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Se necesita discernimiento, se necesita revelación, porque no todo lo que se escucha es Dios que está hablando. Pablo, que tiene un discernimiento espiritual fino como el que usted y yo tenemos, Pablo dijo: "No es Dios que me está hablando, no es el Espíritu Santo que está hablando a través de ella. Lo que hay en ti, escúchame, demonio, es un espíritu de adivinación. Tú lo que estás es adivinando, y Dios no opera en la adivinación, Dios opera en la revelación. Dios no te llamó a adivinar, Dios te mandó a revelar."
Hechos capítulo 16, por favor, busque su Biblia. Hechos 16, versículo 20. Cuando lo tenga, diga con gozo: "Amén". Algunos están buscando y otros ya lo encontramos. Mire lo que dice la palabra de Dios allí, en el nombre de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, decimos: "Amén, amén".
"Presentándolos a los magistrados, dijeron: 'Estos hombres, siendo judíos, ¿qué hacen? Alborotan nuestra ciudad y enseñan costumbres que no es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos'". Y se agolpó el pueblo contra ellos, y los magistrados, rasgando sus ropas, ordenaron azotarles con varas. Y después de haberles azotado, ¿qué? Oiga lo que hicieron: le azotaron mucho y lo echaron en la cárcel, y mandaron al carcelero que lo guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro y le aseguró los pies, ¿dónde? En el cepo, para que no se escapen.
Pero aquí está: "Pero a medianoche, ¿dónde están los que alaban a Dios? ¿A su medianoche? Sí, sí, sí. Pero orando Pablo y Silas, ¿qué hacían? Dígalo fuerte, ¿qué hacían? Cantaban himnos a Dios, y los presos los oían". ¿Dónde están los que alaban a Dios por esta palabra? ¿Dónde están los que me motivan a predicar esta palabra? Levanten las manos y alaben a Dios. A Dios en esta hora. Dígale: "Gracias por tu palabra". Dígale: "Gracias porque me vas a hablar". Dígale: "Aumenta mi fe mientras oigo tu palabra, que mi confianza en ti crezca". En el nombre de Jesús, sana los enfermos, liberta los cautivos, salva los que están perdidos. Amén y amén. Dele un aplauso fuerte a Dios.
[Música]
Celebre con aplauso. Aleluya. ¿Cuántos gritan aleluya? Escuche el tema de este mensaje. El tema: "El mensaje solo no ministra". El tema: "Adorando en medio del dolor y el sufrimiento". Dile al que está al lado: "Adora en medio del dolor y el sufrimiento". Empiezo haciendo una pregunta: ¿Se puede alabar a Dios en medio del dolor y el sufrimiento? ¿Qué usted me dice? ¿Qué usted me dice? ¿Se puede? ¿Se puede? Pues yo creo que sí. Creo que tenemos un ejemplo aquí en la palabra. Pablo y Silas nos dan un ejemplo de que se puede alabar a Dios en medio de una prueba, se puede alabar a Dios en medio de un dolor, se puede alabar a Dios en medio de un sufrimiento. Alaba a Dios. Eso venimos a hacer hoy. Aplaude a Dios. Lo vamos a alabar, no importando la condición por la que estemos pasando. Alguien aplauda.
[Aplausos]
Y he aprendido que alabar a Dios en medio del dolor y el sufrimiento trae liberación. Amén. Trae salvación. Cuando alabamos a Dios en medio del dolor y el sufrimiento, las puertas que estaban cerradas se abren, las cadenas que estaban oprimiendo nuestras vidas se rompen, los yugos que nos estaban oprimiendo se pudren. Alguien aplauda a Dios porque yo lo estoy creyendo. Aplaude. Celebre. Eso va a pasar contigo hoy. Que si alabas a Dios en medio del sufrimiento, todo lo que te está oprimiendo va a... Gracias. Venimos a darle una orden hoy a todo espíritu de las tinieblas. Todo lo que te está oprimiendo va a salir de tu casa, va a salir de tu territorio. Estoy diciendo eso en serio. Alguien mueva al que está al lado y dígale: "Dios te está hablando en esta hora". Aleluya.
A veces Dios permite situaciones que no entendemos. Hay pruebas que tú no las vas a entender en el momento. Sí, hay situaciones que te van a turbar como humano. Hay situaciones que tú no le vas a hallar pie ni cabeza. Por eso vienen las interrogantes: "¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué yo?". Alaba a Dios. Alaba. Pablo, la prueba que Pablo y Silas soportaron, no todos los creyentes la soportan. Otros con menos se han apartado del camino y dicen: "No sigo más, me devuelvo". Pero yo alabo a Dios por Pablo y Silas. ¡Qué ejemplo! ¿Cuántos alaban a Dios por Pablo y Silas? Wow. Nos demostraron que se puede alabar a Dios en medio del dolor y el sufrimiento. Demostrar. Se puede alabar a Dios en medio de una prueba difícil. ¿Quién alaba a Dios preso, herido, amarrado con los pies en un cepo? ¿Quién lo alaba? Pablo y Silas lo hicieron. Y yo oro a Dios para que tú seas ese Pablo y ese Silas en este día. Aplaude a Dios. Aplaude a Dios. Aleluya.
Lo que me llama la atención de esta historia es que ellos no se estaban quejando. En medio del dolor, en medio del sufrimiento, ellos no estaban llorando. No dice Pablo y Silas estaban llorando a medianoche. No, no, no. Dice que Pablo y Silas estaban orando. Pero Pablo, ¿cómo tú puedes orar en medio de un proceso como ese? ¿Cómo todavía tú puedes invocar a Dios estando preso? Pablo, ¿cómo tú puedes cantar himnos cuando ya te dieron varios latigazos, cuando tú tienes todavía las ronchas en las espaldas? La Biblia dice que lo azotaron mucho, sin misericordia. Alaba a Dios. Pero eso no impidió que Pablo sacara su mejor alabanza al Rey de Reyes y Señor de Señores. ¿Dónde están los que van a hacer eso como hizo Pablo y Silas? Yo no sé si el proceso te ha cerrado la boca. Ahí, qué silencio. Yo no sé si la prueba te ha cerrado la boca. Sí, porque hay creyentes que la prueba le quitó la alabanza. Ya no pueden alabar a Dios. Sí. Hay otro que la prueba le quitaron el gozo. Ya no sienten gozo. Algunos dijeron: "No voy para el culto, ya no vuelvo". Alaba la gloria de Dios. Alaba a Dios. Aplaude a Dios para creer que no eres tú. Aplaude. Pablo y Silas nos demostraron que se puede alabar a Dios en medio de la prueba y el sufrimiento.
La Biblia dice que a la medianoche. La medianoche representa el momento oscuro en nuestras vidas, donde las tinieblas parece que reinan. Pero a la medianoche aparece la luz de Dios para alumbrarte el camino. Aplaude a Dios. Yo sé lo que te estoy hablando. A la medianoche, Dios se glorificó. A la medianoche, Dios los escuchó. A la medianoche, un poder manifiesto se movió a favor de Pablo y de Silas. Alguien aplauda a Dios por eso. Aleluya. ¿Dónde están los que todavía tienen una alabanza en su boca aún en medio de la prueba? ¿Estás alabando? Aún en medio del decreto del enemigo, ¿estás alabando a Dios? Sí, sí, porque los magistrados dijeron: "Entrenlo al calabozo y asegúrenlos". Para asegurarlo bien. Y después de estar preso, dijo: "También le voy a amarrar los pies para que no se escapen". Alaba la gloria de Dios. Alguien, alguien alabe a Dios.
Pero hay pruebas que uno no las entiende. Sí, hay procesos que uno no los entiende. Está aquí. Esta prueba le llegó a Pablo y a Silas por predicar la palabra, hermano. No fue que se robaron un chivo o una vaca. Está aquí. Era predicando que estaban llevando la palabra de Dios, cumpliendo con la Gran Comisión. La Biblia dice que empezaron a predicar en aquella ciudad y que de repente una joven empezó a caerle atrás a Pablo y a Silas, diciendo: "Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación". Y dice que esto lo hacía por varios días. Y Pablo, dándose cuenta de que no era Dios que estaba hablando a través de ella, porque el demonio a veces hace cosas que uno cree que es Dios. ¿Sí? Porque lo que ella decía parecía de Dios. ¿Sí o no? Sí. Sí. Oiga lo que ella decía: "Estos hombres son siervos de Dios Altísimo". ¿Sí o no? Eran siervos. ¿Sí o no? Sí. "Que les anuncian el camino de salvación". ¿Sí o no? Sí. Pero era el demonio que estaba hablando a través de ella. Un demonio. Se necesita discernimiento, se necesita revelación, porque no todo lo que se escucha es Dios que está hablando. Pablo, que tiene un discernimiento espiritual fino como el que usted y yo tenemos. Gracias. Pablo dijo: "No es Dios que me está hablando, no es el Espíritu Santo que está hablando a través de ella. Lo que hay en ti, escúchame, demonio, es un espíritu de adivinación. Tú lo que estás es adivinando, y Dios no opera en la adivinación, Dios opera en la revelación. Dios no te llamó a adivinar, Dios te mandó a revelar". ¿Dónde están los que me están entendiendo? Los que me están entendiendo.
[Música]
Dios va a desenmascarar los adivinos en estos últimos días. Gente que hablan en la carne, adivinando a ciegas, diciendo: "Dios me dijo", cuando Dios no te dijo nada. Diciendo: "Dios me habló", cuando Dios no te habló nada. Adivinos.
[Música]
¿Dónde están los que alaban a Dios? Yo siento a Dios aquí. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Todavía no. El Espíritu Santo no opera en la adivinación. Dios no anda adivinando. Escúchame, Dios no anda adivinando. Dios anda...
[Aplausos] [Música]
...revelando. Cuando Pablo la miró, dijo: "Aquí lo que hay es un espíritu de adivinación". Le dijo: "Escúchame bien, espíritu de adivinación, suéltala. Sal de ella". La Biblia dice que al instante cayó al piso y el demonio la soltó. Parece que hubo algún tipo de manifestación, porque los amos de ella se dieron cuenta de que un demonio había salido y dijeron: "Se nos acabó la ganancia. Se nos acabó el negocio". Alaba a Dios. Ya no vamos a poder seguir adivinando a través de ella. Alaba a Dios. Acaban de cerrarnos la empresa. Alaba. Se acabó el adivinar. ¿Dónde están los que dicen: "Gloria a Dios"? Se acabó. Se acabó el adivinar. Se le acabó el adivinar al demonio, porque Pablo le dijo: "Demonio, suéltala. Sal de ella". Hoy venimos a hablarle al espíritu de adivinación. Dame una señal. Dame una señal allá arriba. Hoy venimos a hablarle al espíritu de adivinación.
La Biblia dice que cuando Pablo la vio, dice: "Más desagradando a Pablo". Pablo dijo: "Ya tú me tienes cansado. Escúchame, te lo pasé el primer día, te lo pasé el segundo, pero ya hoy se...".
[Música]
...acabó. Todos los días tú vienes con el mismo cántico". Sí, porque dice que por muchos días, todos los días, cada vez que Pablo salía a predicar y venía: "Estos son hombres del hijos de Dios que predican el evangelio de salvación". Pablo se viró, dice que Pablo se volvió y dijo al espíritu: "Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella". Y salió en aquella misma hora. Eso se llama poder y autoridad.
[Aplausos]
Le habla a los demonios, se callan. Que cuando usted le habla al...
[Aplausos] [Música]
...demonio, sale. La Biblia dice que esto provocó un levantamiento en contra de Pablo y Silas. Yo me imagino los demonios revolteados, diciendo: "Perdimos el negocio, se acabó el negocio, quebró". Los demonios se le levantaron, porque eso es lo que hace el demonio cuando nosotros le estamos golpeando. Tú no puedes pretender que tú le tires piedra y que él te tire flores. Alaba a Dios. Sí, sí, sí, sí, sí. Esto es una guerra. Tú no puedes pretender que tú le estés tirando piedra al enemigo y que él te esté devolviendo rosas. "Ahí te va esa rosa, agárrala". No, no. Hubo un contraataque. A veces vamos a lugares a hacer liberación y los que tenemos... otro ataque. Esta misma semana estuvimos en un hogar oprimido por el... por el enemigo. Y fuimos, fui con un hermano, bueno, el copastor, ya lo voy a decir. Fuimos el copastor y yo para que usted vea que el mundo espiritual es tan real. No ubicación. Y la ubicación no votó, pero votó. Y ella dijo: "Pero le envié desde mi casa". Sí, pero la ubicación no votó. El... para desubicarlo. Preguntamos que dónde, que está la dirección. No ubican. Y vuelven y no votan. Cuando la llamamos para que nos diga dónde está exactamente la ubicación, se le descarga el teléfono. Digo: "No te apures que vamos a llegar". Dijimos que vamos para Gadara y a Gadara vamos a entrar. ¿Qué es lo que te pasa a ti, demonio? ¿Qué es lo que te pasa a ti? Tú la sueltas o la sueltas. Tú te quitas o te quito.
[Música]
Una batalla para llegar. Todavía me estoy parqueando y el carro se enchiva. Digo: "Pero...". Digo: "No te apures, terrible". Digo: "No, aquí tiene que ver... ¿será un principado, una potestad?". Cuando llegamos a ese hogar, Dios restauró ese hogar, restauró esa familia, ese matrimonio. La persona se reconcilió. Pero después de ahí vino el contraataque. Diego me dijo: "Ay, pastor, cuando llegué a casa, un dolor en el pecho, casi...".
[Música]
...muriéndome". Y no sé qué otra cosa fue que me dijo. Sí, es que hay batallas que tú vas a entrar que te van a herir. Alaba la gloria de Dios. Sí, tú vas a recibir golpes también. Alaba a Dios. Alguien alaba a Dios todavía. Alguien alaba a Dios. Sí, sí. Hay lugares que tú vas a entrar a pelear y vas a recibir golpes también.
[Música]
Eso que hizo Pablo y Silas desató una persecución en su contra. Los magistrados dijeron: "Estos hombres alborotan nuestra ciudad". Oiga, están alborotando nuestra ciudad por una joven que libertó. "Alborotan nuestra ciudad". ¿Así ve el demonio a los que trabajan para Dios? "Están alborotando". Bueno, pues te vamos a seguir alborotando. ¿Quién me dice amén? ¿Quién me dice amén? Sí, pues si predicar es alborotar, te vamos a seguir predicando. Pues si libertar una joven atada es alborotar, pues te vamos a seguir alborotando tu reino. Te vamos a seguir alborotando lo que tú estás haciendo. Está aquí el Señor vino a deshacer las obras del diablo. Pues yo también vine a deshacerla. ¿Dónde están los que me dicen amén? Donde quiera que lo haya, va para fuera. Donde quiera que lo encuentre, para fuera. Donde quiera que te huela, para fuera.
[Música]
Wow. Dios mío. Pero los hombres de aquella ciudad dijeron: "Estos hombres son judíos, y nosotros somos romanos, y están enseñando costumbres que no nos conviene escuchar ni recibir ni hacer". Sí, así que al demonio no le conviene que la gente oiga el evangelio, porque cuando a la gente se le abren los ojos, sale de ahí, corre, viene a la salvación. Está aquí la iglesia. Por eso los magistrados ordenaron: "Quítenle la ropa para que le pique". "Azótenlo con vara". Wow, tremenda orden. "Quítenle la ropa y azótenlo con vara". Que a usted le digan eso: "Quítele la ropa a ese evangelista, quítele la ropa a ese profeta, quítele la ropa y azótame".
[Música]
Sí, dijeron al evangelista Pablo, quítele la ropa. Y al evangelista Silas, quítenle la ropa y azótenlo con varas, con varas. Y dice: "Y después de haberle azotado mucho". Ahí está el demonio, no tiene misericordia, hermano. Si la misericordia del demonio...
[Música] [Aplausos]
...mata. No dice... [Música] ...azótenme. ¿Qué vamos a hacer? Y ahí lo empezaron a azotar. Y después que fueron azotados mucho, dice que lo metió en el calabozo del más adentro y le aseguró los pies en el cepo. Yo me imagino los demonios diciendo: "Se acabó el predicar". Los demonios celebrando, dijeron: "Estos no predican hoy con esto que le hicimos a Pablo y Silas. No predican más por ahora. Estos no cantan". Apostando a que no cantan, a que no alaban. Los demonios apostando a que Pablo y Silas no cantan, a que no le predican a los presos allí adentro. Alaba la gloria. Pablo y Silas se pusieron de acuerdo y dijeron: "Vamos a hacer culto". Llegó el momento del culto. Vamos a hacer el culto aquí en la cárcel. Aquí en la cárcel, amarrado del cepo, amarrado del cepo. Porque ellos no amarraron los pies, pero la boca la tenemos libre. ¿Quién más tiene la boca libre? Porque si tú no la tienes libre, hoy vengo a liberarte la boca. ¿Dónde está la boca libre para alabar a Dios? Todos libres hoy. Vengo a abrirte la boca en el nombre de Jesús de Nazaret.
Así que Pablo y Silas dijeron: "Vamos a ponernos de...".
[Música]
...acuerdo. Tú cantas y yo te sigo. Y el mensaje, vamos a predicar los dos aquí. Alaba la gloria de Dios. La pregunta es: ¿Quién alaba, azotado, encarcelado, allá en lo más dentro de la cárcel, en el calabozo, malolientes, toda hediondez? Bueno, por lo menos la de la República Dominicana. A cualquier cárcel que usted va, en la República Dominicana, eso no se aguanta. Siempre los baños tienen problemas. Y qué malicia del que hay en este país. Nunca los baños sirven. Alaba a Dios. Si usted que ha visitado la cárcel del país, usted va a la Victoria, los baños no sirven. Va a la cárcel de Azua, no sirven. Va a Hato Mayor, hombre, mujer, no sirven.
[Música]
Yo me imagino el mal olor que había en el calabozo ahí de más adentro. Pero Pablo y Silas dijeron: "Vamos a alabar a Dios". Diga conmigo: "Vamos a alabar a Dios". Dígalo de nuevo: "Vamos a alabar a Dios". Y ahí empezaron, dice que empezaron a orar y a cantar himnos.
[Música]
Empezaron a orar. Imagínese, ¿cuál era la oración? "Señor, te damos gracias. No sabemos por qué nos azotaron, pero gracias. No sabemos por qué estamos presos, pero gracias. No sabemos por qué nos amarraron los pies en el cepo, pero gracias". Alaba la gloria de Dios. Y ahí empezaron. Empieza a dar gracias. Te caíste, da gracias. No te dieron el préstamo, dale gracias. No haya que comer, no tiene que comer hoy, empieza a dar gracias. Tiene que ponerse la misma ropa, empieza a alabar a Dios y a darle gracias. Se quemó la nevera, dale gracias. El problema es que algunos nada más dan gracias en las cosas buenas. Y aprendí que el creyente tiene que dar gracias a Dios en las buenas y en las malas. Job dijo: "¿Acaso solo recibiremos de Dios las cosas buenas y las malas no las recibiremos?". Así que Pablo y Silas empezaron a darle gloria a Dios. Dice que orando, y en esa oración, yo me puedo imaginar dándole gracias a Dios, diciéndole: "Señor, no entendemos, pero te alabamos y te bendecimos". Y entonces empezaron a cantar himnos. Yo me imagino qué himnos cantarían. Si hubiera sido en este tiempo, dijéramos: "Levanto mis manos aunque no tenga fuerza". ¡Ay, Dios mío! "Levanto mis manos aunque tenga mil problemas". Y los presos diciendo: "¿Y qué es lo que...?". Los presos al lado, los vecinos diciendo: "¿Y qué es lo que están cantando?". "Oye, que levanta las manos aunque no tenga fuerza, que levanta las manos aunque tenga mil problemas". Y los himnos le estaban hablando a los presos de al lado. Ahí estaban atentos, atento, diciendo: "Pablo, súbele un chis...".
[Música]
...el volumen para yo levantar la mano también". Alaba la gloria. "Pablo, sigue cantando para yo levantar la mano también". Alaba a Dios. Dígale al Pablo que está al lado tuyo, dile: "Sigue cantando, que mientras tú cantas, Dios me está fortaleciendo". Dile al Pablo que tú tienes al lado: "Sigue cantando, que mientras tú cantas, Dios me está dando fuerza". Dios me... Dios me está dando fuerza. ¿Dónde están los que están recibiendo fuerza en esta hora? Déjeme decirle que esos himnos no solo los presos lo estaban oyendo. El Padre en el Trono escuchó eso. Le dijo a los ángeles: "Háganme silencio, todo el mundo cállese. Oigo algo que sube de la tierra que me está agradando". Y cuando el Padre mira, ve a Pablo y Silas atados,
[Música]
pero con un corazón...
[Música]
...agradecido. Y cuando el Padre escuchó esa alabanza, dijo: "Voy para...".
[Música]
...allá". Y usted sabe cuando Dios coge para un sitio, usted sabe lo que sucede. Él no llegó tranquilo. Llegó. Lo primero que llegó fue un terremoto para hacer... ¡Cierro! ¡Cierro! ¡Abarro! ¡Hay movimiento! Alaba la gloria. Yo no sé el terremoto que Dios va a provocar contigo. Yo no sé el terremoto que Jehová va a traer a tu casa, a tu negocio, a tu ministerio, a tu iglesia, a tu familia. Pero hoy el terremoto de Dios se va a manifestar a tu favor. Ese es un terremoto...
[Música]
...inteligente. Sí, sí. Déjame decirte, eso era un terremoto...
[Música]
...inteligente. Cuando se manifestó, estremeció la cárcel. Y cuando estremeció la cárcel, las puertas se abrieron. Ajá. Las cadenas de todos se rompieron. Ajá. Eso yo llamo un terremoto inteligente. No dice que las paredes se rompieron, no, no, no. Las puertas se abrieron. Cadena de todos, todo el que estaba atado fue libre. Alaba la gloria de Dios. Sí, porque llegó Jesús, llegó el poder, llegó la autoridad, llegó el gobierno. Alaba la gloria de Dios. Donde Dios llega, el demonio se sujeta. La Biblia dice que las cadenas de todos se rompieron. Los presos... ¡Oh! Ah, pero este terremoto se llevó las cadenas. Cuando Pablo y Silas se miran, los pies están libres. Todos estaban libres porque llegó el libertador.
[Música]
El carcelero, que escucha lo que está pasando, que sintió el movimiento y sintió que las cárceles se estaban abriendo, las puertas, entró buscando una luz. Entró, vio toda la cárcel abierta. Dijo: "Se escaparon los presos". Alaba a Dios. La Biblia dice que intentó quitarse la vida, porque él sabía lo que le esperaba si dejaba escapar a los presos. Él sabía lo que le esperaba. Pero Pablo, como lo metieron allá dentro, Pablo dijo: "No te hagas nada, que todavía estamos aquí". Aplaude a Dios. Ahora, alguien da gloria a...
[Aplausos]
...Dios. La Biblia dice, Hechos 16:27: "Despertando el carcelero y viendo abiertas todas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido". Más Pablo clamó a gran voz, diciendo: "No te hagas ningún mal, pues estamos aquí". Aplaude a...
[Aplausos] [Música]
...Dios. Wow. Y él, entrándole, se postró ante Pablo y Silas. Y sabe lo que le dijo: "¿Qué debo hacer para ser salvo?". Alguien alaba a Dios por eso. Wow. Señores, señores. "¿Qué debo hacer para ser salvo?". Usted sabe lo que está diciendo: "Yo quiero pertenecer a ese grupo de los evangélicos". Yo quiero formar parte de los aleluya, de los que dicen: "Gloria a Dios". Sí, sí. Háganme parte de ustedes. Desde hoy me convierto. ¿Qué es lo que hay que hacer? Wow. Y dice aquí que Pablo le dijo: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa". Ah, "yo y mi casa". Pues vamos para mi casa ahora.
[Música]
Versículo 33 dice: "Y él, tomándolo en aquella misma hora de la noche, le lavó las heridas. Wow. Y enseguida se bautizó con todos los suyos". Vamos para mi casa. Tú vas a bautizar mi esposa y vas a bautizar a mis hijos también. ¿Dónde están los que dicen amén? Sí, sí, sí. Porque los planes de Dios no es solo salvarte a ti. Los planes de Dios es salvar tu familia. Oro a Dios para que también entren en el camino de salvación. Aplaude a Dios porque yo creo que así será. Wow. Gloria a Dios.
[Aplausos] Aleluya. Hechos 16:34: "Y llevándolo a su casa, les puso la mesa, preparó alimento y se regocijó con toda su casa de haber creído en...".
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...Dios. Yo me imagino al carcelero diciendo: "Señor, te doy gracias porque cayó preso Pablo y Silas, porque si ellos no caen preso, no lo conozco. Si ellos no adoran, no llega el terremoto. Si no llega el terremoto, las cárceles no se abren y las cadenas no se rompen. Así que te doy gracias, Señor". ¿Dónde están los que dan...
[Música]
...gracias? ¿Dónde están los que dicen: "Gloria a Dios"? Aleluya.
¿Qué experiencia tenemos de esta historia? Dios tiene planes que a veces nosotros no nos imaginamos. A veces Dios permitirá que alguno de nosotros suframos para que otro sea salvado, para que otro sea ayudado. Está aquí. Sí, sí. Dios permitirá situaciones para glorificarse en tu vida y en la que te conocen. Pablo ni se imaginaba lo que Dios tenía en planes. ¿Usted cree que eso sorprendió a Dios, hermano? No. Yo creo que Dios tenía en planes salvar al carcelero. Sí. Si usted me permite, yo que conozco a Dios, que conoce el presente, el pasado y el futuro, Dios tenía planes de salvar al carcelero, tenía planes de salvar a su familia. Por eso a veces Dios permitirá cosas que nosotros ni nos imaginamos. Pablo ni se imaginaba lo que Dios iba a hacer en la cárcel. Por eso permitió que por medio de esta prueba cayeran presos, conocieran al carcelero de Filipo y le predicaran el evangelio. Ese día el carcelero fue salvo con toda su casa. Está aquí. ¿Me está entendiendo? Así que puedo decir que si Pablo no cae preso, no conoce al carcelero. Pero si no cantan, no llega el terremoto. Si no llega el terremoto, las puertas no se abren y las cadenas no se rompen. Si no hay esa manifestación, el carcelero no cree, no le predicaron al carcelero. Él vio el poder de Dios. No fue por palabra que él se convirtió, fue por lo que él vio. Él vio todas las cárceles abiertas. Él dijo: "Esto es imposible". Vio todos los presos libres. "Esto es...".
[Música]
...imposible. Eso se debe al Dios que ellos portan. Así que le dijo: "¿Qué hay que hacer para ser salvo?". Eso se llama el poder del evangelio. Alguien aplauda a Dios por eso. Eso es el poder del evangelio. Así que esto nos enseña que la alabanza a Dios abre las puertas cerradas. La alabanza a Dios rompe las cadenas que te atan. Dios sacude los cimientos del infierno. Cuando alabamos a Dios, hay puertas que se van a abrir a tu favor. Hay cadenas que se van a romper. Alguien me dice amén. Solo tenemos que alabar a Dios en medio del proceso. No todos dan gracias a Dios. Pero Dios te dice: "En medio de tu prueba, empieza a darme gracias". Sí, sí. Empieza a darme gracias. Se necesita fe para alabar a Dios en medio de una prueba. Se necesita fe. No todos alaban a Dios en medio de una prueba. ¿Sí o no, hermano? No todos alaban a Dios en medio de una prueba.
La prueba me ha enseñado mucho, mucho. Y la prueba no es para que estemos llorando. La prueba no es para que te desanimes. La prueba no es para que te desalientes. La Biblia dice: "Gozaos cuando os halléis en diversas pruebas". Oiga lo que dice la Biblia: "Y alegraos cuando os halléis en diversas pruebas". La prueba no es para que estés llorando. Aunque a veces trae sufrimiento, Dios te está diciendo: "Gózate y alégrate, porque lo que viene para ti es grande". Alguien aplauda a Dios porque yo lo estoy creyendo.
[Aplausos] Aleluya. Alaba a Dios en medio del proceso, del dolor y el sufrimiento. ¿Por qué proceso estás pasando? ¿Cuál es el momento de aflicción que tienes? Solo Dios lo sabe. Pero él sabe por qué me dio esta palabra. Y yo sé que esta palabra te está dando fuerza. Si te está aumentando la fe, porque uno dice: "Pero si Pablo y Silas pudieron alabar a Dios, no. Si Dios se movió a favor de Pablo y Silas, él se va a mover a mi favor también". Entonces, hoy lo que puedo decirte ya para orar es que te seques las lágrimas. Es que empieces a alabar a Dios en medio del proceso. Alguien puede decir amén. Es que empieces a darle gloria. Es que empieces a darle alabanza. Alguien empiece a hacerlo. Empiece a darle gratitud a Dios. Aleluya.
"Pastor, pero no es fácil alabar a Dios en medio de la prueba". Te entiendo. Te entiendo. Yo sé lo que es estar allí. Un día me levanté desanimado, sin fuerza, llorando en mi proceso. Recuerdo que dije: "No, no siento que voy a tirar la toalla". Le dije: "Dios, estoy desesperado porque te clamo y tú no me respondes. Tengo mucho tiempo orando y las puertas no se abren". Y ese día le dije a Dios: "No puedo más, me siento sin fuerza. Quiero que me hables". Y tú ni me hablas por profeta, ni por Urim y Tumim, ni en sueño. Porque a veces te digo: "Por lo menos, dame un sueño para saber que tú estás". No, ni en sueño, ni en visión, ni en nada. Hay momentos, he aprendido, donde Dios se calla, donde no te responde, donde no te envía profeta, donde no te da sueño, donde no te da revelación de lo que te está pasando. Hay momentos que solamente Dios hace silencio y punto.
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Y ese día, llorando, recuerdo que le dije: "Dios, lo último que me queda decirte, aunque sea a través de la Biblia, háblame". Y busqué la Biblia porque estaba desesperado. Le dije: "La voy a abrir y donde la abra, voy a poner el dedo".
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Desesperado. ¿Alguna vez usted ha estado desesperado? Que usted no sabe qué hacer. Y Dios es tan bueno, es tan misericordioso para darnos a entender que él está en control de todo, y de que él te está escuchando, y de que él te está viendo por lo que estás atravesando. Amén. Y creo que se lo dije el día de ayer, cuando abrí la Biblia, me salió la carta a los Corintios, "Sufrimiento de un apóstol". Ahí puse el dedo. "Sufrimiento de un apóstol". Dije: "No, Señor". Y ahí es que tú me estás hablando. Ahí...
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...mismo, hablándome Dios del sufrimiento del apóstol Pablo, de las veces que fue encarcelado, de las veces que fue azotado por causa del evangelio, de las veces que fue perdido, se perdió en alta mar. Ahí habla de las veces que fue traicionado por sus propios hermanos. Ahí habla de las veces que se encontró desnudo, en desvelo, en fatiga, en hambre. Ahí habla y entonces Dios empezó a hablar ese día y a hacerme preguntas. Y las preguntas que me hacía me daba tanta vergüenza. Sí, porque me dijo: "Ernesto, ¿cuántas veces te han apresado por mi causa?". "¿Cuántas veces tú has caído preso por predicar el evangelio?". Wow. Yo le dije: "Nunca". Me dijo: "¿Cuántas veces te han azotado por predicar?". Dije: "Nunca". "¿Cuántas veces te has perdido en alta mar?". Dije: "Nunca". Está aquí. Y entonces me preguntó: "¿Y de qué es que tú te estás...".
[Música]
...quejando?". Ay, qué vergüenza. Hermano, no, no, no. La cara se me cayó. Sí, se me cayó la cara, porque me dijo: "Entonces, ¿de qué es que tú te estás quejando, si mira Pablo, mi siervo Pablo, como en medio de todos esos sufrimientos siguió alabando mi nombre? ¿Acaso eres tú mayor que Pablo?". Y dije:
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"Nunca". Me dijo: "Pues sécate la lágrima y empieza a darme...".
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...gracias". ¿Quién más se atreve a hacer eso? ¿Quién más se atreve a secarse las lágrimas? Wow. ¿Quién se atreve a secarse las lágrimas? Cuando leí esa segunda carta a los Corintios, capítulo 11, "Sufrimiento de Pablo como apóstol", dije: "Señor, perdóname. No vuelvo a quejarme más". Te lo voy a leer. Oiga lo que dice Pablo, segunda de Corintios 11:24: "Pablo dice: 'De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con vara. Una vez apedreado. Tres veces padecí naufragio. Una noche y un día he estado en un naufragio en mar. Muchas veces me he visto en peligro de río, en peligro de ladrones, peligro de mi nación, peligro de los gentiles, peligro de la ciudad, peligro en el desierto, peligro en el mar, peligro entre falsos hermanos. Me he visto en fatiga, en trabajo, en mucho desvelo, en hambre, en sed, en ayuno, en frío, en desnudez. Y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias'. Y pregunta Pablo: '¿Quién enferma y yo no enfermo? ¿Quién se hace tropezar y quién se tropieza y yo no me indigno?'". Y cuando yo leí todo eso, dije: "Dios mío, ¿de qué es que yo me estoy...".
[Música]
...quejando?". Alguien entendió lo que yo leí. ¿Has pasado tú alguno de estos sufrimientos? Sin embargo, Pablo decía: "Me gloriaré en los sufrimientos por causa de Cristo". Cuando yo leí todos esos sufrimientos, dije: "Ernesto, a ti debería de darte vergüenza". Yo mismo, yo mismo me hablé y me dije: "Sécate la lágrima". Me sequé la lágrima y dije: "No me quejo más". ¿Quién más me dice amén también? Sí, porque a veces nos estamos quejando es por la ropa, hermano. Porque nos falta un pantalón, una camisa. A veces nos estamos quejando porque falta un vestido, porque falta una lavadora de las modernas, porque no tiene un televisor de los plasma, de los modernos. Por eso es que nos estamos quejando. A veces nos estamos quejando porque el negocio no está vendiendo lo que queremos que venda, porque no nos está entrando el dinero que queremos que nos entre. Por eso es que nos estamos quejando. No fue porque te azotaron, no fue porque caíste preso por causa de predicar el evangelio. No, no. Es por causa de que tú estás sufriendo por causa de Cristo. No. Aleluya. Mi aflicción era por las cosas de este mundo. Y cuando Dios me habló a través de esta segunda carta a los Corintios, me dio vergüenza. Así que dije: "Desde hoy, Ernesto Cuevas no se queja más". ¿Quién más me dice amén también? ¿Quién más vaya poniéndose de pie y diga: "Desde hoy no me quejo más"? Alguien declare eso. "Desde hoy no me quejo más". Declare eso. "Desde hoy no me quejo...".
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...más". Aprendí. Aprendí que hay que aprender a alabar a Dios en medio del proceso. Hay que aprender a alabar a Dios en medio del sufrimiento y de las pruebas. Aprendí que en vez de quejarnos en medio del dolor y el sufrimiento, si alabas a Dios, si alabas a Dios, las puertas que estaban cerradas, Dios las abrirá para ti. Las cadenas que te estaban oprimiendo, Dios las va a romper. Las necesidades que tenías, Dios las va a suplir. Alguien dice amén a eso. Entonces, vamos a alabar a Dios en medio del dolor y el sufrimiento. ¿Habrá alguien que pueda hacerlo hoy aquí? Levante las manos y empiece a dar gracias. Sí, dale gracias aunque no entiendas. Dale gracias. Pablo no entendía tampoco hasta el final de la historia. Pablo no lo entendió. No sabía por qué lo entraron preso, no sabía por qué lo azotaron. Pero empezó a dar gracias. Quiero comenzar a sentir... ¿Qué vas a sentir? Decláralo. Canción que me hace cantar. Cuando levanto mis manos, comienzo a sentir. Decláralo. Decláralo.
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Oh, cuando levanto mis manos, mis cargas se van. Que más fuerzas tú me das. Todo eso es posible. Todo eso es posible cuando levanto mis manos. Quiero orar. Quiero orar por alguien que no siente fuerza. Quiero orar por alguien que necesita fortaleza. Pero también quiero orar por alguien que me diga: "Pastor, yo necesito a Jesús". Sí, necesito a Jesús. Necesito traer a Jesús a mi vida. Necesito traer a Jesús a mi casa, como hizo el carcelero de Filipo. Yo quiero abrir el altar por alguien que me diga: "Pastor, yo necesito a Jesús. Yo necesito a Cristo". Alguien, alguien. Alguien que por primera vez me diga: "Pastor, por favor, ore por mí". Venga, venga. Venga. Quiero orar por esa vida.
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Venga, venga. Consuélame. Esa joven ahí. ¿Quién más? La iglesia orando. Una vida más. Hay más vidas que me dicen: "Pastor, pastor, yo necesito a Jesús. Pastor, yo necesito a Cristo en mi casa. Pastor, yo quiero hacer como el carcelero de Filipo". Ahí viene una vida más. Vamos a darle un aplauso a Dios por ella. Ahí viene una vida más. ¿Quién dice como el carcelero: "¿Qué hay que hacer para ser salvo?"? Yo necesito a Jesús. Necesito a Jesús. Ahí viene otra vida. Vamos a darle un aplauso a Dios por él. Vamos a darle un aplauso a Dios por ella. Aplaude fuerte. Aplaude. Celebre.
Levanto mis... [Música] ...manos. ¿Cuántos dan un aplauso a Dios por ellos? Mire, varios de ellos están llorando. Sí. A veces ver una mujer llorar conmueve a uno. Pero cuando uno ve a un hombre llorar, eso es como más llamativo, como más sorprendente, porque el hombre tiende a ser más duro para llorar. Pero Dios está consolando a este hombre. Sí, a través de las lágrimas, Dios lo está consolando. Y Dios está consolando a esas mujeres que están llorando ahora. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios por ello? Luego de orar por estas almas, oraré por fortaleza para que los creyentes pasen. Pero primero quiero orar por salvación. Por los que van a aceptar a Jesús, levánteme la mano, por favor. Levántela. Levántela. Levántela. Levántela. Declare esta palabra conmigo: "Señor, vamos". Dígalo públicamente: "Yo te acepto como mi Señor y mi Salvador". Dígale: "Perdona mis pecados y límpiame con tu sangre". Dígale: "Inscribe mi nombre en el libro de la vida eterna y que jamás sea borrado". Amén. Dígale: "Ayúdame a servirte y amarte hasta que tú vengas o hasta que yo muera". Dígale: "Recíbeme como tu hijo, que hoy te recibo como mi Padre". Alguien aplauda a Dios por ello. Vamos a orar. Vamos a orar. Oramos por ellos y luego oramos por fortaleza. Dios va a secar tus lágrimas. Sí, Dios te va a ayudar en tu dolor, en tu sufrimiento. Yo puedo ver al Padre diciéndote: "Bienvenida a tu casa, bienvenida a tu casa". Wow. Dios. ¿Cuántos dan gracias a Dios por esta mujer? Dios me dice que te diga que tu situación va a cambiar. Tu hogar va a cambiar. Sí, va a cambiar. Economía va a cambiar y tu salud va a cambiar también. Si Dios te dice también te voy a sanar. ¿Dónde están los que dan gloria a Dios por esta joven? Yo, yo no la conozco, pero Dios me dice que la va a sanar. Si Dios me dice que la va a sanar, y su condición económica va a cambiar, va a cambiar. Puertas que estaban cerradas, Dios las va a abrir. Dios las va a...
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...abrir. La iglesia, extienda la mano para acá. Oramos. Señor, por esta hija tuya, oramos para que tú seques sus lágrimas. Oramos para que tú seas su consuelo. Espíritu de Dios, abraza la hora. Abraza la hora. El poder de Dios está sobre ti, hija. El poder de Dios está sobre ti. Recibe sanidad. Recibe sanidad ahora. Todo dolor se va de tu cuerpo. Toda molestia te deja. Te deja libre ahora. Ahora, ahora, ahora. Puertas cerradas, ábranse. Puertas cerradas, ábranse. Ahora, cadenas sean rotas y yugos se pudran. Ahora.
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Ahora. Ven acá, porque Dios seca tus lágrimas también. Ven acá. Mírame. Tú estás aquí, pero Dios está en tu casa. Sí, tú estás aquí, pero Dios está trabajando en tu casa. Dios me dice: "Estoy en control de tu casa, de tu familia". Oh, gloria a Dios. Oh, gloria a Dios. Por cuanto te has humillado, Dios entra a tu casa. Dios entra a tu familia. Oh, la mano de Dios está a tu favor. La mano de Dios está contigo. Dios te dice: "No temas, porque yo estoy contigo. No desmayes, porque yo...".
Soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. ¡Oh, Gloria a Dios!
Ve acá, dámele un abrazo a esta mujer. Ven, dámele un abrazo. ¡Abrázala, abrázala! [Música]
Consuélame. Todo lo que te está afligiendo, te suelta. Todo lo que te quite el gozo, te suelta. Todo yugo del te suelta ahora. Toda cadena se rompe ahora, se rompe, se rompe. Le damos una orden a todo yugo de opresión que se [Música] rompa. ¡Santo!
¿Cómo te llamas, varón? Félix. Melvin. Félix. Félix. Tú vas a ser feliz. Félix va a ser feliz. Gracias, gracias. Estoy diciendo que Félix va a ser feliz y que desde hoy Félix va a formar parte de la familia de Dios, y en Félix hay un evangelista. El seoc lo que no pudo lograr, se le acabó. ¡Santo! Hasta hoy, sí, hasta hoy. ¡Santo!
No es una anid veces que el ha intentado quitarte la vida, pero Dios te preservó, Félix. Dios te preservó para este tiempo. La mano de Dios te guardó, la mano de Dios te cubrió este día, y el que te guardó hasta hoy te seguirá guardando.
Levanta las manos, Félix. Yo declaro una palabra de fortaleza sobre ti, y toda puerta cerrada hoy se abre. Hoy toda cadena se rompe. Le hablo a todo yugo de opresión, le hablo a todo yugo que ataba tu vida. Hoy se rompe, se rompe, se rompe, se rompe ahora, en el nombre de Jesús.
Espíritu del, suelta su casa, suelta su mente, suéltalo en el nombre de Jesús de Nazaret. Estoy declarando que desde hoy Dios pone gozo y alegría en este hombre. Estoy declarando que desde hoy Dios seca las lágrimas de Félix. Estoy declarando que desde hoy las puertas cerradas empiezan a abrirse. Estoy declarando que desde hoy su situación cambia.
¡Alguien dé gracias a Dios por él! ¡Alguien dé gracias a Dios por él! Quiero que anotemos sus nombres, por favor. Quiero orar por fortaleza, los hermanos que quieran pasar, además de lo que ya han pasado.
Padre, gracias por tu siervo. Gracias por él. Préstame el aceite, varón. Dios me dice que te ponga aceite. ¡Gloria a Dios! Aceite fresco, el nombre de Santo. Hoy tu armadura se renueva.
Dios me dice: "No he terminado contigo. Todavía hay cánticos que cantar, todavía hay libros que escribir, no solo el que escribiste". Dios me dice que viene otra experiencia que la vas a escribir, además de la que ya escribiste. Hay otra experiencia que la vas a plasmar en un libro. "No he terminado contigo", me dice el Señor.
Porque le ha dicho a Dios, como le dijo Elías: "¡Basta ya, Jehová! ¡Basta ya, Jehová! ¿Acaso soy yo mejores que mis hermanos?" Y cuando Elías pensaba que todo había acabado, que le dijo a Jehová: "¡Basta ya!", entristecido debajo de un en de un enebro y deseando morirse... ¡Sh! Hay una unción muy fuerte sobre él. Deseando morirse, le dijo Elías: "Señor, quítame la vida". Y Jehová le dijo: "Levántate, come y bebe, porque largo camino te resta".
¡Dios mío! A este hombre le falta un largo camino, a este hombre le falta un largo camino que recorrer, me dice el Señor. Por eso Dios me dice: "Uelo", porque hay una renovación espiritual. Hay una unción renovable que Dios reposa hoy sobre ti. Así es. Hay una unción. Vas a ministrar en una unción mayor, caminarás en una dimensión mayor. La prueba no te hará más débil, te hará más fuerte, te dice Dios. "Te doy fuerza de búfalo". ¡Alguien alabe a Dios por él! Dios sabe lo que está haciendo con este hombre. ¡Alguien alabe a Dios por [Música] él!
Todo el que vino por fortaleza, pase y levante las manos. Ven acá, déjame ungir este hombre también. Hoy Dios te trajo a fortalecerte. Dios me dice: "Ungel otra [Música] vez".
Poder de Dios va a venir sobre ti, porque de donde Dios te sacó no fue una casualidad, fue un propósito. Lo que el no logró hacer contigo cuando te tuvo en sus manos, menos lo podrá hacer ahora que yo te tengo en mi mano. Atento con él, atento. Yo veo un fuego que está cayendo sobre él. Yo veo la mano de Dios que lo está... ¡Dios mío! ¡Alguien alabe a Dios por este hombre! ¡Alguien dé gloria a Dios por él! Yo veo el espíritu de Dios peleando a su favor, veo el poder de Dios peleando. El poder de Dios lo está [Música] tocando.
Te renuevo, te renuevo, te renuevo. [Música]
Luego, el poder de Dios entrando a su ser, a su cuerpo, a su alma. Dios me dice: "No he terminado contigo, no he terminado. Me falta... Es verdad que todavía te faltan algunas cosas, pero Dios me dice: 'No he terminado. No te desesperes, que no he terminado contigo. No pierdas la fe'". ¡Dios [Música] mío!
Ven acá. Abrázame a este joven. Abrázalo, Melvin. [Música] ¡Abrázalo!
Levante todo el que pasó la mano. Lamentablemente, por el tiempo no puedo orar por todos, pero levante la mano el que está aquí. Lo va a tocar, el que está aquí. Lo va a ungir, el que está aquí. El que está aquí, el que está aquí, está sobre ti ahora, está sobre ti ahora.
¡Recibe fuerza! ¡Recibe fuerza! ¡Recibe fuerza! ¡Recibe fuerza! ¡Recibe fuerza! ¡Recibe fortaleza! ¡Recibe fortaleza! ¡Recibe fortaleza! ¡Recibe! ¡Recibe fuerza! [Música] ¡Recibe! ¡Recibe fuerza! ¡Recíbela, recíbela! [Música]
¡Guerrera! Eres una guerrera, eres una mujer [Música] fuerte. Así me dice Dios: "Eres una mujer fuerte, eres una mujer guerrera que por encima de las adversidades persevera, por encima del sufrimiento no te detiene". Dios me dice que hoy te fortalece. Ve una vestidura nueva que Dios pone sobre ti. ¡Recíbela [Música] ahora!
Levante la mano todo el que pasó. Levántela y diga: "Gracias, Padre". Vamos, por causa del tiempo, diga: "Gracias, Padre, por renovar mi fuerza". Dígale: "Me levanto como el águila". Diga: "Voy a volar, seré indetenible. Tengo fuerza de búfalo". Diga: "Tengo fuerza de búfalo. Todo lo que quede al frente lo voy a quitar. No me voy a detener". ¡Alguien grite: "No me voy a detener"! El poder de Dios está sobre [Música] mí.
Quiero que abrace a alguien que te queda cerca. Abrace a alguien y dígale: "¡Recibe fortaleza!" Abrace a alguien por causa del tiempo. Abrace a alguien y dígale: "¡Recibe [Música] fortaleza!"
¡Dios te bendiga, iglesia! ¡Iglesia, Dios te bendiga! Salude al que está al lado. Nos vemos mañana en el matutino. ¡Dios me le bendiga!