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¿Quién Fue El Que Llegó A Jericó? || Pastor General David Gutierrez

Iglesia JRS1:07:10

Transcription

Y lo digo con profunda honestidad, le digo, "Cuando lleguemos al cielo, la corona más grande dásela a ellos, porque he llegado a tantos lugares en el mundo, dentro de Estados Unidos, fuera, y siempre me he encontrado con personas diciéndome, "Mi vida se restauró. Yo, mi familia, mis hijos, mi esposa, hogares restaurados, personas que estaban apartadas volvieron al Señor."

Y yo siempre he meditado, la gente me ve a mí porque estoy aquí al frente, pero no los ve a ellos porque están detrás [música] de las cámaras. Así es. Aleluya. Y siempre le he dicho a mi hijo y a todo el equipo de siervos de Dios que trabajan con ellos, que ellos no tienen ni la menor idea de cómo Dios los está usando para estos últimos días. Aleluya. Amén.

Porque a través de ellos, Dios está cumpliendo una de las profecías que nos acelera a la venida de Jesucristo. La Biblia dice, "Y cuando este evangelio sea predicado en todo el mundo, entonces vendrá el fin." [aplausos] Y si estos muchachos de Dios no estuvieran haciendo ese trabajo, imagínese, solo me escucharían el grupito que está acá, pero detrás de esas cámaras hay miles y miles y miles de personas que lo van a oír hoy, lo van a oír mañana, lo van a oír.

Y hay otros que toman los mensajes, los ponen en radio, televisión, en distintos canales. Incluso un hermanito me decía, un hermano de nuestra iglesia, un diácono, me decía, "Pastor, hay un hermano que usa su mensaje, no lo pone a usted, pero pone una lanchita y ahí pone, Cristo viene." Yo prediqué un mensaje y que y tomaron la voz, prepárate, Cristo viene y suena y suena y suena y lo que aparece es una lanchita, ¿verdad? Entonces me dice, "Y lo han visto millones, pastor."

Yo le digo gracias a Dios por esa gente que se deja usar por Dios para llevar este bendito evangelio al mundo entero. [aplausos] Y gracias a esta familia pastoral por ese por dejarse usar por Dios. Porque yo le voy a decir que lo que ellos acaban de hacer en mi hijo posiblemente lo marque por el resto de su vida porque es primera vez. Y por sí mi hijo sacó muchas cosas igual a su papá. Aunque ustedes me ven predicando aquí, yo soy muy tímido. Yo no soy de de que me gusta. Yo predico porque me llamaron a predicar, a Dios, pero soy muy tímido y mi hijo sacó eso. Mi hijo, siempre usted lo va a ver apartado hacia un lado. Nunca es de Incluso yo a los hermanos de la iglesia le decía, cuando lo miren haciendo algo que no esté bien, pueden corregirlo, porque yo lo conozco. Sé que no le va a faltar el respeto. Sé que no va a devolver una mala palabra eh, de ninguna manera, porque en cierta forma mi padre me lo heredó a mí y pues parece que mi hijo salió también con esa herencia, ¿verdad? Eh, gloria a Dios.

Gracias, iglesia de Jesucristo, por estar aquí. También esta noche nos vamos a gozar. Am, ya nos estamos gozando, por supuesto. [aplausos] [aplausos] Gloria a Dios. Sea bendito el nombre del Señor. ¿Cuántos vinieron con hambre de Dios? Dios bendiga mi amada esposa. Está conectadita ya. Ya van entrando en la madrugada, pero está conectada. Ahí nos está viendo. Que Dios bendiga a mi amada esposa, mi padre y a todos los hermanos que nos estén viendo allá en la iglesia central en Nueva York, donde me honro, digo iglesia central, pero me refiero a donde estoy pastoreando, ¿verdad? Por la gracia de Dios. Eh, un saludo para todos ellos y creo que aquí hay amigos hoy. Esta es su gran noche. [aplausos] Aleluya. [aplausos]

Tenga la amabilidad de ponerse de pie en reverencia a esta bendita y gloriosa palabra. Y abra su Biblia en el evangelio de Marcos, capítulo 10, del verso 46 al 52. Aleluya. Alabado sea Jesucristo. Lo repito una vez más. El evangelio de Marcos, capítulo 10, versículo 46 al 52. Aleluya. Y leemos esta sagrada palabra. Aleluya. Honrando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Entonces vinieron a Jericó y al salir de Jericó, él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado al camino mendigando y oyendo que era Jesús Nazareno, comenzó a dar voces y a decir, "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí." Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más, hijo de David, ten misericordia de mí. Entonces Jesús deteniéndose mandó a llamarle y llamaron al ciego diciéndole, "Ten confianza. levántate, te llama." Él entonces, arrojando su capa, [risas] se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo, "¿Qué quieres que te haga?" Y el ciego le dijo, "Maestro, que recobre la vista." Gloria a Dios. Y Jesús le [música] dijo, "Vete, tu fe te ha salvado." Y enseguida recobró la vista y seguía a Jesús en el camino.

Padre, gracias. Esta es tu palabra. He leído tu palabra. Tu palabra es vida. Tu palabra es poder. Tu palabra limpia, santifica, háblanos de acuerdo a nuestra necesidad. Háblanos en esas áreas de nuestra vida que necesitamos oír la voz de Dios. Háblanos. Aquí hay almas que te necesitan. Aquí hay vidas que han venido con necesidad, con problemas, con cargas, con enfermedades. Ten misericordia de nosotros, ten misericordia de nosotros. Gracias. Aleluya. Tome su lugar y adoreelu. Aleluya. [aplausos]

Esta noche quiero hablar bajo el tema, ¿quién fue el que llegó a Jericó? Quiero hablarte de él, de ese que llegó a Jericó. Déjame decirte un poquito acerca de él. La Biblia dice que llegó al estanque de Betesta y había un paralítico con 38 años de estar postado. [grito] Y cuando él llegó, le dijo, "Levántate, toma tu lecho y anda." Aleluya. Luego llegó [grito] a Gadara y había un hombre viviendo en los sepulcros atado por [grito] legiones de demonios. Y cuando llegó Jesús, los demonios lo inmediatamente se dieron cuenta que era él y le dijeron, "¿Qué tienes con nosotros, Jesús de Nazaret?" Aleluya. Y le ordenó a los demonios que salieran y aquel hombre quedó libre del poder satánico. Gloria a Dios. [música] [aplausos] Aleluya. [ovación]

Luego llegó al pozo de Jacob y encontró una mujer samaritana sacando agua. Y él le dijo a aquella mujer, "Si tú supieras quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él y él te daría agua viva." Aleluya. Alabado sea Jesús. Juan capítulo 9. Dice la Biblia que Jesús sanó a un ciego de nacimiento. Escúchelo. Y la gente le empezó a preguntar porque la gente decía, "¿No es este aquel ciego?" Y todos decían, "Él es." Otros pensaban que se parecía, pero decían, "Él es." Pregúntenle, ¿quién te sanó? Y él le dijo, "Uno que se llama Jesús." Aleluya. [aplausos]

De [grito] ese vengo hoy a predicar. ¿Cuántos lo adoran en esta noche? [ovación] ¿Cuántos lo adoran en esta [grito] hora? [ovación] de uno que se llama Jesús. Le dijo, "Lo único que sé", le dijo, "es que escupió en tierra, hizo lodo y me puso lodo en los ojos y me dijo, "Ve y lávate en el estanque de Betesca." Y yo fui y me lavé y ahora veo le dijo, "Eso es lo único que yo sé." Y andaban los escribas y los fariseos detrás de él queriendo averiguar quién era. [carraspeo] Se le acercaron al ciego y le dijeron, "Nosotros sabemos que ese hombre es pecador." Y el cieguito le dijo, "Si es pecador, yo no lo sé. Lo único que yo sé es que yo era ciego, pero ahora veo, [ovación] ahora [grito] veo. Yo lo único que sé es que yo era esclavo del pecado, es que yo estaba atado por el pero lo que yo sé es que Cristo me libertó, que rompió las cadenas y ahora somos [grito] libres. ¿Cuántos lo adoran? [ovación] ¿Cuántos son libres de los que están aquí hoy? Los que están a través de radio, televisión. [grito] ¿Cuántos pueden levantar la mano y decir también, "Yo soy libre por el poder de Dios?" Aleluya. Mi alma te alaba. Wow. Y aquellos insistían, ese hombre es pecador. Y él le dijo, "¿No será que ustedes también se quieren convertir? ¡Aleluya! [grito]

Hoy quiero hablarte un poco. ¿Quién fue el que entró en en Jericó? Gloria a Dios. Porque yo te voy a decir algo, hermano. Donde llega Cristo, todo cambia. Donde llega Cristo se cambia la atmósfera. Cambia la ciudad, cambia la gente, cambian los borrachos, cambian los drogadictos, cambian los delincuentes, cambian las familias desintegrada. Donde llega Cristo se arregla todo para la gloria de Dios. Mire, la solución para este mundo no está en los políticos, no está en la Casa Blanca, está en Cristo. Oh, gloria.

Quiero hablarte un poco más de él. Apocalipsis capítulo 1 dice Juan, escúchelo. Es que quiero explicarte quién fue el que entró a Jericó. Quiero que usted entienda que este no es cualquier personaje. Ese no era un predicador cualquiera. Ese hombre, ese ser bendito, aleluya, es el que predicó el mensaje más poderoso que jamás se haya predicado. Bendito sea Dios. llegó a Capernaú y luego se fue al monte de las bienaventuranzas y se predicó el sermón más inspirado que jamás, jamás predicador alguno en esta tierra lo haya predicado, que es es es dicho en en la Biblia se le conoce como el sermón del monte. Gloria a Dios. Y empezó con aquellas palabras bellas que dijo, "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Alábalo, que él vive. Gloria a Dios. Y yo te voy a decir en esta hora, yo te estoy hablando, aleluya, de quién fue el que entró a Jericó, porque te vamos a hablar del Cristo de la gloria. Aleluya. [ovación] [aplausos]

Escúchame. ¿Quién fue el que fue a Jericó? Apocalipsis capítulo capítulo 1 verso 17 dice Juan, "Cuando le vi caí como muerto a sus pies y él puso su diestra sobre mí diciéndome, no temas, yo soy el primero. Y el último, aleluya, no es Mahoma, no es Budas, no es el papa, no es el pastor, es Jesús. [ovación] Es el primero, es el último. No hay nadie antes de él, ni hay otro después de él. ¿Cuántos lo adoran en esta hora? es digno de ser alabado en esta bendita noche. Aleluya.

Porque no vengo a decirte solamente que entró a Jericó, ha entrado [grito] a esta ciudad en esta noche, está aquí con nosotros. Yo lo siento. Yo sé que usted también lo siente. y le dijo, "Y el que vivo y estuve muerto, pero está vivo. A Budas lo enterraron y no salió más. A Mahoma lo enterraron y no salió más. A Confucio lo enterraron y no salió más. Pero el Cristo de la iglesia está vivo. [ovación] [grito] Está vivo. Adóralo [grito] porque está vivo. Al tercer día resucitó. La muerte no lo pudo detener. El sepulcro no lo pudo detener. El no lo pudo detener. Los demonios no lo pudieron detener. Está aquí en esta noche. Está en medio de nosotros. Se pasea en medio de los siete candeleros de oro. [grito] [ovación][aplausos] El que vivo y estuve muerto, mas aquí que vivo por los siglos de los siglos. Sí. Amén.

¿Y por qué está triste usted? como si Jesucristo estuviera muerto. ¿Por qué está marcado? ¿Por qué ha perdido la fe? ¿Por qué piensa que está solo, sola? Aleluya. ¿Sabes algo? Cuando más lo necesitamos, él está ahí. [ovación] Aleluya. Alabado Dios. Esta noche ha venido para secar las lágrimas de muchos de ustedes. Aleluya. Oh, para sanar heridas, heridas emocionales, heridas espirituales, decaimiento espiritual. Bendito sea el nombre de Dios. Porque te voy a decir algo, él conoce la necesidad de todos los que estamos aquí en esta bendita hora. Él conoce tus lágrimas, él conoce tu dolor, él conoce tu intimidad, él conoce esa área que no conoce nadie, que a veces te ven riendo por fuera, pero estás llorando por dentro, pero aquí está el Cristo de la gloria. Bendito sea Dios. El que no está muerto, el que vive por los siglos de los siglos. Amén. [grito] [ovación] Aleluya. [aplausos]

Y le dijo, le dijo a Juan, "Y tengo las llaves." Aleluya. Las llaves no las tiene el las tiene Jesús. Tiene las llaves de la muerte y del aves. Así es que usted no se muere cuando le dé la gana al Se va a morir hasta que Dios diga, adóralo, que él vive. [ovación] [aplausos] Las llaves [grito] las tiene él. [aplausos] ¿Cuántos lo van entendiendo? Ya va entendiendo quién es el que entró a Jericó. Te estoy hablando de él. Gloria a Dios.

Para que entienda quién fue el que entró a Jericó. El que entró a Jericó no era cualquier persona, no era un simple predicador, no era un simple profeta, era el Rey de Reyes y Señor de Señores. Era Emmanuel, Dios con nosotros. Era el que dijo Isaías capítulo 9 versículo 6, "Porque un niño nos es nacido, aleluya, y su nombre será llamado admirable, consejero, Dios fuerte, Padre eterno, príncipe, óigalo bien, príncipe de paz. Aleluya. ¡Wow! Santo. Con solo eso que dice que tiene la llave. A mí se me van los temores, se me va el miedo, se me va la inseguridad porque mi vida no está a la deriva, está en las manos del que tiene las llaves de la muerte y deles. Oh, gloria. Mi alma te alaba, Jesús.

Capítulo 19 de Apocalipsis. Es el jinete del caballo blanco. Ay, santo. ¿Cuántos lo adoran? Te lo repito. Es el jinete del caballo blanco. Adóralo. [grito] A Juan no le contaron. Juan dice en el verso 11, entonces vi el cielo abierto y he aquí un caballo blanco y el que lo montaba se llamaba, atento a esto, se llamaba fiel y verdadero. Todos los demás son mentirosos, pero él es fiel y verdadero. Él no te va a dejar abandonado. Él no te va a traicionar. Él no te va a dejar en la batalla. Él no te va a dejar en esa prueba. Él va a estar contigo. ¿Sabes por qué? Porque él es el fiel y verdadero, el que nunca miente. Bendito Dios. Y ese Cristo está aquí en esta bendita hora porque ha venido para restaurar, ha venido para levantar a muchos que necesitan en esta hora. La mano poderosa de Dios. Aleluya. Wow.

Dice la Biblia, "Y aquí un caballo blanco y el que lo montaba se llamaba fiel y verdadero y con justicia juzga y pelea." Sus ojos eran como llama de fuego. Había en su cabeza muchas diademas y tenía un nombre escrito que ninguno conocía, sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es el verbo de Dios. Dale la gloria [grito] a él. Él es la palabra, él [grito] es el verbo. Por eso es que la palabra no se puede cambiar. Por eso es que la palabra no se puede adulterar, porque Cristo es el verbo. [ovación][aplausos]

Escúcheme, iglesia bendita de Jesucristo. amigo que me escuchan hoy. Cuando usted tuerce la palabra, cambia la palabra, usted está tratando de torcer a Cristo porque él es el verbo. Amén. Por eso es que cuando un le venga un predicador a usted queriéndole modernizar [grito] este evangelio, dígale no, porque es el verbo de Dios, [ovación] es la palabra de Dios. Esta palabra es inmutable. Esta palabra es perfecta. El salmo 19:7 dice que la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma. El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Bendito sea Dios. Dios. Aleluya.

Escuche bien. Dice la Biblia en el verso 16, "Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre, Rey de Reyes y Señor de señores." Aleluya. Dígalo. que se enoje el No hay uno más grande que él. Él está por encima de todos los reyes de la tierra. Él está por encima encima de todos los millonarios de la tierra. Él está por encima de todos los soberbios de la tierra. Él es [grito] el Rey de reyes y Señor de señores. [ovación] Santo.

¿Quién fue el que entró a Jerico? Bien, ya voy a volver allá, pero antes déjeme llegar a Hechos capítulo 9. Aleluya. Se le cruzó en el camino a un hombre llamado Saulo. y vino al sumo sacerdote y le pidió cartas para la sinagoga de Damasco, a fin de que se hallase alguno, algunos hombres o mujeres de este camino, los trajese presos a Jerusalén. Aleluya. Hasta ahí a Saulo las cosas le iban saliendo bien y dice la Biblia, más yendo por el camino aconteció que al llegar cerca de Damasco [resoplido] repentinamente, sin aviso, sin llamadas telefónicas, sin advertencia. Gloria. Gloria a Dios. De repente le rodeó un resplandor de luz del cielo. Ay, santo. No sé que cómo fue ese momento, porque la luz de Dios no es como la luz del sol ni como la luz eléctrica. Fue una luz resplandeciente. Y ahí está Saulo con todas las cartas en la mano. Voy a perseguir esos evangélicos. Voy a acabar con ellos. Los voy a arrestar y lo voy lo voy a traer a Jerusalén. Los voy a encarcelar a todos. Los voy a callar. Voy a cerrar todas las iglesias. Ese era Saulo. Pero de repente de aquella luz y cayendo en tierra oyó una voz que decía, "Saulo, ay, Dios mío. Saulo, te tengo una pregunta. ¿Por qué me [grito] persigues?

Aquí hay unos esta noche que el Señor te quiere decir hoy. ¿Por qué lo has estado rechazando? Ya día te viene llamando, hace rato te anda buscando y tú lo sabes. Estás aquí hoy y tú le has rechazado. Cuando te hacen el llamado, dices que no lo voy a pensar. El Señor le dijo a Saulo, ¿por qué me persigues? Aquí hay algo que aprender. El que se atreve a tocar uno lavado con la sangre de Jesucristo, no está peleando con usted, está peleando con él. Usted no pelee, deje que él pelee por usted. [aplausos] Alábalo, que él vive. Alábalo. El que se mete con la iglesia se mete con Jesucristo. Gloria a Dios. Él no le dijo, "¿Por qué persigues la iglesia? ¿Por qué persigues a los cristianos de Damasco? ¿Por qué persigues los cristianos de Jerusalén?" No, él le dijo, "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Gloria a Dios. Aquel soberbio, aquel prepotente, aquel hombre sin ley, aquel hombre que se creía con mucha autoridad, con un celo religioso terrible, por primera vez doblegó su yo, su ego. ¿Sabes? Escúchame, amigo, que estás aquí, ¿sabes cuál es tu mayor problema? Tu orgullo. Por eso no te puedes acercar al Señor. Esta noche lo doblega. Aquí está Jesús. [ovación] El que entró en Jericó está [grito] aquí hoy también. Puedes adorarlo porque es real y verdadero. Puedes adorarlo porque está vivo. No está muerto, está vivo. Ay, Dios mío. Es que siento una presencia tan poderosa. Yo sé que se está paseando aquí en medio de nosotros. Yo sé que se está paseando en medio de ustedes. Gloria a Dios. Y no es porque yo lo diga, es que el Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu. Gloria a Dios. que él está en medio de su pueblo. [aplausos]

Escuche esto. Y cayendo en tierra oyó una voz que le decía, "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Él le dijo, "¿Quién eres, Señor? Pero no se quedó ahí y le dijo, "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Dura cosa te dar cosces contra el aguijón. ¡Aleluya! Aleluya. Los hombres que iban con Saulo se se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de la tierra y abriendo los ojos no veía nada a nadie. Así que le llevaron por la mano y le metieron a Damasco. En Damasco. Aleluya.

¿Sabes? Ahora volvamos a a Marco. Oh, Dios. Mire, escúcheme, hermano y amigo. Donde estaba Jesús, todos querían estar. Todos. Todos. A Jesús lo seguían multitudes. El primer versículo que leímos dice la Biblia, entonces vinieron a Jericó y al salir de Jericó, él y sus discípulos y una gran multitud, dice la Biblia, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando, pidiendo limosnas. Al, oiga lo que voy a decir. Bartimeo era ciego, pero no era sordo. Y hoy en la iglesia es al revés. Hoy la gente en la iglesia mira pero no oye. ¿Lo entendió? Amén. Dios le habla, pero no oye. Bartimeo no veía nada, pero escuchó. Y sabe qué es lo que escuchó? Un nombre que es sobre todo nombre. Alábalo que él reina. Aleluya. [aplausos]

Yo me imagino que la multitud iba hablando y entre entre la multitud algunos decían, "¿Te das cuenta lo que Jesús hizo allá allá en Gadara? ¿Te diste cuenta lo que Jesús hizo en el estanque de Betesda? ¿Te diste cuenta lo que Jesús hizo con el ciego de nacimiento? ¿Te diste cuenta? ¡Aleluya! de aquel que resucitó de entre los muertos, Lázaro. Y la gente hablaba y y Bartimeo decía, "Parece que estoy oyendo bien. Es Jesús el que está pasando por aquí." Oh, gloria a Dios. Escúcheme por favor atentamente. Y dice la Biblia en el verso 47, "Y oyendo que era Jesús, Nazareno comenzó a dar voces y a decir, Jesús, Jesús estará por allá." De Jesús o estará por allá. Hijo [grito] de David, ten misericordia [grito] de mí. [música] No veo nada, no veo, pero yo sé que estás aquí. [risas] Oí hablar [grito] que estás aquí. Aleluya. Y oí la gente que eres Jesús el que sana los enfermos, el que sana los ciegos, el que sana los cojo, el que hace el que resucita muerto, el que da vida y vida en abundancia, el que da de una agua viva, aleluya, que el que bebiere de esa agua jamás volverá a tener sed. Aleluya. Ay, yo quiero ese Jesús. Aleluya.

Aquí hay algo que a mí me impacta. Hay gente que usted tiene que rogarla. Usted tiene que hacer 1000 cosas para que ellos quieran se puedan acercar a Jesús. A Bartimeo le bastó oír su nombre. Aleluya. Aleluya. Y no se hizo suplicar. Querido amigo, hermano, si tienes necesidad, no te hagas el rogado. Corre, que este altar va a estar abierto para ti. Dele la gloria a él. [aplausos] Aleluya. [grito] Ay, llegó Jesús. Llegó Jesús. Ha llegado Jesús a este culto para la gloria de Dios. Hermano, hermanitos, él está aquí. Yo lo puedo sentir. Usted también lo puede sentir. Bendito sea el nombre del Señor. Él es real y verdadero. Él es fiel y verdadero. Él no miente. Gloria a Dios. Y él dijo, "Donde estén dos o tres congregados en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos." Y yo estoy más que seguro que ese Jesús está aquí hoy. Está aquí. Aleluya.

¿Sabe? Dicen por ahí que hay gente que no hacen ni dejan hacer. Hay gente que no traen un alma a la iglesia, pero son buenos para sacar los que están adentro. Gloria a Dios. Aleluya. Ellos no van a evangelizar allá afuera, pero si andan mal hablando mal de los que están adentro. En los tiempos de Jesús también había de esa gente. ¿Sabe qué le decí? ¿Qué hicieron esa gente? Lo reprendían. Y sabe qué más le decían? Léalo. Y no dice uno, dice muchos le reprendían para que se callase. ¿Usted sabe lo que es reprender? a una persona con necesidad, a un enfermo, a un pobre hombre, una mujer que el lo ha arrastrado en la calle y en lugar de decirle, "Venga, que aquí está el templo para restaurarlo," le dice, "Usted es la oveja negra de la familia. Usted ya no tiene solución, ni Dios puede hacer algo con usted. Ay, Señor. A Bartimeo le decían, "Cállate." Y él ciego. ¿Sabes cuál es la mejor manera para que entiendas a los demás? Ponte en los zapatos de los demás para que entiendas [música] el dolor ajeno. [aplausos] Usted no sabe cuántos de los que están aquí hoy han estado llorando en la recámara secreta. Señor, háblame. Señor, ya no puedo, ya no tengo fuerzas, ya no tengo deseos de ser cristiano, ya no tengo deseos de ir a la iglesia. mandaron a callarle. Aleluya.

Y dice la Biblia, "Pero él clamaba mucho más. Nunca permitas que nadie te quite la bendición que Dios tiene para ti. No permitas que esa prueba te deje retenido en la casa. No permitas que ese desánimo te haga apartarte de los caminos de Dios. No seas cobarde. Aquí hay un hombre que estaba ciego y trataban de callarlo, pero él gritaba aún [grito] más. Alábalo, [grito] [ovación] hijo de David, ten misericordia de mí. [aplausos] [música] Alábalo que reina. Alábalo. Grítale allá donde está. Crítale allá donde estás en esa silla. Grítale al Dios de la gloria. Dile, "Yo necesito misericordia. Yo necesito que hagas algo conmigo esta noche. Yo necesito que me restaures. Yo necesito Ya, mira, dile, dile la verdad. Dile, "Señor, yo ya no siento ganas de orar, ya no tengo deseo. Hace ratos me he vuelto adicto al celular y ya no tengo momentos de intimidad contigo." ¿Sabes qué tienes que hacer en esta noche? Grita. Hijo de David, ten misericordia de mí. [ovación] Aquí estoy. Bendito Dios.

Mire, hermano, es que yo siento, yo siento como si el Señor estuviera aquí con los brazos abiertos así, mire, esperándonos a todos, a todos, a mí, a usted, a usted, a usted que nos ve a través de las redes sociales, usted que está a través de la radio, está con los brazos abiertos. Así, así. Ven, ven, ven, ven que yo te voy a quitar esa carga. Ven, que yo te voy a sanar esa enfermedad. Ven que yo te voy a sacar de ese problema. Ven. Oh, gloria. Gloria a Dios. Aleluya. Oh, a cuántos los tiene el callado hoy. ¿A cuántos los tiene el aplastado? No dejes que nadie te aplaste. Grita más fuerte. Grita más fuerte. Clama, ora más, ayuna más, ven más a los cultos, vente más temprano. [grito] Adora, adora, adóralo, adóralo. [aplausos][ovación] Dile, "Yo tú sabes que ya no puedo. Tú sabes que ya no puedo. Mire hermanito. Aleluya. [suspiro]

¿Sabe qué hizo Jesús? se detuvo. Te voy a decir algo. Quizás no valgas nada para nadie porque los seres humanos valen de acuerdo a lo que cargan en la cartera, pero cuando no tienes nada, tú no vales nada. Pero sí para Dios. Gloria a Dios. para Jesús no dijo, "Ese es el ciego Bartimeo, el que siempre está mendigando ahí." No, se detuvo y lo mandó a llamar. Aleluya. Mire, hermano, qué privilegio. Jesucristo, el hijo de Dios, lo mandó a llamar. Pero, ¿sabes? ¿Sabes cuál es lo lindo de esta noche? que en esta hora va a llamar a muchos de los que están aquí hoy, los está llamando. [aplausos][ovación] Ven. Yo conozco tu necesidad, conozco tu problema, conozco tu tu dolor, conozco tus lágrimas, conozco tu soledad, conozco tu tristeza, conozco conozco tus necesidades de todas las clases, dice la Biblia. Gloria a Dios.

Entonces [música] Jesús deteniéndose mandó a llamarle y llamaron al ciego diciéndole, "Ten confianza, levántate, te llama. Aleluya. Y dígame usted, ¿qué cree usted que Bartimeo dijo, "No, no me voy a quedar otro rato aquí sentado." Ese pobre hombre dijo, "Alguien que me ayude, pero vamos para allá. Solo solo dígame dónde no hay piedra porque yo voy para allá." Bendito Dios. Y aquí vino y sabes lo que hizo otra de las cosas importantes, arrojó la capa. Arroja esa capa que te está impidiendo venir a Cristo en esta hora. Suéltala. [aplausos] Esta es tu noche. Esta es la noche de ustedes. Esta es la noche de liberación. Esta es la noche de tu milagro. Esta es la noche que Dios se apartó porque conocía tu necesidad.Oria a Dios. [ovación]

Respondiendo Jesús, le dijo a lo que él decía, "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí." Y oiga la ternura, el amor. Entiende el amor de Jesús. ¿Qué quieres que te haga? ¿Sabe algo, esta palabra hoy ya no es para Bartimeo, esta palabra hoy es para ti. ¿Sabes lo que te está diciendo el Señor en esta noche? ¿Qué quieres que te haga? ¿Qué quieres que te haga? ¿Cuál es tu necesidad? ¿Cómo te sientes en este momento? Bartimeo le dijo que recobre la vista porque esa era su necesidad, pero a lo mejor la tuya es diferente. A lo mejor tienes un dolor en el cuerpo, a lo mejor no tienes cómo pagar la renta, a lo mejor no tienes tus documentos en este país y estás preocupado. A lo mejor tu familia se está desboronando, se está desintegrando. A lo mejor ya tu esposo, tu esposa te dijo, "Quiero el divorcio." Aleluya. A lo mejor ya no hay paz en tu casa, hay peleas, hay dolor, discusiones, desacuerdos. ¿Y sabes qué te dice Jesús? ¿Qué quieres que te haga? Aleluya. Esta nocheado dile lo que necesita. Amén.

Siento un deseo porque me voy a parar ahora. Ya, ya. Es que siento aquí en mi corazón que este es el momento de Dios. Si hay amigos aquí, quiero pedirles que tengan la amabilidad de ponerse de pie para poderles identificar y conocer. ¿Hay algún amigo? allá en la parte de arriba. Dios te bendiga, hijo. Hasta allá también está el Señor. Que Dios te bendiga. [aplausos] Quiero orar por ti, mi hijo. Vente, vente, hijo. Dios te bendiga, joven. Caminen aquí al altar. Venganse, hijo, que los está llamando Jesús. Vente, mi hijo. Al joven que está all en la parte de arriba, quiero orar por ti también, hijo. ¿Quieres venir? Vente. Alguien más, alguien más que esté por ahí, que necesite a Jesús. Si usted lo necesita, véngase, hija. No te quedes así. Grítale, ten misericordia de mí. Dios te bendiga, hija. Que Dios te [música] bendiga. Dios te bendiga. Dele fuerte ese aplauso al Señor. ¿Alguien más? [aplausos] ¿Alguien más que necesite a Jesús? Yo quiero orar por todos los que necesitan a Jesús. Alguien que se necesite reconciliar con el Señor. Alguien que tenga una carga, véngase también. Véngase. Véngase. La dama que está ahí de pie. Véngase, querida dama. Dios, Cristo la está llamando. Clámele. Dígale, "Ten misericordia de mí." Dios bendiga esa pareja. Véngase. [aplausos] Dios te bendiga. Dios bendiga este caballero. [aplausos] Gloria a Dios. Siga pasando. Siga pasando. Viene uno más. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Siga pasando. No se quede. Véngase, hija. Véngase que esas lágrimas no son en vano. Grítele, "Ten misericordia de mí. Ten misericordia de mí." Y dígale, "Ven, ven, hija. Suelta esa capa que te estorba. Suelta esa carga, suéltala. Ven, camina, camina, camina. Ayúdeme la hermanita, por favor. Oh, gloria a Dios. Oh, gloria. Véngase que aquí está el Señor. Alguien más. Allá está una joven. Dios te bendiga. Invita a todos los que tengas allí a tu lado, hija. Vente tú también, joven. Dios bendiga esas jóvenes. Dios bendiga este otro joven. Sigan caminando. Es que la puerta está abierta. La puerta está abierta. Yo puedo escuchar esa voz de Bartimeo diciendo, "Ten misericordia de mí." Dios te bendiga. Grítale. Grítale. Ten misericordia de mí. Él va a sanar sus heridas. Él va a sanar sus corazones. Él va a restaurar sus vidas. Esto no es casualidad. Véngase. Oh, gloria. [música] ¿Alguien más que necesite del Señor? Dios te bendiga. Dios te bendiga. Siga pasando. Siga pasando. Todo el que necesite pase. Si alguien necesita reconciliarse con el Señor, corra. Que Dios lo bendiga. Bendito Dios. Que Dios la bendiga. Que Dios le bendiga. No es en vano. Dios te bendiga, hija. Santo es el Señor. Dios bendiga esta dama. Esas lágrimas no son en vano. Esas lágrimas están tocando el corazón del Señor. [música] Aleluya. Toda la iglesia orando. Toda la iglesia. Oh, gloria. [música] Oh, gloria. Dios te bendiga, hija. Yo sé que todavía hay almas, hermano. Dios te bendiga, hija. Oh, gloria. [música] Aleluya. [música] Hagan esta oración conmigo. [música] Vamos a hacer esta oración con todo el corazón. Díganle al Señor. Señor [música] Jesús, diga después de mí fuerte. Señor Jesús, esta noche, esta noche ten misericordia de mí. Ten misericordia de Perdona mis pecados. Perdona mis pecados. Límpiame con tu sangre. Límpiame con tu sangre. Y no te acuerdes. No te acuerdes. Nunca más. de mis pecados. Séllame con tu santo espíritu y escribe mi nombre en el libro de la vida y de hoy en adelante tú eres mi Señor. Gracias.

Levanten esas manos, iglesia, hacia el altar y oren por todas estas almas. Entrega esas cargas. Entrega todas tus cargas, todo el dolor, todo el vacío que tengas en el corazón, todo lo que sientas, entégalo. Todo, todo, todo, todo. Si hay alguien que esté allá entre los hermanos y quiera pasar, venga. Entrega todo, todo. Padre, toma las cargas. Llévate las cargas que hay aquí en este altar. Llévate las cargas, llévate toda carga, llévate todo dolor, [música] toda enfermedad, toda soledad, toda tristeza, toda atadura, todo impedimento, todo vacío, toda soledad. En el nombre de Jesús de Nazaret te lo entregamos. Te lo entregamos, oh Dios, restaura hogares, restaura familia, restaura jóvenes, restaura damas, restaura caballeros. Ay, restaura Espíritu Santo, glorifícate. Sana esas heridas, esas heridas que han sido causadas por palabras. Esas heridas que han lastimado lo más profundo. Esas heridas que se llevan en el alma por palabras hirientes, por insultos, Padre, mira esa persona que ha sido maltratada. que ha sido pisoteada, que ha sido insultado, ofendida, menospreciado. Mira aquel que ha sufrido un menosprecio, sana, sana, sana. Deja que te sane. Deja que te sane. [música] Suéltalo. Suelta ese dolor. Entrégalo. Entrégalo al Señor. Entrega ese dolor. Entregue ese dolor. Entrega ese dolor. Entrega ese dolor. Perdona, perdona el que dió. Perdona. Perdona al que te ofendió, perdónalo. Ahora eres libre, libre, libre, libre, libre, libre [carraspeo] en el nombre de Jesús. Eres libre, libre, libre, libre, libre, libre, libre de toda raíz de amargura, libre de todo resentimiento, libre de todo odio, libre de todo [grito] rencor, [música] libre en el nombre de Jesús. Eres libre, libre, libre, libre, libre. Eres libre en el nombre de Jesús. Espíritu Santo, haz milagros ahora. Espíritu Santo, sana, sana esas heridas espirituales, sana esas heridas emocionales, sana esas heridas en el alma en el nombre de Jesús. [música] Gracias, gracias, gracias, Espíritu Santo, gracias. [música] Obra milagros, obra milagros, obra milagros, obra milagros en este momento, Padre. Yo sé que aquí hay personas que han venido con carga, Señor. Yo sé que aquí hay personas que están clamando como Bartimeo. Ten misericordia de mí. Ten misericordia de mí. Ten misericordia. Ten misericordia. Aquellos que ya no pueden con esas cargas, con esas cargas, Padre, que han pasado noches de despelos, que no han podido tener paz, que han caído en depresión, Dios mío, por tanta carga, Padre, en el nombre de Jesús. Restaura, restaura, restaura, restaura. Ay, restaura, restaura, restaura, restaura. [música] Oh, gloria. Oh, restaura [música] solo como tú lo sabes hacer. Como tú lo sabes hacer, Señor. Tú sabes hacer lo mejor que nosotros. [música] Mi alma te alaba. Mi alma te alaba, Padre. Toda atadura del se va. Toda atadura de pecado se va. Toda atadura de demonios se va en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Gracias. [música] Aleluya. Oh, gracias. Aleluya. Descansen, Dios. Descansen. Voy a dejar al siervo de Dios, [música] al pastor Miquea. [música][canto] Amén, pastor. Amén. Que Dios lo bendiga mucho. [música]