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🧠 ¿En qué consiste la TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL (TCC)?

Psicología en Serio con Guillermo Orozco7:45

Transcription

La terapia cognitivo-conductual es una de las intervenciones terapéuticas más utilizadas en la psicología actual. Su eficacia está demostrada científicamente, ya que podemos observar los resultados de su aplicación de manera empírica. Es por ello que se emplea habitualmente para el tratamiento de trastornos frecuentes entre la población y que afectan gravemente a la vida de las personas.

Conocer en qué consiste y sus fundamentos puede ayudarnos a comprender su efectividad y opciones de aplicación. En el vídeo de hoy veremos un poco más esta terapia tan eficaz.

Pero la terapia cognitivo-conductual no hace amparada en primer lugar en las bases de la psicología conductista. De forma sintética puede decirse que esta rama de la psicología se cimienta en el estudio del comportamiento del paciente y en la creencia de que sus conductas responden al esquema estímulo-respuesta. Para valorar lo se utiliza una parte fundamental del método científico que es la observación empírica.

En segundo lugar, la terapia cognitivo-conductual se nutre de los principios de la psicología cognitiva, que enfatiza la necesidad de tener en consideración los procesos mentales que no se pueden observar directamente. En la actualidad sabemos que gran parte del bienestar subjetivo de las personas no tiene por qué es poder ser registrado a través del puro análisis de la conducta, sino que se basa en su manera de interpretar la realidad que le rodea.

Entonces, lo más interesante de la terapia cognitivo-conductual es que busca una perspectiva que integre no sólo lo que puede verse, que son los actos de una persona, sino también su mundo interior. Por eso aboga por tener en cuenta también sus creencias, opiniones y demás construcciones mentales. Los pensamientos considerablemente en el comportamiento y viceversa. Si nos detenemos a pensarlo, se trata de buscar las motivaciones cognitivas que nos llevan a actuar de un modo u otro.

Veamos un ejemplo para aportar un poco más de luz a esta definición. Imagina que te presentas al examen práctico de conducir y suspendes. No tienes más remedio de volver a presentarte con todo lo que esto conlleva. La frustración que podemos sentir normalmente viene acompañada de pensamientos negativos como "no voy a ser capaz" o "nunca lo lograré". Pues bien, este pesimismo influye en tu reacción. Puede que decidas no presentarte, pero quizás opte por una versión más esperanzadora y optimista: "puede hacerlo o la próxima vez lo voy a conseguir" y termines eligiendo presentarte al examen. Como ves, la influencia de nuestros pensamientos influye en nuestras actuaciones y esto se retroalimenta.

Vamos a profundizar un poco más en las bases de la terapia cognitivo-conductual y así conocer mejor su funcionamiento. En primer lugar, hay que visualizar el trabajo de esta terapia como un tronco del que parten dos ramas: por un lado, la centrada de los pensamientos a nivel cognitivo y, por el otro, la que se focaliza en la exacto es que se llevan a cabo a nivel conductual.

Podemos ver cómo se aplica la terapia cognitivo-conductual, pero resumir el funcionamiento de esto en unos pocos minutos sería como meter todo el océano en un vaso de agua. Pero si podemos hacernos una idea de algunos de los principios básicos que sustenta la terapia cognitivo-conductual.

Una de las claves de esta intervención es el diálogo socrático. Parte de las sesiones irá encaminada a que el paciente reconozca qué es lo que le provoca su malestar. Para ello, el terapeuta puede plantear preguntas y remarca afirmaciones que el propio paciente ha dicho. La labor del profesional no será la de mostrarle ninguna conclusión al paciente, sino que será él mismo quien descubre sus propios esquemas mentales.

Todos solemos guiarnos por patrones de pensamiento que son típicos de cada uno de nosotros. Por ejemplo, algunos podemos tender a tener una forma más esperanzadora sobre el futuro, mientras otros pueden concentrar su actividad mental en descalificarse o infravalorarse. Cuando esta dinámica se repite, se convierten en un patrón. Pues bien, reconocer esos patrones o esquemas mentales y discernir cuáles son conflictivos para nuestras es un paso indispensable para comenzar una reforma en nuestras vidas.

Otra parte de las sesiones de la terapia cognitivo-conductual está encargada de actuar sobre esos modelos de pensamiento. La tarea principal de este segundo punto del tratamiento es la de marcar unas pautas para lograr un fin establecido. Se fijarán unos objetivos precisos y se prepararán estrategias para conseguirlos. En este extremo es muy fácil comprobar empíricamente si los resultados están surtiendo efecto y, en caso de que fuera necesario, poder cambiar unas prácticas por otras. El hecho de lograr esos objetivos puede significar el fin de una adicción, la disminución de la ansiedad o mejorar el estado de ánimo.

La terapia cognitivo-conductual puede emplearse en múltiples trastornos y es muy eficiente en personas que sufren ansiedad, fobia, en la depresión, la baja autoestima, déficit habilidad social, el distimia, el trastorno bipolar y un largo etcétera. Se emplea incluso en casos de trastornos neurológicos para que los pacientes puedan manejar los síntomas de la mejor manera posible. Si bien es cierto que puede aplicarse en casi todos los trastornos y a cualquier edad, hay que tratar con niños cuando estos no dominan bien el pensamiento abstracto, es mejor optar por la terapia conductual simplemente.

La terapia cognitivo-conductual es considerada, en comparación con otras psicoterapias, un tratamiento a corto plazo. La duración de la misma varía en función de la problemática y del compromiso del paciente con el tratamiento. Lo normal es que el tratamiento consta de sesiones semanales de una hora de duración y a lo largo de 6 a 18 semanas. Si bien es cierto que en trastornos de personalidad, por ejemplo, el tratamiento se puede alargar hasta 23 años, pero una fobia específica puede ser suficiente con 4 o 5 sesiones.

Este tipo de terapia se centra en los determinantes actuales del comportamiento, pero sin dejar de lado los factores históricos que contribuyeron a la situación actual. Conceptualiza la conducta básicamente con aprendida, pero sin ignorar la influencia de factores biológicos y sociales. La historia de aprendizaje del paciente es fundamental a la hora de valorar el problema, pero el tratamiento se centra en el momento y conductas actuales.

En la terapia cognitivo-conductual hay una estrecha relación entre evaluación y tratamiento. La evaluación se extiende a lo largo de toda la intervención, dándose entre ambas una constante y mutua interdependencia. El análisis funcional de la conducta es la herramienta principal para evaluar la situación actual de la problemática del paciente. Consiste en una profunda evaluación individualizada de todas las circunstancias del paciente, las cuales le han llevado a la actual situación y mantienen el problema.

La terapia cognitivo-conductual es eminentemente activa, implicando al paciente en todas las fases y decisiones que se toman. La terapia son imprescindibles las tareas entre sesiones, en las que se ponen en práctica en el ambiente natural del paciente lo aprendido en las sesiones de terapia. Las tareas suelen consistir en auto-registros de pensamientos, conductas y situaciones, pero también se preparan en consulta experimentos conductuales para que la persona lo realice en sus situaciones reales. Todo esto se practica previamente en las sesiones para que no queden dudas y siempre con el consentimiento del paciente.

La relación terapéutica es muy importante en este tipo de terapia. El terapeuta toma un papel activo, es decir, pregunta, contesta, sugiere y explica. Se parte de la idea de que el paciente busca ayuda porque tiene problemas que le traen sufrimiento y no de resolverlos por sus propios medios. Se fomenta un vínculo afectuoso y de confianza en las sesiones, así las personas pueden sentirse seguras de que están en buenas manos.

Y por hoy nada más. Si te ha gustado el vídeo, dale al like. No olvides suscribirte y darle a la campanita para no perderte ninguna novedad de este canal y comparte el vídeo en tus redes sociales para así ayudar a más personas a conocer los beneficios de la terapia cognitivo-conductual. Nos vemos pronto.

[Música]