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Julio suele ser uno de los mejores meses del año para la bolsa estadounidense. Desde 1950, el SP500 ha cerrado el mes en positivo en más del 70% de las ocasiones y desde 2010 solo ha terminado en negativo en el 14, en el 22 y en el 23.
Con esta estadística en la mano que puede tener cualquiera, la conclusión de cualquier analista sería sencillísima. Julio va a ser un mes tranquilo y bueno para ganar dinero. Qué bien, ¿no?
Pero este tipo de conclusiones, como sabes, en realidad no llevan a ninguna parte. No nos dicen nada nuevo, pero sí creo que este mes de julio no va a ser un mes cualquiera. Vamos a los hechos porque el calendario viene muy cargado. Comienza la temporada de resultados empresariales en Estados Unidos y dentro de muy poquito tiempo volverá a reunirse la Reserva Federal.
Todo el mundo va a obsesionarse con que si el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Ws, va a mover los tipos de interés, 25 puntos básicos arriba o abajo. No digo que no sea importante, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana. Y hoy no estamos aquí para hacer quinielas o para decidir si el tipo de interés debe estar en el 4 o en el 375%, sino en averiguar en qué tipo de economía estamos y si la inteligencia artificial frenará la inflación o recalentará la economía.
Me interesa mucho que esto lo entendamos bien, sobre todo los que nos seguís desde hace muy poquito tiempo, para que toméis distancia con algunas tonterías que se dicen sobre los bancos centrales. Si escucháis con calma las intervenciones de Kevin Wars, descubriréis un detalle que llama poderosamente la atención. Habla muy poco de Jerón Powell, ni menciona a Ben Bernanky y para qué nos vamos a engañar, tampoco parece especialmente interesado en Janet Jellen. Sin embargo, siempre que puede da una entrevista, cita al viejo Alan Greenspan. ¿Por qué?
Muy fácil. Para muchos economistas, Greenspan representa la gran excepción de la política monetaria moderna. Hagamos ahora un poco de memoria, que siempre viene bien. Griez Ban gobernó la Reserva Federal entre 1987 y 2006. Bien, en los 90 la economía crecía con fuerza. Llegaron los ordenadores personales, el correo electrónico. Bueno, ya sabéis, el desempleo cayó por debajo del 4%. La inflación permaneció sorprendentemente contenida, alrededor del 2 y el 3% durante buena parte de esos años y el NASDAQ se multiplicó por más de cinco.
Muchos decían que era una burbuja, pero Greenspan, que tenía muy buen ojo, vio que internet y los ordenadores personales estaban disparando la productividad a un ritmo del 2,5% anual. Algo que los modelos anticuados de la Reserva Federal no sabían medir. Griezmann no subió los tipos de interés para frenar la economía y el tiempo le acabó dando la razón.
¿Y qué está haciendo Wall Street ahora en 2026? Pues descontar exactamente la misma historia, pero con la inteligencia artificial. Creer que aumentará la productividad y apagará la inflación. ¿Y por qué es importante que todo esto encaje? Porque si la respuesta es que sí, que eso va a suceder, el comportamiento de los mercados y de los bancos centrales cambiará durante toda la próxima década. Así que lo primero que habría que hacer es precisamente comparar ambos periodos.
Ya hemos hablado de la productividad en la etapa de Grispan que subía a un 2 y5% en tasa anual. ¿Cómo estamos ahora? Pues ni tan mal. La productividad laboral en Estados Unidos creció un 2,8% interanual en el primer trimestre de 2026 y acumula un crecimiento anualizado del 2,1% desde finales de 2019 frente al 1,5% registrado entre 2007 y 2019. Ahí ya veis la diferencia. Aún es pronto para hablar de un nuevo ciclo como el de finales de los años 90, pero por primera vez en muchos años los datos muestran una aceleración de la productividad. ¿Gracias a quién? gracias a la tecnología acompañada de un fuerte repunte de la inversión.
Bien, primer puntazo para Wall Street porque resulta perfectamente razonable pensar que toda esa inversión, la que se está haciendo ahora mismo en inteligencia artificial termine aumentando la productividad igual que ocurrió durante los años 90. Ahora bien, hay que recordar que GriPAN también heredó una economía extraordinariamente saneada y ese matiz, amigos, es muy importante. Cuando Greenspan vio el boom de internet, heredó un déficit del 4 y5%. 4 y5%. Sin embargo, conforme avanzó la década, fue reduciéndose de manera constante. Y en 1998 Estados Unidos registró el primer superáit presupuestario en casi 30 años. En el año 2000 ese superáit ya superaba el 2% del PIB. Estado no necesitaba, por tanto, pedir dinero prestado.
Sin embargo, ¿qué era Kevin Warsoy? Un déficit del 6% del PIB y una montaña de deuda pública que ya supera los 40 billones de dólares. 40 billones. Está claro que la situación fiscal no se parece en nada y que la Reserva Federal no se puede limitar únicamente a mirar ahora solo la productividad.
Entonces, ¿cómo pretende Estados Unidos financiar semejante agujero sin que los tipos de interés se vayan a la estratosfera? Pues ahí es donde entra la Genius Act, que se aprobó hace justamente un año para regular las stable coins respaldadas por dólares. ¿Qué significa exactamente eso? O ¿qué significa esa ley? Vamos a traducirlo al cristiano. Quieren que las empresas privadas emitan miles de millones de dólares digitales, pero obligándolas a comprar deuda pública estadounidense como respaldo. Es una maniobra brillante para generar demanda artificial de letras y de bonos. Luego, cuanto mayor sea el mercado de las stable coins, mayor será también la demanda potencial de esas letras y bonos del tesoro. Y por eso Wall Street está tan optimista, porque la apuesta es doble por la inteligencia artificial y por un nuevo sistema financiero construido alrededor del dólar digital.
Ahora bien, una cosa es que exista la ley y otra que funcione a tiempo. Mientras tanto, si Kevin Wors se vuelve un místico de la productividad, se cree Greenspan antes de tiempo y baja los tipos de interés para relanzar la economía, podría reactivar una inflación que no ha muerto. Y si hace lo contrario y lo sube esperando una inflación que nunca termina de llegar, puede cometer el ¿Qué? Pues un error garrafal.
En julio la estadística dice que la bolsa sube. Eso está muy bien, tengámoslo en cuenta. Pero lo importante es lo que viene después y luego lo que viene después. Yo diría que la historia raras veces se repite, pero que los mercados sí repiten determinados comportamientos. Veréis, Griez no siempre acertaba, pero comprendió que la tecnología estaba cambiando las reglas del juego. Ve lo mismo Wars puede, pero al mismo tiempo tendrá que gestionar una deuda pública de más de 40 billones de dólares.
¿Qué os parece a vosotros todo esto? ¿Creéis que Wars es el nuevo Greenspan en los mercados financieros o que podemos salir todos trasquilados si se equivoca con la inteligencia artificial, la inflación y la productividad? Bueno, y si queréis seguir peleándos con los gráficos este verano, echarle un vistazo al último análisis sobre Bitcoin de Eduardo Fus. Y una última cosa, antes de marcharnos, ya está disponible la promoción de verano de renta 4. Hasta el 15 de septiembre podéis recibir un 1% de vuestras aportaciones para invertir en bolsa nacional e internacional. Tenéis toda la información en r4.com. Y nada más. Ya sabéis que si os ha parecido útil y os ha gustado el vídeo, le tenéis que dar al like y compartirlo con vuestros compañeros o con vuestros amigos. Nada más, que tengáis buena semana. Suerte.