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Om shanti. Saludos de paz para todos.
El tema de hoy es, ¿y si nunca has estado realmente solo sola? Y el motivo de este tema es que me gustaría que pudiéramos reflexionar sobre aquella ayuda que no se ve. Seguro que han habido momentos de dificultad en tu vida donde de repente ha pasado algo o has recibido una llamada o simplemente un momento de tranquilidad. Te ha dado claridad para los siguientes pasos a dar. Cuando eso sucede así es como para darnos cuenta de que hay alguien más que está echándonos una mano o dos. En realidad nunca estamos solos.
Tenemos la compañía de Dios, pero me gustaría añadir aquí también otros tipos de compañía, al menos lo podemos ver así. Es la compañía de tus propios buenos pensamientos, la compañía de tus buenas acciones, el buen karma. Tú has ido haciendo buenas acciones en tu vida y eso se ha ido almacenando en una cuenta invisible, pero que está ahí disponible para ti y eso te va acompañando también a lo largo de tu vida.
Aunque hay momentos donde parece que estás bajo una tormenta, sí, hay momentos en los que parece que hay un nubarrón ahí arriba muy fuerte y no eres capaz de ver lo que hay después del nubarrón, pero siempre manteniendo esta fe, esta consistencia, esta perseverancia de que detrás de la nube vuelve a brillar el sol. Pero es verdad que hay momentos donde ese nubarrón parece que dure más tiempo de lo que tenías previsto o de lo que pensabas que eso podría durar. Pero sea como sea, al final, como decimos muchas veces todo pasa. No hay nada, nada ni nadie que permanezca por siempre. Nada. Solo la energía no desaparece. La energía sigue existiendo.
Así que la meditación se convierte también en ese momento de de conexión con lo más elevado. Se convierte en ese momento en el que podemos permitirnos un espacio de silencio donde no hay inputs, donde no hay informaciones que vienen de de otros mensajes, de otras situaciones, de otras personas. Por esto más que nunca considero absolutamente esencial que vayamos de paseo dejándonos el teléfono en casa, que quedemos con alguien acordando que no llevaremos los teléfonos y no pasará nada, como tampoco pasaba hace unas cuantas décadas cuando no teníamos este tipo de aparatos y seguíamos quedando igual sin tener esta dependencia tan impresionante, que más que dependencia es una adicción. Cuando hablo de compañía, no me estoy refiriendo a esta compañía. Esta compañía de vez en cuando dejarla a un lado puede incluso resultar muy reparador y muy sanador. Desconectar para conectar. Y este es un una buena expresión que la podemos seguir recordando.
O sea, ¿de qué quiero desconectar? Quiero desconectar tal vez de aquellos pensamientos reiterativos, repetitivos. De aquellos recuerdos del pasado que que ya es que ni me van ni me vienen, ya forman parte del pasado, pero lo sigo llevando a cuestas y lo sigo llevando a cuestas y parece que todavía quiero quiero arreglar algo que ya has intentado arreglar un montón de veces y pero sigues eso llevándolo contigo. No sería mejor, no te sentirías mejor si pudieras desprenderte de toda aquella compañía que te hace sentir pesado. Porque cuando hay pesadez ligereza y pesadez al mismo tiempo, ¿verdad que no? Del mismo modo que tampoco es posible sentir miedo y amor al mismo tiempo. Saludo. No es lo no es posible sentir ah debilidad y fortaleza al mismo tiempo. Puedo sentirme fuerte reconociendo que hay aspectos de debilidad de mí y que quiero transformar, pero en ese momento de fortaleza estoy en el momento de fortaleza.
Hoy en esta meditación me gustaría que dejáramos cualquier idea preconcebida a un lado, cualquier teoría a un lado. Yo también, para sumergirnos en la experiencia de la energía suprema. Puede llamarse Dios, energía divina, la luz universal, la energía benevolente, como sea, pero que nos vaciemos. Solo cuando vaciamos algo lo podemos volver a llenar. Sí, culturalmente, tradicionalmente hay ciertas informaciones que han podido quedar consolidadas como creencias y ha tenido o puede tener mucho sentido en la vida. Y si eso es así, pues si eso te da cierta seguridad, adelante. Pero al mismo tiempo también estaría bien poder aparcar por un momento ese tipo de informaciones para adentrarnos a la experiencia.
Me gusta separar información, conocimiento, sabiduría y experiencia. Información es simplemente un una consecución de datos, de informaciones. Conocimiento cuando te adentras más, cuando dedicas un tiempo a reflexionar más profundamente acerca de algo que te apasiona o que simplemente quieres ponerle un poco más de luz. Conocimiento. Sabiduría es cuando te permites el tiempo, no solo de tener ese conocimiento, sino un tiempo para llegar a la contemplación de algo que para ti merece la pena dedicarle un tiempo. Y seguidamente no solo estás contemplando en ese pensamiento desde la quietud, sino que te adentras a una experiencia.
Por ejemplo, hace unos días estaba con un grupo y estábamos leyendo algo y en esa frase salía algo de estaba hablando de de Dios y de la energía y de la conexión con Dios, pero había una frase después que decía ahí, ¿quién es Dios? Y puedo pensar, llevo años hablando de esto, pero aún ya así me interesa preguntarme, me interesa sentarme en silencio conmigo y simplemente como una pregunta que burbujea ahí dentro decir, ¿quién es Dios? Dejarme llevar por esa experiencia, no por esa duda, sino por esa experiencia. Porque si yo pienso ante cualquier cosa que ella sé, no estaré abierta a seguir profundizando más acerca de aquello que yo pienso que ya sé.
Cuando me sigo cuestionando, no es un cuestionar de por qué sí, por qué asá y por qué de esta manera y no de esta otra, sino que cuando sigo haciéndome la pregunta porque quiero, ¿cómo diría, verlo? Desde otro ángulo, desde otra perspectiva, piensa una cosa, no eres el mismo o la misma hoy que hace una semana o que hace un año o 10. No somos iguales. Las experiencias vividas nos van conformando diferentes. Las situaciones, el ambiente, el clima, todo nos va conformando de maneras diferentes. Las experiencias en la meditación, todo esto nos va conformando de una forma o de otra. ¿Por qué digo esto? Pues porque yo me puedo hacer una pregunta que me la hice hace dos meses o hace 2 años y posiblemente la experiencia de la sabiduría acumulada sobre ese aspecto será distinta, porque yo soy distinta.
Y puedes decir, pues yo me siento igual. De ninguna manera. De ninguna manera. La foto puede que sea la misma. Alguien te podrá reconocer por tu apariencia externa. Pero internamente no puedes ser la misma persona que hace un minuto o una hora. Un aspecto externo, pero después está el aspecto interno. Una conversación con alguien hoy me ha hecho tener una perspectiva distinta acerca de un hecho. Soy distinta. Me ha abierto a otra manera de poder percibir una situación. A nivel sutil, a nivel espiritual, nos pasa exactamente lo mismo.
Por esto cuando hablando de Dios, hay muchas personas que lo asocian únicamente a un aspecto religioso y no espiritual. Espera, espera, vamos a a detenernos aquí a ver tú qué es lo que entiendes por esto. Y me gustaría aquí hacer un paréntesis de nuevo, otra reflexión. Hay personas que son religiosas pero no espirituales. Hay personas que son espirituales, pero no religiosas. Hay personas que no son ni religiosas ni espirituales. Hay personas que son religiosas y espirituales. ¿Entiendes lo que estoy diciendo? Y digo esto porque cuando a veces hablamos de Dios nos dicen, "Es que sois una religión. Pensaba que esto era otra cosa." Y yo diría, yo personalmente no lo siento así. Obviamente un movimiento espiritual sí. Y lo que estoy muy contenta es de saber que a nuestros centros van personas de diferentes religiones y se sientan a meditar con nosotros vamos a otros lugares y nos sentamos a meditar con ellos. Antes el centro de Bramacumaris en Barcelona estaba a una calle donde había un convento de monjas y algunas de esas monjas venían a meditar con nosotros, sobre todo cuando es tercer domingo de mes que tenemos la meditación para la paz mundial en todos los centros, en todo el mundo. Ellas durante una época estuvieron viniendo a acompañarnos en esa meditación y me pareció tan hermoso porque es ahí donde trasciendes las etiquetas. Y te adentras a una experiencia espiritual.
Fíjate entonces lo que ha acontecido aquí de una información, conocimiento, una experiencia, repito, una información, un conocimiento, una sabiduría, una experiencia, cada cual la suya y cada una de ellas absolutamente valiosa, igualmente valiosa, porque es la experiencia que tendrá sentido para esa persona. Y si digo esto ahora es en este contexto de de sumergirme en el sentir que no estoy sola. Hay personas que dicen, "Es que solo de pensar que estoy sola me entra pavor más que miedo." Aprender a estar en soledad, una soledad plena, también es muy necesario aprender a estar con uno mismo y nadie más, ni siquiera Dios. O sea, solo estar contigo es muy necesario, absolutamente necesario para poder conocernos más. Y habiendo pasado momentos de conexión contigo también, ¿por qué no? Y después poder abrirte a esa experiencia de lo sublime, de aquello que es tan grande y a la vez tan sencillo al mismo tiempo. Sencillez y grandeza, simultáneamente, igualmente.
Por esto cuando en la meditación dejamos espacios de silencio, es justo en ese momento de silencio que tú puedes seguir estando en tu propia experiencia que no tiene por qué ser la mía. Una cosa es que podamos guiar, acompañar con algunos pensamientos, pero después cada uno puede sumergirse en esa experiencia de conexión con lo que es lo más elevado. Voy a dejarlo aquí y vamos a meditar juntos. Om.
Intenta estar bien presente en este momento. Con tu respiración tranquila, sosegada, te mantienes presente aquí en este instante. Y dejas que este momento sea un momento de reconexión contigo, de volver a disfrutar de tu propia compañía, dejando cualquier otro pensamiento a un lado. No es lo más importante. Lo importante es estar aquí presente en el espacio tranquilo que hay en ti, en el alma que eres tú. Quédate así por un momento. Desde la quietud, desde este momento de introversión, te percibes como lo que eres de verdad. Luz, una energía luminosa que ha retornado a la calma, que ha retornado a la paz. Y no hay nada más que sea más importante ahora que este instante que estás viviendo. Lo que tú sientes es lo que atraes. Y a la vez lo que tú sientes es lo que amanas, lo que trasladas, lo que emites. Una energía viva. Ah. Te descubres como un ser con una gran sabiduría y esta sabiduría siempre ha estado en ti. Este es un momento de soledad plena, de soledad alegre, incluso de sentirte tú de sentirte vivo como energía viva y a partir de aquí la conexión con la energía más sublime que existe, la energía de Dios, la energía benevolente, una energía que ha estado ahí por siempre. Del mismo modo que tú como energía has existido por siempre y seguirás existiendo. Quédate aquí por un momento.
Esta es una energía que te acoge con sus brazos de luz. Seas como seas, en el momento que sea que te encuentres, esta energía te está esperando. Es una energía que se hace disponible. Es una energía que se hace presente. Una energía que está a la distancia de un solo pensamiento. Esta compañía a veces la percibes como una luz. Que te ilumina el camino en tu día a día. Esta energía a veces la percibes como alguien que te observa desde una cierta distancia ofreciéndote libertad. Otros momentos sabes que está ahí. Para cuando tú quieras acercarte, porque incluso en aquellos momentos donde no fuiste capaz de percibirle, esa luz estaba ahí como el sol brillando para ti. Es una compañía que sabe acompañar, que sabe cuando dejarte solo, sola y cuándo hacerse presente, cuándo intervenir Y cuando retirarse. Así de sabia es esta energía que está ahí para ti por siempre.
Te invito ahora a que dejes que esta conexión se asiente en ti, que esta energía liberadora y amorosa, la experiencia de estos momentos se grabe en ti y seguro que aún y sin pensar en diferentes situaciones, esto aparecerá o la vida te pondrá delante de ti algo que te hará recordar este momento especial. Seguro que tienes tus señales. Seguro que sabes cuándo esa energía divina está contigo. Una experiencia es cuando tú estás recordando a esta energía. Otra experiencia es cuando esa energía te recuerda a ti, especialmente a ti, porque eres un ser absolutamente valioso y estás en el corazón de Dios. Siempre lo has estado. Đ tal como estás ahora.
Puedes visualizar en la pantalla de tu mente un día cualquiera de tu vida y en esos diferentes ambientes en los que te mueves, puedes verte a ti en esta experiencia de sutileza y grandeza. Y posiblemente descubrirás otra forma de interactuar, de caminar, de relacionarte con los demás y con tu entorno. No tanto porque el entorno sea distinto, sino porque tú, el ser, te descubres como un ser distinto, pleno, dichoso. Y si en algún momento pasas por una situación de dificultad, si en algún momento te sientes con una gran tormenta de pensamientos y emociones, quédate en silencio por un momento donde sea que estés y vuelve a esta conexión contigo y a esta conexión con la luz divina. Porque recuerda que no estás solo, no estás sola. La energía más pura, más limpia, la energía que sana, que transforma, está a la distancia de un solo pensamiento.
Respiras profundamente. Te vas sintiendo presente aquí donde sea que estés. Permítete todavía un tiempo para saborear esta experiencia, este momento de acompañamiento, sentirte guiado, guiada y al mismo tiempo de tener la libertad para ser tú. Puedes moverte un poco mientras te vas preparando para lo siguiente en el día de hoy. Cuídate mucho. Hasta otro día. Om santi. Om. Sio. El ser, el alma. Shanti es paz. Es una hermosa manera de recordar quién somos. Om.