el resto, fundamentalmente ATP, que es metabólico y se emplea en funciones celulares.
La liberación del contenido de gránulos densos, particularmente del ADP y de la hidroxitriptamina, juega un papel importante en la amplificación de la respuesta plaquetaria al estímulo y en el crecimiento del trombo.
Los lisosomas son estructuras citosólicas similares a los gránulos, que son de pequeño tamaño, entre 175 y 200 nanómetros. Contienen proteasas, fosfatasas, sulfatas y gidas. Su función está relacionada con la destrucción intracelular de partículas extrañas. Su contenido se libera al exterior por una fase de estimulación de las plaquetas, y se ha detectado la exposición de proteínas lisosómicas en la membrana de las plaquetas activadas, como la CD63, que este último se utiliza como marcador de activación plaquetaria.
La liberación del contenido de proteasas como la elastasa y la colagenasa en la proximidad del vaso sanguíneo afectado contribuye al daño endotelial. Estos son los contenidos de los distintos gránulos, vamos a ver que tienen distintas proteínas y proteasas.
El citoesqueleto plaquetario es el responsable de mantener la estabilidad de la membrana, su forma discoide y las modificaciones morfológicas que estas experimentan cuando son activadas. Otra función importante es servir de punto de unión de moléculas de señalización que se traslocan desde el citosol, formando complejos multimoleculares de señalización. El citoesqueleto regula la organización espacial de la célula y la integración de mecanismos bioquímicos que conducen a las respuestas celulares.
Las plaquetas son particularmente ricas en proteínas contráctiles y representan aproximadamente el 50% de las proteínas plaquetarias. Varias respuestas plaquetarias, incluyendo la secreción, cambio de forma, agregación y retracción del coágulo, requieren la fuerza generada por proteínas contráctiles. Entre ellas se encuentran la actina, la profilina, la gelsolina, la tropomiosina, el caldesmon, proteína de unión a actina, talina, vinculina, miosina, quinasa de cadena ligera, miosina y calmodulina.
El citoesqueleto de las plaquetas contiene dos componentes estructurales basados en filamentos de actina: los filamentos de actina que se encuentran en el citoplasma median fenómenos de contracción y el citoesqueleto subyacente unido a la membrana citoplasmática y que regula la forma y estabilidad en las plaquetas en reposo. Entre un 30 y un 40% de la actina está polimerizada en filamentos, por eso encontramos en las plaquetas una diversidad de formas dependiendo del estado de activación de las mismas, como se observa en la imagen.
Las plaquetas tienen dos sistemas de membrana internos: el sistema canalicular abierto y el sistema tubular denso. El sistema canalicular abierto, también llamado sistema canalicular conectado a la superficie, está formado por invaginaciones de la membrana plasmática que presenta entre 15 a 20 aperturas, el cual interconecta con los otros sistemas al igual que el sistema tubular denso.
El sistema canalicular abierto juega un papel importante en la fisiología de las plaquetas humanas, aumentando la superficie total de contacto. Permite el intercambio de sustancias en profundidad, como también ofrece un sitio para la salida del contenido de los gránulos alfa y una ruta de incorporación de material soluble y particulado desde el medio que rodea las plaquetas.
El sistema tubular denso está constituido por canales delgados internos con contenido amorfo que aparece cerca de los microtúbulos y rodea los organelos. Tiene funciones similares al retículo endoplásmico liso de otras células. Es un regulador de la activación plaquetaria mediante la liberación o secuestro de calcio iónico, del cual es su principal depósito. También contiene enzimas oxidativas y enzimas del metabolismo de prostaglandinas.
Vamos a hablar brevemente del tema de la función particular de las plaquetas que es en la hemostasis primaria. Esto lo vamos a ver con más profundidad cuando demos hemostasis, pero para tener una idea de esta función de adhesión y agregación plaquetaria: cuando sucede un daño vascular, el primer paso va a ser que estas plaquetas se van a adherir a la zona lesionada, la cual va a iniciar la formación del trombo.
Una fase inicial es la de contacto y la posterior extensión de las plaquetas en la zona de lesión. Se va a unir la plaqueta al endotelio a través de la glicoproteína 1b/9/5, que se va a unir al factor von Willebrand, y este al colágeno del subendotelio expuesto para unirse a la glicoproteína 7, con la consecuente activación plaquetaria. Las plaquetas se adhieren, se agregan y secretan el contenido de sus gránulos, como son el ADP, la adrenalina y el colágeno.
Va a provocar un cambio conformacional en la glicoproteína 2b/3a, que va a interactuar con la plaqueta con el factor von Willebrand y su extensión sobre el endotelio. También esta glicoproteína va a interaccionar con el fibrinógeno, que va a facilitar la agregación por unión con el calcio y el fibrinógeno.
El proceso de adhesión comprende el transporte de las plaquetas hacia la superficie reactiva y la interacción de los receptores de la membrana plaquetaria con sus ligandos en las estructuras de la pared lesionada. Entre las proteínas adhesivas de la matriz incluyen el colágeno, la fibronectina, el factor von Willebrand, laminina, vitronectina y trombospondina. Varias glicoproteínas de membrana plaquetaria y sus ligandos extracelulares pueden mediar la adhesión plaquetaria al endotelio lesionado.
La agregación plaquetaria es el proceso de unión de las plaquetas entre sí para formar el trombo. Entre los agonistas plaquetarios se han estudiado in vitro los que tienen mayor relevancia fisiológica, parecen ser la trombina, el ADP, la adrenalina, el colágeno y el ácido araquidónico.
La activación plaquetaria es un proceso modulado dinámicamente por señales activadoras e inhibidoras a las que se encuentra expuesta la superficie de la célula. Como hemos mencionado, entre los agonistas plaquetarios incluyen macromoléculas de la matriz subendotelial como el colágeno y el factor von Willebrand, hormonas circulantes (adrenalina, vasopresina) y sustancias generadas en la lesión vascular como trombina, sustancias liberadas por las plaquetas activadas como el ADP, tromboxano A2 y serotonina, o generados por otras células.
Las sustancias inhibidoras más relevantes son la prostaciclina y las ecto-ADP-asas de membrana, que ejercen una función tromboreguladora. Las plaquetas poseen diversos mecanismos y estrategias por los que los estímulos extracelulares se transmiten al interior de la célula, lo que resulta en la respuesta funcional apropiada. Esto se lleva a cabo con la participación de distintos mecanismos complejos y altamente coordinados de transmisión de señales que actualmente no están bien caracterizados.
La señalización de activación plaquetaria se puede dividir en fases: una señalización temprana, dependiente del receptor, inducida no solo por los agonistas plaquetarios solubles clásicos, sino también por ligandos de receptores de adhesión y estímulos inflamatorios; la convergencia de vías de señalización temprana e intermediarios comunes y redes de amplificación de señales; y la señalización dentro y hacia afuera que conduce a la activación del principal receptor de adhesión plaquetaria, la integrina glicoproteína 2b/3a, que media la adhesión y agregación plaquetarias estables; y señalización de integrina de afuera hacia adentro que amplifica en gran medida la activación plaquetaria y el tamaño del trombo.
La fijación al colágeno, el ADP y la trombina puede formarse en el área donde están las plaquetas activan las plaquetas, lo que provoca activación de la fosfolipasa C por hidrólisis de fosfolípidos inositol con activación de proteínas quinasas e incremento del calcio en el citosol plaquetario. Las plaquetas van a cambiar de forma y desarrollan pseudópodos largos. Se forma un receptor sobre la membrana de la superficie plaquetaria a partir de las glicoproteínas 1b/3a, el fibrinógeno y otras proteínas adhesivas se van a unir a este receptor.
Otro fenómeno es que aumenta el calcio citoplasmático y diacilglicerol por activación de la fosfolipasa C, que libera ácido araquidónico, que se oxida para formar tromboxano A2 y también activa las plaquetas y facilita la entrada adicional de calcio y el desdoblamiento de fosfatidilinositol. Las plaquetas secretan ADP, que produce activación de plaquetas adherentes y recluta nuevas plaquetas al tapón plaquetario. Se secreta factor C plaquetario de los gránulos alfa de las plaquetas, lo que genera aumento de trombina, que provoca coagulación a través del fibrinógeno y se forman bandas de fibrina que contribuyen a fijar el tapón hemostático.
Y por último, la reacción de liberación de los gránulos consiste en la extrucción de los gránulos plasmáticos y su contenido al medio extracelular. La secreción de los gránulos alfa requiere una menor estimulación que la de los densos y lisosomas. Este proceso es dependiente de calcio citosólico. Morfológicamente, en una primera etapa se produce la centralización de los gránulos y posterior una fusión de los mismos con la membrana del sistema canalicular abierto y luego la salida a través de los poros que comunican este con el exterior.
La secreción tiene una gran importancia funcional, ya que amplifica la respuesta activante del estímulo inicial en las plaquetas secretoras. Adicionalmente, los productos secretados de las plaquetas activadas con un agonista fisiológico complejo promueven la activación de otras plaquetas, induciendo reclutamiento, una etapa esencial en el crecimiento del trombo.
Se indica actualmente se sabe que tanto la secreción plaquetaria como la actividad reclutadora de los productos liberados de las plaquetas activadas se modulan por su interacción con otras células sanguíneas. La interacción leucocito-plaqueta inhibe, mientras que la interacción eritrocito-plaqueta incrementa la reactividad plaquetaria. Estos son procesos regulados bioquímicamente y que modifican el efecto de algunos fármacos antitrombóticos, especialmente la aspirina.
Por otra parte, las sustancias liberadas o expuestas a la membrana de las plaquetas activadas participan en las interacciones de las plaquetas con las restantes células sanguíneas y el endotelio. Los gránulos intracelulares se unen con el sistema canalicular abierto de la membrana y liberan su contenido en el plasma circulante. Los gránulos densos liberan ADP y serotonina, entre otras sustancias, que interactúan con los receptores celulares de superficie de otras plaquetas, amplificando la activación y estimulando la agregación.