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Entrevista con Angelita Trujillo, hija del dictador Rafael Leonidas Trujillo 08/12/2017

Noticias SIN55:31

Transcription

Este es el informe con Alicia Ortega. Ha sido un año convulsionado en nuestro país con grandes escándalos de corrupción como Odebrecht, la onza y el caso de Diandino Peña. Y como si fuera poco, ahora el nieto del dictador Rafael Leonidas Trujillo dice aspirar a la presidencia. Esta noche les presentamos una entrevista con su madre, Angelita Trujillo, realizada en dos mil diez cuando publicó su libro cincuenta años después de la muerte de su padre, intentando proyectar la otra cara del tirano. Se la presentamos de nuevo para refrescarles la memoria sobre la dictadura.

Rafael Leonidas Trujillo Molina gobernó que monopolizaban la comercialización de productos básicos. Para el sesenta, su inversión había ascendido vertiginosamente, llegando a poseer solo en la industria azucarera, la más importante del país en ese momento, el sesenta por ciento de toda la inversión, dejándoles un treinta a la por ciento a sectores del empresariado dominicano. Esto aparte de las cuantiosas inversiones que poseían otros renglones de la economía, como en tierras, industrias, ganaderías y bienes inmuebles, entre otros. Acumuló una fortuna personal cercana a los ochocientos millones de dólares, estimada entre las seis más grandes del mundo en su época. En el ejercicio del poder exhibió una completa falta de escrúpulos utilizando el fraude y la deshonestidad para conseguir cualquier propósito, y cuando estos le utilizaba con igual naturalidad la violencia y el asesinato.

No permitió ningún tipo de oposición a su régimen, y aunque resulta difícil determinar la cantidad de personas que murieron por motivos políticos o por simple capricho personal de Trujillo o de sus familiares, estimados conservadores establecen en más de veinte mil los seres humanos que perdieron la vida bajo su dictadura, que terminó con su ajusticiamiento el treinta de mayo de mil novecientos sesenta y uno. Cinco años antes, en mil novecientos cincuenta y cinco, con apenas dieciséis años, Angelita Trujillo fue coronada como reina de la de la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre, evento realizado para conmemorar el vigésimo quinto aniversario de la ascensión al poder de su padre. Gracias por aceptar nuestra entrevista. Quiero remontarnos al momento en que usted fue escogida reina de la paz y confraternidad del mundo libre. Y relata usted en su libro, y cito textualmente, aún puedo visualizar todo el pueblo que me esperaba aplaudiendo delirantemente a lo largo del paseo que llevaba la tribuna.

Caminaba sobre una alfombra roja que me conducía hacia la grada de la proclamación. ¿Cómo se sentía usted siendo reina, desfilando por el marecón en esas carrozas? Quiero que me describa ese sentimiento. En primer lugar, yo siempre fui muy tímida. Tenía bastante timidez, pero me sentía feliz de que me aplaudieran y me quisieran, me demostraran tanto cariño.

Eso es todo. En un mundo de miseria y de ausencia total de libertad del individuo, ellos vivían en un, digamos, en un pequeño oasis. El realizador cinematográfico dominicano René Fortunato ha dedicado más de diez años a estudios e investigaciones sobre la dictadura de Trujillo para la realización de la e investigaciones sobre la dictadura de Trujillo para la realización de la conocida serie de documentales Trujillo, el poder del jefe. En este país, en la época en que ella era reina, en los años cincuenta, tenía un cuarenta y tres por ciento de analfabetismo, o sea, casi la mitad de la población. Es más, mucho más porque la otro el otro por ciento estaba considerado analfabeto funcional, o sea, solamente habían llegado a los primeros cursos de la primaria.

O sea, que es un indicador del atraso, y se consideraba también que las tres cuartas partes de la población vivían bajo la miseria. En su libro usted dice, y la cito, mi papá nunca fue monedita de oro para la oligarquía criolla, asegurando más adelante que le choca y le resulta confuso, porque en modo alguno no armoniza con las vanaglorias y complacencias que exhibían estos miembros de la oligarquía cuando asistían a eventos o cuando estos miembros de la oligarquía no eran invitados a actos sociales que esperaban ser invitados. ¿Su percepción en ese entonces era que le tenían aprecio verdadero a usted o que le tenían aprecio porque era la hija del jefe? Bueno, algunas personas yo consideraba que eran sinceras conmigo y otras muchas también consideraba que era todo porque yo era hija de de Trujillo. En su libro, cuando usted habla de su padre, usted escribe, mi papá fue siempre tolerante, y no me cansaré de repetirlo, comprensivo y débil con todos sus hijos.

Dice usted, yo no recuerdo una sola ocasión en que levantara su mano para castigarnos o que alzara su voz para decirnos cualquier palabra descompuesta. Lo describe también como un padre sumamente tierno. ¿Cómo describiría usted su relación con Rafael Leonidas Trujillo? Para mí fue un padre más muy amoroso, para mí el mejor padre del mundo. Siempre tenía tiempo para conversar con nosotros, para oír nuestros problemas, para oír nuestras preocupaciones, y siempre tratando de ayudarnos en todo lo que podía.

Sobre todo con mucho cariño, con mucho amor y mucha comprensión, y mucha paciencia sobre todo. La imagen que uno tiene de él siempre bien vestido, con su uniforme, y usted plantea otra imagen que cuando llegaba a casa inclusive se ponía pantalones cortos, sandalias y se quedaba descubierto de la cintura para arriba y se sentaba en una terracita que estaba cerca de su habitación, sencillamente a conversar con ustedes. Sí, sí. ¿De qué conversaba? Bueno, de todas las cosas, de a veces de de de de los eventos de allá, de hablábamos de Estados Unidos, hablábamos de viajes a Europa, de lo que habíamos visto, las personas que conocíamos, las fiestas quedaban allá, las reuniones que que se hacían, en muchas cosas.

Usted en un momento dice que usted vivía en un mundo de fantasía. Absolutamente. ¿Qué quiere decir con eso? Ahora veo que ya, yo que era un mundo de fantasía porque yo los problemas no los veía tan de cerca como después que murió mi papá. Definitivamente sí era un mundo de fantasía, pero era su mundo de fantasía.

Ese mundo de fantasía era el de ella, su familia, sus amigos, sus relacionados y los sectores de la oligarquía dominicana, que siempre ha tenido disponible grandes cantidades de recursos. Pero la inmensa mayoría de la población dominicana debía todo lo contrario a ese mundo de ella. Ahí entra una una anécdota que me contaron y que leí ahí. Estaba Ramfis Trujillo, para que tuve la idea del mundo de fantasía de ella, en una fiesta en Hollywood con Rubirosa y todo esto y todos sus amigos de del estrellato. Y Ramphi era un señor, era un joven muy galante y muy atractivo para las mujeres de entonces, y además hijo del jefe, en esa fiesta llamaba la atención y todos se le acercaban.

Y un actor le preguntó a otro, oye, ese joven que está allá en que todo lo lo al lado de Rubirosa, ¿qué quién es él? Y la otra persona le dijo, él, su papá tiene una finca en el Caribe con tres millones de habitantes. Fíjate, allá consideraban a a a Trujillo el dueño de una finca, o sea, en esa finca de tres millones de habitantes, ese era el paraíso de sus hijos. ¿Usted estaba consciente de los problemas que atravesaba el país? En realidad yo viví muy alejada de la política.

Yo a mi padre lo lo veía como un padre amoroso y yo era muy feliz porque fue un hogar muy normal. Mi padre siempre se ocupó de nosotros, respecto a mi mamá la trató siempre con mucho amor y mucho, mucho respeto. A pesar de que tuvo sus sus cosas, sus aventuras por fuera, eso nunca nos tocó a nosotros en absoluto. Él era un hombre muy organizado, muy ordenado y él se acostaba a las nueve de la noche, se levantaba a las cuatro de la mañana, era un hombre sumamente ordenado, y nunca vi yo a mi papá llegar a casa borracho ni a deshoras, en Cabe destacar que de lunes a jueves, Trujillo ciertamente estaba en la ciudad de Santo Domingo. Sin embargo, religiosamente todos los jueves se trasladaba a su casa de campo en San Cristóbal, conocida como la casa de caoba, donde recibía a sus múltiples amantes.

Además, en los recorridos que hacían por el interior del país, visitaba las amantes que tenían distintas provincias. Usted cita varias veces el libro de Hanswise, Trujillo, amado por muchos, odiado por otros, temido por todos, es el título de ese libro, a pesar de escribir y hablar de esa ternura, ¿en algún momento le temió a su padre? Nunca, nunca. Nunca sintió, o sea, esa rectitud que el resto del país veía como imagen, nunca la vivió usted. Nunca.

Mi mamá era la fuerte en la casa, la que nos castigaba, la que nos regañaba y nos mantenía muy muy controlados, pero mi padre no, mi padre era muy débil con nosotros, muy amoroso. Cuenta usted en el libro que en su adolescencia, ya que trajo a colación lo de las aventuras, que usted confrontó a su padre. Por haberse enterado de unas cuantas aventuras amorosas, nos puede ampliar sobre ese episodio y contarnos qué pasó, cómo lo confrontó, y creo que la reacción que usted recibió no era la que usted esperaba. Me avergonzó y me hizo sentir muy triste, porque yo me la enfrenté a mi papá y le dije y le dije, ¿y cómo tú tienes fuerza moral para decirnos a nosotros que no hagamos una cosa o la otra? Cuando tú haces esto y esto y esto y lo otro.

Dile después que le dije todo lo que yo sabía, le dije, ¿y ahora ven? Le puse la cara y le dije, ¿y ahora ven? Pégame. Y me dice, me contestó mi hija antes de estirarte, me muero. Eso me desanmó por completo.

Usted no esperaba esa reacción. Sin absoluta. Lo esperaba tal vez que él se hubiera puesto un poco serio, no sé qué. Lo único que bajó la cabeza me dijo, mi hija, antes de pegarte, mejor me muero. ¿Nunca hablaron del tema?

Nunca más. ¿Qué tan dolida estaba usted para tomar esa decisión de confrontar a su padre cuando se enteró de esas aventuras? Bueno, porque fue la primera vez que yo me enteré de algo así. Después lo fui comprendiendo, porque con la posición de él era muy fácil caer en en esas cosas, ¿no? Yo veía cómo cómo la gente se le brindaba, las las mujeres, inclusive delante de nosotros.

Es conocido y lo relata Vargas Llosa en su novela La fiesta del chivo, que conocidas familias de la sociedad dominicana le ofrecían a sus hijas para que tuvieran relaciones con él. Por lo que usted escribe en el libro, ¿usted conoce la obra La trágica aventura del poder personal del escritor norteamericano Craweller, Robert T. Krasweller, porque inclusive lo menciona en el libro varias veces. Él es considerado por muchos historiadores del país como el mejor o haber escrito la mejor biografía de su padre. En ese libro él dice, y cito más o menos lo que dice el libro, que usted no se sintió conmovida con la noticia de la muerte de su padre.

Qué mentira tan grande. Krasweller dice, textualmente, al referirse al día de la muerte de Trujillo, los dos hijos menores apenas demostraron sentirse afectados, Angelita mandó a llamar a uno de los hombres más incumbrados del gobierno, a quien recibió en su cuarto muy compuesta sin el menor signo de aflicción ni de lágrimas. ¿Qué le parece a usted esa descripción? Eso me parece una mentira enorme, Una mentira enorme, porque yo estaba sin fuerza, yo no podía levantar. No podía ni levantarme de la pena que yo tenía y no paraba de llorar.

No paraba de llorar ni un solo momento. Eso es una barbaridad escrito, no sé quién le contó una cosa así, le dijo una cosa así, ese señor está completamente equivocado. Según mis informes, una de las fuentes del libro de es el doctor Joaquín Balaguer, y cuando ella él dice que un encumbrado funcional del gobierno se le acercó, yo asumo que fue el el doctor Balaguer, y eso me hace pensar que había una tensión o había un problema en la una inadversión, digamos, entre el doctor Balaguer y Angelita Trujillo. Porque en eso yo creo que ella tiene razón. Por más criminal, asesino a un ladrón que fuera su padre, es su padre.

Y algún dolor podría provocarle. Pero además, en la entrevista ella llora cuando hace alusión a esa a ese encuentro que ella tuvo con ella, y él solo el recuerdo de eso lo hace llorar, así que no se puede dudar, que es como ella dice, se fuera en lágrimas el defensor de un océano que habían matado a su padre. Yo no tenía ni fuerzas para levantarme de la pena que yo tenía, se me estaba derrumbando mi mundo. Lamaba mucho a mi padre, mucho. Nunca imaginó que el fin de su padre fuese así.

Nunca. Su boda con el coronel Luis José León Estévez fue primero por lo civil en un acto de intimidad familiar con la presencia de todo el clan Trujillo y sus más cercanos colaboradores. Luego realizaron una despamparante ceremonia para convalidar la unión matrimonial por la iglesia católica. El arzobispo de Santo Domingo, Ricardo Pitini, ofició la celebración asistido por la alta jerarquía del clero de ese entonces. Usted se casó con el coronel Luis José León Estévez.

¿Podría usted hablarnos un poquito de de de su relación con él? Bueno, me casé muy jovencita, y estaba tal tal vez más enamorada del amor que de que de la persona con quien me casé, y fue verdaderamente un fracaso el matrimonio. Yo traté e hice lo imposible por mantener ese matrimonio lo más que pudiera, pero fue imposible. Robert en su libro Trujillo, la trágica aventura del poder personal, dice que León Estévez cultivaba una estrecha amistad con Ramfis, quien había influido en su padre para que aprobase el matrimonio. Narra que el primero de los cuatro hijos de la pareja, un niño, nació cinco meses después de la boda.

Estévez dice Krasweller, quien había salido con bien del lance, comenzó a imitar a Ramfis en todos sus gestos y detalles de conducta. Relata que después de esa boda, que no fue precisamente una unión dichosa, Angelita y Estévez siguieron en cierto modo sus propias vidas. Es cierto que él participó en la muerte del sobreviviente del atentado del treinta de mayo en la Hacienda María junto a su hermano Ramfis Trujillo. Yo no sé decir eso, yo nunca hablé con con mi hermano de eso y nada, ni con ni con nadie. Yo estaba fuera del país y nunca hablé con nadie de mi familia de ese asunto.

Cuando ella dice que no tenía conocimiento de la participación de su esposo en la matanza de la Hacienda María, creo que está mintiendo descaradamente, porque los documentos demuestran lo contrario. Ellos salieron de aquí el dieciocho de noviembre de mil novecientos sesenta y uno, y poco más de dos meses, el primero de febrero del sesenta y dos, el gobierno del consejo de estado acusó directamente, o mejor dicho, responsabilizó a Ramfis Trujillo, León Estévez, el esposo de ella, y Fernando A Sánchez, alias Tunti, del crimen de los siete sobrevivientes de la de la matanza de de la Hacienda María. Entonces, ella que estaba casada con él tuvo este tuvo debió estar enterada de ese proceso de extradición, o sea, el gobierno, el consejo de estado inició el proceso de tradición ante el gobierno de España, estando ellos viviendo en España. O sea que evidentemente que sí estuvo enterada, porque lo acusó el gobierno oficialmente. O sea, eso se le cae a ella, o sea, que no puede sostener eso, o sea, no tiene dato para sostener eso.

Los sobrevivientes Roberto Pastoriza, Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Pedro Libio Cedeño, Salvador Estrella Saldalá, Modesto Díaz, Huáscar Tejeda y Tunti Cáceres guardaban prisión en la cárcel de la Victoria y luego fueron llevados a la Hacienda María, donde fueron asesinados y sus cuerpos desaparecidos. Ranfield, el jefe, el jefe supremo que dio a fuerzas armadas a la muerte de su padre. Entonces, para sacarlos presos de la victoria y llevarlo a la Hacienda María, propiedad de su familia, en San Cristóbal, participaron oficiales y subalternos de él, que se quedaron aquí, y eso fue lo que testimoniaron que fue Ramfi que lo sacó y lo llevó allá. O sea que, y lo que andaban indisolublemente unido a Ramfi eran León Estévez y Tuncy Sánchez, ¿ve? Entre los entre otros, y que estuvieron allí.

Entonces, testimonios de los que están allí, incluso hay gente todavía en San Cristóbal que que atestivo haber visto el el el el crimen. Alguien dice que el mismo Ramfi fue que lo mató a un abono, ¿ve? ¿Ve? Entonces, otro dato que indica que ella está mintiendo en este momento es la parte del libro que se publicó ahí en el dinero, que ella dice que Ranfield le comentó que antes de irse, el presidente Balaguer le dijo, no se vaya sin resolver el problema ese de los sobrevivientes. Entonces, le hablaron de eso.

¿Ve? A eso también pone en duda, o o mejor dicho, le da crédito a sus adversarios que dicen que ese libro no escribió ella, sino que se lo escribieron. Porque por un lado dice que sí, que le refiere a una conversación que Ramfish tuvo con ella sobre la muerte, y en otra, y aquí te dice en entrevista, que ella Ramfis nunca le habló de eso. Su amor por el amor, mas no por la persona con quien se casó, parece que tomó otra dirección, ya que se dice que Angelita estuvo enfatuada con el teniente Yanawad Canaan, esposo de amiga Pilar Báez, vistos en esta fotografía compartiendo durante la boda de la pareja. Posteriormente, Pilar muere durante el parto de su hija.

El mismo año muere Awad en un accidente de tránsito. Ambas muertes se le atribuyen a los servicios de inteligencia del régimen trujillista. Usted en el libro le dedica un una sección de un capítulo a Pilar Báez, más conocida como Pachi. Cita el caso del teniente Jean Award Canaan, con quien se le ha vinculado en el pasado en Santo Domingo sentimentalmente. Yo sé que usted le dedica inclusive una sección en el libro porque obviamente tiene que haber causado un impacto en su vida esas declaraciones que se han hecho en el pasado.

Yo nunca estuve interesada en Jean Award Canaan como como hombre, como como por por enamorada de él, en absoluto. Para mí fue un buen amigo como lo fue Pilar Báez, en absoluto. Usted en el libro hace hace un una especie de de desmentido, o sea, se sintió que usted tenía que dar una explicación de ese caso. Claro, porque se habló mucho de eso, Pero eso es una calumnia enorme, una mentira grotesca. Cuando yo vivía en Santo Domingo, en la República Dominicana, no se o sea, yo nunca supe nada, me enteré de eso cuando vivía en Europa.

Me me quedé asombrada, porque en en ningún momento yo tuve ningún interés en Jan Hawaii como Canadá como hombre. Al contrario, era un buen amigo del que era mi esposo y ella era una buena amiga mía. En absoluto. O sea, le tomó por sorpresa que dijeran que su padre Me quedé asombradísima. Me quedé asombrada de la barbaridad que habían inventado.

Todo por razones políticas. Ese es un caso bastante, digamos, complejo y misterioso, porque hay varias versiones de su de su acontecimiento. El el hecho consumado es que esta señora Pilar murió en durante el el parto de su hija y que nueve meses después él murió en un accidente de tránsito. Esos son los hechos que se conocen. Pero versiones atribuyen a los servicios de seguridad del régimen el haber provocado ambas muertes.

Hay una versión que dice que a a esta señora se le se le provocó una hemorragia para provocarle la muerte, que le provocó la muerte luego de haber dado a luz a su hija, y que el servicio de inteligencia militar contrató a una enfermera que hizo esta operación, incluso dicen que hasta la enfermera vive ahora en los Estados Unidos. Y en el caso de de su marido murió un accidente de tránsito, pero ¿qué sucede? Que en la dictadura se acostumbraba a matar a la gente a través de accidentes de tránsito. Pero también señala el último libro de la colección de los Estados Unidos y Trujillo, Fernando Vega, que este Jean Canaan estaba también vinculado en el complot del treinta de mayo. No, el papá.

No, y Jean también estaba como también vinculado, está en el ese texto de él, que incluso transportó armas y todo, o sea, que ahora no sabemos si su muerte tuvo que ver con esa vinculación que lo que se que se devela ahora, y también el papá de ella estuvo estaba también vinculado, aunque estaba en Nueva York estaba vinculado al al atentado que se a la conspiración que se estaba fraguando. O sea, ambos, tanto el padre de Pilar como Jean estaban vinculados al complot del treinta de mayo. Entonces, no sabemos, no se puede afirmar, no hay datos que digan, que afirmen que fueron muertos por la relación amorosa de Angelita con, o la supuesta relación amorosa de ahorrista con Jean-Kanaan. Pudo ser por la vinculación con el treinta de mayo. Pero por cualquiera de las dos vías que se presente, todos los indicios señalan parece que fue obra del sistema de del servicio de inteligencia, del servicio de seguridad de la dictadura.

De todo lo sucedido durante el régimen de su padre, ¿de qué se lamentaría usted hoy cincuenta años después? De que mi papá se rodeara de tantas personas que lo traicionaron. Y los tratara como tan buenos amigos y tan sinceros. Eso sí, me apena. ¿Hay algún otro episodio que usted lamentaría?

No, sobre todo de de las calumnias y las mentiras que se han dicho de él. Me da me apena mucho porque han sido muy injustos. Es penoso que ella, no se lamente de todo el sufrimiento que generó la la dictadura de Trujillo en la sociedad dominicana, que ella no se lamente de los cientos de personas que murieron en los campos de trabajo forzado de de Azua, En los en los en los campos de arroz de de Nenagua, que en esa época se llamaba Julia Molina, donde llevaban la gente a a hacer trabajos forzados, y ahí murió muchísima gente, en los campos de Izal de Azua. La muerte de tanta gente en la cárcel de Nigua, en San Cristóbal, que eso era una barbaridad. Porque aquí la gente conoce mucho los crímenes de la cuarenta y los de los dos últimos años, de los dos últimos años de Trujillo.

Pero Trujillo viene matando gente de los años treinta. Entonces, a mí me sorprende que ella no se lamente de nada de eso, de que lo único que se se lamenta es que su padre se haya rodeado de de amigos que no eran amigos. Y te reitero, me sorprende que no se lamente de eso, pero desgraciadamente ella tiene razón en lamentarse de en en expresar ese lamento, porque cuando le escucho haciendo alusión a los amigos del jefe, recuerdo la conversación que tuvo el jefe del Zin, Johnny Abel García, con el general Ramfis Trujillo cuando este regresó de París tras la muerte de su padre. Que Ramfis Trujillo, muy enojado, le recrimina y le dice que por qué permitió que sus enemigos mataran a su papá. Y el jefe del siglo dijo, serenamente, con todo respeto, mi general, no lo mataron sus enemigos, lo mataron sus amigos.

Al final del libro que usted acaba de poner en circulación, usted describe, no es el propósito de esta obra convencer a nadie de la verdad. Las Sagradas Escrituras son creídas por unos, descreídas por otros y hasta vilipendiadas por terceros, y sigue más adelante y dice la verdad es la verdad y punto. ¿Qué persigue usted con la publicación de este libro? Este libro es un libro de historia, no es una novela, es un libro histórico, nada más, para que se sepa la verdad, porque durante muchos años han tenido el monopolio de la palabra en la República Dominicana, los enemigos de mi padre, y ya es hora de que se sepa la verdad. Y mi libro es un libro de historia, A mí no me interesa la política, a mí no me interesa nada más que se sepa la verdad, y esta es la verdad.

Usted sabe que siempre hay tres verdades, mi verdad, su verdad y la verdad. Esta es la verdad. Y todo lo que se ha dicho en el pasado, todo lo que se ha documentado, todo eso usted lo Mi libro es la historia, historia. Que lean mi libro y sabrán la verdad. Hay que señalar que en la era de Trujillo se vivió un período, digamos, de mentira institucionalizada.

¿Cómo así? Por ejemplo, lo que salía en los periódicos, por lo general, no era verdad. Ella, parece que leía los periódicos, pero no sabía lo que estaba sucediendo. Eso es lo que yo asumo de de su de su respuesta. Porque te voy a te voy a dar una un ejemplo.

El secretario de estado de trabajo del gobierno de Trujillo, de la dictadura de Trujillo, Ramón Marrero Aristi, lo mataron en el palacio de gobierno. O sea, él se le llevaron una, a Trujillo le llevaron una grabación donde él ponía en duda que Trujillo pudiera sobrevivir y se presentaba como posible sustituto de sustituto de Trujillo. Cuando Trujillo lo llamó al palacio frente a frente a él y lo incriminó, este señor era un señor moreno, gordo y fuerte, como se puede apreciar, comenzó a sudar del miedo, o sea, se puso nervioso. ¿Cómo usted va a traicionar al jefe? ¿Usted está vuelto?

Bueno, como si cuando se ponía el truquillo. Entonces, el señor empezó a sudar copiosamente e hizo el gesto de sacarse el pañuelo de parte de atrás. Pero el el guardaespaldas destruyó que estaba ahí, no pensó que iba a sacar el pañuelo, sino un arma, y le dieron un disparo ahí mismo. Murió en el acto, le dieron en el mismo Palacio Nacional. ¿Qué sucede?

Que al otro día salió en el periódico, muere en un accidente de tránsito el secretario de trabajo en la carretera de Jarabacoa, y Trujillo ve eso en el periódico delante de su cabeza y dice, oye, ¿y qué buscaba Marrero por Jarabacoa? Fíjate, todo el que estaba ahí, ella, oyendo esa presión, debe se quedó con la idea de que Trujillo no sabía nada. Entonces, ella está ahí, digamos, reproduciendo una práctica rutinaria durante la dictadura, hacerse la vista gorda e institucionalizar la mentira. ¿Cree usted que su padre concluyó su obra? Yo creo que sí.

Yo creo que sí. ¿Usted cree que él cumplió? Él sentó las bases para una democracia. Porque el país no estaba preparado para una democracia, y él sentó las bases para esa democracia. Eso es una mentira como un templo como dice.

Esa ha sido una mentira grande como un templo. Que sentó las bases de la democracia jamás en la vida. Muy por el contrario, ellos sentó la base para perpetuarse él y su descendencia en el poder por réquiem eterno. De hecho, una de las grandes frustraciones de él es que él hizo todo lo posible, frustraciones de él es que él hizo todo lo posible por que su hijo Ramfi lo heredara en el poder, ¿ve? Lo mandó a escuela militar en los Estados Unidos, le dio todo el poder, le dio todo lo lo justo.

Trujillo fue un fracaso en términos familiares, porque no logró que sus hijos hicieran lo que él quería que fueran. Él mismo dijo una un tiempo después, en una oportunidad le comentó a un amigo, que alguien sugirió a a Ramfis para una misión al extranjero, y él dijo, y todavía hay gente aquí que cree que Ramfis sirve para algo. Él refiriéndose a su hijo, o sea, él estuvo frustrado. Pero la intención de Trujillo no era ninguna democracia, Trujillo nunca creyó en eso. Trujillo creyó en en que lo heredaran, o sea, que su hijo siguiera por religión eterna, una familia tuya dominando aquí.

Eso de que destruyó la, es más, yo creo que la palabra democracia ni ni pocas veces abusó en su boca. Porque destruyó, eso sí estaba claro. O sea, ahí el jefe era él, y después de él, su hijo, y después de su hijo, el hijo de su hijo, y que si no lo hubiesen matado allí en la en la autopista de treinta de mayo, a lo mejor tuvieran todavía aquí el gran fin con Fernando, ¿me entiende? O sea que, en ese sentido, ella está totalmente equivocada y creo que no es una una afirmación feliz la que ha hecho. Quizá ella quiso hablar del desarrollo económico, en ese sí, o sea, la la infraestructura económica de este país de este país, en gran medida, se debe a muchas de las iniciativas tomadas durante la dictadura.

Si usted hace una comparación entre los gobiernos de su padre y los que le han sucedido, ¿cuáles han sido más positivos para el país? Ay, decididamente, el de mi padre, el de mi padre. Yo sé que usted narra cómo el el vio el progreso durante esos años en términos de educación, pero definitivamente usted consideraría que que que, en comparación, usted diría que el de su padre. Absolutamente. ¿Por qué?

Porque trajo el bienestar a mi país, porque de un país pobre es un país rico. Porque su obra no tiene comparación. Desgraciadamente, ella tiene la razón. El la República Dominicana de mil novecientos treinta, con él subió al poder, y la República Dominicana de mil novecientos sesenta, con es totalmente diferente. Vamos a hablar de un tema que ha despertado muchas pasiones, y es el asesinato de las hermanas Mirabal.

Usted asegura en el libro que la orden del asesinato de las heroínas nacionales, las hermanas Mirabal, no salió de la boca de su padre, sino que fue una orden de Luis a mi ama, tío. ¿Tiene usted pruebas de eso? Las declaraciones de puto Román así lo dijeron, Yo no lo he dicho, simplemente he puesto lo que fueron las declaraciones de Pupo Román cuando lo toma lo cuando estaba preso. Y eso las conocían todo el mundo en la República Dominicana, porque cuando nosotros salimos También el doctor Balaguer conocía las declaraciones de Pupo Román. Y cuando nosotros salimos de de esa de la República Dominicana, las declaraciones quedaron en la Fuerza Aérea y y se lo entregaron al gobierno.

Pero nadie lo hizo público porque no les convenía. Querían seguir hablando de, o sea, calumniando el a mi padre. Pero se enjuició y condenó a los que ejecutaron miembros del servicio de inteligencia militar sin ese organismo dirigido directamente por el jefe. Él no dirigía a ese organismo directamente, y las declaraciones están, lo que pasa es que no las han querido, nunca las quisieron hacer públicas para achacarle ese asesinato a a usted cree que le querían achacar ese asesinato a su padre? Ay, para, bueno, en primer lugar, se lo quisieron achacar en ellos para desestabilizar el régimen de mi padre, cuando estaba mi padre en el poder.

Absolutamente. Sabes que el crimen de la Mirabal es el crimen que yo creo que más le ha pesado a la dictadura de Trujillo. Muchos dicen que ese fue el inicio del fin de su de su dictadura, haber cometido esa esa atrocidad. Entonces, el hecho de que ella se lo quiera atribuir a Luis Ammi Ama Mathio es realmente, yo diría también, una perversidad. Porque, hasta donde yo sé, Luis Ammi Ama Mathio no era miembro del CIM, el servicio de inteligencia militar.

Entonces, ella le atribuye la fuente de esa información a Pupo Román. Pupo Román era el secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, pero no estaba, no era jefe del SIM. Entonces, ella habla de los interrogatorios de Popo Román. Popo Román estuvo vinculado al complot del treinta de mayo. Y Ramfis Trujillo, cuando llegó, él, ese fue uno de los primeros que agarraron.

Lo agarraron y lo interrogaron en la base de era de San Isidro, bajo tortura. Entonces, todas las torturas indescriptibles que le hicieron a Pupo Román, ¿ve? Bajo esas circunstancias, él pudo decir toda la barbaridad de que pudo decir. Y yo considero, dudo mucho que haya dicho eso que ella dice, pero en el en el dado caso que lo dijera, lo diría bajo extremas medidas de de de dolor y de previas a su muerte. Dice que le la tal la tal las uñas le sacaron, que lo lo pullaban con le le le apagaban cigarrillos en el cuerpo.

Una barbaridad lo que hicieron con ese señor hasta que finalmente su cadáver lo tiraron al mar. Entonces, en esa circunstancia, ella dice que Popo Román dijo eso. Quizá pudo haberlo dicho, pero si lo dijo en esas circunstancias, primero toda la variedad. ¿Cómo usted pudiera explicarle a los que nos estén viendo la entrevista y y cuestionen, no? Esta esta orden que usted dice vino de Luis a mi ama tío y que usted Ay, perdona, yo no digo.

Fue Pupo Román que dijo y en en sus declaraciones en la Fuerza Aérea cuando lo tomaron preso. ¿Cómo usted pudiera explicar que un crimen de esa magnitud se llevara a cabo sin la aprobación de su padre, cuando usted, por ejemplo, en el libro relata que él era tan meticuloso y se encargaba de cosas, inclusive algunas veces insignificante, por darle un ejemplo, usted dice, mi papá no se fiaba de nadie y permanecía atento a lo que ocurría alrededor nuestro, refiriéndose que él mismo, que él mismo, cuando iban a montar caballos, por ejemplo, revisaba los frenos y las sillas y todo meticulosamente. O sea, que algo tan semejante ocurriera sin su aprobación, para muchos es inconcebible. Verdad. ¿Cuándo descubrió usted esas declaraciones?

Esas declaraciones cuando murió mi padre, cuando interrogaron a a a Román. Sí, pero cuando usted se da cuenta de que existen esas declaraciones que no han salido hasta ahora, yo nunca las había leído. No, sí, yo las leí desde la República Dominicana antes de salir de la República Dominicana. Dominicana. O sea, usted estaba consciente de esas Absolutamente desde hace cincuenta años.

Sí. ¿Y por qué dejar pasar cincuenta años para usted lo que muchos califican como intentar limpiar el nombre de su padre. En el mil novecientos setenta y cinco fue que salió aquí en el congreso, en el senado de de la informa en en el senado de Estados Unidos la la, o sea, lo que se investigó de la muerte de mi padre. Y yo no podía escribir un libro así como una novela. Yo tenía que basarme también en informaciones de todo tipo, con respecto al asesinato de mi padre y a lo que pasó.

Y además me tomó casi seis años escribir este libro. Imaginaba usted que ese tema de las hermanas Mirabal iba a provocar tanta controversia o estaba consciente de que ese esa sección de ese capítulo podría ser un detonante para fuertes críticas. Bueno, ellos, los enemigos de mi padre, tuvieron el monopolio de la palabra durante muchos años. Y sabía que eso les molestaría, claro, porque ellos tienen cuarenta y pico, cincuenta años hablando mentiras, calumnias contra mi padre. Y claro, pensé que ahí va a haber una reacción, porque ese castillo de mentiras y de y de calumnias se estaba derrumbando.

Castillo de mentiras. De mentiras. De calumnias. No solo con las hermanas Mirabal, sino con otros acontecimientos. Muchos acontecimientos, ay, yo no puedo recordar ahora mismo, pero a mi padre le cargaron muchas muchas cosas que no eran de él.

Durante la dictadura de Trujillo, de mil novecientos treinta a mil novecientos sesenta y uno, todavía no hay, o es casi imposible, tener una cifra exacta de la cantidad de gente que murió en esos treinta años. Pero estimados conservadores estiman que oscilan entre quince mil a veinte mil personas las que murieron por asuntos políticos, por capricho de la de la del dictador y sus familiares. Así es que no creo que haya un castillo de mentira en toda la documentación que se ha levantado y que se ha demostrado que existe. Ahora bien, es posible que haya algunos crímenes que se le hayan atribuido a Trujillo erróneamente, y voy a citar uno. Por ejemplo, Ángel Morales, el exiliado antitrujillista que murió en el exilio, mucha gente se lo atribuye a él, y ciertamente él no murió.

Murió de un infarto en San Juan de Puerto Rico. Hay un libro que salió recientemente que le atribuye ese crimen a a Trujillo. Y sé que no fue él porque la persona que estaba al lado de él me lo contó a mí cuando le dio el infarto en San Juan de Porroquín. ¿Conocía usted a Johnny Aves García? Sí, lo veía así, pero no tenía amistad con él.

Tenía no tenía ninguna relación. Yo con él no, en absoluto. Lo conocía, lo saludaba en ocasiones especiales y eso, pero no lo conocía bien. Usted nunca, por ejemplo, en el libro menciona las torturas que están documentadas, que se llevaron a cabo en la cárcel de la cuarenta bajo la dirección de Johnny Aves García, y Johnny Aves García reportaba directamente a su padre. ¿Por qué no menciona esas torturas?

Bueno, en realidad, primero Johnny Aves García no reportaba directamente a mi papá. Él estaba bajo la secretaría de las fuerzas armadas Y consideraba que muchas cosas las hacía Johnny Aves por su cuenta. Ahí yo no sé de qué pensar si está mintiendo deliberadamente o es o ignoraba cómo se manejaba la dictadura en la deuda de su padre. Porque, óyeme, Johnny Aves García no estaba bajo el mando de de Román Fernández de la Fuerza Armada. El servicio de inteligencia militar, oiga, oiga bien su nombre, servicio de inteligencia militar, vigilaba a los miembros de la fuerza armada.

De hecho, cuando a Román Fernández lo apresan, quienes lo apresan son los miembros del servicio de inteligencia militar. Si hubiese estado bajo su mando, no lo hubiese apretado ellos, ¿me entiende? O sea, Johnny Aves despachado directamente con Trujillo, como se puede ver en esas imágenes que que están disponibles de Johnny Aves siempre al al lado de Trujillo. O sea, Johnny Aves, los dos en los dos últimos años de la dictadura era de las personas que más influía sobre Trujillo y se atreviera a hacer algo sin consultar de Trujillo. En este país uno se movió una paja que Trujillo no no no no supiera.

La gente olvida que había una una una plaquita en la en la puerta decía, en esta calle, en esa casa Trujillo es el jefe. O sea, así es que ella, no sé si cincuenta años después quiere a las nuevas generaciones darle una una idea distinta o de de cómo funcionaban las cosas, pero hay demasiada documentación que demuestran todo lo contrario a lo que ella está diciendo. ¿Usted cree que su papá, un hombre tan meticuloso que estaba encima de cada detalle, que era conocido por su rectitud, su organización en un país donde no se movía un ápice sin que él lo supiera, no estaba al tanto de las torturas que se llevaban a cabo en la cárcel de la cuarenta. Bueno, que yo sepa, ¿no? Pero, en realidad, creo que Johnny Aves hacía muchas cosas que mi padre, de las cuales mi padre no se enteraba.

Y lo creo firmemente. ¿Ahí ella está imitando a su padre o está reproduciendo, quizás, los genes, la la conducta propia de su padre. Trujillo, al ser un simulador, un actor, era coherente con los principios que él que él seguía. Trujillo Trujillo dijo una oportunidad, le dijo a su colaborador, José Fernando, quien no sabe disimular, no sabe gobernar. Entonces, fíjate este este corte.

Mira este corte de esta entrevista donde Trujillo responde la pregunta de un periodista norteamericano. Fíjate cómo responde. Vamos a verla. En esa entrevista, fíjate que él dice No, no puedo hacer eso porque la constitución dominicana me lo prohíbe. Oye, para el público norteamericano que está viendo eso, oye, pero qué es respeto a uso de la constitución y las leyes.

Y él mismo sabe que eso es mentira, porque él no quiere qué constitución y qué ley respetar a Trujillo en este país. O sea, Trujillo era amo, dueño y señora de este país, hacía todo lo que nunca a él lo lo lo limitó su accionar ningún estamento jurídico. Pero, sin embargo, en esa entrevista él dice, no, no puedo hacerlo porque la constitución me lo prohíbe. Así mismo hace esta señora y dice que no estaba enterada. ¿Ve?

Con muchísimos crímenes. Hay hay testimonios y documentos que demuestran que con muchísimos crimen de la dictadura, Trujillo aludió ignorancia, y no solamente ignorancia, iba y daba pésame, y enviaba flores al al funeral del de la víctima, víctima de la medida de dictadura. Hay varios casos, ¿ve? O sea, que era un maestro de la simulación y y de la farsa, digamos. Y yo creo que esa declaración de ella va por ese camino.

Ocurrieron, están documentadas. ¿Qué le diría usted a esas víctimas que fueron reales, que padecieron y que ahora están viendo este relato de su padre? ¿Qué mensaje les enviaría usted por qué ocurrieron durante el régimen de su padre? Bueno, sí, pero también habría que ver las cosas que sucedieron durante los otros regímenes antes y después de mi padre, porque sería injusto solamente hablar de las cosas que sucedieron durante el régimen de mi padre, porque por ejemplo hubo muchos asesinatos y muchos abusos durante otros gobiernos, como el asesinato de Manuel Tabares Justo, y el asesinato de Caamaño, Francis Caamaño, que era un líder tan conocido y tan querido en el país. Pero estamos hablando del régimen de su padre, y por eso le pregunto a usted, ¿qué usted le diría a esas víctimas?

Bueno, yo no sé si los cuales ocurrieron, pero sí, si es, si son hechos verdaderos, les diría que lo lamento, que lamento que hayan sucedido. Absolutamente. Leyendo todos los los libros, usted dice que usted tuvo acceso a más de cien volúmenes de autores reconocidos que han escrito sobre la era de Trujillo. Usted tiene que haber leído sobre sobre lo que estamos hablando Sí, pero que sean bueno, pero yo consulté a escritores serios y honestos, pero se han escrito muchas mentiras y muchas calumnias sobre mi padre. En Santo Domingo, las víctimas y los torturados dicen que este libro es una infamia y que es maquiavélico.

Pero ¿quiénes son las víctimas? Porque hay que saber quiénes son las víctimas. Por ejemplo, doña Thomasina Cabral, que fue torturada en la cárcel de la cuarenta, que en numerosas ocasiones ha narrado cómo fue torturada. Ocasiones ha narrado cómo fue torturada, bajo el régimen de su padre y bajo Johnny Aves García. Sí.

¿Qué le diría a una persona como doña Tomasina Cabral? Bueno, es un hecho lamentable que lo siento. Yo no soy la persona que que no reconoce esas cosas. ¿Puede usted compartir por un momento el dolor de estas personas? Claro que sí.

Claro que sí. Mas sin embargo, esa parte de la historia no está en su libro. No la conocí hasta hoy que usted me la está diciendo y me está mencionando esa señora. ¿Nunca había escuchado eso, no? Nunca.

Pero sí había escuchado de la cárcel de la cuarenta. Bueno, había oído, sí. Le pregunto porque muchos en casa que están viendo esta entrevista pudieron decir, doña Angelita intentó con este libro limpiar el nombre de su padre y dejó fuera elementos muy importantes que marcaron la historia de República Dominicana, ¿qué le diría usted a los que piensan de esa forma? ¿Qué qué les diría? Bueno que que que han que han pasado cincuenta años hablando cosas en contra de mi padre Y esta es la otra cara de la moneda.

Cuando ella usa la expresión, la otra cara de la moneda, está reivindicando su visión de la del de la dictadura de Trujillo. Ahora bien, la otra cara de la moneda, en la otra cara hay una montaña de crímenes, de robo, de pisoteo de las libertades esenciales de los seres humanos, sobre todo de los ciudadanos dominicanos. Es más, ni de dominicanos, hasta de los extranjeros, porque haitianos, venezolanos, cubanos, hasta hasta allá llegó la mano criminal de Trujillo. Entonces, de esta de este del otro lado de la moneda, además de todo eso, hay robos, violaciones, abusos de todo tipo, en fin, un montón de atropellos que por demás están avalados por documentos que lo demuestran. La era de Trujillo dejó huellas imborrables en la sociedad dominicana.

Cincuenta y seis años más tarde, todavía sangran las heridas provocadas por esa dictadura. Gracias por acompañarnos. A continuación, Noticias S y N, emisión estelar.