📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Evangelio día Sábado 07/02/26 - Padre Carlos Rosell - Marcos 6, 14-29 - Multiplicación de los panes

Cooperadores de la Verdad (Católico)12:54

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo, "Vengan ustedes a solas a un lugar desierto, a descansar un poco, porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer." Se fueron en barcas solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron. Entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tenían pastor. Y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor. [música] Gloria a ti, Señor Jesús.

Queridos hermanos, en este pasaje tan conmovedor del evangelio que hemos escuchado, quisiera compartir con ustedes una virtud de la cual se predica poco, pero es muy importante para nuestra santidad. Es la virtud de la lab la laboriosidad. ¿Qué virtud he dicho? La laboriosidad. Y eso me lleva a tres puntos concretos.

Número uno, la virtud de la laboriosidad me conduce a hacer bien mis deberes de cada día. Nosotros nos jugamos la santidad en el día a día. Todos tenemos deberes y hay que hacer bien nuestros deberes, cuidando todos los detalles que tienen que ver con nuestro trabajo. Al Señor no se le puede ofrecer un trabajo mal hecho. La virtud de la lab la lab la lab la laboriosidad me llevará a sudar la camiseta haciendo bien mis deberes como los hizo Jesús, como Jesús enseñó a sus discípulos. Hemos escuchado en el evangelio como Jesús, nuestro Señor, y sus discípulos no tenían tiempo ni para comer porque estaban ocupados. Hermanos, hay que estar ocupados haciendo bien nuestros deberes de cada día. Una vez Santo Domingo sabio le preguntó a don Bosco, "Yo quiero ser santo, ¿qué tengo que hacer?" Y Don Bosco le dijo, "Haz tus deberes de cada día con alegría y serás santo." Hermanos, vivamos la virtud de la laboriosidad. Hagamos nuestros deberes de cada día. con mucho amor a Dios y al prójimo. A Dios se le responde, no solamente dentro del templo, sino también fuera del templo, cuidando nuestras labores de cada día.

Segundo punto, luchar contra la flojera, contra la pereza. La pereza es un pecado capital. ¿Cuántos son los pecados capitales? Siete. Uno de ellos es la pereza. Y muchas veces no nos confesamos de ese pecado y lo tenemos. Hermanos, a todos nos viene la flojera. La pereza hace o que no haga mis deberes o que los haga mal o que haga otras cosas. Por ejemplo, si en un momento determinado tengo que cumplir un deber y me pongo a ver el TikTok, hermanos, eso es pecado. Cuántas veces perdemos el tiempo con el celular, tiempo que deberíamos estar ocupado en hacer cosas para la gloria de Dios. Para nosotros los miembros de la iglesia el tiempo es gloria. La sabiduría popular dice, "El tiempo es oro." Nosotros decimos, "El tiempo es gloria, porque aprovechando el tiempo nos santificamos, damos gloria a Dios." Por eso hay que luchar contra la flojera, contra la pereza. San Agustín decía, "La ociosidad camina tan lentamente que todos los vicios la alcanzan." Hermanos, si perdemos el tiempo, luego caemos en pecados graves. Por eso, qué importante es la virtud de la laboriosidad.

Y el tercer punto es el siguiente. Hay que saber descansar. No podemos ser adictos al trabajo. Tenemos que descansar. Por eso, qué conmovedor lo que hemos escuchado hoy en el evangelio. Fíjense cómo es el corazón de Jesús. Jesús ve a sus discípulos que están cansados, no tenían tiempo ni para comer porque han estado predicando y es lógico, están cansados, somos de barro, no somos de acero. Y Jesús, ¿qué les dice? Vengan conmigo a un lugar solitario para que descansen. Fíjese cómo es el Señor, hermanos. Hay que descansar. Hay que levantarnos temprano para dar gloria a Dios con nuestro trabajo y hay que acostarnos a una hora fija, no hay que trasnochar, hay que dormir las horas necesarias. A veces es complicado. Los sacerdotes, por ejemplo, a veces tenemos que salir de noche, muy de noche, nos llaman para una unción. No es tan fácil dormir las horas necesarias, pero hay que hacerlo. Hay que esforzarse por dormir las horas necesarias. Pero también hay que saber descansar en el Señor. Y yo les pregunto, ¿cómo descansamos en el Señor? durmiendo en la misa. ¿Cómo descansamos en el Señor todos los días? Cuidando la oración. Por eso en el día reserva unos minutos para que descanses en el Señor. Una persona que todos los días reza es una persona que descansa en el Señor y que de la oración toma fuerzas. la fuerza que viene el Espíritu Santo para hacer bien su trabajo. Hermanos, todos los días cuidemos la oración. En la oración descansamos en el Señor, descargamos en el Señor nuestros agobios, nuestras preocupaciones, nuestras cruces. Decía San Juan María Vianey que cuando rezamos las penas que hay en el corazón se derriten como la nieve se derrite cuando sale el sol. Y también descansemos en los brazos de la Virgen María. ¿Y cómo descansamos en los brazos de la Virgen María? Si rezamos todos los días el Santo Rosario. Reza el Rosario todos los días. No me digas, padrecito, no tengo tiempo. Pero para la telenovela turca, si tienes tiempo. Para estar 2 horas viendo el celular si tienes tiempo. No tienes tiempo para el Señor y para la Madre de Dios. Pidámosle hoy a la Virgen Santísima que nos ayude a vivir esta virtud sin la cual no podremos ser santos. Que la Virgen nos ayude a vivir la virtud de la lab la lab la lab la lab laboriosidad. Que demos gloria a Dios haciendo bien nuestros deberes de cada día. Que así sea. Amén.

Queridos hermanos, en este pasaje tan conmovedor del Evangelio según San Marcos, me he fijado en la virtud de la laboriosidad. Número uno, hagamos bien nuestros deberes. Hay que llegar cansados al final de la jornada porque hemos hecho bien nuestro trabajo. Don Bosco le dijo a Santo Domingo sabio, "¿Quieres ser santo? Haz tus deberes de cada día con alegría y serás santo." Hagamos bien nuestro trabajo. Nuestro Señor Jesucristo nos ha enseñado a hacer bien las cosas. Por eso los discípulos de Jesús estaban cansados porque habían sudado la camiseta.

Número dos, hay que luchar contra la pereza, la ociosidad. Hermanos, decía San Agustín, la ociosidad camina tan lentamente que todos los vicios la alcanzan. Hagamos examen de conciencia. La flojera hace que no haga bien mi trabajo, que rehuya el trabajo, que esté perdiendo el tiempo haciendo cosas que no debería ser. Y claro, si estamos flojitos, el nos mete un gancho y nosquea. Por eso es que están ocupados.

Y número tres, hay que saber descansar. Fíjense, Jesús se da cuenta que sus discípulos están cansados y ¿qué les dice? Vengan conmigo a un lugar solitario para que descansen. Así es el Señor. Se preocupa de nosotros. Hay que saber descansar. Hay que dormir las horas establecidas. A veces no es fácil, pero también hay que descansar en el Señor. ¿Cómo? Rezando todos los días. Ahí descargas tus problemas. Si tú rezas bien, vas a hacer bien tu trabajo, porque el Señor te dará la fuerza del Espíritu Santo para que todo lo que hagas sea para la gloria de Dios y el bien del prójimo. Y descansemos en la Virgen María todos los días, ¿cómo? Rezando el Santo Rosario. Vamos a pedirle a la Virgen, nuestra madre que nos ayude a vivir esta virtud sin la cual no llegaremos a ser santos, porque los santos se han santificado haciendo bien sus deberes de cada día.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, dulce corazón de María, sea San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Con tu espíritu. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.