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Meditación de la mañana: "Suelta el ancla y navega", Esperanza Santos

Brahma Kumaris España26:19

Transcription

Muy buenas, bienvenidas y bienvenidos un día más para meditar juntos y experimentar esta vibración tan especial cuando se medita en grupo. Lo sabemos y queremos experimentar esta fragancia.

Hoy vamos a meditar con algo diferente. Es como imaginaros que estáis en una orilla donde hay cosas que quieres soltar en esa orilla. Las experiencias en ese puerto, en esa orilla, no son de ningún agrado y solo has de levantar el ancla y permitir que ese barco, el barco de la vida, te cruce al otro lado.

Simbólicamente esta puede ser nuestro propio viaje, un viaje al interior, pero también un viaje de lo viejo a lo nuevo, del pasado al presente y el futuro que yo quiero crear de la noche al día. Y este viaje es especial porque no estás solo. No eres tú el único que diriges tu barco. El timón hay momentos. Si las tormentas son fuertes, puedes dejar que el barquero vaya conduciendo tu barco. Y simplemente ten confianza, ten valentía. Dos buenas cualidades para seguir en el viaje espiritual al ritmo que cada uno quiera llegar. Pero si tenemos confianza y tenemos valentía, el éxito está garantizado.

Aunque las aguas zozobren, aunque internamente dude, ¿será este el trayecto? ¿Será este el barco? Recuerda, hay una meta, ir a la otra orilla. Espero que se escuche bien. Muy bien. Pues vamos a empezar.

Respiro. Y voy sintiendo cómo cada respiración me va haciendo más y más calmado. Voy alineando cada pensamiento que creo con cada respiro que tomo y al soltar el aire siento como que también algo lo voy soltando y dejando. Es un trabajo de un pensamiento en un respiro. Es un trabajo de soltar aspectos en mi vida de una orilla que me han dado pesar, que necesito dejarlos atrás y ahora encaminarme rumbo hacia esa meta que el alma más necesite. Verdadera libertad interior, experiencia de liberación interna.

Es una experiencia donde has levantado esa carga que llevaba sobre ti, esa ancla que te estancaba en determinadas tendencias. Cuando sueltas te sientes tan libre, tan aliviado como si un gran peso se hubiera ido, tan consciente y despierto que quieres realizar este viaje, embarcarte rumbo a esa meta y uno sabe que las aguas a veces están turbulentas. Viene pruebas en mi mente, tormentas emocionales que me descorazonan y me hacen incluso dudar si seguir o no, qué hacer. Pero hay un pensamiento de resurgir y de seguir hacia delante, que esas voces de descorazonamiento no entren más en mí, sino la voz de la valentía, de la determinación y el entusiasmo.

¿Sabes con quién estás en el barco? ¿A quién he dado mi mano? Cuando sientes que das tu mano al barquero supremo, hay seguridad en ti. Pueden haber momentos de aguas turbulentas, pero internamente mi mano sobre la suya y el miedo se va, las dudas desaparecen, la inseguridad se disipa. Nada que temer, nada a lo que aferrarme. Estoy seguro contigo, Padre, porque mi seguridad es interna. No es en tener más y más, es en confiar más y más y poner esa atención interna a lo que pienso, a lo que siento, a lo que digo y a lo que hago, porque todo tiene un efecto, todo tiene una consecuencia. Y cuanto más consciente soy de eso, más estable mano en su mano.

No es solo algo físico, es un sentimiento que dirige tu mente a uno y observa como tus pensamientos se van calmando mientras absorbes esa corriente silenciosa de energía pura, de amor verdadero, de paz auténtica. Deja tus pensamientos ahí enfocados. Cuando tu mano está en la de esa fuente suprema, no tambaleas. Puede que no sepas dónde dirigirte. Pero hay una confianza interna de que vas hacia lo mejor. Esa nueva orilla no es una promesa abstracta. Son semillas que yo estoy sembrando ahora y que incluso el fruto y la experiencia las estoy recibiendo ahora. Antes de llegar a esa orilla, experimento. ¿Cuán libre me siento? ¿Cuán protegido me siento? Cuán seguro, libre de necesidades, quieros y posesividad. Si no, el ancla se vuelve a echar donde sea que esté. Pero ahora necesito soltar esos pensamientos de desperdicio. ¡Cuán libre me siento!

Habiendo soltado eso, es como una sombra que cuando la luz está de frente me sigue. Así son los deseos, siempre me siguen. Pero ahora quiero poner luz para que ningún deseo limitado me domine y pueda cruzar victoriosamente en las aguas indecisas, en este trayecto que sé que tengo que realizar. Es el paso que todos necesitamos dar, un paso de coraje. ¿Qué más pruebas necesito para hacer lo que tengo que hacer? Ese es mi vuelo y esa es mi ruta en el barco, hacer lo que tengo que hacer. No simplemente lo que yo quiero hacer, porque esos deseos limitantes pueden engañarte. Pregunta al barquero, ¿qué quieres de mí? ¿Qué quieres de mí? Y ese pensamiento genuino, ese sentimiento limpio llegará más allá donde está él. Te llegarán los sentimientos honestos de tu corazón. Un corazón limpio, libre de egoísmo. Eso llegará y su ayuda vendrá como cuando uno se está ahogando y es socorrido inmediatamente. Cuando hay un corazón honesto, la ayuda divina viene en ese momento. Espera y verás.

¿Cuán lejos puedes llegar? No como en el mundo se entiende un éxito material y temporal, simplemente cuán lejos puedes llegar en tu transformación cuando ves que hoy has avanzado más, que hoy has superado tormentas, que el sol vuelve a salir para ti, que hoy en las aguas silenciosas agradeces este momento, esta experiencia, este día. Fe en tu meta lo que más te mueve. Confianza en tu ser, en tu buen ser y en el amor de Dios que nunca te abandona. Hay mejor equipaje, hay mejor compañía. Dicen que el barco de la verdad puede moverse y callarse, zozobrar, pero nunca, nunca se hundirá. ¡Cuán verdadero soy en mis pensamientos, en mis palabras y en mis acciones! Piénsalo. Si ese corazón está limpio, tiene cosas pendientes, porque es un buen momento para lanzarlo a las aguas y que la marea se las lleve, que las olas terminen con cualquier basura del ser. Y verás cuán ligero te sientes, como si algo hubiera renacido en ti. ¿Cuán descansado de esas cargas te encuentras? Como si supieras que este momento es el que necesitas en tu vida, que esta experiencia necesitas hacerla.

Quédate ahí tranquilo, no descuidado, no distraído, enfocado, siendo también un faro en esos momentos y tiempos nublados donde nada se puede ver, donde la noche oscura de la humanidad se mantiene, pero tú estás conectado con el sol y puedes alumbrar siendo un faro. Asegura tu mano en la suya. Luz para el mundo, para aquellos que no sepan a dónde dirigirse, qué hacer en sus vidas, simplemente esa claridad. Y cada uno tiene su papel a representar. Recuerda tu valor, tu confianza. Recuerda con quién estás y sigue. Inspira, sonríe, navega. Y pronto divisarás esa nueva orilla liberada, resplandeciente y un sentimiento de felicidad emergerá en tu corazón. Quédate ahí disfrutando de esta experiencia, incluso cuando termine la meditación. Tus ojos están abiertos. Inspira.

Muy bien. Y ahora no dejes de navegar, no dejes de dar tu mano a su mano. No dejes de sonreír. Estamos en el mismo barco, no lo olvides. Gracias por estar ahí. Om. Hasta pronto.