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Muy buenas, bienvenidas y bienvenidos. ¿Qué tal os encontráis? Espero que muy bien.
Hoy es un tema que es muy significativo para muchos de nosotros porque nos hace reflexionar del poder del perdón. Pero también si tenemos la capacidad de olvidar y exploraremos de hecho el impacto que cosas dejan en nosotros que a veces bloquea nuestra mente porque no acabamos de soltar el impacto emocional que eso ha tenido dentro de nosotros.
Así que antes de entrar en materia, vamos a ir a nuestro interior, porque a veces cuando vamos dentro, y esto es un ejercicio que podemos hacer en la reflexión de cosas que tengamos ahí pendientes, cosas que no acabamos de soltar y que a lo mejor nos sentimos víctimas o culpamos a otros. De pronto en el silencio, en la introspección, una mirada hacia dentro y no quiere decir que ahora me sienta yo culpable, pero sí de alguna manera ver cómo puedo separarme de esa situación y verme a mí mismo de forma diferente. mi estado de mayor seguridad, de mayor autorrespeto, de mayor autoestima y ver esa situación en la que en un momento dado me sentí dañado o que he podido causar un daño a otros, ahora no soy el mismo. Sícepto la responsabilidad que no es la culpa, muy diferente. Y ahí inicia uno de los mayores valores que hemos de retomar en estos tiempos y en nuestro ser el perdón.
Así que vamos a bucear en esta experiencia. Respiramos suave, profundo, iniciando este viaje al interior de mi propio ser. Relajo mi cuerpo de un día donde quizás me encuentro un poco cansado. Intento mantener los ojos aunque sea entreabiertos para no dormirme y vamos juntos a explorar este descubrimiento de cómo perdonar. Es la clave de la libertad. Vamos juntos a explorar.
Cuando suelto todo rencor y resentimiento, me siento libre. Cuando suelto la imagen y las escenas de lo sucedido, porque eso ya pasó y una nueva puerta se abre en mi vida. Me siento libre. Hay un momento en que de tomar una decisión. de si quiero seguir con una carga interna o quiero experimentar la bendición de la libertad. Si me libero en mi mente, me libero en mi corazón, incluso libero a tantas células de mi cuerpo. de llenarse del impacto del sufrimiento de no perdonar y guardar. suelto el rencor, la venganza, incluso el sentido de justicia y el enfado. Lo suelto para estar libre. y poder empezar un nuevo capítulo donde una nueva oportunidad, nuevas experiencias. Ese estado liberador me sane internamente de cualquier herida. Y si me costaba sonreír, ahora puedo sonreír porque sé que ya pasó. He dejado la carga de mi mente atrás y puedo llenar de luz eso que estaba pendiente. Una luz de buenos sentimientos es luz de amor y sana. suelto, entregó, confío, perdono. Olvido. Inspira suave, profundo, como si en ese respiro algo se soltase, algo se hubiera quedado atrás. Poco a poco voy resituándome. Muy bien.
Tantas cosas que se nos puede venir, ¿no?, a la hora de pensar en este tema, porque depende de la situación que cada uno haya vivido. Su experiencia es diferente, su vivencia y sus razones. también, pero muchos puede que conozcamos experiencias de individuos que han utilizado el poder del perdón y eso ha tenido una gran repercusión global y ese impacto es algo real, no es algo imaginario, es totalmente cierto y miles y miles lo han han sido testigos de ello sin entrar en demasiados detalles.
El mismo ejemplo de Nelson Mandela, en el momento que salía, después de estar todo ese tiempo en prisión, había dos conjuntos de puertas. Y cuando salía de las primeras puertas dirigiéndose a las segundas, dijo, "Ahora salgo de esta internamente salgo de esta prisión física, pero me he liberado de toda ira, venganza, odio, porque si no seguir iré en presión, en la prisión de esto todo el resto de mi vida." Y evidentemente ese pensamiento, esa decisión no fue solo de ese periodo de cruzar de unas puertas a otras y de salir victorioso en su mente, sino el fruto de una reflexión profunda durante mucho tiempo. Hm.
Si estás bajo el sol de muchos grados y tienes que estar picando una roca y horas y cansancio y puedes realmente guardar cosas en tu interior de sentirte injustamente tratado. Y si eres capaz de liberarte de eso, la roca ha desaparecido incluso de tu mente. Y es el caso de una persona que su decisión de perdonar crea como una nueva etapa, incluso en todo un país, ¿no?, de democracia, de un nuevo destino y quizás tenía sus razones para no perdonar y habría muchas, pero su decisión fue que esa era su verdadera libertad. Y eso necesita una introspección, eso necesita un pensamiento profundo, una reflexión profunda, que quizás nosotros nos quedamos con el impacto emocional y si no vamos a esa soledad interna, ese viaje al interior y ese saber parar para preguntarnos que he aprendido de esto o quiero seguir con esta carga, puedo dar un paso de valentía y realmente soltar, no seré libre.
Uno de los aspectos más importantes del perdón es que sea capaz de perdonarme a mí mismo. Si soy capaz de dar ese paso, de liberarme de esa carga, entonces es mucho más fácil perdonar a otros. Y siempre en una situación puedo ver, ¿no?, que cuál ha sido mi implicación, porque a veces solo pensamos que los otros o alguien fue culpable de lo que a mí me está pasando, pero en la honestidad, en el silencio, puedo hacer las cosas mejor. Una reflexión así me ayuda a aceptar una responsabilidad que quizás hasta ahora no la había visto porque solo tenía el dedo señalando hacia fuera. Cuando de pronto nos encontramos con estos tres dedos apuntando a mi propio ser, me ayudan a tomar una responsabilidad, aceptar algo diferente y también la responsabilidad de mi propio cambio, de mi propia transformación. Eso implica, mejor, si me doy cuenta, perdonarme a mí mismo, porque todo de rencor o negatividad que yo acumule, incluso pudiendo llevar razón, es como una gota de veneno. Si te dan un vaso de agua y te dicen, "Solo tiene una gotita pequeña." No dos, ni tres, ni cuatro, solo una gotita de veneno. Lo tomarías. Y aunque fuera media gota, no querrías ni tocar ese vaso porque sabes el impacto que eso tiene en tu organismo y pues el no perdonar, el guardar rencor o el sentirte culpable o culpar a otros, el sentirte víctima es como una gota de veneno. Todo lo bueno que haya podido ocurrir o que esté ocurriendo en tu vida, oportunidades, apreciar, agradecer, no eres capaz de verlo. Solo veo esa gota porque mi visión se ha nublado y ahí es donde el cambio es necesario. cambio mi visión porque aceptando que en un momento dado ha habido un fallo por la parte de quien sea, pero yo quiero esa reconciliación. Estoy firmando o abriendo la llave para mi libertad y eso tendrá también unas consecuencias y un efecto en los que me rodean, porque habrá más armonía en las relaciones con los demás, habrá como una experiencia ahí vivida de saber como no enredarte, no crear realmente aspectos en nuestra mente con justificaciones o incluso razones. Y por un lado, el primer paso es eso, soltarlo de mi mente.
Cuando algo no tiene nada que tanto que ver conmigo, sino que es ya un mayor impacto no solo en mí, sino en los demás, a un nivel mucho más grande. Hay unas leyes de la naturaleza, unas leyes del universo que son y son leyes de justicia. ¿Quién no soy yo quien las creo? Ni siquiera es Dios quien las crea, pero operan y dependiendo de la persona, dependiendo de su intención, operan de una manera o de otra, más tarde o más temprano. Y hay cosas que como semillas, ¿no?, que sembramos. Dependiendo de el tipo de semilla, crecerá un fruto, saldrá una planta, otra, cuál es mi tipo de semilla o la intención con que estoy plantando, sembrando algo. Definitivamente eso tendrá un efecto. Eso es lo que yo de he de asegurarme, no entrar en demasiados juicios de otros, porque todo se pone en su sitio con ese hilo universal de la justicia. Pero hablando de uno consigo mismo es el impacto que eso crea internamente hasta el punto que no solo bloquea mi mente, sino puede bloquear mi corazón definitivamente, pero también incluso mi mi físico, mi fisiología, Porque hoy día los expertos profesionales de la ciencia y médicos hablan también de si no hay estabilidad emocional, el impacto de emociones negativas sobre nuestro organismo pueden causar mucho daño y hay muchísimas más charlas sobre este tema. Todos hemos podido experimentar, ¿no?, que nuestras células recogen o graban experiencias que a lo mejor no han sido gratas y de pronto un dolor aquí, un dolor allá, diferentes molestias y es el efecto de cosas que hemos ido guardando, almacenando y de pronto salen a la luz. Pero lo importante es darme cuenta y querer hacer algo. Mi actitud es realmente de buscar una solución. Hoy estoy en una situación donde viene a mi mente algo que no puedo soltar. Y sí puedo entender que las leyes de la causa y el efecto en India, un oriente se llama ley del karma, es exactamente lo mismo. Operarán, pero incluso ahí que no haya ningún mal sentimiento, porque si eso no se entiende bien, también puede ser en lugar de un una bendición. Puede ser como pues si te ocurre algo malo será el retorno de tus acciones y eso no es bueno ni siquiera pensarlo.
Cuando suelto estoy desapegado, suelto. Pero cuando algo viene a mi mente una y otra vez y no puedo soltarlo porque hay una implicación personal, porque hay un impacto más emocional en mi psquis e incluso ha llegado a mi fisiología, tengo también esa oportunidad de entregarlo. Por un lado, puedo crear como un puente de luz o más bien enviar esa luz benevolente a esa situación o a esa o a esas personas implicadas, de forma que esa luz, que no es solo luz física, sino que está llena de reconciliación, perdón, amor, benevolencia, paz, armonía vayan reconstruyendo todos los desajustes que se han ido creando. Esto es un ejercicio en el silencio. No es algo que tengo que hacer físicamente, ni siquiera tengo que decir palabras. Es algo que tu corazón puede sentir y que tu mente puede visualizar. Y si esa luz divina de Dios está ahí en medio, que vayas sanando ese impacto, el dolor en ti, el dolor en otros o las consecuencias que eso haya creado. Porque mi intención hoy es que eso esté libre. No quiero guardar nada. No quiero sentir nada negativo hacia nadie. Y si tengo eso claro, realmente daré el mayor paso a mi propia libertad y podré experimentar felicidad.
Fijaros que si el ser no está libre por alguna razón u otra internamente, puede que físicamente no tengas ningún problema, pero internamente no estés libre, no te puedes sentir contento ni puedes experimentar paz. Es una consecuencia automática. Hm. Nuestra verdadera libertad nos lleva a experimentar felicidad, paz y contentamiento, que es un estado de mayor plenitud, satisfacción interna. Pero si no acabo de soltar, siempre apunto con el dedo hacia alguien, hacia algo, el que me siento perjudicado voy a ser yo. El que me me sentiré aprisionado seré yo. Otros a lo mejor ya se han olvidado del tema. Hm.
También es cierto que olvidar necesita tiempo y el tiempo sana muchas cosas. Algo que te pasó de pequeño y que en ese momento pensaste, esto no lo voy a poder olvidar. Y hoy lo sientes como un recuerdo que ya no tiene un impacto en ti. El tiempo cura mucho y a veces queremos las cosas ya y evidentemente no queremos estar esperando otros 30 años para curar otra cosa, olvidarlo. Ahí es donde interviene esta entrega desde el corazón, de este bloqueo, de este dolor, de esta imagen que no puedo quitar, de esto que ocurrió, lo ofrezco, lo ofrezco a lo divino, a Dios, y que llene ese esa sombra que ha dejado como huella en mí, la llene de esa luz, incluso yo mismo crear como una especie de cristal imaginativo lleno de luz blanca que me acompañe durante el día. No es solo una cuestión visual. Esa luz blanca está llena de poder espiritual. Es la luz de Dios, es su amor. Es fortaleza, es divinidad. De forma que si alguien viene con una intención de causar algún daño con sus palabras, con su actitud, no entre, no entre en mi corazón porque he creado esa carpa o ese cristal de protección y es algo que podemos experimentar.
La meditación cuando te levantes por la mañana te prepara para el día. Si vamos corriendo y y no somos conscientes de que podemos tener pruebas durante el día y solo pienso en lo que tengo que hacer, hacer, hacer y me olvido de quién es el ser que está moviendo todo. He de cuidar ese ser. He de realmente tener esa atención y crear ese tiempo. Es bueno meditar por las mañanas antes de empezar tu rutina diaria, pero también prepararte internamente. No te prepares para que te van a pasar cosas malas. No es como voy a estar precavido con un escudo por si me tiran flechas. No pensemos en eso, sino pensemos en esta carpa, este cristal amoroso de luz donde nada negativo puede entrar porque ese amor, ese poder espiritual me protege y Dios está conmigo. Y preparas tu día con ese pensamiento como la fundación de tu día. Y vendrán pruebas. Nadie ha dicho que no vendrán, pero estarás más preparado. Un día puede que el cristal no haya estado demasiado creado, pero otro día sentirás que las cosas no te afectan. Necesitamos practicar, necesitamos ejercitar. Y eso cada vez más va a sanar muchas cosas en nuestro interior y no ser jueces de nadie porque lo único que puedo es mirarme a mí mismo y pensar qué he de hacer yo. Si no, seguimos señalando con el dedo, olvidándonos de esos tres dedos apuntando hacia nosotros mismos. Y viviré siempre con la carga de qué deberían hacer otros y olvidándome de qué es lo que realmente tengo que hacer yo. Porque en el fondo es como yo también tomo las cosas. Hm. Ver mi implicación, cómo me tomo lo que alguien me dice, "¿Tengo expectativas?" Si tengo expectativas, puedo decepcionarme muchísimo. Y no importa si alguien tiene, no sé, un montón de años haciendo sus prácticas y de pronto no te ha gustado cómo se ha comportado. Yo siempre pregunto, ¿y para qué nadie pone a nadie en un altar si todo el mundo está haciendo sus esfuerzos? Los que están aquí, los que están allí, no tenemos que poner a nadie en un altar. cualquier reflexión que alguien ha hecho después de un tiempo en la práctica espiritual es de una experiencia que está viviendo, que está aprendiendo, pero siempre con un sentido de avance, de reflexión y esa experiencia tiene un gran valor, es como una gran riqueza espiritual. Eso no quiere decir que sea perfecto nadie. Si alguien es perfecto, no estaría ya aquí. Pero no hemos de juzgar.
Así que ahora vamos a meditar. creando este espacio interno de paz, silencio, seguridad. Es el momento de liberarme de un peso que ya no ha de estar ahí, de un dolor que he de sanar. de una carga que me está empujando hacia abajo. Co? Es el momento de sentirme libre. Y experimentar esa luz. que me protege, que me ilumina. que me ayuda a perdonar desde el corazón. incluso perdonarme. ¿Quién soy [música] yo para culpar a otro? ¿Quién soy yo? Puede que haya sido parte de una situación, pero ahora, en este momento, aceptando mi responsabilidad, siento que hice lo mejor que pude en ese momento. y me perdono ver lo que hice para contribuir en que las cosas se sucedieran de esa forma. Y si no hice nada, soltaro soltar. me habla a mí mismo y me pregunto cuánto [música] tiempo quiero permanecer siendo víctima. Si no he estado feliz porque mi falta de perdón me roba mi felicidad interna y mi paz. Ahora decido que no quiero perder. estos tesoros porque son muy valiosos para mí. Nadie puede hacerme perderlos. Puedo soltar toda carga. Puedo aprender algo de lo que ha sucedido cuando limpio algo en mi corazón. Lo que hago lo estoy haciendo para mi beneficio. y absorbiendo esta luz del océano del perdón, del océano del amor. Eso desbloquea todo lo que pueda estar [música] ahí como un muro en mi libertad. suelto perdono. Así soy libre. Solo así puedo avanzar en mi vida y hacer lo que tengo que hacer con claridad. y con excelencia puedo utilizar mi potencial más elevado para hacer lo Mejor que puedo. Esta es la semilla que quiero sembrar en mi interior. Y así siento que alguien no ha sido justo conmigo o no me he sentido tratado como me hubiera gustado. Envíale esa luz de compasión. llena de sentimientos puros y sentirán confort. Esa luz siempre llega. Estamos en la noche oscura del mundo y la humanidad, pero el día está amaneciendo. Y cuando siento que esa luz amanece para mí, la traigo a mi vida, a los demás y creo esa protección que disuelve todo. Mi pesar que disuelve esos recuerdos negativos. Estoy protegido por la luz de Dios. Esa es su compasión y amor. Inspiro. Y poco a poco. Vamos retomando el lugar donde estamos.
Muy bien. Pues simplemente recordar esta pregunta, ¿no? Que haces, Nuria, cómo valoras el autorrespeto en relación al perdón. y puedes comentar la compasión en base a ese perdón. definitivamente cuando tengo amor y compasión hacia mí mismo, que es precisamente tener esos buenos sentimientos y de nuevo volver a confiar si me he equivocado, aceptar esa derrota. Mi autorespeto es que tengo esa capacidad de reconstruir, de resiliencia y de que no importa lo que ocurra a mi alrededor de que unos dicen, otros dicen, "Si sé que estoy haciendo todo lo máximo y lo mejor que puedo. Y mi corazón está tranquilo en el sentido de que estoy dando lo mejor de mí mismo, estoy haciendo lo mejor que puedo hacer. Entonces realmente seguir, levantarme y seguir hacia delante. Ese autorespeto donde la humildad tiene un tiene su papel importante también. Porque reconozco, como dijimos antes, mi implicación, que he podido mejorar. Pero una vez visto esto, tener ese autorrespeto y dignidad de que me hayan dicho, haya sucedido hoy, quiero reconstruir eso, quiero realmente actuar bien. Y esa compasión empieza por uno mismo, pero también la compasión por los demás es cuando soy capaz de ayudarles a salir de donde están, empezando por verles de otra manera, no verles en su estado degradado o equivocado, sino puedo ver el alma con amor. Per su cualidad. Eso es compasión también. Y esa cooperación sutil de te veo lo bueno que tienes, aunque tú me estás mostrando lo malo que tienes es una ayuda increíble. Y también crea como ese perdón. Es una vibración reconciliadora. Ya es la hora de terminar. [risas] Gracias por estar ahí. Es un tema interesante. Hay un librito, Sentirse en plenitud de edad de Yankee, que siempre pues nos ha compartido, ¿no?, como realmente no es bueno quedar nada en nuestro interior que te haga daño ni soltárselo a nadie. Si algo te hace daño a ti, no se lo sueltes a nadie, sino disuélvelo con el amor de Dios. Este era su su clave. Este librito es pequeñito, pero muy muy especial. Gracias por estar ahí, cuidaros y hasta pronto. Om.