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CUANDO DIOS PELEA POR TI | PASTOR RUDDY GRACIA

Ruddy Gracia1:09:26

Transcription

El libro de anemias, capítulo 4, versículo 20. Nehemías, capítulo 4, versículo 20 dice: "En el lugar donde hoy oiréis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; porque nuestro Dios peleará por nosotros."

Aquí va de nuevo: "En el lugar donde hoy oiréis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; porque nuestro Dios peleará por nosotros." Pon la mano en tu corazón y dile: "Gracias, Señor, que tú peleas por mí. Amén."

Al mejor aplauso que le hayas dado al Señor en mucho tiempo. Ambos, que sé que en el cielo.

[Aplausos]

Siéntate un momento. Una de las cualidades más importantes, y podemos decir así, de nuestro Dios es su soberanía. Tenemos que entender que Dios es soberano. Y soberano significa que no hay una batalla que Él no pueda ganar, no hay una situación que Él no pueda cambiar, no hay nada en esta tierra que lo pueda detener. ¿Alguien está entendiendo? La palabra "soberano" viene del latín "superanus", qué quiere decir "por encima de todo poder y autoridad". Nuestro Dios es soberano. Yo dije: ¡Nuestro Dios es soberano! Y si por alguna razón no estás batallando con ciertas cosas, yo vengo a decirte en este día que si tú metes a Dios en tu batalla, no hay manera de que esa batalla no sea ganada. Dile al que está a tu lado: "Eso es para ti. Esto es para ti."

En el libro de Éxodo, capítulo 14, versículo 13, dice: "Y Moisés le dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que habéis visto, nunca más volveréis a ver. Porque Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos."

Cuando Dios pelea por tu matrimonio, cuando Dios pelea por tus finanzas, cuando Dios pelea por tu familia, usted puede estar quieto, porque la victoria es suya.

[Música]

Cuando Moisés le dijo esto al pueblo, dice que el ángel de Jehová se puso en medio del pueblo, entre los egipcios y ellos, y trastornó los carros de los egipcios de manera que, mientras ellos reparaban los carros, el mar se cerró otra vez y se tragó a Faraón y a su ejército. Porque cuando Dios pelea por ti, tu victoria es segura.

La Biblia dice en el libro de Deuteronomio, capítulo 1 y versículo 28: "Mira lo que dice la palabra." Y esto es solamente la base de lo que quiero compartir. Pero en el capítulo 1, versículo 28 del libro de Deuteronomio, dice la palabra de Dios: "Mira lo que dice." Dice: "¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros." Así dijo al pueblo cuando iba a subir a poseer la tierra: "Tienen ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los hijos de Anac."

Entonces dije: Y este es Moisés recordándole a una nueva generación lo que Dios hizo a la salida de Egipto. "Entonces dije: No temáis ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de tus ojos."

Cuando Dios va contigo, cuando Dios está en tu guerra, no importa el tamaño de tu enemigo, no importa el tamaño de tu reto, no importa el problema, Dios te da la victoria.

[Aplausos]

En Segundo de Crónicas, capítulo 32 y versículo 7: El rey Ezequías está literalmente rodeado por Siria. Senaquerib había venido a destruir al pueblo de Dios. Y Ezequías le toca darle al pueblo una palabra. Y en el capítulo 32 de Segundo de Crónicas, en el versículo 7, el rey se para delante del pueblo y le dice lo siguiente: "Esforzaos y animaos; no temáis ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas." Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías, el rey de Judá.

Óyeme bien, eso es exactamente lo que tú vienes a hacer a esta iglesia hoy. Tú quieres escuchar palabras de Dios. Y yo me paro delante de ti como Ezequías se paró delante de la multitud y te digo que no importa el tamaño de tus retos, ni los ataques que están confrontando te, no importa el problema, no importa la situación, no importa lo que diga el médico o el juez, Dios está contigo. Él pelea por ti. Tu victoria es segura. Alguien va a tener que decir amén con un codazo al que está a tu lado. Dile: "Confía. Dios peleará tus batallas."

Ahora bien, el texto que nosotros leímos, Nehemías le dice al pueblo ciertas cosas que nos revelan en ese simple versículo ciertos elementos. Tres elementos claves cuando Dios pelea tus batallas. Tres elementos imprescindibles para la victoria. De los individuos es obvio que aunque Dios tiene la voluntad de pelear tus batallas, hay mucha gente que aún siendo parte del pueblo de Dios no experimenta las victorias que otros experimentan, porque estos tres elementos son vitales para cuando Dios pelea tus batallas.

Número 1: Lugar. Digan: Lugar. Si me miras, le dice al pueblo: "En el lugar, allí te reunirás donde yo te indique." Es importante que ustedes se den cuenta que las cosas en el espíritu son extremadamente territoriales. Uno de los problemas que tienen los cristianos evangélicos hoy en día es que viven en un nomadismo que no les permite ver la bendición de Dios. Usted tiene que estar donde Dios lo plantó y se acabó. Salmo 1 dice: "Bienaventurado es el hombre que no anda en consejo de malos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores. Pero sí en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y cuyas hojas no caen; y todo lo que hace, prosperará." La razón por la cual hay muchos cristianos que no prosperan es porque se viven trasplantando donde les da su grandísima gana. Usted tiene que estar en el lugar donde Dios lo puso.

Cuando nosotros vemos en la Biblia, Dios se ve que es como un hombre que estuviese obsesionado con territorio. "Todo este territorio, y este territorio, y quiten este territorio a este, y este territorio para ti, y por aquí." ¿Por qué? Porque en el espíritu, lo territorial es muy importante. Y eso muchos cristianos no lo entienden y viven yéndose a donde les da su grandísima gana. Cuando la Biblia dice que "como ave que deja su nido, así es el hombre que deja su lugar." Los cristianos oran para cualquier cosa, pero nunca oran para irse de una iglesia. Saben cómo se van de una iglesia: incómodos. Y en su incomodidad, no se dan cuenta que están cometiendo uno de los peores errores de su vida. Yo lo puedo decir una cosa: tú puedes agarrar un perro bien bravo, y tú lo sacas de su territorio y lo pones en un parque, y el perro ni ladra. Porque cuando se siente fuera del territorio, siente que ha perdido su autoridad. Y eso viene intrínseco en el animal. Porque a los animales, las aves, se tienen más sabiduría que la gente. Por eso Salomón miraba a los animales y recibía lecciones de sabiduría. Cuando un hombre deja el lugar de Jehová, es como un pez fuera de la pecera, fuera del agua. Todo lo que hace es "blah, blah, blah, blah, blah, blah", luchando, ofendiéndose. Poco, te estás supuesto a estar en el lugar de Dios. Tú quieres victoria, permanece en el lugar donde Dios quiere que tú estés.

[Aplausos]

En Deuteronomio, capítulo 1, versículo 6: Volvemos a Deuteronomio, capítulo 1 y versículo 6. Mira lo que dice la palabra de Dios. Porque el pueblo tenía un problemita cuando salió de Egipto, que es un problemita que mucha gente tiene, y es que comienza a escoger donde le da su grandísima gana de quedarse. Y dice en el capítulo 1, versículo 6 del libro de Deuteronomio: "Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte; avanzaos." Le dice el Señor. Versículo 8: "Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra." No donde están ellos, estaban dando vuelta al monte. Ahora me desean: "Pero qué bonito es el monte." Dijo: "No, no es aquí que yo los quiero. Entrad a la tierra que yo les di." ¿Está entendiendo eso?

En Deuteronomio, capítulo 2, versículo 4, dice la palabra de Dios: "Después que derrotó a Seir..." Capítulo 2, versículo 4, dice: "Y manda al pueblo, diciendo: Vosotros pasaréis por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir; y ellos temerán de vosotros; mas vosotros guardaos mucho." Dondequiera que el pueblo pasaba hacia la tierra prometida, nadie les hacía frente, siendo más poderosos que ellos, se sometían a ellos.

En Deuteronomio 3: "Y volvimos, pues, y subimos camino de Basán; y nos salió al encuentro el rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo, en Edrei. Y Jehová me dijo: No tengas temor de él, porque en tu mano he entregado a él, y a todo su pueblo, y a su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón." Por cuanto Dios lo había llevado a un territorio que sí quería para el pueblo, el territorio tenía que rendirse. Y todo esto lo he dicho simplemente para que entiendas cuán territorial es Jehová.

Ahora mira y escucha: Cada vez que ellos pasaban por un lugar bueno, decían: "Queremos quedarnos aquí. Esto es lindo, es cómodo, se siente bien." Y Dios les decía: "A pesar de que luce bien, a pesar de que se siente bien, a pesar de que ves provisión, es el lugar más peligroso para ti." ¿Sabes por qué? Porque yo no te lo entregué.

[Aplausos]

Y aunque hubieran ríos, pasaban sed. Y aunque hubieran árboles frutales, pasaban hambre. ¿Por qué? Porque no había sido entregado por Dios. Usted tiene que estar en el lugar que Dios lo ordena que usted esté. Usted no puede tomar una decisión en la carne: "¿Cuál es mi iglesia? ¿Cuál es mi ciudad?" O la cantidad de gente que dice: "Me voy para Dallas porque ni que está pagando mejor." Yo quiero eso. Eso es lo que tú decides cuando tienes un Dios que te planta en un lugar. Y donde Él te planta, hay corrientes de agua debajo de ti fluyendo para dar frutos a tu tiempo. Es que, de acuerdo a Salmos, cuando usted tenga el lugar correcto, ni su hoja se cae. Es algo sobrenatural. Porque todos los árboles de la tierra tienen una época donde la hoja se cae. Pero cuando usted está plantado en el lugar que Dios quiere, ni la hoja cae. Porque usted no está viviendo de acuerdo al tiempo, sino de acuerdo a Jehová. Y cuando Nehemías le dice: "Ustedes tienen que venir al lugar que yo les voy a decir, no a cualquier sitio, es donde yo les diga." Porque toda victoria responde a un territorio. Allí estoy teniendo es vital que tú escuches la palabra de Dios si verdaderamente tú quieres que Dios pelee por ti. Tú tienes que estar plantado en el lugar que Dios quiere para ti.

Yo tenía un amigo que cuando terminamos la Universidad Bíblica, Dios le ordenó que fuese a un país musulmán extremadamente peligroso. Pues, que estaba en guerra. Y el hombre arranca para allá. Y duró ocho años como misionero. Impresionante que en esos ocho años le nacieron tres hijas. Nunca vio peligro cerca de él, nunca fue amenazado, nunca fue apresado, nunca, nunca en ocho años. Para el final de esos ocho años, él pelea con su esposa y se incomoda tanto que agarra un avión y viene a la ciudad de Dallas. Y cuando llega a la ciudad de Dallas, sale del aeropuerto de Dallas y se monta en un autobús. Y en la esquina ametrallan el autobús unas gangas que estaban peleándose por un territorio. Y literalmente él vio gente caer muerta alrededor de él. Y así de corto estuvo para que lo mataran. ¿Saben lo que hizo? Se devolvió otra vez, se montó en el avión y se fue para su lugar de guerra. Porque tú estás mucho más seguro donde Dios quiere que tú estés, que donde a ti te da la gana. Yo no sé a quién fue que yo vine a hablarle. Para usted va a tener que permanecer en el lugar que Dios le dio.

[Aplausos]

El hombre y la mujer son una analogía de Cristo y su iglesia, ¿sí o no? Pablo dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella." Pero a la mujer no le dice que ame al hombre, le dice: "Mujeres, respetad a vuestros maridos." ¿Por qué? Porque la mujer busca amor, el hombre busca respeto.

[Aplausos]

Cuando estás en un avión, y a mí me toca estar en un avión mucho tiempo. Si tú te sientas, una mujer se sienta al lado, la mujer comienza a sacar fotos de gente que tú no quieres saber quiénes son. "Entonces, ¿quién es el nieto mío, doña?" "Qué feo." "Nada, bonito." "Es que está peinado." Siempre te sacan fotos de mi mamá, gente, mi prima. Me preguntaron: "¿Se te siente un hombre?" Nunca saca una foto. Siempre saca una tarjeta y te dice: "Yo soy ingeniero."

Yo soy arquitecto. Yo soy policía. Yo soy pastor. El conducto. Necesitas algo de Gamesa de muy diferente porque el hombre busca respeto. A la mujer busca amor. La mujer deriva su valor de sus relaciones. El hombre la deriva de su respeto. Por eso Jesús dijo: ¿De qué sirve que me llames Señor, Señor, y no hacer lo que yo digo? Entonces, aquí es donde viene. ¿Tú quieres victoria? Voy a preguntar otra vez. ¿Tú quieres victoria en tu vida?

[Música]

Respeta a Dios. Sométete.

[Aplausos]

[Música]

[Aplausos]

[Música]

Acerca hace ratos ojos. Se levanta tus manos un momento. Veamos levantando sus manos y cierra tus ojos.

[Música]

Viene.

[Música]

[Aplausos]

[Música]

E.

[Música]

Allá pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo y hecho semejante a los hombres; y estando en condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios.

[Música]

[Aplausos]

Tienes que aprender a soltar un montón de cosas que has estado aferrada a ellas para poder humillarte ante Dios. No tengo un amigo que amo, es misionero en la India. Y la India es una cultura que funciona en jerarquías. La jerarquía más alta de la India están los brahmanes. Los brahmanes son los que nacen en privilegio, en autoridad. Y él me dice a mí: "Hasta que un brahmán no limpian los baños de la iglesia, no se ha convertido." Porque tú nunca te puedes humillar delante de Dios mientras te aferras a tus derechos, a las cosas que tú crees. Es más, en las cosas que crees que está correcto, tú no puedes humillarte. Nosotros nos podemos humillar cuando soltamos todo eso. Jesús tenía autoridad como Dios, pero lo soltó para poder obedecer y humillarse ante el Señor.

[Música]

Mucha gente no hay zapato. Pero, ¿cómo me someto a Dios? Fácil. Suelta. Suelta. Termino con esto. Cambiar en ustedes que mucha gente no entiende el contexto cultural de cuando la Biblia dice: "Es más fácil que un camello atraviese por el ojo de la aguja a que un rico entre al reino de los cielos." Eso no quiere decir que Dios esté en contra de la riqueza, porque Dios, porque hizo rico a Salomón. Está hablando de un contexto cultural. Cuando los viajeros llegaban a las grandes ciudades amuralladas, no se podía de noche abrir las puertas de las ciudades porque habían muchos merodeadores y ladrones. Y dentro de la puerta gigante había una puerta que se llamaba el ojo de la aguja, que era una puerta pequeña dentro de la puerta gigante de la ciudad. Pues cuando venían los viajeros con sus camellos cargados, ellos trataban de entrar el camello con sus pertenencias por el ojo de la aguja y no podían, porque los camellos no cabían. Y ahí perdían la vida porque muchos merodeadores y ladrones lo estaban acechando, simplemente porque sabían que yo iba a tardarse con todas sus pertenencias en tratar de entrar por el ojo de la aguja. Si tú te quieres humillar, usted tiene que empezar a soltar todas esas cosas que usted piensa que lo hacen digno, que lo que te le dan la razón. Y usted se mete por el ojo de la aguja, entendiendo que a Dios y solamente a Dios.

[Música]

Porque tienes que someterte.

[Música]

Una cosa sea segura, cuando te sometas, Jehová va a pelear por ti.

[Música]

[Aplausos]

[Música]

Para tus manos al cielo. Padre, en el nombre de Jesús, yo te doy las gracias por la palabra y por la fe que esta palabra produce en el corazón de un pueblo en necesidad de ver tu gloria. Para el mío hoy, yo los he declarado como pueden abrir las puertas para que tú pelees con ellos, por ellos, Señor. Permite que en este día la victoria sea la bandera que ordene lo que que resplandece en todo hogar, en el nombre de Jesús. Padre mío, mire esa enfermedad, mire esa situación económica, mire ese problema familiar y pelea por tu pueblo. Ayúdanos a entender el tiempo, el lugar y la gente con la cual debemos estar. Ayúdanos a humillarnos y someternos a tus designios. Ayúdanos, Señor, en el nombre de Jesús, a tener en él el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, que me decía hasta el final para ser exaltado por tu gloria. En el nombre de Jesús, yo reprendo toda obra del yo. Ordeno en el nombre de Jesús que tú seas libre, provisto, bendecido. Le doy gracias a Dios por cada milagro obrado en este día, en el nombre de Jesús. El que lo crea, dígame amén. ¡Ora! ¡Dáselo fuerte al Señor!

[Música]

Aleluya. Con faltas personales, pelea por ti. Muéstrate tranquilo.

[Música]

Esta prédica. Esperamos que este mensaje le fue de bendición. Si desea escuchar más de este contenido, suscríbete a nuestra página de YouTube, Rudy Gracia, o visita nuestra página web, Rudy Gracia punto com. Que Dios te bendiga.