📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Claves para ser buenos padres – Dr. Charles Stanley

Ministerios En Contacto26:34

Transcription

[música]

Dr. Charles Stanley: El Hijo de Dios, el Señor Jesucristo dijo: "Yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie viene al Padre, sino por mí. Por tanto, vayan por todo el mundo enseñando y predicando el evangelio a toda criatura, hasta lo último de la tierra".

locutor: En Contacto el ministerio de enseñanza bíblica del Dr. Charles Stanley. Hoy en el programa En Contacto, "Claves para ser buenos padres".

Dr. Stanley: ¿Qué es ser un buen padre? Usted dirá: "Bueno, ¿qué se requiere para ser un buen padre? ¿No es solo la opinión personal de alguien?". No es así. La Biblia es muy clara sobre lo que se requiere para ser buenos padres, pero le preguntaré algo: ¿Qué creen que tendría que ocurrir en su hogar con sus hijos, para que ustedes al menos crean que han sido o que son unos buenos padres? ¿Qué tendría que ocurrir con sus hijos? ¿Usted qué tendría que hacer? ¿Está dispuesto a pagar el precio para que sus hijos sean las personas que Dios desea que sean? Para que pueda sentarse en paz uno de estos días y decir: "Sí, creo que yo fui todo un buen padre".

Los niños necesitan buenos padres, los niños necesitan padres que los cuiden, los amen, que se interesen en ellos y quieran solo lo mejor para ellos. Y Dios nos dio instrucciones muy claras. Así que plantémonos esta pregunta: ¿Qué es--qué es un buen padre? ¿Qué se requiere para ser un buen padre? Quisiera que escuchen esta definición. Es la definición que creo que es totalmente cierta de un buen padre: "Un buen padre es aquel que, fiel y oportunamente, transfiere a sus hijos, tanto por precepto como por práctica, los principios que equiparán a ese niño para descubrir y cumplir la voluntad de Dios para su vida". Creo que esa es la idea, la verdadera idea de la paternidad genuina. Dígalo de nuevo para que lo escriba. Es decir, un padre que, fiel y oportunamente, transfiere a sus hijos, por precepto, es decir, con lecciones, con instrucción y con la práctica--su conducta--, los principios que ayudarán a ese hijo a descubrir y cumplir la voluntad de Dios. Porque si un hijo no descubre y cumple la voluntad de Dios para su vida, escuche, usted no ha sido el tipo de padre que debería ser. Bien, si no lo ha hecho, no lo es.

¿Significa que si hace lo mejor y sigue los principios que deseo compartirle en unos momentos, y ellos se equivocan en algún punto, ¿significa que no es un buen padre? No significa eso. Pero escuche, un buen padre es aquel que ha hecho eso. Y si ha, si ha enseñado a sus hijos estos principios; si ha podido transmitirles estas cosas, no significa que en algún punto no se vayan a equivocar por un periodo de tiempo. La Biblia dice: "Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él". ¿Qué significa? Significa que pueden equivocarse en algún punto, pero volverán. Porque, verá, una vez arraigado; mire, una vez que el hijo entiende el principio y es parte de su pensamiento y parte de su vida, nunca escapará de eso, pase lo que pase. Puede que se alejen, pero no lo podrán eludir. Y, finalmente, tendrán que regresar.

¿Cuáles son esos principios? Creo que hay 7 principios básicos que todo niño necesita oír. No solo necesita oírlos, sino también entenderlos. Y recuerde lo que dijimos: transferir estos principios, primero, con la instrucción, de palabra, y luego con la práctica. Le daré 7 palabras y solo una explicación para cada una.

Y la primera es espiritual, el principio espiritual; es decir, cada padre tiene la responsabilidad de enseñarle a ese niño quién es Cristo; enseñarle a ese niño cómo ser salvo, cómo tener el perdón de sus pecados, cómo recibir a Jesucristo como su Salvador personal, la importancia, mire, de crecer como cristiano. Tienen la responsabilidad de enseñarle a ese niño la importancia de la Palabra de Dios. ¿Cómo enseñarles eso? Al leerla frente a ellos, al oírlo hablar de lo que dice la Biblia, al responder preguntas en la mesa o al hablar de distintas situaciones con su hijo, al preguntarle qué dice la Palabra de Dios. "Veamos qué enseña su Palabra sobre esto". Enseñándole la importancia de la Palabra de Dios. Enseñándole a cómo orar. ¿Cómo aprenden a orar? Escuchando la oración de papá y mamá. También enséñeles a servir al Señor. Se sirve al Señor sirviendo a otros y aprendiendo pronto en la vida a hacer cosas por los demás, como al Señor. Enséñeles, instrúyalos en todo lo que es espiritual. Conviene que se salven temprano en la vida; que crezcan en su vida cristiana; que sean miembros de una comunidad creyente, una iglesia; que sean bautizados y reconozcan su dependencia total de Dios; y que del tiempo de comunión, en la cena del Señor en la iglesia, estén ahí para participar y recordar el significado de la cruz y el lugar que Jesucristo tiene en su vida. Ese es el principio más básico que cada niño en el país necesita.

El segundo principio es la moral, o podría decirse la ética; es decir, enseñarle a un niño a ser honesto: "No me mientas. Mentirme es mentirle a Dios". No nos damos cuenta de esto, que cuando un niño desobedece a padres piadosos, desobedece a Dios. Cuando es irrespetuoso con sus padres, es irrespetuoso con Dios. Por eso los hijos deben comprender la importancia de la honestidad, la integridad, la lealtad. Y así, al criar a nuestros hijos hemos de enseñarles especialmente la pureza, cómo cuidar su cuerpo, qué hacer y qué no han de hacer, que deben guiarse por los principios de la Palabra de Dios-- Y también hay que enseñarles, mire, enseñarles las consecuencias de violar, primero, su conciencia y de violar la Palabra de Dios. Hay una consecuencia al violar la Biblia, una consecuencia al violar la Palabra de Dios, una consecuencia al violar, escuche, las enseñanzas de padres piadosos. Los hijos deben aprender ese principio. ¿Quién les enseñará eso, sino usted? Su responsabilidad es enseñarles. Escuche, esto es lo que Dios dice: "Los padres, los padres tienen esta responsabilidad". Por eso les digo a todas las madres que conozco que viven sin el padre: ¿Qué clase de ambiente están creando entre sus hijos? ¿La ven como una mujer espiritual y devota, que ama a Dios y que depende de Él? ¿La ven como una mujer virtuosa? ¿La ven como alguien que dice la verdad y que es leal y devota? Creamos un entorno con estos principios, primero, por la práctica y luego por precepto porque ellos aprenderán lo que ven más rápido que lo que oyen. Y lo que más les impacta es lo que ven. ¿Quiere que su hijo crezca y sea la clase de hijo que mire, descubre la voluntad de Dios y su propósito para su vida y cumple ese propósito? Eso empieza en el hogar con el padre y la madre. Y con frecuencia hay un padre y no hay madre, y a menudo hay madre y no hay padre. Pero estas suelen ser hoy decisiones mortales, en especial cuando la gente decide vivir junta, sin casarse, y siguen trayendo diferentes personas a esa relación con sus hijos, lo que los frustra y confunde y los hace crecer en un ambiente inmoral.

El principio número 3 es de relación. Debemos enseñar a nuestros hijos como relacionarse con otros. Y analice y vea lo que pasa en nuestras escuelas, donde hay tiroteos. En algún punto de su vida nadie les enseñó el valor del individuo. Nadie les enseñó a ese alguien a relacionarse con otros. A escoger amigos piadosos. Y la Biblia es muy clara sobre a cuáles personas debemos evitar. Debe enseñar a sus hijos, según la Biblia, qué clase de personas jamás deben ser sus amigos. Porque la Biblia dice que las amistades incorrectas arruinan a la persona que las cultiva. Enseñe a sus hijos a cultivar relaciones sanas, no solo con otros niños; cómo cultivar relaciones con sus padres, cultivar relaciones con otros adultos; cómo ser transparentes, cómo ser sinceros, cómo ser útiles, cómo entregarse a otros. Estos son principios básicos que son absolutamente esenciales porque hermanos y hermanas se llevarán mejor. No significa que nunca pelearán; son niños y deben aprender. Porque en el proceso de aprendizaje, cometerán muchos errores. Pero el principio está ahí: aprender a relacionarse, aprender a amar a otros, aprender a querer. ¿Cómo esperar que los niños crezcan y aprendan a amar a alguien que será su esposo o su esposa, o a querer a alguien más si no lo aprenden en casa? Si hay egoísmo e interés propio y un egocentrismo y un orgullo que impregnan ese hogar, ¿cómo esperamos que los niños crezcan y sean los niños que usted quiere, la clase de adultos que desea, la clase de jóvenes que desearíamos que sean?

El principio número 1 es espiritual. El segundo es moral o ético. El tercero es relacional. El cuarto es vocacional. Es responsabilidad de los padres guiar a sus hijos en su educación, guiarlos a descubrir qué quiere Dios que hagan; ayudarlos a comprender la diferencia entre malgastar su vida e invertir su vida, la diferencia entre solo obtener un título, tener un trabajo y solo ganar dinero, y ayudarlos a comprender que la vida no solo se trata de eso; que Dios tiene una voluntad, tiene un propósito, tiene un plan para su vida. Por tanto, al hacer una elección de carrera dígale: "Hijo, cariño, ¿esto es lo que Dios quiere para ti? ¿Esta es la mejor forma de invertir tu vida? ¿Quieres desperdiciarla así no más? ¿O quieres invertirla, hacerla valer, que sea fructífera, hacerla productiva? ¿Quieres causar un impacto en las vidas de otros?". No los compare con otros, con otros hermanos y hermanas. Pregúnteles: "¿Qué quiere Dios que hagas? ¿Para qué te ha equipado? ¿Qué dones tienes?". Ayude a ese hijo a entender.

Luego, claro, está el tema de los ingresos, el principio financiero. ¿Cuántos padres enseñan a sus hijos de qué se trata el dinero? ¿Qué es el dinero? ¿Cuál es su propósito? El propósito no es hacerme rico para jubilarme y no hacer nada o hacer lo que quiera hacer. Y muchas veces las personas aún muy, muy jóvenes hoy día hablan de jubilación. Ese no es el propósito de la vida. De eso no se trata la vida. Su propósito es la productividad. El propósito de la vida es fructificar. El propósito de la vida es darle gloria y honra a Dios. Y esa es una idea absolutamente extraña para muchos. Pero las finanzas, veamos el principio de los ingresos. ¿De dónde vienen todos los ingresos? ¿Qué dice Dios? Dice que Él es la fuente de todo, es dueño de todo. Y ¿qué les enseñamos a nuestros hijos? Les enseñamos el propósito y también a ganárselo honradamente, a gastarlo, mire, gastarlo con cuidado, a ahorrar constantemente, a invertirlo sabiamente, a diezmarlo fielmente y a disfrutarlo con alegría. Y lo harán si hacen lo anterior. Pero hoy, la idea básica es: "Puedes tenerlo ahora". Y, mire, al enseñar a sus hijos buenos principios sobre los ingresos, hay una cosa que intentarán hacer: Intentarán evitar las deudas a toda costa. Dijimos que hay que tener cuidado en cómo se gasta. Y un niño debe entender muy temprano en la vida, al comenzar a entender el significado del dinero, su propósito real, que le pertenece a Dios, y que somos responsables ante Dios Todopoderoso de lo que hacemos con el dinero y hacemos con nuestros dones. Ya sean nuestros dones, nuestros talentos y aptitudes, o nuestros asuntos financieros, enséñeles, mire, enséñeles los principios, enséñeles el principio financiero.

El siguiente principio que usted debe enseñarles es el principio de la autoridad, que es lo que la mayoría nunca piensa enseñar a sus hijos; es decir, que hay autoridades en la vida. Dios es la máxima autoridad. Cada uno de nosotros es responsable ante el Dios vivo de su vida. Me pregunto cuántos niños crecen y ni siquiera oyen ese principio. De hecho: "Haz lo que te digo. Debes portarte bien. Soy tu papá--soy tu mamá-- haz lo que te digo". Y luego, el mismo padre vive una vida inmoral delante de ellos y por eso se les dificulta respetarlos. Tienen poco o ningún respeto: "¿Y quieres que haga lo que me dices?". Nuestra primera responsabilidad de autoridad es ante Dios Todopoderoso; y después ante los padres; tercero, al liderazgo de la iglesia; y cuarto, al liderazgo en las escuelas y el liderazgo en el gobierno. Somos responsables. Hay autoridades a quienes debemos rendir cuentas. Y cuando un niño no tiene idea acerca de dar cuentas, hay anarquía. Y lo que vemos ocurrir en todo nuestro país es la falta de comprensión de la necesidad y el derecho absoluto de la autoridad divina dada por Dios, comenzando en el hogar. Cuando un hijo no tiene respeto hacia sus padres, ningún respeto ni tampoco les rinde cuentas, cree que ese hijo dirá: "Bueno, los ignoraré a todos. Solo rendiré cuentas a Dios". No va a pasar. Y le diré esto: Uno de los principios más importantes que les enseñará a sus hijos, si quiere, escuche, si quiere que sus hijos le sean leales y piadosos, este es uno de los principios más básicos: Se trata, primero, de que le rendirán cuentas a Dios. Enseñe a un niño temprano que debe dar cuentas a Dios. De su conducta, comportamiento, cómo actúa, lo que dice, lo que hace, con quiénes anda, le dará cuentas a Dios.

Bien, mis 2 hijos me dijeron un día así. Ambos estaban en el seminario y vinieron a casa y dijeron: "¿Sabes cuál? ¿Sabes cuál es la pregunta que más nos hacen? Quieren saber por qué no nos rebelamos contra ti. Eres pastor de una iglesia grande tienes tu ministerio y todo eso y estás muy ocupado; ¿por qué no nos rebelamos contra ti?". Entonces se dijeron entre sí: "¿Por qué no nos hemos rebelado contra nuestro papá? ¿Por qué no se rebelaron?". Pensaron en ello y llegaron a esta conclusión: Que nunca les di un motivo para rebelarse. Alguien dirá: "Debe haber sido un padre muy débil". Oh, no. Llegaron a esa conclusión y este es el principio. Cada vez que venían a mí con algo, algo con lo que no estaba de acuerdo, yo siempre les decía: "Deben hablar con Dios sobre eso". De vez en cuando, volvían a mí y les decía: "¿Ya hablaron con Dios?". "Sí, lo hicimos". "¿Y qué dijo?". "Que te preguntáramos". "No es cierto. No dijo eso". Así que los enviaba a orar otra vez. "Pregúntenle a Dios. ¿Qué dijo?". "No dijo nada". Yo decía: "Él lo intenta". Usted dirá: "Bueno, ¿eso no es arriesgado?". Es arriesgado si no lo ven en su propia vida, pero eso es lo correcto. "Pregúntale a Dios". Y ¿qué pasa? Cuando crecen y han buscado a Dios desde niños con esas decisiones en la vida, ¿qué pasa? ¿Cree que van a huir para ir a la universidad y vivir con excesos? No, ¿sabe por qué? Porque la persona a quien rinden cuentas está en la universidad, y en la playa y en su cita. Siempre está ahí. Papá y mamá no están ahí, pero ¿sabe quién está ahí? Dios está ahí. Porque aprendieron desde el principio que Él está en todos lados porque todo está en su presencia; y, por ende, en la cita, ahí está Dios; en el restaurante está Dios; en la escuela está Dios; cuando están solos, ahí está Dios; cuando están en una multitud y hay presión de grupo, ahí está Dios. El principio más poderoso que puede enseñar a sus hijos es, mire, es su constante, continua, interminable, inmutable responsabilidad ante el Dios vivo. Y ¿sabe qué pasa? Esos niños no se escapan de casa. No saben lo que es huir de casa porque saben que antes de llegar al final de la calle, ahí está Dios. "Ahora ¿qué puedo hacer?". Y entonces lo que usted hace es enseñarles el principio de la responsabilidad, de la autoridad; que la autoridad dada por Dios es para su protección, pero no podrá hacerlo si no protege a sus hijos. No podrá hacerlo si es indiferente a sus necesidades, no los cuida y no los ama.

Y luego está el principio personal; el último es personal. Bien, ¿qué significa eso? Solo esto: Todo niño ha de entender lo siguiente: "Soy muy valioso. Mamá y papá piensan que en verdad soy valioso, me aman". Hay que enseñarles un sentido de valía. Necesitan sentir que pertenecen a esta familia, sentido de pertenencia. Hay gran seguridad al sentirnos parte de algo. Por eso-- por eso la gente se vuelve parte de todo tipo de organizaciones y los niños se unen a las pandillas. ¿Por qué? "Soy aceptado". Un sentido de valía, sentido de pertenencia, sentido de competencia. "Hijo, sé que puedes. Sé que puedes manejarlo. Puedes hacerlo, creo que sí puedes". Sentido de aceptación, sentido del amor. Escuche, un trípode tiene 3 patas. Cada niño siempre necesita crecer con la estabilidad emocional de pertenencia, valía y competencia. "¡Soy alguien! ¡Soy valioso! Me aceptan, soy querido, deseado, competente; puedo hacerlo". Si quita cualquiera de esas patas, el trípode se caerá. No puede tener estabilidad emocional sin sentido de pertenencia, competencia y valía. Cuando una persona crece sin eso, piense en esto un momento, no importa qué más ocurra en su vida, hay una noción de vacío, ausencia. Hay, hay algo que falta. Cuando uno no siente que pertenece, en especial a una familia, siente, siente que nadie cree que usted es competente, que puede lograrlo. Cuando no, cuando no se siente digno y siente que no lo toman en cuenta... Y ¿cómo? ¿Cómo ocurren estas cosas? Ocurren por cómo trata a sus hijos. Todo niño necesita sentirse aceptado, querido, deseado, amado, que encaja, competente, que puede.

Bueno, ante esa verdad, aquí están los principios. Bien, ¿qué hará que estos principios funcionen? Se trata de la actitud de aquel que da las instrucciones o las vive. Y ¿cuál es esa actitud? Esa actitud es, mire, de siervo-líder. Piense en un niño que ve a su padre y su madre sirviéndole. ¿Qué dice eso? Dice que soy valioso; dice que cuento; dice que encajo. Alguien dirá: "Un minuto, ¿qué es eso de ser siervos? ¿No dice la Biblia que el esposo es cabeza del hogar?". Claro. Siervo-líder, siervo-líder. Un siervo es aquel que voluntaria, sacrificialmente y con gozo, se entrega para ayudar a otros a cumplir sus deseos, necesidades, metas y propósitos en la vida. Cualquier persona que guía a la familia como siervo-líder, y cualquier mujer que no respete eso, cualquier mujer que lo pase por alto, y que lo desatienda, va por mal camino y cometerá errores graves y enormes en su vida. Hay muchas mujeres que quisieran un marido así: siervo-líder. Porque, verá, aunque él es la cabeza, recuerden que en sacrificio, con gozo, escuche, de buena gana, voluntariamente desea crear el mejor ambiente posible en ese hogar, para la esposa y los hijos. ¿Cuál actitud hace que funcione? Actitud de siervo. ¿Cuál es la característica de un siervo? Dijimos que no solo es voluntad, sacrificio y gozo. Pensemos ahora en cuáles son las características de un siervo. Un siervo es de espíritu humilde. Así que no provocará a ira a sus hijos, por ejemplo. Una persona que es siervo es disciplinada. Y hay una actitud de amor. Y puede ser muy firme cuando es necesario, muy confiable, muy servicial, muy alentador en todo sentido. Creo que todo niño va a responder a ese tipo de padre.

Dios no nos da una responsabilidad sin decirnos cómo, sin darnos pericia. No nos dirá que hagamos algo sin facultarnos para hacerlo. Es la actitud de siervo, es la voluntad de amar, perdonar y ser consecuente y persistente. Usted no le dice una cosa a un hijo una vez y este lo entiende. ¿Sabe por qué lo sé? Ni a un adulto le decimos una cosa una vez y entiende el mensaje. Pero lo que ocurre es que se lo decimos una y otra vez. ¿Qué debe decir? Dígale a ese niño temprano en la vida, antes que pueda recordar: "Dios tiene una voluntad para ti. Dios tiene un plan para tu vida y algo bueno para ti". ¿Sabe lo que hace? Lo arraiga en su corazón al repetirlo. Y luego lo verán vivir la voluntad de Dios en su vida. Y puede que pase por dificultades, pruebas, angustias y dolor, y ¿sabe qué? ¿Sus hijos se preguntarán: "Si Dios es bueno, ¿por qué permite esto?" No. Esto es lo que pasará. Observarán su respuesta a esas cosas. Y su respuesta devota a la dificultad, penas, dolor, pruebas y tribulaciones, ¿qué hará? Dar fuerza, confianza y la seguridad de que lo que les ha enseñado funciona, porque lo ven obrando en su vida.

¿Usted quiere ser un buen padre? Requiere trabajo, requiere oración; requiere tiempo; requiere diligencia. Lo que debe preguntarse es si este precioso regalo que Dios me ha confiado, él o ella o ellos valen mi tiempo, valen mi esfuerzo, valen mi diligencia, valen mi lealtad, valen mi inversión de finanzas, lo que sea necesario, para ayudarlos a ser las personas que Dios quiso que fueran cuando los puso en mi vientre. ¿Puede decirlo? Y, papá, ¿puede decir que quizá las cosas sean duras en su familia, pero más importante que hacer lo que quiere y hacer lo suyo es ser firme? Sea firme por el bien de sus hijos porque les enviará un mensaje fantástico. No sé dónde está como padre, pero esto sí lo sé: escuchó 7 principios muy simples. ¿Son fáciles de aplicar? No. ¿Dónde empiezan? En su corazón, entre usted y Dios y su compromiso con Él. Primero, acéptelo como Salvador, Señor y Amo; y luego diga: "Padre, quiero ser la clase de padre que tú quieres porque quiero que mis hijos crezcan y sean piadosos, que cumplan tu propósito y plan para su vida. Señor, dijiste que enviarías tu Espíritu a ayudarnos y a ser nuestro instructor y adiestrador. Confiaré en el Espíritu Santo para que me permita ser el tipo de padre que pueda enseñar lo espiritual, lo ético; que pueda enseñar esa relación, pueda enseñar lo vocacional, pueda enseñar lo financiero, pueda enseñar esa autoridad, pueda enseñar ese principio personal en la vida de sus hijos, para que un día de estos sepa que di lo mejor. Y ahora confío en que guiarás a mis hijos a ser lo mejor en la vida". ¿Puede hacerlo? Sí puede. ¿Cómo empezar? Con la entrega de su vida a Dios y reconociendo que usted lo necesita para que lo ayude a ser un buen padre.

[música]