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Trabaja tu tolerancia a la frustración - Sabiduría Psicodélica

Sabiduría Psicodélica15:43

Transcription

[Música] Estás escuchando Sabiduría Psicodélica por Yanina Tomasín. Hola, ¿cómo están, amiguitos? Estamos en un capítulo más, en un episodio más de Sabiduría Psicodélica. Si han llegado hasta este episodio, quiere decir que este trabajo que estoy haciendo les está gustando, lo cual me hace inmensamente feliz.

He recibido miles de mensajes a través de mi Instagram, de gente de todo el mundo, diciéndome: “Adoro el podcast”, “Estoy feliz”, “Gracias por lo que transmites”, “Me dan ideas de temas”, “Me dan su visión sobre la vida”, “Me dicen que les alegra el día”, etcétera. Y quiero verdaderamente agradecerles a todos los que me han escrito por tomarse el tiempo de contarme sus historias y de darme retroalimentación sobre este contenido, porque sin ustedes, digámosle radioescuchas, pues no existiría este portal psicodélico multidimensional. Así que mil gracias, mil gracias a todos. Estoy fascinada con este proyecto que me permite integrar mi lado periodístico y mi lado psicodélico para crear nuevos contenidos.

Y bueno, el tema del día de hoy es un tema que a lo mejor y no lo tenemos tan presente en nuestras vidas, pero que es fundamental para estar estable emocionalmente y no en un sube y baja de: “un día estoy feliz, un día éste que me dio a la fregada, otro día estoy medio más o menos, otro día bla bla bla”. El chiste es que estemos, en general, bien. Entonces, bueno, el tema de hoy es la tolerancia a la frustración. Y a lo mejor suena medio… “¿qué? ¿somos a tolerancia a la frustración? ¿Me puede repetir la pregunta?” Pero la tolerancia a la frustración es este nivel de tolerancia que podemos tener ante las circunstancias que no salen como nosotros queremos. Y yo creo que todos padecemos horrible de este efecto en el que, en cuanto algo se sale de control, de como nosotros esperábamos que sucediera, nos volvemos locos; pensamos que el mundo se está acabando, que todo está fatal y nos queremos arrancar los pelos: “¡A Dios mío, qué hago yo!”. Por lo menos, yo siento que me pasa eso de vez en cuando y lo super reconozco.

Y creo que la historia que les voy a contar es un ejemplo de algo que a mí me hizo observar me y que me hizo pensar: “¿Vas a seguir así? ¿Ya ni nada? O sea, ¿te vas a poner así de loca por circunstancias tan pendejas? Porque no has podido desarrollar tu tolerancia a la frustración. No, no puede ser así”. Entonces, bueno, les voy a platicar. Ahorita, en el proceso de terminarlo, en mi casa de La Santamaría, este espacio de meditación que les estoy contando que estamos haciendo mi marido y yo, ha habido muchos procesos burocráticos de la fregada, de hueva, por los que tienes que pasar. ¿Por qué? Porque vivimos en México. Porque tienes que sacar el papel del papel, el trámite del trámite: “Sí, como no, pase a la otra ventanilla”, “No, esos documentos no eran los que se requerían, eran otros, señorita”. Y el caso es que te echas unas vueltas a la delegación, al este, al otro, no sé qué, para poder hacer una pendejada que acabas nefasta. Donde todo el proceso que debería ser súper mágico, emocionante, porque estás a punto de cumplir un sueño, pero en paralelo, por la vida real y los procesos gubernamentales que boicotean toda esa felicidad que puedas tener.

Entonces, bueno, en el proceso éste, resulta que las arquitectas con las que estoy trabajando llegan la semana pasada y me dicen: “¿Qué crees? Lo del roof garden de tu casa ya no se va a poder hacer porque tenemos que pedir un permiso de la fachada y entonces no es posible”, y bla bla bla. Y el caso es que empiezo a sentir como… hace cuenta que todo mi proyecto, que estaba hecho como de cositas mágicas, como si tuvieras una torrecita de cosas mágicas construidas, empezará a desmoronar así por pedacitos y cayeran los pedacitos al suelo. Y me empecé a sentir como… como hervía la sangre en mi cuerpo, como quería llorar. Me puse a llorar con las arquitectas. O sea, imagínense mi poco, mi poca tolerancia a la frustración. Me puse a llorar toda esa tarde. Sentí que el planeta se destruía porque mi proyecto se desmoronaba, porque no iba a ser posible, porque ya el mundo se acabó por esa pendejada. Y la verdad es que al siguiente día, que ya pensé con la cabeza más fría, dije: “¿Qué clase de bárbara eres?”. Pero no quería eso… bless Kirchner, pausa… ¿Cómo es posible que algo tan estúpido me robe… me pase este nivel? Mientras que hay personas en el mundo que están lidiando con familiares enfermos o en el hospital, y padres que no tienen qué darles de comer a sus hijos el día de hoy; personas que están, de manera injusta, en la cárcel; personas que están pasando por un proceso legal, que están demandados por alguien que no sabe ni quién es… no sé, estoy inventando cosas, no… este es… personas que se les desaparece un familiar de un día a otro. Y yo estoy frustrada, traumatizada, porque mi lugar de… no está saliendo como yo quiero. ¿Qué clase de tonta soy? O sea, no puede ser, amigos, que seamos tan malagradecidos con la vida y pensemos que se vale enojarnos por este tipo de cosas.

Entonces, en este análisis que yo empiezo a hacer de mí misma y decir: “¿Cómo es posible que no tienes ni el más ni la más mínima herramienta para procesar tu frustración?”, me pongo a pensar todo lo que me falta por vivir en esta dimensión, que me falta por vivir siendo honesta. Y lo más seguro: enterrar a mis padres, enterrar a otros familiares, a lo mejor y pasar por ciertas crisis económicas, a lo mejor y que los proyectos que desarrolle no salgan bien, que la vida muchísimas veces no sea lo que yo espero o lo que yo estoy suponiendo que será. ¿Y cuáles son, entonces, las herramientas que yo tengo para procesar todas estas circunstancias? Porque yo me creo muy chingona y disque todo muy bien, y Yanina la que se ha trabajado tanto a nivel personal, espiritual… pero realmente ¿estamos muy bien y todo es perfecto mientras todo está bien y todo está perfecto? Pero cuando conoces de qué estás hecho realmente es cuando las circunstancias no son lo que tú esperabas y sabes procesar la información, que no te derrumba una estupidez o un problema, una piedrita en el camino. Eso es lo que te demuestra de qué estás hecho. Entonces, yo quiero empezar a trabajar en mí, quiero empezar a… y crear herramientas que me permitan procesar la información de una manera correcta cuando todo se salga de control, porque ese… y todos sabemos que nos falta muchísimo por vivir y que muchas de estas experiencias no van a ser gratas. Todavía no tengo hijos, todavía no tengo deudas, todavía no tengo… o sea, ¿saben? Como todo este tipo de cosas que se pueden venir en un futuro y que no tengo ni la menor idea de cómo voy a afrontar todas estas situaciones si no empiezo a trabajar en mí.

Entonces, ¿cómo podemos trabajar la tolerancia a la frustración? Número uno: date cuenta de lo hermosa que es la vida. Ya sé que esto lo repito en todos mis podcasts, pero es que es de verdad. O sea, la vida es demasiado hermosa como para que nos clavamos en cosas tan absurdas a veces: “Ay, me eligió un wey y número por teléfono, pero entonces este sí me gustaba, y… pero pues vi que puso algo… este contexto en un chat y no sé qué…” Y saben… o sea, como todo este tipo de circunstancias que nos pueden tumbar me parecen tan absurdas. O sea, no puede ser que eso sea nuestra realidad, que tenemos que empezar a hacer… pensar en lo que se viene y cómo puedo empezar a ponerme pruebas. No, a lo mejor hoy no voy a hacer la… que tenga el control de la situación. A lo mejor yo voy a dejar que mi marido elija, que mis amigos elijan… en el Uber, no agarre la ruta que yo quiero, que no pueda comprarme lo que yo desee el día de hoy, que a lo mejor y tengo mucho cansancio pero necesito ir a visitar a un amigo al hospital, que a lo mejor yo… y mis contenidos en mis redes sociales, en vez de ser superficiales, van a tener un poco de ánimo hacia las personas que no se le están pasando bien. Yo qué sé… podemos empezar de verdad a hacer cosas para desarrollar esa tolerancia a la frustración y que no una cosa minúscula llegue a tumbarnos y… “ay, se me movió todo el planeta, ya no sé de dónde agarrarme”. Porque… usen… es de verdad, la vida nos tiene millones de sorpresas. Y aunque veamos, por ejemplo, la serie de Black Mirror, como algo de: “uy, qué miedo estos güeyes”, a lo mejor y este capítulo como… hay que entrar en una relación amorosa y de repente no saben cuándo va a terminar, y lo vemos en pantalla y dices: “wow, qué loco, imagínate que se te pasara”, pero pues si lo piensas, así es la realidad: no sabemos ni qué día nos vamos a morir, ni qué día va a acabar nuestro matrimonio, nuestros noviazgos… oh, sí, sí van a durar para siempre… no sabemos si vamos a caminar para siempre, si nos vamos a quedar ciegos, si no… ya sé que… que drástica de decir este tipo de cosas, pero es la realidad. Entonces, no podemos seguir siendo tan intolerantes ante las pruebas que nos pone la vida. Tenemos que soltar el control, porque la realidad es que no tenemos el control de absolutamente nada. O sea, ahorita que yo estoy grabando este podcast, se podría caer esta lámpara en mi cabeza y morir, y… valioso… no hay control de nada. Y también yo sé que este tema ahorita no viene al caso, pero en la experiencia del sapo lo fascinante es eso, y esa es la lección del sapo: darte cuenta que no tienes el control de nada, que entras a esta dimensión, pierdes el control de todo y regresas y te das cuenta que no pasó nada malo a la hora de soltar el control, de darte cuenta que tu papelito de controlador, controladora, es una máscara engañado… ahora que te tiene en un velo absoluto sobre la realidad.

Entonces, bueno, yo los invito a que analicen de verdad su tolerancia a la frustración: ¿con qué cosas súper estúpidas pierden el control y que realmente no vale la pena que eso suceda? Porque la calidad de vida también está determinada por la decisión personal. Si tú verdaderamente quieres vivir tranquilo, vas a elegir tus batallas. Vas a decir: “A ver, o sea, ¿ahorita cómo? ¿Por qué me voy a pelear con mi wey porque no me contestó el teléfono en una hora? O sea, ¿por qué mi tolerancia a la frustración es tan baja que si en una hora no recibo un mensaje ya siento que el mundo se está acabando?” ¿Ya qué tan loco es eso? Piénsenlo desde afuera. O sea, si ustedes escucharan a una persona diciendo esta historia: “Perdí el control porque mi novio no me contestó el teléfono en una hora”, dirías: “Loca, relájate, pues”. Así está haciendo tú… si estás perdiendo el control de tu vida y de tu paz por una situación tan absurda como esa. Entonces, bueno, empecemos a trabajar la tolerancia en toda circunstancia y en todo momento, porque nos falta mucho por vivir, somos muy jóvenes las personas jóvenes que me están escuchando como para empezar a perder el control de esta manera. Y porque además, acuérdense que también el cura… el carácter se forja a través de la rutina, de las decisiones diarias. Si tu diario eres un güey que ten cabronas… que te sales de control, que todo te lo tomas personal, bajita la mano, eso va a crear un loop mental y en automático vas a reaccionar así ya siempre. Ya… y eso… vaya más allá de tu decisión personal. Cuando volteas, vas a hacer un web que te dicen: “¡Ahí está! ¡Qué chistoso tu suéter! ¡Qué chistoso!”, ¿Qué te pasa? O sea, y te sales del control por una estupidez. Por eso vemos gente loca que va manejando y de repente le tocas el claxon y ya… de que acá… me ve esto… voy a matar… o sea, porque no tenemos tolerancia a la frustración, no tenemos tolerancia ante los… ante la crítica, no tenemos tolerancia ante… ante lo absurdo de los comentarios de alguien más. Porque también hay que pensar que hay gente que dice cosas muy pendejas, pero no por eso alguien que está fluyendo en esa frecuencia venía a robarte toda tu felicidad y toda tu paz. Tienes tú que empezar a saber que nada es personal, que hay una línea de separación entre lo que piensa el individuo de enfrente y lo que piensas tú. Entonces, tranquilidad ante todo. No hay que fluir… hay que estar chido.

Bueno, eso era lo que yo quería aportarles en este episodio. Recuerden que mi Instagram es Cassette Art (cassette como casete en inglés, art como arte en inglés), y ahí estoy compartiendo cada vez que sale un episodio de Sabiduría Psicodélica. Qué más me gustaría compartirles… Me gustaría compartirles que voy a estar dando sesiones de cuencos grupales. Manténganse muy al tanto en el Instagram para que puedan asistir y nos podamos conocer, que estaría increíble. Y nada más… vale… cada vez que se sientan frustrados, cada vez que se salga de control algo, denle click nuevamente a este podcast y recuerden: me falta mucho por vivir, esta circunstancia no puede robarme mi paz. Muchísimas gracias. Yo soy Yanina Tomasín. Bye bye.