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La mortífera política de refugiados de Europa | DW Documental

DW Documental51:56

Transcription

[Música] Mayo de 2024. En una de las zonas más inhóspitas del mundo, el desierto del Sáhara, encontramos a dos hombres. Nos dijeron que habían dejado a un tercer hombre atrás, que ya no podían llevarlo porque a ellos mismos les costaba avanzar. Cuando el tercero se desplomó, ya no pudieron ayudarlo; no estaban en condiciones de salvar a otra persona, a pesar de que era su amigo. Según su identificación, falleció. Nació en 1989, así que tenía 34 o 35 años. [Música] [Música]

Vamos a reforzar nuestras fronteras exteriores e impedir la inmigración ilegal. No habría deportaciones al desierto sin el dinero de la Unión Europea. Es disuadir con la muerte. No solo se tolera la violencia, sino que se cuenta con ella. Soy Ali W, vocero de la 19ª brigada de la guardia fronteriza. Nos dirigimos a dar al hus… Esta es una de las zonas donde hasta ahora hemos encontrado más inmigrantes. Lo acompañamos en busca de personas que fueron abandonadas en el desierto. Sin comida y sin agua. Los inmigrantes que encontramos aquí son de diversos orígenes; entre ellos hay mujeres y niños. A veces encontramos incluso bebés de dos o tres meses. Todos están en condiciones lamentables. Atención unidad 90, te escucho. Venga, por favor.

Todo esto ocurre lejos de las capitales de Europa, en una región que para el mundo es como un punto ciego, donde no suelen llegar civiles ni periodistas. Durante un descanso, Ali nos muestra las imágenes que acompañan sus vídeos, que él y su unidad grabaron y que guarda en su celular. Como ven, el vídeo muestra un grupo de inmigrantes, incluidas mujeres, que llegaron aquí desde una región o país vecino. Aquí solo hay un país vecino: Túnez. Los rescatamos después de que estuvieron caminando durante dos días y medio o tres sin agua ni comida. Estaban desorientados y a temperaturas desérticas. Como ven, necesitaban agua; habían estado dos o tres días sin beber agua. Si les damos mucha, podrían colapsar; por eso, como ven, les damos agua poco a poco. Este es un niño pequeño con su madre. Es posible que llevaran ahí dos o tres días. El líquido que se ve proviene de la descomposición. La temperatura ahí alcanza los 50 grados. Hemos traído una unidad médica móvil para no dejar cadáveres en el desierto. Como saben, el desierto está lleno de animales salvajes; vendrían y se devorarían los cuerpos. Es muy difícil dejar el cadáver de un bebé, o de cualquier persona, en el desierto. Se trata del cuerpo de un ser humano y hay que enterrarlo.

Siaka y Ada sobrevivieron. La historia de su huida comienza a finales de 2022. Antes habían participado en manifestaciones multitudinarias en su país de origen, Sierra Leona. Protestaban contra el gobierno y contra la corrupción, el aumento del precio de los alimentos y la violencia policial. Cuando protestamos, nos acusaron de tomar la justicia por mano propia; entonces empezaron a matar a mucha gente, también algunos de mis amigos. Nuestra vida corría peligro, así que decidimos irnos. Su odisea los lleva a través de Guinea, Mali y Argelia hasta la ciudad portuaria de Sfax, en Túnez. Allí ella sale a mendigar y él trabaja como jornalero; una vida miserable en un país gobernado por Kais Saied. El presidente Kais Saied llegó al poder en 2019 y era muy popular, especialmente entre los jóvenes. No formaba parte de la élite política, lo que generaba muchas esperanzas, pero pronto empezaron los indicios de que estaba consolidando su poder. El presidente de Túnez persigue a sus oponentes y su gobierno vira hacia la autocracia. Agita cada vez más abiertamente el odio contra los inmigrantes. [Música] Echaba leña al fuego; era muy evidente en todo el país. Los ataques racistas y xenófobos, especialmente contra personas negras, crearon un ambiente de mucha hostilidad e inestabilidad. En julio de 2023, un tunecino fue apuñalado en un enfrentamiento con inmigrantes y la violencia contra los negros explotó. Vinieron y forzaron la puerta. Pensé que eran ladrones armados. Cuando salí al balcón, vi que llevaban muchos palos, machetes y cuchillos. Un tipo con un machete intentó atacar a mi esposa, pero lo detuve; por eso tengo una cicatriz aquí. Nos atacaron para quitarnos la vida; entonces fue que decidimos huir. Pero esa noche, entre el júbilo de la multitud, las fuerzas de seguridad arrestan en masa a personas negras, incluidos Ada y Siaka. No saben qué piensan hacer con ellos las autoridades tunecinas. Entre las 4 y las 5 trajeron muchos autobuses; todos los policías tenían un arma y nos apuntaban para que subiésemos al autobús. Cámaras de televisión graban cómo se los lleva el vehículo. En el autobús había muchos policías; si tratábamos de decir o comunicar algo, nos interrumpían. Las mujeres empezaron a llorar; también había niños. No había comida; estaba convencida de que nos iban a matar.

Poco antes, la política más poderosa de Europa había llegado a Túnez para cortejar al presidente tunecino. Busca su cooperación para frenar la migración a la UE. Estamos aquí como equipo. Europa y Túnez son un socio que valoramos mucho en la Unión Europea, como lo demuestra nuestra presencia aquí hoy y la amable hospitalidad y las buenas conversaciones del presidente Saied. La Comisión Europea hace una oferta: pagará al gobierno de Túnez cerca de 1 millón de euros si el presidente Saied consigue que menos personas salgan hacia Europa. El objetivo es un enfoque global de la política migratoria, en el respeto de los Derechos Humanos. Lo que vimos fue una democracia menguante y un líder cada vez más autoritario; por eso fue muy crítico que Fahlen y el llamado equipo europeo viajaran a Túnez para debatir este acuerdo.

Pocas semanas después de la reunión en Túnez, el autobús en el que viajan Ada y Siaka llega a su destino: la frontera entre Túnez y Libia, cerca de la costa, un lugar donde no hay agua potable. Según relatan, los obligan a salir a golpes. Te golpean aquí para que no puedas caminar por si acaso encuentras otra manera de volver a Túnez; por eso te golpean. Incluso me pegaron a mí, siendo mujer. Esa gente no tiene ninguna humanidad; me golpearon sin compasión. En ese momento estaba en mi segundo mes de embarazo. Así nos trató la guardia nacional. La guardia nacional tunecina cuenta con el apoyo del Ministerio del Interior alemán y dinero de los impuestos para adquirir equipamiento, como vehículos y dispositivos de visión nocturna, y para que la policía alemana entrene a sus fuerzas. Desde 2015 ha formado a 4000 agentes de la guardia nacional y de la policía de fronteras de Túnez, a lo que el gobierno alemán ha destinado más de 30 millones de euros hasta ahora. La ministra del Interior alemana lo consideró un modelo exitoso cuando visitó en Túnez a los formadores alemanes.

Poco después de hacer la oferta millonaria, es importante que, junto con la policía federal y la oficina de investigación criminal, contribuyamos a garantizar que en el trabajo de la policía y de la guardia de fronteras se respeten los principios constitucionales y los Derechos Humanos. La policía alemana debe ser consciente del entorno político en el que entra y siempre habrá complicaciones en cuanto a violaciones de Derechos Humanos.

Poco tiempo después de la visita de la ministra del Interior alemana, Ada y Siaka se ven en el desierto, abandonados por la noche. Allí hace mucho frío. Solo pensaba que no era un buen lugar; nos preguntábamos qué pasará cuando se haga de día, porque ahí no hay nada de sombra. [Música] Ya no tenía esperanzas; pensaba que moriría allí, porque en ese momento estaba embarazada y había empezado a sangrar, y allí no hay médicos ni medicamentos. [Música] Ese día perdí mi embarazo.

Son las 10 en punto. Comenzamos con un informe exclusivo desde una zona fuertemente militarizada en la frontera entre Túnez y Libia. 100 inmigrantes, entre ellos mujeres embarazadas y 29 niños, allí, varados, sin apenas comida, agua o refugio. Entre esa multitud también están Ada y Siaka. Un reportero escuchó sobre el grupo abandonado junto a la costa, sin agua potable y con la policía bloqueándolos hacia Túnez y Libia, y se dirigió hacia ellos. Cuando llegó el periodista de Al Jazeera, volví a tener un poco de esperanza. Como se ve, la situación es terrible. Hay personas heridas y con necesidad de recibir ayuda urgentemente. Aquí vemos mujeres y niños que necesitan sentirse seguros. Cuando vino, decidió hacer un vídeo y compartirlo para que la gente pudiera verlo. Nos golpearon sin piedad; algunos tenían un pie roto. Llevan aquí 6 días, algunos un poco menos, pero vemos gente herida. Si no hubiese informado al respecto, podríamos estar muertos. Las imágenes dan la vuelta al mundo y finalmente se les permite regresar a Túnez. El gobierno de Túnez cede ante la enorme presión internacional.

Unos meses más tarde, Ada y Siaka abordan una embarcación que los lleva a Europa. Cuando Ursula von der Leyen viaja nuevamente a Túnez en julio de 2023, parece como si ella y sus acompañantes no se hubiesen enterado de la tragedia en el desierto. El equipo Europa está de nuevo en Túnez. Estuvimos aquí juntos el 11 de junio para ofrecerle a Túnez una nueva colaboración y hoy, apenas un mes después, lo estamos cumpliendo. Somos responsables en el momento en que no solo aceptamos estas violaciones de los Derechos Humanos, sino que incluso decimos que quienes las cometen son nuestros socios en la reducción de la migración irregular, lo que llevan a cabo de una manera que preferimos no ver. Y así, el 16 de julio de 2023, se firma el acuerdo migratorio entre la Unión Europea y Túnez. [Música] Le damos dinero a un país y, a cambio, ese país utiliza cualquier método para evitar que la gente se suba a una embarcación. ¿Pero cómo lo hace Túnez y qué le sucede a esa gente? [Música]

Que nadie pueda decir que no lo sabía es el objetivo de David Yambio. Llegó a Europa huyendo desde Sudán a través de Libia. Fundó una organización que ayuda a los refugiados y representa sus intereses, también en el centro de poder de Europa, Bruselas. Queremos llamar su atención para que cuestionen sus democracias y tomen conciencia para hacer lo correcto. En el verano de 2023, una foto publicada en X se convirtió en símbolo del sufrimiento y la muerte en el desierto tunecino. Son dos cadáveres anónimos, pero David Yambio y sus compañeros descubren su nombre: la madre se llamaba Fati y la hija Mari, una niñita que murió con su madre de hambre y sed en el desierto por haber sido abandonadas bajo un sol abrazador a más de 45 grados centígrados. Es una clara evidencia de que estas personas no murieron, sino que las mataron; las asesinaron. David Yambio y su organización localizan al único sobreviviente de la familia, el padre, Pato. Lo sucedido conmueve al Papa, que lo recibe junto a David y otros voluntarios que ayudan a refugiados. Dice que reza por la hija y la esposa de Pato. [Música] Medios de todo el mundo informan sobre el caso. Se cometió un asesinato y revelar esta situación supuso un acto de resistencia; supuso una invitación al mundo entero, a la comunidad internacional, a levantarse y cuestionar la perspectiva desde la que los gobiernos europeos llegan a acuerdos con instituciones que han demostrado ser muy violentas, como la de Kais Saied. A pesar de las fotos del desierto, a pesar de Pato, el dinero de Bruselas llega a Túnez. Desaparece de los medios.

La parte más occidental del Sáhara. Desde que la UE amplió su cooperación con Mauritania para frenar la migración, los periodistas tienen más difícil obtener una visa para ingresar al país; por eso venimos de encubierto para investigar. En dos grandes ciudades, Nuakchot y Nouadhibou, hemos pasado meses estableciendo contactos en el país y una de nuestras fuentes nos aconsejó esperar frente a esta prisión y observar discretamente lo que sucede. Se encuentra en la capital de Mauritania, un importante país de tránsito para decenas de miles de personas en su viaje hacia el norte, Europa. Desde aquí la UE ya parece estar cerca; lo están, desde luego, las Islas Canarias, territorio español. [Música] Una de las consecuencias de esta táctica de disuasión y dispersión es que la gente es redirigida a otras rutas; también a esto se debe la reciente reactivación de la ruta atlántica y el incremento de la migración, especialmente desde Mauritania. Así que es una nueva tendencia y también un nuevo lugar donde la Unión Europea externaliza su política de fronteras.

A principios de 2024, la Unión Europea negocia con Mauritania un acuerdo migratorio integral, inspirado en el firmado con Túnez. En ese momento esperábamos ante el centro de detención con una cámara oculta. Es mediodía y todo parece en calma. Nos enteramos de que en el recinto se está preparando un autobús blanco para trasladar a personas negras que querían llegar a Europa o que fueron arrestadas en la calle de forma arbitraria. A las 5 de la tarde llega un grupo de inmigrantes; una hora después se abre la puerta; el autobús blanco… Lo seguimos con cuidado. Recibimos una lista de las personas que supuestamente van a bordo. Nos desviamos en la carretera hacia Mali, un país en guerra entre el gobierno, los rebeldes y los islamistas. El riesgo de que nos descubran es demasiado grande.

Dos semanas después, Ursula von der Leyen aterriza en Nouakchot con el presidente de España, cuyas autoridades llevan tiempo cooperando con Mauritania. Van a negociar con el gobernante mauritano, exjefe del Estado Mayor. Es un placer volver a verlo, señor presidente. Poco después de su visita a Bruselas y estar aquí con usted, presidente Sánchez, es un placer excepcional. Nuestra visita demuestra la importancia de nuestra colaboración con Mauritania. Europa ofrece 500 millones de euros para blindar la frontera y mejor… todos salen ganando. Nosotros, como contribuyentes europeos, estamos financiando esto y creo que lo importante es que todos estamos involucrados de alguna manera en lo que está sucediendo, aunque ocurra lejos de Europa, en otro continente. [Música] ¿Qué sucedió con la gente del autobús blanco? ¿Dónde fueron a parar? Nuestra investigación, a partir de la lista de pasajeros, nos lleva a Senegal. Buscamos a dos mujeres que iban a bordo, Vela e Idatu. Parece ser que ahora viven aquí, en Kollack, con la media hermana de Idatu. Ante la cámara cubren su rostro para que no las reconozcan. Ambas proceden de una aldea de Guinea; huyeron a Mauritania y pagaron a un contrabandista de personas para que las llevara en barco a las Islas Canarias, pero la policía detuvo la embarcación. Les mostramos nuestras grabaciones y dicen que estuvieron en esa prisión. Nos dijeron que nos enviarían a cada una a su casa y respondimos: “Si eso iban a hacer, no teníamos problema”. Poco antes de partir, según dicen, les tomaron una foto; funcionarios, no mauritanos, sino españoles. Ese es el autobús que nos llevó allí desde la capital. Se dirigieron hacia el este, siempre por la misma carretera, una noche y un día después, el autobús giró hacia el sur y, luego de casi 1000 km, se detuvo en la frontera con Mali. Nos llevaron a un lugar donde no había nadie; nos dejaron en medio de la nada; estacionaron, nos dispersaron y se fueron. Hasta entonces nunca había puesto un pie en Mali; teníamos miedo porque habíamos oído que allí hay guerra. Caminamos por el desierto durante 4 días sin saber a dónde íbamos; día y noche caminamos hasta que no podíamos más. Caminamos tanto que enfermé; tenía los pies hinchados. Entonces nos detuvimos a descansar. Ella dijo que buscáramos un lugar con sombra para descansar y así lo hicimos. Luego continuamos el viaje hasta llegar a una aldea en Mali donde nos dieron de comer y beber. Entonces un hombre las llevó en auto a Kollack, en Senegal, donde vive la media hermana de Idatu, quien pagó el viaje de casi 900 km. En Bruselas se sabe desde hace tiempo que en Mauritania los inmigrantes son deportados y abandonados en el desierto; aún así, en los últimos años la UE ha transferido al país sumas millonarias para blindar la frontera. Un informe del Parlamento Europeo de noviembre de 2023, tres meses antes de la visita de Ursula von der Leyen, ya afirmaba que los refugiados, solicitantes de asilo y migrantes en Mauritania enfrentan constantemente malos tratos y violaciones sistemáticas y graves de los Derechos Humanos, como deportaciones colectivas y abusivas a Senegal y Mali. Pero en este caso eso tampoco importa. El acuerdo entre la Unión Europea y Mauritania se firma entre aplausos.

Estamos con la brigada de guardia fronteriza libia. Ha pasado casi un año desde la firma del primer gran acuerdo sobre refugiados con Túnez. ¿Qué ha sucedido aquí en el desierto desde entonces? Llevamos dos días acompañando a Ali y sus hombres. Por ahora todo está tranquilo, pero al tercer día ocurre algo un poco más al sur. Ali nos ha enviado allí con uno de sus colegas. Vamos hacia la torre y llevamos un grupo de migrantes. Repito: estamos en Al-Rayyan y tenemos un grupo de migrantes. ¿Cuántos son en este momento? 23. Buena suerte para ti y tus colegas. A algunos de los hombres los encontraron en el desierto hace apenas unas horas; a los demás el día anterior. Pudieron descansar una noche y los guardias los atendieron. ¿Qué ocurrió? Vivíamos en Túnez y trabajábamos de vez en cuando en la construcción y en la cosecha de aceitunas, pero nos arrestaron y nos llevaron a un centro de detención. Tuvimos que permanecer allí cinco días. Allí había detenidos muchos otros refugiados: unos 200 somalíes, pero también sirios, yemeníes y palestinos. Cada tarde llevaban entre 30 y 40 personas a la frontera y las abandonaban. ¿A qué hora sucedió? A las 3 de la madrugada. ¿Vieron algo? Normalmente, cuando nos llevan a la frontera, nos ponen a todos en fila y nos golpean. Nos quitaron todo: pasaportes, teléfonos, dinero, incluso la identificación de refugiado. Vinieron de noche y nos abandonaron en la frontera, en el desierto. Nos golpearon y nos obligaron a caminar; nos dijeron que si volvíamos nos dispararían. Ni siquiera tenemos calzado; también nos lo quitaron. Fue por la mañana, alrededor de las 7, cuando iba a trabajar, un auto se detuvo a mi lado y me obligaron a subir. Ese día me llevaron a un lugar en el desierto que no conocía. Nos golpeaban todos los días, ya a la mañana y también por la noche. Todos tenemos heridas en las manos por las esposas. En el campo también había mujeres embarazadas y niños; no sabemos cómo las trataron. Al principio éramos 90, pero hemos perdido la cuenta de los muertos; dejaron atrás a fallecidos. Sí, los dejamos atrás; algunos ya no podían caminar. En Túnez nos golpearon tan fuerte que algunos ya no podían caminar. El año pasado vine de Sudán; en nuestro país no ha habido paz desde 2013; por eso vine. Hay más hermanos detrás nuestro; estamos aquí; si alguien se acerca, lo recibiremos, si Dios quiere. Están en malas condiciones; se ve lo difícil que es el terreno… correr… pero espero que podamos hacer algo. No se preocupen, Dios nos ayudará.

En los meses posteriores al acuerdo sobre refugiados con la UE, las fuerzas de seguridad de Túnez no han dejado de abandonar personas en el desierto; así lo afirma un informe para el Consejo de Seguridad de la ONU de abril de 2024. Y es probable que el número de casos sea mucho mayor. En mayo de 2024 informamos sobre las deportaciones y demostramos que se sigue haciendo de forma sistemática en el norte de África. Fuerzas de seguridad, con apoyo de la UE, deportan a solicitantes de asilo y los abandonan en el desierto. Informamos que la UE lo sabe y que las unidades responsables son cofinanciadas y equipadas desde Europa. El informe acusa a la UE de ser cómplice de violaciones de derechos humanos y deportación masiva de inmigrantes, que a menudo son abandonados en zonas fronterizas remotas y peligrosas del Sáhara. [Música]

Al día siguiente de la publicación, le preguntamos al vocero del gobierno alemán por las acusaciones: “No tenemos conocimiento de tales hechos, de modo que deberemos comprobarlos y eventualmente tomar medidas. Las acusaciones también se dirigen contra unidades que tenían el apoyo de Alemania; habrá que revisar bien los protocolos. Pero lo primero es comprobar los hechos”.

Marruecos es un país turístico, pero puede ser muy peligroso para ciertas personas, especialmente las personas negras. Como en Marruecos se vigila a los periodistas, también ingresamos de forma encubierta y filmamos con el celular. Según nos dijeron, si esperamos en una de las plazas de la capital podremos documentar… Se lleva a cabo regularmente aquí y, en efecto, varias veces observamos cómo el hombre de camisa roja persigue a subsaharianos y se los lleva por la noche. Lo volvemos a ver; arrastra a un hombre a una furgoneta de las fuerzas policiales marroquíes, cofinanciadas por la UE, al menos desde 2018. [Música] Aquí también están los autobuses que se llevan a los migrantes. Mientras que los gobiernos de Mauritania y Túnez rechazan las acusaciones, el marroquí afirma que solo en 2023 las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 75.000 personas por intentar emigrar ilegalmente. Asegura que los llevan a otras partes del país para protegerlos, para que no permanezcan en zonas peligrosas. La UE coopera estrechamente con las autoridades de Marruecos desde hace unos 20 años. Las deportaciones al desierto son un secreto a voces, afirma el exdirector adjunto de la Agencia Europea de Guardia de Fronteras, Frontex. “Eso es algo que yo he conocido también en Marruecos, eh, que en ocasiones se hacían esas redadas en las ciudades marroquíes y se abandonaba también a los migrantes en la frontera con Argelia, prácticamente con la indicación de que cruzas al otro país. Por tanto, es algo que lamentablemente se repite en algunos casos. A mí me parece, desde luego, que es… diría que ilegal, es contrario a los Derechos Humanos, sin duda. Y la Unión Europea, si tiene… tiene información fácil de que eso está sucediendo, debería aplicar medidas para… para evitar…”

¿Qué pasará con los hombres que fueron rescatados en el Sáhara por la guardia fronteriza libia? Su destino es incierto. Trato brutal hacia los refugiados. El problema en Libia es que desde hace unos años está ese sistema de campos donde se encierra a las personas detenidas; es decir, centros para migrantes irregulares, en parte gestionados por instituciones estatales y en parte informalmente por milicias. Y desde hace unos años, además, los traficantes de personas en Libia son extremadamente brutales. Hay una trata activa de esclavos que se produce cuando se lleva gente a estos centros de detención; se les fuerza a construir instalaciones del gobierno; se viola a las mujeres y a los jóvenes sanos de mi edad se los envía a la guerra, ya que constantemente hay conflictos armados en la región. [Música] Sabemos cómo se llaman los hombres del grupo y los buscamos en las redes sociales. Encontramos algunos; accedemos a su perfil en Facebook. Su nombre es Adam Ibrahim y proviene de una de las ciudades más conflictivas de la guerra civil sudanesa, Al-Fashir; eso es lo que figura en su perfil. También encontramos el perfil de Al-Guasila Mohamed; también procede de Sudán; y el perfil del hombre que estaba a su izquierda durante la entrevista, Musa Adep; él también es sudanés. Poco antes de ser deportado al desierto publicó estas fotografías suyas. ¿Qué sucedió con ellos después de que los detuvieron las fuerzas de seguridad libias? Por ahora no dan señales de vida. Y de pronto aparece esta publicación en el perfil de Musa Adep: un vídeo editado… al parecer está vivo y tiene acceso a internet.

¿Qué dicen los políticos europeos responsables sobre todo esto? Sobre las deportaciones financiadas por la Unión Europea, sobre la violencia, el sufrimiento y las muertes. [Música] Por meses solicitamos entrevistas a los responsables europeos y alemanes de la política migratoria: a la presidenta de la Comisión Europea, al jefe de la diplomacia europea, a la comisaria de asuntos de interior… Más adelante la Comisión comunica que la UE espera que sus socios respeten los derechos humanos de todos los inmigrantes, pero ninguno tiene tiempo para una entrevista. Tampoco los jefes de gobierno de la UE: ni el canciller alemán, ni el ex primer ministro de los Países Bajos, ni el presidente de España, ni la primera ministra de Italia. La silla de los entrevistados permanece vacía; nadie quiere estar frente a la cámara. Tampoco los ministros alemanes de distintos partidos a quienes preguntamos: “¿Pero qué fue de la investigación sobre las acusaciones contra las autoridades tunecinas financiadas con impuestos alemanes que anunció el vocero del gobierno? ¿Cuál fue el resultado de la investigación y qué medidas ha tomado el gobierno alemán?” “Tengo mucha memoria, pero no tanta como para recordarlo; es decir, sé que el tema estuvo sobre la mesa, pero no ha vuelto a surgir. Así que, en ese sentido, no hay novedades”. Tengo… sin embargo… planteamos estas preguntas por escrito unos días antes. Estaba indagando… la pregunta se envió al Ministerio del Interior y se les respondió; sin embargo, ustedes no quedaron satisfechos con la respuesta. Por un lado lo comprendo y, por otro, nosotros hemos cumplido, pero el Ministerio del Interior no respondió a las preguntas; se limitó a enviar una declaración: que los Derechos Humanos deben respetarse, a lo que se emplaza regular al gobierno tunecino y que el equipamiento procedente de Alemania solo debe utilizarse para el fin previsto. ¿Pero qué hay de la investigación? “Les hemos respondido… no tengo la respuesta en este momento; diría que sigamos en contacto; mis colegas también están aquí presentes y si podemos ampliar nuestra respuesta, lo haremos”. Si se llevó a cabo alguna investigación, es hasta hoy un secreto del gobierno alemán. [Música]

Julio de 2024. Estamos una vez más en Libia. La capital, en la región más occidental, está dividida entre varias milicias; hay combates casi todos los días. Aquí los migrantes viven al margen de la sociedad, en la pobreza; muchos son explotados como jornaleros. El régimen de Libia occidental convoca una conferencia sobre migración a la que también se invita a la prensa. Los libios se presentan como un socio fiable para la UE; se supone que uno de los temas serán las deportaciones. La invitada más destacada es la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, estrictamente protegida de la prensa, y la conferencia es más que nada una gran puesta en escena; no traerá ningún cambio. Pero de todos modos estamos aquí por otra razón, y es que logramos contactar con Adam, Al-Guasila y Musa, los hombres del desierto cuyos perfiles encontramos en Facebook. Se alojan en esta vivienda junto con varios refugiados más. ¿Cómo les ha ido desde que los guardias fronterizos libios los llevaron al desierto? “Pasé más de dos meses en el cuartel general de la milicia; salí recién hace dos días cuando me encontré con ustedes. Estoy buscando trabajo, pero aún no he encontrado”. Dos días después de que ustedes nos dejaron, vino un agente; dijo que algunos de nosotros trabajaríamos allí y nos pagarían, y que otros irían al cuartel general en Trípoli. Dije que quería trabajar; trabajé durante un mes y medio. Después de ese tiempo fui a hablar con el agente y le pedí que me pagara; le dije que necesitaba dinero para mi familia en Sudán; le dije que quería mi dinero y me dijo: ‘No hay dinero. Vete al infierno’”. Aquí pasan sus días desde hace semanas. [Música] Desde hace 15 o 16 días solo he salido de aquí una vez para verte; no podía salir de la casa. Hay una mezquita cerca; podría haber ido, pero si salgo y está el coche de la policía de emigración libia me arrestarán y me llevarán a un centro de detención. La única solución que se me ocurre es marcharme como sea; ya quería irme anoche; si no me hubieras llamado, ya me habría ido. ¿A dónde te irás? “Me iré a Túnez y luego cruzaré todo el país hasta Argelia”. ¿Volverás al desierto? “Sí, eso haré”. ¿Y si mueres? “No importa; ya estoy muerto. Te juro que ya estoy muerto”. ¿No tienes miedo? “Te juro que no. De lo que tengo miedo es de quedarme aquí. Un negro ya nace muerto. El sufrimiento y el racismo que sufres toda tu vida hacen que le pierdas el miedo a la muerte”.

Entonces recibimos la confirmación de una entrevista, no de parte de la Comisión, sino de los aliados de Ursula von der Leyen en el Parlamento Europeo, que han sido decisivos en la configuración de la política migratoria de los últimos años: el jefe de los conservadores europeos. Personas completamente deshidratadas, algunas gravemente heridas, mujeres y niños muertos de ser tirados en la arena… realmente… ¿puede un gobierno responsable de esto ser socio de Europa? “No hay más alternativa que la cooperación con los países vecinos, por difícil que pueda resultar. No existe una alternativa razonable; no podemos solucionar el problema solo desde un lado de la frontera. Por otra parte, hay un diálogo que seguiremos desarrollando con las autoridades tunecinas sobre cómo aplicar la seguridad fronteriza de manera humanitaria. Prestan atención a lo que se dice en este diálogo. Cuando estuve en Túnez y hablé con su ministro del Interior y con su presidente, percibí que ellos también ven su responsabilidad, pero lógicamente también dicen… amigos, ni siquiera pueden imaginarse cuáles son nuestros problemas. Cuando le pedimos a un país que corte el paso a personas, tenemos que asumir la responsabilidad de pensar de qué manera lo va a hacer. Pero Europa, refugio de millones de personas y destino anhelado de muchas más, se aísla cada vez más en alguna frontera. Si me permite decirlo claramente, sucederá… hasta ahora han muerto muchas personas en el Mediterráneo, a las puertas de Europa, y el acuerdo de Túnez ha dado como resultado que hoy mueran menos personas en el mar. Hay que verlo con objetividad; en algún punto hay que decir claramente: ‘No puedes ingresar; no tienes ninguna posibilidad de encontrar refugio en Europa’. Y en ese punto se vuelve un poco más difícil tratar con las personas, pero es cierto que no hay ninguna alternativa”. [Música] ¿Realmente logrará esta política reducir la inmigración a largo plazo? “Los flujos migratorios, y sobre todo los flujos migratorios irregulares, son como vasos comunicantes; si tú taponas una vía, es evidente que esa gente va a utilizar otra ruta; es decir, eh, las políticas restrictivas focalizadas única y exclusivamente en securizar las fronteras, en crear las murallas en la frontera, no… no dan resultado, y nos lo demuestra la historia a lo largo de los últimos 20, 30 años, que no han dado resultado”. ¿Y entonces qué? “Hay otras maneras. Les ofrecimos exención de visado a los países balcánicos o a Moldavia, un país extremadamente pobre, hace más de 10 años y ha demostrado ser efectivo. Establecimos condiciones para la cooperación; estos países también aceptan el regreso de sus ciudadanos si se ven obligados a abandonar el país de acogida. Son los únicos países donde las deportaciones funcionan, pero la gente puede, de forma legal y sin intermediación de traficantes, subirse a un avión y venir a nuestros países. Se construye una movilidad legal en igualdad de condiciones, partiendo de que no les tenemos miedo, sino que vemos en una mejor relación una oportunidad. Pero con relación a África falta esta mentalidad”. [Música]

¿Vale la pena todos estos riesgos por llegar a Europa? “Sí, quiero cumplir mis sueños; quiero finalizar mis estudios; tengo ambiciones más grandes que esto; por eso primero tengo que terminar mis estudios en Sudán. Todo está cerrado; se cerraron las escuelas; no puedo estudiar en Libia ni en Túnez; por eso tengo que ir a Europa. Desde que naces esperas tener una buena vida y no una vida humillante y denigrante. Todos los días hay guerra y corres de un lugar a otro; por eso quiero ir a Europa y vivir como se vive allí”. [Música] Se trata de quiénes queremos ser. Somos un continente más rico que nunca que olvida sus propios valores y convenciones. ¿Es eso lo que queremos ser? [Música] Ah… [Música] [Música] [Música] [Música] Salam… [Música] Ali… cam… llevas dos meses intentándolo; ¿no estás decepcionado? “No, no estoy decepcionado, aunque tenga que quedarme un año más. Mi objetivo es llegar a Europa”. ¿No piensas rendirte nunca? “No me rendiré. Si muero, ese era mi destino, pero mientras viva lo seguiré intentando. Debo intentarlo”. [Música] [Música]