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10 HÁBITOS MAÑANEROS QUE HONRAN A DIOS Y TRANSFORMAN TU VIDA | BEST SPEECH YOKOI KENJI |

YOKOI KENJI MOTIVACIÓN23:27

Transcription

¿Sabes cuál es la diferencia entre una vida extraordinaria y una vida ordinaria? No es el talento, no es la suerte, no es de dónde vienes. Es lo que haces en las primeras 2 horas de tu día.

La mayoría de las personas desperdicia sus mañanas, se levantan sin propósito, reactivos, corriendo, estresados y después se preguntan por qué sus vidas no cambian. Hoy te voy a enseñar 10 hábitos mañaneros que no solo van a transformar tu día, sino tu vida completa. Pero te advierto, esto requiere disciplina, requiere que renuncies a la comodidad, requiere que hagas lo difícil cuando es difícil. Tus mañanas determinan tu destino.

Déjame contarte algo que descubrí estudiando a las personas más exitosas del mundo. No importa si son empresarios, atletas, artistas o líderes espirituales, todos tienen algo en común. Rutinas matutinas sagradas. El autor Robin Sharma en su libro El club de las 5 de la mañana habla de cómo los primeros minutos del día determinan tu rendimiento completo. No es casualidad, es neurociencia. Tu mente está más fresca, más clara, más receptiva en la mañana que en cualquier otro momento.

En Japón existe un proverbio antiguo. El que se levanta temprano encuentra oro en su camino. No habla de oro literal, habla de oportunidades, claridad, ventaja. Porque mientras el mundo duerme, tú ya estás construyendo. Y esto no es solo filosofía oriental. Benjamin Franklin decía, "Acostarse temprano y levantarse temprano hace al hombre sano, rico y sabio." Tres cosas que todos queremos y todas empiezan en la mañana.

Pero la realidad es que la mayoría de las personas viven piloto automático. La alarma suena, la posponen tres veces, se levantan deprisa, revisan el celular, se estresan con noticias, corren al trabajo y repiten ese ciclo todos los días. Y después de 10, 20, 30 años se preguntan, ¿por qué mi vida no ha cambiado? Porque tus mañanas no han cambiado. Como dice James Clear, en hábitos atómicos, no alcanzas el nivel de tus metas, alcanzas el nivel de tus sistemas y tus sistemas empiezan en la mañana.

Entonces, hoy no te voy a dar motivación pasajera, te voy a dar 10 hábitos específicos, prácticos, que si los implementas con constancia durante 90 días, tu vida va a ser irreconocible, pero necesitas compromiso, no intención. ¿Estás listo? Entonces, presta atención.

Hábito uno, levántate antes que el sol. El primer hábito, levántate temprano. Y cuando digo temprano, hablo de 5 o 5:30 de la mañana antes de que salga el sol. Sé que suena extremo, sé que tu cuerpo va a resistir, pero déjame explicarte por qué es fundamental. En su libro Las 5 de la mañana, Robin Sharma explica algo que llama la hora de la victoria. Es esa primera hora del día donde no hay distracciones, no hay demandas externas, no hay ruido, solo tú y tu potencial.

Los japoneses practican algo llamado shinice, la tradición de negocios que pasan de generación en generación. ¿Sabes cuál es uno de sus secretos? Levantarse cuando todavía está oscuro. Porque entienden que las mañanas pertenecen a los disciplinados y la ciencia lo respalda. Durante las primeras horas después de despertar, tu corteza prefrontal está en su punto más alto de función. Es el momento perfecto para pensamiento estratégico, creatividad, decisiones importantes. Pero si te levantas tarde, ya perdiste esa ventana, te levantas reactivo, no proactivo, corriendo, no liderando tu día.

Tim Ferris, autor de la semana laboral de 4 horas, dice, "Si ganas la mañana, ganas el día." Y tiene razón, porque cuando empiezas tu día con control, con intención, con disciplina, todo lo demás fluye diferente. Ahora, para levantarte temprano necesitas dormir temprano. No puedes acostarte a medianoche y levantarte a las 5. Eso no es disciplina, es tortura. Necesitas mínimo 7 horas. Entonces, si te levantas a las 5, estás en cama a las 10 pm máximo. Y eso significa sacrificios. Significa pagar Netflix más temprano, significa dejar el celular una hora antes, significa decirle no a salidas nocturnas innecesarias.

Como dice Halelrot en mañanas milagrosas, "Tu nivel de éxito rara vez excederá tu nivel de desarrollo personal, porque el éxito es algo que atraes por la persona en la que te conviertes y te conviertes en esa persona en las mañanas." Entonces, comprométete, alarma a las 5 a.m. y cuando suene no negocies contigo mismo. Melbins en su libro La regla de los 5 segundos dice, "Cuentas 5 4 3 2 1 y muévete, porque si piensas pierdes." Los primeros días van a ser difíciles, pero a los 21 días se convierte en hábito y a los 90 días no podrás imaginar tu vida de otra manera.

Hábito dos, silencia la tecnología. El segundo hábito, no toques tu celular durante las primeras 2 horas del día. Absolutamente nada, ni redes sociales, ni mensajes, ni correos, ni noticias. Pero es que necesito revisar algo importante. No, no necesitas. Lo que necesitas es proteger tu paz mental. Cal Newport en su libro Minimalismo digital explica cómo la tecnología está diseñada para secuestrar tu atención. Cada notificación, cada actualización, cada like está programado para activar dopamina en tu cerebro y mantenerte enganchado. Y cuando agarras tu celular en los primeros minutos del día, estás entregando el control de tu mente a algoritmos diseñados por empresas tecnológicas. No estás liderando tu día, estás siendo liderado tu día.

En Japón existe el concepto de ma, que son los espacios vacíos entre las cosas, el silencio entre sonidos, la pausa entre acciones. Ellos entienden que en esos espacios vacíos es donde encuentras claridad, pero si llenas ese espacio inmediatamente con ruido digital, pierdes la claridad. El psicólogo Mihali Csikszentmihalyi en su libro Flow habla de cómo entramos en estados de concentración profunda, pero ese estado requiere tiempo sin interrupciones y si empiezas tu día interrumpido, nunca llegas a ese estado.

Además, déjame decirte lo que pasa neurológicamente. Cuando te despiertas, tu cerebro está en ondas alfa. Un estado de calma creativa es perfecto para visualización, meditación, pensamiento profundo. Pero cuando agarras el celular, tu cerebro salta inmediatamente a ondas beta, un estado de alerta y reactividad y empiezas el día estresado, sin razón, viendo problemas de otras personas. Noticias negativas, comparándote con vidas perfectas de Instagram que ni siquiera son reales.

Ryan Holiday en Diario para estoicos habla de la importancia de controlar lo que entra a tu mente en las primeras horas. Los estoicos entendían que tu paz interior depende de lo que permites que te afecte. Entonces, establece esta regla: tu celular se queda en otra habitación o si lo usas de alarma, apágalo inmediatamente y no lo toques hasta después de tu rutina matutina completa. Y te garantizo algo, cuando finalmente lo revises dos horas después, te darás cuenta de que nada era urgente, nada requería tu atención inmediata, todo podía esperar. Tu paz no podía esperar. Tu claridad mental no podía esperar. Tu conexión contigo mismo no podía esperar.

Hábito 13, hidrata tu cuerpo. Lo diré. ¿Por qué? Porque tu cuerpo pasó entre 7 y 8 horas sin hidratación. Estás deshidratado y la deshidratación afecta todo: tu energía, tu concentración, tu estado de ánimo, tu metabolismo. En su libro El código de la obesidad, el Dr. Jason Fung explica cómo la hidratación matutina activa tu sistema digestivo, aumenta tu metabolismo y prepara tu cuerpo para funcionar óptimamente.

Los japoneses practican algo que llaman terapia del agua, donde beben varios vasos de agua inmediatamente al despertar. No es ritual místico, es biología básica. Tu cuerpo necesita agua para eliminar toxinas acumuladas durante la noche, para lubricar articulaciones, para transportar nutrientes. Y déjame decirte algo más. Cuando tomas agua en la mañana, estás enviando un mensaje a tu cerebro. Hoy voy a cuidarme. Hoy voy a hacer lo correcto, aunque sea simple.

Tony Robbins habla en sus libros sobre la importancia de los rituales de poder. Son acciones pequeñas que marcan el tono del día y tomar agua es el ritual más simple, pero más poderoso. Además, muchas personas confunden sed con hambre. Entonces, toman café con azúcar, comen cualquier cosa cuando lo que su cuerpo realmente necesita es agua pura. Así que mañana, antes de café, antes de desayuno, antes de cualquier cosa, un vaso grande de agua a temperatura ambiente o tibia, no fría. El agua fría choca con tu sistema digestivo que acaba de despertar. Y si quieres llevarlo al siguiente nivel, como sugieren en el libro Medical Medium, agrega el jugo de medio limón. Alcaliniza tu cuerpo, ayuda a la digestión, da vitamina C, pero marca la diferencia entre empezar tu día deshidratado y confuso o hidratado y claro.

Hábito cuatro, mueve tu cuerpo durante al menos 20 minutos. No estoy hablando de ir al gimnasio necesariamente, estoy hablando de movimiento intencional. Puede ser yoga, estiramientos, caminar, ejercicios de calistenia, lo que sea, pero mueve tu cuerpo. En Japón millones de personas practican rajio taiso, ejercicios matutinos que se transmiten por radio desde 1900. Son movimientos simples, pero activan todo el cuerpo. Aumentan circulación, preparan la mente y la ciencia es clara.

Cuando haces ejercicio en la mañana, liberas endorfinas, las hormonas de la felicidad. Tu estado de ánimo mejora inmediatamente, tu energía aumenta, tu claridad mental se dispara. Dr. John Ratey en su libro Spark explica cómo el ejercicio es el fertilizante para tu cerebro. Crea nuevas neuronas, mejora la memoria, aumenta la concentración, reduce ansiedad y depresión. Pero hay algo más profundo. Cuando te mueves en la mañana, aunque no tengas ganas, estás entrenando disciplina. Estás diciéndole a tu cerebro, yo hago lo difícil cuando es difícil. Yo no obedezco solo a la comodidad.

Como dice David Goggins en Can't Hurt Me, "La mente es el arma más poderosa y la fortaleces haciendo cosas que no quieres hacer." Cada mañana que te mueves, aunque quieras quedarte en cama, estás fortaleciendo tu mente y no necesitas mucho. 20 minutos. Sal a caminar rápido alrededor de tu cuadra. Haz una rutina simple de yoga en YouTube. Haz flexiones, sentadillas, estiramientos. Lo importante no es la intensidad, es la consistencia. Porque como dice James Clear, no alcanzas resultados por lo que haces ocasionalmente, los alcanzas por lo que haces consistentemente. Y cuando haces ejercicio en la mañana, mandas una señal a todo tu día. Hoy estoy activo, hoy estoy vivo, hoy tengo energía. Tu cuerpo responde a esa señal y todo funciona mejor.

Hábito cinco, practica gratitud activa. El quinto hábito, dedica 5 minutos a gratitud activa. Y cuando digo activa, me refiero a escribirla y hablarla en voz alta. No solo pensar, estoy agradecido, eso es pasivo. Escribe tres cosas específicas por las que estás agradecido hoy y dilas en voz alta. Robert Emmons, el psicólogo que ha investigado gratitud durante décadas, escribió en su libro Thanks que las personas que practican gratitud diaria tienen mejor salud física, más energía, menos estrés, mejor sueño y relaciones más fuertes. No es placebo, es que cuando entrenas tu cerebro para buscar cosas buenas, las encuentra y cuando las encuentra, tu estado emocional cambia.

El problema es que la mayoría de las personas hace lo contrario. Se despiertan pensando en problemas, en lo que les falta, en lo que salió mal y programan su cerebro para ver solo lo negativo. Pero cuando empiezas con gratitud, cambias el enfoque. Como dice Shawn Achor en La ventaja de la felicidad, "No es que las personas felices sean agradecidas, es que las personas agradecidas se vuelven felices." Entonces toma un diario y cada mañana escribe tres cosas, pero no generalidades, cosas específicas. No estoy agradecido por mi familia, sino estoy agradecido porque mi hijo me abrazó ayer sin razón. No estoy agradecido por mi trabajo, sino estoy agradecido porque mi trabajo me permite pagar mis cuentas este mes. Específico, real, genuino. Y después de escribirlas, léelas en voz alta, porque cuando hablas tu cerebro lo procesa diferente, se vuelve más real, más poderoso. Y si quieres llevarlo más lejos, como sugiere Hallelanas Milagrosas, agrega eso tres cosas por las que vas a estar agradecido al final del día. Cosas que todavía no han pasado, pero que declaras con fe que van a pasar. Voy a estar agradecido porque hoy voy a tener una conversación productiva con mi equipo. Voy a estar agradecido porque hoy voy a comer saludable. Voy a estar agradecido porque hoy voy a avanzar en mi proyecto. Esto programa tu mente para buscar esos resultados y lo que buscas lo encuentras.

Hábito seis, visualiza tu día ideal. La sexto hábito, toma 10 minutos para visualizar tu día ideal. No tu vida ideal en 10 años, tu día ideal hoy. Cierra los ojos, respira profundo y mentalmente recorre tu día. ¿Cómo quieres que se desarrolle? ¿Cómo quieres responder a desafíos? ¿Cómo quieres interactuar con personas? ¿Qué quieres lograr? Maxwell Maltz en su libro clásico Psicocibernética fue uno de los primeros en demostrar científicamente el poder de la visualización. Descubrió que el cerebro no distingue entre una experiencia real y una vívidamente imaginada. Entonces, cuando visualizas tu día funcionando bien, tu cerebro empieza a crear los patrones neurológicos para que eso suceda. No es magia, es neuroplasticidad.

Los atletas de élite lo saben. Michael Phelps visualizaba cada carrera cientos de veces antes de nadarla. Mohamed Ali visualizaba victorias antes de cada pelea. Tiger Woods visualizaba cada tiro de golf. ¿Por qué? Porque como dice Neville Goddard en el poder de la conciencia, "La imaginación asumida como hecho crea la realidad." Entonces, visualiza tu reunión siendo productiva, tu conversación difícil yendo bien, tu trabajo fluyendo con enfoque, tu paciencia manteniéndose firme, tu energía sosteniéndose todo el día. Hazlo, visualízalo con detalle, con emoción, como si ya estuviera sucediendo. Y después abre los ojos y actúa en coherencia con esa visión. Porque visualización sin acción es fantasía, pero visualización más acción es manifestación. Como dice Napoleon Hill, "Piensa y hágase rico." Lo que la mente puede concebir y creer puede lograr, pero tiene que hacer ambas cosas. Concebir, visualizar y creer. Actuar como si ya fuera cierto. 10 minutos todos los días visualizando tu día ideal y vas a notar como tu realidad empieza a parecerse más y más a tu visión.

Hábito siete planifica tus tres prioridades del día, solo tres. El séptimo hábito, identifica tus tres prioridades del día. Solo tres, no 10, no 20, tres. Greg McKeown en su libro Esencialismo habla del poder de hacer menos pero mejor. La mayoría de las personas tiene listas interminables de tareas y terminan el día exhaustos sin haber hecho nada importante, porque no todo es igual de importante. El principio de Pareto dice que el 20% de tus acciones produce el 80% de tus resultados. Entonces, si identificas ese 20% y te enfocas ahí, multiplicas tu efectividad. Pregúntate cada mañana, si solo pudiera hacer tres cosas hoy, ¿cuáles serían las que más impacto tendrían? No las urgentes, las importantes. Y Stephen Covey, en los siete hábitos de la gente altamente efectiva, distingue entre lo urgente y lo importante. Lo urgente grita, lo importante susurra, pero lo importante es lo que construye tu futuro. Brian Tracy entrega ese sapo, dice, "Si tienes que tragarte dos sapos, traga primero el más feo." Haz primero lo más difícil, porque en la mañana tienes más fuerza de voluntad, más energía, más enfoque. Y cuando completas esas tres prioridades, no importa qué más pase en el día, el día fue exitoso, todo lo demás es bonus. Esto también reduce ansiedad, porque cuando sabes exactamente qué es lo más importante, dejas de sentirte abrumado por 1000 cosas. Tienes claridad, tienes dirección. Como dice Gary Keller en The One Thing, "El éxito extraordinario es secuencial, no simultáneo. Una cosa, luego la siguiente, luego la siguiente, no todas al mismo tiempo." Como dice Gary Keller en The One Thing, tres prioridades, escríbelas, hazlas y tu productividad se va a multiplicar.

Hábito ocho, alimenta tu mente con sabiduría. Con el octavo hábito, lee o escucha algo que eleve tu mente durante 15 minutos. Puede ser un libro, un podcast, un audiolibro, lo que sea, pero que sea contenido de calidad. Charlie Munger, el socio de Warren Buffett, dice, "En mi vida he conocido personas sabias que no leían constantemente, ninguna, cero." Porque la lectura es alimentación mental y así como no pondrías basura en tu cuerpo en el desayuno, no deberías poner basura en tu mente al despertar, nada de chismes, nada de noticias negativas, nada de redes sociales, contenido que te haga pensar, que te desafíe, que te inspire a crecer.

En su libro La magia de pensar en grande, David Schwartz habla de cómo las personas con las que pasas tiempo y el contenido que consumes determinan tu nivel de pensamiento. ¿Quieres pensar en grande? Consume ideas grandes. Contempla ideas grandes. Y 15 minutos diarios no parece mucho, pero en un año son 91 horas. Eso es más de dos semanas completas de aprendizaje continuo. En 5 años son 456 horas, casi 20 días completos. Como dice Darren Hardy en el efecto compuesto, "Pequeñas decisiones inteligentes, más consistencia, más diferencia radical." Entonces, ten siempre un libro que estés leyendo o un podcast educativo que estés siguiendo y dedica esos 15 minutos cada mañana, no para entretenimiento, para crecimiento. Y elige bien, elige bien. Lee biografías de personas exitosas, lee filosofía práctica, lee sobre tu campo profesional, lee sobre desarrollo personal, liderazgo, psicología. Como dijo Jim Rohn, "La lectura formal te da para vivir. El autoaprendizaje te hace una fortuna," no solo en dinero, en sabiduría, en perspectiva, en capacidad.

Hábito nueve, desayuna con intención. El noveno hábito, desayuna comida real, no comida rápida. Y hazlo sin distracciones. Tu cuerpo necesita combustible de calidad. Azúcar, no comida procesada, comida real, proteína, grasas saludables, carbohidratos complejos. En su libro En defensa de la comida, Michael Pollan da un consejo simple. "Come comida, no mucha. Principalmente plantas." Comida real, no productos alimenticios fabricados en laboratorios. Y come conscientemente, no viendo televisión, no revisando el celular, sentado, masticando bien, disfrutando.

Los japoneses practican hachihibu, que es comer hasta estar 80% lleno, porque comer en exceso te hace lento, pesado, somnoliento y necesitas energía para el día. Además, como explica el Dr. Mark Hyman en La solución del azúcar en la sangre, lo que comes en la mañana determina tus niveles de energía todo el día. Si comes azúcar y carbohidratos simples, tu glucosa sube rápido y cae rápido. Te sientes bien 30 minutos y después colapsas. Pero si comes proteína, grasas saludables y fibra, tu energía es estable durante horas. Entonces, planifica tu desayuno. Huevos, aguacate, avena, frutas, nueces, yogur griego, lo que funcione para ti, pero que sea nutritivo, 15 o 20 minutos, no 5 minutos corriendo. Siéntate, respira, come con gratitud, porque como comes también entrena disciplina. Si comes apurado, vives apurado. Si comes consciente, vives consciente.

Hábito 10. Declara tu intención para el día. Antes de salir de casa, toma 2 minutos y declara tu intención para el día. No es oración religiosa necesariamente, es declaración de propósito. Es decir, en voz alta, ¿quién vas a ser hoy? Como dice Wayne Dyer en el poder de la intención, "Cuando cambias la forma en que ves las cosas, las cosas que ves cambian." Y declarar tu intención cambia cómo ves tu día. Párate frente al espejo, mírate a los ojos y di algo como, "Hoy voy a ser paciente. Hoy voy a ser productivo. Hoy voy a ser amable. Hoy voy a dar lo mejor de mí. Hoy voy a estar presente con las personas que amo. Hoy voy a avanzar hacia mis metas."

Louise Hay en Usted puede sanar su vida habla del poder de las afirmaciones diarias. No es pensamiento mágico, es programación mental. Le estás diciendo a tu subconsciente qué esperas de este día. Y tu subconsciente trabaja para hacer realidad lo que declaras, no porque sea mágico, sino porque dirige tu atención y tus acciones hacia eso. Entonces, declara quién vas a ser, no quién esperas sentirte. Porque los sentimientos cambian. Pero tú puedes decidir quién eres independientemente de cómo te sientes. Como dice Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido, "Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta está nuestro crecimiento y nuestra libertad." Y actúa en coherencia con esa declaración.

Cierre la transformación. Está en la constancia. Entonces ahí los tienes. 10 hábitos mañaneros que transforman tu vida. Levántate antes que el sol, silencia la tecnología, hidrata tu cuerpo, mueve tu cuerpo. Practica gratitud activa, visualiza tu día ideal, planifica tus tres prioridades. Alimenta tu mente con sabiduría, desayuna con intención. Declara tu intención para el día.

Estos hábitos son fáciles, no funcionan absolutamente, pero solo si eres constante. Como dice Aristóteles, "Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces no es un acto, sino un hábito." Sigue construyendo tu mejor versión y mira el siguiente.