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Meditación de la mañana: "Ecuanimidad ante los contrastes" con Elizabeth Gayán

Brahma Kumaris España26:31

Transcription

Buenos días, un saludo y feliz comienzo de día meditando, oxigenándonos y recargando las pilas para el resto del día.

Y en el día pasan tantas cosas, tantas cosas, algunas previsibles, otras inesperadas y hay muchos contrastes. No siempre hay luz, a veces llueve, a veces sale el sol. Cada vez más rápidamente hay estos contrastes. Nos alegramos porque hay mucho sol, nos entristecemos cuando a veces está muy nublado.

Pero cuando meditamos, cuando tomamos la energía de dentro, cuando estamos muy conectados dentro, podemos abstraernos de lo que pasa fuera y mantenernos ecuánimes. Coánime es igualdad ecua de ánimo ante lo que pase. Ánimo, alma. El alma se mantiene estable, pase lo que pase. Y ese es el reto y para eso tenemos que aprender a estar dentro, a estar bien llenos, bien contentos, felices, estables por dentro, de manera que los contrastes de la vida, que cada vez son más constantes, más rápidos, más inesperados, más extremos, no te lleven como una marioneta hacia un lado y hacia el otro. si no estamos columpiándonos todo el día, que es divertido, pero no de esta manera, que el ánimo nos cambie, que las emociones suban, que bajen, que tus caras cambien, que desarmemos a los que están delante porque no saben en qué modo estamos.

Cambio, la persona ecuánime es una persona madura, es una persona trabajada internamente, que ya no le viene nada de nuevo, ya sabe que esas cosas pueden pasar, no tiene expectativas, está llena, está bien y desde ahí ofrece y dona como lo hace la fruta madura, que está llena, está tan dulce y tan cargada que no necesita tomar nada, sino que ella misma se entrega.

Entonces, llenémonos, recarguémonos y donemos sin tomar, porque si tomamos de fuera, a veces tomaremos alegría, pero a veces tomaremos sufrimiento, porque el afuera es un cambio constante, incontrolable, incontrolable el directo y no podemos desde ahí actuar. Muy bien. Pues ecuáime ante lo que pase.

Vamos a meditar. Muy bien, pues te vas a sentar cómodamente con la espalda recta, erguida, relajada. Respira. Puedes apoyar tus manos en el regazo y los pies apoyados en el suelo y puedes dejar tus ojos entreabiertos. Respira profundamente, conscientemente, sintiendo el aire que entra y sale y te vas relajando. Estás presente. cualquier tensión, ya sea en los hombros, la mandíbula, en la frente, en el cuello, suéltala. Inhala, paz y calma. Suelta tensiones. Libera suavemente lo que ya no necesitas ahora. Inhala paz, exhala tensión y ves siguiendo el ir y venir de tu respiración. Dulce silencio, presencia.

Hoy voy a centrarme en cultivar la ecuanimidad, ese estado de tranquilidad interna independiente de las circunstancias externas. Y para eso busco mi espacio sagrado interior, una habitación silenciosa, serena, me siento conmigo misma en ese estado relajado de presencia. y silencio y observo con atención la línea de mi vida, los contrastes con los que me encuentro en el día a día, alegría y tristeza. éxito y fracaso. A veces hay alabanza y otras veces hay difamación. A veces hay luz y otras veces sombra. A veces tengo claridad y otras veces confusión. Todo cambia.

Observa los claroscuros, los contrastes, el ir y venir de las luces y las sombras. Observa sin cambiar nada. Observa desde tu habitación interior con atención y presencia. Observa. Date cuenta como a veces tus pensamientos van a un extremo, otras veces hacia el otro. Cómo te columpias en ese vén de las olas de la vida. Luz, alegría, sombra, tristeza, luz. del éxito, oscuridad del fracaso. Todo cambia, todo se columpia en este mundo dual de tu vida. Respira. Estate atento. Observa desde dentro los claros curos, los contrastes.

En silencio te invito a que repitas ahora. Soy el que observa. Soy testigo de lo que pasa afuera, pero no me dejo llevar porque estoy dentro, conectada conmigo misma, en paz, tranquilidad y bienestar. en esta habitación tranquila interior, mirando a través de las ventanas de mis ojos los contrastes del día a día y no me afecto. Observo con atención y presencia. Y te das cuenta. Y al darte cuenta eres consciente y al ser consciente puedes cambiar tu movimiento pendular. Observa sin juzgar, sin prisa, luces y sombras, éxitos, fracasos, alabanza, difamación, todo cambia, todo se columpia en tu vida. Y tú observas atenta, presente, consciente. Y desde ahí, de manera natural, ves que eso es así. Como el día y la noche, como el verano y el invierno, los cambios son inevitables, pero tú permaneces estable, ecuánime, presente. silenciosa.

Observa el cuadro grande y ahora desde tu silencio y bienestar te invito a que imagines un espacio dentro de ti, el océano de tu ser, que es capaz de acomodar la luz y la sombra, el ruido y el silencio. El éxito y el fracaso, la tensión y la relajación, el océano de tu ser interior como una madre que todo lo abraza, lo acomoda y lo integra sin juzgar. ni criticar lo que no le gusta, simplemente lo ve igual y lo integra y vas creando en tu interior esta unidad en medio de estos contrastes diversos. Abraza, abraza la diferencia. Integra los contrastes en este océano interior de calma, estable, aunque afuera hay turbulencia dentro. Estás estable y aunque pasen pensamientos y aunque vengan sentimientos, son como las nubes en el cielo que se van y tú sigues ahí. abrazando los contrastes en calma, dejando que las cosas sucedan y tú, ecuánime, ante estos contrastes, conectada, silenciosa alma, dentro mantienes y el océano de tu ser silencioso, integrándolo todo, abrazándolo todo, observándolo con calma.

Y ahora desde tu asiento interior suavemente y con tu mente repites, soy un ser de paz, ecuánime En medio de este mundo cambiante. Soy paz y un ser ecuánime en medio de este mundo cambiante. Y esta vibración de ecoanimidad se expande por tu corazón. por tu mente, por tu conciencia, llegando a tener una profunda aceptación de todo. alma ecuánime estable, que integras en el océano de tu ser todos estos contrastes. Algo que no podrías hacer desde fuera, lo haces dentro, en tu templo interior, océano de tu ser.

Nota la vibración interior. Siente tu presencia ahora detrás de tus ojos. Ahí está tu templo sagrado. Siente tu presencia tranquila, calmada, estable, ecuánime, llena, porque ya no tomas de fuera ni el sufrimiento, ni la felicidad, ni el éxito, ni el fracaso. Estás dentro, te nutres desde dentro, desde el alma, desde tus valores originales. Paz profunda, estabilidad, mirada. y observa con calma. Alma madura, como un fruto maduro que es dulce porque está lleno y ya no toma más de la tierra ni del sol. Se entrega, se ofrece. Ofrece tu luz a las sombras. Ofrece tu amor al miedo. Ofrece tu paz a la violencia. ecuánime, estable y con esta vibración madura elevada, atraes delante de ti una presencia sutil, la fuente ilimitada del amor. Esa fuente eternamente estable y ecuánime por afinidad a ti se acerca ahora y conectas y vibras al unísono con la luz suprema. Siente esa corriente que te ofrece de más calma, equilibrio, serenidad y tu ecuanimidad se fortalece. se potencia y así te podrás mantener en medio de la vida, de los contrastes, te podrás mantener ecuánime.

Luz suprema frente a ti. océano de la ecuanimidad te llega a su corriente y respiras y tu mente se aclara y tu corazón cada vez más sereno y los contrastes pierden fuerza en tu mirada. Porque tú estás dentro, conectada contigo y con esa luz suprema eternamente ecoánime. Silencio, madurez que abraza los contrastes. Presencia de la luz suprema que te abraza y te ayuda a integrar las diferencias. Qué alegría y bienestar serenos. Qué alegría de no depender de todo el vén, del ir y venir de este mundo con tantas cosas extremas. Silencio que llena, fortalecimiento.

Y ahí te quedas unos momentos integrando esta ecuanimidad para todo el día, sabiendo que los cambios vendrán, que puede que haya extremos, pero tú ya lo sabes y miras desde dentro. desde tu habitación tranquila, conectada con el océano interior, que todo lo acomoda, lo abraza y lo integra, como una madre hace con sus hijos. como tú haces con tus emociones y pensamientos. Y ahora en silencio reposas esta experiencia integradora y transformadora. Respiras hondo, repartes la energía por todo tu cuerpo, te mueves un poquito y vas abriendo tus ojos si estaban cerrados y te haces consciente de cómo te sientes ahora de a comenzar el día que empieza ahora.

Om sí está bien, ¿no? como aprender a mantener esa estabilidad y para eso ver desapegadamente todo lo que pasa fuera y de qué manera estando dentro lo puedo refundir, integrar. A veces las personas que nos hablan mal nos ayudan a ser más tolerantes. Los fracasos nos ayudan a ser más humildes. Verlo todo como oportunidades de crecimiento, como tantas veces decimos, nos lleva a un punto de estabilidad y ecuanimidad que implica alto progreso espiritual. Así que bienvenidos los entre comillas enemigos que me hacen avanzar rápido. Omi, muy feliz día. Hasta pronto.