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Los multimillonarios están intentando reclutar a los CEOs de las grandes compañías de Estados Unidos, no para invertir, para que muevan sus empresas de lugar. Si lo consiguen, podrían cambiar el equilibrio económico del país.
Durante años hemos escuchado la misma historia. Empresas que abandonan Nueva York, tecnológicas que salen de California, empresarios que trasladan sus oficinas a Miami. Nada de eso es nuevo, pero lo que ocurrió el mes pasado sí lo es, porque esta vez no fue el gobierno intentando atraer empresas con incentivos o promesas, fueron los propios empresarios.
Algunos de los nombres más poderosos del mundo financiero y del real estate en Estados Unidos, lanzaron una campaña privada para convencer a los presidentes y directores de las grandes compañías del país para trasladar sus empresas al sur de la Florida. Y no es una campaña pública, no es una política económica, es el sector privado intentando redirigir el poder económico del país. Y cuando algo así empieza a pasar, las consecuencias no tardan en aparecer.
Así que en este video vamos a entender qué hay realmente detrás de esta campaña, quién está empujando este movimiento y por qué algunos inversores creen que podría cambiar por completo el mercado inmobiliario del sur de la Florida. Pero antes de entrar en el análisis, si es la primera vez que está en este canal, mi nombre es Angi San Mejía y me dedico a asesorar a inversores inmobiliarios. Y en este espacio compartimos análisis sobre economía, inversión y lo que está ocurriendo en el mercado inmobiliario de Florida. Si le interesan este tipo de temas, le invito a suscribirse.
Ahora bien, para entender la magnitud de lo que está ocurriendo, vale la pena observar el tipo de campaña que se está utilizando para atraer estas compañías hacia Florida, porque lo que está pasando aquí no es un asunto institucional. Así que mire esto.
Florida home entrepreneurs innovators. Florida has so many resources to deliver that talent. This really will become the next valley of this country. The regulatory environment is great for businesses. Florida is probably the best business state in this country. This is the ideal place for growth.
Ese que acaba de escuchar es Steven Rose. Rose no es cualquier empresario, es el fundador de Rire Companies, una de las mayores empresas de desarrollo inmobiliario, es decir, de desarrollos de proyectos inmobiliarios en Estados Unidos. Su compañía estaba detrás de proyectos gigantes como el Houston Jars en Nueva York un desarrollo urbano de más de 2 $5,000 millones considerado uno de los proyectos inmobiliarios privados más grandes en la historia del país. Además Ross también es propietario de los Miami Dolphin, una franquicia de la Liga de fútbol americano valorada en más de 5,000 millones de dólar.
Pero lo interesante aquí no es solamente quién es Ross, sino lo que él y otros empresarios están intentando hacer ahora, porque Rose no está solo en esta iniciativa. Junto a él está Ken Griffin, fundador de Citadel, uno de los Hedes Fund fondos de cobertura o fondos de inversión altamente sofisticados más poderosos del mundo. Citadel gestiona más de 60,000 millones de dólares en activos, lo que lo convierte en uno de los fondos de inversión más influyentes del planeta. para ponerlo en perspectiva. Sería como si empresarios del nivel de Carlos Slip en México, Luis Carlos Sarmiento en Colombia o Amancia Ortega en España decidieran unirse para traer empresas y capital a una ciudad específica. Ese es el tipo de poder económico que estamos viendo aquí y ambos ya han empezado a mover sus propias fichas. Ken Griffin trasladó la cedita desde Chicago hasta Miami y Steven Ross está desarrollando un nuevo distrito financiero en Westpan Beach.
Ahora bien, para entender lo que está ocurriendo aquí, primero hay que entender la iniciativa que están impulsando. La campaña se llama Ambition Accelerate y no es una campaña pequeña. Rose y Griffen han puesto sobre la mesa ,000 para promocionar el sur de la Florida como el próximo gran centro empresarial de Estados Unidos. Y el objetivo es directo, convencer a los CEO, directores ejecutivos de grandes compañías estadounidenses de trasladar su empresa a esta región.
Pero esta campaña por sí sola no explica toda la historia. En realidad es solo un síntoma de algo más grande que está ocurriendo dentro de Estados Unidos, porque en los últimos años el país ha empezado a vivir una competencia cada vez más intensa entre estados por atraer empresas, capital y talento. Durante décadas las diferencias entre los estados eran relativamente simples. Unos cobraban más impuestos, otros cobraban menos. Unos tenían más regulación, otros un poco menos, pero en general el entorno para ser empresa no era radicalmente distinto.
Y hoy en Estados Unidos la división entre estados rojos y estados azules, es decir, estados gobernados principalmente por republicanos o por demócratas, se ha vuelto mucho más profunda. En algunos estados, especialmente los grandes centros tradicionales como New York, California o Illinois, muchos empresarios sienten que el clima político hacia los negocios se ha vuelto cada vez más hostil, más regulación, más presión fiscal y un discurso político cada vez más crítico con los grandes patrimonios, donde la palabra millonario, multimillonario, que durante décadas fue casi un símbolo del sueño empresarial estadounidense, ahora en algunos círculos políticos se utiliza casi como un reproche y cuando ese ambiente cambia los empresarios lo perciben muy rápido porque una cosa es pagar impuestos y otra muy distinta es sentir que el sistema político empieza a señalar el éxito empresarial como el problema y eso precisamente es parte de lo que llevó a empresarios como Ken Griffin a tomar una decisión bastante radical.
Griffin no solamente se mudó personalmente, trasladó la sede completa de Citadel desde Chicago hasta Miami, una decisión que ha implicado mover talento, capital y operaciones. Y seguramente que el gobierno de Illinois no celebra la noticia, porque cuando una empresa de ese tamaño se va, no solamente se va a un empresario rico, se van empleos, se va en millones en impuestos y se va inversión. Y poco a poco también se mueve algo mucho más grande, el centro de poder económico entre estados.
Porque cuando una empresa de esa magnitud se traslada, empieza a alterar varios engranajes de la economía local y el primero es el mercado laboral. Estas empresas suelen traer empleos altamente calificados, ejecutivos, ingenieros, analistas financieros, especialistas tecnológicos y con ellos llegan salarios más altos. Eso, por supuesto, eleva el ingreso promedio de la ciudad, impulsa el consumo y comienza a presionar la demanda de vivienda. Pero el efecto no termina ahí. Las grandes compañías funcionan dentro de redes complejas de proveedores y servicios especializados, firmas legales, auditorías, consultores, empresas tecnológicas, marketing logística. Así que muchas de esas compañías terminan instalándose cerca para atender la demanda de la empresa principal. En economía regional esto se conoce como encadenamientos productivos y el resultado es lo que llaman los economistas el multiplicador del empleo. Cada puesto directo termina generando varios empleos adicionales en la economía local.
Pero hay un tercer fenómeno aún más poderoso. Cuando una empresa se traslada, el capital se mueve con ella. No solo llegan trabajadores, llegan también fondos de inversión, families office, bancos, clientes institucionales y firmas de consultoría. Y cuando ese capital comienza a concentrarse en un lugar, empiezan a formarse nuevos centros financieros. A medida que aumenta el empleo, el capital y la actividad empresarial, aparece otro cambio profundo, la transformación demográfica. Empiezan a llegar profesionales altamente calificados, especialistas financieros y esto, como decía, eleva el ingreso promedio de la población, aumenta el nivel educativo y genera una demanda creciente de servicios más sofisticados. Por tanto, las ciudades se vuelven más internacionales, más dinámicas y económicamente más complejas.
Y cuando el empleo, el capital y la población crecen al mismo tiempo, hay un sector que reacciona de inmediato. El mercado inmobiliario aumenta la demanda de viviendas, de alquiler residencial, de oficinas corporativas y de desarrollos comerciales. Eso impulsa nuevos proyectos inmobiliarios, procesos de renovación urbana y en muchos casos incrementos sostenidos en los precios de renta y de venta. Por eso, el mercado inmobiliario solo ser uno de los primeros lugares donde se puede observar el impacto de una transformación económica. Cuando todos esos factores se combinan, empleo, capital, población e inversión, el resultado termina reflejándose en algo muy concreto, el crecimiento de la economía del Estado. En términos simples, la secuencia suele repetirse. Una empresa se traslada, llegan empleos, llega a capital, cambia la población, aumenta la demanda inmobiliaria. Así comienzan muchos ciclos de expansión económica.
Ahora bien, todavía es pronto para saber qué tan efectiva será la campaña que están impulsando Steven Rose y Ken Griffin. No sabemos cuántas empresas terminarán moviéndose hacia Florida ni hasta dónde puede llegar este proceso. Pero la razón por la que este movimiento está ocurriendo no es difícil de entender. Para verlo con claridad vas a imaginar la situación desde el otro lado de la mesa. Lunes 8 de la mañana usted dirige una empresa que factura cientos de millones. Hay inversores mirando cada movimiento, empleados esperando decisiones, clientes que quieren resultados y el negocio va bien, pero su semana empieza igual y cada vez se vuelve más frustrante. Primero reunión con abogados, después reunión con asesores fiscales y luego aparece el equipo legal con otra joya del gobierno. Hay una nueva regulación. Ah, perfecto. Más formularios, más normas, más permisos, más impuestos. Y cuando usted cree que terminó o sorpresa, más impuestos. Así que dirigir la empresa empieza a sentirse menos como construir algo grande y más como correr una maratón mientras alguien le va frenando todo el tiempo.
Ahora imagine que alguien entra en esa sala y le dice algo brutalmente simple, porque no mueve la empresa a un lugar donde simplemente lo dejan trabajar. menos impuestos, menos regulación, menos gente tratando de dirigir su negocio por usted, más crecimiento, más velocidad, más oportunidades. Y en ese punto el debate ideológico deja de importar, porque para un empresario esto nunca fue política, siempre fue economía. Por lo tanto, la única pregunta que importa es, ¿dónde es más fácil construir? Y para un número cada vez mayor de empresas en Estados Unidos, la respuesta empieza a ser la misma. Florida. Sin impuesto estatal sobre la renta, regulación más ligera, un gobierno que parece entender algo bastante básico. Si facilitas que las empresas operen, se quedan. Y si se quedan, crean riqueza. Porque al final construir empresa no es un debate filosófico, es una decisión práctica. Y otra vez todo se reduce a una pregunta muy simple, ¿dónde es más fácil ganar?
Si desea explorar cómo este momento económico en Florida puede encajar dentro de su estrategia patrimonial, mi equipo y yo podemos acompañarle en este análisis. puede agendar una llamada con nosotros sin costo para analizar su situación y ayudarle a estructurar una estrategia con claridad antes de invertir un solo dólar. Soy Andisa Mejía, asesora de inversionistas inmobiliarios y nos vemos en el Olimpo.