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El tema de la enseñanza es saber esperar. Y te voy a decir por qué te quiero enseñar de esto. Porque en la vida todos esperamos, hasta el mismo Dios espera. Y las personas que no saben esperar se van a desesperar. Y las decisiones peores tomadas están en la desesperación. La desesperación te lleva a perder oportunidades de deleite y de disfrute en la vida. Llegas a perderte el sentir el sol, el sentir la brisa, el disfrutar a tus hijos, el comer en paz, el poder levantarse cada mañana a disfrutar el día, a oír los pajaritos, a ver a nuestros hijos crecer, a nuestros padres o abuelos envejecer. Nos perdemos de un montón de cosas por desesperados y hasta el sentido de vivir se pierde porque caímos en desesperación.
Ahora, el que sabe esperar sabrá disfrutar de lo que esperaba. Y todos aquí, absolutamente pensando por su servidor, todos debemos de aprender a esperar por las cosas que deseamos. El Señor me decía que algunos terminan destruyéndose a sí mismos porque no supieron esperar. Mientras esperaban, destruyeron su matrimonio. Mientras esperaban, destruyeron su salud. Mientras esperaban, destruyeron sus sueños, sus proyectos. Porque la espera no fue con deleite.
Ahora, la espera no debe ser algo tedioso, debe ser deleitoso de esperar, esperar, esperar. No, no tiene que ser un momento de angustia, de aflicción, eh, de donde tus nervios, donde tu ánimo esté gobernando. Esperar tiene que ser algo espiritual, tiene que ser algo de alegría. ¿Por qué? Porque cuando llegue lo que esperaba, ya se terminó. Ya, ya no hay que esperar nada. Pero mientras no, mientras lo estés esperando, debe haber motivación, fe, esperanza, alegría. Debes tener salud, fuerzas, vigor, porque hay algo que viene de camino. Cuando ya llegó, ya se acabó, ya no hay nada. Entonces, ¿cuánta gente por no disfrutar lo que esperaba se perdieron todo lo hermoso que Dios tenía para ellos en el camino de la espera? Así que de eso te quiero enseñar el día de hoy, aprender a esperar para no desesperarse.
Lee conmigo el salmo capítulo 37 verso 4. Vamos a leerlo en voz alta todos, por favor. 1, 2, 3. "Deléitate en el en el. Y él te concederá qué." ¿Cuántos de aquí tienen deseos? ¿Dónde está la clave para ver un deseo? En el deleite que tengo en Dios. No en el deleite de ver algo que deseo, no en el deleite de la casa que deseo, no en el deleite del carro que deseo, no en el deleite del milagro que deseo. Esa es la recompensa. El deleite no está en tener la casa. El deleite no está en firmar el contrato. El deleite no está en casarme, en ser padre. Esa es la consecuencia. El deleite está en lo que hay antes de la casa, en lo que hay antes del carro, lo que hay antes del bebé que se llama Dios. Si yo tengo deleite en Dios, yo voy a poder disfrutar la espera de lo que hay en mi corazón. Pero si mi deleite es lo que hay en mi corazón, me voy a desesperar porque no lo veo. No, mi esposa no queda embarazada, no llega el cheque, hay que pagar la deuda, eh, tengo que pagar la mensualidad. Y ahí entra la desesperación. El deleite en la espera está en Dios.
Esta palabra deleite, anote, significa la experiencia o la experimentar una profunda alegría y un placer en Dios y en su palabra. Quiero que me mires aquí. El deleite no está en lo que yo quiero. El deleite está en lo que Dios dice. Antes de la casa, mi deleite está aquí. Antes de ver el milagro, mi deleite está aquí. Si yo me deleito en lo que Dios dice, yo voy a esperar con paciencia. Pero si yo no me deleito en lo que Dios dice, me voy a desesperar. Antes de tu milagro, tu deleite está en lo que Dios dice. Antes de tu casa propia, tu deleite está en lo que Dios dice. Quien aprende a deleitarse en lo que Dios dice, nunca caerá en desesperación. ¿Por qué? Porque lo que Dios dice permanece para siempre. Lo que usted quiere puede llegar hoy, puede llegar mañana, puede llegar en 20 años o puede ser que nunca llegue, pero lo que Dios dice es el deleite suyo cada día de su vida. Así que el que vive deleitándose en las promesas no vive desesperándose en los problemas. El que vive deleitándose en las profecías no vive desesperándose por los sueños de su corazón. Hay un día que el sueño se hará realidad, pero el deleite no va a ser cuando llegue el sueño. El deleite va a ser cuando usted ponga su confianza en todo lo que Dios a nosotros nos dice. Aquí está tu espera, aquí está tu gozo, aquí está tu alegría y aquí está lo que evitará tu desesperación. Den un aplauso a Dios porque usted va a poner el deleite en Dios antes que lo que usted quiere. Nadie que ponga el deleite en Dios se termina desesperando.
La desesperación es una obra a la carne, es inmadurez. La desesperación te hace hablar mal. La desesperación te hace hablar con ira, con enojo, con maldición. La desesperación te hace endeudarte. La desesperación te hace maldecir. La desesperación te hace maltratar. La desesperación te hace evitar la vida. Te hace, te hace dejar de, de disfrutar la vida. Entonces, ¿qué hago yo, Iván? Eh, vamos a, a por ejemplo, a construir Impact City. ¿Dónde está mi deleite? No en lograrlo. Mi deleite está en que en Dios yo tengo la fuerza para lograrlo. Esto es lo que evita mi desesperación. Yo estoy desesperado por esto. Pero para no caer en desesperación por esto, yo me estoy deleitando en esto. Quien se deleita en Dios, tarde o temprano verá los deseos de su corazón. Usted tiene deseos. Hay una casa que Dios le va a dar, pero usted se va a deleitar primero en Dios. Hay un hijo que usted va a ser mamá, pero primero se va a deleitar. Este mismo mes lo llaman de un buen trabajo, pero primero usted se va a deleitar en Dios. Cuando lo llame del trabajo, usted lo va a celebrar, pero no va a ser su deleite. Su deleite fue que Dios le iba a dar ese trabajo. Su deleite fue que Dios le iba a sanar ese cáncer. Su deleite fue, se lo sane Dios en un año o se lo sane en 20 años, su deleite es hoy. Su deleite no es cuando llegue lo que quiere. Su deleite es hoy porque usted confía en lo que Dios a usted le ha prometido. Eso lo hace espiritual. Eso no lo hace carnal. La gente carnal vive enojada porque no tiene la plata ya. Vive enojada porque no le dieron el contrato hoy. Vive enojado porque hizo la oferta de la casa y no se la aceptaron. Metió los papeles al banco y se lo rechazaron. Le negaron la visa porque usted quiere ir a Estados Unidos y le negaron la visa y usted llora y se aflige y se enoja con Dios. Tu deleite no está en lograr algo. Tu deleite está en las promesas que Dios te ha dado. Porque lo que es tuyo, tarde o temprano Dios te lo va a dar. Porque tu deleite fue Dios. Vamos, déselo fuerte. Tu deleite fue Dios. Grite conmigo: "¡Mi deleite es Dios!" Así que cuando disfrutamos a Dios por encima de lo que deseamos, no nos vamos a desesperar. Tranquilo, si es de Dios, se da. Y si no, tranquilo. Si la casa es tuya, es tuya. Y si no, tranquilo. ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es la desesperación? Si lo que es tuyo nadie te lo va a quitar. Dios te lo tiene reservado. Deléitate en Dios. Pero hay gente que no, Dios, yo no entiendo. Tranquilo, alguien puede hacer una oferta mejor por esa casa que si es tuya, nadie te la quita. Solteras, alguien puede estar orando por el mismo hombre por el cual usted está orando, pero si es tuyo, nadie te lo quita. Ahí está. Hombres, usted puede ser feo, usted puede ser lo que sea, pero mire, Dios ya le tiene una muchacha guapa y linda guardada para usted. Al peor chancho, la mejor mazorca. Levante su mano y diga: "Yo no me voy a desesperar porque lo que es mío ya Dios lo tiene reservado. Deléitese en Dios. Tranquilo."
Ahora hay dos verdades para no desesperarnos, para saber esperar. Anote la primera. Quien sabe esperar nunca se va a desesperar. ¿Cuántos errores hoy estás tú viviendo las consecuencias por desesperado? No me respondas. Pero, ¿cuántos problemas los matrimonios se meten por desesperación? ¿En cuántas deudas los empresarios o emprendedores se meten por desesperación? Cuántas malas decisiones, cuántas palabras incorrectas salieron de tu boca por desesperado. ¿Cuántos compromisos que tenías que haber dicho no por desesperado dijiste sí? La desesperación es un área de la carne humana, natural, que nos meten líos, que te hace hablar mal, que te hace verte ridículo, que a veces pasan los años y usted no sale y usted dice: "Y salgo en una y me caigo en otra." ¿Por qué? Porque tu deleite no ha sido Dios. Tu deleite ha sido un carro, tu deleite ha sido una mujer, tu deleite ha sido un puesto laboral. Tu deleite es otro título universitario y por tener eso te desesperaste, lo lograste. Y ahora la insatisfacción es la misma. Si tu deleite hubiera sido en Dios, hubieras sabido esperar, hubieras sabido abrir, cuidar tu corazón y no abrirlo a cualquiera. Hubieras cuidado más el dinero y no hacer esa inversión de esa forma. Ahora vamos a llorar por lo que pasó, ¿no? Porque hay cosas que ustedes y yo nunca debimos de pasar, pero Dios las usa. ¿Me escucha? El pueblo de Israel debió estar 15 días para entrar a la tierra prometida. Estuvo 40 años, pero al final entraron. Lo que te quiero decir es que tu peor pasado Dios lo va a usar para un glorioso futuro. Dije: "Tu peor pasado Dios lo va a usar para un glorioso futuro." Así que no llore por lo que pasó. Dios lo va a usar. Ay, apóstol, no debí pasarlo. De seguro no, pero Dios lo va a usar. De seguro usted no tuvo que ir a la cárcel, pero Dios va a usar eso. De seguro usted no tuvo que haber perdido la casa, pero Dios lo va a usar. De seguro usted no tuvo que divorciarse, pero Dios lo va a usar. Así que en lugar de llorar por lo que pasó, celebre que Dios lo va a usar.
Lee conmigo el salmo 12. "Sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche." La palabra delicia significa el placer y valor. Placer y valor que le damos a las palabras de Dios. Mi placer no es que Dios me dé algo. Mi placer es confiar en Dios. Ahí está mi placer. Yo espero porque mi placer no es ver lo que quiero, tocarlo. Eso va a llegar un día. Mi placer está en la ley, en la palabra. Yo me esto es placentero. Entonces yo no me voy a desesperar porque ya, ¿cómo me voy a desesperar si ya tengo placer? Tu placer no es tocarlo, tu placer es esperarlo. Porque cuando ya llegue, ya se perdió el placer porque ya llegó. Pero mientras no llegue, vas a vivir con placer, con alegría, con expectativa. Wow. Ya pronto Dios lo va a hacer. Yo sé, hay placer aquí. Hay placer en venir a la iglesia a escuchar una prédica. Hay placer, porque una vez que llegue se aclara el placer. Una vez que usted logra algo, ya, ya no hay nada que hacer, ya llegó. Pero mientras no llegue, tu vida tiene que ser llena de placer. Es más valioso lo que Dios dice que lo que nosotros queremos, porque lo que nosotros queremos cuando llega se acabó, pero lo que Dios dice siempre nos va a traer nuevas cosas. La promesa está en la espera. Por eso la desesperación nos aleja la promesa.
Mire lo que dice el salmo 41. Pero por favor, vamos a hacer hoy como si tú y yo escribiéramos el salmo 41. Este salmo lo escribió David, pero vamos a hacer como si tú y yo lo hubiéramos escrito hoy. Así que usted lo va a decir como si usted lo estuviera escribiendo. 1, 2, 3. "Pacientemente esperé." Ayúdeme, ¿a quién? A la casa. Pacientemente esperé al médico. Pacientemente esperé al juez. Pacientemente esperé al banco. ¿Dónde debe estar la espera con paciencia? Mientras que tú tengas la espera con paciencia en Dios, tarde o temprano lo que esperas vendrá. Tu paciencia no es que el banco apruebe el crédito. Tu paciencia está en que Dios diga sí a ese crédito. Tu paciencia no está en que el médico diga: "Se acabó el cáncer." Tu paciencia está en que Dios diga: "Se acabó el cáncer." Tu paciencia no está en que te llamen del trabajo. Tu paciencia está que sea Dios el que te dé el trabajo. Tú no estás esperando nada del mundo. Todo lo estás esperando de Dios. Porque el día que Dios diga: "Se te dará lo que el mundo te ha negado." [Aplausos] Pacientemente es a Dios. Porque lo que Dios dijo que es tuyo, nadie te lo quita. Mire, es que se levantaron unos vecinos. Esperen Dios. Mira, es que mis hijos, espera en Dios. Pero, ¿sabes qué pasa? que lo sacas de la ecuación y lo quieres arreglar vos y darte trompadas con los vecinos y luego te ponen una demanda y tenés que gastar plata en un abogado. O lo quisiste arreglar vos y te metiste en un lío con el banco que luego no tenías el dinero para pagar. Lo que es tuyo está en las manos de Dios, no del banco, no del juez, no de un abogado.
Mire, ¿sabe cuál es el problema con Dios? que Dios nos dice lo que quiere, pero no el plan. Dios dice lo que quiere hacer contigo, pero nunca te dice el plan. Porque si te dijera el plan, no le creerías. Mira, Moisés, te voy a decir lo que quiero contigo. Te voy a usar para que saques a Israel de Egipto y lo lleves a la tierra prometida. Cuenta, cuento contigo. Y Moisés dijo: "Sí." Ah, pero Dios no le contó el plan. Porque si Dios le cuenta el plan, Moisés dice: "No, nel." O como dijo el presidente: "Mírela. Está loco. 40 años en un desierto dando vueltas comiendo maná para que después yo no entre. Búscate otro." Dios, Dios cumple propósitos, pero no te muestra planes. Pero tranquilo que si Dios dijo que va a pasar, pasa. Aunque el plan sea loco, Dios lo hará como él diga, como él quiera, pero al final Dios lo cumplirá. Hoy te profetizo que verás el plan perfecto de Dios cumplirse en tu vida. Mire, el plan de Dios es tan loco que de dónde te tiene aquí sentado hoy, Jorgito aquí sentado, amigos de años. Pero si Jorge, si no hubiera pasado todo lo que te hubiera pasado, no estuvieras aquí sentado, porque Dios usa todas las cosas para nuestro bien. Igual usted, alguno de ustedes deberían estar muertos en la cárcel, pero están aquí porque el plan de Dios es perfecto. Así que usted espere siempre lo mejor de Dios. Vamos, de un aplauso con fe. Vas a ver el plan de Dios en tus hijos. Vas a ver el plan. Lo que usted piensa que se salió de sus manos está en plan perfecto. Levante sus manos y diga: "Jamás me voy a desesperar porque voy a confiar en el plan perfecto de Dios." ¿Cómo es el plan de Dios? Perfecto. Imagínese un plan perfecto con gente imperfecta. Tiene que ser un plan loco.
Verso 2. "Y me hizo sacar del pozo de ¿qué? Del lodo." Entonces, yo dime, ¿cómo es la desesperación? Un pozo que es un lodo. ¿Qué? Entre más me muevo, ¿qué pasa? Y entre más me muevo, ¿qué pasa? Ahora, ¿cómo es el lodo? Inmundo, hediondo, podrido, sucio. ¿Quién quiere vivir ahí? Yo no. Yo no quiero vivir desesperado, pudriéndome, hundiéndome, maldiciéndome, endeudándome. Dios te trajo hoy a la iglesia para decirte: "Te saco del pozo cenagoso." Porque la desesperación nos mete allí. La desesperación mete tu matrimonio en el lodo donde agarran barro y se tiran uno al otro. Usted cuando está en el lodo, entre más patalea, más se hunde y más se hunde y más se hunde y más se hunde. David cayó allí y Dios lo sacó. A ver, ayúdenme. Vámonos, por favor, producción, de nuevo al versículo uno. ¿Cómo David salió del lodo cenagoso del pozo de la desesperación? Versículo uno, ¿cómo salió? ¿Cómo salió? Pacientemente. Quiero que miren el original, producción, miren el original. Lo que significa pacientemente. Producción. Pacientemente significa esperando algo. Te esperé a ti, Dios. Esperando la casa. Estoy esperando en Dios. Esperando la cancelación de deudas, estoy esperándola en Dios. O sea, tú no estás esperando la cancelación de deuda de por alguien. Tú estás esperando a Dios para la cancelación de deudas. Tú estás esperando en Dios para la sanidad de tu cuerpo. Tú estás esperando en Dios para la casa propia. Tú estás esperando en Dios para que tu negocio levante las ventas. Tu espera no está en otra cosa que en Dios. Y el que espera en Dios nunca será avergonzado, porque Dios no llega tarde ni llega temprano. Dios llega el momento exacto que tú lo necesitas. Pacientemente estoy esperando a Dios. Dios te estaba esperando que vinieras hoy. Toque a alguien y dígale: "Si hoy no hubieras venido, no hubieras venido, hubieras dejado esperando a Dios." Porque Dios hoy te estaba esperando. Porque hasta Dios espera también. Wow.
Ahora, la desesperación trae perdición. Nos perdemos a nosotros mismos, perdemos a nuestros hijos, perdemos oportunidades, perdemos tiempo, perdemos del deleite. Número dos. Y lo segundo, esperamos porque ya hicimos nuestra parte. Nunca creas que Dios va a hacer algo si tú no hiciste primero algo. ¿Qué está haciendo? Esperando. Y ya hiciste algo, ¿no? Entonces, ¿qué esperas? Tú no puedes esperar si no haces algo. Ya fuiste a hacer la oferta a la casa. No, anda y luego espera algo. ¿Ya fuiste a dejar tu currículum? No. Pues entonces, ¿qué esperas? ¿Ya fuiste a hacer la oferta para que te den el contrato? No, andásela. ¿Ya fuiste a llevar los papeles? No, llevalos. Ya fuiste a decirle a tu jefe que tú quieres ese nuevo puesto, pues andá. ¿Qué vas a esperar en Dios si tú no has hecho nada? Para que nosotros estemos metidos en este lío que estoy esperando a Dios, yo tuve que hacer algo. La pregunta que te hago hoy, ¿qué esperas si no haces nada? ¿Ya fuiste a pedirle perdón? No. ¿Qué esperas? ¿Ya buscaste esa ovejita que no volvió al grupo? ¿Qué esperas? ¿Ya fuiste a buscar a tu mamá, a tu tío, a tu hermano? ¿Qué esperas? ¿Ya fuiste a ver cómo está la tarjeta? ¿Qué esperas? Dios no hace nada si tú no haces algo. Pero a partir de hoy vas a esperar mucho porque tú vas a hacer lo que te toca hacer y Dios hará lo que a él le toca hacer. Tú haces tu parte y verás a Dios haciendo su parte.
Lee conmigo Santiago 5:7. "Por tanto, hermanos, tener ¿qué? ¿Hasta cuándo? Mirad como el agricultor espera el precioso fruto de la tierra." ¿Qué espera? ¿Qué espera? ¿Y cómo lo espera? Guardando con qué? Hasta que reciba qué temprana y el papero, el que siembra papa. ¿Qué está esperando? Que crezcan. ¿Qué? Las papas, la cosecha. ¿Por qué? Porque él espera que haya cosecha. Porque ya ahí tuvo una siembra. El que sembró lechuga, ¿ahora qué está esperando? Que salgan. ¿Qué? Porque después de usted hacer algo, puede esperar algo. Así es. Amén. Ahora dice: "Hasta que reciba la lluvia temprana y tardía." El agricultor puede hacer algo para que llueva, pero hizo algo para que cuando llueva pase algo. Hay bendiciones que no han llegado porque tú no has hecho algo. Hay cosas que Dios no ha hecho porque tú no has hecho algo. Pero dice Dios que si te atreves a hacer algo, la lluvia temprana y la lluvia tardía va a tener que llegar porque tú ya hiciste algo. Donde alguien siembra, la lluvia puede producir algo. Mira, esto es un pedazo de tierra. No hay nada. ¿Qué hay? Y y alguien no hace nada. Alguien hizo qué. ¿Qué pasa si llueve? Ya Dios envió la lluvia y qué pasa. Pero, ¿qué ha pasado si ese si alguien siembra algo si manda lluvia? ¿Qué pasa? ¿Te das cuenta que no se trata de lo que Dios haga? Se trata de lo que tú hagas. Gloria a Dios. Esta semana te mueves a hacer algo. Te lo ordeno como tu papá. Andá y lleva esos papeles que Dios te ha puesto en tu corazón llevar. Andá, camina por esa tierra y pregunte cuánto vale. Vaya, vaya a la agencia de carros y busque el carro nuevo y móntese y pruébelo. Vaya, haga algo. Vaya, haga algo. Porque el Dios que usted tiene el poder de hacer algo también. Si tú te mueves a hacer algo, ve y dale el abrazo. Ve y pídele perdón. Ve y evangeliza y deja que Dios haga algo. Ahí estoy esperando que Dios haga algo. Y Dios dice: "Yo te estoy esperando que hagas algo." Diga conmigo: "Dios, Dios es reactivo. Es reactivo."
"Señor Jesús, abro mi corazón y te recibo como un Señor y Salvador." Y en ese momento se escribe tu nombre en el libro de la vida. ¿Dónde se escribe tu nombre? En el libro de la vida. que está dónde. Pero dónde se hizo algo en la tierra. Todo lo que atéis en la tierra se ata. ¿Dónde? ¿Te das cuenta que el cielo es reactivo? Así es. Y todo lo que desates en la se desata en el cielo. Dice: "Señor, bendíceme." Y el Señor dice: "Emprende algo." Uy, Señor, yo quiero un nuevo negocio. Empieza a escribirlo. Señor, yo quiero trabajo. Ve y búscalo. Señor, yo quiero casarme. Ve y muéstrate. Ven a la iglesia. En el momento del abrazo vi, ve a ver quién vino solo. Y haces las que yo hice con mi esposa. Le dije: "Señor, el alma para ti y el cuerpo para mí." Te profetizo que Dios va a hacer algo. Si hay siembras, podemos esperar cosechas.
Ahora, para ir cerrando, la espera es emocionante, no decepcionante. Cuando está en Dios. Si está en el hombre, te van a decepcionar. Míreme aquí. Miren, le tengo una mala noticia. Yo lo voy a decepcionar porque soy un ser humano que comete errores. Esa persona que está a su lado lo puede decepcionar. El servidor cuando lo recibe ahí, el líder del grupo donde usted va lo puede decepcionar. Pero Dios nunca. Nunca agarres contra Dios lo que te hizo el hombre. No dejes de venir a la iglesia porque te enojaste con tu esposa. No abandones tus sueños porque quebraste. No cometas el error de meter a Dios en la ecuación del fracaso, porque Dios es el único que te puede levantar de un fracaso. Mírame. Si me corto las piernas, ¿cómo camino? Si me corto las manos, ¿con qué como? Si saco a Dios, ¿con qué vivo? Perdóname, pero enojarse con Dios, dejar la iglesia por un problema es cortarse los pies. Es sacarse los ojos y querer ver, es cortarme las orejas y querer oír. No cometas el error de darle la espalda al único que nunca te va a abandonar en todo proceso que tú tengas que pasar con tu esposa, con tus hijos, con el cáncer, con la enfermedad, con la deuda, con los problemas matrimoniales. La iglesia es el refugio de la gente que quiere éxito. La iglesia no es el lugar de los fracasados, es la iglesia de los exitosos, porque es el lugar donde usted aprende a vivir. Escúcheme, el problema es que vivimos sin saber vivir, porque a vivir se aprende. Usted no pudo hablar sin que alguien le enseñara. Usted no puede vivir sin que alguien enseñe. El problema es que crecimos en hogares donde se vivía sin saber vivir, donde no se enseñó el perdón, el amor, el respeto, la oración, la santidad, sino simplemente lo que hubiera. Y si había guaro, bebamos guaro. Y si hay arroz y frijoles, comemos arroz y frijoles. Y si hay un techo, en este techo. Y si no, mañana. Y si hay para pagar, pagamos. Y si no, así vivían muchos de ustedes o peor aún en una casa llena de tantas reglas que Dios no existía. [Música]
Ahora venís a la casa de Dios. Casa de Dios. Usted no puede estar sucio ni feo porque es la casa de Dios y la casa dice quién vive ahí. Yo soy estricto en la excelencia porque esto se le llama casa de Dios. Usted a él no lo ve, pero sí lo puede sentir. Y los ambientes crean atmósferas para que algo se sienta. Usted va a un bar y dependiendo del bar, dependiendo de la visión del bar, es lo que ahí se siente. Cuando usted entra por esas puertas, se tiene que sentir a Dios porque esta es su casa. Anote esto. La diferencia entre lo bueno y lo excelente. Nunca se olvida esto. La diferencia entre lo bueno y lo excelente está en los detalles. Si usted quiere pasar de ser alguien bueno a ser alguien excelente, enfóquese en los detalles. Los detalles marcan la diferencia entre la excelencia y las cosas buenas.
Romanos 4:18. "Y creyó en Abraham esperanza." Esperanza. O sea, que cuando se le estaba terminando la esperanza, ¿qué le metía? Y cuando ya se le estaba acabando la esperanza, ¿qué le metía? Esperanza. ¿Por qué? Porque él le prometieron que iba a ser padre de una nación a los 75 años. Pasaron 25 años y no era padre ni de un hijo. Así que él a la a la profecía le metía, ¿qué? Contra qué. O sea, cuando la esperanza se le estaba acabando, ¿qué le metía él más? Esperanza para llegar a ser padre de muchas gentes conforme a lo que se le había dicho. Mira acá, la esperanza de Abraham no era ser papá, por eso no tuvo problema de entregar a Isaac. La esperanza de Abraham era ser padre de una nación, porque eso fue lo que se le prometió. Nunca pierdas la esperanza a lo que Dios te prometió, aunque hoy no lo veas, porque si Dios te lo dijo, Dios lo va a cumplir. Anota esta verdad. Dios nunca te dará una revelación de algo que tus ojos no lleguen a ver. Si Dios lo reveló, tarde o temprano tus ojos lo verán. ¿Saben por qué Dios paró a Moisés para que viera la tierra prometida a pesar de que no iba a entrar? ¿Saben para qué lo paró? Porque él se lo había revelado y le dijo: "Si te lo revelé, no te vienes al cielo sin primero verlo." Porque lo que Dios revela, tarde o temprano, tus ojos lo tendrán que ver. Y hoy te vengo a decir en el nombre de Jesús que toda palabra que Dios te ha dado, tus ojos no se cerrarán en esta tierra hasta que tú lo llegues a ver. Y en el nombre de Jesús me comprometo con esta profecía que así como tú y yo veremos a Impact City construido, verás tu casa construida, tu proyecto construido, tus anhelos construidos y tus metas construidas, porque Dios revela algo que él tarde o temprano tendrá que cumplir. Si lo crees, recíbelo. Recíbelo. No mueres y ver la profecía de Dios cumplirse sobre ti, porque no estás esperando en alguien, la estás esperando en Dios. Levanta tus dos manos conmigo y haz esta oración y dime: "Padre, perdóname. Perdóname por desesperarme. Por desesperarme."
Ahora, la esperanza está en la fe en Dios. Y la fe es la semilla de la esperanza, no la emoción. Anota esta verdad. Cuando se acaba la emoción, tenemos esperanza por convicción. ¿Acaso usted se levanta a trabajar porque está emocionado? Se levanta a trabajar porque tiene la convicción que quiere trabajar. Estudiantes, ustedes no estudian una carrera universitaria o las dos carreras que llevan porque está emocionado, usted lo estudia, usted se levanta a estudiar porque está convencido. La espera no tiene que ver con emoción. La espera tiene que ver con convicción. Yo estoy convencido que toda mi familia le va a servir al Señor. Estoy triste porque veo a mi hijo tomando alcohol, pero estoy convencido que mi hijo le pertenece al Señor. Estoy triste porque el dinero no me alcanza para mis sueños, pero estoy convencido que veré mis sueños. No sé si me estoy explicando. La esperanza no tiene que ver con un sentimiento, tiene que ver con una conexión. ¿Por qué, apóstol? Porque la esperanza no está en lograr algo, está en esperar en alguien. Yo espero en él ver a mi hijo convertido. Yo espero en él pagar mis deudas. Yo espero en él pacientemente. Yo espero en él que me hagan el trabajo. No sé si me estoy explicando. Así se espera con deleite. Yo espero en él y si espero en él, tarde o temprano Dios me lo entregará. Porque lo que es tuyo nadie te lo puede quitar. Dios te lo dará en el momento perfecto. Wow. [Música]
Termino. Primera de Corintios 13:13. "Y ahora permanecen, vamos conmigo, permanecen la y él estos. Pero el mayor, ¿cuál es el mayor?" Porque Dios es Dios es tranquilo. Dios te ama y nunca te dejará de amar. Por eso ten fe en Dios. Dios te ama y nunca te dejará de amar. Por eso ten esperanza en Dios. Recibe esto. La gasolina de la fe y la esperanza se llama el amor. El amor nunca dejará de ser. El amor todo lo puede, todo lo espera, todo lo supera. El amor nunca dejará. Se acabarán las profecías, pero el amor permanecerá. Le tengo una buena noticia a todos. Cree y confía, porque Dios nunca te dejará de amar. No hay pecado que cometas que haga que Dios te deje de amar. No hay oración que hagas que haga que Dios te ame más. Dios te amará hoy y te amará siempre porque Dios es amor. Así que Iván Vindas se levanta todas las mañanas esperando en Dios porque él me ama. Él me ama y me hará lo que yo creo porque él me ama y me sacará delante porque él me ama y no quedaré abandonado porque él me ama y yo lo voy a esperar porque él me ama. Él me ama. Él te ama. Por eso no me desespero porque él me ama. Hay alguien aquí que le ama. Él te ama, por eso estás aquí. Él te ama, por eso guardó tu vida. Él te ama, por eso ha tenido cuidado de ti. Vamos, dale ese aplauso. Ponte de pie y apláudale. Ponte de pie. Apláudale. Dios te ama. [Música] Levanta tus manos al cielo y dile: "Padre, nunca más me vuelvo a desesperar porque sé que tú me amas." [Música] Ah.