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👑 CONSERVADORES vs LIBERALES 🦅 [MÉXICO]

Academia Libre30:20

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[Música] [Música] México nació como país al conseguir separarse del imperio español en 1821. En las primeras décadas como nación independiente, la inestabilidad política provocó que México tuviera diferentes formas de gobierno, empezando con una monarquía constitucional, después una República Federal, una República centralista y posteriormente una dictadura, balanceándose entre ideas liberales e ideas conservadoras mientras se defendía de intentos de invasiones extranjeras.

[Música] En 1849, el historiador Lucas Salama fundó el Partido Conservador con un proyecto de nación en donde la Iglesia Católica tendría mayor influencia y autoridad en el país. Esto empujó a los federalistas a definirse como partido liberal, reconociendo como líder simbólico al liberal Valentín Gómez Farías, que desde 1833 había introducido las ideas liberales en el gobierno. Los políticos conservadores mexicanos buscaban establecer un gobierno monárquico, de preferencia reinado por una familia europea. Deseaban conservar las tradiciones y costumbres europeas en México y mantener los privilegios de la Iglesia Católica, tales como la intervención del clero en los asuntos públicos, los fueros eclesiásticos y la posesión de bienes y riquezas de la iglesia. Por otro lado, los políticos liberales mexicanos deseaban organizar a México como una República Federal con estados libres y soberanos capaces de gobernarse ellos mismos por medio de una constitución. Y querían suprimir los privilegios de la Iglesia Católica, separarla de los asuntos del gobierno, despojarla de sus propiedades y riquezas, y cancelar a la religión católica como religión única en el país para permitir la libertad de culto.

[Música] A mediados del siglo XIX, los conflictos entre liberales y conservadores y la crisis económica en México causada por la falta de un gobierno estable provocaron el acuerdo de ambos bandos para traer de vuelta al país al expresidente mexicano Antonio López de Santa Anna, quien se encontraba exiliado después de haber perdido la guerra contra los Estados Unidos de América. En su regreso a México, Santa Anna decidió escoger el proyecto de los conservadores e integrarse al Partido Conservador para establecer una dictadura que serviría como puente para atraer a una monarquía europea al país. Como dictador, Santa Anna suprimió la Constitución Federal de 1824, persiguió y expulsó del país a varios liberales y, ante la falta de dinero para su gobierno, estableció nuevos impuestos injustos y absurdos, como los impuestos por tener puertas, ventanas y perros en las casas. Poco tiempo después, Santa Anna convirtió su dictadura en vitalicia, dándole la espalda también a los conservadores y a su plan de traer al país a un monarca europeo. En 1853, de manera irresponsable, Santa Anna vendió a los Estados Unidos de América el territorio La Mesilla, ubicado al norte de México, por 10 millones de pesos que le servirían para mantenerse en el poder. El rechazo de la población mexicana hacia Santa Anna se había generalizado.

[Música] En marzo de 1853, el general liberal Juan Álvarez y otros liberales proclamaron el Plan de Ayutla, con el que desconocían la dictadura de Santa Anna, repudiaban la venta de La Mesilla a los Estados Unidos y exigían la creación de un Congreso Constituyente para restaurar a la República Federal. El Plan de Ayutla fue difundido por todo el país, convocando a la Revolución de Ayutla en contra de Santana. Con guerrillas liberales y con una movilización moderada de los conservadores, lograron sacar del poder a Antonio López de Santa Anna en 1855, desterrándolo definitivamente del país. Después de derrocar a Santa Anna de la presidencia de México, los liberales más radicales ocuparon los puestos de gobierno, quedando como presidente de la República el general Juan Álvarez. Dentro de su gobierno se encontraban liberales puros como Ponciano Arriaga, Guillermo Melchor Ocampo y Benito Juárez. Durante este nuevo gobierno, comenzó la Reforma Liberal con la promulgación de la Ley Juárez en 1855 por el ministro de Justicia Benito Juárez, para eliminar los fueros de la iglesia y el ejército, cosa que haría enfurecer a la iglesia y a los conservadores. Poco tiempo después y por decisión personal, el general Juan Álvarez renunció a la presidencia, dejando en el poder al liberal moderado Ignacio Comonfort. Con un nuevo equipo de gobierno liberal moderado, con Comonfort en la presidencia, se promulgaron dos leyes reformistas más: la Ley Lerdo en 1856 por el ministro de Hacienda Miguel Lerdo de Tejada, para obligar a la iglesia a vender propiedades rurales, y la Ley Iglesias en 1857 por el ministro de Justicia José María Iglesias, para prohibir a la iglesia cobrar derechos parroquiales y diezmo a los pobres. Estas nuevas reformas liberales provocaron aún más la ira de los conservadores.

[Música] El 5 de febrero de 1857, el Congreso Constituyente promulgó la Constitución Liberal de 1857 para ratificar al país como una República federal, representativa y democrática, con soberanía popular, estados libres y soberanos, y división de poderes. Además de establecer garantías individuales, educación laica, libertad de expresión e igualdad entre todos los mexicanos. La Constitución de 1857 también reafirmaba leyes contrarias a los intereses económicos de la Iglesia Católica, pero no como postura anticlerical, sino como medio para movilizar la riqueza estancada y contribuir al progreso económico del país. Ante este hecho, los conservadores reaccionaron con el rechazo a la nueva constitución e incluso desde el Vaticano, el Papa Pío IX condenó los hechos que estaban sucediendo en México y aconsejó a los conservadores mexicanos proceder en nombre de la Iglesia Católica.

[Música] En diciembre de 1857, el general conservador Félix Zuloaga proclamó el Plan de Tacubaya para derogar la Constitución de 1857, otorgar poder absoluto al presidente Ignacio Comonfort, pero desconociendo su gobierno liberal y convocar a un nuevo congreso para la creación de una nueva constitución que conviniera más a todos los mexicanos católicos. El presidente Comonfort dudaba sobre la viabilidad del proyecto liberal para México, siendo un país profundamente católico, y poco tiempo después se unió al Plan de Tacubaya de los conservadores, dando un golpe de estado a su propio gobierno liberal. Comonfort encarceló al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Benito Juárez, por oponerse al golpe de estado y al Plan de Tacubaya. Días después, debido a sus diferencias, el general Félix Zuloaga desconoció y sustituyó a Comonfort en la presidencia de México, y Comonfort renunció al gobierno conservador y liberó a Benito Juárez por considerarlo la única persona capaz de dirigir y defender a los liberales del país. El liberal Benito Juárez, abogado y político de origen indígena, restableció el golpeado gobierno liberal de México y, en su calidad de presidente de la Suprema Corte, asumió el cargo de presidente de México, como lo ordenaba la Constitución de 1857. Por su parte, el general Félix Zuloaga confirmó su posición en la presidencia de México con el gobierno conservador surgido con el Plan de Tacubaya. La existencia de dos presidentes con dos gobiernos diferentes provocó que el país se dividiera en dos bandos para enfrentarse en una guerra civil conocida como la Guerra de Reforma. Por un lado, estaban los estados conservadores que apoyaban al Plan de Tacubaya, junto con la Iglesia Católica, el ejército y la clase alta del país. Por otro lado, estaban los estados liberales leales a la Constitución de 1857 y al gobierno liberal de Benito Juárez. Félix Zuloaga instauró su gobierno conservador en la capital, la Ciudad de México, y ante la amenaza militar, con ahora Benito Juárez, se vio obligado a trasladar su gobierno liberal a Guanajuato y después a Jalisco, integrando a su causa a liberales como Melchor Ocampo, Guillermo y Santos Degollado. Por falta de dinero para su gobierno y ante el avance conservador hacia el occidente, el presidente Juárez y sus aliados se vieron en la necesidad de salir del país con destino a Panamá para cruzar el Océano Atlántico y dirigirse hacia La Habana, Cuba, y después a Nueva Orleans, Estados Unidos. En todos estos puntos, fue reconocido y recibió muestras de admiración por defender su causa. En mayo de 1858, el presidente Juárez regresó al país en Veracruz, en donde estratégicamente buscaría defenderse del enemigo, conseguir apoyo del extranjero y convocar al pueblo mexicano a la lucha liberal. En los siguientes meses, a lo largo del país, el ejército conservador se enfrentó en varias ocasiones contra guerrilleros liberales, mientras el presidente Juárez buscaba una alianza con los Estados Unidos de América. En febrero de 1859, debido a diferencias entre conservadores, Félix Zuloaga fue sustituido en la presidencia de México por el joven general conservador Miguel Miramón, y los conservadores ya controlaban por completo la región central del país.

[Música] Desde su gobierno en Veracruz, en julio de 1859, el presidente Benito Juárez expidió formalmente las Leyes de Reforma. Siendo la primera la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos, inspirada en la Ley Lerdo, con la que se le prohibía a la iglesia tener propiedades en México, pasando todos los bienes inmuebles de la iglesia a dominio de la nación. Todas las demás Leyes de Reforma también tenían como objetivo la separación de la iglesia y el estado y la eliminación de los privilegios y la autoridad de la iglesia.

[Música] Tras dos años de guerra, la falta de recursos y el sentido de urgencia orilló a ambos bandos a tomar medidas extremas para poder continuar en la guerra. En septiembre de 1859, los conservadores mexicanos, ya no recibían ayuda de la iglesia, y decidieron conseguir el apoyo de España por medio del Tratado Monal del Monte, firmado en París por el conservador mexicano Juan Nepomuceno Almonte y el representante de la corona española Alejandro Montt. Con este tratado, España concedió un préstamo al gobierno conservador de México a cambio de que México reconozca y reactive dudosas deudas del pasado con España. También con este tratado, los conservadores mexicanos quisieron llamar la atención de otras coronas europeas para apoyar su causa e intervenir en México. Como consecuencia, en diciembre de 1859, el gobierno liberal de Benito Juárez y su alianza con los Estados Unidos de América mediante el Tratado McLane-Ocampo, ideado por el liberal Miguel Lerdo de Tejada y firmado en Veracruz por el ministro de relaciones exteriores del gobierno liberal Melchor Ocampo y el representante del gobierno de los Estados Unidos Robert McLane. Con este tratado, el gobierno estadounidense de James reconoce al gobierno liberal de Benito Juárez como el gobierno legítimo en México y se compromete a brindar apoyo económico y militar a los liberales en la Guerra de Reforma a cambio de que México permita a los Estados Unidos transitar libremente por tres caminos en territorio mexicano, sin definir la fecha de finalización. En vísperas de la guerra civil en Estados Unidos, que enfrentaría a los Estados Unidos en contra de la esclavitud y los estados confederados del sur a favor de la esclavitud, el Tratado McLane-Ocampo no fue ratificado por el congreso estadounidense porque los senadores consideraron que las nuevas vías de tránsito por México aumentarían el poder económico y militar de los estados separatistas del sur, dándoles ventaja en la guerra. El tratado de los conservadores con España tampoco se ratificó por la inestabilidad política en México. Ambas alianzas, conservadores con España y liberales con Estados Unidos, nunca entraron en vigor, pero sin duda pusieron en riesgo el futuro de la nación mexicana por comprometerse a dar grandes pagos a cambio de apoyo económico y militar para ganar la Guerra de Reforma.

[Música] En marzo de 1860, el general conservador Miguel Miramón sintió al gobierno liberal de Benito Juárez en Veracruz, pero la intervención de la marina de los Estados Unidos, que capturó a dos buques de los conservadores en aguas mexicanas, impidió la victoria conservadora. En diciembre de 1860, en la Batalla de Calpulalpan, 20,000 liberales dirigidos por el general Jesús González Ortega se enfrentaron al ejército conservador de Miguel Miramón con 8,000 hombres. Durante la batalla, la superioridad numérica liberal provocó que parte de los conservadores se pasaran al lado liberal, reduciendo y derrotando definitivamente al ejército conservador y dando fin a la Guerra de Reforma con la victoria de los liberales.

[Música] En enero de 1861, el presidente Benito Juárez hizo su entrada triunfal a la Ciudad de México para instalar su gobierno en la capital del país. Y en los siguientes meses, el presidente Juárez continuó expidiendo más leyes de reforma en contra de los abusos de la iglesia. En mayo de 1861, ya finalizada la guerra, los derrotados conservadores detuvieron y asesinaron a los liberales Melchor Ocampo y Santos Degollado, y comenzaron a contactar al emperador de Francia Napoleón III para proponerle intervenir en México e instaurar una monarquía. Después de la Guerra de Reforma, el país se encontraba agotado económicamente por los gastos de guerra y la deuda de México con otros países había aumentado considerablemente. En julio de 1861, el presidente Juárez decretó la suspensión de pagos de la deuda externa para detener las obligaciones de pago con Francia, Inglaterra y España hasta conseguir una recuperación económica en el país. En diciembre de 1861, el presidente Juárez fue electo constitucionalmente como presidente de México y tendría que lidiar con la crisis económica, la inestabilidad política y el resentimiento de los conservadores derrotados. Como consecuencia de la suspensión de pagos de la deuda externa, los gobiernos de Francia, Inglaterra y España se reunieron en la Convención de Londres de 1861 para formar una alianza tripartita que tendría por objetivo invadir el territorio mexicano y reclamar por la cancelación de pagos. El gobierno del presidente Juárez, representado por el ministro de relaciones exteriores Manuel Doblado, logró renegociar la deuda con Inglaterra y España con los Tratados Preliminares de La Soledad, haciendo que estos dos países retiraran sus tropas de México, reconociendo al gobierno del presidente Juárez. Francia no aceptó renegociar la deuda y continuó con sus reclamos y con el despliegue de sus tropas en México. Por segunda vez en la historia, Francia invadía México, esta vez apoyada por los conservadores mexicanos en busca de venganza.

[Música] El emperador de Francia Napoleón III encontró en la suspensión de la deuda externa el pretexto perfecto para desconocer al gobierno de Benito Juárez e intentar establecer en México una monarquía supeditada a sus intereses, como se lo habían ofrecido los conservadores mexicanos meses atrás. Además de que este nuevo imperio en México serviría de apoyo a los estados confederados que estaban enfrentando en la guerra civil a los Estados Unidos de América para frenar el expansionismo estadounidense. El ejército francés enviado a México por Napoleón III era comandado por Charles Ferdinand, Conde de Lorencez, y tenía como objetivo inicial llegar a la Ciudad de México. El presidente Juárez ordenó fortalecer la ciudad de Puebla y designó al Ejército Mexicano de Oriente, dirigido por el general liberal Ignacio Zaragoza, para detener el avance francés hacia la capital del país. El 5 de mayo de 1862, en Puebla, el Ejército de Oriente de Zaragoza y tropas de Oaxaca comandadas por el liberal Porfirio Díaz se enfrentaron al que en ese entonces era el mejor ejército del mundo y que contaba con superioridad numérica seis veces mayor que los combatientes mexicanos. Durante la batalla, la confianza excesiva de Lorencez y sus diferencias con el conservador Juan Nepomuceno Almonte, sumado con el creciente ánimo de los liberales mexicanos en combate cuerpo a cuerpo, terminaron por dar la victoria al Ejército Mexicano de Oriente en lo que se convertiría en la mayor defensa militar en la historia de México.

[Música] Un año después de la derrota de Francia en la Batalla de Puebla, el emperador Napoleón III volvería a intentar conquistar México enviando a un ejército mayor que enfrentaría nuevamente en Puebla al ejército mexicano. El ejército francés, ahora dirigido por Frederick Forey, sitió por dos meses al Ejército de Oriente, esta vez a cargo del general Jesús González Ortega, debido al fallecimiento de la ilustre general Ignacio Zaragoza meses atrás. Después del sitio en Puebla, el Ejército Mexicano se rindió y destruyó todo el armamento existente en Puebla. Los franceses avanzaron hacia la Ciudad de México, por lo que el presidente Benito Juárez y los políticos liberales leales a la República tuvieron que retirarse de la capital, dirigiéndose al norte del país. En junio de 1863, los invasores franceses ocuparon la Ciudad de México y, junto con los conservadores mexicanos, establecieron el Segundo Imperio Mexicano. En julio de 1863, al que sería invitado para gobernarlo al archiduque de Austria Maximiliano de Habsburgo. Mientras llegaba el nuevo emperador, el ejército francés al mando del Mariscal François Achille Bazaine fue ocupando las ciudades del país gracias a la superioridad militar y al apoyo de generales conservadores como Leonardo Márquez, quien años atrás había dado muerte a los liberales Melchor Ocampo y Santos Degollado, además del expresidente conservador Miguel Miramón y Tomás Mejía, que también se pusieron a las órdenes de los franceses. En octubre de 1863, Maximiliano de Habsburgo recibió en el castillo de Miramar, en Italia, a una delegación de conservadores mexicanos que le fueron a ofrecer el trono del Imperio Mexicano. Maximiliano, de ideología liberal, aceptó la oferta en abril de 1864, después de varias dudas y condiciones que debieron ser resueltas por los conservadores mexicanos. Después de haber visitado al Papa y al emperador de Francia Napoleón III, Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota de Bélgica fueron recibidos en México con gran ánimo, incluso por algunos liberales moderados que tenían la esperanza de que el nuevo imperio mexicano resolviera los problemas económicos y políticos del país. El liberal emperador fue nombrado Maximiliano I y, en poco tiempo, anunció medidas liberales como permitir la tolerancia de culto y no devolver propiedades a la iglesia, por lo cual muchos conservadores pronto dejarían de apoyarlo. El imperio de Maximiliano intentaba conseguir una recuperación económica y la modernización de México, pero los problemas políticos continuaban incluso a nivel internacional. Varios países del mundo reconocieron al nuevo imperio mexicano de Maximiliano, pero no los Estados Unidos de América, que de acuerdo al espíritu de la Doctrina Monroe, se oponían a la intervención de cualquier país en América. El presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, en plena guerra contra los estados confederados, brindó apoyo al presidente de la República Mexicana Benito Juárez y a su causa liberal en contra de la invasión francesa y el Segundo Imperio Mexicano. Después de haber salido de la capital por la invasión francesa, el presidente Juárez trasladó e instaló su gobierno en un poblado al norte del país llamado Paso del Norte, que tiempo después sería nombrado Ciudad Juárez en su honor. El emperador Maximiliano invitó al presidente Juárez a integrarse a su gobierno imperial como uno de sus funcionarios, pero el presidente rechazó la propuesta por considerarlo un invasor enemigo de la República.

[Música] En 1865 terminó la guerra civil en Estados Unidos con la victoria de los republicanos, y estos continuarían apoyando a los liberales mexicanos en contra de la invasión francesa y el imperio de Maximiliano, que en ese momento ya había agotado todo el apoyo económico que Francia le había proporcionado. Las guerrillas liberales se fueron transformando en verdaderos ejércitos que avanzaban recuperando las regiones ocupadas por el imperio. En Europa, el creciente nacionalismo de los estados alemanes amenazaba con poner freno al expansionismo imperial francés, por ello Napoleón III decidió retirar a sus tropas francesas de México, quitándole el apoyo militar a Maximiliano para así poder prepararse en lo que años después sería la guerra entre Francia y Prusia. En México, ya sin el apoyo de Francia, Maximiliano formó a su ejército imperial definitivo con los mejores generales conservadores y solicitó el apoyo de su hermano Francisco José, emperador de Austria, que envió 4,000 soldados a México, mismos que no pudieron desembarcar por la intervención de los Estados Unidos. La Emperatriz Carlota viajó a Europa para solicitar el apoyo del Papa y del emperador Napoleón III, pero ninguno de los dos accedió a sus súplicas. A inicios de 1867, el avance de los liberales, encabezados simbólicamente por el presidente Benito Juárez, dejó reducido al ejército imperial en solo dos estados: Puebla y Veracruz. Tras el abandono de varios de sus colaboradores, el emperador Maximiliano consideró abdicar, pues se dio cuenta que había sido engañado por todos, empezando por el emperador Napoleón III, los conservadores de México e incluso su propia familia, ya que controlar un país tan grande era muy difícil y lo único asegurado para la monarquía en México era el fracaso. En febrero de 1867, el emperador Maximiliano decidió continuar y replegarse en la Ciudad de Querétaro junto con los generales conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía, que siguieron siendo leales al emperador. En abril de 1867, el liberal Porfirio Díaz tomó y recuperó la ciudad de Puebla y continuó avanzando hacia Querétaro, en donde el emperador Maximiliano se negaba a retirarse para tratar de enfrentar el ataque. Dos meses después de que los liberales sitiaran a los imperialistas en Querétaro, en mayo de 1867, el ejército liberal del general Mariano Escobedo tomó por completo la Ciudad de Querétaro, derrotando al ejército del imperio y a los generales conservadores. Maximiliano de Habsburgo se rindió personalmente ante el general Escobedo, poniendo fin al Segundo Imperio Mexicano. En junio de 1867, Porfirio Díaz tomó la Ciudad de México, derrotando al general conservador Leonardo Márquez y sellando definitivamente la victoria de los liberales. Maximiliano fue enjuiciado por un consejo de guerra y condenado a la pena máxima. Pocos días después, fue trasladado a Cerro de las Campanas para ser fusilado con honores junto con los generales conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía. Durante la ejecución, Maximiliano se dio el lugar central a Miramón y sus últimas palabras antes de ser ejecutado indicaron que moría considerándose un mexicano liberal. En julio de 1867, el presidente Benito Juárez hizo su entrada triunfal a la Ciudad de México, en donde fue recibido con verdadero júbilo y a partir de ese momento comenzó la Restauración de la República. En los siguientes meses, el Partido Conservador desapareció y se convocó a elecciones, en donde Juárez fue electo constitucionalmente como presidente de la República, derrotando en la contienda a los también liberales Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada. Después de haber gobernado al país por casi 10 años en estado de guerra, con un gobierno itinerante y escaso de recursos, el presidente Juárez asumía un nuevo mandato hasta 1871 y durante su gobierno mejoró la vida pública en México, dando prioridad a la educación, la modernización, el desarrollo económico, la consolidación de las ideas liberales y el respeto con las demás naciones. En las elecciones de 1871, los candidatos para ocupar la presidencia del país fueron nuevamente el presidente Juárez, Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada. El ganador de la elección fue el reconocido Benemérito de América Benito Juárez para gobernar hasta 1875. Porfirio Díaz no reconoció la derrota y proclamó el Plan de La Noria para desconocer la elección de Juárez y para levantarse en armas contra el gobierno, sin tener éxito, ya que los militares del gobierno juarista acabaron en poco tiempo con la rebelión porfirista. Meses después, en julio de 1872, el presidente Benito Juárez falleció de causas naturales, dejando como legado el establecimiento definitivo de la República como forma de gobierno para México. Por mandato constitucional, el presidente de la Suprema Corte Sebastián Lerdo de Tejada debía asumir la presidencia del país de manera interina para convocar elecciones extraordinarias, mismas en las que se postularon nuevamente él y Porfirio Díaz, resultando electo Lerdo de Tejada. Su gobierno también contribuyó a restaurar la República y a consolidar las ideas liberales al elevar a rango constitucional las Leyes de Reforma expedidas por Juárez. En las elecciones de 1876, Lerdo de Tejada volvió a postularse a la presidencia y Porfirio Díaz nuevamente se levantó en armas, esta vez con el Plan de Tuxtepec para desconocer a Lerdo de Tejada y para oponerse a las reelecciones en el gobierno. Con el apoyo de los antiguos militares liberales, el levantamiento porfirista triunfó y Porfirio Díaz, héroe liberal de la Batalla de Puebla, ocupó la presidencia de México durante los siguientes 35 años, en los cuales poco a poco se alejó de sus principios liberales republicanos para reelegirse siete veces y establecer una dictadura que daría a México paz, modernización, inversión extranjera, desarrollo industrial, acumulación de riqueza en pocas manos, injusticia laboral, eliminación de la democracia, desigualdad y pobreza extrema.

[Música] Desde el siglo XX, en México ya no existe el Partido Conservador y el Partido Liberal, pero sí el pensamiento conservador y el pensamiento liberal. El actual conservadurismo en México va de la mano de ideas de derecha política, tales como el elitismo, el clasismo, el individualismo, la concentración de la riqueza en pocas manos, supremacía racial, xenofobia, ultranacionalismo, fanatismo religioso, oposición a la ciencia, exaltación de la familia tradicional, oposición a derechos humanos como la decisión de interrumpir un embarazo o la decisión de identidad sexual, el apoyo al capitalismo y la propiedad privada, al neoliberalismo económico y el libre mercado, y al consumismo y el pensamiento materialista. Por su parte, el liberalismo en México evolucionó a un progresismo social con ideas de izquierda política como el colectivismo, la igualdad social, la propiedad pública, la intervención del estado en la economía, la justicia laboral, la defensa de los derechos de las mujeres y de las comunidades discriminadas, el reformismo, la soberanía sobre los recursos naturales, el ecologismo, la libertad de creencia y la libertad de expresión. El conservadurismo y el liberalismo se siguen enfrentando en el debate político con una visión acorde al contexto actual. Ambos proyectos continúan determinando el rumbo de la vida pública en México.

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