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Corre el año 1812 después de Cristo. Toda la España está ocupada por los franceses. Toda, no. Un pequeño territorio todavía resiste a las tropas del imperio de Napoleón Bonaparte: la isla de León y Cádiz.
Está ocurriendo en Cádiz. "Las crónicas de la..." ¡Viva la Constitución! ¡Viva la Constitución! Eso quisiera yo saber lo que está cociendo en Cádiz. ¿Y por qué todo el mundo me llama Pepe?
Capítulo 11. Con las bombas que tiran, era un momento de reuniones, debates, charlas que se producían en lugares de encuentro de Cádiz. Preludio del nacimiento de la Constitución. "España no solo me preocupa abolir el señorío y la esclavitud, también debemos acabar con la Inquisición." "¿Usted ha perdido la cabeza? ¿Cómo van a abolir la Inquisición si los herejes..." "Gallegos quedan muchas." "Pero usted las ha visto." "No, pero ver las..." "Claro. Y mientras las encuentra, vamos encarcelando mujeres por si fueran brujas." "Yo no he visto ningún obispo liberal, pero a ver, ¿encarcelando por si fueran liberales? ¿No les parece, eminencia?"
"Señores, tengo bacalao frito, ha día, guiso de adobo, pijota, choco frito y choco plancha. Y de plato del día, hurtí la roteña."
"¿Usted es el famoso Argüelles, el divino?" "¿Usted es el famoso Argüelles?" "¿Usted es el famoso Argüelles?" "Pues yo soy el famoso obispo de Orense, y más vale que me vaya a reconocer." "Oh, no. Mira cómo se ha puesto." "Soy como usted bien dice, Agustín de Argüelles, natural de Asturias. Y aquí mis compañeros diputados ha podido comprobar el obispo de..." "...y de las Américas." "Bueno, pues yo soy la Oreja, para servirle. Camarero de Cádiz y buscavidas universal." "Ah, por cierto, que la Constitución esa salga muy bonita. Algún día, con esta Constitución, se darán cuenta los ciudadanos del mundo el paso delante que vamos a dar." "Bueno, pues voy a traerle doble ración, que por comida que no quede. ¡Calavera, marchando un menú constitucional para la mesa!"
"François, calcula grados hacia lo..."
"...despacio posible. No somos capaces de alcanzar a nuestro enemigo." "Mariscal, siento decirle que ha saltado el levante." "¿Quién? ¿Dónde? ¿Levante? ¡Viento, te levante!" "Magal, no vea cabeza lo que vamos a aprender trabajando en el Apolo con tantos diputados charlando de la Constitución." "Que no, Oreja, deja de largar y trae las papas, que el huevo está..." "¡Papa! Ni se han terminado." "Pues vaya tortilla de saboría que vamos a hacer." "¡Tortilla de saboría! ¡Tortilla francesa! No diga más tontería, que así se escribe la historia." "Oreja, eso así, y así será siempre."
"Calavera, durante el asedio a Cádiz, la ciudad se abastecía de alimentos con barcos procedentes de las Américas. Paradójicamente, la zona ocupada por el ejército francés era la que más carecía de víveres."
"François, no me interrumpas. ¡Fray! Esta vez lo tenemos."
"A Mariscal le quiero decir que el viento acaba de cambiar." "A otro viento." "No veo que lo va pillando." "Mariscal, pero ¿qué rayos ocurre en esta tierra con los vientos?" "Pues que está de su parte, Mariscal." "¡Insolente! O te mandaré a galeras." "Acabaré con ellos."
"La Constitución será la garantía de nuestras libertades y el amparo de los débiles frente a los privilegiados." "Aquí está, señores, la patria de los españoles." "Claro, eso es lo único que van a dejar en pie los franceses."
"Mariscal, ¿está usted seguro de que estas son las coordenadas correctas?" "Fray, según los cálculos que he hecho, ya no podemos fallar. Como dicen por aquí, ni de coña." "Pista... no ser que..." "¡Fuego! ¡Salta el viento del norte! ¡A galeras, François! ¡A galeras!"
"¡Esto sí! ¡Esto sí! Les hemos dado. ¡Les hemos dado la..." "No se teje de nada." "Deje de hacer el indio y evalúe los daños." "Con la bomba que tiran los pampones se hace la gitana." "Tira buzones con la popa que tira los papones." "¡Gitana! ¡Los pones!" "¿Cuántas bajas?" "Ninguna, Mariscal. Y además, parece que estén bailando." "¿O como dicen por aquí, se están cachondeando?" "Pisha, primero los vientos, luego el carnal." "François, te voy a matar gratis."
"¡Y que viva la Constitución! ¡Y que viva! ¡Y que viva Cádiz! ¡Y que viva la tierra donde nació!" "¡Y que viva! ¡Y que viva Andalucía! ¡Que fue la tierra donde nació!" "¡Y la madre que la parió!"
Capítulo 12. Vísperas de la Pepa. Mientras el ejército francés intentaba el asalto a Cádiz, la ciudad se preparaba para su gran acontecimiento: la promulgación de la primera Constitución española.
"Yo no quiero decir nada, pero ese andamio está bien colocado." "¡Chiquillo, gasta un poquito de cuidado, no vayas a caer!" "Que alguien se caía al final." "¡Atrás, hijo del demonio! Me ha dicho ella." "¡Ella! Esa mujer es una bruja."
"Vigilante, siempre un fraile se anticipaba avisando de los cañonazos franceses durante el asedio a Cádiz." "¡Bomba! ¡Viene la bomba!"
"Hoy parece que no hay viento, François." "Me encantaría un poquito de bombardeo, que además llega el Rey de España al Puerto de Santa María." "Mariscal, a comerse todo el marisco." "No, oficialmente viene a revisar los ejércitos, las tropas de la Bahía y garantizar..." "Perfecto, perfecto. Es una para que esté bien con los buenaparte." "¿Por dónde iba? ¿Qué estaba diciendo?"
"¡Fuego!" "Buenas tardes, Majestad. ¿Qué viaje más cansino? Necesito una copita de fino." "¿Va usted a revisar los ejércitos esta misma tarde, Majestad, o se dispone a recitar un romancero?" "De ninguna manera. Ya que estamos en España, lo primero es una buena siesta y un paseíto en barco por la Bahía." "Como usted mande, Majestad." "Por cierto, ¿cómo van los preparativos para la de todos?" "Todo está dispuesto, Majestad." "¿Quién no ha visto toros en el puerto?" "Bueno, que acá ve toda la frase."
"François, está siendo un día estupendo. ¿Qué balance de daños?" "Estima campana, Mariscal." "¿Qué lastima, verde merde?" "Pues habrá que seguir tirando bombas." "Yo no se lo recomiendo, porque acecha el viento de poniente." "El viento, los vientos... no importa. Y es un día grande para mí. Tengo que caerle bien al..." "¿Cómo se..." "¡Qué bonita es la Bahía! Aquí un puerto solo para en vacaciones." "¡Aela! ¿Y qué nombre le pondría?" "¿Puerto Bonaparte? ¿Puerto Pepe? No sé, algo relacionado con el vino de Sherry." "¡Cómo no podía ser de otra forma!"
"¡Fuego!" "¡Mariscal! ¡Mariscal!" "Laos lea." "Yo no tiraría más bombas." "François, tú y tus acertijos. ¿Algún problema?" "Creo que usted no le va a caer nada bien ni al Rey ni a la botella."
"¡Y que viva la Constitución!" "Yo no aguanto más este sufrimiento. Que se entere todo el equipo que los obreros están enrollados con este que hace de cura." "¡Hombre ya! Dejarse de rollo contigo." "Con la car..." "¡Atrás, hijo del demonio! ¡Chibato! ¿A que mu...? ¡Que se le va a..."
Capítulo 13. El contrabando. En los albores de 1812, en Cádiz se vivía un momento de esplendor económico y de desarrollo cultural. La ciudad estaba considerada como una de las principales urbes de Europa. Se estilaba mucho leer la prensa internacional para estar al día en todos los aspectos.
"¿Qué hace Cabeza?" "¿O leyendo? Pero si ese periódico es italiano." "Yo soy de prensa internacional, así se entera uno de lo que pasa por el mundo." "Bueno, está leyendo al revés." "Estaba comprobando los resultados de los crucigramas." "¡Listillo!"
La única España libre se reducía a Cádiz, y muchos españoles liberales, en busca de una vida mejor, se refugiaban en ella, provocando una superpoblación que en aquel entonces superaba las 80.000 almas. Almas apretadas, pero libres. Esa libertad reinante provocaba un ambiente festivo, cual barbacoa veraniega.
"¿Pero esta gente no se habían ahogado tras fargar?" "¿Qué va? Por lo visto, no rescató una manada de delfines." "¿Pero qué ignorante eres, chiquillo? Será un banco de delfines." "Ay, no me hable de banco, no me hable de banco. Yo todavía debo la tienda de campaña."
"Calavera, aunque te parezca mentira, he pensado en algo. Mi primo tiene una barquita de que está todo guapa, guapa, para el contrabando. Vamos a ir al Puerto de Santa María cargadito de comida y puro para venderlo allí, que los de Puerto están caninos por culpa de los gabachos." "¿Y si nos ven llegando a la costa?" "No te preocupes, tengo dos uniformes punteros con los que pasaremos desapercibidos." "¿Pues ya podías haberme buscado una tallita, hombre?" "¿Y un ticket de descuento también?" "No te fastidia. Venga, vamos."
"¡Alto, soldados! ¿A dónde van?" "Acabamos de arrestar a unos bellacos contrabandistas de y su compañero." "No habla." "Es que yo soy un poco más tímido." "¿Y de qué parte de Francia sois ustedes?" "De Francia, capital, Francia." "Capitán Francia, ¿qué te crees, Calavera?" "Podía haber tenido la boquita cerrada." "Ya te dije yo que de francés andábamos regular." "Bueno, no te preocupes, porque tengo un plan B." "¿A ver si es mejor que el plan A, porque vo tela?"
"Antes de ser ejecutados, díganme su última voluntad." "¿Pero qué está diciendo? Que yo entro al Apolo a las 10 y no puedo faltar ni un día." "Mi última voluntad es fumarme un puro de los que nos han requisado." "¿El que tiene la etiqueta amarilla?" "Gracias, amigo." "¿Ese era tu plan? ¿Fumarte un puro?" "¡Cállate, Calavera! Ese puro tiene un explosivo dentro. Solo tenemos que dejarlo en la reja. Espera que se queme luego y nos piramos."
"¡Vámonos, que nos vamos! ¡Calavera, da los remos tú, que está ahí! ¡Rema tú con las orejas! ¡Tira para adelante, tira para adelante, que todavía llegamos a la barbacoa!" "¡A la barbacoa!"
"¡Y que viva la Constitución!" "¿Vosotros sois del color de los franceses?" "¿Qué va? Nosotros somos un romancero. Estamos aquí esperando al vaporcito para tirar para acá." "Ah, el carnaval." "¿Y el vaporcito se ha hundido?" "No me digas que el vaporcito se ha hundido." "Claro, ¿no te has enterado?" "Pues cogemos por el puente nuevo." "¿Qué puente nuevo?"
Capítulo 14. ¡Viva la Pepa! "¿Qué hace usted por aquí, villano?" "Mariscal, dígame." "¿No que vengo de Mariscal?" "De Mariscal, por todos los demonios. Usted, ¿qué rayos quiere?" "Ay, Mariscal, le dije eso." "Mire usted, payo, los gaditanos preparan para mañana una gran fiesta, un sarao para celebrar lo de la Constitución esa que digo yo, que sería mejor momento para..." "Me interesa." "Ay, Marcapo, mire que les traigo un explosivo de China de largo alcance que quita el sentío y que por donde ponen el ojo le ponen la bola. Se lo digo yo, que esto no falla." "Se muere a mi papá." "Ahora sí que le pido indiscreción, que yo no sé, que yo no sé." "Perdona cosita para los chumel." "Se lo agradezco, mira de corazón, de corazón. Estamos pasando mucha hambre." "Para mande, Majestad." "Este hombre ya nos engañó la vez anterior con lo de la escalera, pero nos está dando información privilegiada. Creo que esta vez tiene buenas intenciones." "Par de fiar, pele y entregue los explosivos. Esta vez le vamos a dar para el pelo donde duele. Quedemos en algún sitio de una vez por todas." "Yo me daría por satisfecho."
Promulgó la primera Constitución española. 384 artículos que serían el germen del actual estado de derecho. "La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios." "La que estáis liando, chiquillo." "Escuche, por favor, el artículo 2: La Nación española es libre e independiente y no es patrimonio de ninguna familia ni persona." "La Constitución y este muchacho..." "Y que no di..." "¡Que se lo lleven!"
"Vamos a ver, hombre, vamos a ver. Vamos a callarnos, vamos a dejar trabajar a la gente, hombre." "Señores, por favor, un poquito de educación." "¿Podría proseguir?" "Me lo permiten, si son tan amables."
Cádiz se viste de fiesta y el pueblo sale a la calle para celebrarlo por todo lo alto. No es para menos. Acaba de nacer la primera Constitución Española y un nuevo sentimiento de libertad fluye por todos los rincones, desbordando de alegría a los españoles. Pero falta un importante detalle para que esta sensación de libertad sea plena en el resto de España: el ejército francés se va debilitando y José Primero dejará de ser Rey de España.
"¿Llevas mi equipaje?" "Bueno, Majestad, Majestad, ven aquí inmediatamente." "Amigo, Const..." "Parece que hay que de España de la..." "Eso está hecho, Majestad."
Finalmente, los Bonaparte y sus ejércitos abandonarían España en agosto de 1812.
"No vea la que está cayendo." "¿Te refieres a los franceses?" "No, a la lluvia de hace un rato." "Bueno, ¿y ahora que ya no llueve? A la calle, que es como se celebran las cosas en Cádiz." "¡Vivan los españoles y viva la madre que nos parió!" "Ay, cuá sabes, Oreja. Se nota que eres un hombre de mundo." "Un buscavidas universal." "Guapetona, yo estuve en el 2 de Mayo, en el motín de Aranjuez, y yo mismito paré a los franceses en Bailén." "No me lo puedo creer." "¿A Dupont? ¿Al mismísimo Dupont y al perro de San Roque?" "Y eso no es nada. Yo fui el que le dije a Fernando VI y al padre que aquí no tenían nada que hacer." "Y además, conocía a Napoleón." "Es un enano cabezón." "¿Qué arte tiene la Oreja! Con lo feo que es y se la lleva de..." "Unos nacen con estrella y otros estrellados."
"¿Y a ti qué te pasa, resalado?" "Pues eso mismo, eso mismo." "¿Qué?" "Pues que me llamas resalado y no me llamas guapetón." "Cuando una mujer llama a un hombre resalado es que le quiere como un amigo, y sin embargo, guapetón es algo más, ya de novio." "Anda, guapetón, ¿vienes a dar un paseíto conmigo?" "Mira, mira, huevos artificiales."
"No es posible. Los franceses están celebrando nuestra Constitución." "¿Ves como en el fondo no son tan malos?" "Mariscal, el españolito nos la ha vuelto a pegar. No puede ser que nos hayan engañado de nuevo." "¡Malditos, malditos!" "La guerra con los españoles ha sido el principio del fin de mi imperio." "Lo llego a saber, invado Portugal en barco." "¿Qué duritos son estos españoles!" "¿Pero quiénes son ustedes?" "Vamos, hombre, no nos lo haga más difícil, que le tenemos una residencia en la isla de Elba que abren la puerta y te caes en la misma arena de la playa." "¿No saben ustedes que están haciendo? ¡Soy Napoleón Bonaparte de la FR!" "¡Hombre! Y yo, Agustina de Aragón." "Venga, hombre, tiante, déjenlo tranquilo."
"¡Viva la nación española!" "En la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios." "La Nación española es la reunión..." "¡Alza!" "...de todos los españoles de ambos hemisferios." "¡Qué bonito! ¡Qué bonito!"
Capítulo 15. La primera Constitución española. Española consta de 384 artículos, aunque es en alguno de ellos donde podemos ver reflejada la evolución hasta nuestro actual estado de derecho.
"Mira este, qué interesante." "¿Cabeza?" "Pues yo no me entero, Oreja."
Una de las principales propuestas de la Constitución es la separación de los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Los diputados en el parlamento aprueban las leyes, el Rey ejecuta y los jueces salvaguardan el cumplimiento. "¿Quién hace la ley, hace la trampa y el que la ejecuta más absolutista?" "¿A que os meto en el calabozo?" "¡He dicho!"
Otro avance fue la libertad de prensa. Cualquier ciudadano podía publicar sus opiniones y difundirlas, aunque esa libertad estaba limitada porque paralelamente se creó una comisión de censura. También se produce la abolición de los señoríos y de la esclavitud. "A partir de ahora se pagan las horas extraordinarias y vacaciones en carnavales." "¡Gentuza! Llevo dos segundos de liberto y ya está pidiendo el tío." "Claro."
Se instaura la soberanía nacional. "¡Pueblo!" "¡O la nación!" "El pueblo, que una corona." "Venga usted mañana, que es la hora del desayuno." "Pesado. Además, si quiere usted una corona, vaya a ser millonario." En la representación del parlamento había un diputado por cada 70.000 ciudadanos. "Yo quiero un diputado para mí solo." "No, si es que era..."
También se instauró la inviolabilidad del domicilio de las personas. "¿Pero qué inviolabilidad ni qué cuarto? Ahí no hay quien entre." "Hoy será un arro." "El tío anda." "Vámonos, vámonos." "Y con eso cumplimos la ley."
Además, se instauró el principio de libertad de los ciudadanos por el territorio nacional. "Voy a llevarte conmigo a mi pueblo para tenerte siempre junto a mí." "Nadie podía decir libertad de otro, salvo los condenados por los tribunales." "Si no es que no me guste, pero es que eso ya se puede considerar delito."
Y así se fraguó la historia de un pueblo que supo resistir y expulsar al invasor. Un pueblo que bautizó a la libertad con nombre de mujer: la primera Constitución española. Su espíritu libertario se propagó desde Cádiz, cruzando a la otra orilla para contagiar a las...
"¡Y que viva la Constitución!" "Yo no aguanto más este sufrimiento."
"Pero otra vez aquí. Ay, mira, jefe, que se me ha ocurrido una idea. Con esto del C..." "No vamos a ningún sitio." "Pero con esto jugamos al fútbol." "Yo tengo un niño, de verdad te lo juro, que juega al fútbol, que es una maravilla." "Se muere a mi papá." "Y el niño juega mejor que Cristiano Ronaldo, que Messi, que no hay ninguna tontería, te lo digo de verdad. Lo ponemos a jugar fútbol y ganamos unos dineritos." "Ay, te digo yo, me barrunto que esta gente no tiene dinero." "Si es que aquí no de nada." "Yo, ¿quién me llamaría? Yo me vuelvo a las fresas, hombre."