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Mensaje de Aliento en momentos de Desanimo / Pastor General David Gutiérrez

Reflexionando Bíblicamente 1:55:39

Transcription

Yo sé que hay momentos cuando uno se siente en esos vacíos, en esa soledad, en ese baño de lágrimas, cuando te encierras en un cuarto y te sientes abandonado, traicionado, solo y que muchas veces pensamos que Dios nos ha dado la espalda, que Dios nos ha dejado a la deriva, que tú no miras la respuesta de Dios por ningún lado. Estás orando, ayunando, te congregas en la iglesia, pero te sientes vacío delante de la presencia de Dios.

Todos hemos pasado en algún momento de nuestra vida por esos procesos, por esos momentos difíciles de lucha, de prueba. Pero hoy quiero hablarte directamente de la bendita palabra de Dios. Y yo te voy a suplicar, no pongas tus ojos, tu mirada ni tu oído a las cosas negativas que te están llegando a tu vida en este momento. Pon tu mente, tu corazón [Música] en lo que dice la palabra de Dios.

Dios no miente. Lo que Dios promete, Dios lo cumple. Fallan los hombres. Fallan las organizaciones, fallan las iglesias, fallan los gobiernos. Todo puede fallar en esta vida. Solo hay uno que nunca te fallará. Aún cuando no sientas nada, quiero decirte que ahí está Dios al lado tuyo. Te lo voy a comprobar con las Escrituras. La Biblia dice claramente en Isaías 41, versículo 10, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. No temas. Escucha esa palabra y abre el corazón.

A ti que estás pasando por un proceso difícil, por un proceso de lucha, de prueba, Dios te dice en su palabra, "No temas. No pierdas tu fe, tu confianza, tus convicciones. Aunque mires un callejón sin salida, aunque te sientas en este momento que no hay respuesta de Dios para ti, Dios te dice en ese momento de dolor, de enfermedad, de escasez, de tribulación, de lucha espiritual, Dios te dice, "No temas, ten confianza, no temas. Saca los miedos de tu corazón. Levántate para la gloria de Dios. Levántate de esa batalla. Ya no sigas encerrado. Ya no sigas en ese cuarto llorando y pensando de que ya todo se ha acabado, que ya para ti no hay salida, para ti no hay respuesta. Dios te dice a través de su bendita palabra, recibe esta palabra de parte de Dios. Recíbela porque esta palabra Dios la preparó para ti, especialmente para ti, que estás sufriendo, que estás llorando, que estás en batallas espirituales y que sientes que ya no puedes más, que las fuerzas se te acabaron. Has estado luchando durante meses, años y no has visto una salida. Hoy viene Dios y se te cruza en el camino y te dice a través de la palabra, escúchame, porque esto es para ti. No temas, porque yo estoy contigo. Siente esa palabra que te administre. Deja que la palabra te edifique hoy. Deja que la palabra llene ese vacío que has tenido durante años en tu vida.

No oigas la voz del enemigo, porque el enemigo te estará diciendo, "Ya Dios no está contigo. Dios te ha abandonado. Dios te dio la espalda. Dios no oye tus oraciones." Mentiras. Recuerda que la Biblia dice que Satanás es padre de toda mentira. Mejor abre tu corazón a lo que dice la Biblia. No temas. Te está diciendo Dios en su palabra, "No temas, porque yo estoy contigo." Nadie, nadie puede impedir que Dios esté contigo allí donde te encuentras. Nadie puede impedir que Dios esté contigo en esa prueba, en esa lucha, en esa dificultad, en ese baño de lágrimas, en ese momento de enfermedad, en ese lecho de muerte. Allí está la presencia de Dios. Pelea esta batalla hasta el último día de tu vida. No seas cobarde. Dios te está hablando a través de su bendita palabra. Esta palabra produce vida. Esta palabra sana, restaura, levanta. Por eso hoy te digo, ya no sigas oyendo la voz del enemigo. Oye la voz de Dios y Dios te dice hoy, sí, esto es contigo.

A ti que pensabas que nadie te amaba, [Música] tú que creías que Dios te había dado la espalda. Hoy vengo a recordarte que Dios nunca, nunca te ha dejado, nunca, [Música] nunca te ha abandonado en los momentos difíciles. A nosotros nos parece que Dios se ha ido, pero Dios sigue estando en el mismo lugar donde un día tú lo encontraste. Dios no tiene sombra de variación. Él es fiel y verdadero, y lo que promete lo cumple. Los hombres son los que los que prometen y nunca cumplen lo que prometen. Pero el Dios de esta bendita palabra hoy te dice a ti, no temas, porque yo estoy contigo. Escúchalo. Escucha lo que te dice ahora. No desmayes, no te rindas, no tires la toalla, no te vayas de la iglesia, no te apartes de los caminos de Dios. Resiste, resiste en medio de esa batalla, resiste en medio de esa lucha espiritual que estás llevando. Aunque ya no te quede fuerza, sigue luchando. Él te dice, "No desmayes."

Hoy doy gloria a Dios por esta bendita palabra que siempre llega en el momento que más lo necesitamos. Esta palabra es para ti que estabas a punto de abandonar el ministerio, de entregar el cargo que Dios te había dado, de apartarte de los caminos de Dios, porque ya no tienes fuerza, ya perdiste la fe, la confianza en Dios, pero hoy Dios, en su infinito amor y misericordia me da la oportunidad de entregarte este mensaje de parte de Dios que esté en su palabra. Y te lo digo de parte del Señor, no temas porque yo estoy contigo. No desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré. Recibe esa palabra. Dios no es un Dios que te ayuda hoy y mañana te deja abandonado. Dice él en su palabra, "Siempre, siempre te ayudaré. Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia, con su mano poderosa. Él siempre te va a sustentar. Créeme, [Música] no hay momentos más gloriosos en la vida cristiana que cuando tú ya no puedes, cuando las fuerzas te abandonan, cuando se te terminan las lágrimas en los ojos. Cuando sientes que todo el mundo te ha dado la espalda, que los amigos se olvidaron de ti, que la iglesia te ha dado la espalda, que tus amigos que decían que eran tus amigos ya no están al lado tuyo. Todos se fueron. Aparece el Dios bendito de la palabra diciéndote, "Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia." Recibe esa palabra de parte de Dios.

Hermanito de mi alma, tú que estás sufriendo, llorando amargamente, recibe esta palabra de parte de Dios para ti. Es él el que te va a sustentar. Si estás viviendo, pasando por algún proceso de cáncer, de una enfermedad incurable, quizás el médico te ha dicho, "Te quedan días de vida," aférrate de esta palabra, porque allí estará Dios en ese valle de sombra de muerte. Allí estará Dios hoy más que nunca. Agárrate de Dios. Sosténete de la mano poderosa de Dios. Termina esta carrera tomado de la mano de Dios y del poder de esta palabra. Préstale tus oídos al Espíritu Santo que te hable a través de su palabra, porque este no es el mensaje que yo estoy entregando de mi parte. Este es el mensaje que viene de parte de Dios para su iglesia. Es él el que nos dice en su bendita palabra. Isaías 41 verso 10, "No temas. Porque yo estoy contigo." No sientes su presencia allí donde estás. No sientes que él está a tu lado. No sientes que el poder de la palabra en este momento está cobrando vida en tu corazón. Deja que Dios te administre. Deja que Dios te ayude. Estoy seguro que muchos de ustedes van a ser restaurados por el poder de esta palabra, porque la palabra es vida, la palabra es potencia de Dios.

Son cientos de miles de cristianos que en el momento de la batalla, de la lucha, de las dificultades de la vida, fracasan porque quitan su mirada del Señor, como lo hizo Pedro cuando estaba en la tempestad. Y Jesús le dijo, "Ven, camina sobre las aguas." Pero él dejó de ver al maestro, dejó de ver a Jesús y empezó a ver las olas. Y eso es lo que te está pasando a ti, a muchos de los que me oyen en esta oportunidad. Dejaste de ver al Señor, dejaste de oír su palabra, dejaste de confiar en lo que dice la palabra. Porque hoy, lamentablemente, hermano, tenemos una iglesia que está desconectada completamente de la palabra de Dios. Están sumergidos, atados por el celular, por la computadora, por las redes sociales. Tienen el corazón vacío y esto está trayendo grandes consecuencias de depresión, de ansiedad, de tristeza, de un vacío espiritual muy grande dentro de la iglesia. ¿A qué se debe todo esto? Porque quitamos nuestra mirada, quitamos nuestros oídos de la palabra de Dios. Y por eso yo te quiero recordar esta bendita palabra y te lo voy a repetir una vez más porque yo sé que el poder de la palabra te va a restaurar en este día. No temas, porque yo estoy contigo. Eso te dice el Señor. A ti, por favor, que estás en ese momento de dolor. No temas porque yo estoy contigo. No desmayes porque yo soy tu Dios. Por encima de todo poder, de toda autoridad, de todo lo que tú pienses en este mundo, Dios está por encima de todo. Dios es más grande que tu problema, es más grande que tu prueba, es más grande que el enemigo que se te ha levantado, que la tempestad que estás enfrentando en este momento. Por eso que te invito a que por favor abras el corazón y dejes que el poder de la palabra empiece a ministrarte. Sécate las lágrimas y deja que el Espíritu Santo de Dios hoy te consuele con el poder de su palabra. Oye esta palabra y siémbrala aquí en el corazón. Recíbela de parte de Dios para ti. Es Dios el que te está diciendo, esto no es una mera casualidad que te hayas encontrado con este mensaje. En este momento de lucha, de prueba, en este momento de dolor, de un proceso duro que estás viviendo. Dios te da la oportunidad de escuchar esta palabra para confortarte, para decirte, "No temas, porque yo estoy contigo. No desmayes, porque yo soy tu Dios. Que te esfuerzo." La fuerza tuya no depende de tus habilidades, de tu sabiduría, de tu inteligencia, de tu economía. Depende del Dios de la gloria. Hay cosas que no las resuelve el dinero, que no las resuelve el poder, que no las resuelve la la inteligencia humana. Hay cosas que solamente lo puede resolver el poder de Dios en nuestras vidas. Por eso hoy te digo, depende de Dios completamente. Y no hay nada más glorioso que escuchar este pasaje de la Biblia. Yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré. Hoy cuando yo oigo esa palabra, hermanos, me lleno de gozo, me lleno de alegría, me conforta el alma porque estoy frente al Dios que se compromete en su palabra, que siempre nos ayudará. Siempre, aunque sientas que él no está a tu lado, aunque en este momento te sientas vacío, aunque sientas que la lucha que estás llevando es grande, Dios está allí al lado tuyo. Porque no lo dijo el hombre, lo dijo Dios. Siempre te ayudaré siempre, aunque no sientas nada, porque este camino es por fe, no es por vista. En medio de esa enfermedad, de ese dolor que estás pasando, en esa cama de hospital, en ese cuarto donde estás recuperándote, recibe esta palabra. Porque a veces en el momento de la angustia, del dolor, uno piensa que Dios lo dejó, porque uno se siente vacío, porque las fuerzas nos abandonan. Pero yo te diré algo. Nadie puede impedir que el poder de esta palabra se cumpla. Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Sea bendito el nombre del Señor.

Sigue escuchando lo que dice este libro sagrado. He aquí dice el verso 11 que todos los que se enojan contra ti, escucha hermanito. A ti que te han hecho la vida imposible. A ti, pastor, que se te han levantado gente en contra tuya. A ti, líder, que muchas veces estás buscando hacer la voluntad de Dios y siempre hay alguien que envidia tu posición, que te aborrece porque Dios te usa, te critica, habla mal a tus espaldas. Escucha lo que dice aquí, aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados. No pelees con nadie. Yo siempre digo estas palabras, nunca pelees con nadie. Deja que Dios sea el que se encargue de hacer justicia. Deja que Dios se encargue de pelear por ti. Escucha lo que dice aquí, que todos los que se enojan contra ti, mire, hermano, nunca te enojes con un auténtico siervo de Dios, con una persona que esté llena del Espíritu Santo, con una persona que vive en oración, que vive en santidad, que vive en obediencia a la palabra. Nunca cometas el error, porque por esa gente pelea a Dios. Por esa a esa gente la defiende Dios. Nunca cometas ese error. Si tú miras una persona que vive una vida consagrada, una vida de integridad, una vida entregada, una vida de búsqueda y ves que alguien te está hablando mal de esa persona, no seas partícipe, porque oye bien lo que dice aquí. He aquí que todos los que se enojan contra ti, todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos. Serán como nada y perecerán los que contiendan contigo, dice la Biblia. Descansa en Dios. Descansa en esta palabra. No te rebajes a a pelear con nadie. No cometas ese grave error. Recibe la palabra en este momento. Mira, porque muchas veces, hermanos, perdemos nuestra comunión con Dios porque estamos escuchando lo que la gente dice, las palabras que la gente habla de nosotros en contra y eso nos desenfoca, nos desvía del camino de Dios. No caigas en esa trampa del enemigo.

Por eso hoy, escucha bien lo que dice el verso 12. Buscarás a los que tienen contienda contigo y no los hallarás. Serán como nada [Música] y como cosa que no es aquellos que te hacen la guerra. Oh, gloria a Dios. ¿Sabes por qué? Porque aquel que te dijo un día, "No temas, porque yo estoy contigo," es el que pelea por ti. Así es que no temas. [Música] Él es el que está contigo.

Vaya conmigo, por favor, a Isaías 43, versículo 1 y versículo 2. Oye bien esta palabra. Esto es potencia de Dios. Y te recuerdo, Dios nunca te ha dejado. Dios nunca nos deja nosotros. Somos nosotros los que dejamos a Dios. Dios nunca te ha abandonado en la lucha. Somos nosotros los que dejamos de buscarlo, de orar, de ayunar, de consagrarnos, de vivir una vida pegadita al Señor. Recuerda quién tú eras antes cuando tú vivías cerca del Señor, cuando tú vivías orando, cuando dependías de Dios, cuando pasabas en ayunos, en oración profunda, ¿qué pasó? Ahora te sientes triste, abandonado, atado, oprimido, vacío, desanimado, desalentado. ¿Por qué estás así? Dios no es el que te ha dejado. Reconoce, eres tú el que está dejando a Dios.

Escucha bien lo que dice aquí la palabra. Ahora así dice Jehová. Isaías 43 verso 1 y verso 2. Escucha ahora. Así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel. [Música] Hoy es para la iglesia. Hoy es para ti, iglesia bendita de Cristo. No temas. Y no hay palabra más bendita que en un momento de angustia y de dolor, de soledad, de tristeza, de batalla. Que venga la palabra de Dios a nuestra vida y que Dios nos diga en ese momento, "No temas. No temas. Descansa, [Música] desahógate, entrega esa carga, entrega ese dolor, entrega ese resentimiento, entrega ese enojo, entrega esa ira, entrega todo lo que te esté apartando de Dios, entrégalo. Dios te dice, "No temas, no tengas miedo de nada, porque yo te redimí." A ti no te compró el pastor, a ti no te compró la gente. A ti te compró Jesucristo en la cruz del Calvario. Fue Dios el que te redimió. Él pagó el precio. Tú eres propiedad de Dios. El Dios de esta palabra hoy te dice a ti, querido hermano y hermana, no temas, porque yo te redimí. [Música] Yo fui el que pagué el precio por ti. Eso es lo que Dios te está diciendo. Yo morí por ti en la cruz del Calvario. Yo pagué por tus enfermedades. La Biblia dice en Isaías 53:5, [Música] "Por sus llagas fuimos nosotros curados, porque él fue el que llevó todas nuestras enfermedades." Así es que, amado hermano, escuche esto es palabra de Dios para ti. Y es Dios el que le dice a su pueblo hoy, "No temas porque yo te redimí, te puse nombre. Mío eres tú. Tú eres propiedad de Dios. Te lo voy a recordar una y otra vez. Tú eres propiedad de Dios. Desde el día que te entregaste a Jesucristo y fuiste sincero y te apartaste del pecado, tú eres propiedad de Dios. Sécate las lágrimas en ese momento de angustia y de dolor y siente la presencia de Dios porque allí está a tu lado, porque es él el que le dice a su iglesia, "No temas, porque yo te redimí y te puse nombre. Mío eres tú." Porque desde ese momento que tú te rendiste a Cristo y te arrepentiste de todo corazón de tus pecados, dejaste de ser propiedad del dejaste de ser propiedad del enemigo. Antes éramos hijos del y hoy somos hijos de Dios porque él nos redimió, porque él nos compró con su preciosa sangre. Por favor, disfruta este camino. No te desalientes, no te desanimes. Sigue marchando. Nos queda poco, iglesia amada. Nos queda poco. Este no es el tiempo de darle la espalda al Señor. Este es el tiempo de ver hacia el cielo y disfrutar este camino. Sigue disfrutando servirle a Dios como nunca antes lo hayas hecho. Vale la pena ser cristiano. Vale la pena. Óyeme bien lo que dice esta palabra. Qué potencia de Dios. No temas, porque yo te redimí. [Música] Te puse nombre. Mío eres tú. Tú eres propiedad de Dios. Tú vales la sangre de Cristo. Tu nombre está escrito en el libro de la vida. El se equivocó contigo. El tenía planes de destruirte, de hacerte daño, porque hace tiempo te viene diciendo, "Dios te ha dado la espalda. Dios ya no está contigo." Mentiras. Dios nunca te ha dejado. Y repito, somos nosotros los que nos descuidamos. Somos nosotros los que nos apartamos, los que abandonamos a Dios. Él nunca te ha dejado. Él siempre ha estado contigo en las luchas, en las pruebas, en las batallas, en los momentos más difíciles, porque hay procesos que Dios los permite, pero no es para que te caigas, no es para destruirte, es para hacerte un hombre más fuerte en Cristo, para formar tu carácter, para quitarte cosas que a Dios no le agradan. Llévate esta palabra en el corazón y oye bien lo que te dice el Dios de la palabra para que te claves esto en el alma que Dios nunca te ha dejado.

Escucha bien a ti que estás pasando por esa lucha, por esa batalla espiritual. Dice el verso 2, cuando pases por las aguas, yo estaré contigo. Esto es promesa del Dios que no miente, del Dios verdadero. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo. Allí está en este momento, en esa tempestad, en esta lucha que estás llevando, en esa prueba, en esa batalla espiritual que estás librando en este momento. Allí está el Señor. Siéntelo a tu lado. Siéntelo en esa batalla. Siente su presencia porque él dice, "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo." No te va a mandar un ángel, ni un arcángel, ni un querubín. Él dice, "Yo estaré contigo." Y por eso te digo en este momento, no oigas la voz del enemigo. Oye la voz de tu Salvador. Oye la voz de tu Señor. Oye la voz del Dios bendito que nunca miente, del Dios de la palabra, el verbo de Dios, Emanuel, Dios con nosotros, el Dios que promete y cumple lo que promete. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo. Por eso hoy te invito a que lo sientas en ese momento, aunque estés bañado en lágrimas, aunque sientas que las fuerzas te abandonaron, que ya no tienes aliento ni de levantar las manos, que estás desanimado, desalentado, que estás a punto de abandonar lo que Dios te ha entregado en tus manos. Hoy vengo a recordarte con el poder de la palabra de Dios. Cuando pases por las aguas, te dice Dios, hoy yo estaré contigo. En esas tempestades de la vida siente la presencia de Dios. Ahí está Dios. Ahí está Dios metido en este momento. Aunque tú digas, "Pero yo no siento nada, pastor," pero esta palabra es fiel y verdadera. Cree la palabra. Cree lo que dice Dios en su palabra. Y sabes lo que te sigue diciendo, "Yo estaré contigo, dice, y si por los ríos no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti." Sea bendito el nombre de Dios. Oh, bienaventurados, bienaventurados son los hombres y mujeres que confían en el Dios de la palabra. Allí estuvo Daniel en el foso de los leones y los leones no se lo comieron. Los tres hebreos los echaron al horno de fuego y el fuego no los quemó. Bendito sea el nombre de Dios. Ese mismo Dios es el Dios tuyo. Ese mismo Dios es el que está a tu lado. Es el que está en este momento peleando tu batalla. ¿Tú piensas que Dios ha guardado silencio? No. Dios está a tu lado, más cerca de lo que tú te imaginabas. Ahí está peleando tu batalla. Él no te ha dejado solo. Él no te ha abandonado en estos momentos difíciles. Él no te ha dado la espalda. No te vayas de la iglesia. No cometas ese error. Quizás tú estés oyendo esa vocecita negativa del enemigo que te dice, "Vete de la iglesia." De nada sirve estar en el templo. De nada sirve servirle a Dios. De nada sirve orar. De nada sirve ayunar, porque así dice la gente cuando no siente nada, cuando están en los momentos difíciles, dicen, "Yo estoy perdiendo el tiempo en la iglesia." Mentiras, mentiras de Satanás. Lo que quiere el es que te sueltes de la mano de Dios para él destruirte, para destruir tu familia, tu hogar, tus hijos, para destruir tu vida espiritual, para llevarte al infierno. Por eso es que él quiere que te sueltes de la mano de Dios. Por eso es que él te quiere sembrar la duda, la incredulidad, para que dejes de confiar en Dios. Y por eso comparto este tema hoy con ustedes. Dios nunca te ha dejado. Dice aquí la palabra, y te lo repito, cuando pases por las aguas, dice Dios, yo estaré contigo. Él, Dios estará contigo. Allí está contigo. Allí está contigo. Lo dice la Biblia. Y yo creo lo que dice la palabra de Dios. Sea bendito el nombre del Señor. Y si por los ríos no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Cuántas batallas nos hemos llevado en este camino. Cuántas luchas hemos tenido que enfrentar por serle fiel a Dios. Hermanitos de mi alma, yo ya llevo unos cuantos años sirviéndole al Señor y he vivido de todo. He tenido gente frente a mí que me diga que me odia, que me detesta. Si yo le hubiera prestado atención a todas esas cosas, a todos los obstáculos que he tenido que enfrentar en la vida cristiana, no estuviera hoy aquí compartiendo este mensaje con ustedes, pero bendito sea Dios que esta palabra me ha sostenido hasta el día de hoy y por eso hoy la comparto con ustedes y sé de lo que les estoy hablando. Les estoy hablando del Dios que nunca te ha dejado, del Dios que nunca te dejará, del Dios que será fiel hasta el día de tu muerte, nunca te dará la espalda. Sea bendito el nombre de Dios. Y no te digo que no hay momentos difíciles, si los hay. El profeta Jeremías fue uno de esos hombres que vivió momentos dolorosos en su ministerio. Fue un hombre que fue azotado, que fue echado en una cisterna, [Música] que lo amarraban en el patio del templo, se burlaban de él, le daban pan de angustia. Por eso es que el profeta Jeremías se le conoce hasta como el profeta llorón. Por eso, oiga, óigame bien lo que dice Jeremías capítulo 20. Oiga bien, porque muchas veces muchos de los siervos de Dios están pasando por este mismo proceso, por un proceso difícil de grandes batallas. Yo entiendo que muchas veces la gente dice, "Claro, tú lo estás hablando porque tú no has vivido lo que yo estoy viviendo." Pero te lo voy a leer de la Biblia de un hombre que lo vivió quizás peor que tú. Y te voy a demostrar con la Biblia que lo que Dios promete lo cumple. Porque Dios le había dicho a Jeremías en el capítulo 1, versículo 19, "Pelearán contra ti", le dijo, "pero no te vencerán." Dios nunca te dijo que este camino iba a ser fácil. Dios nunca te dijo que este camino te iban a recibir con rosas, con flores, con elogios que te iban a tratar bien. No, Dios le dijo a Jeremías, "Pelearán contra ti, Jeremías, pero no te vencerán, porque yo estaré contigo. Recíbelo. Óigame, oiga la palabra. Yo estaré contigo para librarte." Te das cuenta que Dios nunca ha fallado, nunca te ha dejado. Jeremías capítulo 20 dice la Biblia, escucha bien que estas son palabras del profeta Jeremías, verso 7 en adelante. El lamento de Jeremías, "Me sedujiste, oh Jehová", le dijo. Y fui seducido. Fuerte fuiste que yo y me venciste. Cada día he sido escarnecido. Cada cual se burla de mí. ¿Sabes cuándo es que los empezamos a debilitar nosotros? Cuando empezamos a prestarle atención a los que se burlan, a los que se mofan, a los que nos traicionan, a los que nos dan la espalda, a los que nos daban la palmadita en en la espalda y nos decían, "Voy a estar contigo en las buenas y en las malas, que aunque todos se vayan, yo me voy a quedar contigo." Y cuando llegó la la hora de probarlo, fue el primero en que se fue, la primera que se fue. Nunca cometas el error de poner tu confianza en los seres humanos. Pon tu confianza en Dios. Deja de ver los defectos de las personas. Deja de oír los burladores. Deja de oír esa gente que se ha levantado para que no sigas marchando, que está tratando de destruirte, está tratando de detenerte, de destruir tu ministerio, de criticarte, de difamarte. Deja de pelear con esa gente que usan las redes sociales para denigrarte. [Música] Simplemente mira a Dios. y sigue marchando. Por eso Jeremías le dice a Dios, "Me sedujes, oh Jehová, y fui seducido. Más fuerte fuiste que yo y me venciste cada día. Cada día he sido escarnecido. Cada cual se burla de mí", decía Jeremías. Verso 8 dice, "Porque porque cuántas veces hablo, doy voces, gritos, violencia, destrucción, porque la palabra de Jehová me ha sido afrenta y escarnio cada día." O sea, que el mensaje que Dios le había dado a Jeremías se le había convertido en un sufrimiento. Porque si Dios te llamó para que fueras un predicador de la sana doctrina y que dijeras las cosas que Dios quiere que se digan, prepárate para el sufrimiento. Pero también te tengo una buena nueva. Jamás Dios te dejará en tu batalla. Jamás Dios te dará la espalda. Ponte del lado de Dios y Dios estará del lado tuyo. Cuida de lo de Dios y Dios cuidará de lo tuyo. Defiende las cosas de Dios, defiende la sana doctrina, defiende la santidad, defiende el mensaje cristocéntrico sin quitarle ni agregarle y déjale tu causa, tu lucha, tu batalla, tu prueba al Dios de esta bendita palabra.

Escucha bien lo que dice aquí, verso 9. Dice Jeremías, "Y dije, no me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre." ¿No es así que están muchos siervos de Dios en este momento diciendo, "Ya no voy a seguir predicando. La gente no quiere, la gente se me ha levantado, se me ha opuesto al mensaje que predico." Claro, si estás predicando cosas que no están en la Biblia y te estás buscando problemas por lo que dices, porque insultas, porque ofendes, no digas que es por la causa de Cristo. Por tu irresponsabilidad, por tu mala educación, porque quizás eres ofensivo, pero si tú eres un predicador bajo la unción del Espíritu Santo y con el amor de Dios y la palabra pura y santa, sin quitarle ni agregarle, deja que hagan lo que hagan. Dios será el que pelea por ti. Jeremías llegó a un a un punto que dijo, "No me acordaré más de él. No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre." Y dice Jeremías, escucha bien esto, hermano de mi alma, no obstante, había en mi corazón, aleluya, como un fuego ardiente metido en mis huesos, traté de sufrirlo, dijo Jeremías, y no pude. Porque el tratará de callarte la boca, tratará de que no prediques la sana doctrina, tratará de, aleluya, cerrarte todas las puertas, pero jamás podrá apagar el fuego del Espíritu Santo de Dios que hay en tu corazón metido. Jamás, jamás podrá el apagar la llama que hay aquí en el alma de los hombres que Dios llama a predicar esta bendita palabra. Aunque se te levante el enemigo. Y prueba de ellos son hombres como Pablo que los encarcelaban y aún en las cárceles se escribían epístolas. Eran usados por Dios de una manera sobrenatural. En la cárcel oraban. En la cárcel alababan a Dios como lo hicieron en Filipo, Pablo y Silas. Y el carcelero se terminó convirtiendo a Jesucristo después de aquel terremoto que se desató. Querido hermano, de una cosa te voy a asegurar en este día, Dios nunca te ha dejado. Nunca. Si tú le eres fiel a Dios y tú vives en integridad y vives una vida apartada completamente del pecado y vives consagrado a Dios, ten la certeza y la seguridad que Dios estará contigo en las buenas y en las malas, en los momentos de lágrimas, en los momentos de dolor, en la enfermedad, en la escasez, en la tristeza, en la lucha prueba, allí estará el Dios de la gloria, porque lo promete. Y por eso dice Jeremías, escucha bien, tú que has estado desanimado, desalentado, sin fuerzas, tú que ya no quieres seguir adelante porque ya es tanta la presión que has estado teniendo los últimos días, que muchas veces tú dices, "Yo ya no quiero seguir adelante, hermano. Ya no quiero seguir predicando, ya no quiero continuar con el llamado que Dios me ha hecho, no quiero continuar con el cargo que tengo en la iglesia." No seas cobarde, no lo entregues. Dios nunca te ha dejado. Recuerda quién fue el que te llamó. Recuerda que Dios ha estado contigo en todos los procesos que has vivido. Recuerda el día que te convertiste y cómo Dios te fue llevando hasta donde estás ahora. ¿Por qué te vas a correr ahora si Dios nunca te ha dejado? Bendito sea el nombre de Dios. Y por eso Jeremías decía, "No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre. No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos." Aleluya. Sea bendito el nombre del Señor. Traté de sufrirlo y no pude, dijo Jeremías. Yo traté, traté de callarme, traté de dejar de predicar, pero había una llama encendida en el corazón que no pude, no pude. Alabado sea el nombre de Dios. Yo sé que muchos de ustedes están llorando amargamente, que muchas veces dicen, "Ya no voy a seguir en el pastorado, ya no voy a seguir en el evangelismo, ya no voy a continuar con este llamado que Dios me ha hecho en el don que me ha dado. Voy a dejar todo abandonado, pero hay una llama encendida en tu corazón. Ese es el Dios que te llamó. Ese es el Dios de esta palabra que nunca te ha dejado, que a pesar de tus batallas, Dios ha estado presente en esos momentos de dolor. No dejes que se apague esa llama, que es Dios el que te llamó. Fue Dios el que te puso donde estás. Sigue marchando y sigue diciendo la Biblia, porque oí, oiga bien, oiga bien, ¿por qué? ¿Por qué Jeremías estaba en esta condición? Y ese es el error que estamos cometiendo, cientos y cientos de siervos de Dios, porque miramos que todo el mundo se ha modernizado, todo el mundo ha cambiado el mensaje, todo el mundo no quiere predicar contra el pecado, no quiere hablar de la santidad. Entonces dice Jeremías en el verso 10, "Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes, denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría, quizás se engañará, decían, y prevaleceremos contra él y tomaremos de él nuestra venganza. [Música] Deja de estar oyendo la murmuración de la gente. El error que cometemos los hombres de Dios es empezar a oír las críticas, las murmuraciones, las quejas, gente que está hablando mal a tus espaldas, sigue caminando. Si estás viviendo en integridad y estás viviendo como Dios manda, no le prestes atención a la murmuración de la gente, que son pocos los que se contentan con el verdadero mensaje de Dios. La gente lo que quiere oír hoy es ese mensaje eh eh acomodado de la prosperidad. Lo que la gente quiere son mensajes motivacionales, pero la gente no quiere que se les predique la palabra de Dios como está escrita. Pero si Dios te llamó a predicar, no cambies el mensaje que Dios te ha dado. Predica lo que Dios te dio, pero hazlo conforme a la Biblia y guiado por el Espíritu Santo, con amor, con unción y con mucho temor y temblor delante de Dios. ¿Y sabes qué dijo Jeremías? Para que tú veas qué le dijo Dios a Jeremías en en el capítulo 1, verso 19. Pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estaré contigo para librarte. Y prueba de esto que Dios no miente para que hoy tú estabas a punto de rendirte, tú que ya no querías seguir adelante, míralo y y escucha lo que dice la palabra. Verso 11. Más Jehová, dijo Jeremías, más Jehová está conmigo como poderoso gigante. Ahí está Dios contigo como poderoso gigante. Ahí está. Por eso te digo hoy, sécate las lágrimas. Dios nunca te ha dejado. Nunca. Él nunca te ha dado la espalda. Él nunca te ha abandonado en tus momentos difíciles. Él ha estado allí a tu lado, más Jehová está conmigo como poderoso gigante. Por tanto, los que me persiguen tropezarán, dijo Jeremías, y no prevalecerán. Serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán, tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. Sea bendito el nombre de Dios. Qué palabras más benditas estas, hermano, para Dios demostrarnos, demostrarte a ti que estabas a punto de de rendirte. Mira lo que pasaba Jeremías, los procesos, las batallas, las luchas. Y Jeremías dice, "Más Jehová está conmigo como poderoso gigante, porque él nunca te ha dejado. Nunca. A pesar de que Jeremías llegó a un punto que dijo, "Ya no me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre." Como muchas veces hemos dicho nosotros, "Ya basta, hasta aquí llegué, no quiero seguir." Más sin embargo, dice Jeremías, "Más Jehová está conmigo como poderoso gigante." Ahí está Dios. Ahí está Dios al lado tuyo hoy. Por favor, deja que Dios te edifique con la palabra. Deja que Dios te restaure. Te sane, hermano. ¿Sabes cuál es el error nuestro? Y te lo voy a decir en esta bendita hora. ¿Sabe dónde radica nuestro gran defecto? Que olvidamos pronto quién fue el que nos llamó, quién fue el que nos dijo, "Marcha, sígueme." ¿Quién fue el que te dijo, "Ven a mí y yo te haré descansar?" Se nos ha olvidado y hemos empezado a poner nuestros ojos, nuestra mente, nuestro corazón y todo nuestro ser en los problemas, en las dificultades, en la oposición, en el enemigo que se te ha levantado. Israel, Dios lo sacó de Egipto, dice la Biblia, con mano poderosa. Con mano poderosa lo sacó Dios de Egipto. ¿Y sabes qué dice la Biblia? Escucha bien esto. Éxodo capítulo 13 verso 21 y 22. Ya voy a concluir. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Bendito sea el nombre de Dios. Ese es el Dios que llamó también la iglesia. Ese es el Dios que nunca nos ha dejado abandonados. Y dice la Biblia, nunca se apartó delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego. Óyeme bien lo que dice la Biblia. Nunca se apartó. Nunca. Nunca. Y cuando yo leía las escrituras, dice la Biblia de una manera categórica que Dios sacó a Israel con mano poderosa. Y luego cuando yo voy al capítulo 14 del libro de Éxodo y encuentro a este mismo pueblo que Dios lo había sacado con mano poderosa, escucha bien lo que dice verso 10 del capítulo 14 de Éxodo. Y cuando Faraón se hubo acercado a los hijos de Israel, alzaron sus ojos. Y he aquí que los egipcios venían tras ellos, por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera y clamaron a Jehová. Escuche, ¿qué te había dicho Dios en Isaías? No temas. ¿Quién había sacado al pueblo de Israel de Egipto? Dios con mano poderosa en una columna de nube y en una columna de fuego. Allí venía Dios con ellos. ¿Por qué se les olvidó tan pronto? ¿Por qué se te ha olvidado que Dios es el que te ha guardado hasta el día de hoy y hoy estás a punto de rendirte, a punto de irte de la iglesia? ¿Por qué? ¿Por qué si Dios nunca te ha dejado? ¿Sabes qué dijo este pueblo? Y dijeron a Moisés, "¿No habían sepulcros en Egipto que nos has sacado para que para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros? ¿Qué nos has sacado de Egipto?" Oiga, ¿cómo es posible que ahora este pueblo se les olvidó por completo quién es el que los había sacado con mano poderosa? ¿No es esto lo que hablamos en Egipto diciendo, "Déjanos servir a los egipcios?" Porque mejor no fuera servir a los egipcios que morir nosotros en el desierto. Así están miles y miles de cristianos. Estaba mejor en el mundo, pero se te olvidó que en el mundo no tenías salvación. En el mundo no tenías a Dios. En el mundo sufrías y estabas solo. Eras reo de condenación eterna. Eras esclavo de la droga, esclavo del vicio, esclavo de las pasiones carnales. Ahora es un hombre libre, limpio. [Música] Por favor, nunca olvides quién fue el que te llamó, porque él nunca te ha dejado. Los verdaderos cristianos no se conocen cuando hablan lengua. Los verdaderos cristianos no se conocen cuando están predicando en un altar. Los verdaderos cristianos no se conocen cuando están echando fuera un demonio o están orando por los enfermos y los enfermos son sanados. Los verdaderos cristianos se conocen siendo fiel a Dios en los tiempos difíciles. Allí, allí se conocen los verdaderos cristianos en los tiempos difíciles, cuando no hay nada en la nevera, cuando la salud se quiebra, cuando los amigos dan la espalda, cuando no hay dinero en la cuenta bancaria, cuando te botaron del trabajo, cuando perdiste la casa donde vivías, cuando parece que todo está en contra tuya, pero sigues siéndole fiel a Dios. Porque a Dios no se le sirve por lo que nos da, sino por quién él es. Bendito sea el nombre de Dios. Estoy hablándole al pueblo, haciéndole un llamado, un reto. Esto es un reto para todos nosotros. Serle fiel a Dios en tiempos difíciles. ¿Dónde está ese pueblo que se va a notar? ¿Dónde está esa iglesia bendita? Son miles los que andan ahora mismo en el mundo, en el pecado, que estuvieron en la iglesia cuando todo iba bien, cuando la familia estaba unida, cuando no había

llegado la tempestad. Ahí estaba la gente tirado en los altares. Aleluya. Gloria a Dios. Felices. ¿Dónde estás hoy? ¿Qué te pasó?

Llegó la tempestad y te diste cuenta que tu casa no estaba fundada sobre la roca, sino que habías edificado tu casa sobre la arena. Y cuando vinieron los vientos y llegó la tempestad, dieron con ímpetu contra tu casa y fue grande tu ruina. Por eso es que las palabras de Cristo no pueden ser escuchadas solamente, sino atesoradas en el corazón para llevarlas a la práctica, porque todo lo que sale de la boca de Dios se va a cumplir.

A todos los cristianos nos va a llegar el tiempo difícil, nos va a llegar la prueba, nos van a llegar las tempestades, nos van a llegar momentos de dolor, de lágrimas, de sufrimiento, de enfermedades, de persecución, de necesidad nos va a llegar porque Dios no quiere que tú le sirvas por interés. Él quiere que tú le sirvas por amor. Jesucristo dijo, "El que me ama mi palabra guardará." El que ama a Dios se le va a notar en los tiempos difíciles. No cuando todo está bien, no. Allí son fieles todos.

[Música]

Cuando no hay batalla, cuando no hay lucha, cuando no hay oposición, todo el mundo parece fiel porque la gente está acostumbrada a un evangelio de glamur porque ese es el evangelio de la prosperidad, ese es el evangelio moderno, ese es el evangelio que se predica hoy en día. No el evangelio que predicaba Cristo, no el evangelio que predicaban los apóstoles. Jesús dijo, Jesús, el Hijo de Dios, mi maestro, mi Señor, en el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Él no dijo que íbamos a tener cosas lindas que vengan del mundo para la iglesia. La Biblia dice, "En el mundo tendréis aflicción."

Los cristianos estamos en estos últimos días viviendo persecución.

[Música]

Las libertades para predicar el evangelio cada día han sido quitadas. Si usted predica una palabra de acuerdo a la Biblia, lo censuran en las redes sociales. Usted tiene que tener un sumo cuidado cómo llevar esta verdad eterna al mundo entero con sabiduría. Cualquier pervertido puede decir lo que le dé la gana, puede hablar lo que le dé la gana. Puede blasfemar contra Dios, puede pisotear la palabra de Dios, pero nadie lo va a censurar. predica la Biblia y verás que pronto tus videos van a ser censurados y quitados de las redes sociales. Por eso te digo, comparte la palabra, porque vendrán días donde la palabra de Dios será prohibida. No nos dejarán predicar la Biblia.

Aproveche este momento, iglesia amada, y sele fiel a Dios en estos tiempos difíciles que estamos viviendo. Yo no sé por dónde tú estés pasando. A lo mejor estés escuchando este mensaje en un hospital, en una cárcel o quizás en una casa llorando amargamente porque todo el mundo te dio la espalda. A lo mejor eres una esposa abandonada por tu esposo o eres un hombre que tu tu esposa se fue con otro y te dejó con tus hijos y quizás estés llorando o a lo mejor estés en depresión sintiendo que nadie te ama, que nadie te valora, que nadie valora el que tú seas un hijo, una hija de Dios. Pero hoy vengo a decirte, sele fiel a Dios en esos tiempos difíciles que estás pasando para que veas la gloria de Dios mañana.

Nosotros no somos de este mundo, somos peregrinos y extranjeros, dice la Biblia. Nuestra patria está en el reino de los cielos. Aquí estamos de pasadita. Quiero invitarte a que por favor abras tu Biblia en el libro de Job. Vamos a empezar en el capítulo uno y vamos a disfrutar de esta bendita palabra. Deja que la palabra hoy te edifique, te restaur, te conforte, aumente tu fe.

[Música]

Porque dudo que alguno de los que me está escuchando haya pasado por el proceso que que pasó este hombre llamado Job. Difícil. ¿Cuántos están llorando por una pruebita que tienen, por alguien que los vio mal, por un rechazo que les hicieron? Ya están dejando las cosas del Señor, ya le están siendo infiel a Dios. Vamos, aquí se necesita gente fiel. En este camino no se puede ser cobarde. En este camino no se puede andar con paños tibios. Aquí hay que estar preparados aún a dar la vida por la causa de Jesucristo. La iglesia primitiva estaba definida. Los cristianos de hoy son cristianos volátiles que van y vienen sin estabilidad. Son como las olas del mar, dice Santiago.

Ha llegado el momento que tenemos que empezar a crecer. a madurar. La gente está comiendo demasiada cosa de las redes sociales y no está, aleluya, estudiando las escrituras con responsabilidad. Y yo te voy a decir algo, escúchame. Lo único que te va a sostener en los días difíciles es el poder de la bendita palabra de Dios. Si tu fe descansa en la palabra, nadie podrá destruirte. Nadie. Vendrán tempestades, vendrán momentos difíciles, pero tu casa seguirá en pie para la gloria y honra de Dios.

Job capítulo 1. Vamos a empezar desde el verso 1 porque es una maravilla, es una delicia escuchar lo que dice Dios de este hombre. Ojalá Dios dijera estas palabras de nosotros también. que Dios pudiera decir estas palabras de cada uno de los que oyen este mensaje, porque esto es una honra. Una cosa es que la gente hable bien de ti, pero otra cosa es que Dios hable bien de ti. Eso tiene más méritos porque el hombre puede mentir, puede engañar lo que puede te puede tirar elogios. Nada más por hacer un cumplido contigo, para que te sientas bien, para animarte, pero Dios no miente. Si estoy bien, sabe si estoy bien o estoy mal.

[Música]

Y si estoy mal, me lo va a decir. Y si estoy bien, me lo va a decir. Por eso es que te digo que el valor que tienen estas palabras son enormes, poderosas. Job capítulo 1 verso 1. Vamos a empezar en el verso 1, luego nos vamos más abajo para disgustar de lo que dice esta palabra bajo el tema fieles a Dios en tiempos difíciles. Y toco este tema porque son realidades de las que estamos viviendo. Y yo no quiero hablarte cuento historietas baratas, no quiero que la palabra de Dios nos enseñe cómo serle fiel a Dios en tiempos difíciles.

[Música]

Va a depender mucho de lo que tú tengas aquí en el corazón, aquí en el corazón. Recuerda, recuerda lo que dice la Biblia. Y ya vamos a ir a Job. Daniel capítulo 1, verso 8 dice la Biblia, "Y propuso Daniel en su corazón no contaminarse."

[Música]

con la comida del rey.

[Música]

¿Sabes dónde está la victoria? La victoria no está en hablar. La victoria está en lo que cargas aquí en el corazón. lo que andas en el alma. Cuando Dios está entronado en el corazón de un ser humano, nadie, aunque todos se dañen, aunque todos se tuerzan, aunque todos se desvíen, aunque vengan falsos profetas, falsos predicadores, aunque venga un engañador, nadie te mueve de tus principios bíblicos, nadie, porque ya te lo propusiste en el corazón, no contaminarte. Hoy más que nunca necesitamos una iglesia con la actitud que tenía Daniel, que esté determinada en su corazón no contaminarse. No te contamines. Aunque mires las iglesias que están repletas de gente, pero llenas de carnalidad, llenas de pecados ocultos, adúlteros pastoreandos, adúlteros predicando, cantando, dirigiendo la iglesia. Ya no se predica contra el pecado. Se traen a los predicadores a nuestras iglesias y no se averigua ni quiénes son los que estamos subiendos en los altares. Pregúntele al Espíritu Santo y averigua si ese que va a cantar en tu iglesia, si ese que va a predicar es un auténtico y verdadero siervo de Dios. Y si nadie te da información, pídeselo al Espíritu Santo, que todo lo revele el Espíritu de verdad.

Son tiempos difíciles y hay que serle fiel a Dios en estos tiempos difíciles que estamos viviendo. Hay demasiado desorden en las iglesias. Hoy se ha convertido un evangelio permisivo, tolerante. Estamos como en los tiempos de aquella iglesia eh eh de Apocalipsis que toleraba aquella mujer que se llamaba Jezabel, que indujiera a los hijos de Dios, al pueblo de Dios, a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y sabe quiénes somos los responsables? Nosotros los que estamos en la iglesia que toleramos que gente que no tiene temor de Dios, gente que no tiene respeto por las cosas de Dios, gente que no ama a Dios más que a su propia vida, gente que están viviendo una doble vida, viviendo en pecado y están pasando a los altares. Por eso es que el ha tomado ventaja. Por eso es que el tiene atado y hay un montón de gente endemoniada dentro de la iglesia porque le hemos abierto puertas al enemigo. Efesios 4:27 dice, "Ni deis lugar al diablo." Esos versículos son luces rojas en la Biblia que deben de advertir al pueblo.

Oh, iglesia bendita del Señor, seámosle fiel a Dios en estos tiempos difíciles. Sele fiel a Dios. Si todos se han torcido, no te tuerzas tú. Bendito sea el nombre del Señor. Y vamos a empezar con este texto. No estoy molesto, hermano. Siento un celo de Dios. Porque amo la iglesia, porque amo las almas y porque sé que las cosas no están bien. No están bien. No están bien. Hay demasiado paganismo infiltrado en nuestras iglesias y nadie tiene el valor de decirlo. Nadie. Todo el mundo simplemente le hemos dado culto al conocimiento a los doctorados, que porque aquel tiene tres títulos de doctorado puede hacer y deshacer, puede engañar la iglesia, puede vivir en pecado, puede vivir una doble vida, no. Lo que necesitamos son hombres de Dios ardiendo en los altares. Gloria a Dios.

Si Dios te ha concedido el privilegio de tener un doctorado, ojalá pudieras tener 100 doctorados, pero por encima de esos doctorados que esté lleno del Espíritu Santo, que arda tu corazón en la presencia de Dios, que vivas en santidad, que te guardes para Dios, que vivas la palabra. Como dijo aquella anciana cuando oyó aquel predicador, "Tus hechos, le dijo, gritan tan fuerte que no me dejan oír lo que predicas."

[Música]

Las acciones y los hechos de muchos de estos doctores y grandes teólogos gritan tan fuerte que no nos permiten escuchar lo que ellos dicen. Porque ahora, vuelvo y repito, se le ha dado un culto. Si tú no eres un doctor, si tú no tienes ciertos niveles académicos, tú no calificas. Lamentablemente hemos caído tan bajo que pensamos que somos superiores a Jesucristo. Cristo llamó a hombres como Andrés, Pedro, pescadores, hombres sin sin mucha educación.

[Música]

porque eso es gloria de Dios, usar hombres sencillos, humildes. y llamó también hombres como Pablo, pero muy pocos.

[Música]

Yo quisiera ver muchos doctores aquí, pero ardiendo en el poder del Espíritu Santo. Qué bendición fuera, hermano, que esos grandes teólogos, esos grandes catedráticos estuvieran llenos de la gloria de Dios. Pero en lugar de estar llenos de la gloria de Dios, andan buscando cómo justificar el pecado, cómo vivir en pecado sin sentirte mal. ¿Cómo justificar el adulterio en las iglesias? Eso es lo que estamos viviendo hoy. Bendito sea el nombre de Dios.

Job capítulo 1, verso 1, dice la Biblia, "Hubo en tierra de uso un varón llamado Job." Escúchelo. Escuche cómo empieza este libro. Hubo en tierra de Us un varón llamado Job. Y oiga lo que dice aquí. Y era este hombre perfecto y recto.

[Música]

Entiéndase que cuando la palabra está diciendo aquí perfecto, no está hablando de la perfección de Dios, está hablándolo dentro del marco humano. está hablando de un hombre recto, de un hombre que se guardaba para Dios, no que hubiese dejado de ser humano o de cometer errores, pero está hablando de un hombre que de esos que les duele ofender a Dios hasta en lo mínimo. De eso es lo que está hablando. Y dice que era perfecto y recto. Y oiga esto. Temeroso de Dios y apartado del mal. Oh, cómo hacen falta este tipo de gente hoy. Cómo hacen falta este tipo de cristianos, de líderes, de pastores en nuestras iglesias con estas características que Dios describe de la vida de Job. Eso es lo que necesitamos, hombres rectos, hombres temerosos de Dios y apartados del mal. Gente que sienta repugnancia, asco por el pecado, porque es una de las características de un auténtico cristiano. Los cristianos identifican porque amamos a Dios y aborrecemos el mal.

[Música]

Vivimos apartados del mal.

[Música]

Oiga estas palabras que Dios revela en su palabra de este hombre. Me encantan. Teneroso de Dios. La Biblia dice que el principio de la sabiduría es el temor a Jehová. ¿Para qué queremos un un hombre lleno de conocimiento sin temor a Dios? ¿Para qué queremos líderes con un montón de planes de trabajo sin temor de Dios? No, lo que necesitamos es hombres con conocimiento, hombres con sabiduría, hombres con doctorado, pero con temor de Dios y apartados del mal para la gloria de Dios. En otras palabras, hombres santos, eso es lo que necesitamos. Es la única forma que vamos a sobrevivir.

[Música]

en estos tiempos. difíciles, siéndole fiel a Dios. Yo dudo que sobrevivan muchos de aquellos que están coqueteando con el pecado. Es cuestión de tiempo. Dios viene hablando, pero no crea que Dios está tolerando el pecado. Dios va a traer una limpieza. Dios va a poner las cosas en orden porque es necesario que el juicio comience por casa. Y si el juicio comienza por casa, ¿a dónde aparecerá el impío y el pecador? Dice la palabra de Dios. No te equivoques. No, no te equivoques.

Estoy seguro.

[Música]

que los únicos hombres y mujeres que van a poder ser fieles a Dios en los tiempos difíciles que vienen y que ya los estamos viviendo, son este tipo de personas, temerosos de Dios y apartados del mal. Guárdate solo para Dios. Mantente en santidad. Aunque te llamen radical, aunque te llamen anticuado, aunque te digan legalista, aunque te digan aleluya, aunque se mofen de ti, no importa. No importa. Aunque esa gente se burle de ti, un día verán gozarte en la presencia de Dios. Un día se darán cuenta que valió la pena. Valió la pena vivir apartado del mal. Valió la pena vivir en el temor de Dios. Valió la pena mantener la reverencia, el respeto a Dios en la casa de Dios. La Biblia dice, "Conviene la santidad en tu casa, oh Jehová."

[Música]

Necesitamos con urgencia enseñar esta palabra. Y esto es algo que me impacta a mí poderosamente. Yo anhelo que esto se vuelva una realidad en mi vida y en la tuya, hermanito, que me estás escuchando a través de las redes sociales. Deja que el Espíritu Santo de Dios hoy trabaje contigo, trate contigo allí en tu recámara secreta, allí donde estás bañadito en lágrimas, porque quizás la palabra te está ministrando, te está confrontando. Gloria a Dios. Deja que la palabra te limpie, te santifique para la gloria de Dios.

Ahora vayamos, por favor, a ese mismo capítulo 1 de Job, verso 7 en adelante. No les voy a leer todo lo que dice del 2 al 6 porque el tiempo no nos va a alcanzar. Pero la Biblia habla de que este hombre era un hombre sumamente rico, un hombre de los más ricos de los orientales, un hombre que tenía siete hijos y tres hijas, un hombre que disfrutaba de las bendiciones de Dios, no le hacía falta nada. Y yo te voy a decir esto porque es muy importante que lo sepas. El no está contento cuando te ve bajo la bendición de Dios. Cuídate mucho. Si Dios te ha bendecido, si Dios te ha prosperado, si Dios está contigo, guárdate mucho para Dios. Mantente apartado para Dios. Mantén una vida de rectitud. Porque Satanás no está contento cuando ve un hombre viviendo en santidad. Cuando veo un hombre bajo la bendición de Dios y que todo lo que tienes y todo lo que tocas, Dios lo prospera, Dios lo bendice. Cuídate, cuídate porque el enemigo no celebra la victoria de los cristianos. El enemigo no disfruta verte bajo la bendición de Dios. Por eso es que los hombres de Dios, las mujeres de Dios, los cristianos verdaderos deben de mantenerse.

[Música]

bajo el temor de Dios y apartados del mal para que le pueda ser fiel a Dios el día que llegue la tempestad. Porque la tempestad va a llegar, ¿cuándo? No lo sabemos, pero va a llegar. Eso es parte de este camino. Por eso Jesucristo dijo, "Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz cada día y sígame." Si te están predicando un evangelio sin cruz, ten cuidado. Si te están predicando un evangelio que todo es, aleluya, bendición y prosperidad y que no vienen batallas difíciles, te están engañando. Pero aquí te lo vamos a predicar y por eso el tema es fieles a Dios en tiempos difíciles. Prepárate para los tiempos difíciles. Para la bendición no hay que prepararse. Para el gozo no hay que prepararse para la abundancia no hay que prepararse. que a todos nos gusta. Hay que prepararse para los tiempos difíciles, para la lucha, para la prueba, para cuando venga la oposición, cuando se levante el enemigo, ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a seguir siéndole fiel a Dios? Para ese día tienes que estar preparado.

Dice el verso 7, vamos a empezar del seis, perdón. Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, atentos a esto. Entre los cuales vino también Satanás. Hay gente que cuando yo predico me han puesto comentarios que me dicen, "No mencione al Bendito Jesucristo." Eso le encantaría a Satanás que no lo mencionemos porque él no quiere que lo descubran, que lo destapen, que lo desenmascaren. Él quisiera pasar desapercibido, pero bendito sea Dios que nos dejó su palabra. Y yo no lo menciono para para darle gloria, no lo menciono porque la Biblia lo descubre, lo destapa, lo revela y todo lo que está en la Biblia lo vamos a enseñar y a predicar. Bendito sea el nombre de Dios. Así es que no te ofendas por eso, porque esto no lo puse yo, lo dice Dios en su palabra.

verso 7 dice la Biblia, "Y dijo Jehová a Satanás, no se enoje conmigo, que es la Biblia que lo dice. Oiga lo que le dice Dios al mismísimo diablo." O sea, esto es impactante lo que dice aquí, hermano. Porque Dios le hace una pregunta, ¿de a dónde vienes? Él es el soberano, el Señor, la máxima autoridad.

[Música]

el que está por encima de todo poder. Ese es nuestro Dios. cuestionó a esa criatura llamada Satanás. Lo cuestionó, "¿De a dónde vienes?" Y a Dios hay que responderle.

[Música]

Respondiendo Satanás a Jehová, dijo, "De rodear la tierra y de andar por ella. Hm. Por eso es que usted tiene que estar orando, usted tiene que estar vigilando, debe de estar ayunando, estudiando la palabra, mantenerse conectadito con Dios, mantenerse fiel a Dios. Por eso es que usted se tiene que mantener apartado del mal bajo el temor de Dios. Tome en cuenta esta palabra. Tome en serio lo que dice la Biblia. Deje de estar jugando al cristianismo. Deje de estar jugando con las cosas de Dios que el no está jugando. Son miles y millones de personas que se va a llevar al infierno, especialmente a esos que viven en las iglesias llenos de chismes, de contienda, de envidia, de pleito, dividiendo iglesias, creando contiendas. Bendito sea el nombre de Dios. Aleluya. Imagínese cómo anda Satanás. Le dice, "De rodear la tierra y de andar por ella. Así anda el enemigo. Gloria a mi Cristo."

[Música]

Y aquí viene una, aquí viene el Dios de la gloria. Verso 8. Y Jehová dijo a Satanás, esto es poderosísimo.

[Música]

porque una cosa es que te aprueben los hombres, pero otra cosa es que te apruebe Dios. Una cosa es que los hombres digan que tú eres un siervo de Dios. Pero otra cosa más elevada, más sublime, más gloriosa y bendita es que Dios diga que tú eres su siervo. Y yo te pregunto en este momento, delante de la presencia de Dios y del Espíritu Santo, ¿eres tú un siervo, una sierva de Dios? No dejes que nadie te señale, no vivas de la opinión de nadie. ¿Qué testimonio te da el Espíritu Santo? Si no sientes el testimonio del Espíritu Santo, tírate de rodillas y pídele perdón a Dios. Aleluya.

[Música]

Escucha esto. Y Jehová dijo a Satanás, "¿No has considerado, aleluya, a mi siervo Job?" ¿Qué palabra es esa? Eso le tuvo que haber dolido a Satanás. Al le duele cuando Dios le tiene que decir de uno de sus siervos, ese hombre es mi siervo. Esa mujer es mi sierva. Y no me interesa la opinión de de los seres humanos, porque la opinión de Dios está por encima de los elogios de los hombres. No has considerado a mi siervo Job. No lo has visto que no hay otro como él en la tierra. Qué maravilla. Bendito sea el nombre de Dios. Varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Le preguntó Dios al mismísimo a ver si se había dado cuenta que en la tierra había un hombre que tenía temor de Dios, un hombre recto, un hombre apartado del mal. Bendito sea el nombre de Dios, hermano. Qué glorioso es que Dios pudiera decir de cada una de nuestras iglesias, de nuestros miembros en las congregaciones, ¿no has considerado a mi hermano a a mi siervo fulano de tal que se congregue en la iglesia tal, que es un hombre temeroso de Dios, que es recto, que es apartado del mal. Oh, gloria a Dios. Pero hay lugares donde a Dios le da vergüenza. Le da vergüenza oír de que ese es un siervo de Dios. Porque el se burla delante de Dios cuando la gente dice, "Ay, mire, siervo de Dios." porque echó fuera demonios, porque habló en lengua, porque profetizó, porque predica, porque es pastor, porque es evangelista, porque es el más reconocido en las redes sociales. Y el Dios del cielo dice, "Pero para mí no lo es."

Por eso atesora las palabras del Señor Jesucristo. Mateo 7, versículo 21, 22 y 23. Esas palabras no son para el impío, esas palabras no son para el borracho. Esas palabras no son para el mundano, no son para el inconverso, son para los cristianos. No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. No todos los que están en los templos, no todos los que cantan, no todos los que predican, no todos los que cargan una Biblia entrarán en el reino de los cielos. ¿Sabes qué dijo Jesucristo? Muchos me dirán en aquel día, "En tu nombre profetizamos, echamos fuera demonios, hicimos muchos milagros y yo les declararé." verso 23. Alejados de mí, hacedores de maldad, no os conozco, oh Dios bendito. Por eso es que yo prefiero que me prediquen la palabra hoy. Prefiero que Dios me hable fuerte hoy. Prefiero que Dios me señale mi pecado hoy. Y no que aquel día por haber vivido engañado en una iglesia. cubierto bajo el manto de ser cristiano, porque cargaba biblia, traje y corbata. Y en aquel día, Dios me diga, "A este nunca lo conocí. Aléjate de mí, apártate. Tú no eres parte de mi de mi reino, de mi pueblo. Pero aquí estamos viendo lo contrario.

Dios le dice al mismo Satanás, "¿No has considerado a mi siervo Job que no hay otro como él en la tierra? [Música] varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, no lo has considerado, no te has encontrado con él, no lo has visto. Me acabas de decir que vienes de de rodear la tierra y de andar por ella. Tenías que haberte dado cuenta que í hay un hombre que me honra, que me sirve, que vive en santidad. Bendito sea Dios, hermano. Yo hoy te hago un reto, iglesia bendita del Señor. No pongamos en vergüenza a nuestro Dios, a nuestro Cristo, a nuestro Salvador, al bendito Espíritu Santo que está con nosotros. Pongamos en alto este camino. Aleluya. Que Dios pueda decirle a Satanás de nosotros que somos su siervos y que somos temerosos de Dios y apartados del mal. Por eso, vive una vida de rectitud, vive una vida de santidad. Vive, mira, aunque no te lo prediquen, aunque no te lo enseñen, aunque tu iglesia se esté desviando por otro camino, nunca te desvíes tú. Tu compromiso no es con un hombre, no es con una secta religiosa, no es con una iglesia, es con el Dios de la palabra. Comprométete con Dios que un día estaramos estaremos delante de él. Santo, santo, aleluya. Oh, qué bueno es Cristo. A su nombre, gloria. A su nombre sea toda la gloria.

[Música]

Sirvámosle a Dios con todo el corazón. Hermano, en aquel día a usted no le van a preguntar cuántos demonios echó, cuántas iglesias usted pastoreó, cuántos mensajes predicó. A usted no le van a preguntar cuánto Dios te usó, no. En aquel día, dice la Biblia, Apocalipsis, capítulo 20, verso 15, te preguntarán si tu nombre está escrito en el libro de la vida. Dice la Biblia en Apocalipsis 20:15, "Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego." Hay gente que vive preocupada, preocupada de los elogios de los hombres, de los reconocimientos, de los aplausos, de la fama, de los likes, de que la gente te tire flores. Mi hermano de mi alma, aprende a serle fiel a Dios. Sé un auténtico siervo de Dios. Que Dios pueda decirle al "Ese es mi siervo. Esa es mi sierva." Pero qué triste es que el llegue delante de Dios y le diga, "¿Dónde está la iglesia?"

Recuerdo el testimonio que contaba el evangelista Gigi Ávila de una sierva de Dios que tuvo una visión, una revelación poderosa que Dios le dio a aquella mujer.

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y él la llevó a la presencia de Dios y vio a Jesucristo y a Satanás. Y en aquella visión, la hermana miraba a Satanás preguntándole al Señor Jesús, "¿Dónde está la iglesia que dices que te ama? ¿Dónde está la iglesia que dices que te adora? ¿Dónde está la iglesia que dices que te es fiel?" Y Jesús solamente agachaba su rostro. Porque le estaba diciendo verdades. ¿Dónde está la iglesia? En la tierra que dicen que te aman. Dice que de momento ella vio que Jesucristo levantó su rostro y sus ojos eran como llamas de fuego y le respondió y le dijo, "Sí, tengo una iglesia. que todavía me adora, que todavía me es fiel, que todavía se guardan para mí, que todavía guardan la palabra. Aleluya. Oh, gloria a su nombre. Aleluya. Sí, Cristo todavía tiene una iglesia. Yo soy uno de ellos. Tú también eres uno de ellos. Iglesia, seámosle fiel a Cristo en medio de las de estos momentos difíciles que estamos viviendo. Oh, gloria a Dios. Aleluya. Así le respondió mi maestro, aquel ser funesto, satánico, porque él va delante de Dios. Y cuando ve esas iglesias paganas, esas iglesias que han pervertido el evangelio de Jesucristo y que han mundanalizado el evangelio y que han metido cua suciedad, aleluya, usted se imagina dentro de los templos donde la reverencia a Dios ya no existe. Tiene razón el cuando va delante de Dios y le pregunta, ¿dónde está la iglesia que dice que te ama? Pero yo sé, yo sé que todavía hay un remanente que ama a Dios. Yo sé, mi hermano, yo sé. Aleluya. Y muchos se van a agregar después de que oigan este mensaje. Acepta a Cristo, reconcililiate, arregla tu vida. Si estás en una iglesia liberal y estás en una iglesia pagana, escapa por tu vida. Sírvele a Dios en espíritu y en verdad. Búscate una congregación donde se predique y se practique la sana doctrina, donde se viva lo que dice la palabra. No te hablo de extremismos religiosos, porque los extremos son bíblicos. Aquí no hay que ni salirse ni agregarle a la Biblia. Hay que vivir de acuerdo a la Biblia. Creo en el perdón. Creo en la misericordia. Creo en la restauración. Creo que un ser humano, como dice la Biblia, siete veces cae el justo y siete veces lo levantará Jehová, pero no puedes vivir en pecado, no puedes continuar en ese estilo de vida.

Seámosle fiel a Dios en estos tiempos difíciles, iglesia. Vamos, escucha palabra de Dios. Mira qué maravilla escuchar estos pasajes de la Biblia. Dios diciéndole al "¿No has considerado a mi siervo Job que no hay otro como él en la tierra? Varón perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Oh, cuánto anhelo yo que Dios pueda decir estas palabras de nuestras congregaciones, de nuestras iglesias, de nuestros miembros, de cada uno de nosotros, hermano. Así debería de sentirse Dios de cada uno de sus hijos para la gloria de su nombre. Pero qué triste, qué triste que en la primera tentación estás cayendo en pecado. En la primera oferta que te hace el le das la espalda a Cristo. Por una crítica te apartaste de los caminos de Dios. por la tentación de los deseos de la carne, por un espíritu de la civia, por un adulterio, una fornicación, por una basura que que lo que te da es un placer momentáneo, estás dejando al Señor. No se vale. Así no se puede. Querida iglesia, amado pueblo de Dios, volvámonos a Dios. Volvámonos a Dios. Es un llamado que te hago con infinito amor y respeto porque amo la iglesia de Jesucristo. No predico para ofender a nadie, predico porque amo las almas y quiero ser fiel ministro del evangelio.

Escucha bien lo que sigue diciendo esta palabra. Dice la Biblia, oig oiga esto, hermanito. Respondiendo Satanás a Jehová, dijo, "¿Acaso teme Job a Dios de balde? Qué descaro el del Qué descaro. Refutándole al creador del universo.

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poniendo en tela de juicio las palabras que venían de la boca de Dios. Porque fue Dios el que dijo, "¿No has considerado a mi siervo Job que no hay otro como él en la tierra? Recto, perfecto, temeroso de Dios y apartado del mal." Y viene Satanás y le dice, "¿Acaso teme Jopa Dios de Valde? Ah.

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no estará el en este momento, mientras yo predico esta palabra delante de Dios hablando de ti y de mí. Ah, David Gutiérrez te sirve porque mira cómo lo tienes, lo has bendecido, le has dado un ministerio, lo estás usando. Sus videos están escuchándolos mucha gente. No estar el delante de Dios así. No le estará diciendo el "Claro, ese que está allí cantando alabanzas, ese que trabaja en el ministerio de alabanza, que canta, que predica, que está como evangelista, así te sirve porque tú lo has bendecido."

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Por eso te digo hoy, seamos fieles a Dios en los tiempos difíciles. Y dice la Biblia, oiga lo que le dice el No le has, no le has cercado alrededor de él y a su casa y todo lo que tiene. Ah, el sabe que Dios te protege. El sabe que él te cuida, que Dios te está cuidando, que todo lo que tú tienes, Dios lo tiene cercado, que él no te puede tocar sin el permiso de Dios. No te puede tocar.

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Bendito sea el nombre de Dios. Dale gloria a Dios. Por eso, sele fiel a Dios. Él no te puede tocar ni un pelo de tu cabeza sin el permiso de Dios, porque a nosotros nos cuida Dios. A ti te cuida Dios. Y dice la Biblia, "Al trabajo de sus manos has dado bendición. Por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. ¿Sabes por qué? Porque todo lo que toca la mano de un verdadero siervo de Dios, Dios lo prosperará.

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porque tiene la bendición de Dios, tiene la protección de Dios. Por eso es que tú no tienes nada que andar envidiando al mundo. Usted no tiene que estar enamorado de las cosas del mundo. Enamórese de Dios y Dios va a proteger, lo va a rodear. Aleluya. Bendito sea el nombre de Cristo. Dios te tiene cercadito, hermano. El no puede cruzar ese cerco que Dios ha puesto alrededor tuyo si no hay permiso del cielo. Y si Dios se lo concede, glorifica a Dios. ¿Sabes por qué? Porque Dios confía en tu fidelidad. Confía en que tú le serás fiel. Eso es grandeza. No pongas en vergüenza Dios. Él es fiel. Él ha confiado en ti. Él ha confiado en tu fidelidad. Él ha confiado de que tú lo vas a amar, de que tú lo vas a honrar. Esa prueba que tiene no es para que te caigas en para que caigas en pecado, no es para que te vayas de la iglesia, no es para que te corras, es que Dios ha confiado en ti. Bendito sea el Dios de la gloria.

¿Cuántas veces no le habrá dicho al "Sí, ve y tócalo y ya verás que más va a adorar mi nombre. Quítale la salud y ya verás que en la cama del hospital va a estar adorando mi nombre. Quítale lo que tiene y ya verás que va a cantar en la iglesia como nunca ha cantado. Quítale el trabajo y ya verás que seguirá adorando mi nombre." Pero lamentablemente muchos hacen lo contrario. Cuando pierden lo material, cuando pierden la salud, cuando pierden las cosas temporales de este mundo, van a quejarse a la iglesia, a murmurar. Le andan diciendo a todo el mundo, "Hermano, Dios me ha dejado." Dios no te ha dejado. Dios lo que ha hecho es confiar en ti que le vas a ser fiel en los momentos difíciles.

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No pongas en vergüenza a Dios que ha confiado en ti. Y dice la Biblia, y voy a ir concluyendo, pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia, le dijo el a Dios. Ah, ya verás. Tócale lo que tiene. ¿No le habrá dicho eso a muchos de muchos de nosotros? Tócale lo que tiene. Quítale el trabajo, quítale la cuenta bancaria. quítale todas las bendiciones que tiene. Ya vas a ver que va a blasfemar en tu misma presencia. Se va a apartar de la iglesia. Va a dejar de ir al culto, va a dejar de adorar. Va a dejar de predicar, va a dejar el ministerio. Que el Señor te reprenda, Satanás. Yo sé que hay un pueblo que me oye, que le va a ser fiel a Dios en los momentos difíciles. Yo sé que esta palabra está llegando en el momento preciso cuando más lo necesitaba. Tú, siervo de Dios, que estás a punto de tirar la toalla, a punto de dejar el ministerio, porque ya no soportas la presión, ya no soportas la traición de los miembros de la iglesia, la hipocresía de algunos. Sele fiel a Dios, que Dios ha confiado en tu fidelidad. Bendito sea el nombre de Dios.

Y dijo Jehová a Satanás, "He aquí todo lo que todo lo que tiene está en tu mano solamente porque los límites los pone Dios. No pongas tu mano sobre él." Y salió Satanás delante de Jehová. Hermanito, yo no le voy a leer todo esto. Del verso 13 al 19. Usted puede leerlo. Job lo perdió todo. No, no, no, no estoy hablando de las cinco gallinas que usted tiene ni del cabrito ese. No, no, no, no estoy hablando de que perdió el trabajito ese de de $30 por mes. Este hombre era rico. Tenía miles de animales creados, 10 hijos, un hombre riquísimo y lo perdió todo. Y cierro con esto. Esto es ser fiel a Dios en los tiempos difíciles. Aprendamos, aprendamos de este ejemplo. Anímate. Vamos.

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Entonces, verso 20. Entonces Job se levantó, rascó su manto y rasuró su cabeza y se postró en tierra y adoró. Aleluya. Adórelo. Adóralo allí en tu casa. Adóralo. Adóralo. Adóralo en ese hospital. Adóralo en ese en esa escasez. Adóralo en esa necesidad. Adóralo aunque no tenga fuerza. Adóralo aunque ya no puedas más. ¿Sabes qué hizo Job después de perderlo todo? Adoro. Y dijo, "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá." Jehová dio, Jehová quitó. Sea el nombre de Jehová bendito. Y dice el verso 22, y cierro. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno. No murmuró, no dijo por culpa de serle fiel a Dios, por estar en la iglesia, por haberme hecho evangélico. Me pasan todas estas cosas. estaba mejor en el mundo, como dicen muchos. Bendito sea Dios.

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Seamos fieles a Dios en los tiempos difíciles. Este hombre nos enseña el camino a hacerle fiel a Dios en los tiempos difíciles. Has estado llorando, has estado triste, desanimado, desalentado, sin fuerzas. Te animo a que sigas adelante. No te detengas que Dios estará contigo. Él confía en que tú le serás fiel. No te preocupes del presente. Dios tiene un futuro mejor que el presente que estás viviendo.

Si quieres aceptar a Cristo, reconciliarte con él en este momento, te invito a que lo hagas, a que entregues todo tu dolor, tu angustia, tu necesidad en las manos de él. Él confía en ti. Él sabe. Él no pone cargas en nadie que tú no puedas llevar. Él no pone pruebas que no sean humanas, dice Pablo. Él sabe que tú puedes con eso que tiene. Él sabe que tú eres un hombre, una mujer fiel y sabe que lo vas a poner en alto y que el saldrá avergonzado después de que tú salgas adelante en esta bendita batalla que tienes. Deja que Dios obre en tu vida. ¿Quieres reconciliarte? Vamos a hacer esta oración. Señor Jesús, en este momento me reconcilio contigo. Perdóname. Límpiame con tu sangre. Santifícame en tu verdad. Tu palabra es la verdad. No te acuerdes nunca más de mis pecados. Reconozco, Padre, que muchas veces he hablado debilidades, palabras inapropiadas, he murmurado, Señor, perdóname. Ahora entiendo que todo lo que he vivido es un proceso, porque tú has confiado en que yo te seré fiel. Voy a empezar de nuevo. Voy a hacerte fiel en este dolor, en esta angustia, en estos momentos de ansiedad que he tenido. Te voy a ser fiel. No me voy a apartar de tus caminos. Perdóname si por mi mente pasaron momentos de debilidad, de malos pensamientos, deseos de volver atrás. Hoy estoy delante de ti, confiando en que tú me sacarás adelante, Señor. Gracias por haberme traído tu palabra en el momento que más lo necesitaba. Restáurame, ayúdame, sosténme con tu mano poderosa. Gracias, Señor. Amén y amén.

Que Dios te bendiga, Dios te guarde. Vamos a orar por todos los que han reconciliado, aceptado y todos aquellos que en este momento quizás estén pasando por momentos de angustia, de dolor. Padre, en el nombre de Jesús, restaura esa vida. Sí, restáurala. Restáurala. Esa que está con dolor, que está bañado en lágrimas, que ya no puede, que no tiene fuerza. Vamos en el nombre de Jesús. Levántate, levántate, levántate en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Padre mío, tú confiaste en este hombre, en esta mujer. Está pasando por luchas, por pruebas, pero tú confías en que ellos te serán fieles en esa tempestad. Glorifica tu nombre, Padre. Que su postrer estado sea mayor que el primero. En el nombre de Jesucristo te lo pido con todo mi corazón. Exalta tu nombre en sus vidas. Gracias, Padre mío. Gracias. Bendice esa persona. Mira aquel que está atado, oprimido, vacío. En el nombre de Jesús, levántalo, levántalo de esa condición para la gloria tuya, Padre. Gracias, gracias por lo que estás haciendo. Bendice, Señor, bendice todas esas personas que han oído esta palabra en el nombre de Jesús. Y mira aquel que se reconcilió, aceptó, límpialo, restáuralo y conviértelo en hombres y mujeres llenas del Espíritu Santo. Amén. Y amén.

Que Dios te bendiga, Dios te guarde. No olvides compartir el mensaje y un fuerte abrazo a la distancia. Síguenos siempre, suscríbete al canal, dale un like al video y pon tu comentario dándole toda la gloria a Dios. Que Dios te bendiga, que Dios te guarde. No olvides que no estás solo en esta batalla, Dios está contigo y también este ministerio estará orando por ustedes. Que Dios les bendiga. Hasta la próxima. M.