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🔴 Haz ESTO y superarás tu ADICCIÓN para siempre | Ep.25

Luis Pérez | Adicciones al Descubierto•34:29

Transcription

No cambiaría mi peor día de ahora por mi mejor día de antes. Yo me sentía rechazado, pensaba que no era válido, que era una persona que solo sabía drogarse, teniendo una vida realmente triste y difícil.

Dejar de lado esos hábitos, dejar de lado en general esa manera de ser, esa manera en la que funcionaba, pero para poder construir una nueva personalidad tuve que pararme muchas veces a meditar, a pensar. Poder crear un proyecto de vida y tener un propósito es parte fundamental en el tratamiento. El saber a qué quiero dedicar mi vida, cómo quiero vivirla, cómo quiero ser. Una persona que está atrapada en la adicción, lo que le pasa es que no ve, porque tiene la venda en los ojos. A ti que quizás estás mirando esta cámara y eres adicto, y seguramente habrás ayudado a muchas personas... cuánto das para ti. Y al final, yo entendí que si hay algo importante, soy yo.

Hola Luis, muy buenas, ¿qué tal? Sabina, aquí estamos un día más. Bien, justo estaba echando la vista atrás, empezamos este podcast en enero y ya llevamos 25 episodios. ¿Quién nos lo iba a decir? 25 episodios y la gente aún no sabe quién es Sabina, que están escribiendo en los comentarios que salga Sabina, que queremos conocerla, y aún no te conocen. Tendremos que hacer algún plot twist, ¿no? Pero, eh, ya de entrada digo que no tengo los ojos azules, por tanto, te seguirían mirando más a ti que a mí. Así que, gracias. Me quedo con el cumplido.

Pues nada, que en breve cerraremos esta primera temporada y ya estamos preparando las reformas del nuevo set y todas las mejoras. No tenemos una sorpresa para toda la comunidad que está cada semana con nosotros escuchando el podcast. ¿La puedo anunciar? Anuncio. Y es que estamos preparando un set nuevo que, que es que cuando lo vi, vamos, me encantó. El equipo que lo está montando son fantásticos y es alucinante. Ya veréis que es que parece un plato de televisión. Es que, la verdad es que se va a notar, se va a notar. Es una maravilla, os va a encantar.

Pues mientras vamos preparando todo esto, todo este set nuevo, aquí tenemos que seguir hablando de adicciones, que al final es a lo que venimos. Y hoy, me además, además, vamos a traer unos invitados que es que os van a encantar, porque vamos a llevar todo el tema de las adicciones a otro nivel. Vamos a hablar de neurociencias, de psiquiatría, vamos a traer muchísima gente que ha pasado por esta situación. Pero es que además, van a venir también personas de otros sectores, pero que tienen una relación con lo que son las sustancias, como puede ser, pues cómo afecta el tema de la alimentación a la hora de desarrollar una adicción, cómo afecta la adicción a los órganos del cuerpo, a los riñones, al corazón, a los pulmones. Todo esto también es muy importante, ¿no? Porque si no, la gente a veces se cree que, que bueno, al final me arruino, pierdo a mi familia, eh, me quedo solo, pero, pero también afecta a nivel orgánico y también afecta a la salud de una manera grave. Y creo que es muy importante también concienciar a la población y a la comunidad que nos sigue de las consecuencias que esto trae también y de cómo se puede salir de esto. Sí, sobre todo, sobre todo, sobre todo esto. Eh, ya no hables más, Luis, de esto. No, no hagamos más spoilers.

Y lo que decíamos, seguimos hablando sobre adicciones. Y hoy me gustaría charlar de algo que creo que puede ser un punto de inflexión para los adictos, y es diseñar una vida sin adicciones. Muchas veces lo hemos comentado sobre por encima, hoy vamos a hablar en profundidad de eso, que además eres un ejemplo de cómo una persona con una adicción muy grave ha rediseñado su vida en una vida sin adicciones. Así que, Luis, en tu experiencia personal, ¿cómo fue este proceso de rediseñar tu vida?

Poder crear un proyecto de vida y tener un propósito es parte fundamental en el tratamiento. El saber a qué quiero dedicar mi vida, cómo quiero vivirla, cómo quiero ser. Para mí fue muy importante la recuperación, desprogramar esa personalidad que venía siendo esa persona que siempre atraía los mismos resultados, que siempre terminaba drogándose con cualquiera que le diera un poco de cariño y teniendo una vida realmente triste y difícil. En primer lugar, deshacerme, no, de esos rasgos de personalidad, ese tipo de comportamientos, dejar de lado esos hábitos, dejar de lado en general esa manera de ser, no, esa manera en la que funcionaba. Y empezar a construir una nueva personalidad.

Pero para poder construir una nueva personalidad, tuve que pararme muchas veces a meditar, a pensar en cómo quería que mi vida fuera a lo largo del tiempo. Yo hubo una vez que cogí un papel y dibujé cómo quería que fuera mi vida en 5 años. Dibujé dónde quería vivir, a qué me quería dedicar, de quién quería estar acompañado. Y empecé de alguna manera a encontrar caminos para para llegar a tener esa vida, ¿no? Porque cuando tú pones a tu cerebro a en una situación en la que decir, bueno, yo quiero vivir de esta manera, quiero dedicarme a esto, eh, a través de las conexiones neurales, esto se hace a través de neuro, de proteínas y de neurotransmisores. El cerebro empieza a encontrar maneras de cómo, de cómo, esos caminos, de cuáles son los pasos que tienes que seguir para finalmente terminar en ese lugar en el que a ti te gustaría estar, ¿no?

Entonces, diríamos que el primer paso hacia esa nueva vida sin adicciones sería pararse, pensar, hacer como un trabajo de autoanálisis y autoconocimiento para realmente saber dónde queremos estar, por ejemplo, en 5 años. Sí, esta sería una buena propuesta. Después, también es importante, no obsesionarse con esto y también es importante tener pequeñas metas que te lleven hacia esa vida que quieres construir, ¿no? Porque si no, uno puede ponerse en la cabeza, bueno, yo es que quiero estudiar derecho, yo es que quiero vivir en la playa, o quiero, eh, tener pareja, o, o quiero ser cantante, me decía uno, ¿no? Y a veces objetivos, eh, muy grandes pueden llevar a la frustración, a crear estados de ansiedad, de angustia. Entonces, yo lo que propongo siempre cuando estoy trabajando esto con un paciente es poner pequeños pasos que finalmente te lleven a un buen resultado. Y esos pequeños pasos lo que, lo que, lo que produce es que cuando tú consigues un pequeño reto, eh, en cada pequeño paso que consigues lograr, ganas confianza y ganas autoestima en ti mismo. Y poco a poco, esas creencias que el adicto tiene de insuficiencia, de que no valgo, de que no soy lo suficientemente válido, se van rompiendo y se van reforzando, eh, se va creando un nuevo rasgo de personalidad. Y, y se, y, y aparece lo que es la neuroplasticidad, es decir, el cerebro va creando nuevas conexiones y nuevos rasgos de personalidad que finalmente son creencias que acaban cambiando y uno se siente capaz de conseguir logros, ¿no? Como por ejemplo, es mi caso, que pasé de estar drogándome a la puerta de los hospitales a dirigir, eh, varias clínicas de desintoxicación, tener un equipo, eh, grande a mi cargo. Y, y eso conllevó, es decir, yo tuve que romper muchos patrones de conducta de comportamiento, tuve que cambiar muchos hábitos, pero también modificar muchas creencias, porque yo me sentía rechazado, pensaba que no era válido, que era una persona que solo sabía drogarse. Y claro, pues poco a poco ir rompiendo con eso.

¿Cómo se consigue eso? Pues superando pequeños pasos. Si yo me hubiera puesto como reto principal, oye, no quiero ser terapeuta y quiero fundar tres clínicas de desintoxicación, hubiera sido un reto demasiado grande, ¿no? Entonces, pues es como un pastel que lo vas cortando a trocitos y poco a poco vas consiguiendo un trozo, ¿no? De ese camino y finalmente estás ahí. Pero es el trabajo diario el que te ha llevado ahí. Muy importante que esto se haga en recuperación y muy importante que haya ese proyecto de vida, porque la naturaleza del adicto, si lo dejas al azar, es volver donde estaba. Hay que, hay que acordarse que para que se desarrolle una adicción, tiene que haber un componente genético, una predisposición genética, un factor psicológico estresante y un factor social que favorezca el consumo. Si, si ponemos la mirada en el factor genético, el adicto que tiene, eh, la carencia de algunos neurotransmisores, como es el ácido gamma-aminobutírico, convierte al adicto en alguien insaciable, en una persona insatisfecha por naturaleza. Entonces, si ese trabajo no se hace diariamente, es muy probable que la persona empiece a sentir insatisfacción, eh, se vaya dejando, vaya reprimió cada vez más, se vaya aislando y finalmente, aunque haya hecho un tratamiento, vuelva al punto en el que estaba. Es decir, que esa personalidad sea modificada de nuevo. Y luego consumir ya sería la punta del iceberg, sería el resultado, ¿no?

¿Qué me refiero con esto? Que yo a día de hoy, aunque ya lleve años sin consumir, recuperado y tenga una vida que realmente amo y me siento satisfecho, yo sigo teniendo mis objetivos y sigo trabajando esos rasgos de personalidad que hacen que mi vida mejore. Eso, y lo trabajo de la misma manera que cuando, que cuando me traté. Es decir, eh, simplemente que antes estaba en un nivel que lo trabajaba para salir de la droga, para no recaer y para saber a lo que me quería dedicar. Y ahora, pues, eh, mis objetivos son otros, ¿no? Pero esas bases, esa manera de funcionar, esa personalidad que se transformó, no queda para siempre de esa manera, sino que cada día hay que trabajarla para no volver a donde estabas antes, ¿no? Que mucha gente se cree que sales con tu título de recuperado y que la enfermedad ha desaparecido. No, la enfermedad te acompaña porque es una característica del cerebro que no va a cambiar. Simplemente el autoconocimiento, el saber que tú ya eres un ser insatisfecho por naturaleza, el saber que, eh, eres, eh, vulnerable a ciertos estados emocionales, el saber que eres una persona con cierta impulsividad y que a veces has cometido errores por no pensar en las consecuencias de parar. Es decir, el conocerte a ti mismo hace que poco a poco vayas tomando conciencia y te pienses las cosas antes de tomar decisiones y vayas cogiendo nuevos caminos. Es decir, compartimos un qué quiero conseguir en mi vida, lo que cambiamos es el cómo.

En este sentido, lo que comentabas, ¿no? De la plasticidad del cerebro, la importancia también de los hábitos y de las rutinas y también de saber elegir qué rutinas vamos a realizar. Es decir, si yo digo que mañana voy a correr 10 km, pues seguramente no lo consiga. Pero si digo que voy a andar 1 km, es muy posible que lo consiga. Claro, esto es muy importante, porque en los adictos lo que sucede a veces es que quieren hacerlo todo de golpe, quieren comerse el mundo en dos días y hacerlo todo muy rápido, ¿no? Que es un rasgo de personalidad de las personas adictas. Pero, eh, si tú sales a correr y te propones correr 20 km y cuando vas a correr te das cuenta que no eres capaz de correr ni 10 km, al día siguiente ya no vas a salir a correr. Pero si tú te propones correr 1 km a la semana, la segunda semana correr 2 km, la tercera semana correr 3, la cuarta correr 4. Cuando te encuentras alguna situación difícil, algún bache, un mal día, por ejemplo, algún estado emocional que te cueste gestionar, cuando mires atrás y te des cuenta que antes no eras capaz ni siquiera de correr 1 km y ahora estás corriendo tres, eso va a generar en ti una emoción de dicha, de poder, de satisfacción y va a ser también lo que te va a impulsar y te va a motivar a poder continuar este viaje, ¿no? En este caso, el de la recuperación.

Y cómo también estas rutinas y estos hábitos, eh, ayudan a que el cerebro se modele para facilitar una vida alejada del consumo. Claro. Mira, cuando tú estás consumiendo, cuando tú estás enganchado, tú tienes muy malos hábitos, pocos hábitos de higiene, eh, desorden en los horarios, desorden en la alimentación, desorden laboral, desorden familiar, de te despiertas tarde, al final no, no llevas una rutina, ¿no? Cuando tú, cuando tú estás repitiendo esos comportamientos, estás activando el circuito de la adicción. Es decir, lo que intentamos es detener el circuito, vale, parar de consumir. Para parar de consumir, hay que detener ese circuito dopaminérgico que cada vez nos pide una cantidad mayor de sustancias. Pero si tú por la mañana te has dicho que te vas a despertar a las 8 y te vas a ir a hacer deporte, y tú no te despiertas y pasas del despertador y dices, no me levanto porque no me da la gana, tú lo que estás haciendo ahí es reforzar esa conducta. Si tú por la noche has dicho que te ibas a acostar pronto para mañana despertarte, pero no te despiertas, no te vas a la cama a la hora que has dicho, estás reforzando esa conducta. Si tú vas y te, te, te vas con personas que consumen, dices, yo no voy a consumir, pero estás con estímulos visuales que tienen que ver con esa sustancia o con la adicción, tú al final, a través de esos estímulos, estás reforzando esa conducta. Por lo tanto, cuando tú vas a hacer todo lo contrario, si a ti no te, no te apetece despertarte por la mañana, levantarte a la hora y hacer deporte, te levantas a la fuerza y vas a hacer deporte. Si no te apetece hacerte la cama, te la haces. Si no te apetece irte a la cama por la noche, te vas igual. Es decir, cuando tú empiezas a hacer todo lo contrario a lo que te apetece, empiezas a no moverte por apetencias. Es ahí cuando se desarrolla el cerebro, cuando esa neuroplasticidad se desarrolla y cuando uno empieza a crear nuevos rasgos de personalidad. Es decir, siempre hacer lo contrario a lo que te apetece, porque al final el adicto es alguien que se mueve por apetencias y cada vez que, eh, reacciona ante un estímulo, lo que hace es activar todavía más ese circuito.

Claro, y que conforme, eh, tú te vayas poniendo ese objetivo de levantarte todos los días, por ejemplo, a las 7, no, a medida que lo vayas haciendo, al cabo de 15, 20 días o un mes, ya será algo que para ti es normal y te resultará mucho más sencillo. Claro. A mí hay días que no me apetece, son las 7 de la mañana y no me apetece ir a hacer deporte, y yo voy y hago deporte. Hay días que no me apetece meterme en la piscina a las 8 de la mañana y ponerme a nadar, pero lo hago. Hay días que hace frío y digo, joder, hoy tengo que salir en bici, y lo hago. ¿Por qué? Porque es que al final es un rasgo de personalidad. Al final es ese trabajo diario que hacemos las personas que hemos pasado por eso. Y es nuestra medicación. Nuestra medicación es una serie de comportamientos, una serie de hábitos, de actitudes y de pautas que si se mantienen en el día a día, no se recae. Y muchas veces también es el si yo decido que voy a hacer deporte todos los días a las 6 de la mañana o a las 6 de la tarde, me da igual, cuando llegue el momento de hacerlo, no cuestionarlo, no, no preguntarme, ay, tengo que ir, seguro, porque entonces nos vamos a autoengañar, que era lo que comentábamos en episodios anteriores. Entonces, empiezas a moverte. Mira, a mí, en uno de los centros que estuve, me decían, como dejes de cepillarte los dientes un día, vas a recaer. Tú no vas a recaer mañana porque hoy no te cepillas los dientes, pero vas a empezar a dejarte. Cuando tú empieces a moverte por apetencias, por lo que te apetece y por lo que no te apetece, que es lo que ya, lo que yo llamo dejar un adicto al azar, su naturaleza va a ser la de sentirse insatisfecho y la de necesitar cualquier sustancia o cualquier estímulo para gestionar ese malestar que en un momento dado va a tener.

Y también creo que a muchos adictos o muchas personas que se están recuperando, al dejar la sustancia, sienten un vacío enorme en sus vidas. Por una parte, porque sienten la falta de la sustancia, pero también por otra parte, porque no saben qué hacer en las horas que estarían consumiendo. Bueno, eso sucede porque lo que hace la, lo que hacen el consumo las personas consumidoras, cuando miramos una foto en neuroimagen de una persona que ha consumido drogas, le quedan muchos, mucho menos receptores dopaminérgicos que a una persona que no es consumidora. ¿Qué pasa? Esa falta de receptores hace que la persona adicta tenga anedonia, que es la incapacidad de experimentar placer. Entonces, desde que esa persona se pone en tratamiento hasta que esta persona empieza a experimentar placer, a veces pueden pasar hasta 24 meses. En esos estudios que tenemos en neuroimagen, se demuestra como a partir de los 24 meses, los receptores dopamin casi vienen siendo los mismos o parecidos a los de un control normal, es decir, una persona que no consume. Pero desde ese punto en el que se pone en tratamiento hasta que esos receptores dopaminérgicos se recuperan, el paciente va a experimentar malestar.

Y qué se puede hacer en este sentido. Es decir, yo creo que debe ser muy clave como tener una lista literalmente de puntos, hacer, ¿no? De mi rutina diaria será esta, dentro de, eh, 6 meses voy a iniciar esta formación, después, eh, haré esto y haré esto otro. Es decir, una hoja de ruta muy bien elaborada. Hay que tener un planning, hay que tener una, una hoja de ruta muy bien preparada. Esta hoja de ruta tiene que ser chequeada por un terapeuta experto en prevención de recaídas, porque al final la persona adicta se va a enfrentar a nuevos retos y esos retos pueden provocar ansiedad, angustia, eh, frustración, en fin, eh, diferentes estados emocionales en los que se va a encontrar. Y hay que saber gestionarlos. Después, también hay que hacer un estudio de cuáles pueden ser las situaciones de riesgo. Es decir, yo tengo este plan y me voy a dedicar a esto, voy a pasar mi tiempo libre, eh, practicando este deporte y voy a salir con este tipo de amigos, o voy a trabajar en aquello otro, ¿vale? Pero, ¿qué podría sabotear tu plan? ¿Qué de toda esta estructura que te estás preparando podría provocar una recaída? ¿Qué podría pasar para que tú no hicieras eso? Y en el caso de que pase y que te encuentres con esta situación que podría hacerte recaer o que podría sabotear tu plan, ¿qué harás? Esto hay que tenerlo en cuenta, porque si no, la gente se va de cabeza a por un reto, a por un objetivo, y no tiene en cuenta que a lo largo de cualquier reto que una persona tenga, van a salir crisis y que las crisis, a diferencia de las personas que no son adictas, a los adictos nos ponen en una situación de riesgo y que podríamos recaer. Entonces, una persona tiene que conocerse a sí misma, tiene que tener un buen terapeuta que le acompañe en ese proceso y tiene que saber cuáles son los impedimentos que pueden surgir y ya saber cómo va a resolverlos en el caso de que pase.

También, a la hora de rediseñar esa vida sin adicciones, hay como varios ámbitos, ¿no? Porque está el ámbito emocional, el ámbito más físico, lo social. ¿Se deberían abordar en un orden concreto o cuál es tu experiencia sobre esto? Hombre, eh, la adicción es una enfermedad multifactorial, es decir, influyen factores psicológicos, factores sociales, factores ambientales. Lo que yo utilizo y lo que funciona muy bien es que el paciente haga ese proceso de búsqueda de cuáles son esas situaciones que podrían provocarle ciertos estados emocionales que le, que le acercan al consumo, ¿vale? Te lo digo porque no todos los, no todas las personas son iguales, no para todas las personas son los mismos factores los que son estresantes, los que podrían provocar una recaída. Hay gente que los días de lluvia los lleva muy mal, hay gente que cuando empieza el verano y empiezan las fiestas de agosto, lo lleva fatal, hay otros que la Navidad, eh, no, no la pueden celebrar porque es un estímulo que les provoca mucha ansiedad. En cambio, hay otros que no, que sí que pueden celebrar las fiestas sin ningún problema. Cada uno es distinto, ¿no? Entonces, en ese proceso, es decir, esa pregunta de qué podría alterar tu estado anímico, qué podría despertar en ti los rasgos de personalidad que te conducían al consumo, cuáles son esos estados emocionales que podrían provocarte una recaída, es decir, que el paciente haga esa búsqueda de cuáles son esos, eh, esas situaciones de riesgo, es más eficaz incluso que sacarle una lista de todo lo que serían posibilidades de recaída, ¿no? Porque al final cada persona es distinta y tenemos que entender que no vamos a tratar a la persona que tenemos delante desde lo que nosotros ya sabemos, sino desde desde lo que a esa persona le podría provocar una recaída.

Y también, tras superar tu propia adicción, ¿cómo encontraste nuevas pasiones, nuevas aficiones, nuevos objetivos? ¿Fue algo como un proceso natural o te esforzaste conscientemente en buscarlo? Fue, ha sido un proceso natural. Sí que es verdad que hay una sensación de vacío cuando terminas el tratamiento, a veces, porque dices, bueno, es que mi vida ahora consiste en ir a terapia, en ir a trabajar, pero mi red de amigos no está. Construir una red de amigos, si la persona adicta a los amigos que tenía eran consumidores, construir una nueva red es difícil, lleva su tiempo. Más que difícil, tiene un, un tiempo, ¿no? Todo, todo a su tiempo. Si una persona tiene amigos que no son consumidores, pues puede retomar la amistad con esas personas y empezar, pues a hacer actividades lúdicas que sean sanas, eh, después también cuando tú tienes un propósito, dices, bueno, voy a dedicarme a esto, por el camino te encuentras mucha gente que compartes las mismas motivaciones. Al final, un poquito el tema del propósito va muy bien, porque uno cuando se enfoca, pues van apareciendo también nuevas oportunidades de amistad, van apareciendo nuevas relaciones y al final el camino se vuelve fácil, porque cuando tú estás bien, lo que tú empiezas a atraer a tu vida son personas que están bien. Y son, además, el tratamiento es muy agradecido. Yo nunca me hubiera pensado de verdad tener la vida que hoy tengo. Si a mí me hubieran dicho hace 10 años, Luis, dentro de 10 años tendrás estos amigos, tendrás a esta familia, te dedicarás a esto, utilizarás tu tiempo libre, nunca lo hubiera creído. Y es algo, mira, hace poco aquí nos lo decía una paciente, ¿no? Nos decías que el tratamiento es mágico y es verdad que cuando tú das, recibes. Pero, ¿cuánto nos damos a nosotros mismos? Es decir, todos sabemos que si yo le doy a alguien, es muy probable que esa persona me devuelva el favor. Pero a ti, que quizás estás mirando esta cámara, ¿no? Y eres adicto y, y seguramente habrás ayudado a muchas personas, cuánto das para ti. Porque cuando tú das para ti, recibes para ti, ¿no? Y al final, yo entendí que si hay algo importante, soy yo. Y que, y que primero soy yo, segundo soy yo, y si queda algo para mí, desde esta filosofía puedo compartir con mi familia, con las personas que amo, con mis amigos, construir una, unas amistades en el trabajo, relaciones maravillosas con algunos de los pacientes de la clínica, en fin. No cambiaría mi peor día de ahora por mi mejor día de antes.

Muchas veces también, supongo, el redescubrimiento personal puede ser complicado, por más si se ha pasado por una adicción, pero también porque muchas veces las personas que pasan por una adicción, cuando llegan aquí a la clínica, pues bueno, quizás ya tienen 40 años y ya son décadas en la espalda, y hay un comportamiento muy establecido, unas rutinas muy establecidas, una manera de ser muy establecida. ¿Cómo les ayudas a romper con eso? ¿Qué herramientas o estrategias puedes utilizar con tus pacientes para reconectar con esos deseos, esos sueños, esas metas? Un cuestionamiento terapéutico profundo. Hoy me decía un paciente, Luis, tengo, tengo 45 años, tengo una empresa con más de 300 empleados, soy yo quien mantiene mi familia. A mí, con 45 años, ¿quién me va a decir que no haga lo que es verdad? A este no le podemos decir, te vamos a dejar en la calle. A este no le podemos decir, oye, es que tu mamá no te va a, el teléfono, es que van a dejar de darte dinero. Entonces, hay que hacerle un cuestionamiento, hay que entender en la posición en la que está esa persona y trabajar desde la posición en la que está él, no en la que te gustaría a ti que estuviera. Y ahí, eh, hacer una serie de preguntas que, por ejemplo, pueden llevarle a pensar o a cuestionarse su manera de ser. Es decir, bueno, ¿qué te, qué te ha traído hasta aquí? ¿Cómo es esa persona que ha llegado hasta aquí? Escríbeme una lista de los rasgos de personalidad de la persona que ha tenido que llegar hasta aquí. ¿Qué consecuencias ha traído esto en tu vida? ¿Cómo afecta la vida que tú tienes a las personas que te quieren? ¿Cómo te sientes tú al verles a ellos? Y ahí empiezas a entrar en ese mundo interno que él sí tiene. Pero ya no le estás ordenando tanto que tiene que dejar de consumir o que tiene que hacer esto, eh, por narices, sino que ese cuestionamiento terapéutico le quita la venda de los ojos. Y lo que le das al paciente es la oportunidad de que vea. Y hay pacientes que no les puedo decir, haz esto, haz esto, porque lo digo yo, porque sí, porque te, me dirán, por aquí ni de coña, ¿sabes?

Y qué le pasa a una persona que consume. Una persona que consume no, no ve. Una persona que está atrapada en la adicción, lo que le pasa es que no ve, porque tiene la venda en los ojos. Está atrapada por la adicción, tiene un atrapamiento amigdalar. Todo su sistema emocional y todo su pensamiento y toda su parte creativa, toda la parte en la que él valora lo que está bien, lo que está mal, todo, todo, todo está al consumo. Por eso su vida gira en torno al consumo, está anulado como persona. Entonces, lo que hago con ese tipo de paciente es mostrarle lo que hay detrás de esa venda. Y entonces él elige, entonces él valora, entonces él se cuestiona y dice, joder, me estoy dando cuenta de cosas que no veía. No iré más lejos, este mismo paciente me decía ayer, joder, Luis, tengo prisas, tengo prisas en mi tratamiento, eh, me gustaría irme a la semana que viene. Y yo le he preguntado, ¿alguna vez en tu vida has sentido esto? Joder, pues sí, ha habido más veces de mi vida que he sentido esto. Y cómo te ha ido, qué resultados tuviste. Joder, me estoy dando cuenta que esta manera de ser, esta rapidez que quiero, viene condicionada por el sistema que me ha traído hasta aquí y que este sistema es el que vengo a cambiar. Y que si sigo actuando y que si sigo actuando de la misma manera, dentro de 4 años voy a volver a estar aquí otra vez. Entonces, ese cuestionamiento terapéutico a ese perfil de paciente de 40, 40 y tantos, 50, que tiene un problema de adicción, pero que tiene hijos, que tiene trabajo, que económicamente se vale por el mismo, le ayuda muchísimo, porque al final no puedes decirle que lo haga por narices, sino que él lo tiene que ver.

Y en tu experiencia, ¿cuánto tiempo suele tomar para que una persona en recuperación empiece a sentirse entusiasmada por nuevos objetivos, nuevos proyectos? ¿Es algo gradual? ¿Puede haber un cambio más inmediato? Depende mucho de la persona. Aquí depende también de las capacidades cognitivas que tenga, es decir, las sustancias afectan al ritmo de aprendizaje, a la memoria, a las habilidades sociales, al aprendizaje. Entonces, eh, cada persona tiene su proceso, cada persona necesita su tiempo. Y lo que, lo que hago es que me adapto al ritmo de aprendizaje de cada persona. Un tiempo medio, bueno, hay personas que en dos meses ya empiezan a ver la luz y empiezan a tener idea de lo que les gustaría hacer con su vida, se dan cuenta de lo que les ha traído hasta aquí, ven las consecuencias. Parece que a partir de los dos meses empiezan a despertar, pero ya te digo que hay pacientes que necesitan 4 meses. Y hay uno que llega, que a los 15 días ya ve las consecuencias de que esto tiene y se pone a trabajar muy rápido.

Y para las personas que nos estén escuchando, que quizás sean ya adictos recuperados, quizás estén empezando su viaje hacia una vida sin adicciones, ¿qué consejos les darías para mantener esa motivación, sobre todo cuando las cosas se ponen difíciles? El tratamiento, la adicción es una, es una cuestión que hay que trabajarla cada día. No hay que esperar a estar mal para ponerse bien. Entonces, mi recomendación es que, eso, esas herramientas que te han dado en tratamiento, que esas habilidades que has construido, no dejes de reforzarlas, no dejes de trabajar sobre ellas día a día. No hace falta dar 10 un día y al día siguiente cero. Se trata de dar, si siempre, el siete, ¿no? De siempre estar trabajando diariamente sobre ti mismo, de siempre desarrollarte. Esto no es una enfermedad que hoy la tienes, mañana se cura y desaparece de tu vida, sino que esto es una característica de la personalidad, que donde una sustancia encaja, es decir, eres una persona enganchada. Por lo tanto, esas habilidades que has desarrollado para aprender a vivir sin sustancias, esas habilidades sociales, esa gestión emocional, esa gestión del tiempo, esa gestión del estrés, esa gestión de la ansiedad, tienes que seguir trabajándolo para seguir desarrollándote y cada vez construir una mejor versión de ti mismo. Hay una frase que dice, si no vas a más, vas a menos. Y esto en adicciones tiene toda su coherencia. Y que, por ejemplo, hay un entrenador que dice que más vale el entreno mediocre que has hecho hoy que el mejor entreno que no harás nunca. Claro, es lo que te decía un poco, ¿no? Que al final no se trata de, joder, ahora me dejo, dejo de hacer deporte, dejo de hacer yoga, dejo de escribir mi diario personal, dejo de asistir a terapia, dejo los buenos hábitos en general, y cuando estoy mal y me veo a punto de recaer, empiezo con todo. No, entonces esto ya no funciona. Esto es día a día. Esto hay que trabajarlo día a día. Ser consciente siempre, tener claro que la enfermedad está ahí, que tú, que tú eres una persona enganchada y que, y que si trabajas día a día y te esfuerzas un poquitín, pues lo puedes mantener bien.

Claro, la enfermedad no se produce, no es una cosa que digas, bueno, es que no estaba enfermo y ahora estoy enfermo de adicción. No, el adicto nace adicto porque nace con esa predisposición genética. Entonces, la sustancia encaja en ese tipo de personalidad. Lo que sí que es verdad que cuando tú cruzas la línea de tolerancia, muchas veces al final lo que aumenta es el consumo. Y los baremos dicen que a partir de ciertas cantidades, eh, diríamos que alguien es adicto y alguien no lo es. Esto en el último estudio que se hizo, eh, y quedó demostrado que habían personas adictas que consumían muy poco, por ejemplo, las personas que solo consumían en fin de semana, también eran adictas. De alguna manera, esto se ha ido modulando y ya a cualquier, a muchas personas que no sea tanto que consumen por voluntad, sino que necesitan consumir, aunque sea solo un día a la semana, se se podría decir que han desarrollado una adicción.

Pues Luis, con eso cerramos ya el episodio de hoy. Muchas gracias por, por un episodio más. Creo que este va a ser el último episodio donde participo yo esta temporada, porque los próximos van a ser con invitados. Y nada, nos vemos en la próxima temporada.

Pues muchas, muchas gracias, Sabina. Y muchas gracias a vosotros por acompañarnos en este capítulo de hoy de Adicciones al Descubierto. Si tenéis una propuesta para los próximos episodios, lo tendremos en cuenta. Gracias.