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El que tenía que tener el altar limpio y consagrado era Elí. Él era el responsable. Y estaba pasando algo que el altar estaba contaminado. Y cuando el altar está contaminado se ofrecen ofrenda y Dios no la recibe porque Dios no acepta nada con defecto, porque Dios no acepta nada con contaminación. Por eso los líderes tenemos que tener visión para que cuando algo esté contaminando el altar, cortarlo del altar para que la presencia de Dios no se vaya.
El sabe los que están llenos de la palabra. El sabe los que están viviendo la palabra. Te estoy te estoy hablando a ti. El sabe. Él sabe lo que portamos la palabra, los que vivimos la palabra, los que somos uno con la palabra. Él lo sabe. Pero también saben los que tienen la palabra y no la viven. También el sabe lo que predican la palabra, pero no la ponen por obra. Él también lo sabe. Yo oro a Dios para que tú no solo prediques la palabra, sino que viva la palabra.
Busque su Biblia, por favor. Primer libro de Samuel, capítulo 3, verso 1. Capítulo 3, verso 1. Primera de Samuel.
[Música]
Quiero bendecir a mi hermano Mario. El nombre suyo, ¿cuál es? Daniel. ¿Cuántos dan gloria a Dios por Daniel? Bienvenido, amado. Y bendigo a Abel desde Estados Unidos y Mario de Argentina. Daniel de Argentina, perdón, lo tiene, hermano.
Repito, Primera de Samuel, capítulo 3, verso 1. Mire lo que dice allí la palabra de Dios. Leemos. Y el joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de quién? De Elí. Y escuche esto. Y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días. ¿Y qué más? No había visión con frecuencia. Y aconteció un día que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a qué? a oscurecerse de modo que no podía ver. Samuel estaba durmiendo, ¿dónde? En el templo de Jehová. Pero oiga dónde, donde estaba, ¿qué? El arca de Dios. Ahí te quiero yo a ti cerca del arca. Y escuche. Y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, ¿qué pasó? Dígalo fuerte. Jehová otra vez. Jehová llamó a Samuel y él respondió, ¿qué? Heme aquí. Eso va a responder usted. Diga conmigo, heme aquí. No, no, eso no se oyó ni en el techo. Diga, diga señales, señales para arriba. Dígale aquí. Vamos. Hágale una señal a Dios que te está viendo ahora. Dile, dile, "Heme aquí, Señor." Pero dígaselo en serio. Dile, "Heme aquí, Señor. Heme aquí. Dime." Dígale, "Heme aquí. Heme aquí. Heme aquí."
Gracias, Padre, por tu palabra. Te pido que nos hables. Te pido que nos enseñes que mientras hablamos tu palabra, la fe de tu pueblo crezca. Que tú sanes al que vino enfermo, que tú libertes al que vino atado y salve aquel que está perdido en el nombre de Jesús. Póngase cómodo y denle su mejor aplauso otra vez. Su mejor aplauso, dije.
[Música]
Es ese es su mejor aplauso, hermano. Aleluya. Aleluya. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? antes que la lámpara de Dios se apague. Ese es el tema. Y este esta historia tiene mucho que enseñarnos a nosotros en este tiempo, porque esa historia el Espíritu Santo me revelaba que se vuelve a repetir, se está repitiendo. Y de esta historia quiero resaltar cuatro puntos importantes que me revelaba el espíritu. Número uno, la palabra de Dios escaseaba en aquellos días. Número dos, no había visión con frecuencia. Número tres, los ojos de del líder comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver. Y número cuatro, la lámpara de Dios se estaba apagando. Alaba a Dios, porque te voy a administrar estos cuatro puntos. Dale otro aplauso al Señor. Aleluya.
Lo primero es la la palabra de Dios escaseaba en aquellos días. Cuando la palabra de Dios escasea, hermano, no hay dirección, [Música] porque la palabra es la que nos direcciona, la palabra que nos dice por dónde tenemos que caminar, la palabra es la que nos guía, la palabra es la que nos dice, "Por ahí no te vayas." La palabra es la que nos dice, "Sigue caminando, sigue derecho. Alaba, alaba. Dale un aplauso a Dios. La palabra es lámpara a nuestros pies. y lumbrera a nuestro camino. Pero me llama la atención que la palabra de Dios escaseaba en aquellos días. Lo que me está diciendo es que Dios no estaba hablando. Yo no quiero estar donde Dios no hable.
[Música]
Gracias por ese grupo. Dije que no quiero estar donde Dios no hable. Y lo mismo tiene que acontecer con usted, donde Dios no esté hablando, váyase de ahí. ¿Qué es lo que busca ahí? Alaba a Dios. Ahora alaba. No sé si me entendiste, pero yo quiero estar donde Dios está hablando. Quiero estar donde Dios se está moviendo. Porque yo no quiero vivir de gloria pasada. Lo he dicho en otras ocasiones, yo no quiero estar donde Dios estuvo, yo quiero estar donde Dios está, porque es muy probable que donde él estuvo ya no esté. Ay, Dios mío. Alguien aplauda a Dios. Alguien aplauda a Dios. Hermanos, dice, "Y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días. Donde no hay palabra, hay tibiez espiritual. Donde no hay palabra, hay falta de dirección. Donde no hay palabra, hay muerte." ¿Está entendiendo? Y te voy a decir algo, yo como líder me reuso a que no haya palabra donde no estemos congregando. Ay, Dios mío, ¿dónde están los que me ayudan a predicar? Porque cuando no hay palabra, no hay revelación. Está aquí. Así que los líderes, los que estamos guiando al pueblo, tenemos una gran responsabilidad. Amén. Sí, te lo voy a decir de nuevo. Los líderes, los que estamos guiando al pueblo, tenemos una gran responsabilidad porque a quien Dios usa para hablar mayormente es a los líderes. ¿Sí o no? ¿Sí o no? Si no, pregúnteselo a Moisés. ¿A quién le hablaba a Jehová? A Moisés. ¿Y Moisés a quién le hablaba? Al pueblo. ¿A quién le hablaba Jehová? A Elías. Y Elías, ¿a quién le hablaba? al pueblo. ¿A quién le hablaba le hablaba Jehová? A Eliseo. Y Eliseo, ¿a quién le hablaba? Al pueblo. ¿A quién le hablaba eh eh Jehová? A Daniel. Y y Daniel, ¿a quién le hablaba? Al pueblo. ¿A quién le hablaba a Jeremías? Jehová. Jehová le hablaba a Jeremías y Jeremías hablaba al pueblo. O sea, que cada vez de tiempo en tiempo Dios levantaba a un líder. Y Moisés dijo, "Jehová levantará entre vosotros profetas como yo." Como diciendo, "Cuando yo me vaya, Dios le levantará otro. Porque no puede dejar de Dios hablar a su pueblo." Dios mío, ¿dónde están los que dicen amén? Eso Dios no va a dejar de hablar a su pueblo. La pregunta es que nos hacemos, ¿por qué escaseaba la palabra de Dios en aquellos días? ¿Por qué? Porque esa es una buena pregunta. La Biblia dice, "Y la palabra de Jehová escaseba en aquellos días." ¿Será que Dios estaba enfermo? ¿Será que se le fue la voz a Jehová? El problema no era Dios, hermano, era el hombre que había problema. Porque cuando Dios deja de hablar es porque hay problema. Mi alma te alaba, Jehová. ¿A cuántos Dios le está hablando todavía?
[Música]
Sé sincero. ¿A cuánto Dios le está hablando? Amén. Hay algunos que no la están levantando. Si Dios no te está hablando, número uno, es porque tú no estás leyendo la Biblia. [Risas] Ah, sí, porque hay algunos que creen que Dios nada más habla audible, pero cada vez que tú abres la Biblia, Dios te habla. Algunos se hacen los chivos locos, pero Dios está hablando todavía.
[Música]
Pero aquí se refiere la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días. No se no se refiere al logo, no se refiere a la palabra escrita, porque hay dos cosas. Está el logo que es la palabra escrita, y está el rema que sale de la boca de Dios en el momento.
[Música]
Logo, la palabra escrita y rema es la palabra que Dios te da en el momento. Aplaude a Dios ahora. Pero a a lo que yo puedo interpretar que escaseaba la palabra de Dios, esa rema. que Dios no estaba hablando al pueblo, Dios cayó. No sabemos por qué tiempo Dios se cayó, pero no estaba hablando al pueblo, no era porque él estaba mal, sino porque algo estaba pasando en el altar. Porque para que Dios hable en el altar, el altar tiene que estar limpio. Para que Dios hable en el altar y se mueve en el altar, el altar tiene que estar limpio. Amén.
[Música]
Ahora, ¿quién es el responsable de que el altar esté limpio? Yo te voy a decir si tú no te lo sabes ahora, ¿quién es el responsable de que el altar esté limpio? El pastor, el líder. En el caso de Elí, era el sacerdote, el que tenía que tener el altar limpio y consagrado era Elí.
[Música]
Él era el responsable. Y estaba pasando algo que el altar estaba contaminado.
[Música]
Se te fue el gozo ahí. ¿Cómo estaba el altar? contaminado. Y cuando el altar está contaminado se ofrecen ofrendas y Dios no la recibe porque Dios no acepta nada con defecto, porque Dios no acepta nada con contaminación. Amén. Por eso los líderes tenemos que tener visión para que cuando algo esté contaminando el altar, cortarlo del altar para que la presencia de Dios no se vaya, para que la presencia de Dios no deje de manifestarse.
[Aplausos]
[Música]
En el tiempo de Elí, él era el responsable, pero en este tiempo somos nosotros los pastores. Así que yo estoy celoso con el altar. Gracias por ese grupo y quiero que tú seas partícipe también. Porque no solo basta con que el pastor sea celoso con el altar, tú también tienes que cuidarlo. Si fue contigo que hablé, tú también lo tienes que cuidar el altar. ¿Quién me dice amén, pastor? Sí, sí. Que que cómo, pastor, y yo soy responsable. Sí, tú también eres responsable de que el altar esté limpio. Amén. Porque tal vez haya cosas que Dios no me la revele a mí, pero te la va a revelar a ti. Aplaude a Dios.
Ahora la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días. ¿Cuál era el problema? El problema era Elí. Porque por quien Dios tenía que hablar principalmente era por el sacerdote, [Música] por los levitas, por los que estaban encargados del altar. Pero me he dado cuenta que cuando el líder está mal, hermano, cuando el que está dirigiendo está mal, ¿cómo usted cree que va a estar el pueblo? Aleluya. Entonces, el problema era que Elí había provocado que Dios dejara de hablar, porque usted se sabe la historia que estaba permitiendo que sus propios hijos en fornicación y en adulterio todavía siguieran ofrendando el sacrificio a Jehová. Está aquí. Así que oramos a Dios para que eso no pase con nosotros. Aplaude a Dios ahora. No va a pasar con nosotros. El propósito del es que no haya palabra de Dios. Te lo voy a decir de nuevo. El propósito del es que no haya palabra de Dios, que no haya revelación, porque cuando no hay palabra, no hay cambio, no hay transformación, no hay dirección. Donde hay palabra de Dios, donde hay una iglesia que tiene palabra de Dios, te estoy hablando de palabra de Dios, no mandamientos humanos. Te estoy hablando de palabra de Dios, no doctrinas humanas, porque ese es otra que invalida la palabra, los mandamientos humanos, las tradiciones de los hombres, que hay veces que se colocan en en la posición de la palabra e invalidan la palabra. Por eso cuando Jesús llegó a Israel encontró, hermano, que la tradición humana había invalidado la bendita palabra de Dios. Y Dios no está, oiga bien, Dios no está respaldando tradición. Lo que Dios respalda es su palabra. Pero Jesús le dijo a los escribas y fariseos, ustedes han invalidado mi palabra por vuestras tradiciones. Los líderes de aquel entonces habían invalidado la palabra para implantar su tradición.
[Música]
Y Jesús se enojó tanto porque no se guiaban por la palabra, sino por las tradiciones. Como no comas, límpiate las manos. No, no, no comas sin lavarte las manos. Eso por mencionarte alguna. Y cuando Jesús llega con sus discípulos, lo que los que tenían tradiciones, le dijeron, "Maestro, ¿y por qué tus discípulos no se lavan las manos antes de comer? O sea, que tú me vas a condenar a mis discípulos porque no se lavaron las manos." Pues te voy a enseñar algo. Lo que contamina no es lo que entra, sino lo que sale. Ustedes están limpiando lo de afuera cuando por dentro están sucios. Ustedes quieren limpiar lo de afuera cuando lo de adentro está contaminado. Te voy a decir algo. No vengas tú a condenarme a mis discípulos porque no se lavaron las manos porque ellos tienen la mano sucia. Pero tú tienes el corazón sucio. Ah, ah, ah. Se te fue el gozo ahí.
[Música]
No podemos cambiar la tradición, invalidar la palabra de Dios por tradición. La palabra de Dios tiene que prevalecer. Y lo que tú me vas a enseñar, enséñamelo por la palabra. Porque si lo que tú me enseñas no está conforme a la palabra, eso es basura.
[Música]
Cuando hay revelación de la palabra, hay cambio, hay transformación, hay dirección y hay avivamiento. Aplaude a Dios. Ahora te lo te lo voy a repetir. Cuando hay palabra de Dios, hay transformación, hay dirección y hay avivamiento. Eso fue lo que Jesús trajo, la palabra. La Biblia dice, "Y le predicaba la palabra." Jesús no vino a hablar de tradiciones, hermano. Jesús vino a hablar la palabra. Y cuando la gente lo escuchó, dijeron, "¿Y qué es esto? ¿Qué es esto? ¿Qué palabra es esta que con autoridad manda los demonios y salen de los cuerpos? ¿Qué palabra es esta que con autoridad habla las enfermedades y las enfermedades salen de los enfermos? Alguien alabe a Dios. Eso es palabra de Dios. Aleluya. Puede dar gloria a Dios. Así que vengo a decirte que la palabra de Dios es la que nos guía. La palabra de Dios es la que nos lleva al al propósito divino. Por eso todo el que conoce la palabra no se desenfoca. Amén. Yo oro a Dios para que tú la conozcas. Levanta la mano que fue contigo que hablé. Yo oro a Dios para que tú conozcas la palabra y que cuando tú abras la boca hable palabra de Jehová. Te voy a decir algo. Lo que Dios está respaldando en un hombre o una mujer es la bendita palabra que porta. ¿Quién me dice amén? Te lo voy a repetir de nuevo. Lo que Dios está respaldando en un hombre o una mujer es la bendita palabra de Dios que porta. Y lo que el respeta en un hombre o una mujer no es la ropa, es la palabra que porta. Alaba la gloria de Dios. El sabe los que están llenos de la palabra. El sabe lo que están viviendo la palabra. Te estoy te estoy hablando a ti. El sabe. Él sabe los que portamos la palabra, los que vivimos la palabra, los que somos uno con la palabra, él lo sabe. Pero también saben lo que tienen la palabra y no la viven. También el sabe lo que predican la palabra, pero no la ponen por obra. Él también lo sabe. ¿Está aquí? ¿Me está entendiendo? Yo oro a Dios para que tú no solo prediques la palabra, sino que viva la palabra. Porque algo que Dios me revelaba es que hay gente que está predicando la palabra y no está viviendo la palabra que predica. Ahí te lo voy a decir de nuevo, que hay gente que está predicando la palabra y no está viviendo la palabra que predica. Y a ese tipo de creyente, el Señor lo llamó hipócrita. Te lo voy a decir de nuevo. A ese tipo de creyente que predica la palabra y no la vive, Jesús lo llamó hipócrita. ¿Está entendiendo? ¿Está entendiendo lo que te estoy hablando? Por eso le dijo, "Hipócrita, fariseo. Porque ustedes no dejan que entren al reino de Dios, que otro entre, pero ustedes tampoco entran. ¡Aleluya! hipócrita que ponen más carga pesada de la que el pueblo puede llevar y ustedes con un dedo no la mueven. Hipócrita. Hipócritas que por fuera están muy blancos, pero por dentro están podridos. Hipócritas. Son sepulcro blanqueado. Está aquí la iglesia. Está aquí la iglesia. Hipócrita. Todo el que predica la palabra y no la vive es un hipócrita.
[Música]
Con razón Jesús le dijo a los discípulos, "Todos lo que los fariseos le digan, háganlo." Pero escúchenme, no hagan lo que ellos hacen.
[Música]
Ay, Dios. Se te fue el gozo.
[Música]
Gente poniéndole cosas al pueblo cuando ellos no la están haciendo, [Música] dándole mandamiento al pueblo cuando ellos no lo ejecutan, no lo hacen.
[Música]
Aprendí algo que Jesús nunca predicó, algo que no vivió. Usted tampoco lo predique si no lo está viviendo. Cambia el mensaje. Mm. No me hable de la fe si tú eres un incrédulo.
[Música]
No me hable de la unidad si tú eres el primero que no respalda lo que estamos haciendo.
[Música]
Se te fue el gozo.
[Música]
Vamos, sonríe. Da gloria a Dios. Jesús nunca predicó un mensaje que no vivió. Lea la Biblia. Todo lo que Jesús predicó lo puso por obra
[Música]
para enseñarnos que lo que predicamos debemos de vivirlo. ¿Está conmigo? ¿Está conmigo? Sí, sí, sí. Si el mensaje que tú predicas no lo está viviendo, cámbialo o deja que te cambie primero. Eso es lo que me gusta de mi maestro, que cada mensaje que predicaba lo vivía. Habló del poder y demostró el poder que había en él. Habló de la resurrección y resucitó los muertos.
[Música]
Hablaba del amor y los amó. Hablaba de la unidad y se unió a su padre y a sus discípulos. Hablaba del servicio y servía a la gente.
[Música]
Hablaba de la obediencia y se sujetó a su padre hasta la muerte.
[Música]
nunca predicó un mensaje que no vivió. Y yo estoy como mi maestro. Estoy como mi maestro. ¿Quién más me dice yo también? Algunos se quedaron callados. Por lo menos fuiste sincero.
[Música]
Ayúdanos, Señor. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Sí, sí, sí, sí. Pero si yo te predico de la fe, tengo que creer. Si te predico del servicio, tengo que servir. Si te predico del amor, tengo que amar. Si te predico del perdón, tengo que perdonar. Si te predico de la unidad, tengo que unirme. Si te predico de la honra, tengo que honrar a Dios. No puedes predicar un mensaje que no esté viviendo.
[Música]
Alaba a Dios. Amén. Levante la mano y de gloria.
[Música]
La palabra de Jehová escaseaba en aquellos días. Te voy a decir algo. Los pastores tenemos una gran responsabilidad en este tiempo. ¿Está conmigo? Amén. La la lámpara, antes que la lámpara de Dios se apague, la lámpara no solamente alumbra, sino que la lámpara nos guía. Por eso la palabra es comparada con una lámpara. Lámpara es a mis pies, tu palabra y lumbrera a mi camino. Cuando tú tienes la palabra, la lámpara, ella te alumbra y te dice, "Vete por ahí." Amén. Y cuando tú tienes la lámpara, te dices, "No te vayas por ahí que hay peligro y tú te debías." La lámpara es la palabra. Ella es la que te guía y te direciona. Te dice por dónde tiene que ir y por dónde no tiene que ir. ¿Está entendiendo lo que te estoy hablando? Así que no vamos a dejar que la lámpara de Dios se apague. En otras palabras, no vamos a dejar que la palabra escasé. Nosotros como predicadores, yo me voy a incluir también, tenemos la responsabilidad de que la palabra de Dios no falte en medio de su pueblo. Qué lindo es cuando tú predicas y la gente te dice, "Dios me habló." Qué lindo es cuando tú predicas y la gente te dice, "Wow, esa era la palabra que yo estaba esperando." Qué lindo es cuando tú predicas y la palabra dice y la gente te dice, "Ese mensaje me cambió, me confrontó, me redarguyó." Ese mensaje era el mensaje que yo necesitaba. Eso es cuando hay palabra. Eso es cuando hay palabra de Dios. ¿Está entendiendo? Porque la palabra es la que nos guía, es la que nos lleva al propósito divino. La palabra de Dios es lo que nos forma, es lo que nos da dirección. La palabra de Dios es la que nos lleva al propósito del Padre. Está aquí la iglesia y los pastores tenemos una gran responsabilidad, pero no solo los pastores, también los evangelistas. Gloria a Dios. Debemos conocer la palabra de Dios, pero no solo conocerla, debemos vivirla para que Dios hable a nuestras vidas y a través de nosotros hable a su pueblo. Así que a través de la palabra Dios sana, Dios liberta, Dios trae salvación y Dios trae liberación. Aplaude a Dios ahora. Diga conmigo la palabra. Oro a Dios para que tú estés lleno de palabra, no de novela.
[Música]
Sí, porque hay gente que tú lo abres lo que encuentre mucha novela, mucha serie. Uh, Jehová, se fueron. Se fueron. Yo te lo iba a decir, Señor. Se fueron. Yo oro a Dios para que esta palabra se te meta dentro lo más profundo, que se te meta hasta los tuétanos. Gracias por ese grupo. Yo oro a Dios para que tú te hagas uno con la palabra. ¿Alguien me dice amén a eso, hermano? La palabra de Dios es tan poderosa que solo tú hablando la palabra, mientras tú hablas la palabra, Dios sana, Dios liberta, Dios restaura, Dios salva. Oye, solo con hablar la palabra, sin tener que tocar a nadie, porque la palabra de Dios es tan poderosa que al que está caído lo levanta, al que está enfermo lo sana, al que está oprimido lo liberta. Está aquí la iglesia. Al que está perdido lo direciona. La palabra aplaude a Dios ahora. Eso es lo que vengo a darte, la palabra. Y oro a Dios para que cada vez que tú prediques, prediques la palabra. Amén. ¿Quién me dice amén a eso? Amén. Como predicador tenemos una gran responsabilidad. Número uno, de conocer la palabra y número dos, vivir la palabra. Y número tres, no te salgas de la palabra.
[Música]
Ahora voy al punto número dos. Y no había visión con frecuencia. ¿Cómo va cómo va a haber visión si estamos desconectados? Aleluya. Para ver para ver visión en Dios, hay que estar conectado, porque esto funciona como el wifi, el Wi-Fi. Si usted no está conectada a la red, usted se cansa de darle al teléfono y sabes lo que te dice el teléfono? No hay señal. Ay, santo. ¿Alguna vez usted ha tratado de ver de navegar en su teléfono y no se conecta? El mismo el teléfono te dice, "No hay wifi", diciéndote, "No estás conectado. Conéctate. Quiere ver, quiere ver el contenido, conéctate. El mismo teléfono te lo dice. Alaba la gloria de Dios. Pastor, pastor. ¿Y por qué no había visión con frecuencia? Porque estaban desconectados, hermano. El que está conectado en Dios tiene visión.
[Música]
Si si el que está conectado en Dios sueña, tiene visión con frecuencia. El que está conectado de alguna manera Dios vive hablándote. Alaba la gloria de Dios. El que está conectado de alguna manera, Dios te lo revela. El que está conectado, de alguna manera Dios te muestra la visión que tiene contigo. Está aquí la iglesia. Porque la visión es lo que nos enfoca. La visión es lo que nos lleva a la meta. La visión es lo que nos dice el blanco hacia donde nos dirigimos. Cuando no hay visión, el pueblo se desenfrena porque todo el mundo está desubicado, no hay enfoque. Y me llama aquí la atención que dice que no había visión con frecuencia. Lo que estaba diciendo es que Dios dejó de revelarse. Qué diferente cuando hay visión. Ay, ay, ay, ay. Qué diferente cuando una iglesia tiene visión. Difícilmente el se mete a una iglesia que tiene visión. Porque es que antes de que él entre ya Dios te lo está revelando. Antes de que él opere, ya Dios te está mostrando la artimaña del para que tú le cierres la puerta. Está aquí la iglesia. Ah, por eso es que el no se puede meter en muchos hogares, porque tienen visión. el que está ahí, el el el sacerdote de esa casa o la sacerdote en caso de que no esté el hombre, es muy difícil que el se meta esa casa si esa mujer o ese hombre tiene visión.
[Música]
Porque el Dios que yo conozco, cuando el enemigo quiere llegar, te despierta para revelarte los planes del
[Aplausos]
Ay, gracias por ese grupo que me está ayudando a predicar. Si te lo voy a decir de nuevo, que el que tiene visión, el no lo sorprende. El que tiene visión, ah, no, no, no, no. El que tiene visión, el no lo haya durmiendo, lo haya despierto. El que tiene visión de Dios, el no le roba. Dios. ¿Por qué usted cree que el no pudo sorprender a Jesús? Cada vez que el enemigo venía a atacarlo, Jesús lo estaba esperando. Cada vez que el enemigo quería atacarlo, ya Jesús sabía cuál era la respuesta. Por eso cuando Judas se le levantó, le dijo, "Lo que vas a hacer a lo pronto que ya el Padre lo reveló, tú me vas a vender." Y cuando Pedro lo iba a traicionar, le dijo, "Pedro, Pedro, antes que el gallo cante me negará tres veces. Y antes de que los discípulos lo dejaran solo, le dijo, "Ustedes me dejarán.
[Música]
Jesús tenía una visión de futuro antes de la que las cosas acontecieran. En el presente ya él la veía. Pero eso no es solo para Jesús, también es para ti, para ti. Para es para ti. Sonríeme. Es para ti, es para ti, es para ti. Esa visión es para ti. Para que el no te sorprenda, para que el no te quite lo que Dios te entregó. Hame una señal que es contigo.
[Música]
¿Tú sabes a quién está sorprendiendo el A los que están dormidos.
[Música]
O sea, los que están roncando. Cuando es tiempo de velar, hay algunos que los que están dormidos.
[Música]
Por eso Jesús reprendió a Pedro y le dijo, "Pedro, no ha podido ni siquiera velar conmigo una hora. Pedro, ni una hora." Y le dijo, "Ora para que no caiga en tentación." Lo que Jesús le está diciendo, Pedro, te vaya durmiendo.
[Música]
Pedro, despiértate. Pedro, intercede.
[Música]
No es tiempo de dormir, es tiempo de velar. Usted como creyente tiene que discernir cuándo es tiempo de dormir y cuándo es tiempo de velar. Hay momentos que Dios te dice, "No duermas hoy. No duermas. No te lleves del cansancio. No te lleves del sueño. Hay momentos donde Dios te dice, vela, vela, que el enemigo te está acechando. Ve, está aquí la iglesia.
[Música]
Y hay otras veces que te levanta que a que te pongas a velar. Por eso si usted me pregunta, "Pastor, ¿a qué hora usted ora?", yo no tengo hora fija. Si usted quiere poner el reloj a tal hora, gloria a Dios por usted. Es esa es su relación de usted con Dios. Yo no tengo hora fija, al yo lo tengo desubicado.
[Música]
Porque a veces Dios me dice a las 3, levántate. Pero a veces me levanta a las 4, pero me dice, "No, otro día me levanta a las 5, pero otro día me levanta la 1, una, otro día me levanta las dos. Yo no tengo hora fija."
[Aplausos]
Eso desubica al desubica los demonios, porque él no sabe a qué hora es que tú estás en la brecha. Él no sabe a qué hora tú estás levantando vallado. Hame una señal, por favor.
[Música]
Alaba a Dios. Yo no sé usted, pero yo no tengo hora fija.
[Música]
A la hora que me diga el espíritu es que yo oro.
[Música]
Recuerdo una un testimonio que dio una sierva que estaba acostada y Dios la levantó. levántate. Como era una mujer de oración y de visión, ella sintió que era Dios que la estaba levantando y la levantó de madrugada y le dijo, "Levántate e intercede por tu hijo."
[Música]
Ella se levanta, se tira de rodilla y empieza a interceder. Exactamente. A esa misma hora su hijo estaba por perder la vida. Un grupo estaba tratando de quitarle la vida, pero había una mujer con visión y el que tiene visión tiene revelación.
[Aplausos]
[Música]
Cuando ella empieza a interceder, Jehová envió sus ángeles y libró a su hijo de la muerte. Cuando el cuando el hijo salió de esa situación que llega a la casa, le dijo, "Ay, mami, por poco me quitan la vida." Y ella le dijo, "¿A qué hora fue eso, mi hijo?" "A a tal hora". Dijo, "A esa hora Dios me dijo, ponte de rodilla y clama por él." Ah, no sé si me entendiste. Cuando el quiera quiera sorprenderte, te hallará de rodilla. Cuando quiera traerte el problema, Dios te lo va a revelar para que te le adelante. Alguien aquí alabe a Dios. Lo que te estoy diciendo que antes de que el enemigo vaya a tu casa, vaya a querer destruirte, Dios te lo va a revelar.
[Música]
Pastor, deme otro ejemplo bíblico. La Biblia dice que el ángel del Señor fue donde José y le dijo, "Levántate, coge al niño y a su madre y vete Egipto."
[Música]
José era un hombre de visión. No dijo Jehová, "¿Y qué está pasando? ¿Y por qué?" No, no. usted obedezca. Coja al niño y a su madre y vete a Egipto. José coge al niño, coge a la madre y se ve Egipto. Cuando el vino a llegar, ya Jesús estaba en Egipto con su madre. Alaba a Dios. Alguien alabe a Dios. Cuando los guardias quisieron llegar donde José para quitarle la vida al niño, ya José tenía a María y al niño en Egipto.
[Música]
Eso hace la visión. Cuando tú tienes visión, el enemigo no te sorprende. Ay, Dios mío. ¿Dónde está lo que me están entendiendo? Porque es que Dios te lo revela. Óyeme, Dios te lo revela. Y y usted me diría, "Pastor, pero eso era allá en los tiempos bíblicos." No,
[Música]
Dios todavía sigue revelando a los que están conectados y los que están conectados tienen visión y los que están conectados pueden ver el futuro. Alaba la gloria de Dios. Los que están conectados ven el futuro de lo que va a suceder. Un día voy yo manejando y escucho la voz de Dios en el vehículo que me dice, "Ata y reprende, espíritu de accidente." Cuando escuché eso, me pongo en comunión en el vehículo, empiezo a interceder, empiezo a atar al a los demonios, a los espíritus de accidente y exactamente, hermano, no había recorrido 2 o 3 km cuando se me atravesó uno que por poco me desbarata, dije, "Gracias, Jehová porque ya tú me lo habías revelado." Alaba la gloria de Dios. Antes de que pasara, Dios me vio, me mostró el espíritu que me iba a traer ese problema. Dios, te estoy hablando a ti. Te estoy hablando a ti ahora.
[Música]
Diga conmigo, visión. Ay, por más fuerza, más fuerza. Visión. Visión. Necesitamos visión.
[Música]
Pero con en el tiempo de ley dice, "Y no había visión con frecuencia.
[Música]
Yo me niego a eso. ¿Quién más se niega? De hecho, yo estoy orando para que Dios me dé más visión. ¿Quién más? ¿Quién más? ¿Quién más? Si yo oro a Dios para que se te abran los ojos. Yo oro a Dios para que se te abra el entendimiento. Yo oro a Dios para que los ojos del Espíritu se te abran.
[Música]
No había visión. con frecuencia. ¿Cómo? ¿Cómo va a haber visión si el que está ahí al frente está desconectado?
[Música]
Punto número tres dice, "Y los ojos de Lí comenzaron a oscurecerse de modo que no podía ver. Dos, dos oscuridad tenía ahora dos cegueras. Así hay creyentes que no ven ni en el espíritu ni físicamente. Alaba a Dios. Así hay gente que están ciegos como Bartimeo. Alaba la gloria de Dios. El enemigo le está robando frente a sus ojos y él diciéndole, "Pase usted, alaba la gloria de Dios." Porque no está identificando que el enemigo que se le está robando las cosas. Alaba a Dios. Y los ojos de Elí comenzaron a oscurecerse de modo que no podía ver. No solo había perdido la visión espiritual, sino que había perdido la visión física. Elí, si quién me habla, ¿quién es? Alaba la gloria, hermano. Hermano, míreme, míreme. Cuando tú tienes visión, esto es tan poderoso que aunque tú estés ciego físicamente, pero Dios, aún con tu ceguera, Dios te sigue revelando. Si no, pregúntele al profeta que Jehová le dijo aía. Eh, dice que por la vejella no veía, pero tenía visión. Te lo voy a decir. Te lo voy a decir. Atiéndeme. El profeta por la vejez ya no veía, pero tenía visión. Todavía estaba conectado con su vejez. En su vejez todavía escuchaba a Dios. Todavía Dios le revelaba y le dijo, "Aía para acá viene la mujer de Jeroboán.
[Música]
Cuando llegue le dirá así, así, así, así, así. La Biblia dice que nada más escuchó su paso porque él tenía los ojos malos, pero los oídos los tenía buenos. Alaba la gloria de Dios. Tal vez no te funcionen los ojos, pero si tiene visión, escuchará al cuando venga.
[Música]
Dice que oyendo sus pasos ella le dijo, "Entra, mujer de Jeroboán, que a ti te estoy esperando." Alguien alabe a Dios. Le faltaba la visión física, pero tenía la conexión divina. Le faltaba la visión física, pero tenía la visión espiritual. ¿Está entendiendo? Esto me enseña a mí que cuando tú estás conectado, el no te sorprende. Aplaude a Dios ahora. Aplaude. ¿Alguien puede dar gloria a Dios? Y punto número cuatro, la lámpara de Dios estaba apagando. Wow. Gloria. Pero yo sé que Dios tiene control de todo lo que pasa. Amén. ¿Quién cree eso? Amén. Sí. Dios tiene control de todo, hermano. De de lo más sencillo, óigame, de lo más insignificante que usted crea una cosa, Dios tiene control de eso. ¿Quién quién cree eso? Sí, sí. Óigame, Dios tiene el control de todo. Jesús dijo, "Aún los cabellos de vuestras cabezas están todos contados." Usted sabe lo que él está diciendo. Dios tiene el control de todo lo que te sucede. Oiga, oiga, oiga. Yo nunca me he interesado de saber cuánto pelo tengo. Sin embargo, el Señor me dice, "El pelo que tú tienes, yo lo tengo contado." Alaba la gloria de Dios. Lo que te estoy diciendo es que Dios tiene el control de todo. Está aquí la iglesia. Dios tiene el control de todo. El Señor sabía que la lámpara se estaba apagando, pero dice, "Antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel." Esto me indica a mí que antes de que el problema llegue, Jehová levantará a alguien. Sí, sí, sí, sí. Antes de que un líder muera, Dios levantará a otro para que le pase la antorcha. Ay, Dios mío. ¿Dónde están los que alaban a Dios por eso? Sí, sí, sí, sí. Un profeta no muere sin que Dios levante el otro. Un profeta no termina hasta que no se levante el otro. La lámpara de Dios no se puede apagar.
[Música]
Por eso dice aquí que antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel. Lo que yo puedo ver aquí es que hay un ministerio que está muriendo, pero hay un ministerio que está surgiendo. Alaba, alaba, alaba. Aplaude a Dios. Alguien da gloria a Dios.
[Música]
donde no había visión, donde no había palabra, había un jovencito llamado Samuel con un hambre de Dios. ¿Quiénes están hambrientos también? Óigame, un jovencito que prefería estar en la casa de Dios que estar en la discoteca bailando. Un jovencito que prefería estar en la casa de Dios, que está ya usted sabe los teteo de este mundo.
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La Biblia dice que dormía allí en el templo y me llama la atención que dice que estaba cerca del arca como diciendo, "Estoy aquí, papá." Ya tú sabes, nada más estoy esperando que tú me des la señal. Alaba la gloria de Dios. Hay que estar cerca del arca. ¿Quién me dice amén, pastor? Si, si. No te alejes, no te alejes. Los que se alejan son los que se pierden. Nosotros somos llamados a estar cerca del arca. ¿Qué representa el arca? La presencia. ¿Qué representa el arca? Donde Dios se mueve, donde Dios habla, donde Dios habita. La Biblia me dice, "Y Samuel estaba cerca del alca. Samuel estaba durmiendo en el templo donde estaba el arca. Capítulo 3, verso 3 de Primera de Samuel. Samuel estaba cerca del arca. Me llama esto la atención que Samuel estaba en el lugar correcto, en el momento correcto. Y la Biblia llama, "Y el joven Samuel, no sé qué edad tenía." La Biblia no lo dice, pero cuando la Biblia dice que el joven, eso me da a entender que era de jovencito que empezó a buscar a Dios, un hambre. una pasión por él. Samuel tenía hambre de Jehová. Samuel tenía sed de Dios. Dormía en el templo sirviendo a Jehová y sirviendo a su líder. Aleluya. Hasta el día indicado que Jehová lo llamó
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y le dijo, "Samuel, Samuel, usted se sabe la historia, ¿no? Verdad, que cogía para donde Elí, pero él lo hacía porque todavía no conocía la voz de Dios. Jehová lo llamó ahí desde el arca y él cogía pan deí. Y esto ocurrió tres veces, pero a la segunda Elí le dijo, "Cuando la voz vuelva a llamarte, dile, habla a Jehová, porque tu siervo oye." ¿Alguien dice amén a eso? Diga eso conmigo. Habla a Jehová más fuerte. Habla a Jehová, Jehová, porque tu siervo siervo oye.
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Yo oro a Dios para que tú oiga cuando te hable. Elí parece que él conocía la voz de Dios porque él le dijo a Samuel, "Yo sé quién es que te está llamando. Ya no me está hablando a mí, pero te quiere hablar a ti. Cuando te vuelva a hablar, dile, habla a Jehová. Porque tu siervo oye. Y cuando Samuel hizo eso, dice que Jehová habló con él y le reveló lo que quería hacer con Elí y con su ministerio. Alaba a Dios. Así que ya para terminar quiero decirte esto. No podemos dejar que la lámpara de Dios se apague. ¿Quién más me dice amén? Am yo yo hago un compromiso hoy y te y te uno a ese compromiso
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para que todos trabajemos para que la lámpara de Dios no se apague. ¿Quién dice amén, pastor? Si no vamos a permitir que la lámpara de Dios se apague. Y repito, la lámpara representa la palabra, representa el fuego del Espíritu Santo, representa la presencia de Dios. La lámpara tiene que mantenerse encendida. Elí era el responsable de que la lámpara no se apagara. La lámpara debía de encenderse por la tarde y durar hasta la mañana del próximo día, porque Jehová había dicho que no podía haber oscuridad donde estaba su presencia. Lo que te estoy diciendo, si la presencia de Dios está en tu vida, en ti no puede haber oscuridad.
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Aplaude a Dios. Ahora dije que si la presencia de Dios está en tu vida, en ti no puede haber oscuridad. Oh, gloria a Dios. No vamos a dejar que la lámpara de Dios se apague. Y me atrevo a profetizar que a alguien Dios va a levantar aquí para que encienda la lámpara. Si te lo voy a decir de nuevo, a alguien Dios va a levantar aquí para que encienda la lámpara. Tal vez la lámpara que Dios quiere que tú enciendas sea la lámpara de tu casa, la lámpara de tu familia, la lámpara de tu matrimonio, la lámpara de tus hijos. Está aquí la iglesia. Enciende la lámpara. Dios te está diciendo, enciende la lámpara en tu casa. Enciéndela. Si otro no la está encendiendo. Dios te dice, levántate y enciende la lámpara. Elí era el responsable, pero Dios levantó a Samuel. Cuando se está muriendo un Elí, hay un Samuel que se estará levantando. Y oro a Dios para que ese Samuel sea tú en este tiempo. Está aquí. Aplaude a Dios. Aleluya.
[Aplausos]
Oro a Dios para que la lámpara no se apague.
[Música] ¿Quién dice amén, pastor? Amén. Y oro a Dios para que tú seas esa lámpara encendida. Que donde quiera que tú vayas alumbres, que esa lámpara que eres tú, donde quiera que tú vayas, pueda alumbrar a otro.
Hermano, yo me he propuesto que la lámpara de Dios no se va a apagar en mi vida. Es lamentable, pero hay muchos que se están apagando. Hay muchos que no le queda fuego ni le queda aceite. Y están como las cinco vírgenes pidiendo aceite. ¿Se te fue el gozo? Sí. Te lo voy a decir ya para orar. que hay creyentes que están como las cinco vírgenes insensatas pidiendo aceite. Pero te voy a decir algo, las prudentes le dijeron, "Vayan y compren."
[Música] Porque este aceite que yo tengo nada más da para mí solo.
[Música] Ay, pero sonríe. Tal vez no te des de mi aceite, pero sí te voy a mostrar dónde están vendiendo para que compres. Alaba a Dios. Las cinco prudentes le dijeron al insensata, "Lo siento mucho. I'm sorry. No te puedo dar mi aceite. No, no, no, no, no. Vaya a ser que a mí también me falte. Ve y compra." Alaba la gloria de Dios. Como diciendo, ve y paga el precio. Alaba la gloria de Dios. Sí, sí. Lo que te estoy diciendo es que vuelva a buscar a Dios. Vuelve a ponerte de rodilla. Vuelve a ponerte en la brecha. Vete y compra. Pague el precio lo que le está diciendo, porque hay gente que quiere aceite gratis. Así si es bueno. Pastor, póngame la mano, póngame la mano, póngame la mano ahí. Eh, transfiera, transfiera, dones, transfiera. Ajá. Y tú estás orando, tú estás buscando a Dios, tú te estás consagrando. Alaba. Así si es fácil, pastor. Póngame la mano aquí, aquí, aquí. Transfiérame, transfiérame.
[Música] Escúcheme ya para orar. Hermano, yo creo en la transferencia. ¿Cuántos creen en la transferencia? Sí. La Biblia dice que Moisés puso las manos sobre Josué y le transfirió. Amén. La Biblia dice que Pablo puso la mano sobre Timoteo y le transfirió. Hay varios ejemplos. La Biblia dice que Pedro dijo, "No tengo plata ni oro." Le puso la mano y le transfirió. Yo creo en la transferencia, pero la transferencia que se te hace es porque ya tú tienes un depósito ganado.
[Música] Cuando Dios te transfiere algo es porque ya tú lo peleaste tú. Amén. Y Dios lo que usa es a alguien para darte lo que ya tú te ganaste, lo que ya tú pagaste el precio. Porque hay una de vago que no oran, que no ayunan, que no buscan a Dios y después vienen con sencillez de corazón. Pastor, póngame la mano aquí. Evangelista, póngame la mano. Transfiérame. Profeta, ponme la mano ahí. Dame de eso.
[Música] Eh, así es fácil. Un hombre que no está orando, que no está buscando a Dios, que no se está consagrando, si transfiéreme ahí, ponme la mano. Les voy a decir algo. Dios no está ungiendo vago, hermano. Ay, Dios, que es lo que Dios me está revelando, que Dios no está ungiendo vago. que no no pagan precio, que no buscan a Dios, que no se esfuerzan. Cuando el Señor llamó a Pedro, lo halló trabajando a Felipe y a Jacobo lo halló trabajando. Cuando el Señor llamó a Eliseo, lo halló cómo descansando, trabajando. Está varando las yuntas de bueyes.
[Música] Esto me enseña que Dios no está ungiendo vagos. Ay, Dios mío. Ay, Señor. Se le está yendo el gozo a alguno. Ay, santo. ¿Dónde están los que quieren trabajar? Los que quieren trabajar. Levántame la mano si tú no eres vago, porque entonces tú calificas ahora. Alaba la gloria de Dios. Ponte de pie ahora. Ponte de pie.
[Música] Tú sabes como el Señor llamó a Mateo. Estaba la mesa de los tributos a Leví. dice que estaba cobrando, ahí estaba la mesa trabajando y Jesús le dijo, "Sígueme." Cada uno de los apóstoles que él llamó, analícelo, estaba trabajando. No hayó vago, porque Dios no te va a ungir para que tú te sientes. Ay, se te fue el gozo. Ahí sí, yo tengo la unción. Ajá. ¿Y qué va a hacer con ella? Oh, ya disfrutarla. No, Dios no unge vago. La unción es para que tú salgas. Ah, se fueron los amén. La unción es para que tú salgas a trabajar, a orar por los endemoniados, a orar por los enfermos. La unción es para que tú busques los perdidos, le prediqu a los perdidos, ¿sí o no? ¿Para qué te van a dar la unción si tú no quieres evangelizar? Si tú no quieres orar por nadie, ¿para qué te van a dar la unción si a ti te da igual ver una gente atada como no verla? ¿Para qué la quiere la unción?
[Música] Jesús mismo dijo, "El Espíritu de Dios está sobre mí, por cuanto me ha ungido." Pero oiga lo que dice, me ha enviado. Ese enviado eh me mandó a trabajar. Amén.
[Música] La unción que Jesús tenía la impartió afuera, sanando enfermos, libertando endemoniados, buscando las almas, resolviéndole problema a la gente. Pero hay ahora hay algunos ungidos que son vagos, hermano. Te lo voy a decir aunque te se te vaya el gozo. ¿Dónde están los que alaban a Dios? todavía. ¿Cuántos reciben esta palabra? Usted me excusa, hermano, pero hay que corregir algunos que yo he tenido que decirle, "Varón, ponte a trabajar." Sí, ponte a trabajar porque si la agenda no se te abre es que Dios no te está llamando a tiempo completo. Lo que Dios está llamando a tiempo completo son gente que tienen tanto trabajo que no dan abasto. Pero gente a tiempo di que completo y tú le buscas la agenda una al mes.
[Música] Ten misericordia, Jehová. Ay, cuánta gente seria. Levante la mano. Yo espero que usted no esté diciendo, "Pastor, es a mí que me está hablando." Si te está hablando, pues entonces búscate un trabajo.
[Música] ¿Quién me apoya? ¿Quién me respalda?
[Música] Yo voy a orar para que Dios te levante como un Samuel en este tiempo. Esa es la oración que voy a hacer. Voy a orar para que Dios te levante como un Samuel en este tiempo. Para que tú mantengas la lámpara de Dios encendida, para que no deje que esa lámpara se apague en tu vida. Levanta las manos y da gracias a Dios. Dale gracias. Dale gracias por la lámpara que ha puesto en ti. Dale gracias por el fuego que ha puesto en ti. Dale gracias por el aceite que ha puesto en ti. Vamos. Quiero que alguien empiece a darle gracias. Y no sé cuál es tu condición. Si el aceite se te está apagando, sé sincero. Dile, "Dios, Dios, me estoy apagando." Sé sincero siente que el fuego se te está apagando. Sé sincero, dile, Dios, Dios, me estoy apagando. Si se te está acabando el aceite, dile, Dios, renuévame el aceite. Si tú sabes que tu lámpara está casi apagada en esta hora, clama a Dios. Clama, clama, clama, clama, clama, que la Biblia dice, "Clama a mí, que yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces." Oh, voy a hacer algo mejor. Yo quiero que te tomes de la mano del que está al lado, por favor. Agarra uno, agarra uno. Levántale la mano al cielo. Vamos, levántale la mano al cielo y quiero que empiece a orar por él. Empieza a orar por él para que su lámpara se encienda. Empieza a orar por él para que Dios renueve su aceite. Empieza a orar por él para que si le falta aceite, Dios, Dios, oh Dios, ponga aceite fresco. Oh, pon aceite en mi lámpara, Señor. Pon aceite de tu espíritu para poder proclamarte. Tú te sabes esa canción. ¿Dónde está Perla? Ven acá. Llena hoy mi lámpara, Señor. Sigue clamando, hermano. Sigue clamando. Sigue clamando. Sigue clamando. Quiero un minuto de intersión. Padre, en el nombre de Jesús, oramos por nuestros hermanos. Oramos para que la lámpara no se apague. Oramos para que el aceite sea restaurado. Oramos para que el aceite sea llenado. Que tú le llenes de aceite hoy. Que tú le llenes de aceite todo aquel que vino, Señor, con el fuego casi apagado. Enciéndelo, enciéndelo, enciéndelo, Señor. Llena miara, Señor, con aceite de tu espíritu. Un minuto más. Yo iré a proclamarte un minuto más. Un testigo ser de Jesús. Llena hoy mi lámpara, Señor, con aceite de tu espíritu para poder proclamarte y testigo yo seré. Jesús, llena hoy mi lámpara. Señor, pon aceite de tu espíritu para poder proclamarte y testigo de Jesús. Llena hoy mi lámpara, Señor, mi aceite de tu espíritu mi lámpara para poder proclamarte y testigo ser de Jesús. Quiero más de tu aceite fresco. Tú me das, tú me das de tu poder perro caer. Anhelo yo hasta que el mundo te haga a ti, su Señor. Quiero más de tu aceite fresco. Tú me das, tú me das de tu poder. Verlo caer. Anhelo yo hasta que el mundo te haga a ti, tu señor. Quiero más de tu aceite tu pedazo. Tú poderes verlo caer hasta que el mundo te haga a ti. Llena hoy mi lámpara, Señor, con aceite de tu espíritu para poder proclamarte y testigo yo seré. Jesús, llena hoy mi lámpara, Señor, con aceite de tu espíritu para poder proclamarte y testigo yo seré. Quiero más de tu aceite. Respondo. Tú me das tu me da tu poder. Verlo caer anhelo yo. Hasta que el montón te haga a ti su Señor. Quiero más de tu aceite. Tú me das tú me da tus manos a tus manos el mundo. Quiero hacer aceit de tu aceite. Avívame. Avívame, Señor. Avívanos. Señor, el que se te apagando, enciéndelo hasta que el mundo se quiero más tú hacer. Tú me das, tú me das de tu poder. Verlo caer anhelo yo hasta que el mundo te otra vez. Otra vez quiero más de tu aceite fresco. Tú me das, tú me da tu poder verlo caer. Anhelo yo hasta que el mund ti su Señor. Dele gracias. Algún agradecido de gracia para poder cierre sus ojos un minuto y termino. Levante sus manos al cielo. Padre, mira aquellos que tú sabes que necesitan aceite. Padre, mira aquellos que saben que ya no sienten el fuego como antes, que la lámpara se ha estado apagando. Señor, tú sabes quiénes son, que ya no sienten ese fuego, que ya no sienten esa unción, que sienten que su vida se ha estado apagando. Todavía hay esperanza. Dios, todavía hay esperanza. Levántalo como levantaste a Samuel, que antes de que la lámpara se apagara, lo llamaste. Hoy Dios te está llamando. Hoy Dios te está diciendo, "Levántate." Hoy Dios te está diciendo, "Levántate y enciende el fuego." Hoy Dios te está diciendo, "Levántate y échale aceite a tu lámpara. Échale aceite a tu vida." Hoy Dios te está diciendo, "No te dejes apagar." Hoy Dios te está diciendo, "Vuelve a la intimidad." Hoy Dios te está diciendo, "Vuelve al secreto." Hoy Dios te está diciendo, "Vuelve a la oración." Hoy Dios te está diciendo, "Vuelve a la intimidad. Vuelve a la búsqueda, vuelve a la pasión que tenía, vuelve otra vez al primer amor. Dios te está diciendo, no te dejes apagar. No te dejes apagar. El propósito del es que te apagues. El propósito del enemigo es que pierda la unción. El propósito del enemigo es que pierdas el aceite, es que se te acabes el aceite. Pero Dios te está diciendo, "Levántate, levántate, levántate." Alguien puede decir, "Me levanto, me levanto, me levanto." ¿Alguien puede declarar eso, "Me levanto, me levanto, me levanto." Alguien puede decir, "Me levanto." Alguien puede decir, "Me levanto." Alguien puede decir, "Me levanto. Me levanto. Me levanto. Me levanto, me levanto, me levanto. ¿Alguien puede decir me levanto, vuelve, vuelve, vuelve a arder, vuelve a arder. Vuelve a arder, vuelve a arder. Vuelve al No vas a salir igual hoy. No vas a salir igual hoy. El poder del Espíritu Santo está sobre ti. La unción del Espíritu Santo hoy te levanta. Hoy te levanta. Hoy te levanta. Recibe aceite. Recibe aceite. Recibe aceite fresco. Tu espíritu. Levante sus manos y diga, "Señor, hoy me levanto." ¿Quién se atreve a decir eso? Hoy me levanto. Levante las manos y diga, "Hoy me levanto." Vamos, confiese eso ya para terminar. diga, "Hoy me levanto." Mire a alguien y dígale, "Levántate. Tú eres el Samuel que Dios está esperando que se levante." Mire a alguien y dígale, "Levántate." Dale un aplauso a Dios. Levántate. Cierro. Cierro. Si hay alguien que no conoce a Jesús, quiero orar por ti. Abro el altar para orar por salvación. Abro el altar. Abrace al que está a su lado. Dios me le bendiga. Abrace al que está al lado. Espero verle mañana en el matutino. Los que puedan venir al matutino. Que Dios me le bendiga, que Dios me le guarde, que Dios me le prospere, que la gracia y el favor de Dios te cubra. Salude, salude, salude. Y adoraré al Señor que reina. Yeah.