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Bienvenidas y bienvenidos un día más, un momento más especial donde juntos compartimos una vibración que nos une. El estar meditando sobre un mismo tema crea un hilo conductor y sutilmente se crea unidad. A lo mejor no es visible a los ojos físicos como yo no puedo ver. Pero saber que estamos ahí y que somos invisibles mientras vivimos en este cuerpo es una verdad muy bonita, incógnita, pero muy reconfortante.
Hoy vamos a tratar y meditar juntos. Un día como hoy puede ser un día en que nos encontremos con otros. ¿Qué les ofrecemos? La propuesta a nivel espiritual es hospitalidad espiritual y no necesariamente es ofrecerles un té, unas galletitas, unas pastitas y hacerles algún arreglo físico que necesite. Puede estar incluido cuando se necesite esa cooperación, pero la hospitalidad empieza en mi visión, en mi actitud, en mi forma de ver al otro. Le veo solo como una personalidad externa que en un momento dado puede no hablarme bien o le veo como un ser lleno de esencia benevolente, bondadosa, aunque quizás lo que esté manifestando sea otra cosa, pero veo su esencia de luz y detrás de toda esa actitud que la otra persona puede tener en mi desarrollo una visión de ver al alma, incluso un paso más profundo.
Ver alma hermano, hermano, no necesariamente masculino, neutro, más allá del cuerpo, del género, más allá del rol, más allá de lo que represente o su personalidad. Veo alma y después hospitalidades. Ofrece tus mejores virtudes. A veces será tolerancia, a veces será un silencio que cree un buen ambiente donde otros a lo mejor no crean ese buen ambiente. Puede ser en el trabajo, puede ser en casa en un momento dado. Hospitalidad de con silencio, recuerdo, conexión con uno y con un entendimiento de saber quién soy y saber quién es el otro. Como hemos dicho, el alma crea un buen ambiente.
Así que vamos a crear internamente esta atmósfera juntos. Siéntate dentro de ti. Siempre hay un lugar en tu interior, donde te encontrarás realmente en tu asiento de autorrespeto, donde te encontrarás bien en armonía, solo lo puedes crear. Cuando estás dentro y creas el tiempo y el espacio de calidad verdadero. Lo que hago por mí mismo solo lo puedo hacer yo. Nadie lo puede hacer por mí. No puedo prestar mis alas a nadie ni pedir prestadas las alas de nadie para volar, pero sí que puedo ofrecer el beneficio de ver al otro en su mejor esencia. Detrás de ese personaje, de ese actor que representa su papel, hay un ser viviente benevolente y especial. La chispa que da vida a este cuerpo y en su originalidad ese ser es hermoso, es bondadoso, es pacífico. Si hoy no se manifiesta así o si yo no lo expreso así, cambio mi visión por mí mismo o por otros, viendo su esencia verdadera. Hay mejor hospitalidad, que tener la mejor visión detrás de todas las etiquetas y comportamientos a veces falsos y ver lo más puro en cada uno. Eso trae un aire fresco que renueva el malestar tanto propio como de los demás y tus buenos deseos. A veces son como un ungüento que sana algún dolor, alguna decepción y devuelven la frescura y la salud al alma.
Solo cambia tu visión y tu actitud automáticamente cambiará. Esos buenos deseos actúan y levantan a alguien que se ha tropezado o que era ignorante de que su actitud causa sufrimiento. No desesperes en seguir teniendo buenos deseos. No cuesta nada, solo la atención a que el amor incondicional emerja y se mantenga dentro de ti. Nada te separe de esa esencia amorosa que eres, pero también sepas desapegarte a tiempo para no reaccionar, porque en la verdadera hospitalidad no hay que insistir, no hay que solucionar la vida de otros ni meterse en sus historias. Es cooperar con el alma y desapegarse. Soltar, crear ese espacio respetuoso donde el otro crece y sus alas vuelven a crecer, que vuele por sí mismo. Aunque nos ayudemos e inspiremos, no puedes volar por nadie, ni nadie puede volar por ti.
A veces el alma se siente vacía o dañada por cosas que ha guardado durante tiempo. Ahí necesito esa fuente suprema como una fuente sanadora, como el cirujano del alma que opere en mí. Su amor es como una operación silenciosa que perdona, que repara, reconcilia, restaura y vuelvo a ser yo y tú vuelves a ser tú. Quédate ahí. Quédate ahí en tu espacio, pulcro y resplandeciente que estás creando dentro. Ahí siente la maravilla del silencio sin sonido, sin necesidades, sin deseos. ¿Cuán lleno me puedo sentar cuando no necesito nada ni dependo de nada? ¿Cuán lleno experimento mi estado? Hay momentos que hay que soltar para sentir que avanzo, renunciar a algo para sentirme libertad, entregar algo para sentir que me estoy elevando sin miedo. Sin resistencia, aprecio lo que quiero construir dentro de mí y no puedo tener soportes ni humanos ni materiales. Si quiero crear algo verdadero dentro de mí, solo una fuerza y un soporte. Siento de dónde viene esa fuerza y soporte. Una misma fuente para todos. Inagotable, disponible, liberadora. Él nos nutre y nos enseña a valorar nuestra felicidad desde dentro. Y esa felicidad que no viene de tener ni de poseer, sino de ser, nutre el alma. Hay mejor hospitalidad que esa. Dar a otros la nutrición de la felicidad. Ofrécele tu propia felicidad siendo tú. No hay que convencer. No hay que obligar. No es con cosas físicas ni complacencias que hacemos a otros felices. Es ayudándoles a ver lo mejor de sí mismos. Que esa felicidad la encuentren dentro y arriba, porque eso perdurará y les acompañará para siempre.
Cuanto más nutrido me siento, mejor digiero todo lo que venga a mí. Habrán pruebas que intentarán quitar mi felicidad. Pero algo que es verdadero no se puede borrar, aunque se sacuda, no puede caer. Mira qué hay de verdadero en ti en ese amor y en esa felicidad y te sentirás satisfecho internamente. [música] Y nutrido. Inspira. y suelta el aire soltando todo aquello que te deje sin energía. Tú sabes que puede ser. Déjala atrás. Abre tus ojos y mantén tu tercer ojo abierto. Ese nunca debe de cerrarse, que es nuestro ojo interior del alma. Sí, se llama tercer ojo, no es físico, pero cuando está abierto eres capaz de discernir mejor, apreciar todo de una forma diferente, saber qué has de dar en cada momento y qué has de soltar en cada momento y cómo nutrirte internamente. Cuidaros y felices de estar juntos de nuevo. Om. M.